Cáncer de pulmón no microcítico (células no pequeñas)

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¿Qué es Cáncer de pulmón no microcítico (células no pequeñas)? TEMAS

¿Qué es el cáncer?

Cáncer de pulmón no microcítico (células no pequeñas)

¿Qué es el cáncer?

El cuerpo está compuesto por millones de células vivas. Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen más rápidamente para permitirle a la persona crecer. Una vez la persona llega a la adultez, la mayoría de las células sólo se dividen para reemplazar las células desgastadas o que están muriendo, y para reparar lesiones.

El cáncer se origina cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Existen muchas clases de cáncer, pero todos ellos comienzan debido al crecimiento sin control de células anormales.

El crecimiento de las células cancerosas es diferente al crecimiento de las células normales. En lugar de morir, las células cancerosas continúan creciendo y forman nuevas células anormales. Además, las células cancerosas pueden invadir (crecer hacia) otros tejidos, algo que las células normales no pueden hacer. El crecimiento sin control y la invasión a otros tejidos es lo que hace que una célula sea cancerosa.

Las células se transforman en células cancerosas debido a un daño en el ADN. El ADN se encuentra en todas las células y dirige todas sus acciones. En una célula normal, cuando el ADN se afecta, la célula repara el daño o muere. Por el contrario, en las células cancerosas el ADN dañado no se repara, y la célula no muere como debería. En lugar de esto, la célula continúa produciendo nuevas células que el cuerpo no necesita. Todas estas nuevas células tendrán el mismo ADN dañado que tuvo la primera célula.

Las personas pueden heredar un ADN dañado, pero la mayor parte del ADN dañado es causado por errores que ocurren mientras la célula normal se está reproduciendo o por alguna otra cosa en nuestro ambiente. Algunas veces, la causa del daño al ADN es algo obvio, como fumar cigarrillos. A menudo, sin embargo no se encuentra una causa clara.

En la mayoría de los casos, las células cancerosas forman un tumor. Algunos cánceres, como la leucemia, rara vez forman tumores. En lugar de formar un tumor, estas células cancerosas afectan la sangre y los órganos productores de sangre y circulan a través de otros tejidos en los cuales crecen.

Por otro lado, las células cancerosas a menudo se trasladan a otras partes del cuerpo donde comienzan a crecer y a formar nuevos tumores que reemplazan el tejido normal. Este proceso, llamado metástasis, ocurre cuando las células cancerosas entran al torrente sanguíneo o a los vasos linfáticos de nuestro cuerpo.

Independientemente del lugar hacia el cual se propague el cáncer, siempre recibe el nombre del lugar donde se originó. Por ejemplo, el cáncer de seno que se propagó al hígado sigue siendo cáncer de seno, y no cáncer de hígado. Asimismo, el cáncer de próstata que se propagó a los huesos es referido como cáncer de próstata metastásico, y no cáncer de huesos.

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy diferente. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son enfermedades muy diferentes. Crecen a tasas diferentes y responden a diferentes tratamientos. Por esta razón, las personas que padecen cáncer necesitan un tratamiento que sea específico a la clase particular del cáncer que les afecta.

No todos los tumores son cancerosos. A los tumores que no son cancerosos se les llama tumores benignos. Los tumores benignos pueden causar problemas, ya que pueden crecer mucho y ocasionar presión en los tejidos y órganos sanos. Sin embargo, estos tumores no pueden crecer (invadir) hacia otros tejidos. Debido a que no pueden invadir otros tejidos, tampoco se pueden propagar a otras partes del cuerpo (hacer metástasis). Estos tumores casi nunca ponen en riesgo la vida de una persona.

¿Qué es el cáncer de pulmón no microcítico?

Nota: la información en este documento trata específicamente sobre el cáncer de pulmón no microcítico (células no pequeñas). El tratamiento para cada tipo de cáncer de pulmón (células pequeñas vs. células no pequeñas) es muy diferente. Por lo tanto, la información sobre un tipo, no aplicará al otro tipo de cáncer. Si usted no está seguro qué tipo de cáncer de pulmón tiene, pregunte a su doctor para que se asegure de recibir la información correcta.

El cáncer de pulmón es un cáncer que se origina en los pulmones. Para entender el cáncer de pulmón, resulta útil conocer sobre la estructura normal y la función de los pulmones.

Los pulmones

Los pulmones son dos órganos con apariencia de esponja que se encuentran en su pecho. El pulmón derecho se divide en tres secciones, denominadas lóbulos. Su pulmón izquierdo tiene dos lóbulos. El pulmón izquierdo es más pequeño debido a que el corazón ocupa más espacio en ese lado del cuerpo.

Cuando usted respira, el aire entra a su boca o nariz y va a los pulmones a través de la tráquea. La tráquea se divide en conductos llamados bronquios, que a su vez se dividen en ramas más pequeñas llamadas bronquiolos. Al final de los bronquiolos hay diminutos sacos de aire conocidos como alvéolos.

A través de los alvéolos corren muchos vasos sanguíneos, que absorben oxígeno del aire inhalado incorporándolo en el torrente sanguíneo y pasa anhídrido carbónico del cuerpo a los alvéolos. El anhídrido carbónico sale del cuerpo cuando usted exhala. La toma de oxígeno y la liberación de anhídrido carbónico son las principales funciones de los pulmones.

Una capa de revestimiento delgada llamada pleura rodea los pulmones. La pleura protege los pulmones y les ayuda a desplazarse para atrás y para adelante al tiempo que se expanden y contraen durante la respiración.

Debajo de los pulmones, un músculo en forma de cúpula llamado diafragma separa el tórax del abdomen. Cuando usted respira, el diafragma se mueve hacia arriba y hacia abajo, forzando al aire entrar y salir de los pulmones.

Principio y propagación del cáncer de pulmón

La mayoría de los cánceres de pulmón comienzan en los bronquios, pero ellos también pueden comenzar en otras áreas, tal como la tráquea, los bronquiolos, o los alvéolos.

Se piensa que los cánceres de pulmón se desarrollan en un período de muchos años. Pueden comenzar como áreas de cambios precancerosos en el pulmón. Los primeros cambios ocurren en las mismas células, pero a este punto no forman una masa o tumor. No se pueden ver con rayos X y no causan síntomas. Con el paso del tiempo, estos cambios precancerosos pueden progresar hasta convertirse en un verdadero cáncer. Al irse formando el cáncer, las células cancerosas pueden producir sustancias químicas que causan la formación de nuevos vasos sanguíneos en las áreas vecinas. Estos nuevos vasos sanguíneos nutren las células cancerosas, que pueden continuar creciendo y formar un tumor lo suficiente grande para poderse ver en estudios por imágenes, tal como rayos X.

En algún punto, las células del cáncer se pueden desprender del tumor original y propagarse (hacer metástasis) a otras partes del cuerpo. El cáncer de pulmón es una enfermedad que puede ser letal porque frecuentemente se propaga de esta manera, aún antes de que pueda ser detectado mediante estudios por imágenes, tal como radiografías de tórax.

El sistema linfático

Es importante entender el sistema linfático, ya que éste es una de las maneras por las que el cáncer de pulmón se puede propagar. Este sistema tiene varias partes.

Los ganglios linfáticos son pequeños grupos, en forma de fríjol, de células del sistema inmunitario (células que luchan contra las infecciones) que están conectados por vasos linfáticos. Los vasos linfáticos son similares a venas pequeñas, excepto que transportan un líquido claro llamado linfa (en lugar de sangre) fuera de los pulmones. La linfa contiene exceso de líquido y productos de desecho de los tejidos corporales, así como células del sistema inmunitario.

Las células cancerosas del pulmón pueden ingresar en los vasos linfáticos y comenzar a crecer en los ganglios linfáticos alrededor de los bronquios y en el mediastino (el área entre los dos pulmones). Cuando las células cancerosas del pulmón han alcanzado los ganglios linfáticos, es más probable que se hayan propagado también a otros órganos del cuerpo. La etapa (estadio o extensión) del cáncer y las decisiones sobre el tratamiento se basan en si el cáncer se ha propagado o no a los ganglios linfáticos cercanos al mediastino. Estos temas se discuten más adelante en la sección ¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de pulmón no microcítico?

Tipos de cáncer de pulmón

Hay dos tipos principales de cáncer de pulmón:

  • Cáncer de pulmón microcítico, también conocido como cáncer de pulmón de células pequeñas (small cell lung cancer, SCLC).
  • Cáncer de pulmón no microcítico, conocido como cáncer de pulmón de células no pequeñas (non-small cell lung cancer, NSCLC).

Si un cáncer de pulmón tiene características de ambos tipos, se denomina cáncer mixto de células pequeñas y células grandes. Esto no es común que ocurra.

Los dos tipos de cánceres de pulmón son tratados de manera muy diferente. Este documento trata principalmente sobre el cáncer de pulmón no microcítico. El cáncer de pulmón microcítico se discute en el documento “Cáncer de pulmón microcítico”.

Cáncer de pulmón no microcítico

Alrededor del 85% al 90% de los cánceres de pulmón son no microcíticos. Hay tres subtipos de este cáncer. Las células de estos subtipos difieren en tamaño, forma y composición química cuando son observadas mediante un microscopio.

Carcinoma de células escamosas: aproximadamente un 25% a 30% de todos los cánceres de pulmón son carcinomas de células escamosas. A menudo están asociados con antecedentes de fumar y tienden a estar localizados en el centro de los pulmones, cerca de un bronquio.

Adenocarcinoma: alrededor del 40% de los cánceres de pulmón son adenocarcinomas. Usualmente se encuentra en la región externa del pulmón. Las personas con un tipo de adenocarcinoma, algunas veces conocido como carcinoma bronquioloalveolar, tienden a tener mejores expectativas (pronóstico) que aquellas que padecen otros tipos de cáncer de pulmón.

Carcinoma (indiferenciado) de células grandes: este tipo representa aproximadamente del 10% al 15% de los cánceres de pulmón. Puede aparecer en cualquier parte del pulmón y tiende a crecer y a propagarse rápidamente, lo que puede hacer más difícil tratarlo.

Cáncer de pulmón microcítico

Aproximadamente del 10 al 15 % de todos los cánceres de pulmón son cánceres microcíticos (cáncer de pulmón de células pequeñas, SCLC). Se denomina así por la apariencia de las células cancerosas. Este cáncer también se conoce como cáncer de células en grano de avena, carcinoma de células avenoides y carcinoma indiferenciado de células pequeñas. Es muy raro que una persona que nunca haya fumado tenga cáncer de pulmón de células pequeñas.

El cáncer de pulmón microcítico a menudo se origina en los bronquios, cerca del centro del pecho, y tiende a propagarse ampliamente a través del cuerpo bastante temprano en el curso de la enfermedad.

Otros tipos de cáncer de pulmón

Además de los dos tipos principales de cáncer de pulmón, pueden aparecer otros tipos de tumores en los pulmones.

Los tumores carcinoides del pulmón representan menos de un 5% de los tumores del pulmón. La mayoría son tumores de crecimiento lento que se llaman tumores carcinoides típicos. Generalmente se curan mediante cirugía. Algunos tumores carcinoides típicos se pueden propagar, aunque usualmente su pronóstico es mejor que el del cáncer de pulmón microcítico o el cáncer de pulmón no microcítico. Los tumores carcinoides atípicos son menos comunes. El pronóstico para estos tumores es en algún punto entre los carcinoides típicos y el cáncer de células pequeñas. Si desea más información sobre los tumores carcinoides típicos y atípicos, consulte el documento "Lung Carcinoid Tumors" (disponible en inglés solamente).

Hay otros tumores del pulmón, aún más raros, como los carcinomas adenoides quísticos, hamartomas, linfomas y sarcomas. Estos tumores reciben un tratamiento diferente al tratamiento de la mayoría de los cánceres comunes del pulmón. No se analizarán en este documento.

El cáncer que se origina en otros órganos (como el seno, el páncreas, el riñón o la piel) y se propaga (hace metástasis) a los pulmones no es cáncer de pulmón. Por ejemplo, el cáncer que se originó en el seno y se propagó a los pulmones, sigue siendo cáncer de seno, no cáncer de pulmón. El tratamiento del cáncer que se ha propagado a los pulmones depende del lugar donde se originó (la localización primaria del cáncer). Para información sobre estos cánceres primarios, consulte otros documentos de la Sociedad Americana del Cáncer.

¿Qué indican las estadísticas clave sobre el cáncer de pulmón?

La mayoría de las estadísticas relacionadas con el cáncer de pulmón incluyen los cánceres de células pequeñas y los de células no pequeñas.

El cáncer de pulmón (microcítico y no microcítico) es el segundo cáncer más común que afecta tanto a hombres (después del cáncer de próstata) como a mujeres (después del cáncer de seno). Es el responsable de aproximadamente 15% de todos los casos nuevos de cáncer.

En los Estados Unidos, los cálculos más recientes de la Sociedad Americana del Cáncer en cuanto al cáncer de pulmón para el 2010 indican:

  • Se diagnosticarán alrededor de 222,520 nuevos de cáncer de pulmón, de los cuales 116,750 son hombres y 105,770 son mujeres.
  • Se calcula que 157,300 personas morirán a causa de cáncer de pulmón (86,220 entre hombres y 71,080 entre mujeres), lo cual es aproximadamente 28% de todos los fallecimientos por cáncer.

El cáncer de pulmón es por mucho la causa principal de muerte por cáncer entre hombres y mujeres. Más gente muere por cáncer de pulmón, que por cánceres de colon, seno y próstata combinados.

El cáncer de pulmón principalmente ocurre en las personas de edad avanzada. Alrededor de dos de cada tres personas diagnosticadas con cáncer de pulmón son mayores de 65 años; menos del 3% de todos los casos ocurren en personas menores de 45 años. La edad promedio al momento de realizarse el diagnóstico es de aproximadamente 71 años.

En general, la probabilidad de que un hombre padezca cáncer de pulmón en el transcurso de su vida es de aproximadamente 1 en 13; para una mujer, el riesgo es de 1 en 16. Estos números incluyen tanto a fumadores como a no fumadores. El riesgo es mucho mayor para los fumadores, mientras que para los no fumadores el riesgo es menor.

Los hombres de la raza negra son aproximadamente 40% más propensos a padecer cáncer de pulmón en comparación con los hombres blancos. La tasa es casi la misma en las mujeres de la raza negra y en las mujeres blancas. Tanto las mujeres de la raza negra como las mujeres blancas tienen tasas menores en comparación con los hombres, aunque la diferencia se está reduciendo. La tasa del cáncer de pulmón ha estado disminuyendo entre los hombres por varios años y se encuentra bastante estable entre las mujeres.

Las estadísticas sobre la supervivencia en las personas con cáncer de pulmón varían dependiendo de la etapa (extensión) de la enfermedad al momento del diagnóstico. Las estadísticas sobre la supervivencia según la etapa del cáncer se discuten en la sección "¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de pulmón no microcítico?”

A pesar que el pronóstico del cáncer de pulmón es muy grave, algunas personas son curadas. Más de 400,000 personas que viven hoy han sido diagnosticadas con cáncer de pulmón en algún momento de sus vidas.

¿Cuáles son los factores de riesgo para el cáncer de pulmón no microcítico?

Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte las probabilidades de que una persona padezca alguna enfermedad como el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, exponerse sin protección a la luz solar intensa es un factor de riesgo para el cáncer de la piel.

Sin embargo, los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, muchas personas que adquieren la enfermedad pueden no tener factores de riesgo conocidos. Aun cuando una persona con cáncer de pulmón tiene un factor de riesgo, a menudo es muy difícil saber cuánto pudo haber contribuido ese factor de riesgo al cáncer.

Hay varios factores de riesgo que pueden hacer que aumenten las probabilidades de padecer cáncer de pulmón:

Humo del tabaco

Fumar es definitivamente el factor de riesgo más importante del cáncer de pulmón. A principios del siglo veinte, el cáncer de pulmón era una enfermedad mucho menos común que otros tipos de cáncer. Sin embargo, esto cambió cuando comenzaron a venderse los cigarrillos empaquetados y éstos se hicieron fácilmente disponibles.

Se cree que aproximadamente el 87% de las muertes por cáncer de pulmón se debe al hábito de fumar. El riesgo de cáncer de pulmón entre los fumadores es muchas veces mayor que entre los no fumadores. Cuanto más tiempo fume y cuantos más paquetes consuma al día, mayor será su riesgo.

Los puros (cigarros) y las pipas tienen casi la misma probabilidad de causar cáncer de pulmón que los cigarrillos. Fumar cigarrillos con bajo contenido de alquitrán o “light” aumenta el riesgo de cáncer de pulmón tanto como los cigarrillos regulares. Existe preocupación en el sentido de que los cigarrillos mentolados pueden aumentar el riesgo, ya que el mentol permite que los fumadores inhalen más profundamente.

Si deja de fumar antes de que surja el cáncer, el tejido dañado de sus pulmones gradualmente comienza a repararse por sí solo. Sin importar la edad o el tiempo que haya fumando, el dejar de fumar puede ayudar a vivir más tiempo. La gente que deja de fumar antes de los 50 años, reduce a la mitad su riesgo de morir en los próximos quince años en comparación con aquellas personas que continúan fumando. Si desea ayuda para dejar de fumar, lea nuestro documento Pasos para dejar de fumar o llámenos al 1-800-227-2345.

Humo de segunda mano: si usted no fuma, respirar el humo que otros producen (humo de segunda mano o humo de tabaco ambiental) puede aumentar su riesgo de cáncer de pulmón. Una persona que no fuma, pero que vive con un fumador tiene un mayor riesgo de alrededor de 20% a 30% de cáncer de pulmón. Los trabajadores que han estado expuestos al humo del tabaco en su área de trabajo también tienen más probabilidades de padecer cáncer de pulmón. Se cree que el humo de segunda mano causa más de 3,000 muertes por cáncer de pulmón cada año.

Existe cierta evidencia que sugiere que algunas personas son más susceptibles al efecto del humo del tabaco que causa cáncer en comparación con otras personas.

Radón

El radón es un gas radioactivo que se origina naturalmente al descomponerse el uranio en el suelo y las rocas. No se puede ver, no tiene sabor ni tiene olor. Según la U.S. Environmental Protection Agency (EPA), el radón es la segunda causa principal de cáncer de pulmón, y es la causa principal entre los no fumadores.

En el ambiente exterior hay tan poco radón que no es peligroso. Pero en el interior el radón puede estar más concentrado y convertirse en un posible factor de riesgo. Las casas que se construyeron sobre depósitos naturales de uranio en algunas partes de los Estados Unidos pueden crear altos niveles de radón en el interior (especialmente en los sótanos). Los estudios de esas áreas han encontrado que el riesgo de padecer cáncer de pulmón es mayor para las personas que han vivido por muchos años en una casa contaminada con radón.

El riesgo de cáncer de pulmón debido al radón es mucho menor que el riesgo que causa el humo del tabaco. Sin embargo, el riesgo por radón es mucho mayor en las personas que fuman que en las que no fuman.

Si le preocupa la exposición al radón, las oficinas estatales y locales de la EPA pueden proporcionarle los nombres de compañías confiables que realizan análisis de radón y renovación. Para más información, vea nuestro documento “Radón”.

Asbestos

La exposición en el lugar del trabajo a las fibras del asbesto es un importante factor de riesgo para el cáncer de pulmón. Los estudios han encontrado que las personas que trabajan con asbesto (en algunas minas, molinos, plantas de textil, lugares donde se ha usado material de aislamiento, astillero, etc.) tienen una probabilidad varias veces mayor de morir de cáncer de pulmón. El riesgo de cáncer de pulmón es mucho mayor en los trabajadores expuestos al asbesto que también fuman que incluso agregar los riesgos de estas exposiciones por separado. No está claro a que extensión el bajo nivel o la corta duración a la exposición de asbesto pudiera aumentar el riesgo de cáncer de pulmón.

Las personas que fuman y las que no fuman, que están expuestas a asbesto, también tienen un mayor riesgo de padecer mesotelioma, un tipo de cáncer que se inicia en la pleura (la membrana que rodea a los pulmones). Debido a que usualmente no se considera un tipo de cáncer de pulmón, el mesotelioma se analiza en otro documento titulado “Mesotelioma Maligno".

En años recientes, las regulaciones gubernamentales han disminuido significativamente el uso de asbesto en productos comerciales e industriales. Aún hay asbesto presente en muchos hogares y edificios comerciales, pero usualmente no se considera perjudicial siempre y cuando no se libere al aire debido a deterioro, demolición o renovación. Para más información, vea nuestro documento “Asbesto”.

Otros agentes cancerígenos en el área de trabajo

Otros cancerígenos (agentes causantes de cáncer) que se encuentran en algunos lugares de trabajo y que pueden aumentar el riesgo de cáncer de pulmón incluyen:

  • Minerales radioactivos como el uranio.
  • Sustancias químicas o minerales inhalados tales como arsénico, berilio, cadmio, silica, cloruro de vinilo, componentes de níquel, componentes de cromo, productos de carbón, gas mostaza y éteres de clorometilo.
  • Productos de la combustión del diesel.

En años recientes el gobierno y la industria han tomado medidas para proteger a los trabajadores. Pero aún existen riesgos, y si usted trabaja en las vecindades de estos agentes, debe tener cuidado y limitar la exposición siempre que sea posible.

Radioterapia a los pulmones

Las personas que han recibido radioterapia en el pecho para tratar el cáncer corren un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón, particularmente si fuman. La mayoría de estos pacientes son los que reciben tratamiento contra la enfermedad Hodgkin o mujeres con cáncer de seno que han recibido radiación después de una mastectomía. Las mujeres que recibieron radioterapia en el seno después de una tumorectomía no parecen tener un riesgo de cáncer de pulmón mayor al esperado.

Arsénico

Los altos niveles de arsénico en el agua potable pueden aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. Este efecto es aún mayor en los fumadores.

Antecedente personal o familiar de cáncer de pulmón

Si ha padecido cáncer de pulmón, tiene un mayor riesgo de padecer otro cáncer de pulmón. Los hermanos, hermanas e hijos de aquellas personas que han padecido cáncer de pulmón pueden tener un riesgo ligeramente mayor de padecer ellos mismos el cáncer de pulmón, especialmente si el diagnóstico se hizo cuando el familiar tenía una edad más joven. No está claro cuánto de este riesgo pudiera deberse a la genética y cuánto a la exposición compartida (tal como el humo del tabaco o el radón).

Los investigadores han encontrado que la genética parece desempeñar un papel en algunas familias con un historial contundente de cáncer de pulmón. Las personas con ciertos cambios hereditarios en el ADN de un cromosoma particular (cromosoma 6) tienen una probabilidad mayor de cáncer de pulmón, incluso si sólo fuman un poco. Actualmente, no hay pruebas rutinarias para detectar estos cambios en el ADN. Actualmente se llevan a cabo investigaciones sobre el tema.

Ciertos complementos alimenticios

Hasta el momento, los estudios que investigan el posible papel que desempeñan los suplementos antioxidantes en reducir el riesgo de cáncer de pulmón no han sido promisorios. De hecho, dos estudios abarcadores encontraron que los fumadores que tomaron suplementos de betacaroteno tuvieron un riesgo aumentado de cáncer de pulmón. Los resultados de estos estudios sugieren que los fumadores deben evitar los complementos de betacaroteno.

Contaminación ambiental

En las ciudades, la contaminación del aire (especialmente de carreteras con mucho tráfico) parece aumentar ligeramente el riesgo de cáncer de pulmón. Este riesgo es mucho menor que el que ocasiona el hábito de fumar, pero algunos investigadores calculan que a escala mundial alrededor del 5% de todas las muertes por cáncer de pulmón se pueden deber a la contaminación del aire exterior.

Factores con efectos inciertos o no comprobados sobre el riesgo de cáncer de pulmón

Marihuana: existen algunas razones para pensar que fumar marihuana pudiese aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. La marihuana contiene más alquitrán que los cigarrillos. (El alquitrán es el material sólido y pegajoso que queda una vez se fuma, lo que se cree contiene la mayoría de las sustancias perjudiciales en el humo). Además, se inhala muy profundamente y el humo se retiene en los pulmones durante largo tiempo. Los cigarrillos de marihuana se fuman totalmente hasta el extremo, donde el contenido de alquitrán es mayor. Muchas de las substancias del tabaco que causan cáncer también se encuentran en la marihuana. Además, debido a que la marihuana es una sustancia ilegal, no es posible controlar qué otras sustancias pudiese contener.

Sin embargo, ha sido difícil estudiar si existe una conexión entre la marihuana y el cáncer de pulmón debido a que no es fácil recopilar información sobre el uso de drogas ilegales. Además, muchas personas que fuman marihuana también fuman cigarrillos. Es difícil saber cuánto riesgo es debido al tabaco y cuánto pudiese deberse a la marihuana. En estudios muy limitados realizados hasta el momento, el uso de marihuana no ha sido asociado fuertemente con el cáncer de pulmón. No obstante, se necesita más investigación en esta área.

Talco y polvo de talco: el talco es un mineral que en su forma natural puede contener asbesto. En el pasado, algunos estudios sugirieron que los mineros y los trituradores de talco tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón y otras enfermedades respiratorias debido a su exposición al talco de grado industrial. Estudios recientes en mineros de talco no encontraron un aumento en la tasa de cáncer de pulmón.

El polvo de talco se hace a partir del talco. Desde 1973, por ley, todos los productos domésticos que contienen talco (para el bebé, para el cuerpo y los polvos faciales) no contienen asbesto. No se ha encontrado evidencia que indique que el uso de polvo de talco cosmético aumenta el riesgo de cáncer de pulmón.

¿Conocemos las causas del cáncer de pulmón no microcítico?

El hábito de fumar tabaco es definitivamente la causa principal de cáncer de pulmón. Alrededor del 85% al 90% de las muertes por el cáncer de pulmón son causados directamente por el hábito de fumar y muchos de los restantes son causados por la exposición al humo de segunda mano. Los otros factores de riesgo conocidos, como el radón, fueron descritos en la sección "¿Cuáles son los factores de riesgo en el cáncer de pulmón no microcítico?”. Aun así, un pequeño número de cánceres de pulmón ocurren en personas que no tienen ningún riesgo aparente de esta enfermedad.

Los científicos han comenzado a comprender cómo estos factores de riesgo pueden producir ciertos cambios en el ADN de las células en los pulmones, ocasionando que crezcan de forma anormal, produciendo así el cáncer. El ADN es el químico en cada una de nuestras células que porta nuestros genes (las instrucciones sobre cómo funcionan nuestras células). Por lo general, nos parecemos a nuestros padres porque ellos son la fuente de nuestro ADN. Sin embargo, el ADN afecta más que nuestra apariencia externa, pues puede influir nuestro riesgo de padecer ciertas enfermedades, como lo son algunos tipos de cáncer.

Algunos genes contienen instrucciones para controlar cuándo las células deben crecer y dividirse. Los genes que promueven la división celular son llamados oncogenes. Los genes que desaceleran la división celular o que causan que las células mueran en el momento oportuno se llaman genes supresores de tumores. El cáncer puede ser causado por mutaciones (defectos) en el ADN que activan los oncogenes o desactivan los genes supresores de tumores.

Cambios genéticos hereditarios

Algunas personas heredan mutaciones del ADN de sus padres, lo cual incrementa considerablemente el riesgo de otros cánceres. Sin embargo, no se cree que las mutaciones hereditarias causen muchos de los cánceres de pulmón.

Aun así, los genes parecen desempeñar un papel en algunas familias con un historial de cáncer de pulmón. Por ejemplo, parece que algunas personas heredan una capacidad reducida de eliminar ciertos tipos de químicos que causan cáncer, tal como los que se encuentran en el humo del tabaco. Esto podría ocasionar que tengan un mayor riesgo de cáncer de pulmón.

Otras personas pueden heredar un mecanismo de reparación de ADN deficiente que las hace más propensas a tener cambios en el ADN. Cada vez que una célula se prepara para dividirse en dos células nuevas, tiene que hacer una copia nueva de su ADN. Este proceso no es perfecto y algunas veces se dan errores durante dichas copias. Las células normalmente tienen enzimas reparadoras que validan el ADN para ayudar a prevenir esto. Las personas con enzimas reparadoras que no funcionan tan bien pudieran estar especialmente vulnerables a químicos que causan cáncer y a radiación.

Los investigadores están desarrollando pruebas que los ayuden a identificar a dichas personas, pero estas pruebas aún no son lo suficientemente confiables para usarse habitualmente. Por ahora, los médicos recomiendan que todas las personas eviten el humo del tabaco y otras exposiciones que pudieran aumentar el riesgo de cáncer.

Cambios genéticos adquiridos

Los cambios genéticos asociados con el cáncer de pulmón son usualmente adquiridos durante la vida en lugar de ser heredados. Las mutaciones adquiridas en las células del pulmón con frecuencia resultan de la exposición a químicos en el humo del tabaco que causan cáncer. Se cree que los cambios adquiridos en ciertos genes, como por ejemplo en el gen supresor de tumores p53 o p16 y en el oncogén RAS, son importantes en la aparición del cáncer de pulmón. Los cambios en estos y otros genes también pueden causar que algunos cánceres de pulmón puedan crecer e invadir más rápidamente que otros.

¿Se puede prevenir el cáncer de pulmón no microcítico?

La mejor manera de reducir su riesgo de cáncer de pulmón es no fumar y evitar el humo de las personas que fuman. Si desea ayuda para dejar de fumar, lea nuestro documento Pasos para dejar de fumar o llámenos al 1-800-227-2345.

El radón es una causa importante del cáncer de pulmón. Usted puede reducir o eliminar su exposición al radón mediante pruebas y tratamientos que puede solicitar que le hagan a su casa, si es necesario. Para más información, vea nuestro documento “Radón”.

Además, resulta útil evitar la exposición a los químicos que se saben causan cáncer en el lugar de trabajo y en cualquier otro lugar. Cuando las personas trabajan donde estas exposiciones son comunes, la exposición debe mantenerse en lo mínimo.

Además, una alimentación con muchas frutas y vegetales pudiera ayudar a reducir su riesgo de cáncer de pulmón. Cierta evidencia sugiere que una alimentación con muchas frutas y vegetales pueden ayudar a proteger contra el cáncer de pulmón tanto a los fumadores como a los no fumadores. No obstante, el efecto de las frutas y los vegetales en ese riesgo sería mucho menor que los efectos de fumar.

Los intentos para reducir el riesgo de cáncer de pulmón en fumadores y ex fumadores mediante la administración de altas dosis de vitaminas o medicamentos parecidos a vitaminas no han sido exitosos hasta el momento. De hecho, algunos estudios han encontrado que el betacaroteno, un nutriente asociado con la vitamina A, parece que aumenta la tasa de cáncer de pulmón en estas personas.

Algunas personas que padecen cáncer de pulmón no tienen ningún factor de riesgo aparente. Aunque se sabe cómo prevenir la mayoría de los cánceres de pulmón, hasta ahora hay algunos que no sabemos cómo prevenir.

¿Se puede encontrar temprano el cáncer de pulmón no microcítico?

Por lo general, los síntomas de cáncer de pulmón no aparecen sino hasta que la enfermedad ya se encuentra en una etapa avanzada. Aun cuando los síntomas de cáncer de pulmón aparecen, muchas personas pueden confundirlos con otros problemas, tal como una infección o efectos a largo plazo causados por el hábito de fumar. Esto puede retrasar aun más un diagnóstico.

Sin embargo, algunos cánceres de pulmón se diagnostican en sus etapas tempranas ya que se detectan como resultado de las pruebas realizadas para otras condiciones médicas. Por ejemplo, un tumor en el pulmón se puede notar en estudios por imágenes (por ejemplo radiografías de tórax o tomografía computarizada torácica), broncoscopia (visualización del interior de los bronquios a través de un tubo flexible iluminado), o citología del esputo (examen microscópico de las células contenidas en la flema que se expulsa con la tos) realizadas por otras razones en pacientes con trastornos cardiacos, neumonía u otras condiciones del pulmón.

Pruebas de detección de cáncer de pulmón

La detección es el uso de pruebas o exámenes para encontrar una enfermedad en personas que no presentan síntomas de tal enfermedad. Por ejemplo, la prueba de Papanicolaou se utiliza para la detección del cáncer de cuello uterino. Debido a que el cáncer de pulmón usualmente se propaga más allá de los pulmones antes de causar algún síntoma, una prueba eficaz para la detección temprana de cáncer de pulmón podría salvar muchas vidas.

Hasta el momento, ninguna prueba de detección del cáncer de pulmón ha mostrado que previene que las personas mueran de esta enfermedad. Algunos estudios de radiografías de tórax y la citología del esputo han concluido que estas pruebas no pueden encontrar muchos cánceres de pulmón lo suficientemente temprano como para mejorar las probabilidades de cura de una persona. Por esta razón, las organizaciones médicas principales no recomiendan estas pruebas de detección para el público general, ni siquiera para personas con un riesgo aumentado, como por ejemplo los fumadores.

Recientemente, un tipo especial de tomografía computarizada, conocida como tomografía computarizada helicoidal o espiral, ofrece algo de esperanza en la detección temprana de cánceres de pulmón en fumadores y exfumadores. Sin embargo, no se sabe si esta prueba disminuirá las probabilidades de morir a causa de cáncer de pulmón. Una desventaja principal de esta prueba consiste en que también encuentra muchas anomalías que resultan no ser cáncer, pero que aún así necesitan ser sometidas a prueba para confirmar esto. Esto conlleva realizar pruebas innecesarias e invasivas, tal como biopsias o incluso cirugía.

Un amplio estudio clínico, conocido como el National Lung Screening Trial (NLST) se está llevando a cabo para determinar si el CT espiral puede salvar vidas en las personas con alto riesgo de cáncer de pulmón. Los resultados del estudio, el cual incluye aproximadamente 50,000 personas, no se espera estén disponibles sino hasta 2010. Hasta que esta información esté disponible, las personas interesadas en las pruebas deben entender las limitaciones y beneficios de las pruebas de detección con tomografía computarizada espiral.

Actualmente, ninguna organización profesional importante, incluyendo la Sociedad Americana del Cáncer, recomienda las pruebas de detección rutinarias para el cáncer de pulmón.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que, siempre que sea posible, las personas que fuman en el presente o eran fumadores, las que se hayan expuesto al humo de tabaco ambiental y las que hayan trabajado alrededor de materiales que aumentan el riesgo de padecer cáncer de pulmón estén conscientes del riesgo. Estas personas deben hablar con sus doctores sobre sus probabilidades de padecer cáncer de pulmón y sobre los beneficios potenciales y riesgos de las pruebas de detección del cáncer de pulmón. Después de una conversación sobre lo que se conoce o no sobre el valor de las pruebas para la detección temprana del cáncer de pulmón, si usted y su doctor decide hacer las pruebas, entonces asegúrese de que se hagan en una institución que tenga experiencia en estudios por imágenes del pulmón y que esté apoyada por un programa multidisciplinario dedicado a realizar pruebas a las personas con alto riesgo.

El "United States Preventive Services Task Force" (USPSTF), un grupo de expertos reunidos por el gobierno federal concluyó que no existe suficiente evidencia en este momento para recomendar o estar en contra de las pruebas de detección de cáncer de pulmón en personas que no presentan síntomas.

El American College of Chest Physicians (ACCP) no recomienda pruebas de detección del cáncer de pulmón rutinarias actualmente, sino que aconseja que "las personas se hagan pruebas de detección sólo cuando se hacen como un componente de un estudio clínico bien diseñado."

Los fumadores deben darse cuenta de que la mejor manera de reducir el riesgo de morir de cáncer de pulmón es dejar de fumar. Si desea ayuda para dejar de fumar, lea nuestro documento Pasos para dejar de fumar o llámenos al 1-800-227-2345.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de pulmón no microcítico?

La mayoría de los cánceres de pulmón no se encuentran sino hasta que comienzan a causar síntomas. Los síntomas pueden sugerir que una persona tiene cáncer de pulmón, pero el diagnóstico real se hace al observar las células del pulmón con un microscopio.

Signos y síntomas comunes del cáncer de pulmón

La mayoría de los cánceres de pulmón no causan ningún síntoma sino hasta que se han propagado demasiado para poderse curar, pero en algunas personas con cáncer de pulmón se presentan síntomas en etapas tempranas. Si acude al médico cuando comienza a notar los síntomas, es posible que el cáncer se diagnostique en una etapa temprana cuando es más probable que el tratamiento sea más eficaz. Los síntomas más comunes del cáncer de pulmón son:

  • Una tos que no desaparece.
  • Dolor en el pecho que a menudo empeora cuando respira profundamente, tose o se ríe.
  • Ronquera.
  • Pérdida de peso y pérdida de apetito.
  • Tos con sangre o esputo (saliva o flema) del color del metal oxidado.
  • Respiración entrecortada.
  • Cansancio o debilidad.
  • Infecciones recurrentes como bronquitis y neumonía.
  • Nuevo silbido de pecho.

Cuando el cáncer de pulmón se propaga a órganos distantes, puede causar:

  • Dolor de huesos.
  • Cambios neurológicos (como dolor de cabeza, debilidad o adormecimiento de una extremidad, mareos o el reciente inicio de una convulsión).
  • Ictericia (coloración amarillento de la piel y los ojos).
  • Protuberancias cerca de la superficie del cuerpo, debido a la propagación del cáncer hacia la piel o hacia los ganglios linfáticos (acumulación de células del sistema inmunitario) en el cuello o arriba de la clavícula.

Resulta más probable que la mayoría de los síntomas presentados anteriormente se deban a afecciones que no sean cáncer de pulmón. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte a su doctor de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Algunos cánceres de pulmón pueden causar un grupo de síntomas muy específicos que a menudo son descritos como síndromes.

Síndrome de Horner

Los cánceres de la porción superior de los pulmones (algunas veces llamados tumores Pancoast) pueden dañar un nervio que pasa desde la parte superior del tórax hasta el cuello, lo que puede causar un dolor intenso de hombros. Algunas veces estos tumores también causan un grupo de síntomas llamados síndrome Horner:

  • Caída o debilidad de un párpado.
  • Pupila más pequeña (parte oscura en el centro del ojo) en el mismo ojo.
  • Transpiración reducida o ausente en el mismo lado de la cara.

Otras afecciones que no son cáncer de pulmón también pueden causar síndrome Horner.

Síndromes paraneoplásicos

Algunos cánceres de pulmón pueden producir sustancias similares a hormonas que ingresan en el torrente sanguíneo y causan problemas en tejidos y órganos distantes, aunque el cáncer no se haya propagado a esos tejidos u órganos. Estos problemas se llaman síndromes paraneoplásicos. Algunas veces estos síndromes pueden ser los primeros síntomas de un cáncer de pulmón. Debido a que los síntomas afectan otros órganos, los pacientes y sus médicos al principio pueden sospechar que otras enfermedades, y no el cáncer de pulmón, los están causando.

Los síndromes paraneoplásicos más comunes causados por el cáncer de pulmón no microcítico son:

  • Altos niveles de calcio en la sangre (hipercalcemia), que causa incremento de la frecuencia urinaria, estreñimiento, náusea, vómito, debilidad, mareos, confusión y otros problemas del sistema nervioso.
  • Crecimiento excesivo de ciertos huesos, especialmente los de las puntas de los dedos, lo cual algunas veces puede ser doloroso.
  • Coágulos sanguíneos.
  • Crecimiento excesivo de los senos en los hombres (ginecomastia).

De nuevo, resulta más probable que la mayoría de los síntomas presentados anteriormente se deban a afecciones que no sean cáncer de pulmón. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte a su doctor de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Historial médico y examen físico

Si usted presenta cualquier signo o síntoma que sugiere que pudiese tener cáncer de pulmón, su médico tomará sus antecedentes médicos (entrevista relacionada con su salud) para analizar los factores de riesgo y los síntomas. Su médico también le hará un examen para detectar signos de cáncer de pulmón y otros problemas médicos.

Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren la presencia de cáncer de pulmón, probablemente se realizarán más pruebas. Estas pruebas pudieran incluir estudios por imágenes y/o biopsias del tejido pulmonar.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radioactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar a encontrar un área sospechosa que pudiera ser cancerosas, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz.

Radiografía de tórax

Esta es a menudo la primera prueba que su médico pedirá para buscar la presencia de masas o manchas en los pulmones. Una radiografía simple del tórax se puede realizar en cualquier entorno ambulatorio. Si la radiografía es normal, probablemente no tiene cáncer en los pulmones (aunque es posible que algunos cánceres de pulmón no aparezcan en la radiografía). Si algo se ve sospechoso, su médico puede ordenar otras pruebas.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado. Luego una computadora combina éstas en imágenes de las secciones de la parte de su cuerpo bajo estudio. A diferencia de los rayos X regulares, las CT crean imágenes con detalles de los tejidos blandos del cuerpo.

Antes de la CT, es posible que le pidan que tome una solución de contraste o que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte un tinte de contraste. Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo.

El contraste puede causar cierto enrojecimiento o bochorno (sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y experimentan urticaria; rara vez se presentan reacciones más serias como dificultad para respirar o baja presión arterial. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido alergias o una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes. Necesita acostarse inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo dentro del cual permanece acostado durante la captura de las imágenes.

Actualmente, la CT espiral (también conocida como CT helicoidal) está disponible en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina más rápida. La parte del escáner de la máquina gira alrededor del cuerpo continuamente, permitiéndoles a los médicos obtener imágenes con mucha más rapidez que con la CT convencional. Como resultado, usted no tiene que aguantar la respiración por el tiempo que se esté tomando la imagen. Esto reduce la probabilidad de que el movimiento de la respiración ocasione que las imágenes sean borrosas. Además, reduce la dosis de radiación recibida durante el examen. Las secciones que se presentan en las imágenes son más finas, lo que resulta en fotografías más detalladas.

Una tomografía computarizada puede proporcionar información precisa sobre el tamaño, forma y posición de cualquier tumor, y puede ayudar a encontrar ganglios linfáticos agrandados que pudieran contener cáncer que se haya propagado desde el pulmón. Los exámenes de tomografía computarizada son más sensibles que las radiografías de tórax para encontrar cánceres de pulmón en sus etapas tempranas.

Este estudio también se puede usar para encontrar masas en las glándulas suprarrenales, el hígado, el encéfalo, y en otros órganos internos que puedan estar afectados por la propagación del cáncer de pulmón.

Biopsia con aguja guiada por CT: en los casos donde un área sospechosa de cáncer se encuentra profunda dentro del cuerpo, se puede usar una tomografía computarizada para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia el área sospechosa. Para este procedimiento, usted permanece en la camilla de la CT, mientras un médico mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia la masa. La exploración por CT continúa hasta que el médico pueda ver que la aguja se encuentra dentro de la masa. Entonces, una muestra de biopsia se extirpa y examina mediante un microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, el MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas de radio y luego se libera en un patrón específico que depende del tipo de tejido corporal y de ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Un material de contraste, llamado gadolinio, a menudo se inyecta en una vena antes de realizar el estudio para mostrar mejor los detalles.

El procedimiento para obtener el MRI toma más tiempo que las pruebas de CT. En primer lugar, toman más tiempo, con frecuencia hasta una hora. Segundo, usted debe permanecer acostada dentro de un tubo estrecho, que podría ser confinante y puede molestar a las personas que padecen claustrofobia (temor a lugares encerrados). Algunas veces, las máquinas más nuevas y más abiertas de MRI pueden ayudar a las personas que enfrentan este temor, si es necesario. Sin embargo, puede que en algunos casos las imágenes no sean tan nítidas. Las máquinas de MRI producen un zumbido y ruidos de chasquido que puede resultar incómodo. En algunos centros se ofrecen tapones para los oídos con el fin de bloquear este ruido.

Los MRI se usan con más frecuencia para determinar la presencia de posible propagación del cáncer de pulmón al cerebro o a la médula espinal.

Tomografía por emisión de positrones

Para la tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) se inyecta glucosa en la sangre (una forma de azúcar) que contiene un átomo radioactivo. La cantidad de radioactividad usada es muy poca. Debido a que las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben grandes cantidades del azúcar radioactivo. Después de aproximadamente una hora, a usted le moverán a la camilla de la máquina de la PET. Usted permanece acostado por aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radioactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero provee información útil sobre todo su cuerpo.

Ésta puede ser una prueba muy importante si parece tener cáncer de pulmón en etapas tempranas. Su médico puede utilizar esta prueba para ver si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos, lo que puede ayudar a determinar si la cirugía es una opción para usted. Una PET también puede ser útil para proveer una mejor idea sobre si un área anormal en su radiografía del tórax pudiera ser cáncer.

La tomografía por emisión de positrones también es útil si su médico cree que es posible que el cáncer se haya propagado, pero no sabe dónde. La PET puede revelar propagación del cáncer al hígado, los huesos, las glándulas suprarrenales u algunos otros órganos. Sin embargo, la PET no es tan útil para examinar el cerebro, ya que todas las células del cerebro usan mucha glucosa.

Algunas máquinas más nuevas pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto permite al médico comparar las áreas de mayor radioactividad en la PET con la apariencia más detallada de esa área en la CT.

Gammagrafía ósea

Este procedimiento puede ayudar a mostrar si el cáncer ha hecho metástasis (propagación) en los huesos. Para este estudio, se inyecta una pequeña cantidad de material de bajo nivel radioactivo en una vena (intravenosamente o IV). La sustancia se asienta en áreas de cambios en los huesos por todo el esqueleto en el transcurso de varias horas. Después usted se acostará en una camilla durante aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial detecta la radioactividad y crea una imagen de su esqueleto.

Las áreas de cambios activos en los huesos aparecen como "puntos radioactivos" en el esqueleto, esto significa que estas áreas atraen la radioactividad. Estas áreas podrían indicar la presencia de cáncer metastásico, pero la artritis u otras afecciones de los huesos también pueden causar el mismo patrón. Para poder distinguir entre estas afecciones, su equipo de atención del cáncer puede usar otros estudios por imágenes tales como radiografías simples o un MRI para obtener una mejor imagen de las áreas que se iluminan, o incluso se puede hacer una biopsia para obtener muestras de los huesos.

La PET se emplea a menudo con pacientes de cáncer de pulmón no microcítico, y puede mostrar usualmente la propagación del cáncer a los huesos, por lo que las gammagrafías óseas no son necesarias con mucha frecuencia. Las gammagrafías óseas se hacen principalmente cuando existe una razón para pensar que el cáncer se pudo haber propagado a los huesos (debido a los síntomas, etc.) y los resultados de otras pruebas no son claros.

Pruebas de tejido y de células

Los síntomas y los resultados de los estudios por imágenes pueden sugerir de forma contundente la presencia de cáncer de pulmón, pero el diagnóstico real de cáncer de pulmón no microcítico se hace al observar las células del pulmón con un microscopio.

Las células pueden ser obtenidas de las secreciones (flema) o se pueden remover células del área sospechosa (lo que se conoce como biopsia). Se puede utilizar una o más de las pruebas que se explican más adelante para determinar si una masa en el pulmón que aparece en los estudios por imágenes es, en realidad, un cáncer de pulmón. Estas pruebas también se pueden usar para determinar el tipo exacto de cáncer de pulmón que usted pudiera tener y para ayudar a determinar la extensión de su propagación.

Un patólogo, doctor que mediante pruebas de laboratorio diagnostica enfermedades como el cáncer, examinará las células usando un microscopio. Los resultados se describirán en un informe patológico, el cual está usualmente disponible dentro de una semana. Si usted tiene cualquier pregunta sobre los resultados de patología o sobre cualquier prueba de diagnóstico, hable con su doctor. De ser necesario, usted puede obtener una segunda opinión de su informe patológico al solicitar que las muestras de tejido sean enviadas a un patólogo en otro laboratorio recomendado por su doctor.

Citología del esputo

Una muestra de flema (mucosidad que al toser sale de los pulmones) se observa con un microscopio para determinar si existen células cancerosas. La mejor manera para hacer la citología del esputo es obteniendo las muestras temprano en la mañana durante tres días consecutivos.

Biopsia por aspiración con aguja fina

A menudo se puede hacer una biopsia con aguja para obtener una muestra pequeña de células de un área que luce sospechosa. Para esta prueba, la piel en la que se inserta la aguja se adormecerá con anestesia local. El médico entonces dirige una aguja hueca y delgada hacia el área mientras observa sus pulmones mediante fluoroscopia (que es como una radiografía, pero la imagen se ve en una pantalla, no en una película) o tomografías computarizadas. A diferencia de la fluoroscopia, la CT no proporciona una imagen continua, de manera que la aguja se introduce en dirección a la masa, se toma una CT, y la aguja se guía tomando como referencia la imagen. Esto se repite varias veces hasta que la aguja esté dentro de la masa.

Se succiona una muestra diminuta de la masa mediante una jeringa y se envía a un laboratorio donde se observa con un microscopio para detectar la presencia de células cancerosas.

Una posible complicación de este procedimiento consiste en la posibilidad de que se escape aire del pulmón en el lugar de la biopsia y hacia el espacio entre el pulmón y la pared torácica. Esto puede causar que parte del pulmón colapse y que tenga dificultades para respirar. A menudo, esta complicación, llamada neumotórax, se alivia sin la necesidad de ningún tratamiento. De no ser así, el tratamiento para esto consiste en colocar un tubo pequeño en el espacio del tórax y succionar el aire durante uno o dos días, después de esto sana por sí sola.

También se puede hacer una biopsia por aspiración con aguja fina para tomar muestras de los ganglios linfáticos localizados alrededor de la tráquea y los bronquios (los conductos más grandes que llevan el aire a los pulmones). Se inserta una aguja fina a través de la pared de la tráquea o bronquio usando un broncoscopio (vea información más adelante) para tomar una muestra de los ganglios linfáticos cercanos. Este procedimiento, llamado aspiración transtraqueal o transbronquial con aguja fina, se puede hacer usando una ecografía endobronquial, (vea la sección que describe este procedimiento) para guiar la aguja hacia el lugar.

Broncoscopia

Para esta prueba, un tubo de fibra óptica, flexible y que tiene una fuente de luz (broncoscopio) se hace llegar a través de su boca o nariz hasta la tráquea y los bronquios. Primero se rosea la boca y la garganta con un medicamento que adormece el área. También es posible que le administren medicamentos por vía intravenosa para que se sienta relajado.

La broncoscopia puede ayudar al médico a encontrar algunos tumores u obstrucciones en los pulmones. Al mismo tiempo, se pueden pasar pequeños instrumentos por el broncoscopio para tomar biopsias (muestras de tejido). El médico también puede tomar muestras de las células del revestimiento de las vías respiratorias con un pequeño cepillo (cepillo bronquial) o mediante el enjuague de las vías respiratorias con agua salada estéril (lavado bronquial). Estas muestras de tejido y de células luego se observan con un microscopio.

Ecografía endobronquial

La ecografía es un tipo de estudio por imágenes que usa ondas sonoras para crear imágenes del interior de su cuerpo. Para esta prueba, un pequeño instrumento parecido a un micrófono y llamado transductor, emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan en los tejidos del cuerpo. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla.

Para la ecografía endobronquial, un broncoscopio se coloca con un transductor de ultrasonido en su punta y se pasa por la garganta. El transductor puede ser conducido en distintas direcciones para observar los ganglios linfáticos y otras estructuras en el mediastino (el área entre los pulmones). Si las áreas sospechosas (tal como ganglios linfáticos agrandados) se pueden ver en la ecografía, se pasa una aguja hueca a través del broncoscopio y se dirige hacia estas áreas para obtener una biopsia. Las muestras luego se envían a un laboratorio para ser observados con un microscopio.

Ecografía endoscópica esofágica

Esta técnica es similar a la ecografía endobronquial, con la excepción que el médico pasa un endoscopio (telescopio flexible con una fuente de luz) por la garganta hasta el esófago (el conducto que conecta la garganta con el estómago). Este procedimiento se hace aplicando un medicamento que adormece el área (anestesia local) y algo de sedación.

El esófago se encuentra justo detrás de la traquea y está cerca de algunos ganglios linfáticos que están dentro del tórax, a los cuales el cáncer de pulmón se puede propagar. Las imágenes de ecografía tomadas desde el interior del esófago pueden ayudar a encontrar ganglios linfáticos grandes dentro del tórax que pudiesen contener cáncer de pulmón. Si en la ecografía se observan ganglios linfáticos agrandados, se puede pasar una aguja hueca a través del endoscopio para obtener muestras de biopsia. Las muestras luego se envían a un laboratorio para ser observados con un microscopio.

Mediastinoscopia y mediastinotomía

Ambos procedimientos permiten que el médico observe más directamente las estructuras en el mediastino (el área entre los pulmones) y tome muestras de éstas. La mediastinoscopia y la mediastinotomía se realizan en el quirófano (sala de operaciones) mientras usted está bajo anestesia general (dormido profundamente). La diferencia principal entre los dos procedimientos consiste en la localización y el tamaño de la incisión.

Mediastinoscopia: se hace una pequeña incisión en la parte frontal del cuello y se introduce un tubo hueco, delgado e iluminado detrás del esternón (hueso torácico) y delante de la tráquea para observar el área. A través de este tubo se pueden pasar instrumentos especiales para tomar muestras de tejido de los ganglios linfáticos a lo largo de la tráquea y de las principales áreas de los conductos bronquiales. La observación de las muestras mediante un microscopio puede mostrar la presencia de células cancerosas.

Mediastinotomía: el cirujano hace una incisión un poco más grande (por lo general, de aproximadamente dos pulgadas de largo) entre la segunda y la tercera costilla de la izquierda próximas al esternón. Esto permite que el cirujano tenga acceso a los ganglios linfáticos que no se pueden alcanzar mediante la mediastinoscopia.

Toracentesis

La toracentesis se realiza para determinar si la acumulación de líquido alrededor de los pulmones (un derrame pleural) es el resultado de una propagación del cáncer al revestimiento de los pulmones (pleura). La acumulación de líquido también pudiese ser causada por otras afecciones, tal como insuficiencia cardiaca o infección.

Para este procedimiento, se adormece la piel y se inserta una aguja hueca entre las costillas para drenar el fluido. (En una prueba similar llamada pericardiocentesis, se extrae líquido del saco que rodea el corazón). El líquido se analiza con un microscopio a fin de detectar la presencia de células cancerosas. Las pruebas químicas del líquido algunas veces también son útiles para distinguir un derrame pleural maligno (canceroso) de uno benigno (no canceroso).

Si se diagnostica un derrame pleural maligno, se debe repetir la toracocentesis para extraer más líquido. La acumulación de fluido puede evitar que los pulmones se llenen de aire, así que la toracocentesis puede ayudar al paciente a respirar mejor.

Toracoscopia

La toracoscopia se puede hacer para determinar si el cáncer se ha propagado al espacio entre los pulmones y la pared torácica, así como a los revestimientos de estos espacios. También se puede usar para tomar una muestra de ganglios linfáticos y el líquido, y evaluar si el tumor está creciendo hacia los tejidos u órganos adyacentes.

Con más frecuencia, este estudio se realiza en el quirófano mientras usted está bajo anestesia general (dormido profundamente). Se realiza un corte pequeño (incisión) en la pared torácica (algunas veces se hace más de una incisión). El médico entonces inserta un tubo que tiene una fuente de luz y una pequeña cámara de vídeo en el extremo a través de la incisión para observar el espacio entre los pulmones y la pared torácica. De esta manera, el doctor puede ver los depósitos potenciales de cáncer en el revestimiento del pulmón o de la pared torácica, así como extirpar pequeñas porciones de tejido para ser observados con un microscopio.

Pruebas de laboratorio de la biopsia y otras muestras

Las muestras que se han obtenido durante las biopsias u otras pruebas se envían al laboratorio de patología. Allí, un médico examina las muestras con un microscopio para ver si contienen cáncer y, de ser así, qué tipo de cáncer. Es posible que se necesiten pruebas especiales para ayudar a clasificar mejor el cáncer. Los cánceres de otros órganos se pueden propagar a los pulmones. Es muy importante determinar dónde comenzó el cáncer, ya que el tratamiento es distinto para los diferentes tipos de cáncer.

Inmunohistoquímica

Para esta prueba, unas capas muy delgadas de la muestra se colocan sobre una laminilla. Entonces, las muestras son tratadas con proteínas especiales (anticuerpos) diseñadas sólo para atacar una sustancia específica que se encuentra en ciertas células cancerosas. Si el cáncer de paciente contiene esa sustancia, el anticuerpo se adherirá a las células. Posteriormente se agregan a las células otros químicos que hacen que el anticuerpo cambie de color. Con este cambio de color, el médico puede identificar las células bajo observación microscópica.

Pruebas moleculares

En algunos casos, los médicos pueden identificar cambios genéticos específicos en las células cancerosas que pudieran afectar la manera que son tratadas. Por ejemplo, el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) es una proteína que algunas veces aparece en altas cantidades sobre la superficie de las células cancerosas y las ayuda a crecer. Algunos medicamentos contra el cáncer atacan el EGFR, aunque ellos parecen sólo funcionar contra ciertos cánceres. Algunos médicos pueden hacer pruebas para ver si hay cambios en los genes, tal como el EGFR y el K-RAS, con el fin de determinar si es probable que estos tratamientos sean útiles. Aunque estas pruebas están disponibles en laboratorios especializados, aún no se usan ampliamente para los cánceres de pulmón.

Otras pruebas

Análisis de sangre

Los análisis de sangre no se usan para diagnosticar el cáncer de pulmón, aunque a menudo se hacen para obtener una percepción de la salud general de la persona. Por ejemplo, antes de la cirugía, los análisis de sangre pueden ayudar a indicar si una persona es lo suficientemente saludable como para someterse a una operación.

Un recuento completo de células sanguíneas determina si su sangre tiene el número correcto de varios tipos de células. Por ejemplo, pueden indicar si usted tiene anemia (bajo número de glóbulos rojos), si pudiera tener problemas con sangrado (debido a un bajo número de plaquetas) o si tiene un riesgo aumentado de infecciones (a causa de un bajo número de glóbulos blancos). Si usted está recibiendo quimioterapia, esta prueba se repetirá regularmente debido a que los medicamentos de quimioterapia pueden afectan las células productoras de sangre de la médula ósea.

Los análisis de química sanguínea pueden ayudar a detectar anomalías en algunos de sus órganos. Si el cáncer se propagó (hizo metástasis) hacia el hígado y los huesos, puede causar niveles anormales de ciertas químicos en la sangre. Por ejemplo, la propagación a estas áreas puede ocasionar un nivel de lactato deshidrogenasa (LDH) en la sangre más alto de lo normal.

Pruebas de la función pulmonar

Las pruebas de la función pulmonar a menudo se hacen después de diagnosticar el cáncer de pulmón para saber cuán bien sus pulmones están funcionando (por ejemplo, cuánta enfisema o enfermedad pulmonar obstructiva crónica está presente). Esto es especialmente importante si la cirugía pudiera ser una opción en el tratamiento del cáncer. Debido a que la cirugía para extirpar parte o todo el pulmón ocasiona una menor capacidad pulmonar, resulta importante saber con anticipación cuán bien están funcionando los pulmones. Estas pruebas le pueden proporcionar al cirujano una idea sobre si la cirugía puede ser una buena opción, y de ser así, cuánto del pulmón puede ser extirpado con seguridad.

Existen algunos tipos diferentes de pruebas de la función pulmonar, aunque todas conllevan básicamente que usted inhale y exhale a través de un tubo que está conectado a diferentes máquinas.

¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de pulmón no microcítico?

La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar hasta dónde se ha extendido un cáncer. Su tratamiento y pronóstico (las expectativas) dependen, en gran medida, de la etapa en que se encuentre el cáncer. Hay de hecho dos tipos de clasificación por etapas.

  • La etapa clínica del cáncer se basa en los resultados del examen físico, las biopsias y los estudios por imágenes (CT, radiografía del tórax, PET, etc.), los cuales se describen en la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de pulmón no microcítico?”.
  • Si se sometió a una cirugía, su médico también puede determinar la etapa patológica, la cual se basa en los mismos factores que la etapa clínica, más lo que se encuentre como resultado de la cirugía.

En algunos casos, las etapas clínicas y patológicas pueden ser diferentes. Por ejemplo, durante la cirugía el médico puede encontrar cáncer en un área que no apareció en los estudios por imágenes, lo que pudiera dar al cáncer una etapa patológica más avanzada.

Debido a que la mayoría de los pacientes con cáncer de pulmón no se someten a cirugía, la etapa clínica se usa con más frecuencia cuando se describe la extensión de este cáncer. Sin embargo, cuando está disponible, la etapa patológica probablemente sea más precisa que la etapa clínica, ya que se usa la información adicional obtenida en la cirugía.

El sistema TNM de clasificación por etapas

El sistema que se usa para describir el crecimiento y propagación del cáncer de pulmón no microcítico es el sistema de clasificación por etapas TNM de la American Joint Committee on Cancer (AJCC). El sistema TNM describe tres piezas clave de información:

  • La letra T indica el tamaño del tumor primario y si éste ha crecido hacia el interior de las áreas cercanas.
  • La N describe cuánto cáncer se ha propagado a los ganglios (nódulos) linfáticos cercanos (regionales). Los ganglios linfáticos son pequeños grupos en forma de fríjol de células del sistema inmune que ayudan a combatir las infecciones. Los cánceres a menudo se propagan a los ganglios linfáticos antes de afectar a otras partes del cuerpo.
  • La M indica si el cáncer se propagó (hizo metástasis) a otros órganos del cuerpo. (Las localizaciones más comunes son el hígado, los huesos y el cerebro).

Los números o las letras que aparecen después de la T, N y M proveen más detalles acerca de cada uno de estos factores. Los números del 0 al 4 indican gravedad en orden ascendente. La letra X significa "no puede ser evaluado porque la información no está disponible".

Categorías T de cáncer de pulmón

TX: el tumor primario no puede ser evaluado o se observaron células cancerosas en la citología del esputo, pero no se puede encontrar el tumor.

T0: no existe evidencia de tumor primario.

Tis: el cáncer se encuentra sólo en las capas superiores de células que recubren las vías respiratorias. No ha invadido hacia el interior de tejidos más profundos del pulmón. Esta etapa también se conoce como carcinoma in situ.

T1: el tumor no mide más de tres cm de ancho (poco menos de 1 ¼ pulgadas), no ha alcanzado las membranas que rodean los pulmones (pleura visceral), y no afecta las ramas principales de los bronquios.

    T1a: un tumor T1 de 2 cm (alrededor de 4/5 de pulgada) o menos de ancho.

    T1b: un tumor T1 que mide más de 2 cm, pero no más de 3 cm de ancho.

T2: el tumor presenta una o más de las siguientes características:

  • Mide entre 3 cm y 7 cm de ancho (mide más de 3cm, pero no más de 7 cm). Si el tumor mide 5cm o menos de ancho (pero sigue midiendo más de 3 cm), se le llama T2a. Si el tumor mide más de 5cm de ancho (pero no mide más de 7 cm), se le llama T2b. (7cm es un poco menos de tres pulgadas).
  • Involucra a un bronquio principal, pero no está más cerca de 2 cm (aproximadamente ¾ de pulgada) de la carina (el punto donde la tráquea se divide en los bronquios principales izquierdo y derecho).
  • Ha crecido hacia el interior de las membranas que rodean a los pulmones (pleura visceral).
  • El tumor obstruye parcialmente las vías aéreas, pero esto no ha causado el colapso de todo el pulmón ni la aparición de neumonía.

T3: el tumor presenta una o más de las siguientes características:

  • Su tamaño es mayor de 7 cm de ancho.
  • Ha crecido hacia el interior de la pared del tórax, el músculo respiratorio que separa el tórax del abdomen (diafragma), las membranas que rodean el espacio entre los pulmones (pleura mediastinal), o a las membranas del saco que rodea el corazón (pericardio parietal).
  • Invade a un bronquio principal, y está más cerca de 2 cm (aproximadamente ¾ de pulgada) de la carina, pero no afecta la carina en sí.
  • Ha crecido hacia el interior de las vías respiratorias lo suficiente para causar el colapso total de un pulmón o neumonía en la totalidad del pulmón.
  • Dos o más nódulos tumorales separados se encuentran presentes en el mismo lóbulo de un pulmón.

T4: el cáncer presenta una o más de las siguientes características:

  • Un tumor de cualquier tamaño ha crecido hacia el espacio que existe detrás del esternón y frente al corazón (mediastino), el corazón, los vasos sanguíneos grandes cercanos al corazón (tal como la aorta), la tráquea, el esófago (el tubo que conecta la garganta con el estómago), la columna vertebral o la carina.
  • Dos o más nódulos tumorales separados se encuentran en lóbulos diferentes del mismo pulmón.

Categorías N de cáncer de pulmón

NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos adyacentes.

N0: no hay propagación a los ganglios linfáticos adyacentes.

N1: el cáncer se propagó a los ganglios linfáticos dentro del pulmón y/o alrededor del área donde los bronquios entran al pulmón (a los ganglios linfáticos hiliares). Los ganglios linfáticos afectados se encuentran en el mismo lado del tumor(s) primario(s).

N2: el cáncer se propagó a los ganglios linfáticos que se encuentran alrededor de la carina (el punto donde la tráquea se divide en los bronquios izquierdo y derecho), o en el espacio detrás del esternón y enfrente del corazón (mediastino). Los ganglios linfáticos afectados se encuentran en el mismo lado del tumor primario.

N3: el cáncer se propagó a los ganglios linfáticos que se encuentran cerca de la clavícula en cualquiera de los lados, y/o se propagó a los ganglios linfáticos hiliares o mediastinales que se ubican en el lado opuesto al tumor primario.

Categorías M de cáncer de pulmón

MX: no se puede evaluar la propagación a áreas distantes.

M0: no hay propagación a áreas u órganos distantes. Esto incluye a otros lóbulos de los pulmones, los ganglios linfáticos de ubicación más distante que los mencionados anteriormente en las etapas N, y otros órganos o tejidos tales como el hígado, los huesos o el cerebro.

M1: el cáncer se propagó a una o más áreas distantes. Puede ser a otro lóbulo del pulmón, a ganglios linfáticos distantes, o a otros órganos.

    M1a: aplica uno de lo siguiente:

  • El cáncer se ha propagado al otro pulmón.
  • Se detectan células cancerosas en el líquido que rodea el pulmón (llamado derrame pleural maligno).
  • Se detectan células cancerosas en el líquido que rodea el corazón (llamado derrame pericárdico maligno).
  • M1b: el cáncer se propagó a órganos o a ganglios linfáticos distantes.

Agrupamiento de etapas del cáncer de pulmón no microcítico

Cuando se hayan asignado las categorías T, N y M, esta información se combina (agrupación de las etapas) para asignar una etapa global de 0, I, II, III o IV. Algunas etapas se subdividen en A y B. Las etapas identifican tumores que tienen un pronóstico similar, y de esto modo son tratados de una manera similar. Los pacientes con etapas de números más pequeños tienden a tener mejor pronóstico.

Cáncer oculto

TX, N0, M0: se observan células cancerosas en una muestra de esputo (flema) o en otros líquidos del pulmón, pero la localización del cáncer no se puede determinar.

Etapa 0

Tis, N0, M0: el cáncer se encuentra sólo en las capas superiores de células que recubren las vías respiratorias. No ha invadido hacia el interior de otros tejidos del pulmón más profundos ni se ha propagado a los ganglios linfáticos o a lugares distantes.

Etapa IA

T1, N0, M0: el cáncer no mide más de 3 cm de ancho, no ha alcanzado las membranas que rodean los pulmones y no afecta las ramas principales de los bronquios. No se ha propagado a los ganglios linfáticos o a lugares distantes.

Etapa IB

T2a, N0, M0: el cáncer presenta una o más de las siguientes características:

  • El tumor principal mide entre 3 cm y 5 cm de ancho (mide más de 3 cm, pero no más de 5 cm).
  • El tumor afecta a un bronquio principal, pero no está dentro de 2 cm de la carina.
  • El tumor ha crecido hacia la pleura visceral (las membranas que rodean a los pulmones).
  • El cáncer está bloqueando parcialmente a las vías respiratorias.

El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos o a sitios distantes.

Etapa IIA

Existen tres combinaciones principales de categorías que componen esta etapa.

T1, N1, M0: el cáncer no mide más de 3 cm de ancho, no ha crecido hacia las membranas que rodean los pulmones y no afecta las ramas principales de los bronquios. Se ha propagado a los ganglios linfáticos dentro del pulmón y/o alrededor del área donde los bronquios entran al pulmón (a los ganglios linfáticos hiliares). Estos ganglios linfáticos se encuentran en el mismo lado del cáncer. No se ha propagado a lugares distantes.

O

T2a, N1, M0: el cáncer presenta una o más de las siguientes características:

  • El tumor principal mide entre 3 cm y 5 cm de ancho (mide más de 3 cm, pero no más de 5 cm).
  • El tumor afecta a un bronquio principal, pero no está dentro de 2 cm de la carina.
  • El tumor ha crecido hacia la pleura visceral (las membranas que rodean a los pulmones).
  • El cáncer está bloqueando parcialmente a las vías respiratorias.

También se propagó a los ganglios linfáticos dentro del pulmón y/o alrededor del área donde los bronquios entran al pulmón (a los ganglios linfáticos hiliares). Estos ganglios linfáticos se encuentran en el mismo lado del cáncer. No se ha propagado a lugares distantes.

O

T2b, N0, M0: el cáncer presenta una o más de las siguientes características:

  • El tumor principal mide entre 5 cm y 7 cm de ancho (mide más de 5 cm, pero no más de 7 cm).
  • El tumor afecta a un bronquio principal, pero no está dentro de 2 cm de la carina.
  • El tumor ha crecido hacia la pleura visceral (las membranas que rodean a los pulmones).
  • El cáncer está bloqueando parcialmente a las vías respiratorias.

El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos o a sitios distantes.

Etapa IIB

Existen dos combinaciones de categorías que componen esta etapa.

T2b, N1, M0: el cáncer presenta una o más de las siguientes características:

  • El tumor principal mide entre 5 cm y 7 cm de ancho (mide más de 5 cm de ancho, pero no más de 7 cm).
  • El tumor afecta a un bronquio principal, pero no está dentro de 2 cm de la carina.
  • El tumor ha crecido hacia la pleura visceral (las membranas que rodean a los pulmones).
  • El cáncer está bloqueando parcialmente a las vías respiratorias.

También se propagó a los ganglios linfáticos dentro del pulmón y/o alrededor del área donde los bronquios entran al pulmón (a los ganglios linfáticos hiliares). Estos ganglios linfáticos se encuentran en el mismo lado del cáncer. No se ha propagado a lugares distantes.

O

T3, N0, M0: el tumor principal presenta una o más de las siguientes características:

  • Su tamaño es mayor de 7 cm de ancho.
  • Ha crecido hacia el interior de la pared del tórax, el músculo respiratorio que separa el tórax del abdomen (diafragma), las membranas que rodean el espacio entre los pulmones (pleura mediastinal), o a las membranas del saco que rodea el corazón (pericardio parietal).
  • Invade a un bronquio principal, y está más cerca de 2 cm (aproximadamente ¾ de pulgada) de la carina, pero no afecta la carina en sí.
  • Ha crecido hacia el interior de las vías respiratorias lo suficiente para causar el colapso total de un pulmón o neumonía en la totalidad del pulmón.
  • Dos o más nódulos tumorales separados se encuentran presentes en el mismo lóbulo de un pulmón.

El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos o a sitios distantes.

Etapa IIIA

Existen tres combinaciones principales de categorías que componen esta etapa.

T1 a T3, N2, M0: el tumor puede ser de cualquier tamaño o presentar cualquiera de las siguientes características:

  • El tumor afecta a un bronquio principal sin crecer hacia la carina.
  • El tumor ha crecido hacia la pleura visceral (las membranas que rodean a los pulmones).
  • El cáncer está bloqueando parcialmente a las vías respiratorias.
  • Ha crecido hacia el interior de las vías respiratorias lo suficiente para causar el colapso total de un pulmón o neumonía en la totalidad del pulmón.
  • Ha crecido hacia el interior de la pared del tórax, el músculo respiratorio que separa el tórax del abdomen (diafragma), las membranas que rodean el espacio entre los pulmones (pleura mediastinal), o a las membranas del saco que rodea el corazón (pericardio parietal).
  • Dos o más nódulos tumorales separados se encuentran presentes en el mismo lóbulo de un pulmón.

El cáncer también se ha propagado a los ganglios linfáticos que se encuentran alrededor de la carina (el punto donde la tráquea se divide en los bronquios izquierdo y derecho), o en el espacio detrás del esternón y enfrente del corazón (mediastino). Estos ganglios linfáticos se encuentran en el mismo lado que el tumor primario del pulmón. El cáncer no se propagó a localizaciones distantes.

O

T3, N1, M0: el cáncer presenta una o más de las siguientes características:

  • Su tamaño es mayor de 7 cm de ancho.
  • Ha crecido hacia el interior de la pared del tórax, el músculo respiratorio que separa el tórax del abdomen (diafragma), las membranas que rodean el espacio entre los pulmones (pleura mediastinal), o a las membranas del saco que rodea el corazón (pericardio parietal).
  • Invade a un bronquio principal, y está más cerca de 2 cm de la carina, pero no afecta la carina en sí.
  • Dos o más nódulos tumorales separados se encuentran presentes en el mismo lóbulo de un pulmón.
  • Ha crecido hacia el interior de las vías respiratorias lo suficiente para causar el colapso total de un pulmón o neumonía en la totalidad del pulmón.

También se propagó a los ganglios linfáticos dentro del pulmón y/o alrededor del área donde los bronquios entran al pulmón (a los ganglios linfáticos hiliares). Estos ganglios linfáticos se encuentran en el mismo lado del cáncer. No se ha propagado a lugares distantes.

O

T4, N0 o N1, M0: el cáncer presenta una o más de las siguientes características:

  • Un tumor de cualquier tamaño ha crecido hacia el espacio que existe detrás del esternón y frente al corazón (mediastino), el corazón, los vasos sanguíneos grandes cercanos al corazón (tal como la aorta), la tráquea, el esófago (el tubo que conecta la garganta con el estómago), la columna vertebral o la carina.
  • Dos o más nódulos tumorales separados se encuentran en lóbulos diferentes del mismo pulmón.

Pudo haberse propagado a los ganglios linfáticos dentro del pulmón y/o alrededor del área donde los bronquios entran al pulmón (a los ganglios linfáticos hiliares). Cualquier ganglio linfático afectado se encuentra en el mismo lado del cáncer. No se ha propagado a lugares distantes.

Etapa IIIB

Existen dos combinaciones de categorías que componen esta etapa.

Cualquiera T, N3, M0: el cáncer puede ser de cualquier tamaño. Puede o no haber crecido hacia las estructuras cercanas o haber causado neumonía o el colapso del pulmón. Se ha propagado a los ganglios linfáticos que se encuentran cerca de la clavícula en cualquiera de los lados, y/o se ha propagado a los ganglios linfáticos hiliares o mediastinales que se ubican en el lado opuesto al tumor primario. El cáncer no se propagó a localizaciones distantes.

O

T4, N2, M0: el cáncer presenta una o más de las siguientes características:

  • Un tumor de cualquier tamaño ha crecido hacia el espacio que existe detrás del esternón y frente al corazón (mediastino), el corazón, los vasos sanguíneos grandes cercanos al corazón (tal como la aorta), la tráquea, el esófago (el tubo que conecta la garganta con el estómago), la columna vertebral o la carina.
  • Dos o más nódulos tumorales separados se encuentran en lóbulos diferentes del mismo pulmón.

El cáncer también se ha propagado a los ganglios linfáticos que se encuentran alrededor de la carina (el punto donde la tráquea se divide en los bronquios izquierdo y derecho), o en el espacio detrás del esternón y enfrente del corazón (mediastino). Los ganglios linfáticos afectados se encuentran en el mismo lado que el tumor primario del pulmón. No se ha propagado a lugares distantes.

Etapa IV

Existen dos combinaciones de categorías que componen esta etapa.

Cualquier T, cualquier N, M1a: el cáncer puede ser de cualquier tamaño y puede o no haber crecido hacia las estructuras cercanas o haber alcanzado a los ganglios linfáticos adyacentes. Además, presenta cualquiera de las siguientes características:

  • El cáncer se ha propagado al otro pulmón.
  • Se detectan células cancerosas en el líquido que rodea el pulmón (llamado derrame pleural maligno).
  • Se detectan células cancerosas en el líquido que rodea el corazón (llamado derrame pericárdico maligno).

O

Cualquier T, cualquier N, M1b: el cáncer puede ser de cualquier tamaño y puede o no haber crecido hacia las estructuras cercanas o haber alcanzado a los ganglios linfáticos adyacentes. Se propagó a lugares distantes, tal como a otro órgano.

Tasas de supervivencia por etapa para el cáncer de pulmón no microcítico

Las tasas de supervivencia son una manera que los médicos y los pacientes tienen de obtener una idea general del pronóstico de las personas con un tipo y etapa particular de cáncer. Algunas personas quieren saber las estadísticas correspondientes a otras personas que están en su situación, mientras que es posible que haya personas que no las encuentren útiles, o tal vez ni siquiera deseen conocerlas. Depende de usted, si desea enterarse de las estadísticas de supervivencia que se presentan a continuación para el cáncer de pulmón no microcítico.

Los números que se presentan a continuación son tasas de supervivencia relativa que provienen del centro de datos del National Cancer Institute's Surveillance, Epidemiology, and End Results (SEER), y se basan en personas que fueron diagnosticadas con cáncer de pulmón no microcítico entre 1998 y 2000. Existen algunos puntos importantes a señalar sobre estos números:

  • La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de los pacientes que viven por los menos cinco años después del diagnóstico. Muchos de estos pacientes viven mucho más de cinco años después de su diagnóstico.
  • Estos números se obtuvieron de pacientes que fueron tratados hace al menos varios años. Están dentro de los números más actuales que tenemos disponibles, pero las mejoras en el tratamiento desde entonces significa que las tasas de supervivencia para las personas que son diagnosticadas hoy día con estos cánceres pueden ser mayores.
  • Las estadísticas de supervivencia algunas veces pueden ser útiles como una guía general, pero puede que éstas no representen de una forma precisa el pronóstico de una persona. Un número de otros factores, incluyendo las características de otro tumor, la edad, sexo y el estado de salud general de una persona también pueden afectar el pronóstico. Probablemente su médico sea una buena fuente de información para saber si estos números pueden aplicar en su caso, ya que él o ella está familiarizado con los aspectos de su situación particular.

    Etapa

    Tasa relativa de supervivencia a 5 años

    IA

    49%

    IB

    45%

    IIA

    30%

    IIB

    31%

    IIIA

    14%

    IIIB

    5%

    IV

    1%

¿Cómo se trata el cáncer de pulmón no microcítico?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Información general sobre el tratamiento

La primera parte de esta sección describe los varios tipos de tratamientos usados para el cáncer de pulmón no microcítico. Esto es seguido de una descripción de los métodos más comunes usados para estos cánceres según la etapa del cáncer.

Decisiones sobre el tratamiento

Dependiendo de la etapa de la enfermedad y otros factores, las opciones principales de tratamiento para las personas con cáncer de pulmón no microcítico incluyen:

  • Cirugía.
  • Radioterapia.
  • Otros tratamientos locales.
  • Quimioterapia.
  • Terapia dirigida.

En muchos casos, se emplea más de uno de estos tratamientos.

Después de encontrar y clasificar el cáncer, el equipo que atiende su cáncer hablará de las opciones de tratamiento con usted. Es importante que dedique tiempo para pensar sobre sus opciones. Al seleccionar un plan de tratamiento, uno de los factores más importantes es la etapa del cáncer. Por esta razón, es muy importante que su doctor ordene todas las pruebas necesarias para determinar la etapa del cáncer. Otros factores que hay que considerar incluyen su estado de salud en general; los posibles efectos secundarios del tratamiento; y las probabilidades de curación de la enfermedad, de prolongación de la vida o de alivio de los síntomas. La edad por sí sola no debe ser una barrera para el tratamiento, ya que las personas de edad avanzada se pueden beneficiar del tratamiento tanto como las personas más jóvenes mientras el estado de salud general sea bueno.

Al considerar sus opciones de tratamiento frecuentemente es buena idea obtener una segunda opinión, si es posible. Una segunda opinión puede proporcionarle más información y ayudarle a que se sienta más confiado con el plan de tratamiento que haya seleccionado. A su médico no le debe molestar que usted quiera obtener una segunda opinión. De hecho, algunas compañías de seguro requieren que obtenga una segunda opinión. Si su doctor ha ordenado algunas pruebas, los resultados se pueden enviar al segundo doctor para que usted no tenga que someterse a ellas nuevamente.

Cirugía

Dependiendo del tipo y de la etapa del cáncer de pulmón, se puede realizar cirugía para extirpar el cáncer además de algo del tejido pulmonar circundante. Por lo general, se recomienda la cirugía (a menudo con otros tratamientos) para los cánceres de pulmón en etapa temprana. Si se puede hacer la cirugía, ésta provee la mejor probabilidad de cura para el cáncer de pulmón no microcítico. La cirugía del cáncer de pulmón es una operación compleja que pueden conllevar graves consecuencias. Por lo tanto, esta cirugía se debe realizar por un cirujano que tenga mucha experiencia en la operación de cánceres de pulmón.

Si su médico cree que el cáncer de pulmón puede ser tratado con cirugía, se harán pruebas de función pulmonar de antemano para determinar si usted tendrá suficiente tejido pulmonar saludable remanente después de la cirugía.

Tipos de cirugías de pulmón

Se pueden emplear varias operaciones diferentes para tratar (y posiblemente curar) el cáncer de pulmón no microcítico. Estas operaciones requieren anestesia general (usted están en un sueño profundo) y se hace una incisión quirúrgica entre las costillas en el tórax (toracotomía).

  • Neumonectomía: se extirpa todo el pulmón en esta cirugía.
  • Lobectomía: se extirpa una sección (lóbulo) del pulmón en esta cirugía.
  • Segmentectomía o resección en cuña: se extirpa parte de un lóbulo en esta cirugía.

Otro tipo de operación, conocida como resección en manguito, se puede emplear para tratar algunos cánceres de las vías respiratorias grandes de los pulmones. Si usted se imagina una vía respiratoria grande con un tumor como si fuera la manga de una camisa con una mancha de una o dos pulgadas sobre su muñeca, la resección en manguito sería como cortar la tela de la manga sobre y debajo de la mancha y coser el puño de la camisa en la manga reducida. Un cirujano puede realizar esta operación en lugar de hacer una neumonectomía para preservar más función pulmonar.

Con cualquiera de estas operaciones, los ganglios linfáticos adyacentes también son extirpados para saber si hay propagación del cáncer.

El tipo de operación que su médico recomiende depende del tamaño y la localización del tumor y cuán bien están funcionando sus pulmones. En algunos casos, los médicos pueden preferir hacer una operación más extensa (por ejemplo, una lobectomía en lugar de una segmentectomía) si los pulmones de una persona están lo suficientemente saludables, ya que puede proveer una mejor probabilidad de curar el cáncer.

Por lo general, usted necesitará permanecer en el hospital durante cinco a siete días después de la cirugía.

Cirugía torácica asistida por video: recientemente, algunos médicos han comenzado a tratar cánceres de pulmón en etapa temprana cerca del exterior del pulmón con un procedimiento menos invasivo, llamado cirugía torácica asistida por video (VATS).

Durante esta operación, un tubo rígido y delgado con una cámara de video diminuta que se adhiere en uno de sus extremos puede ser colocado través de un pequeño orificio en el tórax para permitir que el cirujano vea la cavidad torácica en un monitor de televisión. Se hacen uno u dos orificios pequeños en la piel, y se usan instrumentos largos a través de estos orificios para realizar la misma operación que sería hecha usando un método abierto (toracotomía). Una de estas incisiones se agranda si se realiza una lobectomía o una neumonectomía para permitir la remoción de la muestra. Debido a que sólo se necesitan pequeñas incisiones, el paciente siente menos dolor después de la cirugía y la estadía en el hospital es más corta (por lo general de cuatro a cinco días).

La mayoría de los expertos recomienda que este procedimiento se utilice únicamente en pacientes cuyos tumores estén en etapa temprana y que midan menos de tres a cuatro centímetros (alrededor de una pulgada y media) que estén cerca del exterior del pulmón a ser tratado de esta manera. La tasa de curación después de la cirugía parece ser la misma en comparación con las técnicas más antiguas. No obstante, es importante que el cirujano tenga experiencia realizando este procedimiento, ya que requiere de mucha destreza.

Posibles efectos secundarios de la cirugía de pulmón

Las posibles complicaciones dependen de la extensión de la cirugía y la condición de salud de la persona. Las complicaciones graves pueden incluir sangrado excesivo, infección de la herida y neumonía. Aunque es poco común, en algunos casos las personas no sobreviven la cirugía, razón por la cual es importante que los cirujanos seleccionen cuidadosamente a los pacientes.

Debido a que el cirujano tiene que extender las costillas para llegar al pulmón cuando realiza una toracotomía, la incisión dolerá por un tiempo después de la cirugía. Las actividades se limitan durante al menos uno o dos meses.

Si los pulmones están en buenas condiciones (excepto por la presencia del cáncer), usualmente se pueden reanudar las actividades normales después de la extirpación de un lóbulo o hasta después de la extirpación de todo el pulmón. Si usted también tiene enfermedades de pulmón no cancerosas tales como enfisema o bronquitis crónica (que son enfermedades comunes entre los fumadores intensos), es posible que después de la cirugía experimente dificultad para respirar al hacer sus actividades.

Cirugía para cánceres de pulmón con propagación limitada a otros órganos

Si el cáncer de pulmón se ha propagado al cerebro o a las glándulas suprarrenales, y sólo hay un tumor, es posible que sea beneficiosa la extirpación de la metástasis. Esta cirugía se debe considerar sólo si el tumor en el pulmón también puede ser extirpado totalmente. Aun así, no todos los expertos en cáncer de pulmón están de acuerdo con este método, especialmente si el tumor se encuentra en las glándulas suprarrenales.

Para los tumores en cerebro, esto se hace mediante cirugía (craneotomía) a través de un orificio en el cráneo. Este tipo de cirugía sólo se debe realizar si el tumor se puede extirpar sin causar daños a áreas vitales del cerebro que controlan el movimiento, la sensación y el habla.

Cirugía para aliviar los síntomas del cáncer de pulmón no microcítico

Si no se puede someter a una cirugía mayor debido a una función pulmonar deficiente u otros problemas médicos graves, o si el cáncer se ha propagado ampliamente, se pueden utilizar otros tipos de cirugía para aliviar algunos síntomas. Por ejemplo, se puede utilizar cirugía con láser para aliviar un bloqueo de las vías respiratorias que pueda estar causando pulmonía o dificultad para respirar. También se pueden usar otras técnicas, tal como terapia fotodinámica. En algunos casos, se puede colocar un “stent” (tubo metálico o de plástico) en las vías respiratorias después del tratamiento para ayudar a mantenerlas abiertas. Estos procedimientos se describen en la sección “Otros tratamientos locales”.

En ocasiones, se puede acumular líquido en la cavidad torácica (fuera de los pulmones) y causar dificultad para respirar. Para poder extraer el líquido y evitar que regrese, algunas veces los médicos realizarán un procedimiento llamado pleurodesis. Se hace un pequeño corte en la piel de la pared torácica, y se coloca un tubo hueco en el tórax para extraer el líquido. Luego se infunde en la cavidad torácica talco o un medicamento tal como doxiciclina o un medicamento de quimioterapia. Esto causa que los revestimientos del pulmón (pleura visceral) y la pared torácica (pleura parietal) se adhieran entre sí, sellando el espacio y limitando que se acumule más líquido. Por lo general, se deja el tubo por uno o dos días para drenar cualquier líquido nuevo que pudiese acumularse.

Para más información general sobre cirugía, remítame al documento “Cirugía” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Radioterapia

La radioterapia utiliza rayos de alta energía (por ejemplo, rayos X) o partículas para destruir las células cancerosas. Existen dos tipos principales de radioterapia: radioterapia externa y braquiterapia (radioterapia interna).

Radioterapia con haces externos

La radioterapia externa enfoca la radiación desde fuera del cuerpo hacia el cáncer. Este tipo de radiación es el que se usa con más frecuencia para tratar un cáncer primario del pulmón o sus metástasis a otros órganos.

Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente tomará medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. La radioterapia es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. El procedimiento en sí no causa dolor. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más. Con más frecuencia, los tratamientos de radiación se administran cinco días a la semana por cinco a ocho semanas.

La radiación externa convencional se usa con mucha menos frecuencia que en el pasado.

Las técnicas más nuevas permiten a los médicos ser más precisos en el tratamiento de los cánceres de pulmón mientras se reduce la exposición de radiación a los tejidos sanos adyacentes. Es posible que estas técnicas ofrezcan mejores probabilidades de aumentar el índice de éxito y reducir los efectos secundarios.

Radioterapia conformal tridimesional (3D-CRT): utiliza computadoras especiales para determinar con precisión la ubicación del tumor(s). Entonces los rayos de la radiación son configurados y dirigidos al tumor(s) desde varias direcciones, lo que hace menos probable que haya daños a los tejidos normales. La mayoría de los médicos actualmente recomiendan usarla cuando está disponible.

Radioterapia de intensidad modulada (IMRT): es una forma avanzada de radioterapia tridimensional, en la que se utiliza una máquina computarizada que se mueve alrededor del paciente mientras emite radiación. Además de configurar los rayos y dirigirlos al tumor desde varios ángulos, la intensidad (fuerza) de los rayos puede ser ajustada para minimizar la dosis que llega a los tejidos normales más sensibles. Esta técnica se emplea con más frecuencia si los tumores están cerca de estructuras importantes, tal como la médula espinal. La radioterapia de intensidad modulada está disponible en muchos hospitales principales y centros de cáncer.

Radioterapia estereotáctica: algunas veces se usa una forma de tratamiento más nueva para tratar los cánceres de pulmón en etapa muy temprana. En la sección "¿Qué hay de nuevo en la investigación y el tratamiento del cáncer de pulmón no microcítico?", se ofrecen más detalles sobre esta prueba.

Otro tipo de radioterapia estereotáctica algunas veces se puede usar en lugar de la cirugía para tumores que se han propagado al cerebro. Con el uso de una máquina llamada bisturí gamma (Gamma Knife®), se enfocan muchos rayos de radiación en altas dosis al tumor por varios ángulos durante minutos a horas. La cabeza se mantiene en la misma posición mediante la colocación de un marco rígido.

Braquiterapia (terapia de radiación interna)

La braquiterapia se usa con más frecuencia para reducir el tamaño de los tumores y aliviar los síntomas causados por el cáncer, aunque en algunos casos puede ser parte de un régimen de tratamiento más amplio dirigido a tratar de curar el cáncer. Para este tipo de tratamiento, el médico coloca una pequeña fuente de material radioactivo (a menudo en forma de partículas) directamente en el cáncer o en la vía respiratoria próxima al cáncer. A menudo se hace a través de un broncoscopio, aunque también se puede hacer durante la cirugía. La radiación sólo viaja una distancia corta desde la fuente, lo que limita los efectos a los tejidos sanos circundantes. Por lo general, la fuente de radiación se remueve después de un corto periodo de tiempo. Con menos frecuencia, las pequeñas “semillas” radioactivas se dejan en el área permanentemente, y la radiación se reduce en el transcurso de varias semanas.

¿Cuándo se utiliza la radioterapia?

La radioterapia externa algunas veces se utiliza como tratamiento principal del cáncer de pulmón (algunas veces junto con quimioterapia), especialmente si el tumor del pulmón no se puede extirpar mediante cirugía debido a su tamaño o localización o debido a que la salud de la persona está muy decaída como para realizar cirugía. La braquiterapia se usa con más frecuencia para ayudar a aliviar el bloqueo de las vías respiratorias grandes causado por el cáncer.

Se puede usar la radioterapia (sola o junto con la quimioterapia) después de la cirugía para tratar de destruir depósitos muy pequeños de cáncer que pudieran haber sido pasados por alto durante la cirugía.

La radioterapia también puede ser utilizada para aliviar (paliar) los síntomas del cáncer de pulmón avanzado, tales como el dolor, el sangrado, la tos, la dificultad para tragar y los problemas causados por las metástasis en el cerebro.

Posibles efectos secundarios

Los efectos secundarios de la radioterapia externa pudieran incluir problemas en la piel, parecidos a quemaduras por el sol, en el área donde se dirige la radiación al cuerpo, náusea, vómitos y cansancio. A menudo éstos desaparecen después del tratamiento. La radiación también puede empeorar sus efectos secundarios de la quimioterapia.

La radiación al tórax puede dañar sus pulmones y causar problemas para respirar y respiración corta. Su esófago, el cual está en el medio del tórax, puede estar expuesto a la radiación, lo que podría causar dificultad para tragar durante el tratamiento. Por lo general, este efecto se alivia después de finalizar el tratamiento.

La radiación en grandes áreas del cerebro algunas veces causa cambios en la función cerebral. Algunas personas notan pérdida de la memoria y presentan dolor de cabeza, dificultad para pensar o disminución del deseo sexual. Usualmente estos síntomas son menores si se comparan con aquellos causados por un tumor cerebral; sin embargo, pueden reducir su calidad de la vida. Los efectos secundarios de la radiación en el cerebro generalmente se vuelven más graves uno o dos años después del tratamiento.

Para más información sobre la radioterapia, por favor remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer "Radioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.

Otros tratamientos locales

En ocasiones, se pueden usar otros tratamientos, además de la cirugía o la radioterapia, para tratar los tumores de pulmón en una localización específica.

Ablación por radiofrecuencia

Esta técnica se ha estado estudiando para los tumores pequeños del pulmón que se encuentran cerca del borde exterior de los pulmones, especialmente en las personas que no pueden o no quieren someterse a cirugía. En este procedimiento, se utilizan ondas radiales de alta energía para calentar el tumor. Una sonda delgada, parecida a una aguja, se coloca a través de la piel y se mueve hasta que la punta llegue al tumor. Se utiliza la tomografía computarizada para guiar la colocación de la sonda. Una vez llega al tumor, se pasa corriente eléctrica a través de la sonda, lo que calienta el tumor y destruye las células cancerosas. La ablación por radiofrecuencia usualmente se emplea como procedimiento ambulatorio, usando anestesia local (medicamento que adormece) en el área donde se inserta la sonda. También es posible que se le administre un medicamento para ayudarle a relajarse.

Las complicaciones mayores son poco comunes, aunque pueden incluir colapso parcial de un pulmón (lo que a menudo se resuelve por sí sola) o sangrado en el pulmón.

Terapia fotodinámica

Algunas veces, la terapia fotodinámica se usa para tratar los cánceres de pulmón más pequeños que se encuentran cerca de las vías respiratorias cuando otros tratamientos no son apropiados, o para ayudar a abrir las vías respiratorias bloqueadas por tumores con el fin de ayudar a la persona a respirar mejor.

Para esta técnica, un medicamento activado por luz, llamado sodio porfimer (Photofrin), se inyecta en una vena. En el transcurso de los próximos días, el medicamento es más probable que se acumule más en células cancerosas que en células normales. Entonces, un broncoscopio se pasa por la garganta hacia el interior del pulmón. Este procedimiento se puede hacer usando anestesia local (para adormecer la garganta) o anestesia general (se adormece al paciente en su totalidad). Una luz roja especial ubicada en la punta del broncoscopio se dirige al tumor, lo que activa el medicamento y causa la muerte de las células. Luego se remueven las células muertas varios días después mediante una broncoscopia. Puede que este proceso se repita en caso necesario.

Algo de este medicamento también se acumula en las células normales del organismo, por ejemplo en las células de la piel y los ojos. Esto puede hacerle muy sensitivo a la luz solar o a luces potentes de interiores. Demasiada exposición puede causar reacciones graves de la piel. Por esta razón, los médicos recomiendan evitar cualquier luz potente por cuatro a seis semanas después de la inyección.

Para más información, consulte nuestro documento Photodynamic Therapy.

Cirugía láser

Algunas veces se puede usar el láser para tratar los cánceres de pulmón muy pequeños en los revestimientos de las vías respiratorias. También se pueden usar para ayudar a abrir las vías respiratorias que están bloqueadas por tumores más grandes con el fin de ayudar a las personas a respirar mejor.

Para este tipo de tratamiento, usualmente usted está dormida (bajo anestesia general). El láser se encuentra en el extremo de un broncoscopio, el cual se pasa por la garganta hasta llegar al tumor. El médico luego dirige el rayo láser al tumor para quemarlo. Puede que este tratamiento se repita de ser necesario.

Colocación de una endoprótesis (stent)

Los tumores de pulmón que han crecido hacia una vía respiratoria pueden algunas veces causar dificultad para respirar u otros problemas. Para ayudar a mantener la vía respiratoria abierta (a menudo después de otros tratamientos, tal como terapia fotodinámica o terapia láser) puede que se coloque una endoprótesis (“stent”) en la vía respiratoria. Los “stents” son tubos metálicos o de hule endurecido que se pueden colocar en la vía respiratoria con un broncoscopio.

Quimioterapia

La quimioterapia consiste en tratamiento con medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o que se administran por vía oral. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y van por todo el cuerpo, lo hace este tratamiento útil para el cáncer que se han propagado a órganos distantes (que han hecho metástasis). Dependiendo de la etapa del cáncer de pulmón, la quimioterapia puede ser útil en diferentes situaciones:

  • La quimioterapia (algunas veces junto con radioterapia) se puede utilizar para reducir el tamaño de un tumor antes de la cirugía. A esto se le conoce como terapia neoadyuvante.
  • La quimioterapia (algunas veces junto con radioterapia) se puede administrar después de la cirugía para tratar de destruir cualquier cáncer que pudo haber quedado. A esto se le conoce como terapia adyuvante.
  • La quimioterapia se puede administrar como tratamiento primario (algunas veces junto con radioterapia) para los cánceres más avanzados o para algunas personas que no son lo suficientemente saludables como para someterse a cirugía.

Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, con cada período de tratamiento seguido de un período de descanso para permitir que su cuerpo se recupere. Los ciclos de quimioterapia por lo general duran alrededor de tres a cuatro semanas, y el tratamiento conlleva típicamente de cuatro a seis ciclos. A menudo, la quimioterapia no se recomienda en pacientes que están en mal estado de salud, aunque la edad avanzada en sí no es una barrera para recibir quimioterapia.

Con más frecuencia, la quimioterapia para el cáncer de pulmón utiliza una combinación de dos medicamentos de quimioterapia. Los estudios han demostrado que agregar un tercer medicamento de quimioterapia no es de gran beneficio y probablemente cause más efectos secundarios. Algunas veces se usa un sólo medicamento para las personas que no pudieran tolerar bien una combinación de quimioterapia, tal como las personas en mal estado de salud.

Los medicamentos que se usan con más frecuencia en la quimioterapia para el cáncer de pulmón no microcítico son:

  • Cisplatino.
  • Carboplatino.
  • Paclitaxel.
  • Docetaxel.
  • Gemcitabina.
  • Vinorelbina.
  • Irinotecán.
  • Etopósido.
  • Vinblastina.
  • Pemetrexed.

Las combinaciones más comunes incluyen cisplatino o carboplatino más otro medicamento, aunque algunos estudios han encontrado que el uso de combinaciones con menos efectos secundarios graves, tal como gemcitabina con vinorelbina o paclitaxel, pueden ser igualmente eficaces para muchos pacientes.

Para las personas con cánceres avanzados que reúnen cierto criterio, también se pueden agregar medicamentos de terapia dirigida tal como bevacizumab (Avastin) o cetuximab (Erbitux) al tratamiento inicial (remítase a la sección “Terapias dirigidas”).

Si el tratamiento de quimioterapia inicial para el cáncer avanzado ya no surte efecto, el tratamiento de segunda línea usualmente consiste de un solo medicamento como docetaxel o pemetrexed. Otra opción sería la terapia dirigida de erlotinib (Tarceva) (remítase a la sección “Terapias dirigidas”).

Nuevamente, la edad avanzada no es una barrera para recibir estos medicamentos mientras la persona esté en buen estado de salud general.

Posibles efectos secundarios

Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. También estas células son probablemente afectadas por la quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo que se administran. Estos efectos secundarios pueden incluir:

  • Caída de pelo.
  • Llagas en la boca.
  • Pérdida de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Aumento de la probabilidad de infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos).
  • Tendencia a desarrollar moretones o presentar sangrados fácilmente (a causa de bajos niveles de plaquetas en la sangre).
  • Cansancio (debido a bajos niveles de glóbulos rojos).

Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen después de finalizar el tratamiento. Muchas veces hay métodos para aminorar estos efectos secundarios. Por ejemplo, existen medicamentos que se pueden administrar para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos.

Algunos medicamentos tal como cisplatino, vinorelbina, docetaxel o paclitaxel pueden dañar los nervios. Esto en ocasiones puede derivar en síntomas (principalmente en los pies y las manos) como dolor, ardor, hormigueo, sensibilidad al frío o al calor, y debilidad. A esto se le llama neuropatía periférica. En la mayoría de los casos, estos síntomas desaparecen una vez finalice el tratamiento, pero en algunas personas pueden durar mucho tiempo.

Usted debe informar al equipo de atención médica sobre éste o cualquier otro efecto secundario que usted tenga mientras recibe la quimioterapia para que puedan ser tratados con prontitud. Es posible que en algunos casos, las dosis de quimioterapia necesiten ser reducidas o que el tratamiento necesite ser retrazado o suspendido para prevenir que los efectos empeoren.

Para más información sobre quimioterapia, por favor remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer "Quimioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.

Terapias dirigidas

A medida que los investigadores aprenden más sobre los cambios genéticos en células que causan cáncer, ellos han podido desarrollar medicamentos más recientes diseñados para combatir estos cambios de manera específica. Estos medicamentos dirigidos funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia. Generalmente originan diferentes efectos secundarios y suelen ser menos severos. Actualmente, se usan con más frecuencia junto con quimioterapia o en casos donde la quimioterapia ya no es eficaz.

Medicamentos dirigidos al crecimiento de los vasos sanguíneos del tumor (angiogénesis)

Para que los tumores crezcan, se deben formar nuevos vasos sanguíneos para que se nutran. Este proceso se llama angiogénesis. Algunos medicamentos dirigidos bloquean este nuevo crecimiento de vasos sanguíneos.

Bevacizumab (Avastin): el bevacizumab es un tipo de medicamento conocido como anticuerpo monoclonal (versión artificial de una proteína específica del sistema inmunitario) que ataca el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF), una proteína que ayuda a crecer a los nuevos vasos sanguíneos. Este medicamento ha mostrado que prolonga la supervivencia de los pacientes con cáncer de pulmón avanzado cuando se agrega a los regimenes convencionales de quimioterapia como parte del tratamiento de primera línea.

El bevacizumab se administra por infusión en una vena cada dos a tres semanas.

Los posibles efectos secundarios de este medicamento son diferentes a los que se presentan con los medicamentos de quimioterapia. Algunos de estos efectos pueden ser graves, y pueden causar sangrado, lo que limita su uso hasta cierto punto. Este medicamento no se usa en pacientes que presentan tos con sangre y que padecen cáncer que se ha propagado al cerebro, o que están tomando anticoagulantes, tal como aspirina o warfarin (Coumadin). Las guías más recientes no recomiendan el uso de bevacizumab en pacientes con cáncer de pulmón de células escamosas, ya que puede causar hemorragia grave. Sin embargo, se están realizando estudios para determinar si el bevacizumab es seguro siempre y cuando el cáncer de células escamosas no está localizado cerca de los vasos sanguíneos grandes en el centro de la cavidad torácica.

Otros posibles efectos secundarios graves que son poco comunes incluyen coágulos sanguíneos, orificios en los intestinos, problemas cardiacos y lenta cicatrización de heridas. Los efectos secundarios más comunes incluyen alta presión arterial, cansancio, bajos recuentos de glóbulos blancos, dolores de cabeza, llagas en la boca, pérdida de apetito, y diarrea.

Medicamentos que atacan el receptor de factor de crecimiento epidérmico

El receptor de factor de crecimiento epidérmico (EGFR) es otra proteína que se encuentra en la superficie de las células. Normalmente, ayuda a las células a crecer y a dividirse. Algunas células del cáncer de pulmón tienen demasiado EGFR, lo que causa que estas células a crecer más rápidamente.

Erlotinib (Tarceva): el erlotinib es un medicamento que bloquea el receptor de factor de crecimiento epidérmico para que no le envíe la señal de crecimiento a la célula. Ha mostrado que ayuda a mantener bajo control a algunos tumores del pulmón, especialmente en mujeres y en personas que nunca han fumado. Se usa con más frecuencia para los cánceres de pulmón avanzados si el tratamiento inicial con quimioterapia ya no funciona.

Este medicamento se administra diariamente en forma de pastilla. Los efectos secundarios más comunes del erlotinib incluye una erupción semejante al acné en el rostro y el pecho, diarrea, falta de apetito y cansancio.

Cetuximab (Erbitux): el cetuximab es un anticuerpo monoclonal que ataca el EGFR. Para los pacientes con cáncer de pulmón avanzado, algunos médicos pueden agregarlo a la quimioterapia convencional como parte del tratamiento de primera línea.

Hasta ahora este medicamento no ha sido aprobado por la FDA para usarse contra el cáncer de pulmón, aunque está aprobado para otros cánceres, y los médicos pueden recetarlo para el cáncer de pulmón. Este medicamento es costoso, y puede que no todas las compañías de seguro médico cubran el costo. Si usted está considerando recibir este medicamento, es importante saber con anticipación si su seguro médico lo cubrirá.

El cetuximab se administra por infusión intravenosa usualmente una vez a la semana. Aunque poco común, el efecto secundario más grave del cetuximab es una reacción alérgica durante su primera infusión, lo que pudiera causar problemas con la respiración y bajar la presión arterial. Para ayudar a prevenir esto se pueden administrar medicamentos antes del tratamiento. Muchas personas presentan problemas en la piel, como un sarpullido parecido al acné en el rostro y el pecho durante el tratamiento, lo que algunas veces puede causar infecciones. Otros efectos secundarios incluyen dolor de cabeza, cansancio, fiebre y diarrea.

Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, O tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro documento Estudios Clínicos: lo que usted necesita saber, el cual encontrará en nuestro sitio Web o puede solicitarlo a través de nuestra línea sin costo.

Terapias complementarias y alternativas

Es probable que usted escuche sobre las maneras para tratar su cáncer o aliviar los síntomas que son diferentes al tratamiento médico convencional. Estos métodos pueden incluir vitaminas, hierbas y dietas especiales, o métodos como la acupuntura o el masaje, entre muchos otros. Es probable que usted tenga muchas preguntas acerca de estos tratamientos. A continuación se presentan algunas de las preguntas que usted pudiera tener:

  • ¿Cómo sé si un tratamiento no convencional es seguro?
  • ¿Cómo sé si es eficaz?
  • ¿Debo tratar uno o más de estos tratamientos?
  • ¿Qué sabe o piensa mi médico sobre estos métodos? ¿Debo indicarle al médico que estoy considerando tratarlos?
  • ¿Causarán algún problema estos tratamientos con mi tratamiento médico convencional?
  • ¿Cuál es la diferencia entre los métodos "complementarios" y los métodos "alternativos"?
  • ¿Dónde puedo obtener más información sobre estos tratamientos?

Los términos pueden ser confusos

No todas las personas utilizan estos términos de la misma manera, por lo que esto puede ser confuso. La Sociedad Americana del Cáncer utiliza el término complementario para referirse a medicinas o métodos que se usan junto con la atención médica regular. La medicina alternativa es un tratamiento que se usa en lugar del tratamiento médico convencional.

Métodos complementarios: estos tratamientos, en su mayoría, no se presentan como curas para el cáncer. Con más frecuencia, se usan para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que pueden ser usados en una manera complementaria son la meditación que reduce el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar la náusea, y puede que haya muchas otras. Se sabe que algunos de estos métodos son útiles, mientras otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos no son útiles y hasta son considerados peligrosos. Sin embargo, algunos de estos médicos pueden contribuir a su bienestar y comodidad.

Existen muchos métodos complementarios que usted puede utilizar con seguridad junto con su tratamiento médico para ayudar a aliviar los síntomas o efectos secundarios, mitigar el dolor y disfrutar más de la vida. Por ejemplo, algunas personas encuentran útil métodos como la aromaterapia, la terapia de masajes, la meditación, o el yoga.

Tratamientos alternativos: estos tratamientos alternativos se usan en lugar de la atención médica convencional. La seguridad y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios clínicos. Algunos de estos métodos pueden incluso ser peligrosos y algunas hasta pueden causar efectos secundarios que atentan contra su vida. En la mayoría de los casos, el mayor peligro es que usted puede perder la oportunidad de beneficiarse del tratamiento convencional. Las interrupciones y retrasos en su tratamiento médico convencional pueden dar al cáncer más tiempo y oportunidad de que crezca.

Decidir qué hacer

Es fácil darse cuenta por qué las personas con cáncer consideran los métodos alternativos. Usted quiere hacer todo lo que pueda para combatir el cáncer. Algunas veces los tratamientos convencionales, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar, o puede que ya no funcionen.

Algunas personas implican que su método puede curar el cáncer sin presentar graves efectos secundarios, y resulta normal querer creer esto. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de los métodos convencionales de tratamiento no han sido investigados y probados para que sean eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:

  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
  • Coteje la lista de "señales de advertencia" que se presentan más adelante.
  • Comuníquese con la Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 para aprender más sobre los métodos complementarios y alternativos en general y conocer más sobre los métodos específicos que usted está considerando.

Señales de advertencia

Usted puede utilizar las preguntas que se presentan a continuación para identificar tratamientos o métodos que debe evitar. Un "sí" como respuesta a cualquiera de estas preguntas debe representar una señal de advertencia.

  • ¿Promete el tratamiento una cura para todos o para la mayoría de los tipos de cáncer?
  • ¿Se le ha dicho que no utilice el tratamiento médico convencional?
  • ¿Es el tratamiento o medicamento un "secreto" que sólo ciertas personas pueden revelar?
  • ¿Requiere el tratamiento que usted viaje a otro país?
  • ¿Atacan los promotores del tratamiento a la comunidad médica y científica?

La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si usted está considerando usar un método complementario o alternativo, asegúrese de informarse sobre el método y consulte con su médico al respecto. Al contar con información fidedigna y el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, usted podría utilizar con seguridad los métodos que le pueden ayudar mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.

Opciones de tratamiento por etapa para el cáncer de pulmón no microcítico

Las opciones de tratamiento para el cáncer de pulmón no microcítico se basa principalmente en la etapa (extensión) del cáncer, aunque otros factores, tal como la salud general de la persona y la función pulmonar, también son importantes.

Si usted fuma, una de las cosas más importantes que puede hacer para estar listo para el tratamiento dejar de fumar. Los estudios han demostrado que los pacientes que dejan de fumar después de un diagnóstico de cáncer de pulmón suelen tener mejores resultados que aquellos que no dejan de fumar.

Cáncer oculto

Para estos cánceres, las células malignas se pueden ver en la citología del esputo, pero no es posible encontrar un tumor que sea obvio con la broncoscopia o los estudios por imágenes. Por lo general, son cánceres en etapa temprana. La broncoscopia usualmente se repite aproximadamente cada tres meses para determinar la presencia de un tumor. Si se encuentra un tumor, el tratamiento dependerá de la etapa.

Etapa 0

Debido a que el cáncer de pulmón no microcítico en etapa 0 está limitado a la capa que recubre las vías respiratorias, y no ha invadido con profundidad el tejido pulmonar u otras áreas, usualmente se puede curar sólo con cirugía. No es necesaria ni la quimioterapia ni la radioterapia.

Si usted está lo suficientemente saludable como para someterse a cirugía, usualmente se trata el cáncer con una segmentectomía o resección en cuña (extirpación quirúrgica de segmentos definidos o cuñas pequeñas del pulmón). Los cánceres en algunas áreas (tal como donde la tráquea se divide para formar los bronquios principales izquierdo y derecho) pueden ser difíciles de extirpar completamente mediante cirugía sin extirpar un lóbulo o incluso el pulmón completo.

En algunos casos, la terapia fotodinámica, la terapia láser o la braquiterapia pueden ser alternativas útiles para la cirugía en cánceres de etapa 0. Si la etapa del cáncer es realmente la etapa 0, estos tratamientos probablemente dará como resultado la curación.

Etapa I

Si tiene cáncer de pulmón no microcítico en etapa I, puede que la cirugía sea el único tratamiento que necesite. El tumor se puede extirpar ya sea mediante la remoción de un lóbulo del pulmón (lobectomía) o mediante la extirpación de una parte más pequeña del pulmón (resección en manguito, segmentectomía o resección en cuña). Al menos varios ganglios linfáticos dentro del pulmón y fuera del pulmón en el mediastino serán extirpados y examinados para determinar si hay células cancerosas.

Se recomienda la segmentectomía o la resección en cuña sólo para el tratamiento de los cánceres en etapa I más pequeños y para pacientes con otras condiciones médicas en las que la extirpación del lóbulo completo sería peligrosa. Esta etapa es más apropiada para la cirugía torácica asistida por video (VATS). La mayoría de los cirujanos cree que es mejor realizar una lobectomía si el paciente puede tolerarla, ya que ofrece la mejor probabilidad de cura.

Para algunas personas con cáncer de pulmón no microcítico en etapa I, la quimioterapia adyuvante después de la cirugía puede reducir el riesgo de que el cáncer regrese. Sin embargo, los médicos no están seguros de que manera determinar mejor en qué personas los beneficios superarán las desventajas. Por lo tanto, la mayoría de los doctores no recomiendan quimioterapia si parece que todo el cáncer se extirpó mediante cirugía. Los nuevos estudios de laboratorio que analizan los patrones de ciertos genes en las células cancerosas parecen ser promisorios y pueden ayudar a determinar esto. Se realizan estudios actualmente para determinar si estas pruebas son precisas.

Después de la cirugía, la quimioterapia y/o la radioterapia pudiera también ser recomendada si los informes patológicos muestran que había células cancerosas en el borde del espécimen extirpado. Esto significa que es posible que haya quedado cáncer. Otro método sería hacer una segunda operación para tratar de asegurar que todo el cáncer se ha extirpado. (También esto puede ser seguido por quimioterapia).

Si tiene problemas médicos graves que prevendrían que usted se someta a una cirugía, es posible que reciba sólo radiación como tratamiento principal.

Etapa II

A las personas que padecen cáncer de pulmón no microcítico en etapa II y que están lo suficientemente saludables para someterse a cirugía usualmente se les extirpa el cáncer mediante lobectomía, resección en manguito o, con menos frecuencia, mediante segmentectomía. En ocasiones, es necesario extirpar el pulmón completamente (neumonectomía).

Además se extirpará cualquier ganglio linfático que probablemente contenga cáncer. La extensión del daño a los ganglios linfáticos y si se encontraron células cancerosas o no en los bordes de los tejidos extirpados son factores importantes que se toman en consideración para planear el próximo paso del tratamiento.

Después de la cirugía, por lo general se recomienda quimioterapia (con o sin radioterapia) para tratar de destruir cualquier célula cancerosa remanente. Al igual que con los cánceres en etapa I, las nuevas pruebas de laboratorio que se están estudiando pueden permitir que los médicos identifiquen cuáles pacientes necesitan tratamiento adyuvante y cuáles tienen menos probabilidades de beneficiarse de este tratamiento.

Si se encontraron células cancerosas en el borde del tejido que se extirpó mediante cirugía, se puede administrar quimioterapia y radioterapia. Otra opción sería que su médico recomiende una segunda y más extensa cirugía, seguida de quimioterapia.

Si tiene problemas médicos graves que prevendrían que usted se someta a una cirugía, es posible que reciba sólo radiación como tratamiento principal.

Etapa IIIA

El tratamiento del cáncer de pulmón no microcítico en etapa IIIA puede incluir radioterapia, quimioterapia, cirugía o cierta combinación de estos tratamientos. Por esta razón, la planificación del tratamiento para la etapa IIIA a menudo requiere de la opinión de un médico oncólogo, un oncólogo de radiación y un cirujano. Las opciones de tratamiento dependerán del tamaño del tumor, de la ubicación del cáncer en el pulmón, a qué ganglios linfáticos se ha propagado, su condición general de salud y cuán bien está tolerando el tratamiento.

Para pacientes que pueden tolerarlo, el tratamiento comienza usualmente con quimioterapia, con o sin radioterapia. La cirugía puede ser una opción después si el médico cree que cualquier cáncer remanente puede ser extirpado y si el paciente está lo suficientemente saludable. (En ciertos casos T3N1, donde el cáncer no ha alcanzado los ganglios linfáticos en el medio del tórax, una cirugía puede ser una opción como tratamiento inicial). Con frecuencia, a esto le sigue quimioterapia, y posiblemente radioterapia si no se ha administrado anteriormente.

Para las personas que no pueden tolerar la quimioterapia o la cirugía, la radioterapia es usualmente la opción de tratamiento.

Etapa IIIB

El cáncer de pulmón no microcítico en etapa IIIB usualmente se ha propagado muy extensamente para poder extirparlo mediante cirugía. Si su salud es bastante favorable es posible que se beneficie de quimioterapia y radioterapia.

En casos muy selectos donde todo el cáncer se puede extirpar (tal como ciertos tumores T4N0), se puede hacer la cirugía. A menudo, se puede administrar primero quimioterapia (con o sin radioterapia). Después de la cirugía, se recomienda quimioterapia. También se puede administrar radiación si no se ha usado antes de la cirugía.

De nuevo, el tratamiento depende del estado de salud general de la persona, así como qué tan bien tolera el tratamiento. Para las personas que no pueden recibir quimioterapia o someterse a cirugía, la radioterapia es usualmente la opción de tratamiento.

Debido a que es poco probable que el tratamiento cure estos cánceres, participar de un estudio clínico de tratamientos nuevos puede ser una buena opción. Se están realizando varios estudios clínicos cuyo objetivo es determinar el mejor tratamiento para las personas con cáncer de pulmón en esta etapa.

Etapa IV

El cáncer de pulmón de células no pequeñas en etapa IV se ha propagado ampliamente al momento del diagnóstico. Debido a que estos cánceres se han propagado a órganos distantes, son muy difíciles de curar. Las opciones de tratamiento dependen de la localización de la propagación a distancia, el número de tumores y su condición general de salud. Si su salud es por lo demás buena, los tratamientos, como la cirugía, la quimioterapia, y la radioterapia pueden ayudar a prolongarle la vida y hacerle sentir mejor al aliviar síntomas, aun cuando no es probable que le curen. Otros tratamientos, tal como la terapia fotodinámica o terapia láser, también se puede usar para ayudar a aliviar síntomas. En cualquier caso, si usted va a recibir tratamiento para el cáncer de pulmón no microcítico, usted debe tener claras las metas del tratamiento antes de comenzarlo.

Para los cánceres que han causado un derrame pleural maligno (líquido en el espacio alrededor de los pulmones), el líquido puede ser drenado y se hace una pleurodesis para ayudar a prevenir que regrese.

El cáncer que se ha propagado ampliamente por el cuerpo se trata con quimioterapia, mientras la persona esté lo suficientemente saludable como para tolerarla. La terapia dirigida con bevacizumab (Avastin) está aprobada por la FDA para usarse con quimioterapia en las personas que no tienen un alto riesgo de sangrado (esto es que no padecen cáncer de pulmón no microcítico de células escamosas, no presentan propagación del cáncer al cerebro, no han tosido sangre y no están tomando anticoagulantes). Sin embargo, algunos médicos pueden usar esta terapia para ciertos pacientes con cáncer de células escamosas siempre y cuando el tumor no está localizado cerca de los vasos sanguíneos grandes en el centro del pecho. Otra opción puede ser agregar el medicamento dirigido cetuximab (Erbitux) a la quimioterapia, especialmente en personas que no pueden recibir bevacizumab.

El cáncer que se encuentra limitado en los pulmones y que sólo se ha propagado a un otro lado (tal como el cerebro) no es común, pero algunas veces puede ser tratado con cirugía y/o radioterapia. Por ejemplo, un solo tumor en el cerebro puede ser tratado con cirugía o radiación estereotáctica (tal como bisturí gamma) seguida de radiación a todo el cerebro. El tratamiento para el tumor de pulmón entonces se basa en sus etapas T y N, y puede incluir cirugía y/o quimioterapia.

Al igual que en otras etapas, el tratamiento para el cáncer de pulmón en etapa IV depende del estado de salud general de la persona, así como qué tan bien tolera el tratamiento. Por ejemplo, algunas personas que no están en buen estado de salud reciben sólo un medicamento de quimioterapia en lugar de dos. Para las personas que no pueden tolerar la quimioterapia o la cirugía, la radioterapia es usualmente la opción de tratamiento. Los tratamientos locales, tal como la terapia láser, la terapia fotodinámica, o la colocación de un “stent” también se puede usar para ayudar a aliviar síntomas causados por los tumores de pulmón.

Debido a que es poco probable que el tratamiento cure estos cánceres, participar de un estudio clínico de tratamientos nuevos puede ser una buena opción.

Cáncer que progresa o recurre después del tratamiento

Si el cáncer continúa creciendo durante el tratamiento o regresa, el tratamiento adicional dependerá de la extensión del cáncer, los tratamientos que se han usado, la salud de la persona y si ésta desea tratamiento adicional. De nuevo, entender la meta de cualquier tratamiento adicional es importante, ya sea tratar de curar el cáncer, reducir su crecimiento o ayudar a aliviar los síntomas, así como la probabilidad de beneficios y riesgos.

En caso de que el cáncer continúe creciendo durante el tratamiento inicial, tal como radioterapia, se puede tratar quimioterapia. Si el cáncer continúa creciendo durante la combinación de quimioterapia, el tratamiento de segunda línea con más frecuencia consiste de un sólo medicamento de quimioterapia, tal como docetaxel o pemetrexed, o de erlotinib (Tarceva) como terapia dirigida.

Algunas veces, los cánceres más pequeños que recurren localmente en los pulmones pueden ser tratados nuevamente con cirugía o radioterapia (si no se ha usado anteriormente). Los cánceres que recurren en los ganglios linfáticos que se encuentran entre los pulmones son usualmente tratados con quimioterapia, posiblemente con radiación si no se ha usado anteriormente. Para los cánceres que regresan en áreas distantes, a menudo se administra quimioterapia y/o terapias dirigidas como opción de tratamiento.

En algún momento, puede que sea evidente que los tratamientos ya no estén controlando el cáncer. Si quiere continuar con el tratamiento contra el cáncer, puede que usted considere tomar parte de un estudio clínico de tratamientos más nuevos para el cáncer de pulmón. Aunque éstos no siempre son la mejor opción para cada persona, puede que le beneficien a usted como a otros pacientes en el futuro.

Aun cuando tenga un cáncer de pulmón incurable usted debe estar tan libre de síntomas como sea posible. Si el tratamiento curativo no es una opción, a menudo el tratamiento dirigido a lugares específicos puede aliviar los síntomas e incluso puede desacelerar la propagación de la enfermedad. Los síntomas, tal como dificultad para respirar o tos con sangre causados por el cáncer en las vías respiratorias del pulmón, a menudo pueden ser tratados eficazmente con radioterapia, braquiterapia, terapia láser, terapia fotodinámica, colocación de “stent” o incluso cirugía, si es necesario. La radioterapia se puede usar para ayudar a controlar la propagación del cáncer en el cerebro o aliviar el dolor en un área específica si el cáncer se ha propagado.

A muchas personas que padecen cáncer de pulmón les preocupa el dolor. A medida que el cáncer crece cerca de ciertos nervios puede algunas veces causar dolor, pero esto casi siempre se puede tratar eficazmente con medicamentos contra el dolor. Algunas veces, la radiación también ayudará. Es importante que hable con su médico y aproveche estos tratamientos.

Nunca es fácil decidir cuál es el mejor momento para suspender el tratamiento dirigido a curar el cáncer y enfocarse en el cuidado que alivia los síntomas. La buena comunicación con sus doctores, enfermeras, familiares, amigos y líderes religiosos, a menudo puede ayudar a las personas a enfrentarse a esta situación.

Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) y la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) son buenas fuentes de información.

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web (www.cancer.gov). También están disponibles guías detalladas preparadas para los profesionales de atención del cáncer en www.cancer.gov.

La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

¿Qué debe preguntar a su médico sobre el cáncer de pulmón no microcítico?

Es importante que tenga una discusión sincera y franca con su equipo de atención del cáncer. Ellos quieren responder todas sus preguntas, sin importar lo insignificantes que éstas le parezcan. A continuación le indicamos algunas preguntas que debe considerar:

  • ¿Qué tipo de cáncer de pulmón tengo?
  • ¿Se ha propagado mi cáncer más allá de la localización primaria?
  • ¿Cuál es la etapa de mi cáncer y qué significa eso en mi caso?
  • ¿Se necesitan hacer otras pruebas antes de decidir sobre el tratamiento?
  • ¿Cuánta experiencia tiene con el tratamiento de este tipo de cáncer?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Qué tratamiento me recomienda usted y por qué?
  • ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que se pueda curar mi cáncer con estas opciones?
  • ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios de los tratamientos que usted sugiere?
  • ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
  • ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento? ¿Qué conllevará? ¿Dónde se administrará?
  • ¿Qué se haría si el tratamiento no surte efecto o si el cáncer regresa?
  • ¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitaré después del tratamiento?

Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que usted desee hacer. Por ejemplo, es posible que usted quiera más información acerca de los períodos de recuperación, de manera que pueda preparar su plan para sus actividades laborales. También es posible que requiera información acerca de segundas opiniones o con respecto a los estudios clínicos para los que pueda resultar elegible.

¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de pulmón no microcítico?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Para más información sobre este tema, y para aprender cómo lidiar con la posibilidad de que el cáncer regrese, llame al 1-800-227-2345 y solicite el documento “Living With Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence” (disponible en inglés) de la Sociedad Americana del Cáncer.

Cuidados posteriores

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y puede requerir que se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como CT o rayos X.

La mayoría de los médicos recomiendan visitas de seguimiento y tomografías computarizadas cada cuatro a seis meses por los primeros dos años después del tratamiento, así como visitas y tomografías computarizadas cada año después de esto.

La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause algún malestar para que le puedan ayudar a tratarlo.

Si el cáncer recurre, el tratamiento dependerá de la localización del cáncer y qué tratamientos ha recibido anteriormente. Podría ser cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia dirigida o alguna combinación de estos tratamientos. Para más información sobre cómo se trata el cáncer recurrente, remítase a la sección, "¿Cómo se trata el cáncer de pulmón no microcítico?" Para obtener más información general sobre cómo lidiar con la recurrencia, usted puede consultar el documento (disponible en inglés) “When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence”. Puede obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.

Mantenga un seguro médico y guarde copias de sus informes médicos

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de conservar lo siguiente:

  • Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si se sometió a una cirugía, una copia del reporte del procedimiento.
  • Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al alta que los médicos tienen que preparar cuando envían al paciente a su casa.
  • Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
  • Si ha recibido quimioterapia, o terapias dirigidas, una lista de sus medicamentos, las dosis de los medicamentos y cuándo los tomó.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento.

Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.

Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.

Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. El día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si usted fuma, una de las cosas más importantes que puede hacer para mejorar sus probabilidades de que el tratamiento sea exitoso es dejar de fumar. Los estudios han demostrado que los pacientes que dejan de fumar después de un diagnóstico de cáncer de pulmón tienen mejores resultados que aquellos que no dejan de fumar. Si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.

Alimentación y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:

  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la semana.

Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.

¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Tal vez algunas personas quieran continuar el tratamiento tanto como sea posible, mientras que otras desearán concentrarse en estar cómodas durante el tiempo de vida que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia.

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento paliativo.

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer.

En este momento, es posible que usted se beneficie de la atención de hospicio. En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.

¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y el tratamiento del cáncer de pulmón no microcítico?

Actualmente se están realizando investigaciones sobre el cáncer de pulmón en centros médicos de todo el mundo. Se espera que los progresos en la prevención, detección temprana y tratamiento basados en las investigaciones actuales salven miles de vidas cada año.

Prevención

Tabaco

En este momento, muchos investigadores creen que la prevención ofrece la mayor oportunidad para combatir el cáncer de pulmón. Aunque han transcurrido décadas desde que se identificó claramente la relación entre fumar y los cánceres de pulmón, los científicos calculan que el hábito de fumar todavía es responsable aproximadamente de un 85% a 90% de las muertes por cáncer de pulmón. Continúan las investigaciones sobre:

  • Maneras de ayudar a que las personas dejen de fumar mediante asesoramiento, terapia de reemplazo de nicotina y otros medicamentos.
  • Maneras de convencer a los jóvenes que nunca comiencen a fumar.
  • Diferencias en los genes heredados que pueden causar que algunas personas tengan probabilidades mayores de padecer cáncer de pulmón si fuman o están expuestas al humo producido por otros fumadores.

Alimentación y nutrición

Aunque los investigadores están buscando maneras para usar vitaminas o medicinas para prevenir el cáncer de pulmón en personas de alto riesgo, esto hasta el momento no ha sido probado exitosamente. Por ahora, muchos investigadores piensan que simplemente seguir las recomendaciones dietéticas de la Sociedad Americana del Cáncer (como mantener un peso saludable y comer al menos cinco porciones de frutas y vegetales al día) puede ser la mejor estrategia.

Detección temprana

En el pasado, se realizaron estudios muy extensos para determinar si las pruebas de radiografías de tórax y la citología del esputo podrían salvar vidas. La mayoría de los investigadores concluyeron que estas pruebas no detectaban los cánceres de pulmón lo suficientemente temprano para disminuir significativamente el riesgo de fallecer debido a este tipo de cáncer. Sin embargo, algunos investigadores están en desacuerdo sobre la mejor manera de interpretar los datos de los estudios y el debate continúa.

Un amplio estudio clínico, conocido como el National Lung Screening Trial (NLST) se está llevando a cabo para determinar si el CT espiral puede salvar vidas en las personas con alto riesgo de cáncer de pulmón. Los resultados de este estudio deben estar disponibles dentro de los próximos años.

Por otro lado, se están utilizando pruebas nuevas con mayor sensibilidad para detectar células cancerosas en las muestras de esputo.

Recientemente los investigadores encontraron varios cambios que frecuentemente afectan el ADN de las células cancerosas del pulmón. En estudios actuales se están evaluando nuevas pruebas diagnósticas que reconocen específicamente estos cambios en el ADN, para ver si este procedimiento es útil en la detección de los cánceres de pulmón en etapas más tempranas.

Diagnóstico

Broncoscopia virtual

Este estudio por imágenes utiliza exámenes de tomografía computarizada para crear fotografías tridimensionales detalladas de las vías respiratorias en los pulmones. Las imágenes se pueden observar como si el médico estuviera en realidad utilizando un broncoscopio.

La broncoscopia virtual tiene algunas posibles ventajas sobre la broncoscopia convencional. Primero, no es un procedimiento invasivo y tampoco requiere anestesia. Además, les permite a los médicos observar algunas vías respiratorias que pudieran no ser visibles con la broncoscopia convencional, por ejemplo aquellas que han sido bloqueadas por un tumor. Sin embargo, este procedimiento también tiene algunas desventajas. Por ejemplo, no muestra cambios de color en las vías respiratorias que pudieran indicar un problema. Tampoco le permite a un médico tomar muestras de las áreas sospechosas, lo que es posible con la broncoscopia. A pesar de esto, puede ser una herramienta útil en algunas situaciones, como en las personas que pudieran estar muy enfermas como para someterse a una broncoscopia convencional.

Esta prueba probablemente se volverá más disponible a medida que la tecnología mejore.

Tratamiento

Radioterapia estereotáctica corporal

La radioterapia estereotáctica corporal (SBRT) es un tipo de tratamiento más reciente. Se puede emplear en algunos cánceres de pulmón (pequeños) en etapa temprana cuando la cirugía no es una opción, usualmente por otras razones médicas.

En lugar de administrar pequeñas dosis de radiación cada día por varias semanas, la SBRT conlleva administrar rayos muy enfocados de radiación en altas dosis por uno o varios días. Varios rayos se dirigen hacia el tumor desde diferentes direcciones. Para poder dirigir la radiación con precisión, el cuerpo de la persona se coloca en un armazón especialmente diseñado para cada tratamiento. Esto reduce el movimiento del tumor pulmonar durante la respiración. Al igual que otras formas de radiación externa, el tratamiento por sí solo no es doloroso.

Los resultados preliminares con la SBRT han sido muy promisorios, y parece tener un bajo riesgo de complicaciones. Sin embargo, debido a que sigue siendo una técnica bastante nueva, no existe información a largo plazo sobre su uso.

Quimioterapia

Actualmente muchos estudios clínicos están comparando la eficacia de nuevas combinaciones de medicamentos quimioterapéuticos. Estos estudios también están proveyendo información sobre cómo reducir los efectos secundarios, especialmente en pacientes de edad más avanzada que tienen otros problemas de salud.

Los médicos saben que la quimioterapia adyuvante después de la cirugía puede ser más útil para algunas personas con cánceres en etapa temprana (etapa I o II) en comparación con otras, aunque no es fácil determinar a qué pacientes administrarla. En estudios preliminares, las pruebas de laboratorio más recientes que analizan los patrones de ciertos genes en las células cancerosas han demostrado ser promisorias en indicar cuáles personas pudiesen beneficiarse más. Se están realizando estudios más abarcadores de estas pruebas para tratar de confirmar cómo pueden ser útiles.

Para las personas con cánceres de pulmón avanzados que pueden tolerar la quimioterapia, se administran típicamente combinaciones de dos medicamentos por alrededor de cuatro ciclos. Por lo general, los médicos no administran más quimioterapia a menos que el cáncer comience nuevamente a crecer. No obstante, algunos estudios recientes han encontrado que la terapia de mantenimiento (continuar tratamiento con un solo medicamento tal como pemetrexed después de los primeros cuatro ciclos) puede ayudar a algunas personas a vivir por más tiempo. Las investigaciones sobre el tema continúan.

Además, los médicos están investigando las mejores maneras de combinar la quimioterapia con la radioterapia y otros tratamientos.

Terapias dirigidas

Los investigadores están aprendiendo más sobre las moléculas dentro de las células del cáncer de pulmón que controlan su crecimiento y propagación para poder desarrollar nuevas terapias específicamente dirigidas. Algunos de estos tratamientos ya se han estado usando para tratar el cáncer de pulmón no microcítico. Actualmente, se están probando otros tratamientos en estudios clínicos para ver si pueden ayudar a las personas con cáncer de pulmón avanzado a vivir por más tiempo o aliviar sus síntomas.

Algunos de los medicamentos que se encuentran en etapa final de estudios clínicos incluyen vandetanib (ZD6474, Zactima), DMXAA (ASA404) y motesanib (AMG 706). Algunos medicamentos dirigidos ya aprobados contra otros tipos de cáncer, por ejemplo sorafenib (Nexavar) y sunitinib (Sutent) también se han estado probando para ser usados contra el cáncer de pulmón no microcítico.

Actualmente, los investigadores también trabajan en pruebas de laboratorio para ayudar a predecir qué pacientes se beneficiarán de qué medicamentos. Varios estudios clínicos ya han reportado que algunos pacientes no se benefician de ciertas terapias dirigidas, mientras que en otros estudios otras terapias dirigidas han reducido significativamente el tamaño de sus tumores. Predecir quién pudiese beneficiarse podría evitar que algunas personas intenten tratamientos que probablemente no funcionen para ellos y que podrían causar efectos secundarios innecesarios.

Vacunas: se están probando en estudios clínicos varios tipos de vacunas para estimular la respuesta inmunitaria del cuerpo contra las células cancerosas del pulmón. Contrario a las vacunas contra las infecciones, como el sarampión y las paperas, estas vacunas están diseñadas para ayudar a tratar, no prevenir, el cáncer de pulmón. Una posible ventaja de estos tipos de tratamientos consiste en que parecen tener muy pocos efectos secundarios, por lo que pudieran ser útiles en las personas que no pueden tolerar otros tratamientos.

Algunas vacunas son creadas de células cancerosas del pulmón que han crecido en el laboratorio, o incluso de componentes celulares; por ejemplo, partes de proteínas comúnmente encontradas en células cancerosas. Por ejemplo, la L-BLP25 (Stimuvax) es una vacuna compuesta por una porción de una proteína (MUCI) que es encerrada en una gotita de grasa (liposoma) para hacerla más eficaz. Un estudio poco abarcador de pacientes con cáncer de pulmón no microcítico avanzado sugirió que puede mejorar el tiempo de supervivencia. Se están realizando estudios más abarcadores para tratar de confirmar esto.

Hasta el momento, las vacunas sólo están disponibles en estudios clínicos.

Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

La información a continuación puede también serle de utilidad. Estos materiales pueden ser solicitados llamando gratis al 1-800-227-2345:

Después del diagnóstico: una guía para los pacientes y sus familiares

Asbesto

El cuidado del paciente en el hogar: una guía para los pacientes y sus familiares

Pasos para dejar de fumar

Living With Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence

Control del dolor: una guía para pacientes y familiares.

Photodynamic Therapy

Preguntas acerca del hábito de fumar, el tabaco y la salud

Radón

Cirugía

Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares

Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares

When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence

Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad Americana del Cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los precios o para hacer un pedido.

American Cancer Society's Guide to Pain Control

Cancer in the Family: Helping Children Cope With a Parent’s Illness

Caregiving: A Step-by-Step Approach for Caring for the Person with Cancer at Home

What Helped Get Me Through: Cancer Patients Share Wisdom and Hope

What to Eat During Cancer Treatment

When the Focus is on Care: Palliative Care and Cancer

Organizaciones nacionales y sitios Web*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

American Lung Association
Teléfono sin cargo: 1-800-586-4872 (1-800-LUNGUSA)
Sitio Web: www.lungusa.org

Lungcancer.org
Teléfono sin cargo: 1-800-813-4673
Sitio Web: www.lungcancer.org

Lung Cancer Alliance
Teléfono sin cargo: 1-800-298-2436
Sitio Web: www.lungcanceralliance.org

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargo: 1-800-422-6237
Sitio Web: www.cancer.gov

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en www.cancer.org.

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Fecha de última actualización: 12/03/2009
Fecha de último cambio o revisión: 07/08/2010