Cáncer de pulmón no microcítico (células no pequeñas)

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se diagnostica el cáncer de pulmón no microcítico?

La mayoría de los cánceres de pulmón no se encuentran sino hasta que comienzan a causar síntomas. Los síntomas pueden sugerir que una persona tiene cáncer de pulmón, pero el diagnóstico real se hace al observar las células del pulmón con un microscopio.

Señales y síntomas comunes del cáncer de pulmón

La mayoría de los cánceres de pulmón no causan ningún síntoma sino hasta que se han propagado demasiado para poderse curar, pero en algunas personas con cáncer de pulmón se presentan síntomas en etapas tempranas. Si acude al médico cuando comienza a notar los síntomas, es posible que el cáncer se diagnostique en una etapa más temprana cuando es más probable que el tratamiento sea más eficaz. Los síntomas más comunes del cáncer de pulmón son:

  • Una tos que no desaparece o que empeora.
  • Dolor en el pecho que a menudo empeora cuando respira profundamente, tose o se ríe.
  • Ronquera.
  • Pérdida de peso y pérdida de apetito.
  • Tos con sangre o esputo (saliva o flema) del color del metal oxidado.
  • Dificultad para respirar.
  • Cansancio o debilidad.
  • Infecciones como bronquitis y neumonía que no desaparecen o que siguen recurriendo.
  • Nuevo silbido de pecho.

Cuando el cáncer de pulmón se propaga a órganos distantes, puede causar:

  • Dolor en los huesos (como dolor en la espalda o las caderas).
  • Cambios neurológicos (como dolor de cabeza, debilidad o adormecimiento de un brazo o pierna, mareos, problemas con el equilibrio o convulsiones).
  • Ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos).
  • Protuberancias cerca de la superficie del cuerpo, debido a la propagación del cáncer hacia la piel o hacia los ganglios linfáticos (acumulación de células del sistema inmunológico) en el cuello o arriba de la clavícula.

Resulta más probable que la mayoría de los síntomas presentados anteriormente se deban a afecciones que no sean cáncer de pulmón. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Algunos cánceres de pulmón pueden causar un grupo de síntomas muy específicos que a menudo son descritos como síndromes.

Síndrome de Horner

Los cánceres de la porción superior de los pulmones (algunas veces llamados tumores Pancoast) pueden dañar un nervio que pasa desde la parte superior del tórax hasta el cuello, lo que puede causar un dolor intenso de hombros. Algunas veces estos tumores también causan un grupo de síntomas llamados síndrome de Horner:

  • Caída o debilidad de un párpado.
  • Pupila más pequeña (parte oscura en el centro del ojo) en el mismo ojo.
  • Transpiración reducida o ausente en el mismo lado de la cara.

Otras afecciones que no son cáncer de pulmón también pueden causar síndrome de Horner.

Síndrome de la vena cava superior

La vena cava superior (VCS) es una vena grande que lleva sangre desde la cabeza y brazos de vuelta al corazón. Esta vena pasa cerca de la parte superior del pulmón derecho y de los ganglios linfáticos dentro del tórax. Los tumores en esta área pueden hacer presión en la vena cava superior, lo que puede causar que la sangre se retenga en las venas. Esto puede causar inflamación en el rostro, cuello, brazos y la parte superior del tórax (algunas veces con una coloración roja azulada de la piel). También puede causar dolores de cabeza, mareos y, si afecta el cerebro, un cambio en el conocimiento. Aunque el síndrome de la vena cava superior puede desarrollarse gradualmente con el pasar del tiempo, en algunos casos puede poner en peligro la vida, y requerir tratamiento inmediato.

Síndromes paraneoplásicos

Algunos cánceres de pulmón pueden producir sustancias similares a hormonas que ingresan en el torrente sanguíneo y causan problemas en tejidos y órganos distantes, aunque el cáncer no se haya propagado a esos tejidos u órganos. Estos problemas se llaman síndromes paraneoplásicos. Algunas veces estos síndromes pueden ser los primeros síntomas de un cáncer de pulmón. Debido a que los síntomas afectan a otros órganos, los pacientes y sus médicos al principio pueden sospechar que otra enfermedad, y no el cáncer de pulmón, los está causando.

Algunos de los síndromes paraneoplásicos más comunes que pueden ser causados por el cáncer de pulmón no microcítico incluyen:

  • Altos niveles de calcio en la sangre (hipercalcemia) que puede causar incremento de la frecuencia urinaria, sed, estreñimiento, náusea, vómito, dolor abdominal, debilidad, cansancio, mareos, confusión y otros problemas del sistema nervioso.
  • Crecimiento excesivo de ciertos huesos, especialmente los de las puntas de los dedos, lo cual algunas veces puede ser doloroso.
  • Coágulos sanguíneos.
  • Crecimiento excesivo de los senos en los hombres (ginecomastia).

De nuevo, resulta más probable que la mayoría de los síntomas presentados anteriormente se deban a afecciones que no sean cáncer de pulmón. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Antecedentes médicos y examen físico

Si usted presenta cualquier señal o síntoma que sugiere que pudiese tener cáncer de pulmón, su médico requerirá realizar un historial médico para analizar los factores de riesgo y saber más sobre los síntomas. Su médico también le hará un examen para detectar signos de cáncer de pulmón y otros problemas médicos.

Si los resultados del historial y el examen físico sugieren que usted podría tener cáncer de pulmón, se realizarán más pruebas. Estas pruebas podrían incluir estudios por imágenes y/o biopsias del tejido pulmonar.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones tanto antes como después del diagnóstico de cáncer de pulmón. Estas razones incluyen:

  • Ayudar a encontrar un área sospechosa que pudiera ser cancerosa.
  • Saber cuán lejos se propagó el cáncer.
  • Ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz.
  • Detectar posibles signos del cáncer que regresa después del tratamiento.

Radiografía de tórax

Una radiografía de tórax es a menudo la primera prueba que su médico pedirá para buscar la presencia de masas o manchas en los pulmones. Se pueden hacer radiografías simples de tórax en centros de imágenes, hospitales, e incluso en algunos consultorios médicos. Si la radiografía es normal, probablemente no tiene cáncer en los pulmones (aunque es posible que algunos cánceres de pulmón no aparezcan en la radiografía). Si algo se ve sospechoso, su médico puede ordenar otras pruebas.

Tomografía computarizada

Resulta más probable que los estudios con tomografía computarizada (computed tomography, CT o CAT scan) muestren los tumores de pulmón que las radiografías de tórax rutinarias. Una tomografía computarizada también puede proporcionar información precisa sobre el tamaño, forma y posición de cualquier tumor en el pulmón, y puede ayudar a encontrar ganglios linfáticos agrandados que pudieran contener cáncer que se haya propagado desde el pulmón. Este estudio también se puede usar para encontrar masas en las glándulas suprarrenales, el hígado, el encéfalo, y en otros órganos internos que podrían deberse a la propagación del cáncer de pulmón.

La tomografía computarizada es un estudio donde se usan rayos X para producir imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego, una computadora combina estas fotografías en imágenes de secciones transversales de la parte del cuerpo que se está estudiando. A diferencia de una radiografía convencional, una tomografía computarizada (CT) crea imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo.

Antes de la CT, es posible que le pidan que tome una solución de contraste o que le apliquen una inyección de una solución de contraste a través de una línea intravenosa. Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo. El contraste puede causar cierto enrojecimiento o bochorno (sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y presenta urticaria (erupciones en la piel). Rara vez ocurren reacciones más graves como dificultad respiratoria o baja presión sanguínea. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido alergias o una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

El tomógrafo que se utiliza para este estudio consiste en un anillo grande similar a una rosca (dona) grande, con una camilla estrecha que se desliza hacia dentro y afuera de la abertura central. Usted tendrá que acostarse inmóvil sobre la camilla mientras se realiza el examen. Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías convencionales, y usted podría sentirse un poco confinado por el anillo mientras se toman las fotografías.

Biopsia con aguja guiada por CT: si un área sospechosa de cáncer se encuentra profunda dentro del cuerpo, se puede usar una tomografía computarizada para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia el área sospechosa. Para este procedimiento, usted permanece en la camilla de la CT, mientras un médico mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia la masa. La exploración por CT continúa hasta que el médico pueda ver que la aguja se encuentra dentro de la masa. Entonces, se obtiene una muestra de biopsia y se examina con el microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) se usan con más frecuencia para determinar la presencia de posible propagación del cáncer de pulmón al cerebro o a la médula espinal.

Al igual que la tomografía computarizada (CT), las MRI proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, la MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. El gadolinio, una sustancia de contraste, a menudo se inyecta en una vena antes de realizar el estudio para mostrar mejor los detalles.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las CT (a veces hasta una hora más) y son un poco más incómodas. Usted debe permanecer acostado dentro de un tubo estrecho, que podría ser confinante y puede que resulte molesto para las personas que temen a los lugares cerrados. Algunas veces, las máquinas especiales “abiertas” de MRI pueden ayudar a las personas que enfrentan este temor, si es necesario. Sin embargo, puede que en algunos casos las imágenes no sean tan nítidas. Las máquinas de MRI producen un zumbido y ruidos de chasquido de modo que algunos centros proveen audífonos para ayudar a bloquear estos ruidos.

Tomografía por emisión de positrones

La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) puede ser muy importante si parece tener cáncer de pulmón en etapas tempranas. Su médico puede utilizar esta prueba para ayudar a ver si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos u a otras áreas, lo que puede ayudar a determinar si la cirugía es una opción para usted. Este estudio también puede ser útil para proveer una mejor idea sobre si un área anormal en su radiografía del tórax o en un estudio de CT podría ser cáncer.

La tomografía por emisión de positrones también es útil si su médico cree que es posible que el cáncer se haya propagado, pero no sabe dónde. La PET puede revelar propagación del cáncer al hígado, los huesos, las glándulas suprarrenales u algunos otros órganos. Sin embargo, la PET no es tan útil para examinar el cerebro, ya que todas las células del cerebro usan mucha glucosa.

Para este estudio, se inyecta una forma de azúcar radiactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. (La cantidad de radiactividad que se emplea es muy poca y el cuerpo la eliminará más o menos el día siguiente). Debido a que las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben más azúcar radioactivo. Después de aproximadamente una hora, usted será colocado en la camilla de la máquina de la PET. Usted permanecerá acostado por aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero provee información útil sobre todo su cuerpo.

Muchos centros tienen máquinas especiales que pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto permite al médico comparar las áreas de mayor radiactividad en la PET con la apariencia más detallada de esa área en la CT.

Gammagrafía ósea

Este estudio puede ayudar a mostrar si el cáncer se ha propagado a los huesos.

Para el estudio, se inyecta una pequeña cantidad de material de baja radiactividad en la vena (vía intravenosa, o IV). La sustancia se asienta en áreas de cambios en los huesos por todo el esqueleto en el transcurso de varias horas. Después hay que permanecer recostado en una camilla por alrededor de 30 minutos mientras una cámara especial detecta la radioactividad y crea una imagen del esqueleto.

Las áreas de cambios activos en los huesos atraen la radioactividad y aparecen como “puntos radioactivos”. Estas áreas pueden indicar la presencia de cáncer metastásico; sin embargo, la artritis u otras enfermedades óseas también pueden causar el mismo patrón. Para poder distinguir entre estas afecciones, su equipo de atención del cáncer puede usar otros estudios por imágenes tales como radiografías simples o una MRI para obtener una mejor imagen de las áreas que se iluminan, o incluso se puede hacer una biopsia para obtener muestras de los huesos.

La PET se emplea a menudo con pacientes de cáncer de pulmón no microcítico, y puede mostrar usualmente la propagación del cáncer a los huesos, por lo que las gammagrafías óseas no son necesarias con mucha frecuencia. Las gammagrafías óseas se hacen principalmente cuando existe una razón para pensar que el cáncer se pudo haber propagado a los huesos (debido a los síntomas como dolor de hueso, etc.) y los resultados de otras pruebas no son claros.

Pruebas para diagnosticar el cáncer de pulmón

Los síntomas y los resultados de ciertos estudios por imágenes pueden sugerir que una persona tiene cáncer de pulmón, pero el diagnóstico real de cáncer de pulmón no microcítico se hace al observar las células del pulmón con un microscopio.

Las células se pueden obtener de las secreciones del pulmón (esputo o flema), se pueden remover de un área sospechosa (lo que se conoce como biopsia) o se pueden encontrar en el líquido que se obtiene del área que rodea el pulmón (toracocentesis). La elección sobre cuál prueba(s) usar depende de su situación.

Citología del esputo

Una muestra de esputo (mucosidad que al toser sale de los pulmones) se examina con un microscopio para determinar si contiene células cancerosas. La mejor manera para hacer la citología del esputo es obteniendo las muestras temprano en la mañana durante tres días consecutivos. Esta prueba es más probable que ayude a encontrar cánceres que se originan en las vías respiratorias principales del pulmón, tal como la mayoría de los cánceres de pulmón de células escamosas. Puede que no sea tan útil para encontrar otros tipos de cáncer de pulmón no microcítico.

Biopsia con aguja

A menudo los médicos pueden usar una aguja hueca para obtener una muestra pequeña de un área que luce sospechosa (masa). En una biopsia por aspiración con aguja fina (FNA, siglas en inglés), el médico utiliza una jeringa con una aguja hueca y muy fina (más delgada que las usadas para los análisis de sangre) para extraer (aspirar) células y pequeños fragmentos de tejido. En una biopsia por punción con aguja gruesa se usa una aguja más grande para extraer uno o más pequeños cilindros (o núcleos) de tejido. Este tipo de biopsia provee una muestra más grande que las biopsias FNA.

Una ventaja de las biopsias con aguja consiste en que no requieren de una incisión quirúrgica, aunque en algunos casos podrían no proveer la suficiente cantidad de muestra que se necesita para realizar un diagnóstico y para clasificar los cambios de ADN en las células cancerosas que pueden ayudar a los médicos a seleccionar medicamentos anticáncer.

Si el tumor se encuentra en la parte exterior de los pulmones, cualquier clase de biopsia con aguja se puede emplear insertando la aguja a través de la piel sobre la pared torácica. Esto se conoce como biopsia transtorácica con aguja. El área donde se inserta la aguja se puede adormecer primero con anestesia local. Después el médico dirige la aguja hueca hacia el área mientras observa los pulmones mediante fluoroscopia (que es como una radiografía, pero la imagen se ve en una pantalla, no en una película) o tomografías computarizadas. A diferencia de la fluoroscopia, la CT no proporciona una imagen constante, de manera que la aguja se introduce en dirección a la masa, se toma una CT, y la aguja se guía tomando como referencia la imagen. Esto se repite varias veces hasta que la aguja esté dentro de la masa.

Una posible complicación de este procedimiento consiste en la posibilidad de que se escape aire del pulmón en el lugar de la biopsia y hacia el espacio entre el pulmón y la pared torácica. Esto puede causar que parte del pulmón colapse y que tenga dificultades para respirar. A menudo, esta complicación, llamada neumotórax, se alivia sin la necesidad de ningún tratamiento. De no ser así, el tratamiento para esto consiste en colocar un tubo pequeño en el espacio del tórax y succionar el aire durante uno o dos días, después de esto usualmente sana por sí sola.

También se puede hacer una biopsia por aspiración con aguja fina para determinar la presencia de cáncer en los ganglios linfáticos localizados entre los pulmones:

  • La aspiración transtraqueal o transbronquial con aguja fina se realiza al pasar la aguja a través de la pared de la tráquea o de los bronquios (las vías respiratorias grandes que conducen hacia los pulmones) durante una broncoscopia o ecografía endobronquial.
  • En algunos casos se hace una biopsia FNA durante una ecografía endoscópica esofágica (describa más adelante) al pasar la aguja a través de la pared del esófago.

Broncoscopia

La broncoscopia puede ayudar al médico a encontrar algunos tumores u obstrucciones en las vías respiratorias más grandes de los pulmones.

Para la broncoscopia, un tubo de fibra óptica, flexible y que tiene una fuente de luz (broncoscopio) se hace llegar a través de la boca o nariz hasta la tráquea y los bronquios. Primero se rosea la boca y la garganta con un medicamento que adormece el área. También es posible que le administren medicamentos por vía intravenosa para que se sienta relajado.

Se pueden pasar pequeños instrumentos por el broncoscopio para tomar biopsias (muestras de tejido). El médico también puede tomar muestras de las células del revestimiento de las vías respiratorias con un pequeño cepillo (cepillo bronquial) o mediante el enjuague de las vías respiratorias con agua salada estéril (lavado bronquial). Estas muestras de tejido y de células luego se observan con un microscopio.

Ecografía endobronquial

La ecografía es un tipo de estudio por imágenes que usa ondas sonoras para crear imágenes del interior de su cuerpo. Para esta prueba, un pequeño instrumento parecido a un micrófono y llamado transductor, emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan en los tejidos del cuerpo. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla.

Para la ecografía endobronquial, un broncoscopio se coloca con un transductor de ultrasonido en su punta y se pasa por la garganta. Este procedimiento se hace aplicando un medicamento que adormece el área (anestesia local) y algo de sedación.

El transductor puede ser conducido en distintas direcciones para observar los ganglios linfáticos y otras estructuras en el mediastino (el área entre los pulmones). Si las áreas sospechosas tal como ganglios linfáticos agrandados se pueden ver en la ecografía, se pasa una aguja hueca a través del broncoscopio y se dirige hacia estas áreas para obtener una biopsia. Las muestras luego se envían a un laboratorio para ser observadas con un microscopio.

Ecografía endoscópica esofágica

Este estudio es parecido a la ecografía endobronquial, con la excepción que el médico pasa un endoscopio (telescopio flexible con una fuente de luz) por la garganta hasta el esófago (el conducto que conecta la garganta con el estómago). Este procedimiento se hace aplicando un medicamento que adormece el área (anestesia local) y algo de sedación.

El esófago se encuentra justo detrás de la tráquea y está cerca de algunos ganglios linfáticos que están dentro del tórax, a los cuales el cáncer de pulmón se puede propagar. Al igual que en la ecografía endobronquial, el transductor puede ser conducido en distintas direcciones para observar los ganglios linfáticos y otras estructuras dentro del tórax que podrían tener cáncer de pulmón. Si en la ecografía se observan ganglios linfáticos agrandados, se puede pasar una aguja hueca a través del endoscopio para obtener muestras de biopsia. Las muestras luego se envían a un laboratorio para ser observadas con un microscopio.

Mediastinoscopia y mediastinotomía

Estos procedimientos se pueden hacer para observar más directamente las estructuras en el mediastino (el área entre los pulmones) y tomar muestras de éstas. La mediastinoscopia y la mediastinotomía se realizan en el quirófano (sala de operaciones) mientras usted está bajo anestesia general (dormido profundamente). La diferencia principal entre los dos procedimientos consiste en la localización y el lugar de la incisión.

Mediastinoscopia: se hace una pequeña incisión en la parte frontal del cuello y se introduce un tubo hueco, delgado e iluminado detrás del esternón (hueso torácico) y delante de la tráquea para observar el área. A través de este tubo se pueden pasar instrumentos para tomar muestras de tejido de los ganglios linfáticos a lo largo de la tráquea y de las principales áreas de los tubos bronquiales. La observación de las muestras con un microscopio puede indicar si hay células cancerosas.

Mediastinotomía: el cirujano hace una incisión un poco más grande (por lo general, de aproximadamente dos pulgadas de largo) entre la segunda y la tercera costilla de la izquierda próximas al esternón. Esto permite que el cirujano tenga acceso a algunos ganglios linfáticos que no se pueden alcanzar mediante la mediastinoscopia.

Toracentesis

Si existe una acumulación de líquido alrededor de los pulmones (un derrame pleural), los médicos pueden usar la toracentesis para determinar si fue causada por la propagación del cáncer al revestimiento de los pulmones (pleura). La acumulación de líquido también pudiese ser causada por otras afecciones, tal como insuficiencia cardiaca o infección.

Para este procedimiento, se adormece la piel y se inserta una aguja hueca entre las costillas para drenar el fluido. (En una prueba similar llamada pericardiocentesis, se extrae líquido del saco que rodea el corazón). El líquido se examina con un microscopio para detectar la presencia de células cancerosas. Las pruebas químicas del líquido algunas veces también son útiles para distinguir un derrame pleural maligno (canceroso) de uno benigno (no canceroso).

Si se diagnostica un derrame pleural maligno, se debe repetir la toracocentesis para extraer más líquido. La acumulación de fluido puede evitar que los pulmones se llenen de aire, así que la toracocentesis puede ayudar al paciente a respirar mejor.

Toracoscopia

La toracoscopia se puede hacer para determinar si el cáncer se ha propagado a los espacios entre los pulmones y la pared torácica, o a los revestimientos de estos espacios. También se puede usar para tomar una muestra de los tumores en las partes más externas de los pulmones, así como de los ganglios linfáticos y el líquido cercanos, y para evaluar si el tumor está creciendo hacia los tejidos u órganos adyacentes. Este procedimiento no se hace con frecuencia simplemente para diagnosticar cáncer de pulmón, a menos que otras pruebas, como las biopsias con aguja, no puedan obtener suficientes muestras para el diagnóstico.

La toracoscopia se realiza en el quirófano (sala de operaciones) mientras usted está bajo anestesia general (dormido profundamente). Se hace un pequeño corte (incisión) en el lado de la pared torácica (algunas veces se hace más de un corte). El médico entonces inserta un tubo delgado que tiene una fuente de luz y una pequeña cámara de vídeo en el extremo a través de la incisión para observar el espacio entre los pulmones y la pared torácica. De esta manera, el doctor puede ver los depósitos potenciales de cáncer en el revestimiento del pulmón o de la pared torácica, así como extirpar pequeñas porciones de tejido para ser observados con un microscopio. (Cuando ciertas áreas no se pueden alcanzar con la toracoscopia, el cirujano puede que necesite hacer una incisión más grande en la pared torácica, lo que se conoce como toracotomía).

Además, la toracoscopia se puede usar como parte del tratamiento para extirpar parte de un pulmón en algunos cánceres de etapa inicial. Este tipo de operación, conocida como cirugía torácica asistida por video (VATS) se describe en la sección “Cirugía para el cáncer de pulmón no microcítico”.

Pruebas de laboratorio de la biopsia y otras muestras

Las muestras que se han obtenido durante las biopsias u otras pruebas se envían al laboratorio de patología. Un patólogo, doctor que mediante pruebas de laboratorio diagnostica enfermedades como el cáncer, examinará las muestras usando un microscopio, y puede hacer otras pruebas especiales para ayudar a clasificar mejor el cáncer. (Los cánceres de otros órganos se pueden propagar a los pulmones. Es muy importante determinar dónde comenzó el cáncer, ya que el tratamiento es distinto dependiendo del tipo de cáncer).

Los resultados de estas pruebas se describen en un informe patológico, el cual está usualmente disponible dentro de una semana. Si usted tiene cualquier pregunta sobre los resultados de patología o sobre cualquier prueba de diagnóstico, hable con su doctor. De ser necesario, usted puede obtener una segunda opinión de su informe patológico al solicitar que las muestras de tejido sean enviadas a un patólogo en otro laboratorio recomendado por su doctor.

Para más información sobre cómo entender el informe patológico, lea Lung Pathology en nuestra página Web.

Inmunohistoquímica

Para esta prueba, unas secciones muy delgadas de la muestra se colocan sobre una laminilla. Entonces, las muestras son tratadas con proteínas especiales (anticuerpos) diseñadas sólo para atacar una sustancia específica que se encuentra en ciertas células cancerosas. Si las células cancerosas del paciente tienen esa sustancia, el anticuerpo se adherirá a las células. Posteriormente se agregan a las células otros químicos que hacen que el anticuerpo cambie de color. Con este cambio de color, el médico puede identificar las células bajo observación microscópica.

Pruebas moleculares

En algunos casos, los médicos pueden buscar cambios genéticos específicos en las células cancerosas que pueden significar que ciertos medicamentos dirigidos podrían ayudar a tratar el cáncer.

Por ejemplo, el receptor del factor de crecimiento epidermal (EGFR) es una proteína que algunas veces aparece en altas cantidades sobre la superficie de las células cancerosas y las ayuda a crecer. Algunos medicamentos más recientes contra el cáncer que atacan el EGFR parecen funcionar mejor contra los cánceres de pulmón con ciertos cambios en el gen EGFR, los cuales son más comunes en ciertos grupos, tal como en los no fumadores, las mujeres y los asiáticos. Sin embargo, estos medicamentos no parecen ser tan útiles en los pacientes cuyas células cancerosas presentan cambios en el gen KRAS. Muchos médicos ahora pueden hacer pruebas para ver si hay cambios en los genes, tal como el EGFR y el KRAS, con el fin de determinar si es probable que estos tratamientos más recientes sean útiles.

A alrededor de 5% de los cánceres de pulmón no microcíticos se les ha encontrado un reordenamiento en un gen llamado ALK. Este cambio se observa con más frecuencia en las personas que no fuman (o que fuman poco) que tienen el subtipo adenocarcinoma de cáncer de pulmón no microcítico. Puede que los médicos realicen pruebas a los cánceres para saber si tienen cambios en el gen ALK y así determinar si un medicamento (como crizotinib) que ataque a estos cambios puede ser beneficioso.

Alrededor de 1% a 2% de los tipos de cáncer de pulmón no microcítico presentan un reordenamiento en el gen ROS1, el cual podría provocar que el tumor responda al medicamento dirigido crizotinib. Un porcentaje similar presenta un reordenamiento en el gen RET. Ciertos medicamentos que atacan a las células con cambios en el gen RET podrían ser opciones para tratar estos tumores.

Las pruebas de laboratorio más recientes para ciertos otros genes o proteínas también pueden ayudar a guiar la opción de tratamiento. Se ofrecen más detalles sobre este tema en la sección “¿Qué avances hay en la investigación y el tratamiento del cáncer de pulmón no microcítico?”.

Análisis de sangre

Para diagnosticar el cáncer de pulmón, no se utilizan las pruebas sanguíneas. No obstante, estas pruebas pueden ayudar a obtener una percepción de la salud general de la persona; por ejemplo, para determinar si una persona es lo suficientemente saludable para someterse a cirugía.

Un recuento completo de células sanguíneas (CBC, por sus siglas en inglés) determina si su sangre tiene los números normales de varios tipos de células. Por ejemplo, pueden indicar si usted tiene anemia (bajo número de glóbulos rojos), si podría tener problemas con sangrado (debido a un bajo número de plaquetas) o si tiene un riesgo aumentado de infecciones (a causa de un bajo número de glóbulos blancos). Si usted está recibiendo quimioterapia, esta prueba se repetirá regularmente debido a que los medicamentos de quimioterapia pueden afectan las células productoras de sangre de la médula ósea.

Los análisis de química sanguínea pueden ayudar a detectar anomalías en algunos de sus órganos, tal como el hígado o los riñones. Por ejemplo, si el cáncer se propagó al hígado y a los huesos puede causar niveles anormales de ciertos químicos en la sangre, tal como un nivel de lactato deshidrogenasa más elevado de lo normal.

Pruebas de la función pulmonar

Las pruebas de la función pulmonar a menudo se hacen después de diagnosticar el cáncer de pulmón para saber cuán bien sus pulmones están funcionando (por ejemplo, cuánto enfisema o bronquitis crónica está presente). Esto es especialmente importante si la cirugía pudiera ser una opción en el tratamiento del cáncer. La cirugía para extraer el cáncer de pulmón pudiera conllevar remover parte o todo un pulmón. Por lo tanto, resulta importante saber con anticipación cuán bien están funcionando los pulmones. Algunas personas con pobre función pulmonar (como aquellas con daño pulmonar debido al hábito de fumar) no tienen suficiente reserva pulmonar como para tolerar la remoción de ni siquiera parte de un pulmón. Estas pruebas le pueden proporcionar al cirujano una idea sobre si la cirugía puede ser una buena opción, y de ser así, cuánto del pulmón puede ser extirpado con seguridad.

Existen algunos tipos diferentes de pruebas de la función pulmonar, aunque todas conllevan básicamente que usted inhale y exhale a través de un tubo que está conectado a una máquina que mide el flujo de aire.

A veces las pruebas de la función pulmonar son combinado con una prueba llamada gasometría arterial. En esta prueba, se extrae la sangre de una arteria (la mayoría de las pruebas de sangre usan sangre extraída de una vena) para medir la cantidad de oxígeno y dióxido de carbono que contienen.


Fecha de última actualización: 07/15/2013
Fecha de último cambio o revisión: 04/30/2014