Cáncer de riñón en adulto (carcinoma de células renales)

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Tratamiento contra el Cáncer de riñón TEMAS

Terapias dirigidas para el cáncer de riñón

A medida que los investigadores fueron obteniendo más información acerca de los cambios moleculares y genéticos en las células que causan el cáncer, han podido desarrollar nuevos medicamentos dirigidos específicamente a algunos de estos cambios. Estos medicamentos dirigidos funcionan en forma diferente de los medicamentos de quimioterapia convencionales y tienen diferentes efectos secundarios. Los medicamentos dirigidos están probando ser especialmente importantes en enfermedades como el cáncer de riñón, donde la quimioterapia no ha demostrado ser muy eficaz.

Es posible que el término terapia dirigida no sea el más preciso para describir estos nuevos medicamentos, dado que incluso la quimioterapia tradicional está dirigida a determinadas funciones celulares. Sin embargo, éste es el término utilizado comúnmente para agentes nuevos que tienen un mecanismo de acción más enfocado.

Varios medicamentos dirigidos han sido aprobados por la Dirección de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU. para su uso contra el cáncer avanzado de riñón. Éstos incluyen medicamentos que detienen la angiogénesis (crecimiento de vasos sanguíneos nuevos que nutren a los cánceres) y medicamentos que atacan otros factores importantes de crecimiento celular. Estos medicamentos a menudo se utilizan como tratamiento de primera línea contra los cánceres de riñón. Aunque puede que encojan o disminuyan el crecimiento del cáncer, tal parece que ninguno de estos medicamentos puede en realidad curar el cáncer de riñón.

Los médicos aún están estudiando formas óptimas de emplear estos medicamentos dirigidos contra los cánceres avanzados de riñón. Por el momento, se usan con más frecuencia uno a la vez. Si uno no surte efecto, se puede tratar con otro. Todavía se desconoce si alguno de estos medicamentos es claramente mejor que los otros, si la combinación de éstos pudiera ser más útil que administrar uno a la vez o si una secuencia es mejor que otra. Actualmente se realizan estudios para ayudar a contestar estas preguntas.

Sorafenib (Nexavar®)

Este medicamento ha mostrado desacelerar el progreso del cáncer en algunos pacientes cuya enfermedad está en un estado avanzado. También actúa bloqueando tanto la angiogénesis como las moléculas estimuladoras del crecimiento de las células cancerosas. El sorafenib actúa de esta manera mediante el bloqueo de varias enzimas celulares importantes llamadas tirosinas cinasas que son importantes para el crecimiento y la supervivencia celular. Se administra en forma de pastilla. Los efectos secundarios más comunes vistos con este medicamento incluyen cansancio, irritaciones de la piel, diarrea, aumento de la presión arterial y enrojecimiento, dolor, inflamación y ampollas en las palmas de las manos o en las plantas de los pies (síndrome de pies y manos).

Sunitinib (Sutent®)

El sunitinib también bloquea varias tirosinas cinasas, pero no las mismas que bloquea el sorafenib. Este medicamento es una tableta que ha demostrado reducir el tamaño del tumor o desacelerar el progreso del cáncer de riñón en muchos casos. El sunitinib ataca tanto el crecimiento de los vasos sanguíneos, así como otros blancos que estimulan el crecimiento de las células cancerosas. Los efectos secundarios más comunes son náusea, diarrea, cambios en la piel o el color del cabello, llagas en la boca, debilidad y bajos recuentos de glóbulos rojos y blancos. Otros efectos posibles incluyen cansancio, alta presión arterial, insuficiencia cardiaca congestiva, sangrado, síndrome de pies y manos, y niveles muy bajos de la hormona tiroidea.

Temsirolimus (Torisel®)

El temsirolimus se administra mediante infusión intravenosa (IV). Funciona al bloquear una célula proteínica conocida como mTOR, la cual normalmente fomenta el crecimiento y división celular. Este medicamento ha demostrado ser útil contra los cánceres avanzados de riñón que tienen un pronóstico más desfavorable debido a ciertos factores. Los efectos secundarios más comunes de este medicamento incluyen sarpullido en la piel, debilidad, llagas en la boca, náusea, pérdida de apetito, acumulación de líquido en la cara o las piernas, y aumento en los niveles de colesterol y azúcar en la sangre. En pocos casos, se han reportado efectos secundarios más graves.

Everolimus (Afinitor®)

Este medicamento también bloquea la proteína mTOR. Se administra en forma de pastilla una vez al día. El everolimus se utiliza para tratar los cánceres avanzados de riñón después de tratar otros medicamentos, tal como el sorafenib o el sunitinib. Los efectos secundarios comunes de este medicamento incluyen llagas en la boca, un riesgo aumentado de infecciones, náusea, pérdida de apetito, diarrea, sarpullido en la piel, sensación de cansancio o debilidad, acumulación de líquido (usualmente en las piernas), y aumento en los niveles de colesterol y azúcar en la sangre. Un efecto secundario menos común, pero grave, consiste en daño a los pulmones. Esto puede causar dificultad respiratoria u otros problemas.

Bevacizumab (Avastin®)

Este medicamento se administra por vía intravenosa y funciona al desacelerar el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos. Estudios recientes han demostrado que el bevacizumab puede ser útil contra el cáncer de riñón, especialmente cuando se usa con alfa-interferón. El bevacizumab es usualmente tolerado bien por los pacientes, pero puede causar graves efectos secundarios, tal como aumento en la presión sanguínea, sangrado o problemas con coágulos sanguíneos y lenta curación de heridas.

Pazopanib (Votrient®)

El pazopanib es otro medicamento que bloquea varias tirosinas cinasas. Estas tirosinas están relacionadas con el crecimiento celular del cáncer y la formación de nuevos vasos sanguíneos. Se administra en forma de pastilla una vez al día. Los efectos secundarios incluyen presión arterial alta, náusea, diarrea, dolor de cabeza, bajos recuentos sanguíneos y problemas hepáticos. En algunos pacientes, este medicamento causa que los resultados de los análisis de laboratorio sean anormales, aunque también en pocas ocasiones puede causar daño hepático grave que puede amenazar la vida. Al igual que con el bevacizumab, se pueden presentar problemas con sangrado, coagulación y curación de heridas. En pocas ocasiones, causa un problema con el ritmo cardiaco o incluso un ataque al corazón. Si usted toma este medicamento, su médico vigilará su corazón con un electrocardiograma, y realizará análisis de sangre para verificar si existen problemas hepáticos o de otra índole.

Axitinib (Inlyta®)

Este medicamento también inhibe varias tirosinas cinasas, incluyendo a algunas que están involucradas en la formación de nuevos vasos sanguíneos. Se administra en forma de pastilla dos veces al día. Los efectos secundarios comunes incluyen hipertensión arterial, cansancio, náusea y vómito, diarrea, poco apetito, pérdida de peso, cambios en la voz, síndrome de pies y manos, y estreñimiento. En estudios, la hipertensión arterial que requirió tratamiento fue bastante común, pero en algunos pacientes se elevó tanto que puso sus vidas en peligro. Al igual que con el bevacizumab, se pueden presentar problemas con sangrado, coagulación y curación de heridas. En algunos pacientes, los resultados de las pruebas de laboratorio para verificar la función hepática pueden tornarse anormales. El axitinib también puede causar que la glándula de tiroides se vuelva hipofuncionante (baja actividad de la tiroides). Por lo tanto, su médico verificará los niveles sanguíneos de la hormona tiroidea mientras usted recibe este medicamento.


Fecha de última actualización: 12/11/2012
Fecha de último cambio o revisión: 12/11/2012