Cáncer de seno

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¿Qué es Cáncer de seno? TEMAS

¿Qué es el cáncer?

Cáncer de seno

¿Qué es el cáncer?

El cuerpo está compuesto por millones de células vivas. Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen más rápidamente para permitirle a la persona crecer. Una vez la persona llega a la edad adulta, la mayoría de las células sólo se dividen para reemplazar las células desgastadas o que están muriendo, y para reparar lesiones.

El cáncer se origina cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Existen muchas clases de cáncer, pero todos ellos comienzan debido al crecimiento sin control de células anormales.

El crecimiento de las células cancerosas es diferente al crecimiento de las células normales. En lugar de morir, las células cancerosas continúan creciendo y forman nuevas células anormales. Además, las células cancerosas pueden invadir (crecer hacia) otros tejidos, algo que las células normales no pueden hacer.

Las células se transforman en células cancerosas debido a un daño en el ADN. El ADN se encuentra en todas las células y dirige todas sus acciones. En una célula normal, cuando el ADN se afecta, la célula repara el daño o muere. Por el contrario, en las células cancerosas el ADN dañado no se repara, y la célula no muere como debería. En lugar de esto, la célula continúa produciendo nuevas células que el cuerpo no necesita. Todas estas nuevas células tendrán el mismo ADN dañado que tuvo la primera célula.

Las personas pueden heredar un ADN dañado, pero la mayor parte del ADN dañado es causado por errores que ocurren mientras la célula normal se está reproduciendo o por alguna otra cosa en nuestro ambiente. Algunas veces, la causa del daño al ADN es algo obvio, como fumar cigarrillos. A menudo, sin embargo no se encuentra una causa clara.

En la mayoría de los casos, las células cancerosas forman un tumor. Algunos cánceres, como la leucemia, rara vez forman tumores. En este caso, las células cancerosas afectan la sangre y los órganos hematopoyéticos (productores de sangre) y circulan a través de otros tejidos en los cuales crecen.

Por otro lado, las células cancerosas a menudo se trasladan a otras partes del cuerpo donde comienzan a crecer y a formar nuevos tumores que reemplazan el tejido normal. Este proceso se llama metástasis, el cual ocurre cuando las células cancerosas entran al torrente sanguíneo o a los vasos linfáticos de nuestro cuerpo.

Independientemente del lugar hacia el cual se propague el cáncer, siempre recibe el nombre del lugar donde se originó. Por ejemplo, el cáncer de seno que se propagó al hígado sigue siendo cáncer de seno, y no cáncer de hígado. Asimismo, el cáncer de próstata que se propagó a los huesos es referido como cáncer de próstata metastásico, y no cáncer de huesos.

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy diferente. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son enfermedades muy diferentes, crecen a una tasa diferente y responden a diferentes tratamientos. Por esta razón las personas que padecen cáncer necesitan un tratamiento que sea específico a la clase particular del cáncer que les afecta.

No todos los tumores son cancerosos. A los tumores que no son cancerosos se les llama tumores benignos. Los tumores benignos pueden causar problemas, ya que pueden crecer mucho y ocasionar presión en los tejidos y órganos sanos. Sin embargo, estos tumores no pueden crecer (invadir) hacia otros tejidos. Debido a que no pueden invadir otros tejidos, tampoco se pueden propagar a otras partes del cuerpo (hacer metástasis). Estos tumores casi nunca ponen en riesgo la vida de una persona.

¿Qué es el cáncer de seno?

El cáncer de seno es un tumor maligno que se origina de las células del seno. Un tumor maligno es un grupo de células cancerosas que puede crecer hacia (invadir) los tejidos circundantes o propagarse (hacer metástasis) a áreas distantes del cuerpo. Esta enfermedad ocurre casi por completo en las mujeres, pero los hombres también la pueden padecer.

El resto de este documento se refiere únicamente al cáncer de seno en las mujeres. Para información sobre el cáncer de seno en los hombres, consulte el documento Breast Cancer in Men de la Sociedad Americana del Cáncer (disponible solamente en inglés).

El seno normal

Para entender sobre el cáncer de seno, resulta útil tener cierto conocimiento básico sobre la estructura normal de los senos.

El seno femenino consiste principalmente en lobulillos (glándulas productoras de leche), conductos (tubos lácteos diminutos que llevan la lecha desde los lobulillos al pezón) y estroma (el tejido adiposo y el tejido conectivo que rodean los conductos y los lobulillos, los vasos sanguíneos y los vasos linfáticos).

La mayoría de los cánceres de seno comienzan en las células que recubren los conductos (cánceres ductales). Algunos cánceres de seno se originan en las células que recubren los lobulillos (cánceres lobulares), mientras que un pequeño número se origina en otros tejidos.

El sistema linfático

Es importante entender el sistema linfático, ya que éste es una de las maneras por las que el cáncer de seno se puede propagar. Este sistema tiene varias partes.

Los ganglios linfáticos son pequeños agrupaciones en forma de fríjol de células del sistema inmunitario (importantes en la lucha contra las infecciones) que se interconectan mediante los vasos linfáticos. Los vasos linfáticos son similares a venas pequeñas, excepto que transportan un líquido claro llamado linfa (en lugar de sangre) fuera del seno. La linfa contiene líquido intersticial y productos de desecho, así como células del sistema inmunitario. Las células del cáncer de seno pueden ingresar en los vasos linfáticos y comenzar a crecer en los ganglios linfáticos.

La mayoría de los vasos linfáticos del seno conducen a los ganglios linfáticos en las axilas (ganglios axilares). Algunos vasos linfáticos conducen a los ganglios linfáticos dentro del tórax (ganglios mamarios internos) y a aquellos en la parte superior o inferior de la clavícula (ganglios supraclaviculares o infraclaviculares).

Es importante saber si las células cancerosas se han propagado a los ganglios linfáticos, ya que de ser así, existe una probabilidad mayor de que las células hayan podido alcanzar el torrente sanguíneo y se hayan propagado (metástasis) a otros lugares del cuerpo. Mientras más ganglios linfáticos haya afectados por el cáncer de seno, mayor es la probabilidad de que el cáncer también sea encontrado en otros órganos. Es importante saber esto, ya que podría afectar su plan de tratamiento. Aun así, no todas las mujeres con células cancerosas en sus ganglios linfáticos presentan metástasis, y es posible que algunas mujeres no tengan células cancerosas en sus ganglios linfáticos y luego presentar metástasis.

Protuberancias benignas en los senos

La mayoría de las protuberancias o masas que se encuentran en el seno no son cancerosas; esto es, son benignas. A pesar de esto, en algunos casos puede ser necesario tomar muestras y observarlas con un microscopio para confirmar que no se trata de cáncer.

Cambios fibroquísticos

La mayoría resulta ser cambios fibroquísticos. El término "fibroquístico" se refiere a fibrosis y quiste. La fibrosis se refiere a la formación de tejido parecido a una cicatriz (fibroso), y los quistes son sacos llenos de líquido. Los cambios fibroquísticos pueden causar inflamación y dolor de los senos. A menudo esto sucede justo antes de que un periodo menstrual de una mujer vaya a comenzar. Es posible que sus senos se sientan con protuberancias, y algunas veces puede salir un líquido transparente o ligeramente turbio de los pezones.

Otras protuberancias benignas en los senos

Los tumores benignos del seno como los fibroadenomas o los papilomas intraductales son crecimientos anormales, pero no son cancerosos y no se propagan del seno hacia otros órganos. No son una condición que represente una amenaza para la vida. Algunas condiciones benignas del seno siguen siendo importantes porque las mujeres con estas condiciones tienen un riesgo mayor de padecer cáncer de seno.

Si desea más información al respecto, consulte la sección ¿Cuales son los factores de riesgo del cáncer de seno? y otro de nuestros documentos titulado "Condiciones no cancerosas del seno".

Términos generales sobre el cáncer de seno

Es importante que entienda algunas de las palabras clave que se usan para describir el cáncer de seno.

Carcinoma

Este término se usa para describir un cáncer que ha comenzado en la capa de revestimiento (células epiteliales) de órganos como el seno. Casi todos los cánceres de seno son carcinomas (carcinomas ductales o carcinomas lobulillares).

Adenocarcinoma

Un adenocarcinoma es un tipo de carcinoma que comienza en el tejido glandular (tejido que produce y segrega una sustancia). Los conductos y los lobulillos del seno son tejidos glandulares (producen leche), por lo que a los cánceres que comienzan en estas áreas a menudo se les llama adenocarcinomas.

Carcinoma in situ

Este término se utiliza para la etapa temprana del cáncer, cuando está confinado a la capa de las células donde se originó. Cuando se refiere al cáncer de seno, in situ significa que las células cancerosas permanecen confinadas a los conductos (carcinoma ductal in situ) o a los lobulillos (carcinoma lobulillar in situ). Estas células no han crecido hacia los tejidos más profundos del seno, ni se han propagado a otros órganos del cuerpo. Algunas veces se les llama cánceres de seno no invasivos o preinvasivos.

Carcinoma invasivo (infiltrante)

Un cáncer invasivo ya ha crecido más allá de la capa de células donde se originó (contrario al carcinoma in situ). La mayoría de los cánceres de seno son carcinomas invasivos (carcinoma ductal invasivo o carcinoma lobulillar invasivo).

Sarcoma

Los sarcomas son cánceres que comienzan en los tejidos conectivos, tal como el tejido muscular, el tejido adiposo o los vasos sanguíneos. Los sarcomas del seno ocurren muy pocas veces.

Tipos del cáncer de seno

Existen varios tipos de cáncer de seno, aunque algunos de ellos se presentan en pocas ocasiones. En algunos casos, un solo tumor del seno puede tener una combinación de estos tipos o tener una mezcla de in situ y cáncer invasivo.

Carcinoma ductal in situ

El carcinoma ductal in situ (ductal carcinoma in situ, DCIS; también conocido como carcinoma intraductal) es el tipo más común de cáncer de seno no invasivo. DCIS significa que las células cancerosas están dentro de los conductos pero no se han propagado a través de las paredes de los conductos hacia el tejido que rodea el seno.

Alrededor de uno de cinco casos nuevos de cáncer de seno serán DCIS. Casi todas las mujeres que son diagnosticadas en esta etapa temprana del cáncer de seno se pueden curar. Un mamograma a menudo es la mejor manera de detectar temprano el DCIS.

Cuando se diagnostica el DCIS, el patólogo (un médico especializado en el diagnóstico de enfermedades mediante el examen de muestras de tejido) buscará si hay áreas de células cancerosas muertas o en proceso de morir, lo que se conoce como necrosis tumoral, dentro de la muestra de tejido. Si hay necrosis, es probable que el tumor sea más agresivo. Frecuentemente se usa el término comedocarcinoma para describir el DCIS con necrosis.

Carcinoma lobulillar in situ

Aunque no es un cáncer verdadero, el carcinoma lobulillar in situ (lobular carcinoma in situ, LCIS; también conocido como neoplasia lobulillar) algunas veces se clasifica como un tipo no invasivo de cáncer de seno, y por eso lo incluimos aquí. Comienza en las glándulas productoras de leche, pero no crece a través de la pared de los lobulillos.

La mayoría de los especialistas en cáncer de seno piensa que el LCIS, por sí mismo, no se convierte en un cáncer invasivo con mucha frecuencia, pero las mujeres que padecen esta condición tienen un mayor riesgo de padecer un cáncer invasivo del seno, en el mismo seno o en el opuesto. Por esta razón, las mujeres con LCIS deben hacerse mamogramas y visitar a sus médicos regularmente.

Carcinoma ductal invasivo (o infiltrante)

Éste es el tipo más común de cáncer de seno. El carcinoma ductal invasivo (o infiltrante) (invasive ductal carcinoma, IDC), comienza en un canal o conducto lácteo del seno, penetra a través de la pared del conducto y crece en el tejido adiposo del seno. En este punto puede tener la capacidad de propagarse (hacer metástasis) hacia otras partes del cuerpo a través del sistema linfático y el torrente sanguíneo. Aproximadamente ocho de 10 de los cánceres invasivos del seno son carcinomas ductales infiltrantes.

Carcinoma lobulillar invasivo (o infiltrante)

El carcinoma lobulillar invasivo (invasive lobular carcinoma, ILC) comienza en las glándulas productoras de leche (lobulillos). Al igual que el IDC, se puede propagar (hacer metástasis) a otras partes del cuerpo. Aproximadamente uno de cada 10 de los cánceres invasivos del seno es un ILC. El carcinoma lobulillar invasivo puede ser más difícil de detectar por mamograma que el carcinoma ductal invasivo.

Tipos de cáncer de seno menos comunes

Cáncer inflamatorio del seno: este tipo de cáncer invasivo del seno no es común. Representa aproximadamente del 1 al 3% de todos los cánceres de seno. Por lo general, no se presenta una sola protuberancia o tumor, sino que el cáncer inflamatorio del seno (inflammatory breast cancer, IBC) hace que la piel del seno luzca rojiza y se sienta acalorada. También causa un aspecto grueso en la piel del seno con hoyuelos similar a la cáscara de una naranja. Los médicos saben ahora que estos cambios no son causados por una inflamación o infección, sino por el bloqueo que producen las células cancerosas en los vasos linfáticos de la piel. El seno afectado puede volverse más grande, firme, sensible, o puede presentar picazón. En sus etapas iniciales, el cáncer inflamatorio del seno a menudo se confunde con una infección en el seno (mastitis). A menudo, este cáncer primero se trata como una infección con antibióticos. Si los síntomas son causados por cáncer, éstos no mejorarán, y es posible que se haga una biopsia en la piel para saber si hay células cancerosas. Debido a que en realidad no hay una masa, es posible que no aparezca en un mamograma, lo que hace que sea aún más difícil encontrarla temprano. Este tipo de cáncer de seno suele tener una mayor probabilidad de propagación y un peor pronóstico que el típico cáncer ductal invasivo o lobulillar invasivo. Para obtener más información sobre esta afección, consulte el documento en inglés “Inflammatory Breast Cancer” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Cáncer de seno triple negativo: este término se usa para describir los cánceres de seno (usualmente carcinomas ductales invasivos), cuyas células carecen de receptores de estrógeno y receptores de progesterona, y no tienen un exceso de proteína HER2 en sus superficies. Para más detalles sobre estos receptores, remítase a la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?". Los cánceres de seno con estas características tienden a presentarse con más frecuencia en mujeres más jóvenes y en mujeres de la raza negra. El cáncer de seno triple negativo tiende a crecer y propagarse más rápidamente que la mayoría de los otros tipos de cáncer de seno. Debido a que las células tumorales carecen de estos receptores particulares, la terapia hormonal ni los medicamentos dirigidos a la HER2 son eficaces contra estos cánceres (aunque la quimioterapia puede que siga siendo útil si es necesario).

Tumores mixtos: los tumores mixtos contienen una variedad de tipos de células, tal como células del cáncer ductal invasivo combinadas con células del cáncer de seno lobulillar invasivo. En este caso, el tumor se trata como si fuera un cáncer ductal invasivo.

Carcinoma medular: este tipo especial de cáncer infiltrante del seno presenta un límite bastante bien definido, entre el tejido del tumor y el tejido normal. También presenta otras características especiales, entre ellas el gran tamaño de las células cancerosas y la presencia de células del sistema inmunitario en los bordes del tumor. El carcinoma medular representa aproximadamente de 3% a 5% de los cánceres de seno. Por lo general, la expectativa (pronóstico) para este tipo de cáncer de seno es mejor que para los tipos más comunes de cáncer invasivo del seno. La mayoría de los especialistas cree que el cáncer medular verdadero ocurre muy pocas veces, y que los cánceres que son llamados cáncer medular deben ser tratados como el cáncer de seno ductal invasivo usual.

Carcinoma metaplásico: este carcinoma (también conocido como carcinoma con metaplasia) es un tipo del cáncer ductal invasivo que ocurre muy pocas veces. Estos tumores incluyen células que normalmente no se encuentran en el seno, tal como células que se parecen a las células de la piel (células escamosas) o células que forman huesos. El tratamiento para estos tumores es como el que se emplea para el cáncer ductal invasivo.

Carcinoma mucinoso: éste es un tipo poco común de cáncer invasivo del seno, también conocido como carcinoma coloide, formado por células cancerosas que producen mucosidad. El pronóstico para el carcinoma mucinoso es usualmente mejor que para los tipos más comunes de cáncer invasivo del seno. No obstante, se trata como carcinoma ductal invasivo.

Enfermedad de Paget del pezón: este tipo de cáncer de seno comienza en los conductos del seno y se propaga hacia la piel del pezón y después hacia la areola, el círculo oscuro que rodea al pezón. Es un tipo poco común y representa sólo alrededor de 1% de todos los casos del cáncer de seno. La piel del pezón y de la areola con frecuencia aparece con costras, escamas y enrojecida, con áreas de sangrado o supuración. Es posible que se experimente ardor o picazón (comezón).

La enfermedad de Paget es casi siempre asociada con el carcinoma ductal in situ o, con más frecuencia, con el carcinoma ductal infiltrante. El tratamiento a menudo requiere mastectomía. Si cuando se extirpa el seno sólo se encuentra DCIS (sin cáncer invasivo), el pronóstico es excelente.

Carcinoma tubular: los carcinomas tubulares son otro tipo especial de carcinoma ductal invasivo del seno. Se les llama tubulares debido a la manera en que las células están agrupadas cuando se observan por medio del microscopio. El carcinoma tubular es responsable de aproximadamente 2% de todos los casos de cáncer de seno. Se trata como carcinoma ductal invasivo, aunque suele tener un mejor pronóstico en comparación con la mayoría de los cánceres de seno.

Carcinoma papilar: las células de estos cánceres tienden a estar agrupadas en proyecciones pequeñas que asemejan dedos cuando se observan por medio del microscopio. Estos tumores se pueden separar en tipos no invasivos e invasivos. El carcinoma papilar intraductal o el carcinoma papilar in situ no es invasivo. Con más frecuencia, se considera un subtipo de carcinoma ductal in situ (DCIS), y son tratados como tal. En pocos casos, el tumor es invasivo, en cuyo caso es tratado como carcinoma ductal invasivo, aunque el pronóstico probablemente sea mejor. Estos cánceres tienden a ser diagnosticados en mujeres de edad más avanzada, y representan no más de 1% o 2% de todos los cánceres de seno.

Carcinoma quístico adenoide (carcinoma adenoquístico): estos cánceres tienen características glandulares (adenoides) y características con apariencia cilíndrica cuando son observados en el microscopio. Representan menos del 1% de los cánceres de seno. En pocas ocasiones se propagan a los ganglios linfáticos o a áreas distantes. Además, usualmente tienen un pronóstico muy favorable.

Tumor filoides: este tipo muy raro de tumor del seno se forma en el estroma (tejido conectivo) del seno, a diferencia de los carcinomas, que se forman en los conductos o en los lobulillos. Otros nombres para estos tumores incluyen tumor filoides y cistosarcoma filoides. Por lo general, estos tumores son benignos, pero en pocos casos pueden ser malignos.

Los tumores filoides benignos se tratan extirpando el tumor y un borde de tejido normal del seno. Un tumor filoides maligno se trata extirpándolo junto con un borde más amplio de tejido normal, o mediante una mastectomía. Aunque cirugía a menudo es todo el tratamiento necesario, puede que estos cánceres no respondan tan bien a los otros tratamientos usados para los cánceres de seno más comunes. Cuando un tumor filoide maligno se propaga, se puede tratar con la quimioterapia que se usa para los sarcomas de tejidos blandos (esto se discute en detalle en nuestro documento “Sarcomas de tejidos blandos”).

Angiosarcoma: ésta es una forma de cáncer que se origina de las células que cubren los vasos sanguíneos o los vasos linfáticos. En raras ocasiones, este cáncer se origina en los senos. Cuando ocurre, por lo general se desarrolla como una complicación de tratamientos previos de radiación. Ésta es una complicación de la radioterapia dirigida al seno que se presenta en muy raras ocasiones y que se puede desarrollar en alrededor de cinco a 10 años después de la radiación. El angiosarcoma también puede ocurrir en el brazo de las mujeres que padecen linfedema, condición que se presenta como resultado de una cirugía de los ganglios linfáticos o radioterapia para tratar el cáncer de seno. Para información sobre linfedema, remítase a la sección, "¿Cómo se trata el cáncer de seno?" Estos tipos de cáncer tienden a crecer y propagarse muy rápidamente. El tratamiento es generalmente el mismo que se emplea para otros sarcomas. Remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer “Sarcoma: cáncer de tejidos blandos en adultos”.

¿Qué indican las estadísticas clave sobre el cáncer de seno?

El cáncer de seno es el cáncer más común entre las mujeres estadounidenses, excepto por el cáncer de piel. La probabilidad de padecer cáncer invasivo del seno en algún momento de la vida de una mujer es un poco menos de uno en ocho (12%).

En los Estados Unidos, los cálculos más recientes de la Sociedad Americana del Cáncer en cuanto al cáncer de seno para el 2010 indican:

  • Alrededor de 207,090 nuevos casos de cáncer de seno invasivo serán diagnosticados en las mujeres de este país.
  • Alrededor de 54,010 nuevos casos de carcinoma in situ (CIS) serán diagnosticados (el CIS no es invasivo y es la forma más temprana de cáncer de seno).
  • Alrededor de 39,840 mujeres morirán de cáncer de seno.

Después de aumentar por más de dos décadas, las tasas de incidencia del cáncer de seno en las mujeres disminuyeron alrededor de 2% por año desde 1999 al 2006. Esta reducción puede deberse al menos en parte a un menor uso de terapia de restitución hormonal (HRT) después de los resultados de la Women's Health Initiative publicados en 2002. Este estudio relacionó el uso de HRT a un riesgo aumentado de cáncer de seno y de enfermedades cardiacas.

El cáncer de seno es la segunda causa principal de muerte por cáncer en las mujeres, siendo la primera el cáncer de pulmón. La probabilidad de que el cáncer de seno sea responsable de la muerte de una mujer es de aproximadamente 1 en 35 (alrededor de 3%). Las tasas de mortalidad del cáncer de seno han estado disminuyendo desde 1990, reportándose la mayor disminución en las mujeres menores de 50 años de edad. Se cree que estos descensos son el resultado de la detección temprana mediante pruebas, un mejor acceso a información y los avances en los tratamientos.

Actualmente, existen más de 2.5 millones de sobrevivientes del cáncer de seno en los Estados Unidos. Esto incluye a las mujeres que aún están en tratamiento y aquellas que han completado el tratamiento. Las tasas de supervivencia se discuten en la sección “¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de seno?”

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de seno?

Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de que usted contraiga una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, la exposición a los rayos intensos del sol es un factor de riesgo para el cáncer de piel, Fumar es un factor de riesgo para el cáncer de los pulmones, la boca, la laringe, la vejiga, el riñón y otros órganos.

Pero los factores de riesgo no lo indican todo. Si se tiene uno, o hasta varios factores de riesgo, no necesariamente significa que se desarrollará la enfermedad. La mayoría de las mujeres que tienen uno o más factores de riesgo de cáncer de seno nunca padecen la enfermedad, mientras que muchas mujeres que la padecen no tienen factores de riesgo aparentes (además de ser mujer y el envejecimiento). Aún cuando una mujer con factores de riesgo padece de cáncer de seno, resulta difícil saber cuánto pudieron haber contribuido estos factores a su cáncer.

Existen distintos tipos de factores de riesgo. Algunos de ellos, como la edad o raza de una persona, no se pueden cambiar. Otros están relacionados con factores cancerígenos ambientales. Otros más están relacionados con conductas personales tales como fumar, tomar alcohol y la alimentación. Algunos factores tienen más influencia sobre el riesgo que otros, y el riesgo de cáncer de seno cambia con el transcurso del tiempo debido a factores como el envejecimiento o el estilo de vida.

Factores de riesgo que usted no puede cambiar

Sexo

El simple hecho de ser mujer es el principal riesgo de padecer cáncer de seno. Aunque las mujeres tienen muchas más células del seno que los hombres, la razón principal por la que ellas padecen más cánceres de seno consiste en que las células del seno están expuestas constantemente a los efectos de estimulación de crecimiento de las hormonas femeninas, estrógeno y progesterona. Los hombres pueden padecer cáncer de seno, pero esta enfermedad es aproximadamente 100 veces más común entre las mujeres que en los hombres.

Envejecimiento

El riesgo de padecer cáncer de seno aumenta al envejecer. Aproximadamente uno de ocho cánceres de seno se detecta en mujeres menores de 45 años de edad, mientras que alrededor de dos a tres cánceres invasivos del seno se encuentran en mujeres de 55 años o más.

Factores de riesgo genéticos

Se cree que alrededor del 5 al 10% de los casos de cáncer de seno son hereditarios, ósea que se originan directamente de defectos genéticos (llamados mutaciones) heredados de uno de los padres. Si desea más información sobre los genes y el ADN, consulte la sección "¿Conocemos las causas del cáncer de seno?".

BRCA1 y BRCA2: la causa más común de cáncer de seno hereditario es una mutación hereditaria en los genes BRCA1 y BRCA2. En las células normales, estos genes ayudan a prevenir el cáncer al producir proteínas que ayudan a evitar el crecimiento anormal de las células. Si usted heredó una copia mutada de uno de estos dos genes de cualquiera de sus padres, usted tiene un alto riesgo de cáncer de seno en el transcurso de su vida. El riesgo puede ser tan alto como 80% para los miembros de algunas familias con mutaciones BRCA. Estos cánceres tienden a presentarse en mujeres más jóvenes y con más frecuencia son bilaterales (en ambos senos) en comparación con cánceres en mujeres que no nacieron con ninguna de estas mutaciones genéticas. Las mujeres con estas mutaciones hereditarias también tienen un riesgo aumentado de padecer otros cánceres, particularmente cáncer de ovario.

Aunque en los Estados Unidos, las mutaciones BRCA son encontradas con mayor frecuencia en las mujeres judías ashkenazi (Europa oriental), se pueden presentar en mujeres de cualquier grupo racial o étnico.

Cambios en otros genes: otras mutaciones genéticas podrían también conducir a cánceres de seno hereditarios. Estas mutaciones genéticas se presentan con mucha menos frecuencia y por lo general no aumentan el riesgo de cáncer de seno tanto como los genes BRCA. Estos cambios no son causas frecuentes de cáncer de seno hereditario.

  • ATM: el gen ATM ayuda normalmente a reparar el ADN dañado. Heredar dos copias anormales de este gen causa la enfermedad ataxia-telangiectasia. Por otro lado, heredar una copia mutada de este gen ha sido asociado con una alta tasa de cáncer de seno en algunas familias.
  • p53: las mutaciones hereditarias del gen p53 supresor de tumores causa el síndrome de Li-Fraumeni (que lleva el nombre de los dos investigadores que primero lo describieron). Las personas con este síndrome tienen un riesgo aumentado de desarrollar cáncer de seno, al igual que otros cánceres, como leucemia, tumores encefálicos y sarcomas (cáncer en los huesos o en el tejido conectivo). Ésta es una causa poco común de cáncer de seno.
  • CHEK2: el síndrome de Li-Fraumeni también puede ser causado por mutaciones hereditarias en el gen CHEK2. Aun cuando no causa este síndrome, puede aumentar el riesgo de cáncer de seno alrededor del doble cuando está mutado.
  • PTEN: el gen PTEN ayuda normalmente a regular el crecimiento celular. Las mutaciones hereditarias en este gen causan el síndrome de Cowden, un trastorno poco común en el cual las personas están en un riesgo aumentado de tumores del seno malignos y benignos, así como crecimientos en el tracto digestivo, la tiroides, el útero y los ovarios.
  • CDH1: las mutaciones hereditarias en este gen causan cáncer gástrico difuso hereditario, un síndrome en el cual las personas desarrollan un tipo poco común de cáncer de estómago a una edad temprana. Las mujeres con mutaciones en este gen también tienen un riesgo aumentado de cáncer de seno lobulillar invasivo.

Prueba genética: se pueden hacer pruebas genéticas para identificar mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2 (o con menos frecuencia en otros genes tal como PTEN o p53). Aunque las pruebas pueden ser útiles en algunas situaciones, se deben considerar cuidadosamente las ventajas y las desventajas. Vea la sección titulada "¿Se puede prevenir el cáncer de seno?" para obtener más información.

Antecedentes familiares de cáncer de seno

El riesgo del cáncer de seno es mayor entre las mujeres cuyos familiares directos (consanguíneos) desarrollaron esta condición.

El que un familiar de primer grado (madre, hermana o hija) padezca cáncer de seno casi duplica el riesgo de una mujer. Si dos familiares de primer grado padecen la enfermedad, el riesgo aumenta aproximadamente cinco veces.

Aunque no se sabe el riesgo exacto, las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de seno en el padre o un hermano también tienen riesgo aumentado de padecer esta enfermedad. En total, alrededor del 20 al 30% de las mujeres con cáncer de seno tiene un familiar con esta enfermedad. Esto significa que la mayoría (70% al 80%) de las mujeres que padecen cáncer de seno no tienen antecedentes familiares de esta enfermedad.

Antecedentes personales de cáncer de seno

Una mujer con cáncer en un seno tiene un riesgo de tres a cuatro veces mayor de padecer un nuevo cáncer en el otro seno o en otra parte del mismo seno. Esto es diferente a la recurrencia (regreso) del primer cáncer.

Raza y origen étnico

Las mujeres de raza blanca tienen una probabilidad ligeramente mayor de padecer cáncer de seno que las mujeres de raza negra. Las mujeres de raza negra tienen más probabilidades de fallecer de este cáncer. Parte de esto parece deberse a que las mujeres de la raza negra tienden a padecer tumores más agresivos, aunque la razón de esto se desconoce. Las mujeres asiáticas, hispanas e indias americanas tienen un menor riesgo de padecer y morir de cáncer de seno.

Tejido del seno denso

Las mujeres con tejido del seno más denso (como se observa en un mamograma) tienen tejido más glandular y menos tejido adiposo, por lo que tienen un riesgo mayor de cáncer de seno. Desafortunadamente, el tejido del seno denso también puede hacer más difícil que los médicos identifiquen problemas en los mamogramas.

Ciertas condiciones benignas del seno

Las mujeres diagnosticadas con ciertas condiciones benignas pueden tener un riesgo aumentado de cáncer de seno. Algunas de estas condiciones están más asociadas al riesgo de cáncer de seno que otras. Los doctores a menudo dividen las condiciones benignas del seno en tres grupos generales, dependiendo de cómo ellas afectan este riesgo.

Lesiones no proliferativas: estas condiciones no están asociadas con el sobrecrecimiento del tejido mamario. No parecen afectar el riesgo de cáncer de seno, o de afectar el riesgo, es a muy poca extensión. Éstas incluyen:

  • Enfermedad fibroquística (fibrosis y/o quistes).
  • Hiperplasia leve.
  • Adenosis (no esclerosante).
  • Fibroadenoma simple.
  • Tumor filoide (benigno).
  • Un solo papiloma.
  • Necrosis adiposa.
  • Mastitis.
  • Ectasia ductal.
  • Otros tumores benignos (lipoma, hamartoma, hemangioma, neurofibroma).

Lesiones proliferativas sin atipia: estas condiciones muestran un crecimiento excesivo de células en los conductos y lobulillos del tejido mamario. Estas condiciones parecen aumentar ligeramente el riesgo de cáncer de seno en una mujer (de una y media a dos veces respecto al riesgo normal). Éstas incluyen:

  • Hiperplasia ductal usual (sin atipia).
  • Fibroadenoma complejo.
  • Adenosis esclerosante.
  • Varios papilomas o papilomatosis.
  • Cicatriz radial.

Lesiones proliferativas con atipia: en estas condiciones, existe crecimiento excesivo de células en los conductos o lobulillos del tejido del seno, y las células ya no lucen normales. Estas condiciones tienen un efecto mayor en el riesgo de cáncer de seno, aumentándolo de cuatro a cinco veces más que el riesgo normal. Éstas incluyen:

  • Hiperplasia ductal atípica (atypical ductal hyperplasia, ADH).
  • Hiperplasia lobulillar atípica (atypical lobular hyperplasia, ALH).

Las mujeres con un antecedente familiar de cáncer de seno y con hiperplasia o hiperplasia atípica tienen un riesgo aún mayor de padecer un cáncer de seno.

Para más información sobre estas condiciones, consulte el documento “Condiciones no cancerosas del seno” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Carcinoma lobulillar in situ

Las mujeres con carcinoma lobulillar in situ (LCIS) tienen un riesgo de siete a once veces mayor de padecer cáncer en cualquiera de los senos.

Períodos menstruales

Las mujeres que han tenido más ciclos menstruales debido a que comenzaron a menstruar a una edad temprana (antes de los 12 años) y/o que experimentaron la menopausia a una mayor edad (después de los 55 años) tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de seno. Esto puede estar relacionado con una exposición mayor a las hormonas estrógeno y progesterona durante toda la vida.

Antecedente de radiación al tórax

Las mujeres que siendo niñas o jóvenes recibieron radiación en el área del tórax como tratamiento contra otro tipo de cáncer (como la enfermedad de Hodgkin o el linfoma no Hodgkin) tienen un riesgo significativamente mayor de padecer cáncer de seno. Esto varía con la edad de la paciente al momento de recibir la radiación. Si también se administró la quimioterapia, esto pudo haber detenido por un tiempo la producción de hormonas ováricas, reduciendo el riesgo. El riesgo de padecer un cáncer de seno debido a radiación administrada al tórax es el mayor si la radiación se recibió durante la adolescencia, cuando los senos aún estaban en desarrollo. La radioterapia después de los 40 años no parece aumentar el riesgo de cáncer de seno.

Exposición a dietilestilbestrol

Desde los años 40 a los 60, a algunas mujeres embarazadas se les administraba el medicamento dietilestilbestrol (DES), ya que se pensaba que éste disminuía las probabilidades de perder el bebé. Estas mujeres tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de seno. Las mujeres cuyas madres tomaron dietilestilbestrol durante el embarazo también pudieran tener un riesgo ligeramente mayor de cáncer de seno. Para más información sobre DES, remítame al documento “DES Exposure: Questions and Answers” (disponible en inglés solamente) de la Sociedad Americana del Cáncer.

Factores relacionados con el estilo de vida y el riesgo de cáncer de seno

No tener hijos o tenerlos tarde en la vida

Las mujeres que no han tenido hijos o que tuvieron su primer hijo después de los 30 años tienen un riesgo de cáncer de seno ligeramente mayor. Los embarazos múltiples y quedar embarazada cuando la mujer es joven reducen el riesgo del cáncer de seno. El embarazo reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer, lo cual puede que sea una razón de este efecto.

Uso reciente de anticonceptivos orales

Los estudios han reportado que las mujeres que usan anticonceptivos orales tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer de seno que aquellas mujeres que nunca los han usado. El riesgo parece bajar a lo normal con el paso del tiempo una vez se dejan de tomar las pastillas anticonceptivas. Las mujeres que dejaron de usar los anticonceptivos orales hace más de 10 años no parecen tener aumento del riesgo de padecer cáncer de seno. Al considerar el uso de los anticonceptivos orales, las mujeres deben discutir con su equipo de atención médica sus otros factores de riesgo de cáncer de seno.

Uso de terapia hormonal posmenopáusica

La terapia hormonal posmenopáusica (post-menopausal hormone therapy, PHT), también conocida como terapia de restitución de hormonas ha sido usada por muchos años para ayudar a aliviar los síntomas de la menopausia y para ayudar a prevenir la osteoporosis (adelgazamiento de los huesos). Los estudios más preliminares sugirieron que la terapia hormonal también pudiese tener otros beneficios a la salud, pero estos beneficios no han sido encontrados en estudios más recientes y mejores diseñados.

Existen dos tipos principales de terapia hormonal posmenopáusica. Para las mujeres que siguen teniendo el útero (matriz), los doctores generalmente recetan estrógeno y progesterona (conocida como terapia hormonal posmenopáusica combinada). Debido a que el estrógeno solo puede aumentar el riesgo de cáncer de útero, se agrega progesterona para ayudar a prevenir esto. Por otro lado, a las mujeres que ya no tienen útero (aquellas que se sometieron a una histerectomía) se les puede recetar sólo estrógeno. A esto se le conoce comúnmente como terapia de restitución de estrógeno (estrogen replacement therapy, ERT).

Terapia hormonal posmenopáusica combinada (PHT): el uso de terapia hormonal posmenopáusica combinada aumenta el riesgo de padecer cáncer de seno. Además, pudiera aumentar las probabilidades de morir de cáncer de seno. Este aumento en riesgo se puede observar con tan poco como dos años de uso. Los estudios a gran escala han encontrado que hay un aumento en el riesgo de cáncer de seno relacionado con el uso de la PHT combinada. La terapia combinada también aumenta la probabilidad de que el cáncer pueda ser encontrado en una etapa más avanzada, posiblemente porque reduce la eficacia de los mamogramas.

El riesgo aumentado debido a la terapia hormonal posmenopáusica combinada parece aplicar sólo a las usuarias actuales y recientes. El riesgo de una mujer de cáncer de seno parece regresar al de la población general dentro de cinco años después de suspender la terapia hormonal posmenopáusica combinada.

Terapia de restitución de estrógenos (ERT): el uso de estrógeno solo después de la menopausia no parece aumentar tanto el riesgo de cáncer de seno, si es que lo aumenta. Sin embargo, en algunos estudios se ha descubierto que la ERT aumenta el riesgo de cáncer de ovario y del seno cuando se usa por mucho tiempo (por más de 10 años).

Actualmente, tal parece que existen pocas razones contundentes para usar la terapia hormonal posmenopáusica (terapia hormonal posmenopáusica o terapia de restitución de estrógenos combinadas), que no sea para posiblemente aliviar por un corto periodo de tiempo los síntomas de la menopausia. Además del riesgo aumentado de cáncer de seno, la terapia hormonal posmenopáusica combinada parece aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca, coágulos sanguíneos y ataques al cerebro. La terapia reduce el riesgo de cáncer colorrectal y osteoporosis, pero estos beneficios y el posible daño deben evaluarse teniendo en cuenta que existen otros métodos efectivos para prevenir la osteoporosis. Aunque la terapia de restitución de estrógenos no parece tener mucho efecto en el riesgo de cáncer de seno, sí aumenta el riesgo de ataque al cerebro. El riesgo aumentado de la terapia de restitución hormonal es el mismo para hormonas “bioidénticas” y “naturales” que para las hormonas sintéticas.

La decisión de usar la terapia hormonal posmenopáusica debe tomarla la mujer y su médico después de analizar los posibles riesgos y beneficios (incluyendo la gravedad de los síntomas de la menopausia), y considerar los factores riesgos para enfermedad cardiaca, cáncer de seno y osteoporosis. Si una mujer y su médico deciden emplear la terapia hormonal posmenopáusica como tratamiento de los síntomas menopáusicos, por lo general es mejor usar la menor dosis posible y por el tiempo más breve que sea efectiva para ella.

Mujeres que no lactan a sus bebés

Algunos estudios sugieren que la lactancia pudiera disminuir ligeramente el riesgo de cáncer de seno, especialmente si la lactancia se prolonga por 1 1/2 a 2 años. No obstante, ésta ha sido un área muy difícil de estudiar, especialmente en países como Estados Unidos, donde la lactancia por un periodo tan prolongado como éste no es común.

La explicación para este posible efecto puede ser que la lactancia reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer (similar a comenzar los periodos menstruales a una edad mayor o experimentar la menopausia temprano).

Alcohol

La ingestión de bebidas alcohólicas está claramente asociada con un aumento en el riesgo de padecer cáncer de seno. El riesgo aumento con la cantidad de alcohol consumido. En comparación con las mujeres que no ingieren alcohol, las que consumen una bebida alcohólica diaria tienen un aumento muy ligero en el riesgo. Aquéllas que toman de dos a cinco bebidas al día tienen alrededor de 1 ½ veces más riesgo que las mujeres que no toman alcohol. También se sabe que el consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de padecer cánceres de la boca, garganta, esófago e hígado. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las mujeres limiten su consumo de alcohol a no más de un trago al día.

Sobrepeso u obesidad

Se ha encontrado que el sobrepeso u la obesidad aumentan el riesgo de cáncer de seno, especialmente en mujeres después de la menopausia. Antes de la menopausia, sus ovarios producen la mayor cantidad de estrógeno, y el tejido adiposo produce una pequeña cantidad de estrógeno. Por otro lado, después de la menopausia (cuando los ovarios dejan de producir estrógeno), la mayor parte del estrógeno de una mujer proviene del tejido adiposo. Un exceso de tejido adiposo después de la menopausia puede aumentar su probabilidad de padecer cáncer de seno al aumentar los niveles de estrógeno.

Sin embargo, la relación entre el peso y el riesgo de cáncer de seno es compleja. Por ejemplo, el riesgo parece aumentar en las mujeres que suben de peso en su vida adulta, pero es posible que no aumente en aquellas mujeres que han tenido exceso de peso desde la infancia. Además, un exceso de grasa en el área de la cintura afecta el riesgo más que la misma cantidad de grasa en las caderas y en los muslos. Los investigadores creen que las células grasas de varias partes del cuerpo tienen diferencias sutiles que pueden explicar esta observación.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda mantener un peso saludable durante toda su vida mediante el consumo balanceado de alimentos, la actividad física y evitar el exceso de peso.

Falta de actividad física

La evidencia que indica que la actividad física en forma de ejercicio reduce el riesgo de cáncer de seno está aumentando. La pregunta principal es determinar cuánto ejercicio es necesario. En un estudio de la "Women’s Health Initiative" (WHI), caminar a paso ligero tan poco como 1.25 a 2.5 horas por semana redujo a 18% el riesgo de una mujer. Con diez horas de caminata a la semana se redujo el riesgo aún un poco más.

Para reducir su riesgo de cáncer de seno, la Sociedad Americana del Cáncer recomienda 45 a 60 minutos de actividad física intencional durante cinco o más días de la semana.

Factores con efectos inciertos, controversiales o no comprobados en el riesgo de cáncer de seno

Alimentos con alto contenido de grasas

Los estudios relacionados con la grasa en la alimentación y el riesgo del cáncer de seno frecuentemente dan resultados conflictivos.

En la mayoría de los estudios se ha encontrado que el cáncer de seno es menos común en aquellos países cuya dieta típica tiene un bajo contenido total de grasas, bajo contenido de grasas poliinsaturadas y bajo contenido de grasas saturadas. Por otro lado, muchos estudios realizados en las mujeres de los Estados Unidos no han encontrado que exista una relación entre el riesgo del cáncer de seno y el consumo de grasas en la alimentación. Los investigadores todavía no están seguros de cómo explicar este desacuerdo aparente. Los estudios en los que se compara la alimentación y el riesgo de cáncer de seno en diferentes países se complican con otras diferencias (como por ejemplo el nivel de actividad, la ingestión de otros nutrientes y los factores genéticos), que también pueden alterar el riesgo de cáncer de seno.

Es necesario realizar más investigaciones para entender mejor el efecto de los tipos de grasa consumidos sobre el riesgo de cáncer de seno. Sin embargo, se ha demostrado que las calorías son un factor que cuenta, y la grasa es su fuente principal. Los alimentos con altos contenidos de grasa pueden causar obesidad o sobrepeso, lo que es un factor de riesgo para el cáncer de seno. Sin embargo, se ha demostrado que estos factores afectan el riesgo de padecer otros tipos de cáncer, y el consumo de ciertos tipos de grasa se relaciona claramente con el riesgo de padecer trastornos cardíacos.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda comer alimentos saludables, enfatizando en aquéllos de fuente vegetal. Esto incluye comer cinco o más porciones de vegetales, verduras y frutas al día, optando por granos integrales en lugar de granos procesados (refinados), y limitar el consumo de carnes rojas y procesadas.

Antitranspirantes

Algunos rumores publicados en Internet han sugerido que las sustancias químicas que se encuentran en los antiperspirantes axilares son absorbidas a través de la piel, interfieren con la circulación linfática, causan la acumulación de toxinas en el seno, lo que eventualmente produce cáncer de seno. Existe muy poca evidencia de laboratorio y epidemiológica que apoye este rumor.

Un pequeño estudio encontró niveles de parabens (usados como preservativos en antitranspirantes y en otros productos), los cuales tienen pocas propiedades parecidas al estrógeno, en una pequeña muestra de tumores cancerosos del seno. Sin embargo, el estudio no determinó si los parabens causaron los tumores. Éste fue un hallazgo preliminar, y se necesitarán más investigaciones para determinar qué efecto, si alguno, pudieran tener los parabens en el riesgo de cáncer de seno. Por otro lado, un estudio abarcador sobre las causas del cáncer de seno encontró que no hay aumento de riesgo de cáncer de seno en las mujeres que usaron antiperspirantes y/o se rasuraron las axilas.

Sostenes

Los rumores en Internet, y al menos un libro, han señalado que los sostenes causan cáncer de seno al obstruir el flujo linfático. Tal declaración no tiene buena base científica ni clínica. Las mujeres que no usan sostenes regularmente tienden a ser más delgadas, lo que probablemente contribuiría a cualquier diferencia percibida en cuanto a riesgo.

Aborto provocado

Varios estudios han provisto datos bastantes significativos de que los abortos provocados o espontáneos no tienen un efecto general en el riesgo de cáncer de seno. Para más información, remítase al documento en inglés de la Sociedad Americana del Cáncer, “Is Having an Abortion Linked to Breast Cancer?”.

Implantes de seno

Varios estudios han encontrado que los implantes de seno no aumentan el riesgo de cáncer de seno, aunque los implantes de silicona (silicón) para el seno pueden causar la formación de tejido cicatricial en el seno. Los implantes dificultan la visualización del tejido del seno en los mamogramas convencionales, pero se pueden utilizar otras tomas diferentes, llamadas vistas con desplazamiento de implantes, para hacer un examen más completo del tejido del seno.

Químicos en el ambiente

Se han reportado numerosas investigaciones, y se están realizando aún más, para entender las posibles influencias del medio ambiente en el riesgo de cáncer de seno.

Existe un interés especial en compuestos que hay en el medio ambiente, y que en estudios de laboratorio se ha encontrado que tienen propiedades que se asemejan al estrógeno, los cuales podrían en teoría afectar el riesgo de cáncer de seno. Por ejemplo, las sustancias encontradas en algunos plásticos, ciertos cosméticos y productos del cuidado personal, pesticidas (tal como DDE) y PCDs (bifenilos policlorinados) parecen tener tales propiedades.

Aunque se comprende que este asunto causa una gran preocupación en el público, actualmente ninguna investigación muestra una clara asociación entre el riesgo de cáncer de seno y la exposición a estas sustancias. Desafortunadamente, el estudio de tales efectos en los humanos es difícil. Se necesitan más estudios para definir mejor los posibles efectos a la salud de éstas y otras sustancias similares.

Humo del tabaco

La mayoría de los estudios han reportado que no hay una relación entre fumar cigarrillos y el cáncer de seno. Aunque algunos estudios han sugerido que el fumar aumenta el riesgo de cáncer de seno, esto sigue siendo controversial.

Un foco activo de investigación consiste en si el humo de segunda mano aumenta el riesgo de cáncer de seno. Tanto el humo directo que aspira el fumador como el humo de segunda mano contienen químicos que, en altas concentraciones, causa cáncer de seno en roedores. Los químicos en el humo del tabaco alcanzan el tejido del seno, los cuales han sido encontrados en la leche materna.

La evidencia relacionada con el humo de segunda mano y el riesgo de cáncer de seno en los estudios con humanos es controversial, por lo menos en parte ya que no se ha demostrado que los fumadores están en riesgo aumentado. Otra posible explicación para esto consiste en que el humo del tabaco puede tener diferentes efectos en el riesgo de cáncer de seno de los fumadores y de aquellas personas que sólo están expuestas al humo.

Un informe de la Agencia de Protección Ambiental de California concluyó en 2005 que la evidencia asociada con el humo de segunda mano y el cáncer de seno es “consistente con una asociación causal” en mujeres jóvenes, principalmente premenopáusicas. El informe de la Dirección General de Salud Pública de los Estados Unidos “The Health Consequences of Involuntary Exposure to Tobacco Smoke”, emitido en 2006, concluyó que en este momento la evidencia es “sugerente, pero no suficiente” para establecer el vínculo. De todas maneras, este posible vínculo con el cáncer de seno es otra razón para evitar el humo de segunda mano.

Trabajo nocturno

En algunos estudios se ha sugerido que las mujeres que trabajan durante la noche, por ejemplo las enfermeras del turno de la noche, pueden tener un mayor riesgo de cáncer de seno. Éste es un hallazgo bastante reciente, y se están realizando más estudios para analizar este asunto. Algunos investigadores creen que el efecto puede deberse a cambios en los niveles de melatonina, una hormona cuya producción es afectada por la exposición del cuerpo a luz, aunque otras hormonas también se han estado estudiando.

¿Conocemos las causas del cáncer de seno?

Aunque muchos factores de riesgo pudieran aumentar las probabilidades de llegar a tener cáncer de seno, todavía no se sabe exactamente cómo algunos de estos factores de riesgo causan que las células se vuelvan cancerosas. Las hormonas parecen desempañar un papel en muchos casos del cáncer de seno, aunque no se conoce totalmente cómo esto ocurre.

Ciertos cambios en el ADN pueden causar que las células normales del seno se hagan cancerosas. El ADN es el químico en cada una de nuestras células que porta nuestros genes (las instrucciones sobre cómo funcionan nuestras células). Por lo general, nos parecemos a nuestros padres porque ellos son la fuente de nuestro ADN. Sin embargo, el ADN afecta algo más que nuestra apariencia.

Algunos genes contienen instrucciones para controlar cuándo nuestras células crecen, se dividen y mueren. A ciertos genes que aceleran la división de las células se les denomina oncogenes. Otros, que desaceleran la división celular o que causan que las células mueran en el momento oportuno, se llaman genes supresores de tumores. El cáncer puede ser causado por mutaciones (cambios) en el ADN que “activan” los oncogenes o “desactivan” los genes supresores de tumores.

Mutaciones genéticas hereditarias

Ciertos cambios hereditarios en el ADN pueden aumentar el riesgo de cáncer en las personas y son responsables de los cánceres que tienen algunas familias. Por ejemplo, los genes BRCA (BRCA1 y BRCA2) son genes supresores de tumores. Las mutaciones en estos genes pueden heredarse de los padres. Cuando están mutados, ya no suprimen el crecimiento anormal y es más probable que se origine el cáncer.

Las mujeres ya se han comenzado a beneficiar de los avances en la comprensión de las bases genéticas del cáncer de seno. Las pruebas genéticas pueden identificar a algunas mujeres que han heredado las mutaciones en los genes supresores de tumores BRCA1 o BRCA2 (o con menos frecuencia en otros genes tal como PTEN o p53). Estas mujeres pueden tomar medidas para reducir su riesgo de cáncer de seno, y supervisar cuidadosamente los cambios de los senos a fin de detectar la enfermedad en una etapa más temprana, más tratable. Estas medidas se discuten en las siguientes secciones de este documento.

Mutaciones genéticas adquiridas

Sin embargo, la mayoría de las mutaciones del ADN relacionadas con el cáncer de seno ocurre en las células individuales del seno en el transcurso de la vida de una mujer, en lugar de ser heredadas. Las mutaciones adquiridas de los oncogenes y/o de los genes supresores de tumores pueden ser el resultado de otros factores, tal como radiaciones o de sustancias químicas que causan cáncer. No obstante, hasta el momento se siguen desconociendo las causas de la mayoría de las mutaciones adquiridas que podrían originar cáncer de seno. La mayoría de los cánceres de seno tiene varias mutaciones genéticas que son adquiridas.

Las pruebas para identificar cambios genéticos adquiridos pueden ayudar a los médicos a predecir con más precisión el pronóstico de algunas mujeres con cáncer de seno. Por ejemplo, las pruebas pueden identificar a mujeres cuyas células cancerosas del seno tienen demasiadas copias del oncogén HER2. Estos cánceres tienden a ser más agresivos. Al mismo tiempo, se han estado desarrollando medicamentos que combaten específicamente a estos cánceres.

¿Se puede prevenir el cáncer de seno?

No existe una manera segura de prevenir el cáncer de seno, pero existen algunas cosas que todas las mujeres pueden hacer, lo cual podría reducir su riesgo, o en caso de que el cáncer suceda, podría favorecer las probabilidades de detectar la enfermedad en sus etapas iniciales cuando es más tratable.

Cómo reducir su riesgo

Usted puede reducir su riesgo de cáncer de seno si altera aquellos factores de riesgo que se pueden cambiar (remítase a la sección, ¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de seno?) Si limita el consumo de alcohol, hace ejercicio regularmente y mantiene un peso saludable, usted está reduciendo su riesgo de cáncer de seno. Las mujeres que optan por amamantar a sus bebés al menos varios meses también pueden obtener un beneficio adicional al reducir el riesgo de cáncer de seno.

Además, se evita aumentar el riesgo si no se usa terapia hormonal posmenopáusica.

Actualmente no está claro si los químicos en el ambiente que tienen propiedades parecidas al estrógeno (tal como aquellos encontrados en algunas botellas plásticas o ciertos cosméticos y productos del cuidado personal) aumentan o no el riesgo de cáncer de seno. Si existe un riesgo aumentado, probablemente es muy pequeño. Aun así, las mujeres que estén preocupadas por este riesgo pueden optar por evitar los productos que contienen estas sustancias cuando sea posible.

Detección temprana del cáncer de seno

Además de los cambios en el estilo de vida, la acción más importante que una mujer puede tomar es seguir las guías de detección temprana. Seguir las guías de detección temprana de la Sociedad Americana del Cáncer (explicadas en la sección "¿Se puede detectar el cáncer de seno en sus etapas iniciales?") no previene el cáncer de seno, pero puede ayudar a detectar el cáncer cuando hay mayores probabilidades de que el tratamiento sea exitoso.

Para mujeres que tienen o pueden tener un riesgo aumentado

Si usted es una mujer con riesgo aumentado para el cáncer de seno (por ejemplo, debido a antecedentes familiares significativos, una mutación genética conocida del gen BRCA, o si ha tenido carcinoma ductal in situ, carcinoma lobulillar in situ, o biopsias que han mostrado cambios precancerosos) es posible que haya algunas medidas que pueda tomar para reducir sus probabilidades de cáncer de seno. Antes de decidir cuáles, si alguna, de éstas puede ser apropiada para usted, hable con su médico para entender cuál es su riesgo y cómo cualquiera de estos métodos pudiera reducir este riesgo.

Pruebas genéticas para las mutaciones genéticas BRCA

Aunque muchas mujeres pueden tener familiares con cáncer de seno, en la mayoría de los casos, esto no se debe a las mutaciones genéticas BRCA. Las pruebas genéticas para estas mutaciones pueden ser costosas y los resultados a menudo no son claros. Estas pruebas pueden tener una amplia gama de consecuencias que necesitan ser consideradas. Se deben hacer sólo cuando existe una sospecha razonable de que una mutación puede estar presente.

El US Preventive Services Task Force (USPSTF) recomienda que sólo las mujeres con antecedentes familiares significativos sean evaluadas para las pruebas genéticas de mutaciones BRCA. Este grupo sólo representa alrededor del 2% de las mujeres adultas en los Estados Unidos.

El USPSTF recomienda que las mujeres que no tengan herencia judía ashkenazi (Europa oriental) deben ser enviadas para evaluación genética si presentan cualquier de los siguientes:

  • Dos familiares de primer grado (madre, hermanas, hijas) con cáncer de seno, uno de los cuales fue diagnosticado cuando tenía menos de 50 años de edad.
  • Tres o más familiares de primer o segundo grado (incluye abuelas, tías,) diagnosticados con cáncer de seno.
  • Cáncer de seno y cáncer de ovario entre familiares de primer o segundo grado.
  • Un familiar de primer grado diagnosticado con cáncer en ambos senos.
  • Dos o más familiares de primer o segundo grado diagnosticados con cáncer de ovario.
  • Un familiar del sexo masculino con cáncer de seno.

Las mujeres que tengan herencia judía ashkenazi (Europa oriental) deben ser enviadas para evaluación genética si tienen:

  • Un familiar de primer grado diagnosticado con cáncer de seno o cáncer de ovario.
  • Dos familiares de segundo grado del mismo lado de la familia con cáncer de seno u ovario.

Si está considerando someterse a pruebas genéticas, se recomienda enfáticamente que hable primero con un consejero genético, una enfermera o un médico calificado para que interprete y le explique los resultados de estas pruebas. Es muy importante que entienda lo que las pruebas genéticas pueden y no pueden indicar, y considerar cuidadosamente las ventajas y los riesgos de las pruebas genéticas antes de someterse a ellas. Las pruebas son costosas y puede que no sean cubiertas por algunos planes de seguro médico.

Para más información, remítame al documento en inglés Genetic Testing: What You Need to Know. Además usted puede visitar la página Web del National Cancer Institute en www.cancer.gov/cancertopics/Genetic-Testing-for-Breast-and-Ovarian-Cancer-Risk para más información.

Quimioprevención en el cáncer de seno

La quimioprevención es el uso de medicamentos para reducir el riesgo de cáncer. Se han estado estudiando varios medicamentos para reducir el riesgo de cáncer de seno.

Tamoxifeno: medicamento que obstruye algunos efectos del estrógeno en el tejido del seno. El tamoxifeno se ha estado utilizado durante muchos años para reducir el riesgo de la recurrencia de un cáncer localizado del seno y como tratamiento del cáncer avanzado del seno cuando el tumor es receptor de estrógeno positivo (consulte la sección "¿Cómo se trata el cáncer de seno?"). En varias investigaciones se ha encontrado que el tamoxifeno también puede reducir el riesgo de cáncer de seno en las mujeres que están en riesgo aumentado de la enfermedad.

Los resultados del estudio clínico de prevención del cáncer de seno (BCPT, por sus siglas en inglés) han mostrado que las mujeres bajo riesgo aumentado de cáncer de seno tienen menos probabilidades de padecer la enfermedad si toman tamoxifeno. Las mujeres en el estudio tomaron tamoxifeno o un placebo por cinco años. Después de un seguimiento de siete años, las mujeres que tomaron tamoxifeno presentaron 42% menos cánceres de seno que aquellas que tomaron el placebo, aunque no hubo una diferencia en el riesgo de muerte debido al cáncer de seno. El tamoxifeno está aprobado para reducir el riesgo de cáncer de seno en mujeres con alto riesgo.

Debido a que el tamoxifeno produce efectos secundarios que incluyen el incremento de riesgo de cáncer de endometrio (uterino) y la formación de coágulos, toda mujer debe considerar los posibles beneficios y riesgos del tamoxifeno antes de decidir si es lo adecuado para ella.

Aunque el tamoxifeno parece reducir el riesgo de cáncer de seno en las mujeres con mutaciones genéticas BRCA2, lo mismo puede que no sea verdad para aquellas con mutaciones BRCA1.

Raloxifeno: al igual que el tamoxifeno, el raloxifeno también bloquea el efecto del estrógeno en el tejido del seno. Un estudio de comparación de la eficacia de estos dos medicamentos en mujeres después de la menopausia, llamado "Study of Tamoxifen and Raloxifene" (STAR), encontró que el raloxifeno redujo el riesgo de cáncer de seno invasivo tan bien como el tamoxifeno, aunque no presentó el mismo efecto protector contra el cáncer no invasivo (DCIS o LCIS). No obstante, el raloxifeno ha reducido los riesgos de ciertos efectos secundarios, tal como el cáncer uterino y los coágulos sanguíneos en las piernas o los pulmones, en comparación con el tamoxifeno (aunque el riesgo de coágulos sanguíneos seguía siendo mayor que lo normal).

El raloxifeno ha sido aprobado para ayudar a reducir el riesgo de cáncer de seno en las mujeres que han pasado por la menopausia y que padecen de osteoporosis (adelgazamiento de los huesos) o que están en alto riesgo de cáncer de seno.

Inhibidores de la aromatasa: actualmente también se están estudiando medicamentos como el anastrozol, el letrozol y el examestano como agentes quimiopreventivos en mujeres posmenopáusicas. Estos medicamentos ya se han estado utilizando para ayudar a prevenir las recurrencias del cáncer de seno. Estos medicamentos funcionan al bloquear la producción de las pequeñas cantidades de estrógeno que las mujeres que han pasado por la menopausia normalmente producen. Sin embargo, estos medicamentos también pueden causar efectos secundarios, como dolor y rigidez en las articulaciones y pérdida de hueso, lo que conduce a un riesgo mayor de osteoporosis. Hasta este momento, ninguno de estos medicamentos ha sido aprobado para reducir el riesgo de padecer cáncer de seno.

Otros medicamentos: los estudios también analizan otros medicamentos. Por ejemplo, algunos estudios han encontrado que las mujeres que toman aspirina o medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (NSAIDs), como ibuprofeno, parecen tener un riesgo menor de cáncer de seno. Éstos, al igual que otros medicamentos y suplementos dietéticos, se están estudiando para ver si pueden reducir el riesgo de cáncer de seno, aunque en la actualidad ninguno ha sido aprobado para reducir este riesgo.

Muchos de los medicamentos mencionados anteriormente se discuten más adelante en la sección, “¿Cómo se trata el cáncer de seno?" (tratamiento hormonal). Para más información sobre los posibles beneficios y riesgo de los medicamentos quimiopreventivos, consulte el documento “Medicamentos para reducir el riesgo de cáncer de seno” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Cirugía preventiva para las mujeres con un riesgo muy alto de cáncer de seno

Para las pocas mujeres con un riesgo muy alto de padecer cáncer de seno, la cirugía profiláctica, como la mastectomía bilateral (doble) pudiera ser una opción.

Mastectomía preventiva bilateral (profiláctica): la extirpación de ambos senos antes del diagnóstico de cáncer puede reducir significativamente el riesgo de cáncer de seno (hasta en un 97%). Esto no previene completamente el cáncer de seno, pues incluso un cirujano muy cuidadoso dejará al menos algunas células mamarias. Estas células se pueden convertir en células cancerosas. Algunas de las razones para considerar este tipo de cirugía pueden incluir:

  • Presencia de genes BRCA mutados, detectados mediante pruebas genéticas.
  • Cáncer previo en un seno.
  • Antecedentes familiares significativos (cáncer de seno en varios parientes cercanos).
  • Muestras de biopsia que muestren carcinoma lobulillar in situ (LCIS).

No hay forma de saber con antelación si esta cirugía beneficiará a una mujer en particular. Algunas mujeres con mutaciones del BRCA padecerán cáncer de seno cuando son jóvenes, y una mastectomía profiláctica antes de que el cáncer aparezca podría añadir muchos años a sus vidas. Aunque la mayoría de las mujeres con mutaciones del BRCA padecen cáncer de seno, hay algunas que no. Estas mujeres no se beneficiarían de la cirugía, aunque éstas aún tendrían que lidiar con sus efectos secundarios.

Se recomienda enfáticamente obtener segundas opiniones antes de que cualquier mujer decida someterse a esta cirugía. La Junta de Directores de la Sociedad Americana del Cáncer ha declarado que "solamente en caso de que haya indicaciones clínicas o patológicas muy sólidas se justifica la realización de este tipo de operación preventiva". No obstante, después de una cuidadosa consideración, ésta puede ser la opción correcta para algunas mujeres.

Ooforectomía profiláctica (extirpación de los ovarios): las mujeres con una mutación BRCA pueden reducir el riesgo de cáncer de seno en un 50% o más al extirpárseles quirúrgicamente sus ovarios antes de la menopausia. Esto se debe a que la cirugía remueve las fuentes principales (los ovarios) de estrógeno en el cuerpo.

Aunque este documento no es sobre el cáncer de ovario, es importante que las mujeres con una mutación del gen BRCA reconozcan que también tienen un alto riesgo de cáncer de ovario. La mayoría de los médicos recomienda que a estas mujeres se les extirpen quirúrgicamente los ovarios una vez terminen de tener hijos.

¿Se puede detectar el cáncer de seno en sus primeras etapas?

Las pruebas y exámenes de detección tienen el propósito de encontrar una enfermedad, como el cáncer, en las personas que no tienen ningún síntoma. El objetivo de los exámenes para detectar el cáncer de seno, como los mamogramas, en sus primeras etapas consiste en encontrar el tumor canceroso antes de que empiece a causar síntomas. Los tumores cancerosos del seno que se encuentran porque pueden ser palpados tienden a ser mayores, y tienen más probabilidades de haberse extendido más allá del seno. En cambio, los que se encuentran durante los exámenes de detección suelen ser pequeños y estar aún confinados al seno. El tamaño y la extensión del cáncer de seno son factores importantes para establecer el pronóstico (expectativa de vida) de una mujer que padezca de esta enfermedad.

No hay duda de que las pruebas de detección temprana del cáncer de seno salvan miles de vidas cada año, y que muchas más pudieran salvarse si un número aún mayor de mujeres y sus doctores aprovecharan dichas pruebas. La observación de las guías de la Sociedad Americana del Cáncer para la detección temprana del cáncer de seno aumenta las probabilidades de que esta enfermedad se pueda diagnosticar en una etapa temprana y que se pueda tratar con éxito.

Recomendaciones de la Sociedad Americana del Cáncer sobre la detección temprana del cáncer de seno

Las mujeres de 40 años en adelante deben hacerse un mamograma de detección al año, y deben continuar haciéndose este examen mientras estén en buen estado de salud.

  • La evidencia que existe sobre los beneficios de los mamogramas es aún más contundente que en el pasado. En particular, la evidencia reciente confirma que los mamogramas ofrecen un beneficio sustancial a las mujeres entre 40 y 49 años de edad. Las mujeres pueden sentirse seguras de los beneficios asociados con los mamogramas habituales para encontrar el cáncer en su etapa inicial. Sin embargo, los mamogramas también tienen sus limitaciones: un mamograma pasará por alto algunos cánceres, y algunas veces reflejará hallazgos que no son cáncer, lo que conducirá a procedimientos de seguimiento, incluyendo las biopsias.
  • Las mujeres deben ser informadas sobre los beneficios, limitaciones y daños potenciales asociados con los exámenes de detección periódicos. Los mamogramas pueden pasar por alto algunos cánceres. A pesar de las limitaciones del mamograma, siguen siendo un recurso muy efectivo y valioso para disminuir el sufrimiento y las muertes causadas por el cáncer de seno.
  • Para las mujeres de edad avanzada, la decisión de someterse a mamogramas debe basarse en el estado de salud y otras enfermedades graves, tales como insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad renal de etapa terminal, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y demencia de moderada a grave. La edad por sí sola no debe ser la razón para suspender los mamogramas que se hacen periódicamente. Mientras la mujer se encuentre en buen estado de salud y pueda ser una candidata para recibir tratamiento, debe continuar haciéndose un mamograma.

Las mujeres de 20 a 39 años de edad deben someterse a un examen clínico de los senos, como parte de un examen de salud periódico, por parte de un profesional de la salud al menos cada tres años. A partir de los 40, las mujeres deben someterse a un examen del seno por parte de un profesional de la salud todos los años.

  • El examen clínico de los senos es un complemento de los mamogramas y una oportunidad para la mujer y su médico o enfermera de discutir varios asuntos, tales como cualquier cambio que se haya detectado en sus senos, información sobre las pruebas de detección temprana, y los factores de riesgo que tenga la mujer que pudieran hacer que ella tenga más probabilidad de padecer cáncer de seno.
  • Llevar a cabo el examen clínico de los senos poco antes del mamograma pudiera tener algunos beneficios. El examen debe incluir instrucciones sobre cómo familiarizarse más con sus senos. Además, se le debe proveer información sobre los beneficios y limitaciones del examen clínico de los senos y el autoexamen de los senos. El riesgo de cáncer de seno es muy bajo en una mujer de 20 a 29 años, pero el riesgo aumenta con la edad. A la mujer se le debe informar que cualquier síntoma nuevo relacionado con el seno debe ser notificado a su profesional de la salud con la mayor brevedad posible.

El autoexamen del seno es una opción para las mujeres después de cumplir 20 años de edad. Se debe orientar a las mujeres sobre los beneficios y las limitaciones del autoexamen de los senos. La mujer debe reportar a su médico o enfermera cualquier cambio en sus senos lo antes posible.

  • La investigación ha demostrado que, en comparación con el descubrimiento de una masa o bulto por casualidad, o simplemente estar consciente de lo que es normal en cada mujer, el autoexamen de los senos tiene una función menor en el descubrimiento del cáncer de seno. Algunas mujeres se sienten muy cómodas haciendo el autoexamen de los senos regularmente (por lo general, una vez al mes después del periodo menstrual), lo que requiere de un método sistemático paso a paso para examinar la apariencia y palpar sus senos. Otras mujeres se sienten mejor simplemente observando y palpando sus senos en un método menos sistemático, por ejemplo, al ducharse o vestirse o haciéndose ocasionalmente un examen completo. Algunas veces, la técnica de hacer el autoexamen correctamente preocupa tanto a las mujeres que les causa estrés. Hacerse el autoexamen de los senos habitualmente permite a las mujeres saber cómo se sienten y lucen normalmente sus senos, así como palpar cualquier cambio en ellos. Ya sea que usted opte por hacerse el autoexamen o decida no hacerlo, lo importante es notificar inmediatamente a su médico o enfermera cualquier cambio en sus senos.
  • En las mujeres que decidan hacerse el autoexamen de los senos, el profesional de la salud debe revisar, durante el examen físico, la técnica que ellas emplean para hacerse el autoexamen de los senos. Es aceptable que las mujeres opten por no hacerse el autoexamen de los senos o no hacerlo de forma periódica. Sin embargo, si se hace este examen regularmente, mediante la observación y la palpación, usted puede conocer el aspecto normal de sus senos y detectar con más facilidad cualquier signo o síntoma si se produce algún cambio, tal como el origen de una masa o protuberancia, hinchazón, irritación o formación de hoyuelos o hendiduras en la piel, dolor o retracción (contracción) de los pezones, enrojecimiento o escamosidad de los pezones o de la piel de los senos, o una secreción que no sea de leche materna. Si nota cualquier cambio, usted debe ver a su doctor lo antes posible para que le haga una evaluación. Recuerde que en la mayoría de las veces estos cambios que se producen en los senos no constituyen un cáncer.

Las mujeres que tienen un alto riesgo (riesgo durante la vida mayor de 20%) deben someterse a una imagen de resonancia magnética (MRI por sus siglas en inglés) junto con un mamograma cada año. Las mujeres en riesgo moderadamente mayor (riesgo durante la vida del 15% al 20%) deben hablar con su doctor sobre los beneficios y limitantes de agregar una prueba de detección con MRI a su mamograma anual. La prueba de detección de MRI anual no se recomienda en mujeres cuyo riesgo de cáncer de seno durante la vida sea menor al 15%.

Las mujeres en alto riesgo incluyen aquéllas que:

  • Se sabe que presentan una mutación del gen BRCA1 o BRCA2.
  • Tienen un pariente de primer grado (madre, padre, hermana o hija) con una mutación del gen BRCA1 o BRCA2, pero no se han sometido ellas mismas a una prueba genética.
  • Tienen un riesgo de cáncer de seno durante su vida del 20% al 25% o mayor, de acuerdo a las herramientas de evaluación del riesgo que se basan principalmente en el antecedente familiar.
  • Han sido sometidas a radioterapia en el área del tórax (pecho) cuando tenían una edad de entre 10 y 30 años.
  • Tienen el síndrome de Li-Fraumeni, de Cowden o de Bannayan-Riley-Ruvalcaba, o tienen parientes de primer grado con uno de estos síndromes.

Las mujeres en riesgo moderado incluyen aquéllas que:

  • Tienen un riesgo de cáncer de seno durante su vida del 15% al 20%, de acuerdo a las herramientas de evaluación del riesgo que se basan principalmente en el antecedente familiar (vea información más adelante).
  • Tienen un antecedente personal de cáncer de seno, carcinoma ductal in situ (DCIS), carcinoma lobulillar in situ (LCIS), hiperplasia ductal atípica (ADH), o hiperplasia lobular atípica (ALH).
  • Tienen senos extremadamente densos o irregularmente densos al examinarse en los mamogramas.

Si se utiliza una imagen por resonancia magnética (MRI), debe hacerse en conjunto con, y no en sustitución de, un mamograma de detección. Esto se debe a que mientras un MRI es una prueba más sensible (que es más propensa a detectar el cáncer que un mamograma), aún podría no detectar algunos cánceres que el mamograma sí detectaría.

Para la mayoría de las mujeres en alto riesgo, la detección con mamogramas y MRIs debe comenzar a la edad de 30 años y continuar hasta que la mujer conserve un buen estado de salud. Pero debido a que la evidencia es limitada respecto a la mejor edad en la cual comenzar la detección, esta decisión debe basarse compartidamente entre el paciente y su proveedor de atención médica, tomando en consideración las circunstancias y preferencias personales.

Hay varias herramientas disponibles para la evaluación del riesgo, como modelo Gail, modelo Claus y modelo Tyrer-Cuzick, que ayudan a los profesionales médicos a calcular el riesgo de cáncer de seno en una mujer. Estas herramientas dan un valor aproximado en lugar de una cifra exacta, calculando el riesgo de cáncer de seno sobre diferentes combinaciones de factores de riesgo y de conjuntos de datos. Como resultado, puede que se obtengan cálculos de riesgo distintos en una misma mujer. Los resultados deben hablarse entre la mujer y su doctor cuando se utilicen para decidir si comenzar o no la detección con MRI.

Se recomienda que la mujer que se somete a la detección con MRI lo haga en un centro de atención que pueda realizar biopsias del seno guiadas con MRI al mismo tiempo, en caso de ser necesario. De no ser así, la mujer podría requerir un segundo examen con MRI en otro centro de atención al momento de realizar la biopsia.

No hay evidencia en ese momento sobre si un MRI puede ser una herramienta de detección eficaz para las mujeres en riesgo promedio. Mientras que el MRI es más sensible que el mamograma, también presenta una tasa mayor de positivos falsos (es más probable encontrar algo que resulta no ser cáncer), lo cual origina que se realicen más pruebas y biopsias de lo necesario en muchas de estas mujeres.

La Sociedad Americana del Cáncer considera que el uso de mamogramas, imágenes de resonancia magnética (MRIs), exámenes clínicos de los senos, así como encontrar y reportar pronto cualquier cambio en los senos, de acuerdo con las recomendaciones que se describen anteriormente, ofrece a las mujeres la mejor oportunidad de reducir el riesgo de morir de cáncer de seno. Este enfoque combinado es claramente superior a cualquier otro examen o prueba individual. Sin duda alguna, el examen físico de los senos sin un mamograma no permitiría detectar muchos tumores cancerosos que son demasiado pequeños para que la mujer o su médico los pueda palpar, pero que pueden observarse en los mamogramas. Aunque el mamograma es un método de detección sensible, un pequeño porcentaje de los tumores cancerosos del seno no se ven en los mamogramas, pero pueden ser palpados por la mujer o por su doctor. Para las mujeres en alto riesgo de cáncer de seno, como aquellas con mutaciones del gen BRCA o con un antecedente familiar significativo, se recomiendan los exámenes del seno que incluyan MRI y mamogramas.

Mamogramas

Un mamograma es una radiografía del seno. Se usa un mamograma de diagnóstico para diagnosticar alguna enfermedad del seno en mujeres que presentan síntomas en sus senos o resultados anormales en un mamograma de detección. El mamograma de detección se usa para encontrar enfermedades de los senos en mujeres que no tienen síntomas, es decir, que aparentemente no tienen problemas en los senos. Por lo general, en los mamogramas de detección se tomen dos radiografías (radiografías tomadas de ángulos diferentes) de cada seno. En algunos pacientes, como las mujeres con implantes de senos, es necesario tomar más radiografías para incluir en ellas tanto tejido del seno como sea posible. Las mujeres que estén lactando a sus bebés pueden hacerse los mamograma, aunque éstos no sean probablemente tan precisos debido a que el tejido del seno tiende a estar denso.

Aunque se han realizado radiografías del seno durante más de 70 años, el mamograma moderno sólo existe desde 1969. Ese fue el primer año en que hubo disponibles unidades de rayos X especiales para la obtención de imágenes del seno. El equipo moderno para el mamograma está diseñado para tomar radiografías del seno, y utiliza niveles muy bajos de radiación, generalmente una dosis de aproximadamente 0.1 a 0.2 rads por imagen (un rad es una medida de la dosis de radiación).

Existen guías estrictas aseguran que el equipo de mamograma sea seguro y que utilice la dosis de radiación más baja posible. A muchas personas les preocupa la exposición a los rayos X, pero el nivel de radiación usado en el equipo moderno de los mamogramas no aumenta significativamente el riesgo de cáncer de seno.

Para poner la dosis en perspectiva, si una mujer con cáncer de seno es tratada con radiación, recibirá alrededor de 5,000 rads. Si se sometiera a mamografías cada año a partir de los 40 años y continuara haciéndolo hasta los 90 años, recibiría entre 20 y 40 rads.

Para el mamograma, el pecho se somete a presión entre dos placas para aplanar y dispersar el tejido. Aunque puede que esto resulte incómodo por un momento, es necesario para producir una buena lectura en el mamograma. Esta presión ejercida es por sólo unos cuantos segundos. El procedimiento completo de un mamograma para la detección toma alrededor de 20 minutos. Este procedimiento produce una imagen en blanco y negro del tejido del seno en una película grande o en una imagen digital de computadora que lee un radiólogo (doctor especialmente capacitado para interpretar las imágenes de rayos X, ecografía, MRI y estudios relacionados).

Algunos adelantos en la tecnología, tal como la mamografía digital, pueden ayudar a los médicos a leer los mamogramas con más precisión. Estos adelantos se describen en la sección "¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?".

¿Qué es lo que el médico observa en su mamograma?

El doctor que lee las radiografías busca varios tipos de cambios.

Las calcificaciones son minúsculos depósitos de minerales dentro del tejido del seno que parecen pequeñas manchas blancas en las radiografías. Puede o no que sean causadas por el cáncer. Las calcificaciones se dividen en dos tipos:

  • Las macrocalcificaciones son gruesos (grandes) depósitos de calcio que, la mayoría de las veces, representan cambios en los senos causados por el envejecimiento de las arterias del seno, viejas lesiones o inflamaciones. Estos depósitos están asociados con condiciones no cancerosas y no requieren una biopsia. Las macrocalcificaciones se encuentran en aproximadamente la mitad de las mujeres mayores de 50 años de edad, así como en una de diez mujeres menores de 50.
  • Las microcalcificaciones son minúsculas partículas de calcio localizadas en el seno. Pueden aparecer individualmente o en forma de racimos. Las microcalcificaciones que aparecen en un mamograma causan más preocupación, pero aun así no siempre indican la presencia de cáncer. La forma y la distribución de las microcalcificaciones ayudan al radiólogo a evaluar cuán probable es que el cáncer esté presente. Si las calcificaciones causan sospechas de cáncer, se realizará una biopsia.

Una masa, que puede ocurrir con o sin calcificaciones, es otro cambio importante que se observa en los mamogramas. Estas masas pueden deberse a muchas cosas, incluyendo quistes (sacos llenos de líquido que no son cancerosos) y tumores sólidos no cancerosos (como los fibroadenomas), aunque también podrían ser cáncer. Por lo general, las masas que no son quistes necesitan una biopsia.

  • En un examen físico, un quiste y un tumor se pueden sentir igual al parparse. Puede que también luzcan igual en un mamograma. Para confirmar que una masa en realidad es un quiste, a menudo se utiliza la ecografía del seno. Otra opción consiste en remover (aspirar) el líquido del quiste con una aguja hueca y delgada.
  • Si una masa no es un simple quiste (que al menos es parcialmente sólido), entonces es posible que usted necesite más estudios por imágenes. Algunas masas pueden se observadas con mamogramas periódicos, mientras que otras pudieran necesitar una biopsia. El tamaño, la forma y los márgenes (bordes) de la masa ayudan al radiólogo a determinar si hay cáncer.

Es muy importante que el radiólogo tenga disponible sus mamogramas anteriores. ya que éstos pueden ser útiles para mostrar si una masa o calcificación no ha cambiado en muchos años. Esto implicaría que es probable que la masa sea una condición benigna y que no se requiera de una biopsia.

Limitaciones de los mamogramas

Un mamograma no puede demostrar que un área anormal es cáncer. Para confirmar si hay presencia de cáncer, se debe extraer una cantidad pequeña de tejido y examinarse con un microscopio. Este procedimiento, llamado biopsia, se describe en la sección "¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?".

Debe estar consciente de que los mamogramas se hacen para encontrar cáncer de seno que no se puede palpar. Si tiene una masa en el seno, debe someterse a revisión por su médico y considerar someterse a una biopsia incluso si el mamograma reporta resultados normales.

Para algunas mujeres, como aquellas con implantes de senos, es posible que sea necesario obtener más imágenes. Los implantes de seno dificultan la visualización del tejido del seno en los mamogramas convencionales, pero se pueden utilizar otras tomas diferentes con desplazamiento de implantes y compresión, para examinar más completamente el tejido del seno.

Los mamogramas no son estudios perfectos que siempre encuentran cáncer de seno. En mujeres jóvenes, los mamogramas no son tan eficaces, generalmente porque sus senos son densos, lo que puede ocultar un tumor. Esto también puede ser cierto para mujeres embarazadas y las que están en lactancia. Debido a que la mayoría de los cánceres de seno ocurre en mujeres de edad avanzada, esto usualmente no representa una gran preocupación.

Sin embargo, esto puede ser un problema para las mujeres jóvenes que tienen un alto riesgo de cáncer de seno (debido a mutaciones genéticas, fuerte antecedente familiar de cáncer de seno u otros factores) ya que a menudo desarrollan este cáncer a una temprana edad. Por esta razón, la Sociedad Americana del Cáncer ahora recomienda las imágenes por resonancia magnética (MRI) además de los mamogramas como pruebas de detección en estas mujeres. (El MRI se describe más adelante).

Para obtener más información sobre estos estudios, remítase a la sección "¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?" y al documento disponible en inglés de la Sociedad Americana del Cáncer "Mammograms and other Breast Imaging Procedures".

Qué se debe esperar cuando se vaya a hacer un mamograma

  • Para someterse a un mamograma usted se desviste de la cintura hacia arriba. La instalación le proporcionará una bata para que se cubra durante el procedimiento.
  • Un tecnólogo estará presente a fin de colocar los senos para el mamograma. La mayoría de los técnicos son mujeres. Usted y el tecnólogo serán los únicos que estarán durante el mamograma.
  • Para obtener una imagen de mamograma de alta calidad es necesario comprimir ligeramente el seno. Un técnico coloca el seno en la placa inferior de la máquina del mamograma. Esta placa está hecha de metal y tiene una gaveta que contiene la película de la radiografía o la cámara para producir una imagen digital. Se baja la placa superior, que está hecha de plástico, para comprimir el seno por unos cuantos segundos mientras el técnico toma una imagen.
  • El procedimiento completo toma alrededor de 20 minutos. La compresión del seno propiamente dicha sólo dura unos segundos.
  • Usted experimentará ciertas molestias durante la compresión del seno, pero no debe sentir dolor. Trate de no programar un mamograma para cuando sea más probable que sus senos estén sensibles, como justo antes o durante el periodo menstrual.
  • Ahora se requiere que todos los centros de mamografía envíen los resultados en un lapso de 30 días. Por lo general, si hay algún problema con el mamograma, usted debe ser notificada en un lapso de cinco días hábiles.
  • Sólo de dos a cuatro de cada 1,000 mamogramas conduce a un diagnóstico de cáncer. Aproximadamente un 10% de las mujeres que se someten a un mamograma necesitarán más pruebas, y sólo la mayoría necesitará un mamograma adicional. No se alarme si esto le sucede. Sólo de un 8% a un 10% de estas mujeres necesitarán una biopsia, y la mayoría (80%) de estas biopsias no darán como resultado un diagnóstico de cáncer.

Si es mujer y tiene 40 años o más, debe someterse a un mamograma cada año. Puede programar el siguiente mientras se encuentre en el centro o puede solicitar que se le envíe un recordatorio.

Consejos para realizar los mamogramas

Las siguientes son sugerencias para asegurarse que reciba un mamograma de calidad:

  • Si no está a la vista cerca del escritorio de la recepcionista, pida le muestren el certificado de FDA otorgado a todas las instalaciones que ofrecen mamografía. La FDA requiere que todas las instalaciones reúnan los niveles más altos de seguridad y calidad para poder ofrecer servicios de mamografía. Sin este certificado, una instalación no puede ofrecer mamografía.
  • Acuda a un centro de atención especializado en mamogramas o que efectúe muchos cada día.
  • Si está satisfecha con la buena calidad del centro de atención, continúe yendo anualmente para que así se puedan comparar sus mamogramas cada año.
  • Si acude a un centro de atención por primera vez, traiga una lista de los lugares, las fechas de los mamogramas, las biopsias u otros tratamientos del seno que haya tenido en el pasado.
  • Si se ha hecho mamogramas en otro centro de atención, haga lo posible por obtener sus mamogramas anteriores para que los lleve al nuevo centro de atención (o pida que sean enviados a éste) y así los puedan comparar con las más recientes.
  • El día del examen no use desodorante o antitranspirantes. Algunos de éstos contienen sustancias que pueden interferir con la lectura de su mamograma, ya que pueden aparecer como puntos blancos en la radiografía.
  • Es posible que usted encuentre conveniente vestir una falda o pantalón para que solamente tenga que quitarse la blusa para el estudio.
  • Programe su mamograma cuando sus senos no estén sensibles o inflamados para ayudar a reducir la molestia y para asegurar una buena imagen. Trate de evitar hacerse el mamograma la semana antes del período menstrual (la regla).
  • Siempre descríbale al tecnólogo que está haciendo el mamograma cualquier síntoma o problema del seno que esté experimentando. Esté preparada para describir cualquier historial médico que podría afectar su riesgo de cáncer de seno, tal como cirugías previas, uso de hormona, o antecedentes familiares o personales de cáncer de seno. Consulte con su médico o enfermera cualquier problema o hallazgo nuevo en su seno antes de hacerse el mamograma.
  • Si su médico no se comunica con usted dentro de 10 días, no asuma que el resultado del mamograma fue normal. Llame a su médico o a la instalación.

Asistencia con los costos del mamograma

Medicare, Medicaid y la mayoría de los planes de seguro médico privados cubren los costos de un mamograma o un porcentaje de ellos. La mayoría de las comunidades tiene disponibles mamogramas a bajo costo. Llámenos al teléfono 1-800-227-2345 para obtener información sobre estos centros en su área.

Actualmente las pruebas de detección del cáncer de seno tienen mayor disponibilidad para las mujeres médicamente subatendidas gracias al National Breast and Cervical Cancer Early Detection Program (programa nacional de detección temprana del cáncer de cuello uterino y mamario o NBCCEDP por sus siglas en inglés). Este programa proporciona exámenes de detección temprana del cáncer de seno y del cáncer de cuello uterino a las mujeres que no tienen seguro médico, gratuitamente o a un costo muy bajo. Aunque cada estado administra su programa, los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) proporcionan fondos de contrapartida y apoyan el programa de cada estado. El Departamento de Salud de cada estado tiene información sobre cómo comunicarse con el programa más cercano a su domicilio.

El programa está diseñado solamente para proveer pruebas de detección. No obstante, si se descubre un cáncer, el programa cubrirá las pruebas diagnósticas adicionales y una consulta con un cirujano.

La Ley de Tratamiento y Prevención del Cáncer Cervical y Mamario provee fondos del Medicaid a los estados para pagar los gastos asociados con los tratamientos del cáncer de seno y cervical detectados a través de NBCCEDP. Esto ayuda a las mujeres a concentrar sus energías para combatir la enfermedad, en lugar de preocuparse sobre el pago del tratamiento. Todos los estados participan de este programa.

Si desea saber más sobre estos programas, por favor comuníquese con el CDC al 1-800-232-4636 o en Internet en www.cdc.gov/cancer/nbccedp.

Examen clínico de los senos

Un examen clínico de los senos es un examen de los senos realizado por un profesional de la salud, como por ejemplo un médico, una enfermera practicante titular, una enfermera o un asistente médico. Para este examen, usted se desviste de la cintura hacia arriba. El profesional de la salud primero observará los senos tratando de detectar si hay anomalías en su tamaño o forma, o cambios en la piel de los senos o de los pezones. Luego, usando las yemas de los dedos, el examinador palpará suavemente los senos para determinar si hay masas.

Se le dará atención especial a la forma y textura de los senos, localización de cualquier protuberancia, y si tal protuberancia está adherida a la piel o a tejidos más profundos. . También examina el área debajo de los dos brazos.

Durante el examen clínico de los senos, la mujer que no sabe cómo examinarse sus senos puede aprovechar la oportunidad para que los profesionales de la salud le muestren la técnica apropiada. Pida a su médico o enfermera que le enseñe y que observe cómo usted lo hace.

Conozca sus senos y autoexamen

A partir de los 20 años de edad, se les debe informar a las mujeres sobre los beneficios y limitaciones del autoexamen de los senos. La mujer debe conocer el aspecto natural de sus senos, mediante la observación y la palpación, y notificar a su médico cualquier cambio nuevo relacionado con sus senos tan pronto sea encontrado. Encontrar un cambio en los senos no significa necesariamente que se trate de cáncer.

Una mujer puede notar cambios en sus senos cuando se familiariza con el aspecto normal de sus senos al observar y palpar sus senos en busca de cualquier cambio (toma de conciencia) o cuando opta por usar un método paso a paso (vea información más adelante) y usa un programa específico para examinar sus senos.

Si usted opta por hacerse el autoexamen, la siguiente información provee un método paso a paso para realizar el examen. El mejor momento para que la mujer examine sus senos es cuando éstos no están sensibles ni inflamados. En las mujeres que decidan hacerse el autoexamen de los senos, el profesional de la salud debe revisar, durante los exámenes periódicos de salud, la técnica que ellas emplean para hacerse el autoexamen de los senos.

Las mujeres que tienen implantes de seno también pueden hacerse el autoexamen de los senos. Puede que sea útil la ayuda del cirujano para ayudar a identificar los bordes del implante, de tal manera que usted pueda saber qué es lo que está palpando. Se cree que los implantes empujan el tejido del seno, lo que incluso puede hacer más fácil examinarlo. Las mujeres que están embarazadas o amamantando a un bebé, también pueden optar por examinarse sus senos regularmente.

Es aceptable que las mujeres opten por no hacerse el autoexamen de los senos o hacerlo de vez en cuando. Las mujeres que opten por no hacerse el autoexamen deben seguir prestando atención al aspecto y sensación de sus senos y reportar de inmediato a sus médicos cualquier cambio.

Cómo examinar sus senos

  • Acuéstese y coloque el brazo derecho detrás de la cabeza. El examen se realiza mientras está acostada y no de pie. Esto se debe a que cuando se está acostada el tejido del seno se extiende uniformemente sobre la pared torácica, haciendo que el tejido esté lo más delgado posible. Esto permite que se pueda palpar todo el tejido del seno con mucha más facilidad.
  • Utilice las yemas de los tres dedos del medio de la mano izquierda para palpar cualquier masa, bulto o protuberancia en el seno derecho. Con las yemas de los dedos, emplee movimientos circulares contiguos del tamaño de una moneda de diez centavos para palpar el tejido del seno.

  • Use tres niveles de presión diferentes para palpar toda el área del tejido del seno. La presión leve es necesaria para palpar el tejido que está más cercano a la piel, mientras que la presión moderada servirá para palpar un poco más profundo. Es normal sentir un reborde firme en la curva inferior de cada seno, pero usted debe informar a su médico si siente algo fuera de lo ordinario. Si no está segura de la presión que debe hacer, hable con su médico o enfermera. Emplee cada nivel de presión para palpar el tejido del seno antes de pasar a la próxima área.
  • Mueva las yemas de sus dedos en un patrón de arriba hacia abajo, comenzando con una línea derecha imaginaria dibujada en el lado de su costado que vaya desde la axila y se mueva por todo el seno hasta el medio del esternón. Asegúrese de examinar toda el área del seno yendo hacia abajo hasta donde usted siente sólo las costillas y hacia arriba hasta llegar al cuello o a la clavícula.

  • Existe cierta evidencia que sugiere que el patrón de arriba y abajo (algunas veces llamado patrón vertical) es el patrón más efectivo para cubrir toda el área del seno sin dejar de examinar ningún tejido del seno.
  • Repita el examen con el seno izquierdo, colocando su brazo izquierdo detrás de su cabeza y empleando las yemas de los dedos de la mano derecha para realizar el examen.
  • Mientras esté de pie frente a un espejo, con sus manos presionando hacia abajo firmemente sus caderas, observe sus senos para detectar cualquier cambio en tamaño, forma, contorno, formación de hoyuelos, o enrojecimiento o escamosidad de los pezones o de la piel de los senos, (cuando se hace presión hacia abajo a las caderas, los músculos de la pared torácica se contraen y esto hace que sobresalga cualquier cambio en los senos).
  • Examine cada axila mientras esté sentada o parada y con su brazo ligeramente levantado para que usted pueda palpar esa área con facilidad. Si levanta el brazo completamente, el tejido estará rígido en esa área, lo que hará más difícil examinarla.

Este procedimiento para hacer el autoexamen de los senos es diferente a recomendaciones anteriores. Estos cambios son parte de una revisión extensa de la literatura médica y la aportación de un grupo de expertos que consultamos. Existe evidencia de que esta posición de la mujer (acostada), el área a palparse, el patrón para cubrir el seno, y el uso de distintos niveles de presión aumentan la habilidad de la mujer de encontrar áreas anormales a través de este examen.

Imágenes por resonancia magnética

Para ciertas mujeres en un riesgo alto del cáncer de seno, la detección con imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imagine, MRI) se recomienda junto con el mamograma cada año. No se recomienda generalmente como una herramienta de detección por sí misma porque a pesar de que es un examen sensitivo, aún podría pasar por alto algunos cánceres que los mamogramas sí detectarían.

Un MRI utiliza imanes y ondas de radio, en lugar de rayos X, para producir imágenes transversales muy detalladas del cuerpo. Los exámenes más útiles para las imágenes del seno usan un material de contraste (llamado gadolinio) que se inyecta en una vena del brazo antes o durante el examen. Esto mejora la capacidad de un MRI en mostrar claramente los tejidos del seno detalladamente. Para más detalles sobre cómo se realiza el MRI, remítase a la sección, "¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?"

Aunque las imágenes por resonancia magnética son más sensibles en detectar cáncer que los mamogramas, también presentan una mayor tasa de positivos falsos (en donde las pruebas detectan algo que resulta no ser cáncer), lo cual origina que se realicen más pruebas y biopsias. Esta es la razón por la cual no se recomienda como una prueba de detección para mujeres con un riesgo promedio de cáncer de seno, ya que generaría biopsias y otras pruebas innecesarias en una gran cantidad de estas mujeres.

Así como la mamografía hace uso de maquinaria de rayos X diseñadas especialmente para obtener imágenes del seno, las imágenes por resonancia magnética también requieren de equipo especial. Las máquinas de MRI para los senos producen imágenes de calidad superior en comparación con las máquinas de MRI diseñada para examinar la cabeza, el tórax o el abdomen. Sin embargo, muchos hospitales y centros de imágenes no cuentan con dicho equipo especializado. Es importante que los estudios de MRI se hagan en instalaciones donde se puedan hacer biopsias del seno guiadas por MRI. De otra forma, el examen completo tendrá que repetirse en otra instalación donde se haga la biopsia.

El MRI es más costoso que la mamografía. La mayoría de las compañías de seguro médico cubrirán estas pruebas si se demuestra que una mujer está en algo riesgo, pero aún no se desconoce cuáles de estas compañías lo harán. Actualmente existen inquietudes sobre los costos y el acceso limitado a servicios de pruebas de detección del seno con MRI de alta calidad para mujeres con un alto riesgo de cáncer de seno.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?

Aunque el cáncer de seno algunas veces se encuentra después que aparecen síntomas, muchas mujeres con cáncer de seno en etapa inicial no presentan síntomas. Por esta razón, es muy importante hacerse las pruebas de detección recomendadas (como se describen en la sección “¿Se puede detectar el cáncer de seno en sus primeras etapas?”) antes de que surja cualquier síntoma.

Si se encuentra algo sospechoso durante el examen de detección o si usted tiene cualquiera de los síntomas de cáncer de seno que se describen más adelante, su médico usará uno o más métodos para averiguar si la enfermedad está presente. Si se encuentra cáncer, se realizarán otras pruebas para determinar la etapa (extensión) del cáncer.

Signos y síntomas

Aunque el uso extenso de los mamogramas de detección ha aumentado el número de cánceres de seno detectados antes de que causen síntomas, algunos cánceres de seno no se detectan mediante un mamograma, ya sea por que no se realizó la prueba o porque aun en condiciones ideales los mamogramas no pueden detectar todos los cánceres de seno.

El signo más común del cáncer de seno es una nueva masa o protuberancia. Una masa no dolorosa, dura y con bordes irregulares tiene más probabilidades de ser cáncer, aunque los tumores cancerosos del seno pueden ser sensibles a la palpación, blandos y de forma redondeada. Por este motivo, es importante que cualquier masa o protuberancia nueva en el seno sea examinada por un médico con experiencia de las enfermedades del seno.

Otros posibles signos de cáncer de seno incluyen los siguientes:

  • Inflamación de parte o de todo el seno (aunque no se sienta una protuberancia definida).
  • Irritación o hendiduras en la piel.
  • Dolor en el seno o en el pezón.
  • Retracción (contracción) de los pezones.
  • Enrojecimiento, descamación o engrosamiento de la piel del seno o del pezón.
  • Una secreción que no sea leche materna.

Algunas veces el cáncer de seno se puede propagar a los ganglios linfáticos axilares y causar una protuberancia o inflamación allí, aun antes de que el tumor original en el tejido del seno tenga el tamaño suficiente para poderse palpar.

Historia médica y examen físico

Si usted presenta cualquier signo o síntoma que pudiera deberse a cáncer de seno, asegúrese de hablar con su médico tan pronto como sea posible. Su médico le hará preguntas sobre sus síntomas, sobre cualquier otro problema médico y los posibles factores de riesgo de condiciones benignas del seno o de cáncer de seno.

Se examinarán minuciosamente los senos para localizar la presencia de cualquier protuberancia o área sospechosa y para palpar su textura, tamaño y relación con la piel y los músculos del tórax. Se identificarán todos los cambios en los pezones o en la piel de los senos. Es posible que se palpen los ganglios linfáticos axilares o los que se encuentran sobre la clavícula, ya que el agrandamiento o la firmeza de estos ganglios linfáticos puede indicar la propagación del cáncer de seno. Su médico probablemente también realizará un examen físico completo para saber cuál es su estado general de salud y si existe evidencia de que el cáncer se ha propagado.

Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren la presencia de cáncer de seno, probablemente se realizarán más pruebas. Éstas pudieran incluir estudios por imágenes, análisis de muestras de secreción del pezón, o realizar biopsias de áreas sospechosas.

Estudios por imágenes utilizados para evaluar enfermedades de seno

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar a determinar si un área sospechosa pudiera ser cancerosa, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a determinar si el tratamiento es eficaz.

Mamogramas diagnósticos

Aunque los mamogramas son principalmente usados para la detección, también pueden ser usados para examinar a una mujer que presenta un problema en el seno. Esto puede ser una masa en el seno, secreción que proviene del pezón o una anomalía que fue encontrada en un mamograma de detección. En algunos casos se usan imágenes especiales conocidas como vistas cónicas con magnificación para facilitar la evaluación de un área pequeña de tejido anormal del seno.

Un mamograma diagnóstico puede mostrar:

  • Que la anomalía no es motivo de ninguna preocupación. En estos casos, la mujer puede usualmente regresar para hacerse mamogramas rutinarios cada año.
  • Que una lesión (área de tejido anormal) tiene una alta probabilidad de ser benigna (no cancerosa). En estos casos, es común pedirle a la mujer que regrese más pronto de lo usual para su próximo mamograma, generalmente en cuatro a seis meses.
  • Que la lesión es motivo de más sospecha y que es necesario realizar una biopsia para determinar si es cancerosa.

Aun cuando los mamogramas no muestran un tumor, pero usted o su doctor pueden palpar una protuberancia, se necesitará, por lo general, una biopsia para asegurarse de que no se trata de cáncer. Una excepción a esto sería si un examen de ecografía encuentra que la protuberancia es un simple quiste (un saco lleno de líquido) que es poco probable que sea canceroso.

Mamogramas digitales: un mamograma digital, conocida en inglés como "full-field digital mammography” o FFDM, es similar al mamograma convencional en cuanto a que se usan rayos X para producir una imagen de su seno. La diferencia radica en la forma en que la imagen es grabada, analizada por el médico y almacenada. Los mamogramas convencionales son grabados en hojas largas de película fotográfica, mientras que los mamogramas digitales son grabados y almacenados en una computadora. Después del examen, el doctor puede observarlos en una pantalla de computadora y ajustar el tamaño de la imagen, la claridad, o el contraste para ver más claramente ciertas áreas. Las imágenes digitales también se pueden enviar electrónicamente a otro lugar para una consulta a distancia con especialistas del seno. Muchos centros no ofrecen la opción digital, aunque con el tiempo esta técnica está cada vez más disponible.

Debido a que los mamogramas digitales cuestan más que los mamogramas convencionales, se están realizando actualmente estudios para saber qué forma de mamograma beneficiará más a las mujeres a largo plazo. Algunos estudios han encontrado que las mujeres que se hacen la mamografía digital tienen que regresar con menos frecuencia a hacerse estudios por imágenes adicionales debido a áreas inconclusas en el mamograma original. Un estudio abarcador realizado recientemente encontró que la mamografía digital era más precisa en encontrar cánceres en las mujeres menores de 50 años y en mujeres con tejido del seno denso. No obstante, las tasas de resultados inconclusos fueron similares entre el mamograma digital y el mamograma con película. Es importante recordar que el mamograma con película convencional es también efectivo para esos grupos de mujeres, y ellas no deben dejar de hacerse el mamograma regular si el mamograma digital no está disponible.

Diagnóstico y detección asistida por computadora: durante las últimas décadas, el diagnóstico y detección por computadora (computer-aided detection and diagnosis, CAD) se ha desarrollado para ayudar a los radiólogos a detectar cambios sospechosos en los mamogramas. Esto puede hacerse con mamograma de película convencional o con mamograma digital.

Las computadoras pueden ayudar a identificar áreas anormales en un mamograma al actuar como un segundo conjunto de “ojos”. Para los mamogramas convencionales, la película se coloca en una máquina que convierte la imagen en una señal digital que luego es analizada por la computadora. De forma alterna, la tecnología puede ser aplicada a un mamograma digital. Luego, la computadora muestra la imagen en una pantalla de vídeo con marcadores que indican las áreas que el radiólogo debe examinar específicamente con detenimiento.

Aún no es claro cuán útil podrá ser el diagnóstico y detección por computadora. Algunos médicos encuentran que es útil, pero un estudio abarcador recientemente encontró que no mejoró significativamente la precisión de la detección del cáncer de seno. No obstante, aumenta el número de mujeres que necesitaron hacerse biopsias del seno. Se necesitan más investigaciones.

Imágenes por resonancia magnética del seno

Los exámenes con imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Un líquido de contraste, llamado gadolinio, a menudo se inyecta en una vena antes o durante el estudio para mostrar mejor los detalles.

Las imágenes por resonancia magnética toman mucho tiempo (a menudo hasta una hora). Usted tiene que permanecer acostados dentro de un tubo estrecho, lo cual puede ser confinante y puede molestar a las personas que sufren de claustrofobia (temor a lugares cerrados). La máquina también produce un zumbido y ruidos de chasquido altos que pueden resultar incómodos. En algunos lugares se ofrecen audífonos con música para bloquear este ruido. Los MRI también son muy costosos, aunque los planes médicos por lo general pagan por estos estudios en algunas situaciones, como cuando se ha diagnosticado el cáncer.

Aunque las máquinas de MRI son bastante comunes, éstas tienen que ser adaptadas especialmente para examinar el seno. Es importante que el MRI del seno se haga en una de estas máquinas especialmente adaptadas.

El MRI puede usarse con los mamogramas para la detección en las mujeres con un alto riesgo de cáncer de seno, o puede usarse para examinar mejor las áreas sospechosas que se encuentran mediante un mamograma. Además, el MRI se usa en las mujeres que han sido diagnosticadas con cáncer de seno para determinar mejor el tamaño real del cáncer y para buscar cualquier otro cáncer en el seno.

Si se encuentra un área anormal en el seno, a menudo se puede hacer una biopsia usando un MRI como guía. Esto se discute con más detalles en la sección “Biopsia”.

Ecografía del seno

La ecografía, también conocida como sonografía o ultrasonido, utiliza ondas sonoras para delinear una parte del cuerpo. En esta prueba, se coloca un pequeño instrumento en la piel que parece micrófono y que se llama transductor (primero se lubrica con gel). Un transductor emite las ondas sonoras y detecta los ecos a medida que rebotan de los tejidos del cuerpo. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla. Este estudio no causa dolor y no le expone a radiación.

La ecografía se ha convertido en un recurso valioso para usarse con mamografía, ya que está disponible ampliamente y es menos costosa que las otras opciones, como el MRI. No se recomienda el uso de ecografía en lugar de mamogramas para la detección del cáncer de seno. Por lo general, la ecografía del seno se usa en un área específica del seno que causa preocupación y que se encontró gracias al mamograma. La ecografía ayuda a distinguir entre los quistes (sacos llenos de líquido) y las masas sólidas, y algunas veces puede ayudar a indicar la diferencia entre los tumores benignos y los cancerosos.

La ecografía puede ser más útil en las mujeres con senos muy densos. Actualmente los estudios clínicos están evaluando los beneficios y los riesgos de añadir la ecografía del seno a los mamogramas de detección en las mujeres que tienen senos densos y un riesgo mayor de cáncer de seno.

Ductograma

Esta prueba, también llamada galactograma, algunas veces es útil para determinar la causa de la secreción del pezón. En esta prueba, se introduce un tubo plástico muy delgado en la abertura de un conducto del pezón por donde sale la secreción. Se inyecta una pequeña cantidad de medio de contraste, que delinea la forma del conducto en una imagen de radiografía y muestra si hay una masa en el interior del conducto.

Estudios por imágenes más recientes

Las pruebas más recientes, como la mamocintigrafía y la tomosíntesis, no se usan comúnmente. Además, estas pruebas siguen bajo estudio para determinar la eficacia de las mismas. Estas técnicas se describen en la sección “¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y el tratamiento del cáncer de seno?".

Otras pruebas

Estas pruebas se pueden hacer con propósitos de investigación, pero todavía no se ha encontrado que sean útiles en el diagnóstico de cáncer de seno en la mayoría de las mujeres.

Examen de la secreción del pezón

Si presenta secreción en el pezón, se puede colectar una muestra del líquido y observarlo con un microscopio para ver si contiene células cancerosas. La mayoría de los líquidos o secreciones del pezón no son cáncer. En general, si la secreción luce lechosa o color verdoso claro, es muy poco probable que se trate de cáncer. Si la secreción es roja o café rojizo, lo cual sugiere que contiene sangre, es probable que pudiera tratarse de un cáncer, aunque es más probable que se trate de una lesión, infección o de un tumor benigno.

Aun cuando no se encuentran células cancerosas en la secreción del pezón, no es posible determinar con certeza que no hay cáncer de seno. Si la paciente presenta una masa sospechosa, es necesario realizar una biopsia de la masa, aunque la muestra de la secreción del pezón no muestre células cancerosas.

Lavado ductal y aspiración del pezón

El lavado ductal es una prueba experimental desarrollada para las mujeres que no tienen síntomas de cáncer de seno, pero que están en un riesgo muy alto para esta enfermedad. No es una prueba para detectar o diagnosticar el cáncer de seno, pero ésta puede ayudar a proveer un panorama más preciso del riesgo de una mujer de padecerlo.

El lavado ductal se puede hacer en el consultorio del doctor o en una institución ambulatoria. Se aplica crema anestésica para adormecer el área del pezón. Luego se ejerce una succión suave para ayudar a extraer pequeñas cantidades de líquido de los conductos lácteos hasta la superficie del pezón, lo que ayuda a localizar las aberturas naturales de los conductos. Luego, se introduce un tubo diminuto (llamado catéter) en la abertura de un conducto. Se administra lentamente solución salina a través del catéter para enjuagar suavemente el conducto y recolectar células. El líquido ductal se extrae a través del catéter y se envía al laboratorio para observar las células en un microscopio.

El lavado ductal no se considera apropiado para las mujeres que no tienen un alto riesgo de padecer cáncer de seno. Todavía no se sabe si en algún momento se convierta en una herramienta útil. La prueba no ha mostrado que pueda detectar cáncer en sus etapas iniciales. Es más probable que sea útil como prueba para determinar el riesgo de cáncer que como prueba de detección del cáncer. Es necesario realizar más estudios para definir mejor la utilidad de esta prueba.

La aspiración del pezón también detecta células anormales que están surgiendo en los conductos. Sin embargo, es un procedimiento más sencillo, ya que no se inserta nada en el seno. El dispositivo para la aspiración del pezón utiliza unas copas pequeñas que son colocadas en los senos de la mujer. El dispositivo calienta los senos, los comprime suavemente, y aplica una succión ligera para extraer líquido del pezón hasta la superficie del seno. Luego, se recoge el líquido del pezón para ser enviado a un laboratorio para análisis. Al igual que el lavado ductal, este procedimiento puede utilizarse como prueba para determinar el riesgo de cáncer, pero no es apropiada como prueba para detectar el cáncer. La prueba no ha mostrado que pueda detectar cáncer en sus etapas iniciales.

Biopsia

Durante una biopsia, el médico remueve una muestra del área sospechosa para examinarla con un microscopio. Una biopsia se realiza cuando se encuentra en mamogramas, pruebas por imágenes o examen físico, un cambio en un seno (o anomalía) que pudiera ser cáncer. Una biopsia es la única manera de indicar la presencia real de un cáncer.

Hay varios tipos de biopsias, como por ejemplo la aspiración con aguja fina, la biopsia de núcleo (con aguja ancha) y la biopsia quirúrgica. Cada tipo de biopsia tiene ventajas y desventajas. La elección del que se vaya a utilizar depende de su situación específica. Algunos de los factores que su doctor considerará incluyen qué tan sospechosa aparece la lesión, el tamaño, en qué parte del seno se ubica, cuántas lesiones hay, otros problemas médicos que pueda tener y sus preferencias personales. Pudiera ser que quiera hablar con su médico sobre las ventajas y desventadas entre los diferentes tipos de biopsia.

Biopsia por aspiración con aguja fina

En la biopsia por aspiración con aguja fina (fine needle aspiration biopsy, FNA), el médico utiliza una aguja hueca y muy fina colocada en una jeringa para extraer (aspirar) una pequeña cantidad de tejido de un área sospechosa que luego se observa con un microscopio. Para esta biopsia, se utiliza una aguja más delgada que las agujas usadas en las pruebas sanguíneas.

Si se puede palpar el área donde se hará la biopsia, la aguja puede ser guiada hacia el área del seno con el cambio mientras el médico está palpándola.

Si la masa no se puede palpar con facilidad, el médico puede utilizar una ecografía para observar la aguja en una pantalla a medida que la dirige hacia la masa.

Es posible que se use anestesia local (medicamento para adormecer el área). Debido a que se usa una aguja fina para hacer la biopsia, el proceso de la anestesia pudiera ser más molesto que la biopsia en sí.

Una vez que la aguja está en su lugar, se extrae líquido. Si el líquido es transparente, probablemente la masa es un quiste benigno. Un líquido sanguinolento o turbio puede significar un quiste benigno o, raras veces, un cáncer. Si la protuberancia es sólida, se extraen pequeños fragmentos de tejido. Un patólogo observará el tejido o líquido que se extrajo con la biopsia con un microscopio para ver si es canceroso.

Aunque una biopsia FNA es el tipo más fácil de biopsia, ésta tiene algunas desventajas. Algunas veces puede pasar por alto un cáncer si la aguja no se coloca entre las células cancerosas. Además, aun cuando se encuentran células cancerosas, usualmente no es posible determinar si el cáncer es invasivo. En algunos casos, puede que no haya suficientes células para realizar algunas de las otras pruebas de laboratorio que se hacen rutinariamente en muestras de cáncer de seno. Si la biopsia FNA no provee un diagnóstico claro, o su médico sigue sospechando cáncer, se debe realizar una segunda biopsia o un tipo diferente de biopsia.

Biopsia por punción con aguja gruesa

En una biopsia por punción con aguja gruesa se utiliza una aguja más grande para tomar muestras de los cambios del seno que el médico palpa o que son señalados por una ecografía o un mamograma. Cuando se usan mamogramas que se toman de ángulos diferentes para localizar el lugar de la biopsia, a esto se le conoce como biopsia estereotáctica con aguja gruesa. En algunos centros, la biopsia puede ser guiada por un MRI.

La aguja que se usa en este tipo de biopsias en más grande que la que se usa en la FNA. Se extrae una pequeña muestra cilíndrica de tejido (núcleo) de una anomalía en el seno (aproximadamente de 1/16 a 1/8 de pulgada de diámetro y ½ pulgada de largo). A menudo se extraen varios núcleos. Esta biopsia se realiza con anestesia local (usted está despierto, pero el área está adormecida) en un lugar de tipo ambulatorio.

En comparación con la FNAB, es más probable que la biopsia por punción con aguja gruesa provea un diagnóstico claro debido a que remueve fragmentos de tejidos más grandes, aunque aun así puede pasar por alto algunos cánceres.

Biopsia asistida por vacío

La biopsia asistida por vacío se puede hacer con sistemas tales como el Mammotome® o el ATEC® (Automated Tissue Excision and Collection). Para estos procedimientos, la piel es adormecida y se hace una pequeña incisión de aproximadamente un ¼ de pulgada. Una sonda hueca es insertada a través de la incisión en el área del tejido anormal del seno. La sonda puede ser guiada hacia el lugar en cuestión mediante radiografías o ecografías (o incluso imágenes por resonancia magnética para el procedimiento ATEC). Un cilindro de tejido es entonces succionado a través de un hueco en el lado de la sonda, y un bisturí que rota dentro de la sonda corta la muestra de tejido del resto del seno. Se pueden tomar varias muestras de la misma incisión. Las biopsias asistidas por vacío se realizan de manera ambulatoria. No requiere de suturas o puntadas, y la cicatrización es mínima. Por lo general, este método remueve más tejido que con la biopsia por punción con aguja gruesa.

Biopsia quirúrgica (abierta)

Algunas veces es necesario realizar una cirugía con el fin de extirpar toda o parte de una masa para examinarla bajo el microscópico. Este procedimiento se conoce como biopsia quirúrgica o biopsia abierta. Por lo general, ésta es una biopsia por escisión, en la que el cirujano extirpa la masa o el área anormal totalmente, así como el margen alrededor de tejido que parece normal. Si la masa es demasiado grande como para ser extirpada fácilmente, se puede hacer una biopsia por incisión. En este tipo de biopsia, sólo se extirpa parte de la masa. En pocos casos, este tipo de biopsia se puede hacer en el consultorio del médico, pero más comúnmente se hace en el departamento de consulta externa del hospital, con anestesia local (usted está despierta durante el procedimiento pero el seno está adormecido). También es posible que le administren medicamento para adormecerle. También este tipo de biopsia se puede hacer usando anestesia general (usted está dormida).

Durante una biopsia quirúrgica del seno, el cirujano puede utilizar un procedimiento llamado localización estereotáctica con alambre cuando hay una masa pequeña difícil de localizar mediante palpación o si el área luce sospechosa en las radiografías pero no se puede palpar. Después de que el área se adormece con un anestésico local, se coloca una aguja hueca delgada en el seno y se usa la visualización por rayos X para guiar la aguja hacia el área sospechosa. Una vez el extremo de la agua está en el lugar correcto, se inserta un alambre delgado a través del centro de la aguja. Un gancho pequeño en el extremo del alambre lo mantiene en su lugar. Después, se remueve la aguja hueca. El cirujano puede usar entonces el alambre como una guía para llegar al área anormal que se ha de extirpar. La muestra quirúrgica se envía a un laboratorio para ser examinada con un microscopio (ver información más adelante).

Este tipo de biopsia es más compleja que la FNA o la biopsia por punción con aguja gruesa, ya que usualmente requiere de varios puntos de sutura, y puede dejar una cicatriz. Por lo general, una biopsia por punción con aguja gruesa es suficiente para hacer un diagnóstico, aunque a veces puede que sea necesario realizar una biopsia abierta dependiendo de la localización de la lesión, o si la biopsia por punción no ofrece resultados claros.

Disección de ganglio linfático y biopsia de ganglio centinela

Estos procedimientos se hacen específicamente para determinar si hay cáncer en los ganglios linfáticos. Para más información sobre estos procedimientos, remítase a la sección, "¿Cómo se trata el cáncer de seno?"

Pruebas de laboratorio del tejido del cáncer de seno

Las muestras de tejido del seno que se obtienen de la biopsia se observan en el laboratorio para determinar si hay cáncer de seno, y de ser así, qué tipo. Otras pruebas de laboratorio pueden ayudar a determinar cuán rápidamente es probable que crezca el cáncer (a qué extensión) y qué tratamientos probablemente sean eficaces.

Si se diagnostica una condición benigna, no necesitará más tratamiento. A pesar de esto, resulta importante que su médico le indique si la condición benigna le coloca en un riesgo mayor de cáncer de seno en el futuro y qué tipo de cuidado de seguimiento pudiera necesitar.

Si el diagnóstico es cáncer, debe haber tiempo para que usted aprenda sobre la enfermedad y discuta todas las opciones de tratamiento con su equipo de atención del cáncer, sus amigos y su familia. Por lo general, no hay necesidad de apresurar el tratamiento. Tal vez usted quiera obtener una segunda opinión antes de decidir el tratamiento que es mejor para usted.

Tipo de cáncer de seno

El tejido extirpado durante la biopsia (o durante la cirugía) se examina primero con un microscopio para determinar si hay cáncer y para ver si el cáncer es in situ (no invasivo) o invasivo. La biopsia también se usa también para determinar el tipo de cáncer. Los diferentes tipos de cáncer de seno se definen en la sección "¿Qué es el cáncer de seno?"

Los tipos más comunes, el cáncer ductal invasivo y el cáncer lobulillar invasivo, se tratan generalmente de la misma manera.

Grado del cáncer de seno

Un patólogo también le asigna un grado al cáncer, de acuerdo con la semejanza en la apariencia de la muestra de la biopsia con el tejido normal del seno. El grado ayuda a predecir el pronóstico de una mujer. En general, un grado con un número menor indica un cáncer de crecimiento más lento que es menos probable que se propague, mientras que un número mayor indica un cáncer de crecimiento más rápido que es más probable que se propague. El grado del tumor es un factor que se toma en consideración al momento de decidir si es necesario administrar tratamiento adicional después de la cirugía.

El grado histológico del tumor (algunas veces llamado grado Bloom-Richardson, grado Scarff-Bloom-Richardson o grado Elston-Ellis) se basa en la disposición de las células entre sí: si forman túbulos, su semejanza con las células normales del seno (grado nuclear) y cuántas células cancerosas están en el proceso de división (recuento mitótico). Este sistema de clasificación por grados se usa para los cánceres invasivos, pero no para los cánceres in situ.

  • Los cánceres de grado 1 (bien diferenciados) presentan células de apariencia relativamente normal que no parecen estar creciendo rápidamente y que tienen una configuración de pequeños túbulos.
  • Los cánceres de grado 2 (moderadamente diferenciados) tienen características entre los grados 1 y 3.
  • Los cánceres de grado 3 (pobremente diferenciados), el grado más alto, carecen de características normales y tienden a crecer y a propagarse más agresivamente.

El carcinoma ductal in situ (DCIS) algunas veces recibe un grado nuclear, que describe qué tan anormales parecen las células. También se toma en cuenta la presencia o ausencia de necrosis (áreas de células cancerosas muertas o en degeneración) que pudieran indicar un cáncer más agresivo. Otros factores importes para determinar el pronóstico del carcinoma ductal in situ (DCIS) incluye el margen quirúrgico (qué tan cerca está el cáncer de borde de la muestra) y el tamaño (cantidad de tejido del seno afectado por el DCIS). Los cánceres in situ con un alto grado nuclear, necrosis, cáncer en o cerca del borde de la muestra o áreas grandes de DCIS son los que tienen más probabilidades de regresar después del tratamiento.

Condición de receptor de estrógeno y de progesterona

Los receptores son proteínas en las superficies exteriores de las células que se pueden unir a ciertas sustancias, como las hormonas que circulan en la sangre. Las células normales y algunas células cancerosas del seno tienen receptores que se unen al estrógeno y a la progesterona. Estas dos hormonas a menudo adelantan el crecimiento de las células cancerosas del seno.

Un paso importante en la evaluación de un cáncer de seno es analizar una porción del cáncer extirpado durante la biopsia (o cirugía) para ver si tienen receptores de estrógeno y progesterona. Las células cancerosas pueden contener uno o ambos receptores. Los cánceres de seno que contienen receptores de estrógeno son referidos a menudo como cánceres ER positivo, mientras que aquéllos con receptores de progesterona se les denominan cánceres PR positivo. Las mujeres que padecen cánceres con receptor hormonal positivo tienden a tener un mejor pronóstico y tienen muchas más probabilidades de responder a la terapia hormonal que las mujeres que no tienen estos receptores.

A todos los cánceres de seno, con excepción del carcinoma lobulillar in situ, se les debe realizar estas pruebas de receptores hormonales al momento de la biopsia del seno o la cirugía. Alrededor de dos de cada tres cánceres de seno contienen al menos uno de estos receptores. Este porcentaje es mayor en las mujeres de más edad que en las mujeres más jóvenes.

Condición HER2/neu

Aproximadamente uno de cada cinco cánceres de seno contiene una cantidad muy elevada de una proteína promotora del crecimiento llamada HER2/neu. El gen HER2/neu instruye a las células a producir esta proteína. A los tumores con niveles aumentados de HER2/neu se les conoce como positivos para HER2.

En las mujeres con cánceres de seno HER2 positivo, hay demasiadas copias del gen HER2/neu, lo que resulta en mayores cantidades de proteína HER2/neu de lo normal. Estos cánceres tienden a ser más agresivos, es decir, crecen y se propagan con más rapidez que los otros cánceres de seno.

Se deben hacer las pruebas de HER2/neu a todos los cánceres de seno recién diagnosticados, ya que los cánceres HER2 positivo tienen una probabilidad mucho mayor de beneficiarse de tratamiento con medicamentos dirigidos a la proteína HER2/neu, tal como trastuzumab (Herceptin) y lapatinib (Tykerb). Para más información sobre estos medicamentos remítase a la sección "¿Cómo se trata el cáncer de seno?"

Las pruebas a la muestra de biopsia o cirugía usualmente se hace de una o dos formas:

  • Inmunohistoquímica (IHC): en esta prueba, anticuerpos especiales que identifican la proteína HER2/neu son aplicados a la muestra, lo que causa que las células cambien de color si se presentan muchas copias. Este cambio de color se puede ver en el microscopio. Los resultados de la pruebas se presentan como 0, 1+, 2+, o 3+.
  • Hibridización fluorescente in situ (FISH): esta prueba utiliza porciones fluorescentes de ADN que se adhieren específicamente a copias de las células del gen HER2/neu, las que se puede contar con un microscopio especial.

Muchos especialistas en cáncer de seno opinan que la prueba de hibridización fluorescente in situ es más precisa que la prueba de inmunohistoquímica. Sin embargo, esta prueba es más costosa y toma más tiempo recibir los resultados. Con más frecuencia, la IHC se hace primero. Si los resultados son 1+ (o 0), el cáncer se considera HER2 negativo. Las personas con tumores HER2 negativos no son tratadas con medicamentos (como trastuzumab) que atacan la HER2. Si los resultados de la prueba indican 3+, el cáncer es HER2 positivo. Las pacientes con tumores HER2 positivos pueden ser tratadas con medicamentos, como trastuzumab. Cuando el resultado es 2+, la condición de HER2 del tumor no está clara. A menudo, esto conduce a pruebas del tumor con FISH. Actualmente se están haciendo disponibles métodos de prueba más nuevos (remítase a la sección ¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y el tratamiento del cáncer de seno?

Pruebas de ploidía y tasa de proliferación celular

La ploidía de las células cancerosas se refiere a la cantidad de ADN que contienen. Si hay una cantidad normal de ADN en las células, se dice que éstas son diploides. Si la cantidad es anormal, entonces las células se describen como aneuploides. Aunque las pruebas de ploidía pueden ayudar a determinar el pronóstico, estas pruebas pocas veces cambian el tratamiento y son consideradas como opcionales. Por lo general, no son recomendadas como parte de la evaluación rutinaria del cáncer de seno.

La fracción de fase S es el porcentaje de células en una muestra que están reproduciendo (copiando) su ADN. La reproducción del ADN significa que la célula se está preparando para dividirse en dos células nuevas. La tasa de división de células cancerosas también se puede calcular mediante una prueba Ki-67. Si la fracción de células de fase S o el índice de marcador Ki-67 es alto, significa que las células cancerosas se están dividiendo más rápidamente, lo que indica que hay un cáncer más agresivo.

Pruebas de patrones genéticos

Los investigadores han encontrado que el análisis simultáneo a los patrones de un número de genes (algunas veces llamados perfiles de expresión genética) puede ayudar a predecir si el cáncer de seno en etapa inicial es propenso o no a regresar tras el tratamiento inicial. Dos de dichas pruebas, las cuales observan los distintos conjuntos de genes, ya están disponibles.

Oncotipo DX®: la prueba Oncotipo DX puede ser útil para decidir si el tratamiento adicional (adyuvante) con quimioterapia (después de la cirugía) pudiese ser beneficioso en las mujeres con ciertos cánceres de seno en etapa temprana que usualmente tiene una baja probabilidad de regresar (cánceres de seno con receptor de estrógeno positivo en etapa I o II sin ganglios linfáticos afectados). La información reciente ha mostrado que la prueba también puede ser beneficiosa para las pacientes con ganglios linfáticos positivos.

La prueba examina un conjunto de 21 genes en las células que se obtuvieron de las muestras del tumor para determinar una “puntuación de recurrencia” que va desde 0 a 100:

  • Las mujeres con una puntuación de recurrencia de 17 o menos tienen un bajo riesgo de recurrencia (de que el cáncer regrese después del tratamiento).
  • Aquéllas con una puntuación de 18 a 30 están en riesgo intermedio.
  • Las mujeres con una puntuación de 31 o más están en alto riesgo.

La prueba calcula el riesgo, pero no puede indicar con seguridad si una mujer en particular presentará una recurrencia. Ésta es una herramienta que se puede usar, junto con otros factores, para ayudar a orientar a las mujeres y a sus médicos al decidir si sería útil administrar más tratamiento.

MammaPrint®: esta prueba se puede usar para ayudar a determinar la probabilidad de que ciertos cánceres de seno en etapa inicial (etapa I o II) recurran en partes distantes del cuerpo después del tratamiento inicial. Puede usarse con tumores ER negativo o tumores ER positivo.

La prueba analiza la actividad de 70 genes diferentes para determinar si el cáncer es de ‘bajo riesgo o de ‘alto riesgo’. Esto puede ayudar a los médicos a decidir si es necesario administrar tratamiento adicional (adyuvante).

Para hacer una prueba MammaPrint, se tiene que extraer el tumor y almacenarlo de cierta manera. Por lo tanto, la decisión de hacer esta prueba tiene que hacerse antes de la cirugía.

Utilidad de estas pruebas: aunque algunos médicos están utilizando estas pruebas (junto con otra información) para ayudar a tomar decisiones sobre ofrecer quimioterapia, otros médicos están esperando que se realicen más investigaciones para probar que son útiles. Actualmente se están realizando estudios clínicos abarcadores sobre estas pruebas. Mientras tanto, es posible que las mujeres quieran preguntarle a sus médicos si estas pruebas pudieran ser o no beneficiosas para ellas.

¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de seno?

La etapa describe la extensión del cáncer en el cuerpo. Se basa en si el cáncer es invasivo o no invasivo, el tamaño del tumor, cuántos ganglios linfáticos están afectados, y si hay propagación a otras partes del cuerpo. La etapa de un cáncer es uno de los factores más importantes para determinar el pronóstico y las opciones de tratamiento.

La clasificación por etapas es un proceso cuyo objetivo es determinar qué tan propagado se encuentra un cáncer al momento del diagnóstico. Dependiendo de los resultados del examen físico y de la biopsia, es posible que su médico le pida que se someta a ciertos estudios por imágenes, como por ejemplo radiografías del tórax, mamogramas de ambos senos, gammagrafías óseas y exámenes de tomografía computarizada (CT), imágenes por resonancia magnética (MRI) y/o tomografías por emisión de positrones (PET – vea información más adelante). También se pueden llevar a cabo análisis de sangre para evaluar su salud general y para ayudar a determinar si el cáncer se ha propagado a ciertos órganos.

Estudios por imágenes para detectar propagación del cáncer de seno

Una vez se diagnostica el cáncer de seno, una o más de las siguientes pruebas pueden ser usadas.

Radiografía de tórax

Esta prueba se puede realizar para determinar si el cáncer de seno se ha propagado a los pulmones.

Mamograma

Si no se han hecho todavía, se pueden realizar más mamogramas para obtener vistas más detalladas de los senos. Esto se hace para examinar cualquier otra área anormal que también pudieran ser cáncer. Este estudio se describe en la sección "¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?".

Gammagrafía ósea

Este procedimiento puede ayudar a mostrar si el cáncer se ha propagado (metástasis) en los huesos. Puede que sea más útil que las radiografías convencionales, ya que puede mostrar todos los huesos del cuerpo al mismo tiempo.

Para este estudio, se inyecta una pequeña cantidad de material de bajo nivel radioactivo en una vena (intravenosamente o IV). La sustancia se asienta en áreas de cambios en los huesos por todo el esqueleto en el transcurso de varias horas. Después usted se acostará en una camilla durante aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial detecta la radioactividad y crea una imagen de su esqueleto.

Las áreas de cambios en los huesos aparecen como "puntos radioactivos" en el esqueleto, esto significa que estas áreas atraen la radioactividad. Estas áreas podrían indicar la presencia de cáncer metastásico, pero la artritis u otras condiciones de los huesos también pueden causar el mismo patrón. Para poder distinguir entre estas condiciones, su equipo de atención del cáncer puede usar otros estudios por imágenes tales como radiografías simples o una tomografía computarizada (CT), o un MRI para obtener una mejor imagen de las áreas que se iluminan, o incluso se puede hacer una biopsia para obtener muestras de los huesos.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego una computadora combina estas fotografías en imágenes de secciones de la parte del cuerpo que se estudia. En mujeres con cáncer de seno, este estudio se usa con más frecuencia para examinar el tórax y/o el abdomen con el fin de saber si el cáncer se ha propagado a otros órganos.

Antes de tomar cualquier imagen, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre una y dos pintas de un contraste oral. Esto ayuda a delinear el intestino para que no se vayan a pasar por alto los tumores. También es posible que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte una clase diferente de tinte de contraste (contraste IV). Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo.

La inyección pudiera causar cierto enrojecimiento o bochorno (sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y presentan erupciones. Raramente, se presentan reacciones más graves como dificultad para respirar o baja presión sanguínea. Se pueden administrar medicamentos para prevenir y tratar las reacciones alérgicas. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes. Necesita acostarse inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo dentro del cual permanece acostado durante la captura de las imágenes.

Biopsia con aguja guiada por CT: las tomografías por computadora pueden también ser usadas para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha propagación del cáncer. Para este procedimiento, usted permanece en la mesa de la CT, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia la localización de la masa. La exploración por CT continúa hasta que los médicos están seguros de que la aguja se encuentra dentro de la masa. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento diminuto de tejido) o una muestra mediante una biopsia por punción con aguja gruesa (un cilindro delgado de tejido de ½ pulgada de largo y menos de 1/8 de pulgada de diámetro) y se examina con un microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Este estudio se describe en la sección "¿Se puede detectar el cáncer de seno en sus primeras etapas?" y ¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno? como un estudio por imágenes del seno. Las imágenes por resonancia magnética (MRI) se pueden usar para examinar el seno con cáncer para saber si hay otros tumores. Además, se pueden usar para examinar el seno opuesto con el fin de asegurarse de que no tiene ningún tumor. Aún no está claro cuán útil es esto en la planificación de la cirugía en alguien que se sabe tiene cáncer de seno.

El MRI se ha usado para detectar cáncer que se ha propagado en varias partes del cuerpo, como se ha hecho con las CT. Asimismo, son muy útiles para examinar el cerebro y la médula espinal.

En el MRI se usan ondas de radio e imanes muy potentes en vez de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Un material de contraste, llamado gadolinio, a menudo se inyecta en una vena para mostrar mejor los detalles.

El procedimiento para obtener el MRI es un poco más incómodo que las pruebas de CT. En primer lugar, toman más tiempo, con frecuencia hasta una hora. Segundo, usted debe permanecer acostada dentro de un tubo estrecho, que podría ser confinante y puede molestar a las personas que sufren de claustrofobia (temor a lugares encerrados). Algunas veces, las máquinas más nuevas “MRI abiertas” pueden ayudar a las personas que enfrentan este temor, si es necesario. La máquina también produce un zumbido y ruidos de chasquido que puede resultar incómodo. En algunos centros proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear este ruido.

Ecografía

Este estudio se describe en la sección "¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?" como un estudio por imágenes del seno. Pero una ecografía también puede usarse para ver si el cáncer se ha propagado hacia alguna otra parte en el cuerpo.

La ecografía usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de los órganos internos o masas. Un pequeño instrumento parecido a un micrófono llamado transductor, envía ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan en los tejidos del cuerpo. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla. Este estudio no causa dolor y no le expone a radiación.

La ecografía abdominal puede ser usada para detectar tumores en el hígado o en otros órganos abdominales. Cuando usted se somete a un examen de ecografía abdominal, sencillamente se acuesta sobre una mesa y un técnico mueve el transductor sobre la piel que se encuentra sobre la parte del cuerpo a examinar. Generalmente, se lubrica primero la piel con gel.

Tomografía por emisión de positrones

Para la tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) se inyecta glucosa (una forma de azúcar), la cual contiene un átomo radioactivo, en el torrente sanguíneo. Debido a que las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben grandes cantidades del azúcar radioactivo. En aproximadamente una hora, se usa una cámara especial para crear una imagen de las áreas de radioactividad en el cuerpo.

La tomografía por emisión de positrones es útil cuando su médico cree que es posible que el cáncer se haya propagado, pero no sabe a dónde. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero provee información útil sobre todo su cuerpo. Algunas máquinas más nuevas pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto le permite al radiólogo comparar las áreas de mayor radioactividad en la PET con la apariencia de esa área en la CT.

Hasta el momento, la mayoría de los estudios muestra que la PET no es muy útil en la mayoría de los casos de cáncer de seno, aunque se puede usar cuando se sabe que el cáncer se ha propagado.

Sistema TNM del American Joint Committee on Cancer (AJCC)

El sistema de clasificación por etapas es una manera estandarizada que tiene su equipo de profesionales de atención del cáncer para resumir la información sobre cuánto se ha propagado un cáncer. El sistema que más comúnmente se usa para describir las etapas del cáncer de seno es el sistema TNM del American Joint Committee on Cancer (AJCC).

La etapa de un cáncer de seno puede ser basada en los resultados del examen físico, de la biopsia y de los estudios por imágenes (etapa clínica) o según los resultados de estas pruebas más los resultados de la cirugía (etapa patológica). La clasificación por etapas descrita aquí es la etapa patológica, la cual incluye los hallazgos después de la cirugía, cuando el patólogo observó la masa en el seno y los ganglios linfáticos adyacentes. La clasificación patológica por etapas probablemente sea más precisa que la clasificación clínica por etapas, ya que permite a su médico obtener una impresión directa de la extensión de su cáncer.

El sistema TNM clasifica los cánceres según su etapa T, N y M:

  • La letra T significa tumor (su tamaño y la extensión de su propagación dentro del seno y en los órganos adyacentes).
  • La N significa la propagación a los ganglios (nódulos) linfáticos (grupos de células del sistema inmunitario, en forma de fríjol).
  • La M es por metástasis (propagación a órganos distantes).

Se agregan otras letras y números después de la T, N, y M para proveer más detalles sobre el tumor, los ganglios linfáticos y las metástasis:

  • La letra T seguida de un número del 0 al 4 describe el tamaño del tumor y su propagación a la piel o a la pared torácica debajo del seno. Los números T mayores indican un tumor más grande y/o una propagación más extensa a los tejidos adyacentes al seno.
  • La letra N seguida de un número del 0 al 3 indica si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos vecinos al seno y, de ser así, cuántos ganglios linfáticos se encuentran afectados.
  • La letra M seguida de un número del 0 al 1 indica si el cáncer se ha propagado o no a los órganos distantes (por ejemplo, los pulmones o los huesos).

Categorías T, N y M del cáncer de seno

Tumor primario (T):

    TX: no se puede evaluar el tumor primario.

    T0: no hay evidencia de tumor primario.

    Tis: carcinoma in situ (DCIS, LCIS o enfermedad de Paget del pezón sin masas tumorales asociadas).

    T1: tumor de 2 cm (3/4 de pulgada) o menos de ancho.

    T2: tumor mayor de 2 cm, pero no mayor de 5 cm (2 pulgadas) de ancho.

    T3: el tumor mide más de 5 cm de ancho.

    T4: tumor de cualquier tamaño que crece hacia la pared torácica o la piel. Este incluye cáncer inflamatorio del seno.

Ganglios linfáticos adyacentes (N) (según se observan en el microscopio)

La clasificación por etapas de los ganglios linfáticos para el cáncer de seno ha cambiado con el paso del tiempo conforme la tecnología ha evolucionado. Los métodos anteriores fueron útiles en encontrar grandes depósitos de células cancerosas en los ganglios linfáticos, pero podían pasar por alto áreas microscópicas de la propagación del cáncer. Con el transcurso del tiempo, los métodos más recientes han hecho posible que se puedan encontrar depósitos cada vez más pequeños de células cancerosas. Los expertos no han estado seguros sobre qué hacer con la información reciente. ¿Afectan los diminutos depósitos de células cancerosas el pronóstico de la misma manera que lo hacen los depósitos más grandes? ¿Cuánto cáncer es necesario en los ganglios linfáticos para ver un cambio en el pronóstico o tratamiento?

Todavía se siguen analizando las respuestas a estas preguntas, pero hasta el momento, un depósito de células cancerosas tiene que contener por lo menos 200 células o medir por lo menos 0.2 mm de ancho (menos de 1/100 de una pulgada) para que cambie la etapa N. Un área de propagación del cáncer que mida menos de 0.2 mm (o con menos de 200 células) no cambia la etapa, pero se registra con abreviaciones que reflejan la manera en que la propagación del cáncer fue detectada. La abreviación “i+” significa que las células cancerosas sólo fueron observadas cuando se usó un tinte especial llamado inmunohistoquímica. Asimismo, se usa la abreviación “mol+” si el cáncer sólo se pudo encontrar usando una técnica llamada PCR. Algunas veces, a estas áreas muy diminutas se les llama células tumorales aisladas. Por otro lado, si el área de la propagación del cáncer mide por lo menos 0.2 mm (o 200 células), pero aún no mide más de 2 mm, se le llama micrometástasis (un mm es aproximadamente del ancho de un grano de arroz). Las micrometástasis se cuentan sólo si no hay cualquier otra área mayor de propagación del cáncer. Se sabe que las áreas de propagación del cáncer que miden más de 2 mm afectan el pronóstico y cambian la etapa N. Algunas veces, a estas áreas más grandes se les llama macrometástasis, aunque se les puede llamar simplemente metástasis.

NX: los ganglios linfáticos adyacentes no se pueden evaluar (por ejemplo, porque se extirparon anteriormente).

N0: el cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes.

    N0(i+): se encontraron diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos axilares (debajo del brazo) mediante el uso de tintes especiales. El área de propagación del cáncer contiene menos de 200 células y mide menos de 0.2 mm.

    N0(mol+): las células cancerosas no se pueden observar en los ganglios linfáticos axilares (aun cuando se usan tintes especiales), pero se detectaron señales de células cancerosas mediante el uso de una prueba especial (llamada PCR).

N1: el cáncer se propagó a entre uno y tres ganglios linfáticos axilares, y/o se encuentran diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos mamarios internos (aquellos que están cerca del esternón) en la biopsia de ganglio centinela.

    N1mi: hay micrometástasis (áreas diminutas de propagación del cáncer) entre uno y tres ganglios debajo del brazo. Las áreas de propagación del cáncer en los ganglios linfáticos miden 2mm o menos de ancho (pero tienen por lo menos 200 células cancerosas o miden 0.2 mm de ancho).

    N1a: el cáncer se ha propagado a entre uno y tres ganglios linfáticos debajo del brazo con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2 mm de ancho.

    N1b: el cáncer se propagó a los ganglios linfáticos mamarios internos, pero esta propagación sólo se detectó mediante una biopsia de ganglio centinela (no causó inflamación de los ganglios linfáticos).

    N1c: aplica tanto N1a como N1b.

N2: el cáncer se propagó a entre cuatro y nueve ganglios linfáticos debajo del brazo, o el cáncer ha agrandado los ganglios linfáticos mamarios internos (N2a o N2b, pero no ambas).

    N2a: el cáncer se propagó a entre cuatro y nuevo ganglios linfáticos debajo del brazo con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2 mm.

    N2b: el cáncer se propagó a uno o más ganglios linfáticos mamarios internos, lo que causa que estén agrandados.

N3: aplica uno de lo siguiente:

    El cáncer se propagó a 10 o más ganglios linfáticos axilares con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2mm (N3a).

    El cáncer se propagó a los ganglios linfáticos que están debajo de la clavícula con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2mm (N3a).

    Se encuentra cáncer en por lo menos un ganglio linfático axilar (con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2 mm), y ha agrandado los ganglios linfáticos mamarios internos (N3b).

    El cáncer afecta a cuatro o más ganglios linfáticos axilares (con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2 mm), y se encuentran diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos mamarios internos en la biopsia de ganglio linfáticos centinela (N3b).

    El cáncer se propagó a los ganglios linfáticos que están sobre la clavícula con por lo menos un área de propagación del cáncer que mide más de 2mm (N3c).

Metástasis (M):

MX: no se puede evaluar la presencia de la propagación a distancia (metástasis).

M0: no se encuentra propagación a distancia en las radiografías (o en otros estudios por imágenes) o por examen físico.

    cM0(i +): se encuentran pequeños números de células cancerosas en la sangre o la médula ósea (encontrados sólo por pruebas especiales) o se encuentran áreas diminutas de propagación del cáncer (no miden más de 0.2 mm) en ganglios linfáticos alejados del seno.

M1: propagación a órganos distantes. (las localizaciones más comunes son los huesos, los pulmones, el cerebro y el hígado).

Agrupación por etapas del cáncer de seno

Una vez que se han determinado las categorías T, N y M, esta información se combina en un proceso llamado agrupamiento por etapas. Los cánceres con etapas similares tienden a tener un pronóstico similar, y por esto a menudo son tratados de una manera similar. La etapa se expresa en números romanos desde I (la etapa menos avanzada) hasta IV (la etapa más avanzada). El cáncer no invasivo se reporta como etapa 0.

Etapa 0: Tis, N0, M0: éste es el carcinoma ductal in situ (DCIS), la forma más temprana del cáncer del seno. En el DCIS, las células cancerosas continúan localizadas en el interior de un conducto y no han invadido más profundamente el tejido adiposo circundante del seno. El carcinoma lobulillar in situ (LCIS) algunas veces se clasifica también como cáncer de seno en etapa 0, pero la mayoría de los oncólogos no lo considera un cáncer de seno verdadero. En el carcinoma lobulillar in situ, las células anormales crecen en el interior de los lobulillos o glándulas productoras de leche, pero no penetran la pared de estos lobulillos. La enfermedad de Paget del pezón (sin una masa tumoral subyacente) también es etapa 0. En todos los casos, el cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos ni a localizaciones distantes.

Etapa IA T1, N0, M0: el ancho del tumor es de 2 cm (aproximadamente 3/4 de pulgada) o menos, y no se ha propagado a los ganglios linfáticos ni a localizaciones distantes.

Etapa IB: T0 o T1, N1mi, M0: el ancho del tumor es de 2 cm o menos (o no se detecta) con micrometástasis en uno a tres ganglios linfáticos axilares (el cáncer en los ganglios linfáticos mide más de 0.2 mm de ancho y/o contiene más de 200 células, pero no mide más de 2 mm).

El cáncer no se propagó a localizaciones distantes.

Etapa IIA: T0 o T1, N1 (pero no N1mi), M0 / T2, N0, M0: aplica uno de lo siguiente:

  • El tumor mide 2 cm o menos de ancho (o no se detectó) (T1 o T0) y se propagó a entre uno y tres ganglios linfáticos axilares, con cáncer en los ganglios linfáticos que mide más de 2 mm de ancho (N1a).
  • El tumor mide 2 cm o menos de ancho (o no se detectó) (T1 o T0) y se encuentran diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos mamarios internos en la biopsia de ganglio centinela (N1b).
  • El tumor mide 2 cm o menos de ancho (o no se detectó) (T1 o T0), y se propagó a entre uno y tres ganglios linfáticos axilares y a los ganglios linfáticos mamarios internos (según la biopsia de ganglio linfático centinela) (N1c).
  • El tumor mide más de 2 cm de ancho y menos de 5 cm (T2), pero no se ha propagado a los ganglios linfáticos (N0).

El cáncer no se ha propagado a localizaciones distantes (M0).

Etapa IIB: T2, N1, M0/T3, N0, M0: aplica uno de lo siguiente:

  • El tumor mide más de 2 cm y menos de 5 cm de ancho. El cáncer se propagó a entre uno y tres ganglios linfáticos axilares, y/o se encuentran diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos mamarios internos en la biopsia de ganglio linfático centinela (T2, N1).
  • El tumor mide más de 5 cm de ancho, pero no ha crecido hacia la pared torácica o la piel, y no se propagó a los ganglios linfáticos (T3, N0).

El cáncer no se ha propagado a localizaciones distantes (M0).

Etapa IIIA: T0 a T2, N2, M0 / T3, N1 o N2, M0: aplica uno de lo siguiente:

  • El tumor no mide más de 5 cm de ancho (o no se pudo detectar). Se propagó a entre cuatro y nueve ganglios linfáticos axilares, o el cáncer ha agrandado los ganglios linfáticos mamarios internos (T0 a T2, N2).
  • El tumor mide más de 5 cm de ancho, pero no ha crecido hacia la pared torácica o la piel. Se propagó a entre uno y nueve ganglios linfáticos axilares, o a los ganglios mamarios internos (T3, N1, o N2).

El cáncer no se ha propagado a localizaciones distantes (M0).

Etapa IIIB: T4, N0 a N2, M0: el tumor ha crecido en la pared torácica o en la piel (T4), y aplica uno de lo siguiente:

  • El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos (N0).
  • El cáncer se propagó a entre uno y tres ganglios linfáticos axilares, y/o se encuentran diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos mamarios internos en la biopsia de ganglio centinela (N1).
  • Se propagó a entre cuatro y nueve ganglios linfáticos axilares, o el cáncer ha agrandado los ganglios linfáticos mamarios internos (N2).

El cáncer no se ha propagado a localizaciones distantes (M0).

El cáncer inflamatorio del seno se clasifica como T4 y etapa IIIB, a menos que se haya propagado a órganos o a ganglios linfáticos distantes, y en este caso sería de etapa IV.

Etapa IIIC: cualquiera T, N3, M0: el tumor es de cualquier tamaño (o no puede ser detectado), y aplica uno de lo siguiente:

  • Propagación del cáncer a 10 o más ganglios linfáticos axilares (N3).
  • Propagación del cáncer a los ganglios linfáticos debajo de la clavícula (N3).
  • El cáncer se propagó a los ganglios linfáticos que están sobre la clavícula (N3).
  • El cáncer afecta a los ganglios linfáticos axilares y ha agrandado a los ganglios linfáticos mamarios internos (N3).
  • El cáncer se propagó a cuatro o más ganglios linfáticos axilares, y se encuentran diminutas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos mamarios internos en la biopsia de ganglio centinela (N3).

El cáncer no se ha propagado a localizaciones distantes (M0).

Etapa IV: cualquier T, cualquier N, M1: el cáncer puede ser de cualquier tamaño (cualquier T) y podría o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N). Se ha propagado a órganos distantes o a ganglios linfáticos distantes al seno (M1). Los lugares donde el cáncer se propaga con más frecuencia son los huesos, el hígado, el cerebro o el pulmón.

Si usted tiene alguna pregunta acerca de la etapa de su cáncer y lo que esto podría significar en su caso, no dude en preguntarle a su médico.

Tasas de supervivencia del cáncer de seno por etapa

Los número que se presentan a continuación provienen del centro de datos del National Cancer Institute's Surveillance, Epidemiology, and End Results (SEER), y se basan en mujeres que fueron diagnosticadas con cáncer de seno entre 1988 y 2001. Existen algunos puntos importantes a señalar sobre estos números:

  • La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de las pacientes que viven al menos cinco años después del diagnóstico de cáncer. Muchos de estos pacientes viven mucho más de cinco años después de su diagnóstico. Las tasas de supervivencia relativa a cinco años (como los números que se presentan más adelante) toman en consideración el hecho de que algunos pacientes con cáncer morirán de otras causas. Se consideran la manera más precisa de describir el pronóstico para las personas con un tipo y etapa particular de cáncer.
  • El centro de datos de SEER no divide las tasas de supervivencia por subetapas, tal como IIA y IIB. Las tasas de estas subetapas probablemente se acerquen a la tasa para la etapa general. Por ejemplo, la tasa de supervivencia para la etapa IIA es probable que sea ligeramente mayor que la tasa para la etapa II, mientras que la tasa de supervivencia para la etapa IIB se esperaría que fuera un poco menor. Además, la clasificación por etapas del cáncer de seno cambió en 2010. La información sobre la supervivencia que se presenta en este documento está basada en el sistema de clasificación anterior.
  • Estos números se obtuvieron de pacientes que fueron tratados hace varios años. Aunque están entre los números más actuales que tenemos disponibles, las mejoras en el tratamiento desde entonces se traduce en que las tasas de supervivencia para las personas que son diagnosticadas hoy día con estos cánceres puede ser mayores.
  • Aunque las estadísticas de supervivencia algunas veces pueden ser útiles como una guía general, puede que éstas no representen de una forma precisa el pronóstico de una persona. Un número de otros factores, incluyendo las características de otro tumor, la edad y el estado de salud general de una persona también pueden afectar el pronóstico. Su médico puede indicarle cómo estos números aplican en su caso, ya que él o ella está familiarizado con los aspectos de su situación particular.

      Etapa

      Tasa de supervivencia relativa a cinco años

      0

      100%

      I

      100%

      II

      86%

      III

      57%

      IV

      20%

¿Cómo se trata el cáncer de seno?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Esta sección comienza con comentarios generales sobre los tipos de tratamientos usados para el cáncer de seno. Le sigue información sobre las opciones de tratamiento convencional según la etapa del cáncer y una corta sección del tratamiento del cáncer de seno durante el embarazo.

Tipos generales de tratamiento

Los tratamientos pueden ser clasificados en grupos amplios, basándose en cómo funcionan y cuándo son usados.

Terapia local y terapia sistémica

La terapia local tiene como objetivo tratar un tumor en un sitio específico, sin afectar el resto del cuerpo. La cirugía y la radioterapia son ejemplos de terapias locales.

La terapia sistémica se refiere a medicamentos que se administran por vía oral o directamente en el torrente sanguíneo para llegar a las células cancerosas en cualquier lugar del cuerpo. La quimioterapia, la terapia hormonal y la terapia dirigida son terapias sistémicas.

Terapia adyuvante y neoadyuvante

A las pacientes a quienes no se les detecta cáncer después de la cirugía, a menudo se les administra terapia sistémica adyuvante (adicional). Los médicos creen que en algunos casos las células cancerosas se pueden desprender del tumor primario del seno y comenzar a propagarse por el cuerpo a través del torrente sanguíneo, aun en etapas tempranas de la enfermedad. Estas células no se pueden palpar en un examen físico ni ver en las radiografías o en otros estudios por imágenes, y no causan síntomas. Sin embargo, pueden establecer tumores nuevos en otros órganos o en los huesos. El objetivo de la terapia adyuvante es destruir estas células ocultas.

No todas las pacientes necesitan terapia adyuvante. Si el tumor es más grande o el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos, es muy probable que se haya propagado través del torrente sanguíneo. No obstante, hay otras características, algunas de las cuales se han discutido anteriormente, que pueden determinar si el paciente debe recibir terapia adyuvante. Las recomendaciones respecto a la terapia adyuvante se analizan en las secciones de estos tratamientos y en la sección de tratamiento por etapa.

A algunas pacientes se les administra terapia sistémica, por lo general quimioterapia, antes de la cirugía para reducir un tumor con la esperanza que esto permita una operación menos extensa. A esto se le llama terapia neoadyuvante.

Cirugía del cáncer de seno

La mayoría de las mujeres con cáncer de seno tiene algún tipo de cirugía. A menudo, la cirugía es necesaria para extirpar un tumor de seno. Las opciones son la cirugía para la conservación del seno y la mastectomía La reconstrucción del seno se puede hacer al mismo tiempo que la mastectomía o en una fecha posterior. Además, la cirugía se hace para verificar si el cáncer se propagó a los ganglios linfáticos que están debajo del brazo. Las opciones para esto incluyen una biopsia del ganglio linfático centinela y una disección de los ganglios linfáticos axilares.

Cirugía de conservación del seno

En estos tipos de cirugía, sólo se extirpa una parte del seno afectado, aunque la cantidad extirpada depende del tamaño y la localización del tumor y de otros factores. Si se va a administrar radioterapia después de la cirugía, puede que se coloquen pequeños clips de metal (los cuales se mostrarán en las radiografías) dentro del seno durante la cirugía para marcar el área de los tratamientos con radiación.

En la tumorectomía se extirpa sólo la masa del seno y un margen circundante de tejido normal. La radioterapia usualmente se administra después de una tumorectomía. Si también se va a administrar quimioterapia adyuvante, por lo general se retrasa la radiación hasta que la quimioterapia sea completada.

En la mastectomía parcial (segmentaria) o cuadrantectomía se extirpa más tejido del seno que en una tumorectomía. Un cuarto del seno se extirpa en una cuadrantectomía. Después de la cirugía habitualmente se administra radioterapia. De nuevo, esto puede retrasarse si también se va a administrar quimioterapia.

Si se encuentran células cancerosas en cualquier de los bordes del fragmento de tejido extirpado, se dice que tiene márgenes positivos. Cuando no se encuentran células cancerosas en los bordes de tejido, se dice que los márgenes son negativos o claros. La presencia de márgenes positivos significa que algunas células cancerosas pudieran haber quedado después de la cirugía. Si el patólogo encuentra márgenes positivos en el tejido extirpado mediante la cirugía de conservación del seno, es posible que el cirujano necesite volver a extirpar tejido adicional. Esta operación se llama una re-escisión. Si el cirujano no puede remover suficiente tejido del seno como para obtener márgenes quirúrgicos que no contengan cáncer, puede que se necesite una mastectomía.

Para la mayoría de las mujeres con cáncer de seno en etapa I o II, la terapia de conservación del seno (tumorectomía/mastectomía parcial y radioterapia) es tan eficaz como una mastectomía. Las tasas de supervivencia de las mujeres que reciben estos dos tratamientos son las mismas. Sin embargo, la terapia de conservación del seno no es una opción para todas las mujeres que padecen cáncer de seno (remítase a la sección “Selección entre la tumorectomía y la mastectomía”).

La radioterapia, como una parte de la terapia de conservación del seno, algunas veces se puede omitir. Aunque este tema es algo controversial, las mujeres pueden considerar la tumorectomía sin la radioterapia si tienen todas las características siguientes:

  • 70 años o más.
  • Tienen un tumor que mide 2 cm o menos que ha sido extirpado completamente (con márgenes claros).
  • El tumor es receptor de hormona positivo, y las mujeres están recibiendo terapia hormonal (tal como tamoxifeno o un inhibidor de aromatasa).
  • Ningún ganglio linfático contiene cáncer.

Usted debe hablar con su equipo de atención a la salud sobre esta posibilidad.

Posibles efectos secundarios: los efectos secundarios de estas operaciones pueden incluir dolor, inflamación temporal, sensibilidad y tejido cicatricial rígido que se forma en el área de la cirugía. Como en toda operación, también son posibles las infecciones y el sangrado en el lugar de la cirugía.

Entre más grande sea la porción del seno extirpada, mayores son las probabilidades de que haya un cambio notable en la forma del seno después del procedimiento. Si los senos lucen muy diferentes después de la cirugía, es posible que se pueda hacer algún tipo de cirugía reconstructiva (remítase a la sección “Cirugía reconstructiva”) o reducir el tamaño del seno normal para que los senos sean más simétricos. Puede que sea posible hacer este procedimiento durante la cirugía inicial. Antes de la cirugía, es muy importante hablar con su médico (y posiblemente con un cirujano plástico) para tener una idea de cómo es probable que los senos luzcan después de la operación y saber cuáles serían sus opciones.

Mastectomía

La mastectomía conlleva la extirpación de todo el tejido del seno, y algunas veces, junto con los tejidos adyacentes.

En una mastectomía simple o total el cirujano extirpa todo el seno, incluyendo el pezón, pero no extirpa los ganglios linfáticos axilares ni el tejido muscular que se encuentra debajo del seno. Algunas veces esto se hace en ambos senos (mastectomía doble), especialmente cuando se hace como cirugía preventiva en las mujeres con un riesgo muy alto de cáncer de seno. La mayoría de las mujeres, si son hospitalizadas, pueden ser dadas de alta el próximo día.

Para algunas mujeres que están considerando la reconstrucción inmediata, se puede hacer una mastectomía con preservación de la piel. En este procedimiento, se deja intacta la mayor parte de la piel sobre el seno (a parte del pezón y la areola). Esto puede funcionar tan bien como una mastectomía simple. La cantidad de tejido mamario extirpado es la misma que en la mastectomía simple.

Este método se usa sólo cuando se planea hacer la reconstrucción inmediata del seno. Puede que no sea apropiado para tumores más grandes o para aquellos que están cerca de la piel. Los implantes o el tejido de otras partes del cuerpo se usan para reconstruir el seno. Aunque este método no se ha estado usando tanto como el tipo de mastectomía convencional, muchas mujeres lo prefieren ya que ofrece la ventaja de menos tejido cicatricial y un seno reconstruido que parece más natural.

Algunos médicos que hacen una mastectomía profiláctica (preventiva) pudieran considerar hacer una mastectomía subcutánea. En este procedimiento, la incisión se hace debajo del seno. El tejido del seno se extirpa, pero la piel y el pezón del seno se dejan en su lugar. A esto le sigue una reconstrucción del seno. Este procedimiento deja cicatrices menos visibles, pero también deja más tejido del seno que otras formas de mastectomía. Por lo tanto, las probabilidades de que el cáncer se pueda originar en el tejido remanente son mayores que en una mastectomía simple o mastectomía con preservación de la piel. Debido a que existe una mayor probabilidad de desarrollar cáncer, la mayoría de los médicos no recomiendan este procedimiento para las mujeres que optan por la mastectomía preventiva.

Una mastectomía radical modificada es una mastectomía simple más la extirpación de los ganglios linfáticos axilares (debajo del brazo). La cirugía para extirpar estos ganglios linfáticos se discute con detalles más adelante en esta sección.

La mastectomía radical es una operación extensa en la que el cirujano extirpa todo el seno, los ganglios linfáticos axilares y los músculos pectorales (pared torácica) que se encuentran debajo del seno. Esta cirugía fue alguna vez muy común, pero la mastectomía radical modificada ha probado ser igual de eficaz sin la desfiguración y los efectos secundarios de una mastectomía radical. Por lo tanto, rara vez se realizan las mastectomías radicales. Puede que esta operación se siga haciendo para tumores grandes que están creciendo hacia los músculos pectorales debajo del seno.

Posibles efectos secundarios: además del dolor después de la cirugía y el cambio obvio en la forma del seno, los posibles efectos secundarios de la mastectomía incluyen infecciones de la herida, hematoma (acumulación de sangre en la herida) y seroma (acumulación de líquido transparente en la herida). Si también se extirpan los ganglios linfáticos axilares, pueden aparecer otros efectos secundarios (remítase a la sección “Disección de ganglios linfáticos axilares”).

Selección entre la tumorectomía y la mastectomía

Muchas mujeres que padecen cáncer en sus etapas iniciales pueden elegir entre la cirugía de conservación del seno y la mastectomía.

La ventaja principal de una tumorectomía consiste en que permite a una mujer preservar la mayor parte de su seno. Por otro lado, una desventaja es la necesidad usual de radioterapia (con más frecuencia durante cinco a seis semanas) después de la cirugía. Un pequeño número de mujeres que se someten a la cirugía de conservación del seno no necesita radiación, mientras que un pequeño porcentaje de mujeres que optan por una mastectomía aún necesitarán radioterapia en el área del seno.

Asegúrese de obtener todos los datos cuando esté considerando la tumorectomía y la mastectomía. Es posible que usted tenga una inclinación inicial a favor de la mastectomía como medida de "deshacerse del cáncer lo más rápido posible". Las mujeres tienden a preferir la mastectomía con más frecuencia que sus cirujanos debido a esta inclinación. Sin embargo, la realidad es que la mastectomía no provee una mejor probabilidad de una supervivencia a largo plazo o un mejor resultado del tratamiento en la mayoría de los casos. Los estudios que siguen a miles de mujeres por más de 20 años muestran que cuando la tumorectomía se puede realizar, la mastectomía no provee una mejor probabilidad de supervivencia del cáncer de seno en comparación con la tumorectomía.

Aunque la mayoría de las mujeres y sus doctores prefieren la tumorectomía y la radioterapia, cuando es una opción razonable, su selección dependerá de varios factores, tales como:

  • Cómo se siente con respecto a la perdida del seno.
  • Cómo se siente con respecto a recibir radioterapia.
  • Qué lejos tendría que viajar y cuánto tiempo tendría que recibir la radioterapia.
  • Si usted cree que quiere realizarse más cirugía para reconstruir el seno después de someterse a una mastectomía.
  • Su preferencia por una mastectomía como una vía para deshacerse de su cáncer de la forma más rápida posible.
  • Su temor a que regrese el cáncer.

Para algunas mujeres, la mastectomía puede ser claramente una mejor opción. Por ejemplo, generalmente no se recomienda una tumorectomía o terapia de conservación del seno para:

  • Mujeres que ya han recibido radioterapia en el seno afectado.
  • Mujeres con dos o más áreas cancerosas en el mismo seno que están muy separadas entre sí como para poderse extirpar mediante una sola incisión quirúrgica, mientras se mantiene satisfactoriamente la apariencia del seno.
  • Mujeres en cuya tumorectomía inicial, junto con una re-escisión(s), no se extirpó completamente el cáncer.
  • Mujeres con ciertas enfermedades graves del tejido conectivo, como por ejemplo esclerodermia o lupus, que pueden causar que estas mujeres sean especialmente sensibles a los efectos secundarios de la radioterapia.
  • Mujeres embarazadas que requerirían radiación durante el embarazo (con el riesgo de dañar al feto).
  • Mujeres con un tumor mayor de 5 cm (dos pulgadas) de ancho que no se reduce mucho de tamaño con quimioterapia neoadyuvante.
  • Mujeres con cáncer inflamatorio del seno.
  • Mujeres con un cáncer cuyo tamaño es grande en relación con el tamaño de su seno.

Puede que también se necesiten tomar en cuenta otros factores. Por ejemplo, las mujeres jóvenes con cáncer de seno y con una mutación BRCA conocida están en un riesgo muy alto de un segundo cáncer. Es posible que estas mujeres quieran considerar una mastectomía, o incluso una mastectomía doble, para tratar el cáncer y reducir este riesgo.

Disección de ganglios linfáticos axilares

Para determinar si el cáncer de seno se ha propagado a los ganglios linfáticos axilares (debajo del brazo), se extirpan algunos de estos ganglios linfáticos y se examinan por medio del microscopio. Ésta es una parte importante de la clasificación por etapas, y para determinar el tratamiento y los pronósticos. Si los ganglios linfáticos están afectados, las probabilidades de que las células cancerosas se hayan propagado a través del torrente sanguíneo a otras partes del cuerpo son mayores.

Como se indicó anteriormente, la disección de ganglios linfáticos axilares forma parte del procedimiento de mastectomía radical o de mastectomía radical modificada. Por lo general, también se hace junto con un procedimiento de conservación del seno, como una tumorectomía. Se extirpan entre 10 y 40 (aunque usualmente menos de 20) ganglios linfáticos.

La presencia de células cancerosas en los ganglios linfáticos axilares es un factor importante al considerar la terapia adyuvante. La resección axilar se usa como una prueba para ayudar a guiar otras decisiones sobre el tratamiento del cáncer.

Posibles efectos secundarios: como en otras operaciones, es posible que se presente dolor, sangrado, inflamación e infecciones.

El posible efecto secundario principal a largo plazo de la extirpación de los ganglios linfáticos axilares es el linfedema (inflamación del brazo). Esto ocurre debido a que cualquier exceso de líquido en los brazos normalmente regresa al torrente sanguíneo a través del sistema linfático. La extirpación de los ganglios linfáticos algunas veces causa que este líquido permanezca y se acumule en el brazo.

Hasta un 30% de las mujeres a quienes se les extirpan los ganglios linfáticos axilares padece linfedema. También ocurre en hasta el 3% de las mujeres que han tenido una biopsia de ganglio centinela (vea información más adelante). Puede que sea más común si la radiación se administra después de la cirugía. Algunas veces se presenta una inflamación que dura sólo unas pocas semanas y luego desaparece. En otros casos, la inflamación dura mucho tiempo. Las maneras de prevenir o reducir los efectos del linfedema se analizan en la sección "¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de seno?". Si su brazo está inflamado, o se siente oprimido o le duele después de la cirugía de los ganglios linfáticos, asegúrese de notificarlo inmediatamente a algún miembro de su equipo de atención del cáncer.

Es posible que también experimente limitaciones a corto o a largo plazo en el movimiento del brazo y del hombro después de la cirugía. Puede que su médico le pida hacer ejercicios para asegurarse de que usted no presente problemas permanentes con el movimiento (un hombro “congelado”). El adormecimiento de la piel de la porción superior interna del brazo es otro efecto secundario común, ya que los nervios que controlan esta sensación en este lugar viajan a través del área de los ganglios linfáticos.

Biopsia del ganglio linfático centinela

Aunque la disección de los ganglios linfáticos axilares es una operación segura y tiene tasas bajas de efectos secundarios a parte del linfedema, en muchos casos los médicos examinan primero los ganglios linfáticos mediante una biopsia de ganglio linfático centinela, la cual es una forma de conocer si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos sin extirparlos todos.

En este procedimiento el cirujano detecta y extirpa el primer ganglio linfático (ganglio o ganglios centinelas), el en el que penetra un tumor y el que con mayor probabilidad contiene células cancerosas si han comenzado a propagarse. Para hacer esto, el cirujano inyecta una sustancia radioactiva y/o un colorante azul en el tumor o el área alrededor del tumor. Los vasos linfáticos transportan estas sustancias hacia el ganglio centinela (o los ganglios centinelas). El médico puede usar un dispositivo especial para detectar la radioactividad en los ganglios hacia donde la sustancia radioactiva fluye o puede identificar los ganglios linfáticos que se tornaron azules. Éstas son maneras separadas de encontrar el ganglio centinela, pero a menudo se hacen juntas como una manera de verificación. Luego, el médico corta la piel sobre el área y extirpa los ganglios linfáticos. Entonces, estos ganglios (a menudo dos o tres) son observados minuciosamente por el patólogo. (Debido a que se extirpan menos ganglios que en la disección de los ganglios linfáticos axilares, cada uno se puede observar muy cuidadosamente para determinar si hay cáncer).

Si no hay cáncer en los ganglios centinelas, es muy poco probable que el cáncer se haya propagado a otros ganglios linfáticos. Por lo tanto, no es necesario realizar más cirugía de los ganglios linfáticos. La paciente puede evitar los efectos secundarios potenciales de una disección de los ganglios linfáticos axilares completa (vea información anterior).

Si el ganglio (o los ganglios) centinela contiene cáncer, el cirujano hará una disección de los ganglios linfáticos axilares para ver la cantidad de otros ganglios linfáticos afectados. Durante la cirugía, el ganglio linfático se puede examinar algunas veces para saber si contiene cáncer. Si se encuentra cáncer en el ganglio linfático centinela, el cirujano puede extirpar más ganglios linfáticos o incluso hacer una disección axilar completa. Por otro lado, si no se observan células cancerosas en el ganglio linfático al momento de la cirugía, o si el ganglio centinela no fue examinado al hacer la cirugía, éste o éstos se examinarán muy detenidamente durante los próximos días. Si se encuentra cáncer en el ganglio linfático, el cirujano puede recomendar una disección de los ganglios linfáticos axilares completa en una fecha posterior.

La biopsia de ganglio centinela requiere de mucha destreza. Sólo se debe hacer por un equipo de profesionales que tenga experiencia en esta técnica. Si usted está pensando hacerse este tipo de biopsia, pregúntele al equipo de atención médica si éste es un procedimiento que ellos hacen regularmente.

Cirugía reconstructiva

Después de una mastectomía (o algunas cirugías para conservar el seno), una mujer pudiera considerar rehacer la forma de su seno; a este procedimiento se le llama reconstrucción del seno. Éstos no son procedimientos para tratar el cáncer, sino para restaurar la apariencia del seno después de la cirugía. Si se va a someter a una cirugía del seno y está considerando hacerse una reconstrucción, es importante que consulte a un cirujano plástico experto en la reconstrucción del seno antes de someterse a la cirugía.

Las decisiones sobre el tipo de reconstrucción y cuándo es el momento de realizarla dependerán de la situación médica de cada mujer y de sus preferencias personales. Usted puede tener la opción entre reconstruir su seno al mismo tiempo que se realiza la mastectomía (reconstrucción inmediata) o en una fecha posterior (reconstrucción demorada). Existen varios tipos de cirugías reconstructivas. Algunos usan implantes de agua salina (agua con sal) o de silicón, mientras otros usan tejidos de otras partes de su cuerpo (reconstrucción con tejido autólogo).

Para información sobre las diferentes opciones de reconstrucción, remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer “Reconstrucción del seno después de la mastectomía”. También puede encontrar de utilidad hablar con una mujer que haya tenido el tipo de reconstrucción que usted pudiera estar considerando. Las voluntarias del programa Recuperación a su Alcance ("Reach to Recovery") pueden ayudarle con este asunto.

Qué esperar de la cirugía

Para muchas mujeres, la idea de una cirugía puede ser atemorizante. Sin embargo, con una mejor comprensión de lo que se espera que pase antes, durante y después de la operación, se pueden disipar muchos temores.

Antes de la cirugía: los procedimientos comunes para la biopsia permiten saber en unos días después de la biopsia si usted tiene cáncer de seno, pero no se sabrá la extensión del cáncer sino hasta después de hacer los estudios por imágenes y la cirugía para el tratamiento local.

Por lo general, usted se reúne con su cirujano unos días antes de la operación para discutir el procedimiento. Este es un buen momento para hacer preguntas específicas sobre la cirugía y analizar los posibles riesgos. Asegúrese de entender cuán probable sea la extensión de la cirugía y lo que debe esperar después de la misma. Si usted está considerando la reconstrucción de seno, haga estas preguntas también.

Se le pedirá que firme un formulario de consentimiento que autoriza al médico a realizar la cirugía. Tómese el tiempo necesario y revise detenidamente el formulario para asegurarse de que entiende lo que está firmando. Algunas veces los doctores le envían la información para que la revise antes de la cita y tenga así suficiente tiempo para leerla y no se sienta apresurada. Es posible que también se le pida que dé su consentimiento para que los investigadores utilicen con propósitos diagnósticos cualquier tejido o sangre que no sea necesaria. Aunque esto no represente un beneficio directo para usted, puede ser de utilidad para las mujeres en el futuro.

Es posible que se le pida que done sangre antes de algunas operaciones, como por ejemplo para la mastectomía combinada con la reconstrucción del tejido natural, si los médicos creen que pudiese ser necesario hacer una transfusión. Tal vez se sienta más segura al saber que en caso de que sea necesaria una transfusión, usted recibirá su propia sangre. Si no recibe su propia sangre, es importante que sepa que en los Estados Unidos, las transfusiones sanguíneas de otra persona son casi tan seguras como recibir su propia sangre. Pregúntele a su médico sobre la posible necesidad de una transfusión sanguínea.

Su doctor revisará su historia médica y le preguntará qué medicamentos está tomando. Esto es para asegurarse de que no está tomando nada que pudiera interferir con la cirugía. Por ejemplo, si está tomando aspirina, medicinas contra la artritis, o medicamentos diluyentes de la sangre (tal como coumadin) es posible que le pidan que deje de tomar el medicamento aproximadamente una o dos semanas antes de la cirugía. Asegúrese de informarle a su doctor sobre todo lo que usted esté tomando, incluyendo vitaminas y suplementos herbarios. Usualmente se le pedirá que no coma ni tome nada durante 8 a 12 horas antes de la cirugía, especialmente si le van a administrar anestesia general (estará dormida durante la cirugía).

También se reunirá con el anestesiólogo o con la enfermera anestesista, el profesional de la salud que le administrará la anestesia durante la cirugía. El tipo de anestesia que se va a usar depende en gran medida de la clase de cirugía que se va a realizar y de sus antecedentes médicos.

Cirugía: dependiendo de la probable extensión de su cirugía, es posible que se le ofrezca la opción de un procedimiento ambulatorio (usted regresa a su casa el mismo día) o que se le admita en el hospital.

Usualmente se administra anestesia general siempre que la cirugía involucre una mastectomía o una disección de los ganglios axilares, y también se emplea con más frecuencia durante la cirugía de conservación del seno. Se le colocará una línea intravenosa (usualmente en una vena de su brazo) que el equipo de especialistas médicos utilizará para administrarle los medicamentos que sean necesarios durante la cirugía. Generalmente usted estará conectada a un equipo de electrocardiografía (EKG, por sus siglas en inglés) y se le colocará en el brazo un manguito para medir la presión sanguínea, a fin de poder supervisar el ritmo cardíaco y la presión sanguínea durante la cirugía.

La duración de la operación depende del tipo de cirugía que se va a realizar. Por ejemplo, una mastectomía con disección de los ganglios linfáticos axilares durará de dos a tres horas. Después de la cirugía, a usted le llevarán a la sala de recuperación, en donde permanecerá hasta que despierte y su condición y signos vitales (presión sanguínea, pulso y respiración) sean estables.

Después de la cirugía: la duración de su hospitalización depende del tipo de cirugía que se haya hecho; su estado general de salud y si tiene otros problemas médicos; su condición durante la cirugía; y cómo se sienta después de la cirugía. Usted y su médico deben tomar la decisión sobre la duración de su hospitalización, y no deben tomarla dependiendo de lo que el seguro pagará, aunque es importante que verifique la cobertura de su seguro antes de la cirugía.

En general, las mujeres que se van a someter a una mastectomía y/o a una disección de los ganglios linfáticos axilares permanecen en el hospital una o dos noches y luego regresan a su casa. Sin embargo, es posible que algunas mujeres deban permanecer brevemente en una unidad de observación durante 23 horas antes de regresar a su hogar.

Usualmente se hacen operaciones menos complejas como la tumorectomía y la biopsia del ganglio linfático centinela en un centro quirúrgico ambulatorio y generalmente no es necesario pasar la noche en el hospital.

Puede que a usted se le coloque un vendaje sobre el área de la cirugía que se ajustará cómodamente alrededor de su pecho. Es posible que tenga uno o más drenajes (tubos de plástico o de goma) que salgan del seno o del área axilar, cuyo objetivo es eliminar la sangre y el líquido linfático que se acumulan durante el proceso de curación. El equipo de profesionales que atiende su salud le enseñará como cuidar los drenajes, lo que puede que incluya vaciar y medir el líquido e identificar los problemas que el médico o la enfermera deban saber. La mayoría de los drenajes permanece de una a dos semanas en el área. Cuando el volumen del drenaje disminuye hasta aproximadamente 30 cc (1 onza de líquido) diariamente, usualmente se quita el drenaje.

La mayoría de los médicos recomendará que comience a mover el brazo a poco tiempo después de la cirugía para evitar la rigidez del mismo.

Muchas mujeres que se someten a una tumorectomía o mastectomía a menudo quedan sorprendidas del poco dolor que experimentan en el área del seno. Sin embargo, no se sienten tan complacidas con las sensaciones extrañas (adormecimiento, sensación de pellizco o tensión) que sienten en el área de la axila.

Pregúntele al equipo de atención médica cómo debe cuidar el área de la cirugía y su brazo. Por lo general, se le proporcionarán a usted y a la persona que le cuida instrucciones por escrito sobre el cuidado después de la cirugía. Estas instrucciones deben incluir:

  • El cuidado de la herida quirúrgica y del vendaje.
  • Cómo supervisar el drenaje y cuidar los tubos del drenaje.
  • Cómo reconocer las señales de una infección.
  • Cuándo llamar al médico o a la enfermera.
  • Cuándo comenzar a usar el brazo y cómo hacer ejercicios con el brazo para evitar su rigidez.
  • Cuándo puede volver a usar un sostén (brasier).
  • Cuándo comenzar a usar una prótesis y qué tipo de prótesis usar (después de la mastectomía).
  • Qué comer y qué no comer.
  • El uso de medicamentos, entre ellos medicamentos contra el dolor y posiblemente antibióticos.
  • Todas las limitaciones de actividades.
  • Qué esperar respecto a las sensaciones o el adormecimiento en el seno y el brazo.
  • Qué esperar respecto a los sentimientos sobre la imagen corporal.
  • Cuándo acudir a su médico para una consulta de seguimiento.
  • Hablar con una voluntaria de Recuperación a su Alcance. Mediante este programa, una voluntaria especialmente capacitada que también ha padecido cáncer de seno puede proporcionar información, consuelo y apoyo (si desea más información, remítase a nuestro documento Recuperación a su Alcance).

La mayoría de las pacientes acude a su médico de 7 a 14 días después de la cirugía. Su médico le explicará los resultados del informe patológico y hablará con usted sobre la necesidad de tratamiento adicional. Si necesita más tratamiento, es posible que le pidan que vea a un oncólogo clínico o a un oncólogo especialista en radiación. Si usted está considerando una reconstrucción del seno, también puede que le envíen a un cirujano plástico.

Síndrome doloroso post-mastectomía

El síndrome doloroso post-mastectomía (PMPS) es un dolor crónico de origen nervioso que se presenta después de la tumorectomía o la mastectomía. Los estudios han demostrado que entre el 20% y el 60% de las mujeres presentan PMPS después de la cirugía, pero a menudo no se reconoce como tal. Los signos clásicos del PMPS son dolor en la pared torácica y hormigueo hacia un brazo. Puede que el dolor también se sienta en hombros, cicatriz, brazos o axilas. Otros malestares comunes incluyen el adormecimiento, dolor agudo o repentino y picazón excesiva.

Se cree que el PMPS está asociado con daño que sufren los nervios en la axila o el tórax durante la cirugía. Sin embargo, se desconoce qué lo causa. Debido a que hoy día las cirugías mayores se usan con menos frecuencia para tratar el cáncer de seno, el PMPS es cada vez menos un problema.

Es importante hablar con su médico sobre cualquier dolor que esté experimentando. El síndrome de dolor post-mastectomía puede ocasionar que no use su brazo de la manera en que debería, y con el tiempo puede perder la capacidad de utilizarlo de manera normal.

Este síndrome puede ser tratado. Los opioides o narcóticos son medicinas comúnmente usadas para tratar el dolor, pero no surten buen efecto contra el dolor de origen nervioso. No obstante, existen medicinas y tratamientos que son eficaces para esta clase de dolor. Hable con su médico para conseguir el control que requiera contra su dolor.

Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento con rayos o partículas de alta energía que destruyen las células cancerosas. Este tratamiento se puede usar para eliminar cualquier célula cancerosa que haya quedado en el seno, la pared torácica o en el área axilar después de la cirugía de conservación del seno. También la radiación puede ser necesaria después de la mastectomía en pacientes donde el cáncer mide más de 5 cm o cuando los ganglios linfáticos son positivos al cáncer.

La radioterapia puede administrarse de dos formas principales.

Radioterapia externa

Este es el tipo más común de radioterapia para las mujeres con cáncer de seno. La radiación se concentra, desde una máquina externa al cuerpo, al área afectada por el cáncer.

La extensión de la radiación depende de si se ha hecho una tumorectomía o una mastectomía, y si los ganglios están o no afectados. Si se hizo una tumorectomía, se administra radiación a todo el seno y un refuerzo adicional de radiación se administra al área del seno donde el cáncer se extirpó para prevenir que regrese en esa área. Dependiendo del tamaño y la extensión del cáncer, la radiación pudiera incluir la pared torácica, así como el área debajo del brazo. En algunos casos, el área tratada también puede incluir los ganglios linfáticos supraclaviculares (los ganglios que se encuentran sobre la clavícula) y los ganglios linfáticos mamarios internos (los ganglios que se encuentran debajo del esternón en el centro del tórax).

Cuando se administra después de la cirugía, generalmente la radioterapia externa no se inicia sino hasta que se permite que los tejidos sanen, a menudo durante un mes o más. Si también se va a administrar quimioterapia, por lo general se retrasa la radiación hasta que la quimioterapia sea completada.

Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente tomará medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. Entonces el equipo de radiación hará unas marcas o pequeños tatuajes con tinta en la piel de la paciente, que posteriormente utilizará como guía para concentrar la radiación en el área correcta. Puede que usted quiera hablar con el equipo de profesionales que atiende su salud para saber si estas marcas serán permanentes.

Las lociones, los polvos, los desodorantes y los antiperspirantes pueden interferir con la radioterapia externa. Por lo tanto, el equipo de profesionales que le atiende puede indicarle si debe evitar el uso de éstos hasta que se concluyan los tratamientos.

La radioterapia externa es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. El procedimiento en sí no causa dolor. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más.

La forma más común de administrar radiación al seno es cinco días a la semana (de lunes a viernes) por aproximadamente seis semanas.

Radiación acelerada al seno: el método convencional de administrar radiación externa cinco días a la semana por muchas semanas puede ser inconveniente para muchas mujeres. Algunos médicos ahora están usando otros programas, como administrar dosis ligeramente mayores por sólo tres semanas, lo que parece funcionan casi tan bien. Administrar radiación en dosis más elevadas usando menos tratamientos se conoce como radioterapia hipofraccionada. Actualmente se están estudiando nuevos métodos de administrar radiación por un periodo de tiempo aún más corto. En uno de los métodos, se administran mayores dosis de radiación cada día, pero el curso de radiación es acortado a sólo cinco días. Mediante otro método, conocido como radioterapia intraoperativa, se administra sólo una dosis grande de radiación en el quirófano justo después de la tumorectomía (antes de cerrar la incisión en el seno).

En la sección “Braquiterapia”, se ofrece más información sobre otras formas de radiación acelerada. Se espera que estos métodos más nuevos puedan probar que son al menos iguales que la radiación al seno actual y convencional, aunque se han realizado pocos estudios para comparar directamente estos nuevos métodos con la radioterapia convencional. Se desconoce si los métodos más nuevos serán tan eficaces como la radiación convencional después de muchos años. Por esta razón, muchos médicos siguen considerándolos como experimentales. Las mujeres que estén interesadas en estos métodos puede que quieran preguntarles a sus médicos sobre la participación en un estudio clínico que se esté realizando actualmente sobre radiación acelerada al seno.

Radioterapia conformal 3D: en esta técnica, la radiación se administra con máquinas especiales de manera que sea dirigida mejor al área donde estaba el tumor. Esto permite preservar más el seno sano. El tratamiento se administra dos veces al día por cinco días.

Posibles efectos secundarios de la radiación externa: los efectos secundarios principales a corto plazo de la radioterapia externa son inflamación y pesadez del seno, cambios en la piel del área tratada que son similares a las quemaduras solares, y cansancio. Su médico puede que le aconseje sobre evitar la exposición de la piel tratada a los rayos solares, ya que puede empeorar los cambios que ocurren en la piel. Los cambios en el tejido y la piel del seno generalmente desaparecen en seis a doce meses.

En algunas mujeres, el seno se reduce de tamaño y se torna más firme después de la radioterapia. La radiación también afecta las probabilidades de que una mujer puede someterse a una reconstrucción del seno. La radioterapia a los ganglios linfáticos axilares también puede causar linfedema (esto se analiza en la sección "¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de seno?").

En pocos casos, la radioterapia puede debilitar las costillas, lo que podría ocasionar una fractura. En el pasado, era probable que partes de los pulmones y del corazón recibieran algo de radiación, lo que podría conducir a daño a largo plazo de estos órganos en algunas mujeres. El equipo moderno de radioterapia permite a los médicos enfocar mejor los rayos de radiación, por lo que estos problemas son poco comunes hoy día.

Una complicación de la radiación al seno que se presenta en muy pocas ocasiones consiste en otro cáncer llamado angiosarcoma (remítase a la sección “¿Qué es el cáncer de seno?” Estos cánceres que ocurren en pocas ocasiones pueden crecer y propagarse rápidamente.

Braquiterapia

La braquiterapia, también conocida como radiación interna, es otra manera de administrar radiación. En lugar de aplicar los rayos de la radiación desde el exterior del cuerpo, las semillas o perdigones radioactivos se colocan directamente en el tejido del seno adyacente al cáncer. Se usa con más frecuencia como una manera de añadir un refuerzo de radiación al área del tumor (junto con radiación externa a todo el seno), aunque también se puede usar por sí solo (vea información más adelante). Puede que el tamaño del tumor, la locación y otros factores limiten quién puede obtener braquiterapia.

Existen diferentes tipos de braquiterapia.

Braquiterapia intracavitaria: este método de braquiterapia consiste en un pequeño globo adherido a un tubo delgado. El globo desinflado se inserta en el espacio dejado por la tumorectomía y se llena con una solución de agua salina. Esto se puede hacer al momento de la tumorectomía o en un periodo de varias semanas después. El globo y el tubo se dejan en el lugar durante todo el tratamiento (con el extremo del tubo sobresaliendo del seno). Dos veces al día, se coloca una fuente de radioactividad en el medio del globo a través del tubo y entonces se remueve. Esto se hace durante cinco días como tratamiento ambulatorio. Luego, el globo se desinfla y se remueve. Este sistema lleva el nombre de marca, Mammosite®. Este tipo de braquiterapia también puede ser considerada como una forma de radiación acelerada al seno. Como otras formas de radiación acelerada al seno, no existen estudios que comparen directamente los resultados de este tipo de radiación con la radiación externa convencional. Se desconoce si los resultados a largo plazo serán igualmente favorables.

Braquiterapia intersticial: en este método, se insertan varios tubos pequeños y huecos, llamados catéteres, en el área alrededor de la tumorectomía y se dejan en ese lugar por varios días. Cada día se insertan partículas radioactivas en los catéteres por un corto periodo de tiempo y luego son removidas Este método de braquiterapia ha estado disponible por más tiempo (y tiene más evidencia para apoyarlo), pero ya no se usa tanto.

Aunque estos métodos algunas veces se usan como maneras de añadir un refuerzo de radiación al área del tumor (junto con radiación externa a todo el seno), estos métodos también se han estado estudiando en estudios clínicos como la única fuente de radiación para mujeres que se han sometido a la tumorectomía. En este sentido, también pueden ser consideradas formas de radiación parcial acelerada al seno. Los resultados preliminares han sido promisorios, pero los resultados a largo plazo aún no están disponibles. Además, aún no está claro si la radiación administrada sólo al área que rodea el cáncer reducirá las probabilidades de que el cáncer regrese tanto como administrar radiación a todo el seno. Probablemente se necesitarán los resultados de los estudios que se realizan actualmente antes de que más médicos recomienden radiación parcial acelerada al seno como una opción de tratamiento convencional.

Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento con medicamentos contra el cáncer que se pueden administrar por vía intravenosa (inyectados en la vena) o por vía oral. Los medicamentos viajan a través del torrente sanguíneo para llegar a las células cancerosas en la mayoría de las partes del cuerpo. La quimioterapia se administra en ciclos, de manera que cada período de tratamiento va seguido de un período de recuperación. Por lo general, el tratamiento dura varios meses.

¿Cuándo se usa la quimioterapia?

La quimioterapia se puede recomendar en varias situaciones.

Quimioterapia adyuvante: a la terapia sistémica administrada después de la cirugía a las pacientes sin evidencia de cáncer se le llama terapia adyuvante. Mientras la cirugía se emplea para remover todo el cáncer que se pueda ver, la terapia adyuvante se usa para destruir cualquier célula cancerosa que haya quedado al no ser visible. La terapia adyuvante después de la cirugía de conservación del seno o de la mastectomía, reduce el riesgo de que regrese el cáncer de seno. Tanto la quimioterapia como la terapia hormonal se pueden usar como tratamientos adyuvantes.

Incluso en las etapas iniciales de la enfermedad, las células cancerosas se pueden desprender del tumor primario del seno y propagarse a través del torrente sanguíneo. Estas células no causan síntomas, no se pueden ver en los estudios por imágenes ni se pueden palpar durante un examen físico. Sin embargo, si se les permite crecer, pueden establecer nuevos tumores en otras partes del cuerpo. El objetivo de la quimioterapia adyuvante es destruir las células que no han sido detectadas que se han transportado del seno.

Quimioterapia neoadyuvante: la quimioterapia que se administra antes de la cirugía se llama terapia neoadyuvante. A menudo, la terapia neoadyuvante usa la misma quimioterapia que se emplea como terapia adyuvante (sólo se administra antes de la cirugía y no después). En términos de supervivencia, no existe diferencia entre administrar quimioterapia antes o después de la cirugía. El mayor beneficio de la quimioterapia neoadyuvante es que puede reducir cánceres grandes para que sean lo suficientemente pequeños al momento de ser extirpados mediante tumorectomía en lugar de mastectomía. Otra posible ventaja de la quimioterapia neoadyuvante es que los médicos pueden ver cómo responde el cáncer a la quimioterapia. Si el tumor no se reduce, su médico puede tratar diferentes medicamentos de quimioterapia.

Quimioterapia para el cáncer de seno avanzado: la quimioterapia también se puede usar como tratamiento principal para las mujeres cuyo cáncer ya se haya propagado fuera del seno y del área axilar en el momento del diagnóstico, o que se haya propagado después de los tratamientos iniciales. La duración del tratamiento depende de si el tamaño del cáncer se redujo, cuánto se redujo y cómo la mujer tolera el tratamiento.

¿Cómo se administra la quimioterapia?

En la mayoría de los casos (especialmente para el tratamiento adyuvante o neoadyuvante), la quimioterapia es más eficaz cuando se usan combinaciones de más de un medicamento. Se usan muchas combinaciones de quimioterapia, y no queda claro que una sola combinación es claramente la mejor. Se continúan realizando estudios clínicos para comparar los tratamientos más eficaces de hoy día con algo que pueda ser mejor.

Algunas de las combinaciones de medicamentos más comúnmente usadas son:

  • CMF: ciclofosfamida (Cytoxan), metotrexato (Amethopterin, Mexate, Folex) y 5-fluororacilo (Fluorouracil, 5-FU, Adrucil).
  • CAF (FAC): ciclofosfamida, doxorrubicina (Adriamycin) y 5-fluororacilo.
  • AC: doxorrubicina (Adriamicina) y ciclofosfamida.
  • EC: epirrubicina (Ellence) y ciclofosfamida.
  • TAC: docetaxel (Taxotere), doxorrubicina (Adriamicina) y ciclofosfamida.
  • AC à T: doxorrubicina (Adriamycin) y ciclofosfamida, seguida de paclitaxel (Taxol) o docetaxel (Taxotere) (se puede administrar Herceptin con el paclitaxel o el docetaxel para tumores HER2/neu positivos).
  • A à CMF: doxorrubicina (Adriamycin), seguida de CMF.
  • CEF (FEC): ciclofosfamida, epirrubicina y 5-fluororacilo (a esto le puede seguir docetaxel).
  • TC: docetaxel (Taxotere) y ciclofosfamida.
  • TCH: docetaxel, carboplatino, y Herceptin para tumores HER2/neu positivos.

Algunos otros medicamentos de quimioterapia que se usan para tratar a las mujeres con cáncer de seno incluyen cisplatino (Platinol), vinorelbina (Navelbine), capecitabina (Xeloda), doxorrubicina liposomal pegilada (Doxil), gemcitibina (Gemzar), mitoxantrona, exabepilona (Ixempra) y paclitaxel basado en albúmina (Abraxane). Los medicamentos de terapia dirigida Herceptin y Tykerb se pueden usar con estos medicamentos de quimioterapia para tumores que son HER2/neu positivos (estos medicamentos se discuten en la sección “Terapia dirigida”.

Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, con cada período de tratamiento seguido de un período de descanso. La quimioterapia comienza el primer día de cada ciclo, y luego se le permite al cuerpo cierto tiempo para recuperarse de los efectos de la quimioterapia. Entonces, se repiten los medicamentos de quimioterapia para comenzar el ciclo próximo. El tiempo que transcurre entre la administración de los medicamentos de quimioterapia es por lo general dos a tres semanas, y varía según el medicamento de quimioterapia específico o la combinación de medicamentos. Algunos medicamentos se administran con más frecuencia. Estos ciclos generalmente toman un total de tres a seis meses cuando se administra la terapia adyuvante, dependiendo de los medicamentos usados. Puede que el tratamiento sea más prolongado para el cáncer de seno avanzado.

Dosis densa de quimioterapia: los médicos han encontrado que administrar los ciclos de quimioterapia con mayor proximidad puede reducir la probabilidad de que el cáncer regrese y mejora la supervivencia en algunas mujeres. Por lo general, esto significa administrar la misma quimioterapia que normalmente se da cada tres semanas (tal como AC à T), pero cada dos semanas. Además, se administra un medicamento (factor de crecimiento) para ayudar a elevar la cuenta de glóbulos blancos después de la quimioterapia para asegurar que la cuenta de estos glóbulos regrese a lo normal a tiempo para el próximo ciclo. Este método puede ocasionar más efectos secundarios graves y ser más difícil de tolerar. Por lo tanto, sólo se usa para el tratamiento adyuvante de mujeres con una mayor probabilidad de que el cáncer regrese después del tratamiento. Recientemente, este método también se usó en la terapia neoadyuvante. Las pacientes que son tratadas con más frecuencia presentaron una reducción mayor en el tamaño de sus tumores, tuvieron menos probabilidades de que el cáncer regresara, y vivieron más tiempo que las pacientes tratadas cada tres semanas.

Posibles efectos secundarios

Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como las de la médula ósea, el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. También estas células son probablemente afectadas por la quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios. Algunas mujeres tienen muchos efectos secundarios mientras otras mujeres tienen pocos efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo de medicamentos que se usen, la cantidad que se administre y la duración del tratamiento. Algunos de los posibles efectos secundarios más comunes incluyen:

  • Caída de pelo.
  • Llagas en la boca.
  • Pérdida de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Aumento de la probabilidad de infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos).
  • Tendencia a desarrollar moretones o presentar sangrados fácilmente (a causa de bajos niveles de plaquetas).
  • Cansancio (debido a bajos niveles de glóbulos rojos y otras razones).

Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen después de finalizar el tratamiento. Es importante que le informe al equipo de profesionales de la salud que le atiende sobre cualquier efecto secundario que tenga, ya que a menudo hay formas para reducir estos efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden administrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos.

También es posible que surjan otros efectos secundarios. Algunos de éstos sólo se presentan con ciertos medicamentos de quimioterapia. El equipo de profesionales que atienden su cáncer le proporcionará información sobre los posibles efectos secundarios de los medicamentos específicos que esté recibiendo.

Cambios en los periodos menstruales: para las mujeres más jóvenes, otro posible efecto secundario de la quimioterapia consiste en cambios en los periodos menstruales. La menopausia prematura (interrupción de los períodos menstruales) y la infertilidad (incapacidad para quedar embarazada) son posibles complicaciones permanentes de la quimioterapia. Algunos medicamentos de quimioterapia tienden a causar estas complicaciones más que otros. Mientras más edad tenga una mujer cuando recibe la quimioterapia, más probabilidades hay de que se vuelva infértil o menopáusica como resultado de este tratamiento. Cuando esto ocurre, puede ocurrir también la pérdida rápida de hueso debido a la osteoporosis. De nuevo, existen medicinas que pueden ayudar a prevenir este posible efecto secundario.

Usted no puede depender de la quimioterapia para prevenir el embarazo, y quedar embarazada mientras recibe la quimioterapia pudiera causar defectos de nacimiento e interferir con el tratamiento. Por esta razón, es importante que las mujeres que no han pasado por la menopausia que estén activas sexualmente hablen con sus médicos sobre el uso de anticonceptivos. Después de la quimioterapia, es seguro tener hijos, pero no es seguro quedar embarazada mientras se recibe el tratamiento. Si está embarazada mientras tiene cáncer de seno, usted puede recibir tratamiento. La quimioterapia se puede administrar con seguridad durante los últimos dos trimestres del embarazo.

Neuropatía: varios medicamentos que se usan para tratar el cáncer de seno, incluyendo taxano (docetaxel y paclitaxel), agentes que contienen platino (carboplatino, cisplatino), y exabepilona pueden dañar nervios fuera del cerebro y la médula espinal. Esto en ocasiones puede derivar en síntomas (principalmente en los pies y las manos) como adormecimiento, dolor, ardor u hormigueo, sensibilidad al frío o al calor, y debilidad. En la mayoría de los casos estos síntomas desaparecen tras el tratamiento, pero puede que sean de larga duración para algunas mujeres.

Lesiones al corazón: la adriamicina (doxorrubicina), epirubicina y algunos otros medicamentos pueden causar daño permanente al corazón si se usan por mucho tiempo o en altas dosis. Por esta razón, los médicos a menudo verifican la función cardiaca de la paciente antes de que ésta comience a recibir uno de estos medicamentos. Además, los médicos controlan cuidadosamente las dosis y usan ecocardiogramas u otras pruebas para supervisar la función cardiaca. Si la función cardiaca comienza a decaer, el tratamiento con estos medicamentos se suspenderá. Aun así, en algunos pacientes, el daño al corazón toma mucho tiempo en desarrollarse. Es posible que muestren signos de pobre función cardiaca meses o años después.

Quimiocerebro: otro posible efecto secundario de la quimioterapia es "quimiocerebro". Muchas mujeres que han recibido quimioterapia contra el cáncer de seno reportan una leve disminución en el funcionamiento mental. Puede que se presenten algunos problemas de concentración y de memoria que duran por mucho tiempo. A pesar de esto, la mayoría de las mujeres funcionan bien después de la quimioterapia. En los estudios que se ha encontrado que el “quimiocerebro” es un efecto secundario del tratamiento, la mayoría de los síntomas a menudo desaparecen después de varios años. Para más información, remítame al documento en inglés “Chemobrain” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Aumento en el riesgo de leucemia: en raras ocasiones, ciertos medicamentos de quimioterapia pueden causar leucemia mieloide aguda, un tipo de cáncer de los glóbulos blancos que pone en peligro la vida. Cuando esto ocurre, usualmente se presenta en un periodo de 10 años después del tratamiento. En la mayoría de las mujeres, los beneficios de la quimioterapia para prevenir que el cáncer de seno regrese o para extender la vida de las pacientes exceden en gran medida el riesgo de esta grave pero rara complicación.

Sentir malestar o cansancio: después de recibir quimioterapia, muchas mujeres no se sienten tan saludables como antes. A menudo queda una sensación de dolor en el cuerpo o dolor muscular y pérdida leve de la función física. Éstos son cambios muy ligeros que sólo son revelados al cuestionar detenidamente a mujeres que han recibido quimioterapia.

El cansancio es otro problema común, pero a menudo pasado por alto, en las mujeres que reciben quimioterapia. Este efecto secundario puede durar por varios años. A menudo, el cansancio se puede aliviar. Por lo tanto, es importante que le informe a su médico o enfermera sobre el cansancio. Para más información sobre lo que puede hacer sobre el cansancio, remítase a nuestro documento disponible en inglés Fatigue in People with Cancer. Puede que se recomiende tomar siestas y conservar la energía. Si se presentan problemas para poder dormir, se puede administrar tratamiento para estos trastornos. Algunas veces las pacientes padecen depresión, lo que puede aliviarse mediante orientación con un consejero profesional y/o medicamentos.

Terapia hormonal

La terapia hormonal es otra forma de terapia sistémica. Se usa con más frecuencia como terapia adyuvante para ayudar a reducir el riesgo de recurrencia del cáncer después de la cirugía, aunque también puede ser usada como tratamiento neoadyuvante. También se usa para tratar el cáncer que se ha propagado o ha regresado después del tratamiento.

Los ovarios de una mujer son la fuente principal de la hormona estrógeno hasta la llegada la menopausia. Después de la menopausia, se siguen produciendo pequeñas cantidades de esta hormona en el tejido adiposo del cuerpo, donde una hormona producida por la glándula suprarrenal es convertida en estrógeno.

El estrógeno promueve el crecimiento de aproximadamente dos de cada tres cánceres de seno (aquellos con receptores de estrógeno [cánceres ER-positivo] y/o receptores de progesterona [cánceres PR-positivo]). Debido a esto, se utilizan varios métodos para bloquear el efecto del estrógeno o disminuir los niveles de estrógeno para tratar los cánceres de seno ER positivos y PR positivos. La terapia hormonal no ayuda a pacientes cuyos tumores son ER y PR negativos.

Tamoxifeno y toremifeno (Fareston): estos medicamentos antiestrógenos funcionan al bloquear temporalmente los receptores de estrógeno en las células cancerosas del seno, previniendo que el estrógeno se adhiera a ellas. Se administra diariamente en forma de pastilla.

Para las mujeres con cánceres ER o PR positivos, tomar tamoxifeno después de la cirugía por cinco años reduce en alrededor de la mitad las probabilidades de que el cáncer regrese. El tamoxifeno también se puede usar para tratar el cáncer metastásico del seno, y para reducir el riesgo de cáncer de seno en las mujeres con alto riesgo. El toremifeno funciona como el tamoxifeno, aunque no se usa con tanta frecuencia.

Los efectos secundarios más comunes de estos medicamentos incluyen cansancio, sofocos repentinos de calor (bochornos), flujo o sequedad vaginal y cambios en el humor.

Algunas pacientes cuyo cáncer se ha propagado a los huesos podrían experimentar un exacerbación del tumor con dolor e inflamación en los músculos y huesos. Generalmente esto desaparece rápidamente, pero en algunos casos la paciente también podría presentar un alto nivel de calcio en la sangre que no se puede controlar. Si esto ocurre, podría ser necesario interrumpir el tratamiento.

También puede que se presenten más efectos secundarios graves, aunque es poco probable que ocurran. Estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de cánceres de útero (cáncer de endometrio y sarcoma uterino). Notifíquele inmediatamente a su médico si experimenta un sangrado vaginal inusual (un síntoma común de estos dos tipos de cáncer). La mayoría de los casos de sangrado uterino no se debe a cáncer, pero este síntoma siempre requiere una atención oportuna.

Otro posible efecto secundario grave son los coágulos de sangre, los cuales usualmente se forman en las piernas. En algunos casos, los coágulos pueden causar ataques al corazón, ataques al cerebro u obstrucciones en los pulmones (embolia pulmonar). Llame a su médico o enfermera inmediatamente si usted presenta dolor, enrojecimiento o infamación en la parte inferior de su pierna (pantorrilla), dificultad al respirar, dolor en el pecho, dolor de cabeza severo y repentino, confusión, o dificultad para hablar o moverse.

Dependiendo de la condición menopáusica de la mujer, el tamoxifeno puede tener diferentes efectos en los huesos. En mujeres que no han pasado por la menopausia, el tamoxifeno puede causar pérdida de densidad en los huesos, pero en mujeres que han pasado por la menopausia puede a menudo ser beneficioso para el fortalecimiento de los huesos. Los efectos del toremifeno en los huesos son menos claros.

Para la mayoría de las mujeres con cáncer de seno, los beneficios de tomar estos medicamentos superan a los riesgos.

Fulvestrant (Faslodex®): este medicamento también actúa en el receptor de estrógeno, pero en vez de bloquearlo lo elimina. A menudo es eficaz incluso si el cáncer de seno ya no responde al tamoxifeno. Se administra mediante una inyección mensual. Los efectos secundarios principales son los sofocos repentinos de calor (bochornos), las náuseas leves y el cansancio. Actualmente sólo está aprobado para mujeres que han pasado por la menopausia y que padecen cáncer avanzado del seno que ya no responde al tamoxifeno ni al toremifeno.

Inhibidores de la aromatasa: tres medicamentos que detienen la producción de estrógeno en las mujeres que han pasado por la menopausia (posmenopáusicas) han sido aprobados para tratar el cáncer de seno tanto avanzado como en etapa inicial: el letrozol (Femara®) y anastrozol (Arimidex®) y exemestano (Aromasin®). Estos medicamentos bloquean una enzima (aromatasa) que es responsable de producir pequeñas cantidades de estrógeno en las mujeres que han pasado por la menopausia. Los inhibidores de la aromatasa no detienen la producción de estrógeno en los ovarios de las mujeres que no han pasado por la menopausia (premenopáusicas), por lo que sólo son eficaces en mujeres posmenopáusicas. Estos medicamentos se toman diariamente en forma de pastillas.

Varios estudios han comparado estos medicamentos con el tamoxifeno como terapia hormonal adyuvante en mujeres que han pasado por la menopausia. Estos medicamentos, ya sea solos o después del tamoxifeno, han mostrado reducir mejor el riesgo de recurrencia del cáncer en comparación con el uso de tamoxifeno solo por cinco años.

Para las mujeres que han pasado por la menopausia, cuyos cánceres son receptor positivo de estrógeno, receptor positivo de progesterona o ambos, la mayoría de los médicos ahora recomiendan el uso de un inhibidor de la aromatasa en algún momento durante la terapia adyuvante. Sin embargo, no se han respondido aún varias preguntas importantes. Aún no está claro si el comienzo de la terapia adyuvante con uno de estos medicamentos es mejor que administrar tamoxifeno y luego cambiar a un inhibidor de la aromatasa. Si se administra tamoxifeno primero, no está claro por cuánto tiempo se debe administrar. La duración óptima del tratamiento con los inhibidores de la aromatasa todavía no ha sido determinada, ni se ha demostrado si cualquiera de estos medicamentos es mejor que los otros. Los estudios que actualmente se realizan deben ayudar a contestar estas preguntas.

Los inhibidores de la aromatasa tienden a tener menos efectos secundarios graves que el tamoxifeno debido a que no causan cánceres uterinos y raras veces causan coágulos sanguíneos. Sin embargo, pueden causar dolor muscular y rigidez en las articulaciones y/o dolor. El dolor en las articulaciones puede ser similar a una nueva sensación de artritis en muchas articulaciones diferentes al mismo tiempo. Debido a que los inhibidores de la aromatasa remueven todo el estrógeno de las mujeres después de la menopausia, también causan adelgazamiento de los huesos, lo que algunas veces ocasiona osteoporosis e incluso fracturas. Muchas mujeres tratadas con un inhibidor de la aromatasa también son tratadas con medicina para fortalecer sus huesos, tal como bifosfonatos.

Ablación de los ovarios: en mujeres premenopáusicas, la extirpación o suspensión de la función de los ovarios, los cuales son la fuente principal de estrógeno, convierte a la mujer en posmenopáusica. Puede que esto permita que algunas terapias hormonales sean más efectivas.

La ablación ovárica permanente se puede hacer mediante cirugía, extirpando los ovarios, lo que se llama ooforectomía. Con más frecuencia, la ablación ovárica se puede hacer con medicamentos llamados análogos de la hormona liberadora de hormona luteinizante (LHRH), tal como goserelin (Zoladex®) o leuprolida (Lupron®). Estos medicamentos detienen la señal que el cuerpo envía a los ovarios para producir estrógeno. Se pueden usar solos o con tamoxifeno como terapia hormonal en mujeres premenopáusicas. También se han están estudiando como terapias adyuvantes junto con los inhibidores de la aromatasa en mujeres premenopáusicas.

Los medicamentos de quimioterapia también pueden dañar los ovarios en las mujeres premenopáusicas, lo que causaría que ya no produzcan estrógeno. En algunas mujeres la función ovárica regresa en meses o años después, pero en otras, el daño a los ovarios es permanente y ocasiona la menopausia. Algunas veces, esto puede ser una consecuencia útil (si no se planea) de la quimioterapia en relación con el tratamiento del cáncer de seno, aunque deja la mujer infértil.

Todos estos métodos pueden causar que una mujer presente síntomas de menopausia, incluyendo sofocos de calor, sudoración durante la noche, cambios de humor y resequedad vaginal.

Acetato de megestrol: el acetato de megestrol (Megace®) es un medicamento similar a la progesterona que se usa como tratamiento hormonal del cáncer avanzado del seno, usualmente en aquellas mujeres cuyos cánceres no responden a otros tratamientos hormonales. Su principal efecto secundario es el aumento de peso, y algunas veces se usa en dosis más altas para revertir la perdida de peso en las pacientes con cáncer avanzado. Éste es un medicamento que lleva más tiempo y que ya no se usa con mucha frecuencia.

Otras maneras de controlar las hormonas: los andrógenos (hormonas masculinas) se pueden considerar después de intentar con otros tratamientos hormonales contra el cáncer avanzado del seno. Algunas veces son eficaces, aunque pueden causar características masculinas, tal como más vello en el cuerpo y una voz más grave.

Terapia dirigida

A medida que los investigadores aprenden más sobre los cambios genéticos en células que causan cáncer, ellos han podido desarrollar medicamentos más recientes diseñados para combatir estos cambios de manera específica. Estos medicamentos dirigidos funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia. Generalmente originan diferentes efectos secundarios y suelen ser menos severos. Actualmente se usan a menudo en conjunto con la quimioterapia.

Medicamentos que atacan la proteína HER2/neu

Trastuzumab (Herceptin): el trastuzumab es un tipo de medicamento conocido como anticuerpo monoclonal (versión artificial de una proteína muy específica del sistema inmunitario) que se adhiere a la proteína promotora del crecimiento conocida como HER2/neu (o simplemente HER2), y que se encuentra presente en cantidades mayores a lo normal en la superficie de las células cancerosas del seno en aproximadamente una de cada cinco pacientes. Los casos de cáncer de seno con demasiada cantidad de esta proteína tienden a crecer y a propagarse más agresivamente. El trastuzumab puede ayudar a desacelerar este crecimiento y también podría estimular el sistema inmunitario para atacar el cáncer con más eficacia.

Se administra como una inyección en una vena (IV), usualmente una vez a la semana o como una dosis mayor cada tres semanas. La duración óptima para ser administrado todavía se desconoce.

A menudo, el trastuzumab se usa (junto con la quimioterapia) como terapia adyuvante para los tumores HER-2 positivos con el fin de reducir el riesgo de recurrencia cuando el tumor mide más de 1 cm de ancho o cuando el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos. Se administra junto con quimioterapia por tres a seis meses, y luego por sí solo, usualmente por un total de un año de tratamiento. Actualmente se realizan estudios para saber por cuánto tiempo se necesita administrar este medicamento.

El trastuzumab también puede reducir el tamaño de algunos cánceres de seno avanzados que son HER2 positivos y que regresan después de la quimioterapia o que continúan creciendo durante la quimioterapia. El tratamiento que combina trastuzumab con quimioterapia puede ser más eficaz que la quimioterapia sola en algunas pacientes.

En comparación con los medicamentos de quimioterapia, los efectos secundarios del trastuzumab son relativamente leves. Los efectos secundarios pueden incluir fiebre y escalofríos, debilidad, náusea, vómito, tos, diarrea y dolor de cabeza. Estos efectos secundarios son menos frecuentes después de la primera dosis.

Un efecto secundario potencial más grave consiste en daño al corazón, lo que origina un problema llamado insuficiencia cardiaca congestiva. Para la mayoría (pero no para todas) de las mujeres, este efecto ha sido temporal y ha mejorado cuando se suspende el medicamento. El riesgo de problemas cardiacos es mayor cuando el trastuzumab se administra con ciertos medicamentos de quimioterapia, tal como la doxorrubicina (Adriamycin) y la epirrubicina (Ellence). Los síntomas principales de la insuficiencia cardiaca congestiva son dificultad para respirar, inflamación en las piernas y cansancio intenso. Las mujeres que tienen estos síntomas deben llamar a sus médicos inmediatamente.

Lapatinib (Tykerb): otro medicamento que ataca la proteína HER2. Este medicamento se administra como pastilla a mujeres con cáncer avanzado HER2-positivo que ya no se pueden beneficiar de la quimioterapia y el trastuzumab. También ha sido estudiado como terapia adyuvante en pacientes HER2 positivo, pero hasta el momento sólo se usa para el cáncer avanzado del seno. En caso de cáncer avanzado del seno, se administra usualmente junto con el medicamento de quimioterapia capecitabina (Xeloda).

Los efectos secundarios más comunes de este medicamento incluyen diarrea, náuseas, vómitos, erupciones en la piel y algo que se llama síndrome de manos y pies. Los síntomas de este síndrome pueden incluir hormigueo, adormecimiento, enrojecimiento, inflamación y molestia en las manos y los pies. Además, algunas veces se presenta descamación de la piel. La diarrea es un efecto secundario común y puede ser grave, por lo que es muy importante que le notifique al equipo de atención a la salud sobre cualquier cambio en los hábitos de evacuación tan pronto como ocurran.

Puede que en raras ocasiones, el lapatinib cause problemas con el hígado o una reducción de la función cardiaca (lo que puede provocar falta de la respiración), aunque parece que esto pasa una vez acabado el tratamiento.

Medicamentos dirigidos a los nuevos vasos sanguíneos del tumor (angiogénesis)

Los tumores necesitan desarrollar y mantener nuevos vasos sanguíneos para poder crecer. Los medicamentos que combaten a estos vasos sanguíneos están probando ser útiles contra una variedad de cánceres, incluyendo el cáncer de seno.

El bevacizumab (Avastin®) es un anticuerpo monoclonal que puede ser usado en pacientes con cáncer de seno metastásico. Este anticuerpo es dirigido contra el factor de crecimiento endotelial vascular, una proteína que ayuda a los tumores a formar nuevos vasos sanguíneos.

El bevacizumab se administra por infusión intravenosa (IV). Se usa con más frecuencia en combinación con el medicamento de quimioterapia paclitaxel (Taxol).

Aunque se presentan pocas veces, los posibles efectos secundarios incluyen sangrado, orificios en el colon (requiere cirugía para corregirse) y lenta curación de heridas.

Los efectos secundarios más comunes incluyen alta presión arterial, cansancio, coágulos sanguíneos, bajos recuentos de glóbulos blancos, dolores de cabeza, llagas en la boca, pérdida de apetito, y diarrea. La alta presión arterial es muy común, por lo que es muy importante que su médico preste atención a su presión arterial durante el tratamiento.

Bifosfonatos

Los bifosfonatos son medicamentos que se usan para ayudar a fortalecer y reducir el riesgo de fracturas en huesos que han sido debilitados por el cáncer metastásico del seno. Ejemplos de éstos son el pamidronato (Aredia) y el ácido zoledrónico (Zometa). Se administran de manera intravenosa (IV).

Además, los bifosfonatos pueden ayudar a combatir la reducción de la densidad de los huesos (osteoporosis) que se puede presentar a causa del tratamiento con inhibidores de la aromatasa (vea información anterior) o de la menopausia temprana debida a los efectos secundarios de la quimioterapia. Existe un número de medicamentos, incluyendo algunos bifosfonatos en forma oral, para tratar la pérdida de fortaleza en el hueso que no es causada por el cáncer de seno en el hueso.

Los bifosfonatos pueden ocasionar efectos secundarios, incluyendo síntomas parecidos a la influenza (gripe) y dolor en los huesos. Un efecto secundario poco común, pero muy angustiante, de los bifosfonatos administrados de manera intravenosa, consiste en daño (osteonecrosis) en los huesos de la mandíbula (ONJ). Puede ser provocado por la extracción de un diente mientras se recibe tratamiento con el bifosfonato. A menudo, el ONJ aparece como una llaga abierta en la mandíbula que no sana. Puede ocasionar la pérdida de los dientes o infecciones en el hueso de la mandíbula. Los médicos desconocen por qué ocurre esto o cómo tratarlo, que no sea suspender los bifosfonatos. Una manera de evitar esto consiste en mantener una buena higiene oral mediante el uso de hilo dental, cepillar los dientes, asegurase de que las dentaduras le queden ajustadas y someterse a exámenes dentales regularmente. Algunos médicos que tratan el cáncer recomiendan que las pacientes acudan a una revisión dental y que cualquier problema de dientes o de la mandíbula sea tratado antes de comenzar a tomar los bifosfonatos.

Altas dosis de quimioterapia con trasplante de médula ósea o trasplante de células madre de la sangre periférica

Aunque es posible usar dosis muy altas de quimioterapia o radiación para destruir las células cancerosas, estos tratamientos también destruyen las células madre productoras de sangre de la médula ósea. El daño a estas células reduce la cuenta de células sanguíneas de una persona. Muy pocos glóbulos blancos pueden causar infecciones graves que pudieran ser fatales. Además, muy pocas plaquetas hacen que la persona sangre fácilmente, lo que también puede ser fatal.

Una forma de solventar esto es extrayendo algunas de las células madre de la paciente ya sea de la sangre periférica (que está circulando) o de la médula ósea, administrar el tratamiento con altas dosis, y luego regresar las células madre al cuerpo a través de una transfusión sanguínea. Las células madre pueden entonces encontrar su manera de regresar a la médula ósea donde ellas vuelven a establecerse rápidamente y restauran la capacidad del cuerpo de hacer nuevas células sanguíneas.

Anteriormente se pensaba que ésta sería una buena forma de tratar a las mujeres con cáncer avanzado del seno. Sin embargo, varios estudios han encontrado que las mujeres que recibieron quimioterapia de alta dosis no sobrevivieron más tiempo que las que recibieron quimioterapia convencional sin trasplante de células madre. Además, la quimioterapia de alta dosis con trasplante de células madre también causa efectos secundarios más graves que la quimioterapia de dosis convencional.

Todavía se están realizando investigaciones sobre este tema. Aunque los estudios más recientes pudieran mostrar un beneficio, es muy probable que no sea significativo, y la toxicidad de este tratamiento es muy alta. Actualmente, la mayoría de los expertos recomiendan que las mujeres con cáncer de seno no reciban quimioterapia de alta dosis, a menos que el tratamiento forme parte de un estudio clínico.

Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, O tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es usted quien decide inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro documento Estudios Clínicos: lo que necesita saber. Usted puede leer este documento en nuestro sitio Web o solicitarlo a través de nuestra línea sin costo 1-800-227-2345.

Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted escuche de maneras de tratar el cáncer o aliviar sus síntomas que su médico no le ha mencionado. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura o masaje, entre otros.

¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento estándar.

Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:

  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto" del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?
  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.

La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.

Tratamiento del cáncer de seno en etapa 0 (no invasivo)

Los dos tipos de cánceres de seno no invasivo (carcinoma lobulillar in situ [LCIS] y carcinoma ductal in situ [DCIS]) son tratados de manera muy diferente.

LCIS: debido a que esta condición no es un cáncer verdadero, no se recomienda un tratamiento inmediato ni activo para la mayoría de las mujeres que padecen LCIS. Sin embargo, debido a que el LCIS aumenta el riego de padecer posteriormente cáncer invasivo, es muy importante realizar un seguimiento muy cuidadoso. Esto generalmente incluye un mamograma anual y un examen clínico de los senos. Las mujeres con LCIS también puede que quieran hablar con sus médicos sobre los beneficios y las limitaciones de las pruebas de detección anuales con MRI además de los mamogramas. El cuidado de seguimiento cercano de ambos senos es importante, ya que las mujeres con LCIS en un seno tienen el mismo riesgo de padecer cáncer de seno en el mismo o en el otro seno.

Es posible que las mujeres con LCIS también deseen considerar el tamoxifeno o el raloxifeno para reducir el riesgo de cáncer de seno o participar en un estudio clínico para la prevención del cáncer de seno. Para más información sobre los medicamentos para reducir el cáncer de seno, consulte el documento “Medicamentos para reducir el riesgo de cáncer de seno” de la Sociedad Americana del Cáncer. También es posible que ellas deseen discutir con sus doctores otras posibles estrategias de prevención (como por ejemplo, alcanzar un peso óptimo o comenzar un programa de ejercicios).

Algunas mujeres con LCIS pueden optar por una mastectomía simple bilateral (la extirpación de ambos senos pero no los ganglios linfáticos axilares) para tratar de reducir el riesgo de cáncer de seno, especialmente si tienen otros factores de riesgo, tales como antecedentes familiares significativos. Dependiendo de las preferencias de la paciente, puede considerar la reconstrucción inmediata o demorada del seno.

DCIS: en la mayoría de los casos, una mujer con DCIS puede seleccionar entre una terapia de conservación del seno (tumorectomía, usualmente seguida de radioterapia) y una mastectomía simple. Por lo general, la extirpación de los ganglios linfáticos (disección axilar) no es necesaria. La tumorectomía sin radiación es una opción solamente para ciertas mujeres que presentan áreas pequeñas con DCIS de bajo grado que fueron removidas con márgenes quirúrgicos sin cáncer suficientemente grandes. Sin embargo, la mayoría de las mujeres que se sometieron a una tumorectomía necesitarán radioterapia.

Es posible que se requiera una mastectomía cuando el área con DCIS es muy grande, si el seno tiene varias áreas con DCIS o si la tumorectomía no puede extirpar completamente el DCIS (es decir, la muestra de la tumorectomía y la de re-escisión tienen células cancerosas en los márgenes quirúrgicos). Las mujeres que se van a someter a una mastectomía debido a un DCIS pueden hacerse una reconstrucción inmediatamente o en otra fecha.

Si el DCIS es receptor de estrógeno positivo, el tratamiento con tamoxifeno por cinco años después de la cirugía puede reducir el riesgo de otro DCIS o de cáncer invasivo que se origina en cualquiera de los senos. Las mujeres puede que quieran hablar con sus médicos sobre las ventajas y las desventajas de esta opción.

Tratamiento del cáncer invasivo del seno según la etapa

Para los cánceres de seno invasivos en etapa más temprana, si el tumor es lo suficientemente pequeño, la conservación del seno a menudo es apropiada, aunque la mastectomía también es una opción. Si por el contrario, el tumor es muy grande, se necesitará una mastectomía, a menos que la quimioterapia (neoadyuvante) administrada antes de la cirugía pueda reducir bastante el tamaño del tumor para permitir una cirugía de conservación del seno. En cualquier de los dos casos, será necesario examinar los ganglios linfáticos y extirparlos si contienen cáncer. La radiación será necesaria para casi todas las pacientes que se han sometido a una cirugía de conservación del seno y algunas que hayan tenido una mastectomía. Normalmente también se recomienda el tratamiento sistémico adyuvante después de la cirugía para todos los cánceres que miden más de 1 cm (alrededor de ½ pulgada) de ancho y para algunos que miden menos de esto.

Etapa I

Estos cánceres aún están relativamente pequeños y no se han propagado a los ganglios linfáticos o a cualquier otro lugar.

Terapia local: los cánceres en etapa I pueden tratarse con cirugía de conservación del seno (tumorectomía, mastectomía parcial) o mastectomía radical modificada. Los ganglios linfáticos también necesitan ser evaluados con una biopsia de ganglio centinela o una disección de ganglio linfático axilar. La reconstrucción del seno puede hacerse al mismo tiempo de la cirugía o posteriormente.

La radioterapia se administra usualmente después de la cirugía de conservación del seno. Las mujeres que pueden considerar la cirugía de conservación del seno sin la radioterapia tienen normalmente todas las características siguientes:

  • 70 años o más.
  • Tienen un tumor que mide 2 cm o menos de ancho que ha sido extirpado completamente.
  • Tienen un tumor que contiene receptores hormonales y se administra terapia hormonal.
  • Ninguno de los ganglios linfáticos que fueron extirpados contiene cáncer.

Aunque algunas mujeres que no cumplen con estos criterios tratan de evitar la radiación, los estudios han mostrado que cuando no se recibe radiación, la probabilidad de que el cáncer regrese aumenta.

Terapia sistémica adyuvante: la mayoría de los médicos discutirán las ventajas y las desventajas de la terapia hormonal adyuvante (tamoxifeno o inhibidor de aromatasa) con todas las mujeres que tienen cáncer de seno con receptor de hormona positivo (estrógeno o progesterona) independientemente de cuán pequeño sea el tumor. Resulta más probable que las mujeres con tumores que miden más de 0.5 cm de ancho (alrededor de ¼ de pulgada) se beneficien de esta terapia.

Si el tumor mide menos de 1 cm de ancho (alrededor de 1/2 pulgada), usualmente no se ofrece la quimioterapia adyuvante. Puede que algunos médicos sugieran la quimioterapia adyuvante cuando un cáncer menor de 1 cm tiene características desfavorables (tal como un cáncer de alto grado, receptor de estrógeno es negativo, el tumor es HER2 positivo), o tiene un puntaje alto en uno de los paneles genéticos). Por lo general, la quimioterapia adyuvante se recomienda para los tumores más grandes.

Para los cánceres HER2 positivos que miden más de 1 cm de ancho, también se recomienda usualmente trastuzumab (Herceptin) adyuvante.

Remítase a la información más adelante para detalles sobre la terapia adyuvante.

Etapa II

Estos cánceres son más grandes y/o se han propagado a pocos ganglios linfáticos adyacentes.

Terapia local: las opciones de cirugía y radioterapia para los tumores en etapas II son similares a las de los tumores en etapa I , excepto que, en la etapa II, se puede considerar la radiación aun después de la mastectomía, si el tumor es grande (mayor de 5 cm de ancho) o si se descubre después de la cirugía que se ha propagado a varios ganglios linfáticos.

Terapia sistémica adyuvante: la terapia sistémica adyuvante se recomienda en mujeres con cáncer de seno en etapa II. La terapia adyuvante puede incluir terapia hormonal, quimioterapia, trastuzumab, o ciertas combinaciones de éstos, dependiendo de la edad de la paciente, la condición del receptor de estrógeno y la condición de HER2/neu. Remítase a la sección siguiente para más detalles sobre la terapia adyuvante.

Terapia neoadyuvante: una opción para algunas mujeres que desean someterse a una terapia de conservación del seno, que tienen tumores mayores 2 cm (alrededor de 4/5 de pulgada de ancho), es la quimioterapia neoadyuvante (antes de la cirugía), terapia hormonal y/o trastuzumab para reducir el tamaño del tumor.

Si la quimioterapia neoadyuvante reduce bastante el tamaño de los tumores de estas mujeres, entonces podrán someterse a una cirugía de conservación del seno (tal como una tumorectomía), seguida de radioterapia y terapia hormonal si el tumor es receptor de hormona positivo. También se puede considerar quimioterapia adicional. Si el tamaño del tumor no se reduce lo suficiente como para hacer una cirugía de conservación del seno, entonces se necesita practicar una mastectomía. A esta cirugía le puede seguir una quimioterapia diferente. Por lo general, la radioterapia se puede necesitar si el tumor es grande (más de dos pulgadas de ancho) o si los ganglios linfáticos contienen cáncer. La radiación se administra usualmente después de la cirugía. Además, se puede administrar terapia hormonal si el tumor es receptor de estrógeno positivo. La terapia hormonal se puede administrar antes y después de la cirugía. La probabilidad de supervivencia de una mujer con cáncer de seno no parece afectarse por si ella recibe quimioterapia antes o después de la cirugía del seno.

Etapa III

El tratamiento local para algunos cánceres de seno en etapa IIIA es en gran parte el mismo que se usa para los que están en etapa II. Éstos pueden ser extirpados mediante cirugía de conservación del seno (tal como tumorectomía) seguida de radioterapia, o mediante mastectomía radical modificada (con o sin reconstrucción del seno). También se hace la biopsia de ganglio centinela o disección de los ganglios linfáticos axilares. La radioterapia se puede usar después de la mastectomía si el tumor es grande (más de 5 cm de ancho) o si se descubrió que se ha propagado a varios ganglios linfáticos. La terapia neoadyuvante es una opción para algunas mujeres interesadas en la terapia de conservación del seno.

Por lo general, después de la cirugía se administra tratamiento sistémico adyuvante de quimioterapia y/o de hormonas y/o trastuzumab. (Remítase a la sección siguiente para más detalles sobre la terapia adyuvante).

Los cánceres en etapa IIIA que son más avanzados, así como los cánceres en etapa IIIB y IIIC a menudo son tratados con quimioterapia antes de la cirugía. Luego se hace una mastectomía radical modificada con o sin reconstrucción. La cirugía de conservación del seno puede ser una opción para algunas mujeres. También se toma una muestra de los ganglios linfáticos cercanos. Después de la cirugía se administra radioterapia, aun cuando se haya hecho una mastectomía. Puede que también se administre quimioterapia adyuvante, y se ofrecerá terapia hormonal adyuvante a todas las mujeres cuyos cánceres de seno sean receptores de hormona positivos.

Terapia adyuvante para el cáncer de seno en etapas I - III

se puede recomendar la terapia adyuvante, dependiendo del tamaño del tumor, su propagación a los ganglios linfáticos y otros factores pronósticos. Usted puede recibir quimioterapia, trastuzumab (Herceptin), terapia hormonal, o cierta combinación de éstos.

Terapia hormonal: no es probable que la terapia hormonal sea eficaz para las mujeres con tumores receptores de estrógeno negativos. La terapia hormonal se ofrece frecuentemente a todas las mujeres con cáncer de seno invasivo con receptor hormonal positivo independientemente del tamaño del tumor o del número de ganglios linfáticos afectados.

Las mujeres que siguen teniendo sus períodos menstruales y que presentan tumores receptores de estrógeno positivos pueden ser tratadas con tamoxifeno, lo que bloquea los efectos del estrógeno producido por los ovarios. Algunos médicos también admiinstran análogos de la hormona liberadora de hormona luteinizante (LHRH), lo que hace que los ovarios dejen de funcionar temporalmente. Otra alternativa (permanente) consiste en la extirpación quirúrgica de los ovarios (ooforectomía). Si la mujer se vuelve posmenopáusica dentro de los cinco años de haber comenzado el tamoxifeno (ya sea naturalmente o por la extirpación de sus ovarios), se le puede administrar un inhibidor de aromatasa en lugar de tamoxifeno.

Algunas veces, una mujer dejará de tener periodos menstruales después de la quimioterapia o mientras recibe tamoxifeno. Sin embargo, esto no significa necesariamente que ella en realidad se volvió posmenopáusica. El médico de la mujer puede hacer pruebas sanguíneas para ciertas hormonas con el fin de determinar su condición menopáusica. Esto es importante ya que los inhibidores de la aromatasa sólo beneficiarán a las mujeres posmenopáusicas.

Las mujeres que ya no tienen sus periodos menstruales o las mujeres de cualquier edad que se sabe están menopáusicas y que presentan tumores receptores hormonales positivos por lo general recibirán terapia hormonal adyuvante con un inhibidor de la aromatasa (normalmente por cinco años) o con tamoxifeno por varios años seguido de un inhibidor de aromatasa. Para las mujeres que no pueden recibir los inhibidores de aromatasa, una alternativa es tamoxifeno por cinco años.

Como se indicó anteriormente, aún hay muchas preguntas sin contestar sobre la mejor manera de utilizar estos medicamentos. Por ejemplo, no está claro si el comienzo de la terapia adyuvante con uno de estos medicamentos es mejor que administrar tamoxifeno por cierto periodo de tiempo y luego cambiar a un inhibidor de la aromatasa. Tampoco se ha determinado la duración óptima del tratamiento con los inhibidores de la aromatasa. Los estudios que actualmente se realizan deben ayudar a contestar estas preguntas. Es posible que usted desee hablar con su médico sobre estos tratamientos más recientes.

Si se va a administrar quimioterapia, y como regla general, se comienza la terapia hormonal después de completar la quimioterapia.

Quimioterapia: la quimioterapia es usualmente recomendada para todas las mujeres con cáncer de seno invasivo cuyos tumores son receptores de hormona negativos, o para aquellas mujeres cuyos tumores son receptores de hormona positivos que pueden recibir un beneficio adicional al recibir quimioterapia junto con la terapia hormonal, según la etapa y las características de sus tumores.

La quimioterapia adyuvante puede reducir el riesgo de que el cáncer regrese, pero no elimina el riesgo por completo. Antes de decir si es apropiada para usted, resulta importante entender la probabilidad de que su cáncer regrese y cuánta terapia adyuvante reducirá ese riesgo.

Los regímenes específicos de medicamentos y la duración del tratamiento son frecuentemente determinados por la etapa y el grado del cáncer. Los regímenes normales de quimioterapia están incluidos en la sección sobre quimioterapia. La duración de estos regímenes varía usualmente de cuatro a seis meses. En algunos casos, se puede usar quimioterapia con dosis densa.

Trastuzumab (Herceptin): por lo general, las mujeres que tienen cánceres con HER2/positivo deben recibir trastuzumab junto con quimioterapia como parte del tratamiento.

Un régimen común de quimioterapia es la doxorrubicina (Adriamycin) y la ciclofosfamida juntos por alrededor de tres meses, seguido de paclitaxel (Taxol) y trastuzumab. El paclitaxel es administrado por alrededor de tres meses, mientras que el trastuzumab se administra por alrededor de un año.

Sin embargo, a los médicos les preocupa que administrar el trastuzumab en un periodo tan corto después de la doxorrubicina puede causar problemas cardíacos. Por lo tanto, se supervisa de cerca la función cardiaca durante el tratamiento con pruebas como ecocardiogramas.

Para tratar de aliviar los posibles efectos en el corazón, los médicos también están buscando combinaciones eficaces de quimioterapia que no contienen doxorrubicina. Uno de estos regímenes se llama TCH, el cual usa los medicamentos de quimioterapia docetaxel (Taxotere) y carboplatino administrado cada tres semanas junto con trastuzumab (Herceptin) semanalmente por seis ciclos. Esto es seguido por trastuzumab cada tres semanas por un año.

Ayuda para decidir si la terapia adyuvante es apropiada: algunos médicos pueden usar pruebas de patrones genéticos para ayudar a decidir si deben administrar quimioterapia adyuvante a las mujeres con ciertos cánceres de seno en etapa I o II. Ejemplo de tales pruebas incluyen Oncotipo DX® y MammaPrint®, los cuales se describen con más detalles en la sección "¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?". Estas pruebas se hacen en una muestra de su tejido de cáncer de seno para analizar la función de varios genes dentro del cáncer con el fin de predecir el riesgo de que regrese después del tratamiento. Estas pruebas aún no le indican a su médico cuál es la mejor terapia hormonal o la quimioterapia que se debe recomendar. Actualmente se están realizando estudios clínicos para determinar si estas pruebas pueden indicar en realidad qué mujeres pueden sin quimioterapia adyuvante en situaciones donde los médicos a menudo no están seguros, tal como las mujeres con tumores pequeños y sin ganglios linfáticos

Para ayudarle a decidir si la terapia adyuvante es apropiada para usted, visite la página en Internet de la Clínica Mayo: www.mayoclinic.com y escriba "adjuvant therapy for breast cancer" en el encasillado para búsqueda. Usted encontrará información que le ayudará a entender los posibles beneficios y limitaciones de la terapia adyuvante.

Otras guías en línea, tal como www.adjuvantonline.com están diseñadas para el u do de profesionales de la salud. Esta página en Internet provee información sobre su riesgo de que el cáncer regrese dentro de los próximos 10 años y qué beneficios usted pudiera esperar de la terapia hormonal, la quimioterapia, o ambas. Es posible que usted quiera preguntarle a su médico si él o ella utilizan este sitio Web.

Etapa IV

Los cánceres en etapa IV se han propagado más allá del seno y los ganglios linfáticos hasta alcanzar otras partes del cuerpo. Aunque la cirugía y/o la radiación pueden ser útiles en algunas situaciones (vea información más adelante), es muy poco probable que curen estos cánceres. Por lo tanto, la terapia sistémica es el tratamiento principal. Dependiendo de muchos factores, este tratamiento puede consistir en terapia hormonal, quimioterapia, terapias dirigidas, tal como trastuzumab (Herceptin), o bevacizumab (Avastin) o cierta combinación de estos tratamientos.

El trastuzumab puede ayudar a las mujeres con cánceres HER2 positivos a vivir más tiempo si se administra con la quimioterapia inicial para la enfermedad en etapa IV. Todavía se desconoce si también se debe administrar al mismo tiempo que la terapia hormonal, o por cuánto tiempo la mujer debe permanecer en terapia.

El bevacizumab (Avastin), un medicamento que bloquea el crecimiento de los vasos sanguíneos del nuevo tumor, ha mostrado que desacelera el progreso del cáncer de seno avanzado cuando se combina con el medicamento de quimioterapia placlitaxel (Taxol). Remítase a la sección “Terapia dirigida” para más información sobre este medicamento.

Todas las terapias sistémicas administradas para el cáncer de seno (terapia hormonal, quimioterapia y las terapias dirigidas más nuevas) tienen efectos secundarios potenciales, los cuales se describieron en las secciones previas. Su médico le explicará los beneficios y los riesgos de estos tratamientos antes de recetarlas.

La radioterapia y/o la cirugía también pueden utilizarse en ciertas situaciones, tal como para tratar un pequeño número de metástasis en cierta área, para prevenir las fracturas óseas o bloqueo en el hígado o para proporcionar alivio al dolor u a otros síntomas. Si su médico recomienda tales tratamientos locales, es importante que usted entienda cuál es el objetivo, ya sea tratar de curar el cáncer o prevenir o tratar los síntomas.

En algunos casos, la quimioterapia regional (donde los medicamentos se administran directamente en determinada área, tal como líquido alrededor del cerebro) también puede ser útil.

El tratamiento para aliviar los síntomas depende del sitio donde se haya propagado el cáncer. Por ejemplo, el dolor debido a la metástasis en los huesos se puede tratar con radioterapia externa y/o bifosfonatos tales como pamidronato (Aredia) y ácido zoledrónico (Zometa). La mayoría de los médicos recomiendan bifosfonatos (junto con calcio y vitamina D) para todas las pacientes con cáncer de seno que se ha propagado a sus huesos. (Si desea más información sobre el tratamiento de las metástasis en los huesos, consulte el documento de la Sociedad Americana del Cáncer "Metástasis en los huesos").

Cáncer avanzado que progresa durante el tratamiento: aunque el tratamiento para el cáncer avanzado del seno puede a menudo reducir el tamaño o desacelerar el crecimiento del cáncer (a menudo por muchos años), es posible que deje de funcionar después de un tiempo. El tratamiento adicional en este punto depende de varios factores, incluyendo tratamientos previos, donde el cáncer está localizado, y la edad de una mujer, su estado de salud general, y el deseo de continuar con el tratamiento.

Para los cánceres con receptor hormonal positivo que fueron tratados con terapia hormonal, algunas veces resulta útil cambiar a otro tipo de terapia hormonal. De no ser así, usualmente el próximo paso es administrar quimioterapia.

Para los cánceres que ya no responden a un régimen de quimioterapia, puede que sea útil tratar otro régimen. Existen muchos medicamentos y combinaciones diferentes que se pueden usar para tratar el cáncer de seno. Sin embargo, cada vez que un cáncer progresa durante el tratamiento, resulta menos probable que más tratamiento tenga un efecto.

Los cánceres HER-2 positivos que ya no responden al trastuzumab puede que respondan al lapatinib (Tykerb), otro medicamento que ataca la proteína HER2. Este medicamento usualmente se usa con el medicamento de quimioterapia capecitabina (Xeloda). Por lo general, ambos medicamentos se toman en forma de pastillas.

Debido a que es poco probable que los tratamientos actuales curen el cáncer de seno avanzado, a los pacientes que están en buen estado de salud se les recomienda considerar la participación en estudios clínicos de otros tratamientos promisorios.

Cáncer recurrente del seno

Al cáncer se le llama recurrente cuando reaparece después del tratamiento. La recurrencia puede ser local (en el mismo seno o cerca de la cicatriz de la mastectomía) o en un área distante. El cáncer que se encuentra en el seno opuesto no es una recurrencia (es un nuevo cáncer que requiere de su propio tratamiento).

Recurrencia local: el tratamiento de las mujeres con recurrencia local del cáncer de seno depende de su tratamiento inicial. Si la mujer se sometió a una terapia de conservación del seno, usualmente la recurrencia local se trata con una mastectomía. Si el tratamiento inicial fue una mastectomía, la recurrencia cerca del sitio de la mastectomía se trata mediante la extirpación del tumor, siempre que sea posible. A esto usualmente le sigue radioterapia, pero sólo si no se administró después de la cirugía original. La radiación puede ser administrada dos veces a la misma área. En cualquier caso, se puede usar terapia hormonal, trastuzumab, quimioterapia o cierta combinación de éstos después de la cirugía y/o de la radiación.

Recurrencia a distancia: en general, las mujeres con recurrencia que afecta órganos tales como los huesos, pulmones, cerebro, etc., se tratan de la misma manera que aquellas que tienen un cáncer de seno en etapa IV que afecta estos órganos en el momento del diagnóstico inicial (vea información sobre el tratamiento en etapa IV). Es posible que la única diferencia sea que el tratamiento pueda ser afectado por los tratamientos previos que una mujer haya tenido.

Si su cáncer regresa, el documento en inglés When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence de la Sociedad Americana del Cáncer puede proveerle más información general sobre cómo manejar y lidiar con esta fase de su tratamiento.

Tratamiento del cáncer de seno durante el embarazo

El cáncer de seno se diagnostica en aproximadamente una en 3,000 mujeres embarazadas. En general, las recomendaciones para el tratamiento dependen de cuánto tiempo la mujer ha estado embarazada.

Se sabe que la radiación durante el embarazo aumenta el riesgo de defectos congénitos y, por lo tanto, no se recomienda para las mujeres embarazadas con cáncer de seno. Por esta razón, la terapia de conservación del seno (tumorectomía y radioterapia) es solo una opción si el tratamiento se pueda demorar hasta que sea seguro para el nacimiento del bebé. Sin embargo, está claro que los procedimientos de biopsia del seno y hasta la mastectomía radical modificada son seguros para la madre y el feto.

Por mucho tiempo se asumía que la quimioterapia era peligrosa para el feto. Sin embargo, varios estudios recientes han encontrado que el uso de ciertos medicamentos de quimioterapia durante el segundo y el tercer trimestre (del cuarto al noveno mes) no aumenta el riesgo de defectos congénitos. Debido a la preocupación sobre el daño potencial al feto, no se ha estudiado la seguridad de la quimioterapia durante el primer trimestre del embarazo (los primeros tres meses).

De igual manera, la terapia hormonal puede afectar el feto y no debe comenzarse sino hasta después que la paciente haya dado a luz.

Muchos de los medicamentos que se usan como parte de la quimioterapia y la terapia hormonal pueden llegar hasta la leche materna y pasar al bebé. Por esta razón, amamantar al bebé usualmente no se recomienda mientras recibe el tratamiento con quimioterapia o con terapia hormonal.

Para obtener más información, consulte el documento “Embarazo y cáncer de seno” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) y la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) son buenas fuentes de información.

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web (www.cancer.gov). También están disponibles guías detalladas preparadas para los profesionales de atención del cáncer en www.cancer.gov.

La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

¿Qué debe preguntarle a su médico sobre el cáncer de seno?

Es importante que usted tenga conversaciones francas y abiertas con los miembros del equipo de atención del cáncer encargado de su caso. No tema hacer preguntas, no importa lo insignificantes que le puedan parecer. A continuación le indicamos algunas preguntas que debe considerar:

  • ¿Qué tipo de cáncer de seno padezco? ¿Cómo esto afecta mis opciones de tratamiento y mi pronóstico?
  • ¿Se ha propagado mi cáncer a los ganglios linfáticos o a los órganos internos?
  • ¿Cuál es la etapa de mi cáncer, y cómo afecta mis opciones de tratamiento y pronóstico?
  • ¿Se necesitan hacer otras pruebas antes de decidir sobre el tratamiento?
  • ¿Debería considerar pruebas genéticas?
  • ¿Debería considerar participar en un estudio clínico?
  • ¿Qué tratamientos son apropiados para mí? ¿Qué recomienda? ¿Por qué?
  • ¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios que debo esperar?
  • ¿Qué tan eficaz será la cirugía de reconstrucción del seno si la necesito o deseo?
  • ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de realizar la reconstrucción del seno de inmediato tras la cirugía para eliminar el cáncer en comparación con hacer la reconstrucción posteriormente?
  • ¿Cómo lucirán y se sentirán mis senos después de mi tratamiento? ¿Habrá una sensación normal en ellos?
  • ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento? ¿Qué conllevará? ¿Dónde se administrará?
  • ¿Qué debo hacer a fin de prepararme para recibir el tratamiento?
  • ¿Necesitaré una transfusión sanguínea?
  • ¿Debo seguir una dieta especial o hacer otros cambios en mi estilo de vida?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer recurra con los programas de tratamiento que hemos discutido? ¿Qué haríamos si eso sucediera?
  • ¿Experimentaré la menopausia como resultado del tratamiento?
  • ¿Podré tener hijos después del tratamiento?
  • ¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitaré después del tratamiento?

Asegúrese de escribir cualquier pregunta que se le ocurra y que no se encuentre en la lista. Por ejemplo, usted podría desear información específica acerca del tiempo de recuperación para poder planificar su esquema de trabajo. Puede que usted quiera preguntar sobre segundas opiniones. Puede ser útil que le acompañe otra persona o que grabe su conversación con el médico. También puede ser de utilidad que saque copias de su historia médica, informes patológicos y radiológicos en caso de que desee buscar una segunda opinión posteriormente.

¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de seno?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted probablemente sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer. Para más información sobre este tema, por favor, remítase al documento (disponible en inglés) “Living With Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer aprenden a vivir con la incertidumbre.

Cuidados posteriores

Cuando se complete el tratamiento, es muy importante que acuda a todas las citas de seguimiento programadas. Durante estas visitas, sus médicos le harán preguntas sobre cualquier síntoma que tenga y le harán exámenes físicos y solicitarán análisis de laboratorios o estudios por imágenes, según sea necesario, para determinar si hay recurrencia o efectos secundarios. Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. Nunca dude en notificarle a su médico o a otros miembros de su equipo de atención del cáncer cualquier síntoma o efecto secundario que le preocupe.

Al principio, probablemente sus citas de seguimiento se programarán para cada cuatro o seis meses. Cuanto más tiempo esté libre de cáncer, menos citas necesitará. Después de cinco años, normalmente se hacen una vez al año. Si usted se ha sometido a una cirugía de conservación del seno, usted aún necesitará hacerse los mamogramas cada año.

Si está tomando tamoxifeno, se debe someter anualmente a exámenes pélvicos ya que este medicamento puede aumentar el riesgo de cáncer de útero. Asegúrese de notificarle inmediatamente a su médico si tiene algún sangrado vaginal anormal. Aunque esto usualmente es causado por una condición no cancerosa, también puede ser la primera señal de un cáncer uterino.

Si usted está recibiendo un inhibidor de aromatasa, es posible que usted tenga un riesgo aumentado de adelgazamiento de los huesos. Su médico querrá supervisar la salud de sus huesos y puede que considere hacer pruebas de la densidad ósea.

Usualmente no son necesarios otros estudios, como por ejemplo estudios de marcadores tumorales en sangre, pruebas sanguíneas de la función hepática, gammagrafías óseas y radiografías de tórax, a menos que los síntomas o los resultados del examen físico sugieran la probabilidad de que el cáncer haya recurrido. Estas y otras pruebas pueden hacerse como parte de la evaluación de tratamientos nuevos en los estudios clínicos.

Si los exámenes y las pruebas indican que hay recurrencia, se pueden hacer estudios por imágenes, tal como radiografías de tórax, tomografías computarizadas, PET, MRI, gammagrafías óseas y/o una biopsia. Además, es posible que su médico mida los niveles sanguíneos de los marcadores tumorales CA-15-3, CA 27-29, o CEA. Los niveles sanguíneos de estas sustancias aumentan en algunas mujeres si sus cánceres se han propagado a los huesos u a otros órganos, como el hígado. No están elevados en todas las mujeres con recurrencia, por lo que no siempre son útiles. Si estos niveles están elevados, pueden ayudar a su médico a monitorear los resultados de la terapia.

Si el cáncer recurre, el tratamiento dependerá de la localización del cáncer y qué tratamientos ha recibido anteriormente. Podría incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia hormonal, terapia dirigida o alguna combinación de estos tratamientos. Para más información sobre cómo se trata el cáncer recurrente, remítase a la sección, "¿Cómo se trata el cáncer de seno?" Para obtener más información general sobre cómo lidiar con la recurrencia, usted puede consultar el documento (disponible en inglés) “When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Linfedema

El linfedema, o inflamación del brazo debido a la acumulación de líquido, puede ocurrir en cualquier momento después del tratamiento del cáncer de seno. Cualquier tratamiento que incluya una disección axilar o radiación a los ganglios linfáticos axilares conlleva el riesgo de linfedema, ya que se afecta el drenaje normal de líquido linfático en el brazo.

Uno de los primeros síntomas de linfedema puede ser una sensación de opresión en el brazo o mano del lado del cáncer de seno tratado. Debe notificarle inmediatamente a su médico o enfermera cualquier inflamación, sensación de opresión o lesión en el brazo o mano.

No existe un buen método para predecir quién padecerá linfedema y quién no lo padecerá. Puede ocurrir inmediatamente después de la cirugía, o meses y hasta años después. La posibilidad de padecer linfedema permanece durante toda la vida de una mujer.

Si se tiene cuidado, a menudo se puede evitar el linfedema o, en caso de que aparezca, se puede mantener bajo control. Una lesión o una infección en el brazo o mano afectada puede contribuir a la aparición de linfedema o empeorar el linfedema existente, de manera que las medidas preventivas se deben enfocar en la protección del brazo y la mano. La mayoría de los médicos recomienda que las mujeres eviten la extracción de sangre o tomar la presión arterial del brazo del lado donde se hizo la cirugía de ganglio linfático o se administró la radiación.

Si desea aprender más al respecto, consulte el documento "Linfedema: lo que toda mujer con cáncer de seno debe saber" de la Sociedad Americana del Cáncer.

Calidad de vida

A las mujeres que se han sometido al tratamiento contra el cáncer de seno se les debe asegurar que aunque es posible que queden marcas del tratamiento (como cicatrices de la cirugía), la calidad de vida puede ser normal una vez que se complete el tratamiento. Varios estudios exhaustivos han demostrado esto. Las mujeres que recibieron quimioterapia pueden, sin embargo, tener una ligera disminución en el funcionamiento de ciertas áreas.

Algunos estudios sugieren que las mujeres más jóvenes, quienes representan alrededor de una de cada cuatro sobrevivientes de cáncer de seno, tienden a tener más problemas ajustándose al estrés que causa el cáncer de seno y sus tratamientos. Puede que ellas tengan más problemas para funcionar tanto emocional como socialmente. Algunas se pueden sentir aisladas. Para algunas mujeres, la quimioterapia puede que haya causado la menopausia temprana, lo que por sí sola puede causar mucha molestia. Es posible que también surjan dificultades sexuales. El asesoramiento y los grupos de apoyo dirigidos a sobrevivientes jóvenes del cáncer de seno pueden ayudar con todos estos asuntos.

Aspectos emocionales del cáncer de seno

Es importante que su concentración en las pruebas y los tratamientos no le impida considerar también su salud emocional, psicológica y espiritual. Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Imagen corporal

Además de tener que lidiar con el estrés emocional que el cáncer y su tratamiento puede causar, muchas mujeres con cáncer de seno también tienen que enfrentarse a cambios en su apariencia como un resultado del tratamiento.

Algunos cambios puede que sean de corto plazo, como la pérdida del cabello. Sin embargo, incluso los cambios a corto lazo pueden tener un efecto profundo en la manera que una mujer se siente a sí misma. Existe un número de opciones para ayudar a las mujeres a lidiar con la pérdida de peso, incluyendo pelucas, sombreros, pañuelos, y otros accesorios. Para una lista de algunas compañías que venden pelucas y otros accesorios de cabello, llame a la Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y solicite el documento en inglés Breast Prostheses and Hair Loss Accessories List. Como otra opción, algunas mujeres pueden optar por mostrar sus calvicies como una manera de identificarse a sí mismas como sobrevivientes del cáncer de seno.

Otros cambios como resultado del tratamiento del cáncer de seno pueden ser más permanentes, tal como la pérdida de parte o todo un seno (o los senos) después de la cirugía. Algunas mujeres pueden optar por cirugía reconstructiva, mientras que otras pueden optar por una prótesis de seno (vea la próxima sección).

Independientemente de los cambios que experimente, es importante saber que usted puede obtener apoyo y consejo para ayudarle a lidiar con estos cambios. A menudo, es un buen comienzo consultar a su médico o a otros miembros del equipo de especialistas en cáncer. Además, existen muchos grupos de apoyo, tal como el programa Recuperación a su Alcance (Reach to Recovery) de la Sociedad Americana del Cáncer. Llame al 1-800-227-2345 para aprender más sobre programas en su área.

Prótesis y sostén de seno versus reconstrucción del seno

Después de una mastectomía (o algunos casos de cirugía para conservar el seno), una mujer pudiera considerar rehacer la forma de su seno; o la reconstrucción del seno. Por lo general, esto es algo que se dialoga antes de hacer la cirugía para tratar el cáncer. Las decisiones sobre el tipo de reconstrucción y cuándo es el momento de realizarla dependerán de la situación médica de cada mujer y de sus preferencias personales. Existen varios tipos de cirugías reconstructivas. En algunas se usan implantes de agua salina (agua con sal) o de silicón, mientras que en otras se usan tejidos de otras partes de su cuerpo.

Para información sobre las diferentes opciones de reconstrucción del seno, remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer “Reconstrucción del seno después de la mastectomía”.

Un molde del seno es una prótesis (parte artificial del cuerpo) usado dentro del sostén o adaptado al cuerpo para simular la apariencia y la sensación de un seno natural. Para las mujeres que se han sometido a una mastectomía, los moldes para el seno pueden ser una alternativa importante para la reconstrucción del seno. Algunas mujeres no desearán someterse a más procedimientos quirúrgicos y saben que la reconstrucción del seno puede requerir varios procedimientos para completarse.

Si usted está planificando usar un molde del seno, su médico le dirá cuando ya haya sanado lo suficiente para que se le ajuste un molde del seno permanente o una prótesis. La mayoría de estos moldes son fabricados con materiales que se asemejan mucho al tejido natural con respecto al movimiento, sensación y peso. Un molde de peso apropiado proporciona el equilibrio que su cuerpo necesita para corregir la postura y sujetar su sostén, evitando que se le suba.

Al principio es posible que los moldes se sientan pesados, pero con el tiempo se sentirán naturales. Los precios varían considerablemente. Un precio alto no significa necesariamente que el producto es el mejor para usted. Tómese su tiempo para comprar uno que le ajuste bien, le proporcione comodidad, y una apariencia natural atractiva en el sostén y bajo la ropa. Su ropa le debe quedar igual que antes de la cirugía.

Es posible que el sostén correcto para usted sea el que siempre ha usado. Es posible que sea necesario ajustarlo. Si experimenta sensibilidad durante la curación, un extensor para sostén le puede ayudar, ya que aumenta la circunferencia del sostén y evita que quede muy ajustado al tórax. Las mujeres con senos pesados pueden aliviar la presión de los tirantes en los hombros colocándose una almohadilla para los hombros debajo de uno o de los dos tirantes.

Si decide usar el molde del seno en una cavidad de su sostén, puede pedir que le adapten su sostén regular. También hay sostenes especiales de mastectomía con cavidades ya integradas. Si el molde del seno le causa algún tipo de irritación en la piel, use un sostén con una cavidad. Si su sostén tiene alambres de apoyo, tal vez pueda usarlo, pero asegúrese de discutirlo con su médico.

Si desea usar la prótesis debajo de sus batas de dormir, pero le gustaría algo más cómodo que un sostén común, la mayoría de las tiendas por departamentos venden un sostén suave, que algunas veces se llama sostén nocturno.

Para una lista de compañías que venden prótesis de seno y otros accesorios, llame a la Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y solicite el documento en inglés Breast Prostheses and Hair Loss Accessories List.

La cobertura de seguro para las prótesis de seno puede variar. Asegúrese de leer la póliza de su seguro para saber qué es lo que está cubierto y cómo debe presentar las reclamaciones. Además, pídale a su médico que le proporcione recetas para su prótesis y para cualquier sostén especial de mastectomía. Al comprar sostenes o moldes para el seno, marque las facturas y los cheques que prepare con la palabra "surgical" (quirúrgico). Se pueden usar los beneficios de Medicare y Medicaid para pagar algunos de estos gastos, si usted califica. El costo de los moldes para seno y los sostenes con cavidades puede ser deducible de impuestos, así como el costo si hay que alterar un sostén. Mantenga un registro cuidadoso de todos los gastos relacionados.

Esté consciente de que algunas compañías de seguro no cubrirán una prótesis del seno y una cirugía reconstructiva. Esto significa que si usted presenta una reclamación para una prótesis o sostén a su compañía de seguro médico, en algunos casos la compañía no cubrirá la reconstrucción si selecciona este procedimiento en el futuro. Entérese de todos los hechos antes de presentar reclamaciones de seguros.

Asegúrese de llamar a la voluntaria del programa Recuperación a su Alcance (Reach to Recovery) para hacerle cualquier pregunta que pueda tener. Ella le dará sugerencias, materiales de lectura adicionales y consejos. Recuerde que ella ha estado en su situación y probablemente le comprenderá muy bien.

Sexualidad

Las inquietudes sobre la sexualidad a menudo preocupan mucho a una mujer con cáncer de seno. Hay varios factores que pueden hacer que la mujer corra mayor riesgo de presentar problemas sexuales después del cáncer de seno. Los cambios físicos (tal como los cambios después de la cirugía) pueden hacer que una mujer si sienta menos cómoda con su cuerpo. Algunos tratamientos del cáncer de seno, como la quimioterapia, pueden cambiar los niveles hormonales de la mujer y afectar negativamente su interés y/o respuesta sexual. Un diagnóstico de cáncer de seno en una mujer entre los 20 y 39 años de edad puede ser especialmente difícil porque durante este período generalmente es importante la selección de una pareja y el tener hijos.

Las sugerencias que pueden ayudar a una mujer a ajustarse a estos cambios en su imagen corporal incluyen verse y tocarse; buscar la ayuda de otras personas, preferiblemente antes de la cirugía; la participación de su pareja, tan pronto como sea posible después de la cirugía; y la comunicación franca de los sentimientos, necesidades y deseos creados por su nueva imagen.

Impacto sexual de la cirugía y la radiación

Los efectos secundarios sexuales más comunes surgen del daño a los sentimientos de la mujer sobre su atractivo. En nuestra cultura, se nos enseña a ver los senos como una parte básica de la belleza y feminidad. Si se le extirpa un seno, es posible que una mujer se sienta insegura de si su pareja la va a aceptar y encontrar sexualmente atractiva.

Los senos y los pezones son también fuentes de placer sexual para muchas mujeres. Tocar los senos es una parte común del juego amoroso en nuestra cultura. Para muchas mujeres, la estimulación de los senos contribuye a la excitación sexual.

El tratamiento del cáncer de seno puede interferir con el placer que surge de las caricias a los senos. Después de una mastectomía, todo el seno desaparece. Algunas mujeres aún disfrutan las caricias alrededor del área de la cicatriz que ya ha sanado. A otras les disgusta que les toquen esa área, y es posible que ya no disfruten que se les toque el seno y el pezón restantes. Algunas mujeres que se sometieron a una mastectomía pueden sentirse cohibidas al adoptar posiciones sexuales en las que el área del seno ausente es más visible.

La cirugía del seno o la radiación a los senos no disminuye físicamente el deseo sexual de la mujer, ni tampoco disminuye su capacidad de lubricación vaginal o sensaciones genitales normales ni el logro del orgasmo. Las investigaciones recientes reportan la buena noticia de que, en un lapso de un año después de la cirugía, la mayoría de las mujeres con cáncer de seno en etapas tempranas logran un buen ajuste emocional y satisfacción sexual. También reportan una calidad de vida similar al de las mujeres que nunca han padecido cáncer.

Pocas mujeres experimentan dolor crónico del tórax y de los hombros después de una mastectomía radical. Durante el coito, la colocación de almohadas para apoyar estas áreas y evitar posiciones en las que su peso descanse en su tórax o brazos puede ser útil.

Si en la cirugía sólo se extirpó el tumor (mastectomía segmentaria o tumorectomía) y fue seguida por radioterapia, es posible que el seno tenga cicatrices. También es posible que tenga una forma o tamaño diferente. Durante la radioterapia, la piel se puede enrojecer e inflamar. El seno también puede estar un poco hipersensible, Sin embargo, las sensaciones en el seno y en el pezón deben retornar a lo normal.

Impacto sexual de la reconstrucción del seno

En la reconstrucción del seno se restaura la forma del seno, pero no se pueden restaurar sus sensaciones normales. El nervio causante de la sensibilidad del pezón corre a través de los tejidos profundos del seno y se desconecta durante la cirugía. En un seno reconstruido, se pierde la capacidad de sentir placer cuando se toca el pezón. Un pezón reconstruido tiene mucha menos sensibilidad.

Con el transcurso del tiempo, la piel del seno reconstruido puede recuperar algo de sensibilidad, pero probablemente no se sentirá el mismo placer que se experimentaba antes de la mastectomía. Sin embargo, con frecuencia la reconstrucción del seno hace que las mujeres se sientan más cómodas con su cuerpo y les ayuda a sentirse más atractivas.

Efectos en su pareja

El tema de las relaciones es también muy importante debido a que el diagnóstico de cáncer puede ser muy angustiante tanto para la pareja como para la paciente. Las parejas usualmente se preocupan sobre cómo expresar su amor física y emocionalmente después del tratamiento, especialmente después de la cirugía. Bajo ciertas circunstancias, el cáncer de seno puede llegar a ser una experiencia de crecimiento para las parejas. La relación puede enriquecerse si la pareja participa en la toma de decisiones, acompaña a la mujer a la cirugía y a otros tratamientos.

El embarazo en las sobrevivientes del cáncer de seno

Debido a la bien establecida relación entre los niveles de estrógeno y el crecimiento de las células del cáncer de seno, muchos médicos aconsejan a las sobrevivientes del cáncer de seno que no se embaracen por lo menos dos años después del tratamiento. Esto permitiría diagnosticar temprano cualquier regreso del cáncer y esto a su vez podría afectar la decisión de una mujer de quedar embarazada. Sin embargo, esta espera de dos años no se basa en evidencia científica contundente, y es posible que un embarazo más temprano no sea perjudicial. Aunque se han realizado pocos estudios al respecto, casi todos han encontrado que el embarazo no aumenta el riesgo de recurrencia después de un tratamiento exitoso de cáncer de seno.

Se les recomienda a las mujeres que discutan con su médico el riesgo de la recurrencia del cáncer. En algunos casos, una asesoría puede proporcionar ayuda a las mujeres sobre temas complejos e incertidumbres con respecto a la maternidad y la supervivencia del cáncer de seno.

Terapia posmenopáusica después del cáncer de seno

La conocida relación entre los niveles de estrógeno y el crecimiento del cáncer de seno ha desalentado a muchas mujeres y a sus médicos a que seleccionen o recomienden la terapia hormonal posmenopáusica (PHT), también llamada terapia de restitución hormonal (HRT) para ayudar a aliviar los síntomas de la menopausia. Desafortunadamente, muchas mujeres experimentan síntomas relacionados con la menopausia después del tratamiento contra el cáncer de seno. Esto puede ser natural que ocurra, como resultado de mujeres posmenopáusicas que suspenden la PHT o en mujeres premenopáusicas como resultado de la quimioterapia o ablación de los ovarios. El tamoxifeno también puede causar síntomas de menopausia, tal como sofocos de calor.

En el pasado, los médicos les ofrecían la PHT a las mujeres después del tratamiento contra el cáncer de seno para contrarrestar los síntomas graves de la menopausia ya que los estudios iniciales no mostraban ningún peligro. Sin embargo, un estudio clínico bien diseñado (el estudio HABITS) encontró que las mujeres sobrevivientes de cáncer de seno que toman PHT tenían una probabilidad mucho mayor de cáncer recurrente o desarrollar un nuevo cáncer de seno en comparación con las mujeres que no toman estos medicamentos. Por esta razón, la mayoría de los médicos entienden ahora que no es una buena idea administrar la PHT a las mujeres que han recibido tratamiento anteriormente contra el cáncer de seno.

Las mujeres deben consultar con sus médicos sobre otras alternativas a la PHT para ayudar a aliviar los síntomas específicos de la menopausia. Algunos médicos han sugerido que los fitoestrógenos (sustancias similares a los estrógenos provenientes de ciertas fuentes vegetales, como los productos de soya) pueden ser más seguros que los estrógenos que se usan en la PHT. Sin embargo, no hay suficiente información disponible sobre los fitoestrógenos como para evaluar completamente su seguridad en las sobrevivientes del cáncer de seno.

Los medicamentos sin propiedades hormonales que pueden ser algo eficaces para tratar los sofocos de calor, incluyen el antidepresivo venlafaxina (Efexor®), el medicamento para la presión arterial llamado clonidina, y el medicamento de los nervios llamado gabapentin (Neurontin®). Para las mujeres que toman tamoxifeno, es importante indicar que algunos antidepresivos, conocidos en inglés como SSRIs, pueden interactuar con el tamoxifeno y pueden hacer que éste sea menos eficaz. Pregúntele a su médico sobre cualquier posible interacción entre el tamoxifeno y cualquier medicamento que esté tomando.

Consultas con un nuevo médico

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de conservar lo siguiente:

  • Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si se sometió a una cirugía, una copia del reporte del procedimiento.
  • Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al alta que los médicos tienen que preparar cuando envían al paciente a su casa.
  • Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
  • Si ha recibido una terapia sistémica (terapia hormonal, quimioterapia, o terapias dirigidas), una lista de sus medicamentos, las dosis de los medicamentos y cuándo los tomó.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento.

Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente. El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.

Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.

Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. El día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.

Alimentación y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.

Peso

Una de las medidas más importantes que una mujer diagnosticada con cáncer de seno puede tomar consiste en lograr o mantener un peso adecuado. La mayoría de los estudios han encontrado que las mujeres que están sobrepeso u obesas al momento del diagnóstico tienen una probabilidad mayor de que su enfermedad recurra y también tienen una probabilidad mayor de morir a causa del cáncer de seno. A las mujeres con sobrepeso se les debe animar para que pierdan peso después del tratamiento. En algunos casos, un programa moderado de pérdida de peso puede incluso comenzarse durante el tratamiento, si el médico lo autoriza.

Los resultados de los estudios sobre cuán significativamente afecta el aumento de peso a la recurrencia del cáncer de seno o a la supervivencia han sido mixtos. Algunos estudios abarcadores han encontrado que aquellas mujeres que aumentaron significativamente de peso después del diagnóstico tuvieron más probabilidad de una recaída y de morir que las mujeres que aumentaron menos de peso. Sin embargo, otros estudios recientes no han encontrado que el aumento de peso afecte el pronóstico.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los amigos se integran en un nuevo programa de ejercicio, usted obtiene el refuerzo de apoyo adicional que necesita para mantenerse activo cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional.

  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. Para reducir el riesgo de padecer cáncer de seno, la Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que las mujeres deben participar en actividad física de moderada a vigorosa por 45 a 60 minutos durante cinco o más días a la semana. Mientras que las actividades moderadas son aquellas que requieren de un esfuerzo igual al de una caminata a paso ligero, las actividades vigorosas involucran a un grupo mayor de músculos y hacen que usted sude y aumente notablemente el ritmo cardiaco y la frecuencia de la respiración.

El papel de la actividad física en reducir el riesgo de recurrencia del cáncer de seno no está bien definido, aunque varios estudios recientes sugieren que las sobrevivientes de cáncer de seno que están activas físicamente tienen tasas de recurrencia y de muerte más bajas en comparación con las que no están activas.

¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al médico y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su médico pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia.

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su médico puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus médicos indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento paliativo.

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer.

En este momento, es posible que usted se beneficie de la atención de hospicio. La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.

¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y el tratamiento del cáncer de seno?

En muchos centros médicos alrededor del mundo actualmente se están realizando investigaciones sobre las causas, la prevención y el tratamiento de cáncer de seno.

Causas del cáncer de seno

Se siguen realizando estudios para descubrir los factores y hábitos en el estilo de vida que pueden alterar el riesgo de cáncer de seno. Los estudios en curso están evaluando los efectos del ejercicio, aumento o pérdida de peso y alimentación en el riesgo de cáncer de seno.

Los estudios sobre el mejor uso de las pruebas genéticas para detectar las mutaciones del BRCA1 y del BRCA2 continúan a ritmo acelerado. Otros genes que contribuyen al riesgo de cáncer de seno también se están identificando. lo que ahora ocurrirá más rápido gracias a que se ha establecido el mapa del genoma humano.

En los últimos años, las causas potenciales de cáncer de seno en el medio ambiente también han recibido más atención. Aunque mucha de la ciencia en este tópico aún está en sus etapas más iniciales, ésta es un área de investigación activa.

Actualmente se está realizando un estudio abarcador y a largo plazo, financiado por el National Institute of Environmental Health Sciences (NIEHS), para ayudar a encontrar las causas del cáncer de seno. En el estudio, conocido como “El Estudio de Hermanas” (Sister Study), se han inscrito 50,000 mujeres que tienen hermanas con cáncer de seno. Este estudio les dará seguimiento a estas mujeres por lo menos durante 10 años y recopilará información sobre los genes, el estilo de vida y los factores ambientales que pudieran causar cáncer de seno. Una rama de “El Estudio de Hermanas”, llamada “El Estudio de Dos Hermanas”, está diseñada para buscar las posibles causas de la aparición temprana del cáncer de seno. Para más información sobre estos estudios llame al 1-877-4-SISTER (1-877-474-7837) o visite la página en Internet www.sisterstudy.org.

Quimioprevención

Los resultados de varios estudios indican que los moduladores selectivos de receptores estrogénicos (SERM, por sus siglas en inglés), tal como tamoxifeno y raloxifeno, pueden reducir el riesgo de cáncer de seno en las mujeres con ciertos factores de riesgo de esta enfermedad Hasta el momento, sin embargo, muchas mujeres se muestran renuentes en tomar estos medicamentos debido a la preocupación sobre los posibles efectos secundarios.

Los estudios más recientes están investigando si los inhibidores de la aromatasa (medicamentos como el anastrozol, el letrozol, y el exemestano) pueden reducir el riesgo de cáncer de seno en mujeres que han pasado por la menopausia. Estos medicamentos ya se han estado usando como terapia hormonal adyuvante para ayudar a prevenir las recurrencias del cáncer de seno, aunque en este momento ninguno de ellos ha sido aprobado para reducir el riesgo de cáncer de seno.

Por otro lado, la fenretinida, un retinoide, también está bajo estudio como una manera de reducir el riesgo de cáncer de seno (los retinoides son medicamentos relacionados con la vitamina A). En un estudio poco abarcador, este medicamento redujo el riesgo de cáncer de seno tanto como el tamoxifeno. También se han estado estudiando otros medicamentos para reducir el riesgo del cáncer de seno.

Para obtener más información, consulte el documento “Medicamentos para reducir el riesgo de cáncer de seno” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Nuevas pruebas de laboratorio

Estudios de expresión genética

Uno de los dilemas del cáncer de seno en etapa temprana consiste en que los médicos no siempre pueden predecir con precisión cuáles mujeres tienen un riesgo mayor de que el cáncer regrese después del tratamiento. Por esta razón, casi todas las mujeres, excepto aquellas con tumores pequeños, reciben algún tipo de tratamiento adyuvante después de la cirugía. Para tratar de determinar mejor quién necesitará tratamiento adyuvante, los investigadores han estudiado muchos aspectos del cáncer de seno.

En años recientes, los científicos han podido asociar ciertos patrones de genes con cánceres más agresivos, aquellos que tienden a regresar y a propagarse a áreas distantes. Algunas pruebas de laboratorio basadas en estos hallazgos, tal como las pruebas Oncotipo DX and MammaPrint, ya están disponibles, aunque los médicos siguen tratando de determinar la mejor manera de usarlas. Estas pruebas se describen en la sección "¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?". Otras pruebas también están siendo estudiadas.

Clasificación del cáncer de seno

La investigación sobre los patrones de expresión genética ha sugerido algunas nuevas formas de clasificar los cánceres de seno. Los tipos actuales del cáncer de seno se basan en gran parte en la apariencia de los tumores cuando son observados con un microscopio. Una clasificación más nueva, basada en las características moleculares, puede ser mejor al predecir el pronóstico y la respuesta de varios tipos de tratamiento contra el cáncer de seno. La nueva investigación sugiere que hay cuatro tipos básicos de cánceres de seno:

Tipos luminal A luminal B: los tipos luminales son receptor de estrógeno positivo, usualmente de bajo grado, que tiende a crecer lentamente. Los patrones de expresión genética de estos cánceres son similares a las células normales que recubren los conductos y las glándulas del seno (el revestimiento de un conducto o glándula es llamado su lumen). Los cánceres luminal A tienen el mejor pronóstico. Los cánceres luminal B generalmente crecen con un poco más de rapidez que los luminal A, y el pronóstico es no tan favorable.

Tipo HER2: estos cánceres tienen copias adicionales del gen HER2 y de varios otros genes. Por lo general, estos cánceres tienen una apariencia de alto grado cuando son observados con el microscopio. Estos cánceres tienden a crecer más rápidamente y tienen un pronóstico desfavorable, aunque a menudo pueden ser tratados exitosamente con terapias dirigidas, tal como el trastuzumab (Herceptin) y el lapatinib (Tykerb).

Tipo basal: la mayoría de estos cánceres son de los llamados tipo triple negativo, lo que significa que carecen de los receptores de estrógeno o progesterona y tienen cantidades normales de HER2. Los patrones de expresión genética de estos cánceres son similares a células en las capas basales más profundas de los conductos y las glándulas del seno. Este tipo es más común entre las mujeres con mutaciones genéticas BRCA1. Por razones que no son bien entendidas, este cáncer también es más común entre las mujeres jóvenes de la raza negra.

Éstos son cánceres de alto grado que suelen crecer rápidamente y tienen un pronóstico desfavorable. La terapia hormonal y las terapias anti-HER2, como el trastuzumab y el lapatinib no son eficaces contra estos cánceres, aunque la quimioterapia puede ser útil. Actualmente se están conduciendo muchas investigaciones para conocer las mejores maneras de tratar estos cánceres.

Se espera que estas nuevas clasificaciones del cáncer de seno puedan algún día permitir a los médicos adaptar mejor estos tratamientos del cáncer de seno. Sin embargo, se necesitan más investigaciones en esta área antes de que esto sea posible.

Pruebas para la condición HER2

Resulta importante determinar la condición de HER2 del cáncer de seno para obtener una idea de cuán agresivo pudiera ser el cáncer y para determinar si ciertos medicamentos que combaten la HER2 se pueden usar para tratar la enfermedad.

Actualmente se están usando dos tipos de pruebas, la inmunohistoquímica (IHC) y la hibridización fluorescente in situ (FISH), para determinar la condición HER2. Se cree que la prueba FISH en general es más precisa, aunque también requiere de un equipo especial, lo que puede hacer las pruebas más costosas.

Un tipo de prueba más nuevo, conocido como hibridización cromogénica in situ (chromogenic in situ hybridization, CISH) funciona de forma similar a la FISH al usar sondas pequeñas de ADN para contar el número de genes HER2 en las células cancerosas del seno. Esta prueba identifica cambios en colores (no fluorescencia) y no requiere un microscopio especial, lo que puede hacer que esta prueba sea menos costosa. Contrario a otras pruebas, ésta se puede usar en muestras de tejido que han sido almacenadas en el laboratorio.

Algunos estudios han sugerido que otra prueba nueva, la cual mide la cantidad de proteína HER2 en las células cancerosas con más presión que las pruebas actuales, pudiera identificar mejor a las mujeres que tienen más probabilidad de responder a los medicamentos dirigidos a la HER2, tal como trastuzumab (Herceptin).

Células tumorales circulantes

Puede que las células se separen del tumor e ingresen a la sangre en muchas de las mujeres con cáncer de seno, según lo han reportado los investigadores. Estas células tumorales circulantes se pueden detectar con pruebas de laboratorio sensibles. Estas pruebas aún no están disponibles para el uso general, aunque puede que en un futuro sean útiles para determinar si el tratamiento (tal como quimioterapia) está funcionando o para detectar la recurrencia del cáncer después del tratamiento.

Estudios por imágenes más recientes

Actualmente se están estudiando varios métodos por imágenes más nuevos para evaluar anomalías que pueden ser cánceres de seno.

Mamocintigrafía (imágenes moleculares del seno)

En la mamocintigrafía se inyecta un trazador ligeramente radiactivo, llamado tecnecio sestamibi, en una vena. El trazador se adhiere a las células del cáncer de seno y es detectado por una cámara especial.

Ésta es una técnica más nueva. Algunos radiólogos creen que algunas veces resulta útil para observar áreas sospechosas encontradas en los mamogramas regulares, aunque su función exacta aún no está clara. La investigación actual está dirigida a mejorar la tecnología y evaluar su uso en situaciones específicas, tal como en caso de senos densos en mujeres más jóvenes. Algunos estudios preliminares han sugerido que puede ser casi tan preciso como los exploradores más costosos de imágenes por resonancia magnética (MRI). Esta prueba, sin embargo, no reemplazará su mamograma de detección usual.

Tomosíntesis (Mamografía 3D)

Esta tecnología es básicamente una extensión del mamograma digital. Para esta prueba, la mujer se acuesta boca abajo en una camilla que tiene un orificio por el cual cuelga el seno, y una máquina toma radiografías mientras rota alrededor del seno. La tomosíntesis permite que el seno sea visto como muchas secciones delgadas que se pueden combinar en una imagen tridimensional. Puede que les permita a los médicos detectar lesiones más pequeñas o aquellas que no podrían verse en los mamogramas convencionales. Todavía esta tecnología sigue considerándose experimental y aún no está disponible.

Varios otros métodos por imágenes experimentales, incluyendo imágenes térmicas (termografía) se discuten en el documento disponible en inglés Mammograms and Other Breast Imaging Procedures de la Sociedad Americana del Cáncer.

Tratamiento

Tipos de mastectomía más nuevos

Actualmente se están estudiando métodos más nuevos a la mastectomía para tratar de ofrecer mejores resultados sobre la apariencia.

Para esto, la mastectomía con conservación del pezón es un método que es similar a la mastectomía con preservación de la piel en el que se corta el pezón y la areola cuando se extirpa el tejido del seno. En la mastectomía con conservación del pezón se raspa el tejido del pezón y la areola y un patólogo lo examina. Luego el pezón y la areola se pueden reconectar siempre y cuando no se encuentren células cancerosas cerca de ellos.

Se necesitan más estudios de estas técnicas para asegurar que no resulten en un riesgo excesivo de cáncer que se origina o regresa.

Cirugía oncoplástica

La terapia de conservación del seno (tumorectomía o mastectomía parcial) a menudo se puede usar para los cánceres de seno en etapa temprana. Sin embargo, en algunas mujeres los senos pueden quedar con tamaños y/o formas diferentes. Para los tumores más grandes, puede que ni siquiera sea posible, y que se necesite una mastectomía en lugar de la cirugía para conserva el seno. Algunos médicos resuelven este problema mediante la combinación de cirugía del cáncer y técnicas de cirugía plástica, lo que se conoce como cirugía oncoplástica. Esto normalmente conlleva darle una buena forma al seno cuando se hace la cirugía inicial de conservación del seno, y también puede significar que haya que operar el otro seno para que ambos senos sean más simétricos. Este enfoque aún es relativamente nuevo, y no todos los médicos lo consideran apropiado.

Cirugía de reconstrucción del seno

Aunque el número de mujeres con cáncer de seno que optan por la terapia de conservación del seno ha aumentado constantemente, hay algunas mujeres que, por razones médicas o personales, seleccionan la mastectomía. Algunas de ellas también seleccionan la cirugía reconstructiva para restaurar la apariencia de los senos.

Los avances técnicos en el área de la cirugía microvascular (reconexión de los vasos sanguíneos) han convertido a los procedimientos de colgajo libre en una opción para la reconstrucción del seno. Para más información sobre los tipos de reconstrucción del seno, remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer “Reconstrucción del seno después de la mastectomía”.

Durante varios años, la preocupación sobre una posible relación entre los implantes de seno y las enfermedades del sistema inmunitario ha desalentado a muchas mujeres a seleccionar los implantes como un método de reconstrucción del seno. Los estudios recientes han encontrado que aunque los implantes pueden causar algunos efectos secundarios (como la formación de tejido cicatricial firme o rígido), las mujeres que tienen implantes no corren un mayor riesgo de enfermedades del sistema inmunitario que las mujeres que no se han sometido a esta cirugía.

De manera similar, la preocupación de que los implantes de seno aumentan el riesgo de recurrencia de cáncer de seno o la formación de nuevos cánceres no está apoyada por ninguna evidencia.

Radioterapia

Para las mujeres que necesitan radiación después de la cirugía de conservación del seno, las técnicas más recientes, tal como radiación hipofraccionada o radiación parcial acelerada al seno, puede ser tan eficaz mientras ofrecen una manera más conveniente de recibirla (contrario a los tratamientos convencionales y diarios de radiación que toman varias semanas de finalizar). Estas técnicas se describen en la sección, "¿Cómo se trata el cáncer de seno?"

Se están realizando estudios abarcadores para determinar si estas técnicas son tan eficaces como la radiación convencional en ayudar a prevenir las recurrencias del cáncer.

Nuevos medicamentos de quimioterapia

Debido a que los cánceres de seno avanzados a menudo son difíciles de tratar, los investigadores están siempre descubriendo nuevos medicamentos.

Se ha desarrollado un nuevo medicamento que ataca los cánceres causados por mutaciones BRCA. El medicamento, llamado olaparib, mostró ser eficaz en el tratamiento de cánceres de seno, ovario, próstata que se habían propagado y que eran resistentes a otros tratamientos. Actualmente se realizan estudios adicionales para saber si este medicamento puede ayudar a las pacientes que no tienen mutaciones BRCA.

Terapias dirigidas

Las terapias dirigidas son un grupo de medicamentos más nuevos que se aprovechan específicamente de los cambios genéticos en las células que causan cáncer.

Medicamentos que atacan a HER2: el trastuzumab (Herceptin) es un anticuerpo monoclonal (una versión artificial de una proteína específica del sistema inmunitario) usado para tratar a las mujeres con cáncer de seno. Funciona evitando que la proteína HER2 promueva el crecimiento excesivo de las células de cáncer de seno, y también puede ayudar a que el sistema inmunitario combata el cáncer.

El lapatinib (Tykerb) es una terapia dirigida de molécula pequeña que se toma en forma de tableta, y que fue aprobada por la FDA para la mujer que padece cáncer de seno avanzado con HER2- positivo, cuyo cáncer está creciendo a pesar de estar recibiendo el trastuzumab. Los estudios más nuevos están analizando el uso de este medicamento en lugar del trastuzumab para el cáncer de seno en etapa inicial.

Otros medicamentos que atacan la proteína HER2 se están investigando en estudios clínicos.

Medicamentos contra la angiogénesis: para que el cáncer crezca, se deben formar vasos sanguíneos que nutran a las células cancerosas. Este proceso se llama angiogénesis. El análisis de la angiogénesis en muestras de cáncer de seno puede ayudar a establecer el pronóstico. Algunos estudios han encontrado que los cánceres de seno que están rodeados de muchos vasos sanguíneos pequeños nuevos son más propensos a ser agresivos. Se necesitan más investigaciones para confirmar esto.

El bevacizumab (Avastin) es un medicamento anti-angiogénesis que se puede usar en combinación con el medicamento de quimioterapia paclitaxel (Taxol) en las pacientes con cáncer de seno metastásico.

También se están fabricando otros nuevos medicamentos que pueden ser útiles en prevenir la formación de nuevos vasos sanguíneos. Varios de estos medicamentos se están probando actualmente en algunos estudios clínicos.

Medicamentos que atacan el EGFR: el receptor de factor de crecimiento epidérmico (EGFR) es otra proteína que se encuentra en altas cantidades en la superficie de algunas células cancerosas. Algunos medicamentos que atacan el EGRF, tal como cetuximab (Erbitux) y erlotinib (Tarceva) ya se están utilizando para tratar otros tipos de cánceres, mientras otros medicamentos anti-EGFR aún e consideran experimentales. Se están realizando estudios para determinar si estos medicamentos pudieran ser eficaces contra los cánceres de seno.

Otros medicamentos dirigidos: el everolimus (Afinitor®) es un nuevo tipo de medicamento de terapia dirigida que se aprobó recientemente para tratar el cáncer de riñón. En un estudio, el letrozol más el everolimus funcionaron mejor que el letrozol solo al reducir el tamaño de los tumores del seno antes de la cirugía. Se planean realizar más estudios sobre el uso de este medicamento.

En los últimos años, se han identificado muchos otros blancos potenciales de nuevos medicamentos contra el cáncer de seno. Actualmente se están estudiando medicamentos basados en estos blancos, aunque la mayoría aún se encuentra en fases iniciales de estudios clínicos.

Bifosfonatos

Los bifosfonatos son medicamentos que se usan para ayudar a fortalecer y reducir el riesgo de fracturas en huesos que han sido debilitados por el cáncer metastásico del seno. Ejemplos de éstos son el pamidronato (Aredia) y el ácido zoledrónico (Zometa).

Un estudio reciente sugirió que cuando se combina con terapia hormonal para tratar el cáncer de seno en etapa inicial, el ácido zoledrónico puede reducir el riesgo de cáncer recurrente. Se necesitan más estudios para determinar si los bifosfonatos deben ser parte de la terapia convencional para el cáncer de seno en etapa inicial.

Vitamina D

Un estudio reciente encontró que las mujeres con cáncer de seno en etapa inicial que tuvieron deficiencias de vitamina D tenían una probabilidad mayor de que sus cánceres regresarán en una parte distante del cuerpo y de tener un pronóstico menos favorable. Se requiere de más investigación para confirmar este hallazgo y aún no se ha aclarado si el consumo de suplementos de vitamina D sería útil. No obstante, debe hablar con su médico sobre someterse a una prueba para determinar si sus niveles de vitamina D son saludables.

Denosumab

Cuando el cáncer se propaga a los huesos, causa un incremento en los niveles de una sustancia llamada RANKL, la cual es importante en el metabolismo de los huesos. Los niveles más altos estimulan a las células llamadas osteoclastos a destruir los huesos. Un nuevo medicamento, llamado denosumab inhibe (actúa contra) la RANKL y puede ayudar a proteger los huesos. En estudios preliminares, este medicamento parece ayudar incluso después que los bifosfonatos dejan de funcionar. Actualmente se realizan más estudios al respecto.

Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

La información a continuación puede también serle de utilidad. Estos materiales pueden ser solicitados llamando gratis al 1-800227-2345:

    Después del diagnóstico: una guía para los pacientes y sus familiares

    Metástasis en los huesos

    Diccionario del cáncer de seno

    Detección temprana del cáncer de seno

    Breast Prostheses and Hair Loss Accessories List

    Reconstrucción del seno después de la mastectomía

    Chemobrain

    Estudios clínicos: lo que necesita saber

    DES Exposure: Questions and Answers

    Ejercicios para después de la cirugía del seno

    Fatigue in People with Cancer 

    Genetic Testing: What You Need to Know

    Inflammatory Breast Cancer

    Is Having an Abortion Linked to Breast Cancer?

    Living With Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence

    Linfedema: lo que toda mujer con cáncer de seno debe saber

    Mammograms and Other Breast Imaging Procedures

    Medicamentos para reducir el riesgo del cáncer de seno

    Condiciones no cancerosas del seno

    Breast Cancer and Pregnancy

    La sexualidad y la mujer con cáncer

    Cómo lograr una buena comunicación con su médico

    Quimioterapia

    Radioterapia

    When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence

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Breast Cancer Clear and Simple

Caregiving: A Step-By-Step Resource for Caring for the Person with Cancer at Home

Couples Confronting Cancer

Lymphedema: Understanding and Managing Lymphedema After Cancer Treatment

Organizaciones nacionales y sitios Web*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

National Breast Cancer Coalition
Teléfono sin cargo: 1-800-622-2838
Sitio Web: www.stopbreastcancer.org

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargo: 1-800-422-6237
Sitio Web: www.cancer.gov

Susan G. Komen for the Cure
Teléfono sin cargo: 1-877-465-6636
Sitio Web: www.komen.org

Breast Cancer Network of Strength (anteriormente Y-Me National Breast Cancer Organization)
Teléfono sin cargo: 1 -800-221-2141, 1-800-986-9505 (español)
Sitio Web: www.networkofstrength.org

Centers for Disease Control and Prevention (CDC)
Teléfono sin cargo: 1-800- 232-4636 (1-800-CDC INFO)
Sitio Web: www.cdc.gov

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Fecha de última actualización: 09/29/2009
Fecha de último cambio o revisión: 11/23/2009