Cáncer de seno

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Se puede detectar temprano el cáncer de seno?

Las pruebas y exámenes de detección tienen el propósito de encontrar una enfermedad, como el cáncer, en las personas que no tienen ningún síntoma. El objetivo de los exámenes de detección, como los mamogramas, es detectar el cáncer de seno antes de que empiece a causar síntomas. Los tumores cancerosos del seno que se encuentran porque pueden ser palpados tienden a ser más grandes, y tienen más probabilidades de haberse extendido más allá del seno. En cambio, los que se encuentran durante los exámenes de detección suelen ser pequeños y estar aún confinados al seno. El tamaño y la extensión del cáncer de seno son factores importantes para establecer el pronóstico (expectativa) de una mujer que padezca de esta enfermedad.

La mayoría de los médicos cree que las pruebas de detección temprana para el cáncer de seno salvan miles de vidas cada año, y que muchas más pudieran salvarse si un número aún mayor de mujeres y sus doctores aprovecharan dichas pruebas. La observación de las guías de la Sociedad Americana Contra El Cáncer para la detección temprana del cáncer de seno aumenta las probabilidades de que esta enfermedad se pueda diagnosticar en una etapa temprana y que se pueda tratar con éxito.

Recomendaciones de la Sociedad Americana Contra El Cáncer sobre la detección temprana del cáncer de seno

Las mujeres de 40 años en adelante deben hacerse un mamograma de detección al año, y deben continuar haciéndose este examen mientras estén en buen estado de salud.

  • La evidencia que existe sobre los beneficios de los mamogramas es aún más contundente que en el pasado. En particular, la evidencia reciente confirma que los mamogramas ofrecen un beneficio sustancial a las mujeres entre 40 y 49 años de edad. Las mujeres pueden sentirse seguras de los beneficios asociados a los mamogramas habituales para encontrar el cáncer en su etapa inicial. Sin embargo, los mamogramas también tienen sus limitaciones. Un mamograma pasará por alto algunos cánceres, y algunas veces reflejará hallazgos que no serán cáncer, lo que conducirá a procedimientos de seguimiento, incluyendo las biopsias.
  • Las mujeres deben ser informadas sobre los beneficios, limitaciones y daños potenciales asociados a los exámenes de detección periódicos. Los mamogramas pueden pasar por alto algunos cánceres. A pesar de las limitaciones del mamograma, siguen siendo un recurso muy efectivo y valioso para disminuir el sufrimiento y las muertes causadas por el cáncer de seno.
  • Para las mujeres de edad avanzada, la decisión de someterse a mamogramas debe basarse en el estado de salud y otras enfermedades graves, tales como insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad renal de etapa terminal, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y demencia de moderada a grave. La edad por sí sola no debe ser la razón para suspender los mamogramas que se hacen periódicamente. Mientras la mujer se encuentre en buen estado de salud y pueda ser una candidata para recibir tratamiento, debe continuar haciéndose un mamograma.

Las mujeres de 20 a 39 años de edad deben someterse a un examen clínico de los senos por parte de un profesional de la salud, como parte del examen periódico de salud, al menos cada tres años. A partir de los 40, las mujeres deben someterse a un examen del seno por parte de un profesional de la salud todos los años.

  • El examen clínico de los senos es un complemento de los mamogramas y una oportunidad para la mujer y su médico o enfermera de discutir varios asuntos, tales como cualquier cambio que haya detectado en sus senos, información sobre las pruebas de detección temprana, y los factores de riesgo que tenga la mujer que pudieran hacer que ella tenga más probabilidad de padecer cáncer de seno.
  • Llevar a cabo el examen clínico de los senos poco antes del mamograma puede tener algunos beneficios. El examen debe incluir instrucciones para que se familiarice más con sus propios senos. Además, se le debe proveer información sobre los beneficios y limitaciones del examen clínico de los senos y el autoexamen de los senos. El riesgo de cáncer de seno es muy bajo en una mujer de 20 a 29 años, pero el riesgo aumenta con la edad. A la mujer se le debe informar que cualquier síntoma nuevo relacionado con los senos debe ser notificado a su profesional de la salud con la mayor brevedad posible.

El autoexamen de los senos es una opción para las mujeres a partir de los 20 años de edad. Se debe orientar a las mujeres sobre los beneficios y las limitaciones del autoexamen de los senos. Las mujeres deben reportar a sus médicos o enfermeras cualquier cambio en sus senos lo antes posible.

  • La investigación ha demostrado que el autoexamen de los senos tiene una función menor en el descubrimiento del cáncer de seno cuando se compara con el descubrimiento casual de una masa o bulto, o simplemente con el ser consciente de lo que es normal en cada mujer. Algunas mujeres se sienten muy cómodas haciendo el autoexamen de los senos regularmente (por lo general, una vez al mes después del periodo menstrual), lo que requiere de un método sistemático paso a paso para examinar la apariencia y palpar sus senos. Otras mujeres se sienten mejor simplemente observando y palpando sus senos en un método menos sistemático, por ejemplo, al ducharse o vestirse o haciéndose ocasionalmente un examen completo. Algunas veces, las mujeres se preocupan tanto por hacer correctamente el autoexamen que la técnica les causa estrés. Hacerse el autoexamen de los senos habitualmente permite a las mujeres saber cómo se sienten y lucen normalmente sus senos, así como notar cualquier cambio en ellos. Ya sea que usted opte por hacerse el autoexamen o decida no hacerlo, lo importante es notificar inmediatamente a su médico o enfermera de cualquier cambio en sus senos.
  • En las mujeres que decidan hacerse el autoexamen de los senos, el profesional de la salud debe revisar, durante el examen físico, la técnica que ellas emplean para hacerse el autoexamen de los senos. Es aceptable que las mujeres opten por no hacerse el autoexamen de los senos o no hacerlo de forma periódica. Sin embargo, si se hace este examen regularmente, mediante la observación y la palpación, usted puede conocer el aspecto normal de sus senos y detectar con más facilidad cualquier signo o síntoma si se produce algún cambio, tal como el origen de una masa o protuberancia, hinchazón, irritación o formación de hoyuelos o hendiduras en la piel, dolor o retracción (contracción) de los pezones, enrojecimiento o escamosidad de los pezones o de la piel de los senos, o una secreción que no sea de leche materna. Si nota cualquier cambio, usted debe ver a su doctor lo antes posible para que le haga una evaluación. Recuerde que en la mayoría de las veces estos cambios que se producen en los senos no constituyen un cáncer.

Las mujeres que están en alto riesgo de cáncer de seno basado en ciertos factores deben someterse a una imagen de resonancia magnética (MRI) y a un mamograma cada año.

Esto incluye a mujeres que:

    • Tienen un riesgo de cáncer de seno durante su vida de aproximadamente 20% al 25% o mayor, de acuerdo con las herramientas de evaluación del riesgo que se basan principalmente en el antecedente familiar (lea la información que aparece más adelante). Se sabe que presentan una mutación del gen BRCA1 o BRCA2.

    • Tienen un pariente de primer grado (madre, padre, hermana o hija) con una mutación del gen BRCA1 o BRCA2, pero no se han sometido ellas mismas a una prueba genética.

    • Han sido sometidas a radioterapia en el tórax (pecho) cuando tenían entre 10 y 30 años de edad.

    • Tienen el síndrome de Li-Fraumeni, de Cowden o de Bannayan-Riley-Ruvalcaba, o tienen parientes de primer grado con uno de estos síndromes.

La Sociedad Americana Contra El Cáncer no recomienda realizar un MRI como prueba de detección en mujeres cuyo riesgo de cáncer de seno durante la vida sea menor al 15%.

No existe suficiente evidencia que permita emitir una recomendación a favor o en contra de realizar un MRI como prueba de detección cada año en mujeres que presentan un riesgo de cáncer de seno moderadamente aumentado (un riesgo durante la vida de 15% a 20% de acuerdo con las herramientas de evaluación del riesgo que se basan principalmente en el antecedente familiar) o en mujeres que podrían tener un riesgo aumentado de cáncer de seno según ciertos factores, tal como:

    • Tienen un antecedente personal de cáncer de seno, carcinoma ductal in situ (DCIS), carcinoma lobulillar in situ (LCIS), hiperplasia ductal atípica (ADH), o hiperplasia lobular atípica (ALH).

    • Tienen senos densos (“extremadamente” densos o “heterogéneamente” densos) según se observa en un mamograma.

Si se utiliza una imagen por resonancia magnética (MRI), debe hacerse en conjunto con, y no en sustitución de, un mamograma de detección. Esto se debe a que si bien una MRI es una prueba más sensible (que es más propensa a detectar el cáncer que un mamograma), aun así podría no detectar algunos cánceres que el mamograma sí detectaría.

Para la mayoría de las mujeres en alto riesgo, la detección con mamogramas y MRIs debe comenzar a la edad de 30 años y continuar mientras conserven un buen estado de salud. Pero debido a que la evidencia es limitada respecto a la mejor edad en la cual comenzar la detección, esta debe ser una decisión compartida entre la paciente y su proveedor de atención médica, tomando en consideración las circunstancias y preferencias personales.

Hay varias herramientas disponibles para la evaluación del riesgo, como el modelo Gail, el modelo Claus y el modelo Tyrer-Cuzick, que ayudan a los profesionales médicos a calcular el riesgo de cáncer de seno en una mujer. Estas herramientas dan un valor aproximado en lugar de una cifra exacta, calculando el riesgo de cáncer de seno basándose en diferentes combinaciones de factores de riesgo y de conjuntos de datos.

Debido a que existen diferentes herramientas que usan factores de riesgo distintos para calcular el riesgo, puede que estas provean cálculos de riesgo distintos en una misma mujer. Por ejemplo, el modelo Gail basa su estimado del riesgo en ciertos factores de riesgo personales, como la edad actual, la edad al momento del primer periodo menstrual e historial de biopsias del seno, junto con cualquier otro historial de cáncer de seno en familiares de primer grado. En contraste, el modelo Claus estima el riesgo basándose solamente en el antecedente familiar de cáncer de seno tanto en familiares de primer grado como de segundo grado. Estos dos modelos podrían fácilmente proporcionar diferentes cálculos para la misma persona.

Las herramientas para la evaluación del riesgo (como el modelo Gail, por ejemplo) que no están basadas principalmente en el antecedente familiar no son apropiadas para usarse con las guías de la Sociedad Americana Contra El Cáncer para decidir si una mujer debe someterse a una MRI de detección. El uso de cualquier herramienta para la evaluación del riesgo y sus resultados debe ser discutido por la mujer y su médico.

Se recomienda que la mujer que se somete a la detección con MRI lo haga en un centro de atención que pueda realizar biopsias del seno guiadas con MRI al mismo tiempo, en caso de ser necesario. De no ser así, la mujer podría requerir un segundo examen con MRI en otro centro de atención al momento de realizar la biopsia.

No hay evidencia en este momento sobre si la MRI es una herramienta de detección eficaz para las mujeres en riesgo promedio. La MRI ofrece un estudio más sensible que la mamografía, pero también genera un nivel mayor de resultados falsos positivos (son más propensas a detectar algo como cáncer que resulte no serlo). Esto resultaría en biopsias innecesarias y otras pruebas en muchas de estas mujeres, lo que puede causar mucha preocupación y ansiedad.

La Sociedad Americana Contra El Cáncer considera que el uso de mamogramas, imágenes de resonancia magnética (en mujeres de alto riesgo), exámenes clínicos de los senos, así como encontrar y reportar pronto cualquier cambio en los senos, de acuerdo con las recomendaciones que se describen anteriormente, ofrece a las mujeres la mejor oportunidad de reducir el riesgo de morir de cáncer de seno. Este enfoque combinado es claramente superior a cualquier otro examen o prueba individual.

Sin duda alguna, el examen físico de los senos sin un mamograma no permitiría detectar muchos tumores cancerosos que son demasiado pequeños para que la mujer o su médico los pueda palpar, pero que pueden observarse en los mamogramas. Aunque el mamograma es un método de detección sensible, un pequeño porcentaje de los tumores cancerosos del seno no se ven en los mamogramas, pero pueden ser palpados por la mujer o por su doctor. Para las mujeres en alto riesgo de cáncer de seno, como aquellas con mutaciones del gen BRCA o con un antecedente familiar significativo, se recomiendan tanto los MRI como los mamogramas.

Mamogramas (mamografías)

Un mamograma es una radiografía de los senos. Se usa un mamograma de diagnóstico para diagnosticar alguna enfermedad del seno en mujeres que presentan síntomas en sus senos o resultados anormales en un mamograma de detección. El mamograma de detección se usa para encontrar enfermedades de los senos en mujeres que no tienen síntomas, es decir, que aparentemente no tienen problemas en los senos. Por lo general, en los mamogramas de detección se toman dos radiografías (radiografías tomadas de ángulos diferentes) de cada seno, mientras que en los mamogramas de diagnóstico se toman más radiografías del seno. En algunas pacientes, como las mujeres con implantes de senos, es necesario tomar más radiografías para incluir en ellas tanto tejido del seno como sea posible. Las mujeres que estén dando de lactar a sus bebés pueden hacerse las mamografías aunque éstas probablemente no sean tan precisas debido a que el tejido del seno tiende a estar denso.

Se han realizado radiografías del seno durante más de 70 años, pero el mamograma moderno sólo existe desde 1969. Ese fue el primer año en que hubo disponibles unidades de rayos X especiales para la obtención de imágenes del seno. El equipo moderno para el mamograma está diseñado para tomar radiografías del seno, y utiliza niveles muy bajos de radiación, generalmente una dosis de aproximadamente 0.1 a 0.2 rads por imagen (un rad es una medida de la dosis de radiación).

Existen guías estrictas que aseguran que el equipo de mamograma sea seguro y que utilice la dosis de radiación más baja posible. A muchas personas les preocupa la exposición a los rayos X, pero el nivel de radiación usado en el equipo moderno de los mamogramas no aumenta significativamente el riesgo de cáncer de seno.

Para poner la dosis en perspectiva, si una mujer con cáncer de seno es tratada con radiación, recibirá alrededor de 5,000 rads. Si se hubiera sometido a mamogramas cada año a partir de los 40 años hasta los 90 años, habría recibido entre 20 y 40 rads.

Para el mamograma, el seno se somete a presión entre dos placas para aplanar y dispersar el tejido. Puede que esto resulte incómodo por un momento, pero es necesario para producir una buena lectura en el mamograma. Esta presión ejercida es por sólo unos cuantos segundos. El procedimiento completo de un mamograma para la detección toma alrededor de 20 minutos. Este procedimiento produce una imagen en blanco y negro del tejido del seno en una película grande o en una imagen digital de computadora que lee un radiólogo (doctor especialmente capacitado para interpretar las imágenes de rayos X, ecografía, MRI y estudios relacionados).

Mamografía digital: una mamografía digital (conocida en inglés como full-field digital mammogramy o FFDM) es similar a la mamografía convencional en cuanto a que se usan rayos X para producir una imagen de su seno. La diferencia radica en la forma en que la imagen es grabada, analizada por el médico y almacenada.

Los mamogramas convencionales son grabados en hojas largas de película fotográfica, mientras que los mamogramas digitales son grabados y almacenados en una computadora. Después del examen, el doctor puede observarlos en una pantalla de computadora y ajustar el tamaño de la imagen, la claridad, o el contraste para ver más claramente ciertas áreas. Las imágenes digitales también se pueden enviar electrónicamente a otro lugar para una consulta a distancia con especialistas del seno. La mayoría de los centros ofrece la opción digital, aunque puede que no esté disponible en todos los centros.

Aunque los mamogramas digitales tienen algunas ventajas, resulta importante recordar que el mamograma con película convencional también es efectivo. Ninguna mujer debe dejar de someterse a un mamograma regular debido a que no haya a su disposición un mamograma digital.

¿Qué es lo que el médico observa en su mamograma?

El médico que lee su mamograma observará si hay varios tipos de cambios:

Las calcificaciones son minúsculos depósitos de minerales dentro del tejido del seno que parecen pequeñas manchas blancas en las radiografías. Estas pueden o no ser causadas por el cáncer. Las calcificaciones se dividen en dos tipos:

  • Las macrocalcificaciones son gruesos (grandes) depósitos de calcio que, la mayoría de las veces, representan cambios en los senos causados por el envejecimiento de las arterias del seno, viejas lesiones o inflamaciones. Estos depósitos están asociados a afecciones no cancerosas y no requieren una biopsia. Alrededor de la mitad de las mujeres de más de 50 años, y aproximadamente 1 de cada 10 mujeres menores de 50 años presentan macrocalcificaciones.
  • Las microcalcificaciones son trocitos muy pequeños de calcio en los senos. Pueden aparecer individualmente o en forma de racimos. Las microcalcificaciones que aparecen en un mamograma causan más preocupación, pero aun así no siempre indican la presencia de cáncer. La forma y distribución de las microcalcificaciones ayuda al radiólogo a juzgar la probabilidad de que haya cáncer. Si las calcificaciones causan sospechas de cáncer, se realizará una biopsia.

Una masa, que puede ocurrir con calcificaciones o sin ellas, es otro cambio importante en un mamograma. Estas masas pueden deberse a muchas cosas, incluyendo quistes (sacos llenos de líquido que no son cancerosos) y tumores sólidos no cancerosos (como los fibroadenomas), aunque también podrían ser cáncer.

Los quistes pueden ser simples sacos llenos de líquidos (conocidos como quistes simples) o pueden ser parcialmente sólidos (conocidos como quistes complejos). Los quistes simples son benignos y no requieren someterse a una biopsia. Puede que se requiera una biopsia para cualquier otro tipo de masa (como un quiste complejo o un tumor sólido) para asegurarse que no se trate de cáncer.

  • Un quiste y un tumor pueden sentirse de forma similar en un examen físico. También pueden tener la misma apariencia en el mamograma. Para confirmar que una masa sea realmente un quiste, con frecuencia se hace una ecografía (ultrasonido) del seno. Otra opción es la de sacar (aspirar) el líquido del quiste con una aguja fina y hueca.
  • Si una masa no es un simple quiste (es decir, que es al menos parcialmente sólido), entonces es posible que usted necesite más estudios por imágenes. Algunas masas pueden ser observadas con mamogramas periódicos, mientras que otras pueden necesitar una biopsia. El tamaño, forma y bordes de la masa ayudan al radiólogo a determinar si es posible que se trate de un cáncer.

Es muy importante que el radiólogo tenga disponible sus mamogramas anteriores, ya que éstos pueden mostrar si una masa o calcificación no ha cambiado en muchos años. Esto implicaría que es probable que la masa sea una afección benigna y que no se requiera de una biopsia.

El informe del mamograma también puede contener una evaluación de la densidad del seno o indicar que usted tiene “senos densos”. La densidad de los senos se basa en la cantidad de tejido adiposo que contenga el seno en comparación con la cantidad de tejido fibroso y glandular.

Tener senos densos no es anormal y alrededor de la mitad de las mujeres presenta senos densos en un mamograma. Aunque el tejido denso de los senos puede dificultar la detección de cánceres en un mamograma, en la actualidad, los expertos no coinciden en qué otros estudios, si alguno, se debe hacer además de los mamogramas en mujeres con senos densos.

Limitaciones de los mamogramas

Un mamograma no puede demostrar que un área anormal es cáncer. Para confirmar si hay presencia de cáncer, se debe extraer una cantidad pequeña de tejido y examinarse con un microscopio. Este procedimiento, llamado biopsia, se describe en la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?”.

Debe estar consciente de que los mamogramas se hacen para encontrar cánceres de seno que no se pueden palpar. Si tiene una masa en el seno, debe someterse a revisión por su médico y considerar someterse a una biopsia incluso si el mamograma reporta resultados normales.

Para algunas mujeres, como aquellas con implantes de senos, es posible que sea necesario obtener más imágenes. Los implantes de seno dificultan la visualización del tejido del seno en los mamogramas convencionales, pero se pueden utilizar otras tomas diferentes con desplazamiento de implantes y compresión, para examinar más completamente el tejido del seno.

Los mamogramas no son estudios perfectos que siempre detectan el cáncer de seno. En mujeres con senos densos, los mamogramas no son tan eficaces, porque los senos densos pueden ocultar un tumor. Los senos densos son más comunes en mujeres que son más jóvenes, mujeres embarazadas, y mujeres que están lactando a sus bebés, aunque cualquier mujer puede tener los senos densos.

Esto puede representar un problema para las mujeres más jóvenes que necesitan pruebas de detección porque tienen un alto riesgo de cáncer de seno (debido a mutaciones genéticas, fuerte antecedente familiar de cáncer de seno u otros factores). Esta es una de las razones por las que la Sociedad Americana Contra El Cáncer recomienda las imágenes por resonancia magnética (MRI) además de los mamogramas como pruebas de detección en estas mujeres. (La MRI se describe más adelante).

Actualmente, las guías de la Sociedad Americana Contra El Cáncer no proveen recomendaciones para que se realicen pruebas de detección adicionales en mujeres con senos densos que no están en alto riesgo de cáncer de seno debido a otros factores.

Para obtener más información sobre estos estudios, lea la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?” y nuestro documento Mamogramas y otros procedimientos de imaginología de los senos.

¿Qué puede esperar cuando se hace un mamograma de detección?

  • Para someterse a un mamograma usted se desviste de la cintura hacia arriba. La instalación le proporcionará una bata para que se cubra durante el procedimiento.
  • Un tecnólogo estará presente a fin de colocar los senos para el mamograma. La mayoría de los técnicos radiólogos son mujeres. Usted y el técnico serán las únicas personas en la sala durante el mamograma.
  • Para obtener una imagen de mamograma de alta calidad es necesario comprimir ligeramente el seno. Un tecnólogo coloca el seno en la placa inferior de la máquina del mamograma. Esta placa está hecha de metal y tiene una gaveta que contiene la película de la radiografía o la cámara para producir una imagen digital. Se baja la placa superior, que está hecha de plástico, para comprimir el seno por unos cuantos segundos mientras el técnico toma una imagen.
  • Todo el procedimiento tomará cerca de 20 minutos. El tiempo durante el cual le comprimen los senos es de unos pocos segundos solamente.
  • Usted experimentará ciertas molestias durante la compresión del seno, pero no debe sentir dolor. Trate de no programar un mamograma para cuando sea más probable que sus senos estén sensibles, como justo antes o durante el periodo menstrual.
  • Ahora se exige a todos los centros de mamografías que le envíen los resultados a más tardar 30 días después de realizado el examen. Por lo general, si hay algún problema con el mamograma, usted debe ser notificada en un lapso de 5 días hábiles.
  • Si la llaman para exámenes adicionales, no significa que usted tenga cáncer. De hecho, menos del 10% de las mujeres a las que llaman para hacerse pruebas adicionales tienen cáncer de seno. Con bastante frecuencia, se le pide a las mujeres que regresen al consultorio médico, y esto usualmente significa que se necesita tomar una imagen adicional o hacer una ecografía para observar con más claridad un área. Esto es más común en los primeros mamogramas (o cuando no hay mamogramas previas contra las cuales comparar) y en mamogramas realizados a mujeres antes de la menopausia. Puede ser ligeramente menos común con mamogramas digitales.
  • De cada 1,000 mamogramas, sólo entre dos y cuatro resultan en un diagnóstico de cáncer.

Si es mujer y tiene 40 años o más, debe someterse a un mamograma cada año. Puede programar el siguiente mientras se encuentre en el centro o puede solicitar que se le envíe un recordatorio.

Consejos para hacerse un mamograma

Las siguientes son sugerencias útiles para asegurarse que reciba un mamograma de calidad:

  • Pida le muestren el certificado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) otorgado a todas las instalaciones que ofrecen mamografía, si no está a la vista cerca del escritorio de la recepcionista. La FDA requiere que todas las instalaciones reúnan los niveles más altos de seguridad y calidad para poder ofrecer servicios de mamografía. Sin este certificado, un establecimiento no puede ofrecer mamografías.
  • Acuda a un centro de atención que sea especializado en mamogramas o que efectúe muchos cada día.
  • Si está satisfecha con la buena calidad del centro de atención, continúe yendo anualmente para que así se puedan comparar sus mamogramas cada año.
  • Si acude a un centro de atención por primera vez, traiga una lista de los lugares, las fechas de los mamogramas, las biopsias u otros tratamientos del seno que haya tenido en el pasado.
  • Si se ha hecho mamogramas en otro centro de atención, haga lo posible por obtener sus mamogramas anteriores para que los lleve al nuevo centro de atención (o pida que sean enviados a éste) y así los puedan comparar con los más recientes.
  • El día del examen no use desodorante o antitranspirantes. Algunos de éstos contienen sustancias que pueden interferir con la lectura de su mamograma, ya que pueden aparecer como puntos blancos en la radiografía.
  • Es posible que usted encuentre conveniente vestir una falda o pantalón para que solamente tenga que quitarse la blusa para el estudio.
  • Programe su mamograma cuando sus senos no estén sensibles o inflamados para ayudar a reducir la molestia y para asegurar una buena imagen. Trate de evitar hacerse el mamograma la semana antes del período menstrual (la regla).
  • Siempre descríbale al tecnólogo que está haciendo el mamograma cualquier síntoma o problema del seno que esté experimentando. Esté preparada para describir cualquier historial médico que podría afectar su riesgo de cáncer de seno, tal como cirugías previas, uso de hormona, o antecedentes familiares o personales de cáncer de seno. Consulte con su médico o enfermera cualquier problema o hallazgo nuevo en su seno antes de hacerse el mamograma.
  • Si su médico no se comunica con usted dentro de 10 días, no asuma que el resultado del mamograma fue normal. Llame a su médico o al establecimiento donde se realizó la mamografía.

Ayuda con los costos del mamograma

Medicare, Medicaid y la mayoría de los planes de seguro médico privados cubren los costos de un mamograma o un porcentaje de ellos. La mayoría de las comunidades tiene disponibles mamogramas a bajo costo. Llámenos al teléfono 1-800-227-2345 para obtener información sobre los centros de su localidad.

Actualmente las pruebas de detección del cáncer de seno están más al alcance de las mujeres médicamente subatendidas gracias al National Breast and Cervical Cancer Early Detection Program (programa nacional de detección temprana del cáncer de cuello uterino y mamario o NBCCEDP, por sus siglas en inglés). Este programa proporciona exámenes de detección temprana del cáncer de seno y del cáncer de cuello uterino a las mujeres que no tienen seguro médico, gratuitamente o a un costo muy bajo. Aunque cada estado administra su programa, los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) proporcionan fondos de contrapartida y apoyan el programa de cada estado. El Departamento de Salud de cada estado tiene información sobre cómo comunicarse con el programa más cercano a su domicilio.

El programa está diseñado solamente para proveer pruebas de detección. No obstante, si se descubre un cáncer, el programa cubrirá las pruebas diagnósticas adicionales y una consulta con un cirujano.

La Ley de Tratamiento y Prevención del Cáncer Cervical y Mamario provee fondos del Medicaid a los estados para pagar los gastos asociados al tratamiento de los cánceres de seno y de cuello uterino detectados a través de NBCCEDP. Esto ayuda a las mujeres a concentrarse en combatir la enfermedad, en lugar de preocuparse por el pago del tratamiento. Todos los estados participan en este programa.

Si desea saber más sobre estos programas, por favor comuníquese con el CDC al 1-800-232-4636 o en Internet en www.cdc.gov/cancer/nbccedp.

Examen clínico de los senos

Un examen clínico de los senos es un examen de los senos realizado por un profesional de la salud, como por ejemplo un médico, una enfermera practicante titular, una enfermera o un asistente médico. Para este examen, usted se desviste de la cintura hacia arriba. El profesional de la salud primero observará los senos tratando de detectar si hay anomalías en su tamaño o forma, o cambios en la piel de los senos o de los pezones. Luego, usando las yemas de los dedos, el examinador palpará suavemente sus senos.

Se le dará atención especial a la forma y textura de los senos, localización de cualquier protuberancia, y si tal protuberancia está adherida a la piel o a tejidos más profundos. También se examinará el área debajo de los dos brazos.

Durante el examen clínico de los senos, la mujer que no sabe cómo examinarse sus senos puede aprovechar la oportunidad para que los profesionales de la salud le muestren la técnica apropiada. Pida a su médico o enfermera que le enseñe y que observe cómo usted lo hace.

Toma de conciencia de sus senos y autoexamen

A partir de los 20 años de edad, se les debe informar a las mujeres sobre los beneficios y limitaciones del autoexamen de los senos. La mujer debe conocer el aspecto natural de sus senos, mediante la observación y la palpación, y notificar a su médico cualquier cambio nuevo relacionado con sus senos tan pronto sea encontrado. Encontrar un cambio en los senos no significa necesariamente que se trate de cáncer.

Una mujer puede notar cambios en sus senos cuando es consciente del aspecto normal de sus senos y cuando palpa sus senos en busca de cualquier cambio (toma de conciencia de los senos) o cuando usa un método paso a paso para examinar sus senos (con un autoexamen de los senos) siguiendo un cronograma específico.

Si usted opta por hacerse el autoexamen, la siguiente información provee un método paso a paso para realizar el examen. El mejor momento para que la mujer examine sus senos es cuando éstos no están sensibles ni inflamados. En las mujeres que decidan hacerse el autoexamen de los senos, el profesional de la salud debe revisar, durante los exámenes periódicos de salud, la técnica que ellas emplean para hacerse el autoexamen de los senos.

Las mujeres que tienen implantes de seno también pueden hacerse el autoexamen de los senos. Puede que sea útil la ayuda del cirujano para ayudar a identificar los bordes del implante, de tal manera que usted pueda saber qué es lo que está palpando. Se cree que los implantes empujan el tejido del seno, lo que incluso puede hacer más fácil examinarlo. Las mujeres que están embarazadas o amamantando a un bebé, también pueden optar por examinarse sus senos regularmente.

Es aceptable que las mujeres opten por no hacerse el autoexamen de los senos o decidan hacerlo de vez en cuando. Las mujeres que opten por no hacerse el autoexamen deben seguir prestando atención al aspecto y sensación de sus senos y reportar de inmediato a sus médicos cualquier cambio.

Cómo examinar sus senos

  • Acuéstese y coloque el brazo derecho detrás de la cabeza. El examen se realiza mientras está acostada y no de pie. Esto se debe a que cuando se está acostada el tejido del seno se extiende uniformemente sobre la pared torácica, haciendo que el tejido esté lo más delgado posible. Esto permite que se pueda palpar todo el tejido del seno con mucha más facilidad.
  • Utilice las yemas de los tres dedos del medio de la mano izquierda para palpar cualquier masa, bulto o protuberancia en el seno derecho. Con las yemas de los dedos, emplee movimientos circulares contiguos del tamaño de una moneda pequeña (p.ej. la de diez centavos USD) para palpar el tejido del seno.

  • Use tres niveles de presión diferentes para palpar toda el área del tejido del seno. La presión leve es necesaria para palpar el tejido que está más cercano a la piel, mientras que la presión moderada servirá para palpar un poco más profundo. Es normal sentir un reborde firme en la curva inferior de cada seno, pero usted debe informar a su médico si siente algo fuera de lo ordinario. Si no está segura de la presión que debe hacer, hable con su médico o enfermera. Emplee cada nivel de presión para palpar el tejido del seno antes de pasar a la próxima área.
  • Mueva las yemas de sus dedos en un patrón de arriba hacia abajo, comenzando con una línea derecha imaginaria dibujada en el lado de su costado que vaya desde la axila y se mueva por todo el seno hasta el medio del esternón. Asegúrese de examinar toda el área del seno yendo hacia abajo hasta donde usted siente sólo las costillas y hacia arriba hasta llegar al cuello o a la clavícula.

  • Existe cierta evidencia que sugiere que el patrón de arriba y abajo (algunas veces llamado patrón vertical) es el patrón más efectivo para cubrir toda el área del seno sin dejar de examinar ningún tejido del seno.
  • Repita el examen con el seno izquierdo, colocando su brazo izquierdo detrás de su cabeza y empleando las yemas de los dedos de la mano derecha para realizar el examen.
  • Mientras esté de pie frente a un espejo, con sus manos presionando hacia abajo firmemente sus caderas, observe sus senos para detectar cualquier cambio en tamaño, forma, contorno, formación de hoyuelos, o enrojecimiento o escamosidad de los pezones o de la piel de los senos, (cuando se hace presión hacia abajo a las caderas, los músculos de la pared torácica se contraen y esto hace que sobresalga cualquier cambio en los senos).
  • Examine cada axila mientras esté sentada o parada y con su brazo ligeramente levantado para que usted pueda palpar esa área con facilidad. Si levanta el brazo completamente, el tejido estará rígido en esa área, lo que hará más difícil examinarla.

Este procedimiento para hacer el autoexamen de los senos es diferente a algunas recomendaciones anteriores. Estos cambios son parte de una revisión extensa de la literatura médica y la aportación de un grupo de expertos que consultamos. Existe evidencia de que esta posición de la mujer (acostada), el área a palparse, el patrón para cubrir el seno, y el uso de distintos niveles de presión aumentan la habilidad de la mujer de encontrar áreas anormales a través de este examen.

Imágenes por resonancia magnética

Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Para realizar una MRI del seno con el fin de detectar cáncer, se inyecta un líquido de contraste, llamado gadolinio, en una vena antes o durante el estudio para mostrar mejor los detalles.

Las imágenes por resonancia magnética toman mucho tiempo (a menudo hasta una hora). Para una MRI de los senos, usted tendrá que permanecer recostada dentro de un tubo estrecho, boca abajo en una plataforma especialmente diseñada para este procedimiento. La plataforma tiene aberturas para cada seno que permiten tomar las imágenes sin necesidad de compresión. La plataforma contiene sensores necesarios para captar la imagen de MRI. Es importante permanecer muy quieta durante todo el examen.

El mantenerse acostada en el tubo puede resultar confinante y puede alterar a algunas personas que padezcan claustrofobia (temor a los espacios cerrados). La máquina también produce un zumbido y ruidos de chasquido altos que pueden resultar incómodos. En algunos lugares se ofrecen audífonos con música para bloquear este ruido. Las MRI también son muy costosas, aunque los planes médicos por lo general pagan por estos estudios en algunas situaciones, como cuando se ha diagnosticado el cáncer.

Las máquinas de MRI son bastante comunes, pero éstas tienen que ser adaptadas especialmente para examinar el seno. Es importante que la MRI del seno se haga en una de estas máquinas especialmente adaptadas, y que la instalación de MRI también pueda hacer una biopsia guiada por MRI, de ser necesario. De lo contrario, todo el estudio de imágenes deberá repetirse en otro centro cuando se haga la biopsia.

Para algunas mujeres con alto riesgo de tener cáncer de seno, se recomiendan pruebas de detección con imágenes por resonancia magnética (MRI) junto con un mamograma anual. No se recomienda generalmente como una herramienta de detección por sí misma porque a pesar de que es un examen sensible, aún podría pasar por alto algunos cánceres que los mamogramas sí detectarían. (Para más detalles sobre cómo se realiza un MRI de los senos, lea la sección, “¿Cómo se diagnostica el cáncer de seno?”).

La MRI es más sensible que el mamograma en la detección de cánceres, aunque es más probable que encuentre algo que resulte no ser cáncer (llamado resultado falso positivo). Estos resultados falsos positivos tienen que ser analizados para asegurarse que no se trata de cáncer, lo que significa regresar al consultorio del médico para realizar estudios adicionales, biopsias, o ambos. Esta es la razón por la cual la MRI no se recomienda como una prueba de detección para mujeres con un riesgo promedio de cáncer de seno, ya que generaría biopsias y otras pruebas innecesarias en una gran cantidad de estas mujeres.

La MRI es más costosa que la mamografía. La mayoría de los seguros que pagan por un mamograma de detección también pagan por una MRI de detección si una mujer puede demostrar que se encuentra en alto riesgo, aunque es una buena idea verificar primero con su compañía de seguro antes de hacerse el estudio. Puede que ayude acudir a un centro con una clínica para alto riesgo, donde el personal pueda asistir en obtener aprobación para una MRI de los senos.


Fecha de última actualización: 09/26/2013
Fecha de último cambio o revisión: 01/31/2014