La atención del paciente con cáncer en el hogar: una guía para los pacientes y sus familias

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Dolor

Cuando las personas indican sentir dolor, generalmente significa que una parte de su cuerpo está experimentando una dolencia o malestar. Sin embargo, también podría significar que no pueden sentir comodidad al sentirse mal en general por no poder sentirse bien del todo. La sensación de dolor puede empeorar si la persona está ansiosa, triste o deprimida. Algunas personas tienen dificultad para hablar sobre su dolor debido quizás a la forma en que fueron criadas, a la manera en que ciertos miembros de la familia suelen expresarse o simplemente porque esa es su manera de ser. En general, la forma en la que se refirieron al dolor en el pasado, o sea, antes de la enfermedad, será la forma en la que lo harán ahora.

Aún el dolor intenso puede controlarse muy bien mediante combinaciones de medicamentos orales. Por lo general, estas combinaciones incluyen opioides, como la morfina o la codeína. Algunas personas no desean usar estos medicamentos contra el dolor, ya que temen que podrían desarrollar una adicción a los mismos. Sin embargo, las personas con cáncer que nunca han abusado de los fármacos, no se convertirán en adictas ni consumirán medicamentos que alivian el dolor por placer. Sus cuerpos pueden acostumbrarse a los analgésicos tras un tiempo, por lo que puede que la dosis requiera incrementarse para obtener el mismo alivio. Esta señal es común de la tolerancia al opioide y es un efecto esperado, pero en un caso donde hay dolor por cáncer, este efecto no indica una señal de adicción.

Los medicamentos contra el dolor que es crónico (de larga duración) funcionan mejor si son utilizados puntualmente antes de que el dolor se agrave. Se requiere de más medicamento para controlar el dolor severo que el leve, por lo que es mejor tratarlo en sus inicios y de forma habitual a partir de entonces. Si la causa del dolor es tratada, la necesidad para el medicamento lentamente disminuirá o desaparecerá. El médico deberá ajustar la dosis y frecuencia a medida que cambian las necesidades del paciente.

Si experimenta dolor a causa de cáncer que se ha propagado, u otro tipo de dolor por cáncer de largo plazo, esto puede ser extenuante. Este tipo de dolor crónico o de largo plazo puede impedirle hacer las cosas que desea o necesita hacer. Incluso con los analgésicos de duración prolongada, el dolor a menudo reaparece entre las dosis. Por lo general, se requiere de un segundo medicamento contra este tipo dolor emergente que puede tomar con seguridad además del medicamento contra el dolor que toma habitualmente. No se sorprenda si se requiere de más de dos medicamentos para controlar su dolor. Ayude a su médico a mantener el dolor bajo control al tomar las medicinas conforme sean recetadas y manteniendo al médico informado sobre el nivel de dolor.

Qué señales debe observar

  • Dolor que no parece aliviarse, o que se alivia pero regresa antes de que sea hora de recibir la próxima dosis de medicamento (esto puede indicar que es necesario cambiar su plan de medicamentos).
  • Problemas para dormir.
  • Falta de interés en las cosas que solían ser de su agrado.
  • Preocupación por cosas que no le inquietaban anteriormente.
  • Nuevas áreas de dolor o un cambio en el dolor.
  • Disminución de la movilidad y de la actividad física.

Lo que el paciente puede hacer

  • Hable con su doctor e enfermera sobre su dolor: en dónde se presenta, cuándo comienza, cuánto dura, cómo se siente, qué lo alivia, qué lo empeora y qué tanto afecta su vida.
  • Si los analgésicos recetados no funcionan como se espera, infórmelo a su médico o enfermera.
  • Evalúe la intensidad de su dolor según una escala de evaluación del dolor, en la que 0 significa que no tiene dolor y 10 representa el dolor más intenso. Esto le ayudará a describir su dolor a otras personas.
  • Asegúrese de tomar el analgésico tal como se le indicó (para el dolor crónico, los medicamentos deben suministrarse puntualmente bajo un horario en vez de tomarse sólo cuando el dolor es severo). Consulte a su médico si cree que este horario deba modificarse.
  • Conforme se alivie el dolor con los medicamentos, incremente su nivel de actividad física.
  • No espere a que el dolor sea severo para tomar el otro medicamento analgésico destinado para el dolor que sea emergente (el que surge inesperadamente entre las dosis que toma para el dolor habitual).
  • Evite descontinuar cualquiera de sus medicamentos de forma repentina, en su lugar, reduzca la dosis gradualmente conforme disminuya el dolor. Consulte a su médico, enfermera o farmacéutico antes de hacer esto, o si tiene alguna pregunta.
  • Algunas personas sienten náuseas incluso al estar tomando la dosis correcta del analgésico. Si el medicamento le causa malestar, pídale a su médico que lo cambie o que le receta alguna medicina para controlar la náusea.
  • Algunos medicamentos contra el dolor causan somnolencia o mareos. Comúnmente esto se alivia tras algunos días, pero quizás requiera de ayuda para levantarse o caminar. No intente conducir o hacer cualquier actividad que pueda ser peligrosa hasta que sienta seguridad de los efectos.
  • La gente que recibe medicamentos opioides contra el dolor por lo general se les dan laxantes o ablandadores de materia fecal para prevenir el estreñimiento, un efecto secundario común de los opioides.
  • Mantenga un registro de cualquier otro efecto secundario que note. Hable de ello con su médico o enfermera.
  • Evite triturar o partir sus pastillas a menos que lo consulte con su médico, enfermera o farmacéutico. Si el ingrediente activo en el medicamento se libera de forma gradual, tomar pastillas partidas puede ser peligroso.
  • Si los analgésicos no mantienen el dolor bajo control, hable con su médico sobre tomar otras medidas. Si aún persisten las molestias, solicite ver a un especialista del dolor.
  • Tenga a la mano un suministro de medicamentos contra el dolor que le dure al menos toda una semana. La mayoría de las recetas de analgésicos no pueden resurtirse por teléfono, por lo que requerirá una receta por escrito.

Lo que pueden hacer las personas encargadas del cuidado del paciente

  • Esté atento a señales en el paciente sobre dolor que no se alivia. Pregunte sobre el dolor si el paciente hace muecas, tiene quejidos, tensión o se resiste a cambiar de postura al estar acostado.
  • Intente con tomar baños con agua tibia o aplicar paños humedecidos con agua tibia sobre las áreas adoloridas (evite las áreas en donde la radioterapia fue aplicada). Si esto no ayuda, puede intentar con hielo o paquetes fríos. El masaje suave aplicando presión ligera y cuidadosamente puede ayudar con algunos tipos de dolor.
  • Esté pendiente de observar confusión y mareos, especialmente tras comenzar con un medicamento nuevo o al cambiar la dosis. Ayude al paciente a caminar hasta que compruebe que pueda hacerlo con seguridad por sí solo.
  • Sugiera actividades placenteras para distraer al paciente.
  • Planee actividades para cuando el paciente esté lo más despierto y se sienta con mayor comodidad.
  • Ofrezca suficientes líquidos y alimentos ricos en fibra.
  • Si el paciente muestra ser olvidadizo, ayúdele a rastrear cuándo se finaliza el efecto del medicamento y así evitar una sobredosis o una dosis insuficiente.
  • Ayude recordando al paciente que tome ablandadores de heces fecales y laxantes que el médico recomiende para prevenir el estreñimiento (refiérase a la sección “Estreñimiento”).
  • Si el paciente experimenta dolor frecuente y severo, consulte al médico sobre medicamentos a ser tomados puntualmente a lo largo de todo el día. Si además de lo anterior, hay otro dolor que emerge, investigue si existe algún medicamento que pueda usarse entre las dosis del medicamento principal.
  • Si el paciente experimenta problemas para tomar pastillas, consulte al médico sobre medicamentos en forma líquida, grageas, supositorios, parches para la piel o en otras formas.
  • Consulte con el médico, enfermera o farmacéutico antes de triturar o disolver pastillas de analgésicos para facilitar su deglución por el paciente. Algunas pastillas pueden causar una sobredosis peligrosa al ser partidas.
  • Recuerde al paciente que el uso apropiado de los analgésicos no causa adicción.
  • Hable con su doctor o enfermera para que entienda cuáles medicinas son contra el dolor y cómo se administra cada una de ellas.
  • Asegúrese de que el paciente cuenta con una lista de todos los medicamentos que esté tomando, incluyendo los analgésicos. Esto es especialmente importante si surgen problemas médicos inesperadamente.
  • Infórmese sobre cómo ponerse en contacto con el doctor cuando no sea horario de consulta. Si usted ayuda al paciente a usar los parches contra el dolor, asegúrese de saber cómo evitar el contacto con la parte que tiene el medicamento del dolor, y cómo desechar con seguridad los parches usados.
  • Mantenga los medicamentos opioides contra el dolor alejados de otros, especialmente de niños y mascotas.
  • Al estar cuidando de alguien que padece de dolor, planifique las actividades que más disfrute la persona y también atiéndase a sí mismo. Un grupo de apoyo para los familiares puede resultar útil.

Llame al médico si el paciente:

  • Presenta dolor nuevo o empeora el que ya tenía.
  • No puede tomar nada por la boca, incluyendo los analgésicos.
  • No obtiene alivio para su dolor o el alivio no perdura lo suficiente.
  • Tiene dificultad para despertarse, o si usted tiene problemas para mantenerlo despierto.
  • Tiene estreñimiento, náuseas, confusión.
  • Tiene cualquier duda sobre cómo tomar los medicamentos.
  • Presenta nuevos síntomas como no poder caminar, comer u orinar.

Para más información sobre control del dolor, llame a la Sociedad Americana Contra El Cáncer al 1-800-227-2345. Puede solicitar una copia de Control del dolor: una guía para las personas con cáncer y sus seres queridos. También puede encontrar más información en nuestro sitio Web en www.cancer.org.


Fecha de última actualización: 04/03/2014
Fecha de último cambio o revisión: 04/03/2014