La atención del paciente con cáncer en el hogar: una guía para los pacientes y sus familias

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Dificultad para respirar

Si el paciente tiene dificultad para respirar, podría ser que el organismo no esté recibiendo suficiente oxígeno; ya sea que los pulmones no pueden recibir suficiente aire o que el cuerpo no puede obtener suficiente oxígeno a través del torrente sanguíneo. Un número de problemas distintos puede ser la causa de esto, incluyendo trastornos crónicos de los pulmones, obstrucción de las vías respiratorias, neumonía, debilidad de los músculos respiratorios u obesidad. También puede ser a causa de dolor, inmovilidad, mala alimentación, estrés o ansiedad, reacciones alérgicas, cirugía, anemia, efectos secundarios de la quimioterapia o radioterapia, tumores, fluidos en los pulmones o insuficiencia cardiaca, entre otros problemas.

Qué señales debe observar

  • Falta de aliento o dificultad para respirar cuando descansa, come o habla, o haciendo cualquier ejercicio.
  • Dolor en el pecho.
  • Respiratoria acelerada.
  • Latidos rápidos del corazón.
  • Piel y base de las uñas de color pálido o azulado
  • La piel puede sentirse fría y húmeda.
  • Fosas nasales ensanchadas al inhalar.
  • Respiración sibilante.

Lo que el paciente puede hacer

  • Mantenga la calma.
  • Siéntese elevando la parte superior del cuerpo a un ángulo de 45° alzando la cama o usando almohadas.
  • Tome los medicamentos o el tratamiento indicado que haya sido recetado para la respiración (como el uso de oxígeno, medicamentos para el alivio de la respiración sibilante, inhaladores o nebulizadores).
  • Si no tiene mucha dificultad para respirar, tómese la temperatura y el pulso.
  • Inhale profundamente por la nariz y exhale por la boca con los labios fruncidos por el doble de tiempo que duró la inhalación (esto se conoce como respiración con labios fruncidos).
  • Si al cabo de cinco minutos aún no respira con más facilidad, siéntese en el borde de la cama con los pies sobre un banco, con los brazos descansando en una mesita para poner sobre o al lado de la cama, con almohadas encima y la cabeza inclinada ligeramente hacia adelante.
  • Si está tosiendo y escupiendo, observe la cantidad de esputo o saliva que produce, y cómo luce y huele.
  • Hable con su médico sobre cómo le afecta sus problemas respiratorios, especialmente si tiene que dejar de hacer algunas de su actividades cotidianas para evitar quedarse sin aliento.
  • Pruebe con relajar los músculos para reducir la ansiedad. La ansiedad empeora los problemas respiratorios (refiérase a la sección de “Ansiedad, miedo y desgaste emocional”).
  • Si continúa teniendo dificultades para respirar, solicite a su médico medicamentos que puedan aliviar esto.
  • Si de repente se da una nueva dificultad para respirar o si no mejora, su piel luce pálida o azulada, o si tiene malestar en el pecho, problema para hablar, mareos o debilidad, llame al 911.

Lo que pueden hacer las personas encargadas del cuidado del paciente

  • Mientras revisa el pulso del paciente con una mano, utilice un reloj en la segunda mano para contar el número de latidos por minuto (si también cuenta el número de respiraciones por minuto, hágalo sin decírselo al paciente. Si el paciente lo sabe, éste tenderá a acelerar o frenar el ritmo respiratorio sin estar consciente de ello).
  • Revise la temperatura del paciente para ver si tiene fiebre.
  • Si el paciente experimenta falta de aliento, quite o afloje las prendas de vestir ajustadas.
  • Coloque al paciente sentado en una postura de descanso que le resulte cómoda.
  • Recuérdele que respire lenta y profundamente, y que al exhalar lo haga lentamente.
  • Retire al paciente de temperaturas extremas, especialmente calurosas, las cuales dificultan la respiración.
  • Note cuando el paciente se queda sin aire (al llevar a cabo una actividad demandante, una actividad normal y al estar en estado ocioso), y si esto sucede mientras el paciente está de pie, sentado o acostado.
  • Colocar al paciente frente a una ventana abierta o frente al ventilador para que sople un viento ligero sobre su rostro puede ayudar a ciertas personas.
  • Ofrezca el medicamento o inhalador que haya sido recetado para aliviar la dificultad respiratoria.
  • Si se receta oxígeno para administrarse en casa, asegúrese de que sabe cómo administrarlo y a qué tasa de flujo (no cambie la tasa de flujo sin consultar al doctor primero). No permita que se fume ni se encienda fuego cuando se esté haciendo uso del oxígeno.

Llame al médico si el paciente:

  • Presenta dificultad para respirar o dolor en el pecho.
  • Tiene esputo espeso, amarillo, verde o con sangre.
  • Tiene la piel, base de las uñas y boca de color pálido o azulada, o se siente fría y húmeda.
  • Tiene fiebre de 38 °C (100.5 °F) o más en un termómetro oral.
  • Fosas nasales ensanchadas al respirar.
  • Presenta confusión o se siente inquieto.
  • Tiene problemas para hablar.
  • Tiene mareo o debilidad.
  • Tiene inflamación del rostro, cuello o brazos.
  • Respiración sibilante.

Fecha de última actualización: 04/03/2014
Fecha de último cambio o revisión: 04/03/2014