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Cáncer de seno y embarazo
El cáncer de seno es muy poco común durante el embarazo, pero cada vez más son las mujeres que deciden tener sus hijos a una mayor edad, y con ello, el riesgo de cáncer aumenta a medida que la edad de la mujer aumenta. Es por esto que los médicos esperan que en el futuro haya más casos de cáncer de seno durante el embarazo.
Actualmente, el rango se calcula que por cada 1,000 a 10,000 mujeres embarazadas se diagnostica 1 caso de cáncer de seno cada año. Y el cáncer de seno es el tipo de cáncer que con más frecuencia se da durante el embarazo, la lactancia o dentro del primer año tras el nacimiento del bebé. Puede que haya escuchado que se le refiera como cáncer de seno gestacional o cáncer de seno asociado con el embarazo. A continuación se detallan las inquietudes específicas relacionadas con el cáncer de seno durante el embarazo.
Riesgo del cáncer de seno
¿Qué es el cáncer?
Las células normales del cuerpo crecen, se dividen formando nuevas células y mueren de manera ordenada. Cuando una persona es joven, las células normales se dividen más rápidamente hasta que la persona alcanza la edad adulta. Después, las células de la mayoría de las partes del cuerpo sólo se dividen para remplazar células desgastadas o que están muriendo, y para reparar lesiones.
Las células cancerosas continúan creciendo y reproduciéndose, lo cual hace que difieran mucho de las células normales. En lugar de morir, viven más que las células normales y continúan formando nuevas células anormales.
Las hormonas, como el estrógeno, ayudan a las células normales del seno a crecer y dividirse, pero estas mismas hormonas también pueden promover el crecimiento de las células cancerosas del seno.
Cómo su ciclo menstrual afecta el riesgo de cáncer de seno
Las mujeres que han tenido más ciclos menstruales debido a que comenzaron a menstruar a una edad temprana (antes de los 12 años) y/o que experimentaron la menopausia a una mayor edad (después de los 55 años) tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de seno. Este aumento en el riesgo pudiera deberse a una exposición más prolongada a las hormonas estrógeno y progesterona durante la vida.
Cómo el embarazo afecta el riesgo de cáncer de seno posteriormente en la vida
El embarazo ocasiona muchos cambios hormonas en el cuerpo. Por una parte, el embarazo detiene los ciclos menstruales de cada mes y cambia el equilibrio hormonal hacia la progesterona en vez del estrógeno. Debido a esto, puede que las mujeres que tengan varios embarazos durante su juventud presenten un riesgo ligeramente menor de cáncer de seno posteriormente, pues quedan expuestas a menos estrógeno. Por otro lado, las mujeres que no han tenido hijos o que tuvieron su primer embarazo después de los 30 años tienen un riesgo de cáncer del seno ligeramente mayor.
Cómo el embarazo afecta el riesgo de cáncer del seno
Algunos estudios sugieren que la lactancia puede reducir ligeramente el riesgo de desarrollar cáncer de seno. Esto es más probable cuando una mujer amamanta de 1½ a 2 años. La razón para esto podría ser que la lactancia reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer. Pero esto ha sido algo muy difícil de estudiar, especialmente en lugares como los Estados Unidos, donde la lactancia por un periodo tan prolongado como éste no es común. No obstante, se requiere de más investigación para comprender los efectos de la lactancia.
Detección del cáncer de seno durante el embarazo
Cuando una mujer en estado de embarazo tiene cáncer de seno, éste se diagnostica a menudo en una etapa más avanzada de lo que se diagnosticaría si no estuviera embarazada. También es más propenso a que se haya propagado a los ganglios linfáticos. Esto se debe en parte a que durante el embarazo, los cambios hormonales causan que los senos de una mujer aumenten de tamaño, se hagan más sensibles y presenten protuberancias. Esto puede dificultar que su médico o que la mujer misma noten alguna masa en los senos hasta que sea considerablemente grande.
Además, a los médicos les resulta más difícil interpretar los mamogramas de mujeres embarazadas debido a que el tejido del seno se vuelve más denso. Los cambios iniciales causados por el cáncer son fácilmente confundidos o son pasados por alto por los cambios naturales que se dan con el embarazo. Los diagnósticos demorados continúan siendo el mayor problema con el cáncer de seno durante el embarazo. Cualquier cambio sospechoso del seno debe ser sometido a biopsia antes de asumir que son una respuesta normal al embarazo.
Se considera que es prudentemente seguro someterse a una mamografía durante el embarazo, pues estos estudios pueden detectar la mayoría de los casos de cáncer de seno que se originan durante el embarazo. Pero algunas pacientes postergan esta prueba de detección debido a que les preocupa la seguridad de someterse a un mamograma durante el embarazo. La cantidad de radiación requerida para un mamograma es pequeña y ésta es dirigida al seno, por lo que dicha radiación, en su mayor parte, no alcanza otras partes del cuerpo. Como protección adicional, se coloca una placa de plomo sobre la parte inferior del abdomen para evitar que la radiación alcance el útero. No obstante, los científicos no pueden tener certeza en los efectos de la radiación sobre el bebé dentro del vientre, incluso a una cantidad reducida. Si el médico considera que no se necesita un mamograma de detección inmediatamente, puede que sea mejor esperar.
Incluso durante el embarazo, la detección temprana es un aspecto importante para la salud mamaria. Hable con su médico o enfermera sobre los exámenes del seno y el mejor momento para realizar su próximo mamograma (especialmente si usted tiene 40 años o más, o si usted o su médico nota algún cambio en sus senos). Como siempre, si encuentra una masa o cambio en sus senos, deberá comunicárselo a su médico o enfermera inmediatamente.
Diagnóstico del cáncer de seno y clasificación por etapas durante el embarazo
Biopsia del seno durante el embarazo
Una nueva protuberancia o el resultado anormal de un estudio por imágenes pudiera causar preocupación, pero se necesita hacer una biopsia para saber si el cambio en el seno es canceroso. Durante una biopsia, se extrae un pedazo de tejido del área que presenta preocupación. Por lo general, la biopsia se hace usando una aguja larga y hueca o mediante una pequeña incisión (corte quirúrgico). Por lo general, una biopsia del seno durante el embarazo se puede hacer como un procedimiento ambulatorio. El médico utiliza medicina para adormecer solamente el área del seno involucrada en la biopsia. Esto causa poco riesgo al feto. Pero de ser necesario, la biopsia se puede llevar a cabo bajo anestesia general (se usan medicamentos para que la paciente quede profundamente dormida) con sólo un poco de riesgo para el feto.
Para más información sobre los diferentes tipos de biopsia del seno, refiérase a nuestro documento Para la mujer que afronta una biopsia del seno.
Pruebas para determinar la etapa del cáncer
Si se encontró cáncer de seno, es posible que se necesiten otras pruebas para determinar si las células cancerosas se han propagado dentro del seno o a otras partes del cuerpo. A este proceso se le conoce como clasificación de la etapa. La clasificación de la etapa es muy importante para las mujeres embarazadas con cáncer de seno, pues el cáncer en estos casos suele ser detectado a una etapa más avanzada (el tumor es más propenso a ser mayor y a haberse propagado más allá del seno). Las pruebas para la clasificación de la etapa que pudieran necesitarse dependen del caso en particular.
Hay que tener en cuenta que el feto no está expuesto a la radiación con las pruebas, como las ecografías e imágenes por resonancia magnética. En general, estos estudios se consideran seguros, y pueden usarse si son importantes para su cuidado. Sin embargo, el material de contraste (tinte) que algunas veces se usa en las imágenes por resonancia magnética alcanza la placenta, el órgano que conecta a la madre con el feto. Este tinte ha sido asociado con anomalías en fetos de animales en estudios de laboratorio. Por esta razón, las imágenes por resonancia magnética realizadas con material de contraste no se recomiendan durante el embarazo. Pero, de ser necesario, este estudio se puede realizar sin el uso del tinte de contraste.
Las radiografías del tórax a veces son útiles al tomar decisiones sobre el tratamiento. Usan una pequeña cantidad de radiación. Se cree que son seguras para mujeres embarazadas cuando el área del abdomen se resguarda con protectores.
Por otro lado, es más probable que otros estudios, como las gammagrafías óseas o tomografías computarizadas (CT, siglas en inglés) del tórax, abdomen o pelvis expongan al feto a la radiación. A menudo, estos estudios no son necesarios, especialmente si se cree que el cáncer se encuentra solamente en el seno. En los pocos casos en los que es necesario realizar estos estudios, los médicos pueden ajustar la manera en que se realizan para limitar la cantidad de radiación que el feto recibe.
En muy pocos casos, el cáncer alcanza la placenta (el órgano que conecta a la madre con el feto). Esto podría afectar el nivel de nutrición que recibe el feto por parte de la madre, aunque no se ha reportado ningún caso en el que el cáncer de seno se haya transferido de la madre al feto.
Tratamiento del cáncer de seno durante el embarazo
Si el cáncer de seno es detectado durante el embarazo, el tipo del tratamiento y el momento en que se administra dependen de muchos factores, tales como:
- El tamaño del tumor
- La localización del tumor
- Si el cáncer se ha propagado y cuán lejos
- Cuán avanzado está el embarazo
- La preferencia de la mujer
El tratamiento de una mujer embarazada con cáncer de seno conlleva los mismos objetivos que el de una mujer no embarazada: controlar el tumor en el lugar donde se originó e impedir que se propague. Pero la inquietud adicional de proteger a un bebé en crecimiento puede complicar más el logro de estos objetivos.
Si una mujer embarazada necesita quimioterapia, terapia hormonal o radioterapia como tratamiento contra el cáncer de seno en las etapas iniciales del embarazo, puede que le pidan que considere terminar el embarazo, ya que estos tratamientos pueden ser dañinos para el feto. Resulta más fácil tratar a una mujer que no está embarazada, pues no existe el temor de causar daño al feto. Sin embargo, ningún estudio ha probado que terminar un embarazo para recibir tratamiento contra el cáncer mejora el pronóstico de una mujer (perspectiva). No obstante, esta es una opción que puede tratarse con su médico al estar contemplando todas las opciones de tratamiento disponibles.
Cirugía
Cuando es posible, la cirugía es el primer tratamiento para cualquier mujer con cáncer de seno, incluso para aquellas que están embarazadas. La extirpación solo de la parte del seno con el tumor (cirugía con conservación del seno o tumorectomía) o de todo el seno (mastectomía), y/o la extirpación de ganglios linfáticos localizados debajo de los brazos implican un riesgo mínimo para el feto. Sin embargo existen ciertos momentos durante el embarazo cuando la anestesia (los medicamentos utilizados que le pondrían a dormir durante la cirugía) puede que representen un riesgo mayor para el feto.
Muchos médicos, como el obstetra para casos de alto riesgo, el cirujano y el anestesiólogo necesitarán trabajar en conjunto para determinar cuál es el mejor momento para realizar la cirugía durante el embarazo. Si la cirugía se realiza más tarde en el embarazo, puede que el obstetra esté presente solo en caso de que haya cualquier complicación con el bebé durante la cirugía. Estos médicos pueden decidir conjuntamente qué medicamentos y técnicas son las más seguras tanto para la madre como para el bebé.
La mastectomía puede emplearse a menudo como tratamiento primario para los cánceres en etapa inicial. Los ganglios linfáticos en el área de la axila puede que también se extraigan si el médico sospecha que el cáncer se ha propagado ahí. Dependiendo de cuán avanzado esté el embarazo y la etapa del cáncer, puede que su médico no pueda hacer una biopsia del ganglio linfático centinela. Esto se lleva a cabo cuando se usan rastreadores y agentes de contraste para identificar los ganglios que son más propensos a contener células cancerosas. La biopsia del ganglio linfático centinela permite al médico extraer menos ganglios. Hay preocupación en el sentido de que el rastreador radiactivo usado para la biopsia pudiera afectar al feto si se usa cuando los órganos están creciendo rápidamente. Se necesita más investigación sobre este tema. Por el momento, la extirpación de los ganglios linfáticos es lo convencional para reducir la probabilidad de que el cáncer se propague.
Dependiendo de la etapa del cáncer, una mujer pudiera recibir tratamiento adicional, como la quimioterapia, radioterapia y/o terapia de hormonas para ayudar a reducir el riesgo de que el cáncer regrese tras la cirugía. Esto se llama tratamiento adyuvante. En algunos casos, este tratamiento puede postergarse hasta después del parto.
Las mujeres que se someten a cirugía con conservación del seno a menudo requieren de radioterapia después. La necesidad de radiación es un asunto importante para las mujeres embarazadas al momento de escoger la cirugía. La radiación pudiera afectar al feto si se administra durante el embarazo, por lo que no usa hasta después del parto. Los médicos desconocen cómo esto puede afectar el riesgo de que el cáncer regrese en una mujer. El cáncer detectado durante el tercer trimestre del embarazo puede conllevar un retraso muy breve en los tratamientos de radiación, por lo que probablemente no haya un efecto en el resultado. Además, una mujer que recibirá quimioterapia antes de la radiación puede tener poco o ningún retraso en sus tratamiento de radiación. Pero los cánceres encontrados en las etapas iniciales del embarazo pudieran representar una demora mayor en el comienzo de la radioterapia. El tratamiento siempre tiene que ser evaluado en función de cada caso.
Quimioterapia
La quimioterapia, también conocida como quimio, se puede usar junto con la cirugía (como un tratamiento adyuvante) para algunos cánceres de seno en etapas más tempranas. También se puede usar por sí sola para los cánceres más avanzados.
La quimioterapia no debe administrarse durante el primer trimestre (los primeros tres meses de embarazo). Esto se debe a que la mayoría de los órganos internos del feto se desarrollan durante este trimestre. Además, el riesgo de un aborto no provocado (perder al bebé) es el mayor durante el primer trimestre. La seguridad de emplear la quimioterapia durante este tiempo no se ha estudiado debido a la preocupación sobre el daño al feto en desarrollo.
En el pasado se pensaba que todo tipo de medicamento de quimioterapia causaría daño al feto. Sin embargo, los estudios recientes han mostrado que ciertos medicamentos de quimioterapia no aumentan el riesgo de defectos o muerte del feto, ni problemas de salud tras el nacimiento del bebé, si se administran durante el segundo y tercer trimestre (del cuarto al noveno mes de embarazo). Pero los investigadores aún desconocen si estos niños presentarán efectos secundarios a largo plazo.
Cuando una mujer embarazada con cáncer de seno en etapa inicial requiere que se le administre quimioterapia adyuvante después de la cirugía, por lo general se pospone al menos hasta el segundo trimestre. Si una mujer ya se encuentra en su tercer trimestre al momento de encontrar el cáncer, la quimioterapia se podría posponer hasta después del nacimiento del bebé. En estos casos, el parto podría ser inducido (provocado) unas semanas antes de la fecha natural. Estos mismos planes de tratamiento puede que se usen en mujeres con una etapa de cáncer más avanzada.
La quimioterapia no deberá administrarse después de la semana 35 del embarazo o dentro de 3 semanas de la fecha del parto debido a que puede reducir los recuentos sanguíneos de la madre. Esto podría ocasionar un sangrado e incrementar las probabilidades de infecciones durante el nacimiento. Pausar la quimioterapia durante las últimas semanas antes del nacimiento permite que los recuentos sanguíneos en la madre se normalicen.
Radioterapia
La radioterapia a la región del seno a menudo se administra tras las cirugías con conservación del seno (tumorectomía o mastectomía parcial) para que ayude a reducir el riesgo de que el cáncer regrese. Las dosis altas de radiación utilizadas para esto pueden causar daño al feto durante cualquier momento del embarazo. Puede que causen abortos no planeados, defectos congénitos, un lento desarrollo del feto o un mayor riesgo de cáncer infantil. Debido a esto, los médicos no usan la radioterapia durante el embarazo.
Las mujeres embarazadas que escogen la tumorectomía o mastectomía parcial, por lo general pueden someterse a cirugía durante el embarazo y esperar hasta después de que el bebé nazca para recibir radioterapia. Sin embargo, este enfoque de tratamiento no ha sido bien estudiado en mujeres embarazadas, y no se sabe si la demora podría afectar la eficacia de la radiación.
Terapia hormonal
La terapia hormonal, como el tratamiento con tamoxifeno, puede ser usada como tratamiento adyuvante después de la cirugía o como tratamiento contra el cáncer avanzado. El uso de la terapia hormonal en mujeres embarazadas no ha sido estudiado bien, por lo que no se sabe completamente los efectos. Sin embargo, ha habido informes sobre abortos no provocados y muerte fetal, así como defectos de nacimiento en cabeza, cara y genitales en bebés nacidos de mujeres que han quedado embarazadas mientras toman tamoxifeno al principio del embarazo.
La terapia hormona no deberá emplearse durante el embarazo, sino postergarse hasta después del parto.
Terapia dirigida
Los medicamentos dirigidos a la proteína HER2, como trastuzumab, pertuzumab y lapatinib, son una parte importante del tratamiento contra el cáncer de seno de receptor positivo a la HER2. Solamente el trastuzumab se usa como una parte del tratamiento adyuvante tras la cirugía, pero los tres medicamentos pueden ser útiles en el tratamiento contra el cáncer en etapa avanzada. De acuerdo a estudios en animales e informes de mujeres que fueron tratadas durante el embarazo, ninguno de esos medicamentos fueron seguros para el feto si se toman durante el embarazo.
Lactancia durante el tratamiento contra el cáncer
La mayoría de los médicos recomiendan que las mujeres que ya hayan dado a luz y que van a recibir tratamiento contra el cáncer de seno deben suspender (o no comenzar) la lactancia (amamantar al bebé).
Si se contempla realizar una cirugía, la suspensión de la lactancia ayudará a reducir el flujo de sangre a los senos, haciendo que éstos reduzcan su tamaño, lo que puede ayudar con la operación. Además, ayuda a reducir el riesgo de infección en el seno, y puede ayudar a evitar que se acumule leche materna en las áreas de biopsia o cirugía.
Muchos medicamentos de quimioterapia, terapia hormonal y medicamentos de terapias dirigidas pueden filtrarse en la leche materna, y por tanto afectar al bebé. Es por esto que si la madre está recibiendo cualquiera de estos tratamientos, ésta no debe amamantar.
Si usted tiene preguntas específicas, tales como cuándo sería seguro comenzar la lactancia, asegúrese de hablar sobre ello con el equipo de atención médica. Si usted planea continuar nuevamente la lactancia después de haberla suspendido por un tiempo, tal vez requiera planear con antelación. Puede que necesite ayuda adicional de expertos en lactancia.
Coordinación de todos los planes de tratamiento
La parte más difícil del tratamiento surge cuando existe un conflicto entre el mejor tratamiento conocido para la madre y el bienestar del feto. Una mujer, a quien se le detecta cáncer de seno durante el embarazo, puede que tenga que tomar decisiones difíciles, y necesita saber sobre todas sus opciones requiriendo de ayuda profesional. Su obstetra necesitará colaborar con su cirujano, oncólogo y oncólogo especialista en radiación, entre otros profesionales de la salud involucrados en su atención médica. A través de toda esta experiencia, la mujer con cáncer de seno necesitará apoyo emocional, por lo que un consejero o un psicólogo deben ser parte de su equipo de atención médica.
Si desea más información sobre los tratamientos del cáncer de seno, remítase a nuestro documento Cáncer de seno.
Supervivencia tras el embarazo durante el cáncer de seno
El embarazo puede hacer más difícil detectar, diagnosticar y tratar el cáncer de seno. La mayoría de los estudios han encontrado que los resultados entre las mujeres con cáncer de seno que están embarazadas y aquéllas que no lo están son casi los mismos si los cánceres son encontrados en la misma etapa, pero no todos los estudios coinciden.
Algunos médicos creen que la terminación del embarazo podría ayudar a disminuir el progreso de más cánceres avanzados del seno, y ellos pudieran recomendar una terminación del embarazo en estos casos. La terminación del embarazo puede que simplifique el tratamiento, pero la investigación no ha demostrado que mejore el pronóstico de la paciente. Existe poca investigación que ha sido eficaz y resulta difícil realizar estudios en esta área. No obstante, los estudios que se han realizado no han reportado que la terminación del embarazo mejore la tasa general de supervivencia ni el resultado final del cáncer en la mujer, así como tampoco hay informes que muestren que el cáncer de seno sea dañino para el bebé.
Por otro lado, los estudios tampoco han demostrado que los retrasos en el tratamiento que algunas veces son necesarios durante el embarazo tienen un efecto en el resultado del cáncer de seno. Pero se ha probado que esta área también es difícil de estudiar.
Embarazo después del tratamiento contra el cáncer de seno
Algunos tratamientos para el cáncer de seno, como ciertos medicamentos de quimioterapia, pueden afectar la capacidad de una mujer de tener un bebé (fertilidad). Aun así, muchas mujeres pueden quedar embarazadas después del tratamiento. Las mujeres que tengan inquietudes sobre la fertilidad deben hablar sobre esto con sus médicos antes de comenzar el tratamiento del cáncer de seno.
Los médicos no están seguros si las mujeres que han tenido cáncer de seno en el pasado aumentan el riesgo de que el cáncer regrese al quedar embarazadas. Pero la mayoría de los estudios han reportado que el embarazo no incrementa el riesgo de que el cáncer regrese tras haber sido tratado exitosamente.
Los médicos saben que existe una clara relación entre los niveles de estrógeno y el crecimiento de las células cancerosas del seno. Debido a esta relación, muchos médicos aconsejan a las sobrevivientes del cáncer de seno a que esperen al menos dos años después del tratamiento para intentar quedar embarazadas, aunque no está claro el periodo de tiempo ideal que se debe esperar. Se considera que dos años les permitiría la oportunidad de encontrar cualquier cáncer recurrente en etapa inicial, lo cual podría afectar la decisión de una mujer de quedar embarazada en el futuro. No obstante, este consejo no está basado en información que provenga de algún estudio clínico. Además otros estudios señalan que el cáncer de seno puede regresar después de los dos años de espera, pues cada caso es particular. La decisión de cada mujer está basada en muchas cosas, como su edad, fertilidad, su deseo de más embarazos, su tipo de cáncer de seno, su riesgo de una recaída temprana y el efecto potencial que el estrógeno puede tener en su riesgo de que el cáncer de seno regrese.
Las mujeres que reciben terapia hormonal, como tamoxifeno, o terapia dirigida, como trastuzumab, deben hablar con sus médicos antes de tratar de quedar embarazadas. Estos medicamentos podrían afectar el desarrollo del feto (refiérase a las secciones “Terapia hormonal” y “Terapia dirigida”).
No existe prueba de que un historial de cáncer de seno en una mujer tenga algún efecto directo en su bebé. Los investigadores han reportando que no hay un aumento en la tasa de defectos originados antes del nacimiento (congénitos) ni problemas de salud en el largo plazo entre los niños que nacen de madres que tuvieron cáncer de seno.
Tampoco no existe evidencia de que amamantar tras el tratamiento del cáncer de seno reduzca la supervivencia. Pero las mujeres que se sometieron a cirugía del seno y/o que recibieron radiación en un seno deben saber que pueden enfrentar problemas con la lactancia en el seno afectado. Los estudios han reportado una reducción en la producción de leche en el seno afectado, así como cambios estructurales que pueden dificultar y hacer doloroso para el bebé prenderse del seno de la madre.
También es importante recordar que la quimioterapia contra el cáncer de seno puede causar daño a los ovarios, lo que algunas veces puede causar infertilidad de inmediato o posteriormente. El tratamiento del cáncer también puede causar que las mujeres retrasen quedar embarazadas. A menudo, estos factores juntos significan que una mujer tiene menos probabilidad de quedar embarazada después del tratamiento del cáncer de seno. Para más información sobre cómo el tratamiento del cáncer puede afectar la fertilidad, remítase a nuestro documento en inglés Fertility and Cancer: What Are my Options?
Todas las mujeres que han tenido cáncer de seno que estén pensando tener hijos deben hablar con sus médicos sobre cómo el tratamiento pueden afectar sus probabilidades de otro embarazo. Esta conversación deberá incluir también el riesgo de que el cáncer regrese. En muchos casos, el asesoramiento puede ayudar a las mujeres a analizar las opciones que tienen para sobrevivir al cáncer de seno y planear un embarazo.
Para obtener más información
Más información de su Sociedad Americana Contra El Cáncer
Hemos incluido aquí material informativo relacionado con este tema que también puede ayudarle. Usted puede obtener estos materiales sin costo a través de nuestra línea gratuita al 1-800-227-2345 o visitando nuestro sitio Web www.cancer.org .
Después del diagnóstico: una guía para los pacientes y sus familias
Fertility and Cancer: What Are My Options?
Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familias
Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familias
Cirugía: una guía para los pacientes y sus familias
Organizaciones nacionales y sitios de Internet*
Además de la Sociedad Americana Contra El Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo incluyen:
Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargo: 1-800-422-6237
TYY: 1-800-332-8615
Sitio Web: www.cancer.gov
Información sobre el cáncer su tratamiento, cómo vivir con cáncer, y más. Encuentre información especial para las mujeres embarazadas que tienen cáncer de seno en: www.cancer.gov/cancertopics/pdq/treatment/breast-cancer-and-pregnancy/Patient
Hope for Two: The Pregnant With Cancer Network
Teléfono sin cargo: 1-800-743-4471
Sitio Web: www.hopefortwo.org
Cuenta con apoyo a través de línea telefónica e Internet, paquete de información y boletín informativo para las mujeres embarazadas que tienen cáncer. Además se le ofrece a las mujeres que han pasado por esta experiencia la oportunidad de convertirse en voluntarias para ayudar a otras mujeres recientemente diagnosticadas.
US Food and Drug Administration Pregnancy Exposure Registries Information
Teléfono sin cargo (para ciertos medicamentos contra el cáncer solamente): 1-877-635-4499
Sitio Web: www.fda.gov/ScienceResearch/SpecialTopics/WomensHealthResearch/ucm134848.htm
Permite a mujeres que han recibido ciertos tratamientos contra el cáncer durante el embarazo compartir los efectos de la quimioterapia en sus bebés con otras mujeres que necesitan tratamiento contra el cáncer.
Independientemente de quién sea usted, nosotros podemos ayudarle. Llámenos durante horas de oficina para obtener información y apoyo sobre temas relacionados con el cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 o vaya al sitio www.cancer.org.
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Last Revised: 10/12/2012
