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Embarazo y cáncer de seno

El cáncer de seno es muy poco común durante el embarazo, pero cada vez más son las mujeres que deciden tener sus hijos a una mayor edad, y con ello, el riesgo de cáncer aumenta a medida que la edad de la mujer aumenta. Es por esto que los médicos esperan que en el futuro haya más casos de cáncer de seno durante el embarazo.

El cáncer de seno se diagnostica en aproximadamente 1 de cada 3,000 mujeres embarazadas. Y el cáncer de seno es el tipo de cáncer que con más frecuencia se da durante el embarazo, la lactancia o dentro del primer año tras el nacimiento del bebé. Puede que haya escuchado que se le refiera como cáncer de seno gestacional o cáncer de seno asociado a embarazo. A continuación se detallan las inquietudes específicas relacionadas con el cáncer de seno durante el embarazo.

Riesgo del cáncer de seno

¿Qué es el cáncer?

El cuerpo está compuesto por millones de millones de células vivas. Las células normales del cuerpo crecen, se dividen en nuevas células y mueren de manera ordenada. En los bebés y los niños, las células normales se dividen más rápidamente hasta que la persona alcanza la edad adulta. Después, las células de la mayoría de las partes del cuerpo sólo se dividen para remplazar células desgastadas o que están muriendo, y para reparar lesiones.

El cáncer se origina cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. En lugar de morir, viven más que las células normales y continúan formando nuevas células anormales. Las células cancerosas siguen creciendo sin control e invaden (crecen hacia) otros tejidos, algo que las células normales no pueden hacer.

Las hormonas, como el estrógeno, ayudan a las células normales del seno a crecer y dividirse, pero estas mismas hormonas también pueden promover el crecimiento de las células cancerosas del seno.

Cómo su ciclo menstrual afecta el riesgo de cáncer de seno

Las mujeres que han tenido más ciclos menstruales debido a que comenzaron a menstruar a una edad temprana (antes de los 12 años) y/o que experimentaron la menopausia a una mayor edad (después de los 55 años) tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de seno. Este aumento en el riesgo podría deberse a una exposición más prolongada a las hormonas estrógeno y progesterona durante la vida.

Cómo el embarazo afecta el riesgo de cáncer de seno posteriormente en la vida

El embarazo ocasiona muchos cambios hormonas en el cuerpo. Por una parte, el embarazo detiene los ciclos menstruales de cada mes y cambia el equilibrio hormonal hacia la progesterona en vez del estrógeno. Debido a esto, puede que las mujeres que tengan varios embarazos durante su juventud presenten un riesgo ligeramente menor de cáncer de seno posteriormente, pues quedan expuestas a menos estrógeno. Por otro lado, las mujeres que no han tenido hijos o que tuvieron su primer embarazo después de los 30 años tienen un riesgo de cáncer del seno ligeramente mayor.

Cómo la lactancia afecta el riesgo de cáncer de seno

Algunos estudios sugieren que la lactancia puede reducir ligeramente el riesgo de padecer cáncer de seno. Esto es más probable cuando una mujer amamanta de 1½ a 2 años. Pero esto ha sido algo muy difícil de estudiar, especialmente en lugares como los Estados Unidos, donde la lactancia por un periodo tan prolongado como éste no es común.

Una manera de explicar este posible efecto puede ser que la lactancia reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer. Esto es muy similar a comenzar los periodos menstruales a una edad mayor o experimentar la menopausia temprano.

Detección del cáncer de seno durante el embarazo

Cuando una mujer en estado de embarazo tiene cáncer de seno, éste se diagnostica a menudo en una etapa más avanzada de lo que se diagnosticaría si no estuviera embarazada. También es más propenso a que se haya propagado a los ganglios linfáticos. Esto se debe en parte a que durante el embarazo, los cambios hormonales causan que los senos de una mujer aumenten de tamaño, se hagan más sensibles y presenten protuberancias. Esto puede dificultar que su médico o que la mujer misma noten alguna masa en los senos hasta que sea considerablemente grande.

El embarazo ocasiona que el tejido mamario sea más denso, otra razón por la cual podría ser difícil encontrar temprano los cánceres de seno durante el embarazo. El tejido mamario denso puede ocultar el cáncer en etapa inicial en un mamograma. Además, los cambios iniciales causados por el cáncer podrían confundirse fácilmente por los cambios naturales que se dan con el embarazo. Los diagnósticos demorados continúan siendo el mayor problema con el cáncer de seno durante el embarazo.

Si usted encuentra una masa o nota cualquier cambio en sus senos, debe tomarlo en serio. Si su médico no quiere hacerle estudios, tal como un mamograma, pregunte acerca de otras clases de estudios por imágenes u obtenga una segunda opinión. Cualquier cambio sospechoso del seno debe ser sometido a biopsia antes de asumir que son una respuesta normal al embarazo.

Los mamogramas pueden encontrar la mayoría de los cánceres de seno que comienzan cuando una mujer está embarazada, y se considera bastante seguro realizar un mamograma durante el embarazo. La cantidad de radiación requerida para un mamograma es pequeña y ésta es dirigida a los senos, por lo que dicha radiación, en su mayor parte, no alcanza otras partes del cuerpo. Como protección adicional, se coloca una placa de plomo sobre la parte inferior del abdomen para evitar que la radiación alcance el útero. No obstante, los científicos no pueden tener certeza sobre los efectos de la radiación en el bebé dentro del vientre, incluso a una cantidad muy reducida.

Incluso durante el embarazo, la detección temprana es un aspecto importante para la salud mamaria. Hable con su médico o enfermera sobre los exámenes de los senos y el mejor momento para realizar su próximo mamograma. Como siempre, si encuentra una masa o cambio en sus senos, deberá comunicárselo a su médico o enfermera inmediatamente.

Diagnóstico del cáncer de seno y clasificación por etapas durante el embarazo

Biopsia del seno durante el embarazo

Una nueva masa (protuberancia) o el resultado anormal de un estudio por imágenes pudiera causar preocupación, pero se necesita hacer una biopsia para saber si el cambio en el seno es canceroso. Durante una biopsia, se extrae un pedazo de tejido del área que presenta preocupación. Por lo general, la biopsia se hace usando una aguja larga y hueca o mediante una pequeña incisión (corte quirúrgico). Una biopsia con aguja (incluso en una mujer embarazada) usualmente se hace como un procedimiento ambulatorio. El médico utiliza medicina para adormecer solamente el área del seno involucrada en la biopsia. Esto causa poco riesgo al feto. Pero de ser necesario, la biopsia quirúrgica se puede llevar a cabo bajo anestesia general (se usan medicamentos para que la paciente quede profundamente dormida) con sólo un poco de riesgo para el feto.

Puede obtener más información sobre los tipos diferentes de biopsias del seno en el documento titulado Para la mujer que afronta una biopsia del seno.

Pruebas para determinar la etapa del cáncer de seno

Si se encontró cáncer de seno, es posible que se necesiten otras pruebas para determinar si las células cancerosas se han propagado dentro del seno o a otras partes del cuerpo. A este proceso se le conoce como clasificación de la etapa. La clasificación de la etapa es muy importante para las mujeres embarazadas con cáncer de seno, pues el cáncer en estos casos suele ser detectado a una etapa más avanzada (el tumor es más propenso a ser mayor y a haberse propagado más allá del seno). Las pruebas para la clasificación de la etapa que pudieran necesitarse dependen del caso en particular.

Hay que tener en cuenta que el feto no está expuesto a la radiación con las pruebas, como las ecografías e imágenes por resonancia magnética. En general, estos estudios se consideran seguros, y pueden usarse si son importantes para su cuidado. Sin embargo, el material de contraste (tinte) que algunas veces se usa en las imágenes por resonancia magnética alcanza la placenta, el órgano que conecta a la madre con el feto. Este tinte ha sido asociado a anomalías en fetos de animales en estudios de laboratorio. Por esta razón, las imágenes por resonancia magnética realizadas con material de contraste no se recomiendan durante el embarazo. Pero, de ser necesario, este estudio se puede realizar sin el uso del tinte de contraste.

Las radiografías del tórax a veces son útiles al tomar decisiones sobre el tratamiento. Usan una pequeña cantidad de radiación. Se cree que son seguras para mujeres embarazadas cuando el área del abdomen se resguarda con protectores.

Por otro lado, es más probable que otros estudios, como las tomografías por emisión de positrones (PET scans), las gammagrafías óseas y las tomografías computarizadas (CT) expongan al feto a la radiación. A menudo, estos estudios no son necesarios, especialmente si se cree que el cáncer se encuentra solamente en el seno. En los pocos casos en los que es necesario realizar estos estudios, los médicos pueden ajustar la manera en que se realizan para limitar la cantidad de radiación que el feto recibe.

En muy pocos casos, el cáncer alcanza la placenta (el órgano que conecta a la madre con el feto). Esto podría afectar el nivel de nutrición que recibe el feto por parte de la madre, aunque no se ha reportado ningún caso en el que el cáncer de seno se haya transferido de la madre al feto.

Tratamiento del cáncer de seno durante el embarazo

Si el cáncer de seno es detectado durante el embarazo, las recomendaciones sobre el tratamiento dependen de factores, tales como:

  • El tamaño del tumor.
  • La localización del tumor.
  • Si el cáncer se ha propagado y, de ser así, cuán lejos.
  • Cuán avanzado está el embarazo.
  • La preferencia de la mujer.

El tratamiento de una mujer embarazada con cáncer de seno conlleva los mismos objetivos que el de una mujer no embarazada: controlar el tumor en el lugar donde se originó e impedir que se propague. Pero la inquietud adicional de proteger a un bebé en crecimiento puede complicar más el logro de estos objetivos.

Si una mujer embarazada necesita quimioterapia, terapia hormonal o radiación inmediatamente para tratar el cáncer de seno en las etapas iniciales del embarazo, puede que le pidan que considere terminar el embarazo, ya que estos tratamientos pueden ser dañinos para el feto. Resulta más fácil tratar a una mujer que no está embarazada, pues no existe el temor de causar daño al feto.

Para algunos cánceres de seno, tal como el cáncer inflamatorio del seno, un retraso en el tratamiento probablemente perjudicaría a la paciente. Algunos estudios anteriores supuestamente han indicado que terminar un embarazo para recibir tratamiento contra el cáncer no mejoró el pronóstico de una mujer. (Lea la sección “Supervivencia tras el embarazo durante el cáncer de seno” para más información sobre este tema). Aun cuando se reportaron fallas en estos estudios, terminar el embarazo ya no se recomienda rutinariamente cuando se detecta cáncer de seno. A pesar de esto, esta opción se puede discutir al contemplar todas las opciones de tratamiento disponibles, especialmente en cánceres agresivos que podrían requerir tratamiento inmediato. Las mujeres y sus familias necesitan comprender totalmente los riesgos y los beneficios de todas sus opciones antes de tomar las decisiones sobre el tratamiento.

Cirugía

Cuando es posible, la cirugía es una parte importante del tratamiento para cualquier mujer con cáncer de seno en etapas tempranas. Para las mujeres que están embarazadas es probable que sea también el primer tratamiento. La extirpación solo de la parte del seno con el tumor (cirugía con conservación del seno o tumorectomía) o de todo el seno (mastectomía), y/o la extirpación de ganglios linfáticos localizados debajo de los brazos implican un riesgo mínimo para el feto. Sin embargo existen ciertos momentos durante el embarazo cuando la anestesia (los medicamentos utilizados que le pondrían a dormir durante la cirugía) puede que representen un riesgo mayor para el feto.

Muchos médicos, como el obstetra para casos de alto riesgo, el cirujano y el anestesiólogo necesitarán trabajar en conjunto para determinar cuál es el mejor momento para realizar la cirugía durante el embarazo. Si la cirugía se realiza más tarde en el embarazo, puede que el obstetra esté presente solo en caso de que haya cualquier complicación con el bebé durante la cirugía. Estos médicos pueden decidir conjuntamente qué medicamentos y técnicas son las más seguras tanto para la madre como para el bebé.

Para muchos cánceres, se puede emplear la mastectomía o la cirugía con conservación del seno para remover el cáncer en el seno. La mastectomía se emplea con más frecuencia para mujeres embarazadas con cáncer de seno ya que las mujeres que se someten a cirugía con conservación del seno necesitan radioterapia posteriormente.

La necesidad de radiación es un asunto importante para las mujeres embarazadas al momento de escoger la cirugía. La radiación podría afectar al feto si se administra durante el embarazo, por lo que no se usa hasta después del parto, y retrasar la radiación por mucho tiempo podría aumentar la probabilidad de que el cáncer regrese. El cáncer detectado durante el tercer trimestre del embarazo podría significar un retraso muy breve en los tratamientos de radiación, por lo que probablemente no haya un efecto en el resultado. Además, la radiación se administra normalmente después de la quimioterapia. Por lo tanto, una mujer que recibirá quimioterapia después de la cirugía puede tener poco o ningún retraso en sus tratamiento de radiación. Pero los cánceres encontrados en las etapas iniciales del embarazo pudieran representar una demora mayor en el comienzo de la radioterapia. El tratamiento siempre tiene que ser evaluado en función de cada caso.

Resulta necesario también extraer uno o más ganglios linfáticos en la axila para determinar si el cáncer se propagó a ellos. Una manera de hacer esto es mediante una disección de los ganglios linfáticos axilares. En este procedimiento se extirpan muchos de los ganglios linfáticos que están localizados debajo del brazo. Otro procedimiento que podría ser una opción y que depende de cuán avanzado esté el embarazo y la etapa del cáncer, es una biopsia del ganglio linfático centinela (SNLB). Esto se lleva a cabo cuando se usan rastreadores y agentes de contraste para identificar los ganglios que son más propensos a contener células cancerosas. La biopsia del ganglio linfático centinela permite al médico extraer menos ganglios. No obstante, existen preocupaciones sobre los efectos del rastreador radiactivo y los tintes azules que se usan en la SNLB sobre el feto. Debido a estas preocupaciones, algunos expertos recomiendan que la SLNB solo se haga más tarde durante el embarazo. Se necesita más investigación sobre este tema.

Dependiendo de la etapa del cáncer, una mujer pudiera recibir tratamiento adicional, como la quimioterapia, radioterapia y/o terapia de hormonas después de la cirugía para ayudar a reducir el riesgo de que el cáncer regrese. Esto se llama tratamiento adyuvante. En algunos casos, este tratamiento puede postergarse hasta después del parto.

Puede encontrar más información sobre las clases de cirugía usadas para tratar el cáncer de seno en nuestro documento titulado Cáncer de seno.

Quimioterapia

La quimioterapia, también conocida como quimio, se puede usar junto con la cirugía (como un tratamiento adyuvante) para algunos cánceres de seno en etapas más tempranas. También se puede usar por sí sola para los cánceres más avanzados.

La quimioterapia no se administra durante los primeros 3 meses de embarazo (el primer trimestre). Debido a que la mayor parte de los órganos internos del bebé se desarrollan durante este tiempo, la seguridad de la quimioterapia no se ha estudiando en el primer trimestre. Además, el riesgo de aborto no provocado (perder al bebé) es el mayor durante este tiempo.

Durante muchos años, se pensaba que toda quimioterapia causaría daño a un feto independientemente de cuando se administraba. Sin embargo, los estudios han mostrado que ciertos medicamentos de quimioterapia no aumentan el riesgo de defectos o muerte del feto, ni problemas de salud tras el nacimiento del bebé, si se administran durante el segundo y tercer trimestre (del cuarto al noveno mes de embarazo). Los investigadores aún desconocen si estos niños tendrán efectos a largo plazo.

Cuando una mujer embarazada con cáncer de seno en etapa inicial requiere que se le administre quimioterapia después de la cirugía (quimio adyuvante), por lo general se pospone al menos hasta el segundo trimestre. Si una mujer ya se encuentra en su tercer trimestre al momento de encontrar el cáncer, la quimioterapia se podría posponer hasta después del nacimiento del bebé. En algunos casos, el parto podría ser inducido (provocado) unas semanas antes de la fecha natural. Estos mismos planes de tratamiento puede que se usen en mujeres con una etapa de cáncer más avanzada.

La quimioterapia no deberá administrarse después de la semana 35 del embarazo o dentro de 3 semanas de la fecha del parto debido a que puede reducir los recuentos sanguíneos de la madre. Esto podría ocasionar un sangrado e incrementar las probabilidades de infecciones durante el nacimiento. Pausar la quimioterapia durante las últimas semanas antes del nacimiento permite que los recuentos sanguíneos en la madre se normalicen antes del parto.

Radioterapia

La radioterapia a la región del seno a menudo se administra tras las cirugías con conservación del seno (tumorectomía o mastectomía parcial) para que ayude a reducir el riesgo de que el cáncer regrese. Las dosis altas de radiación utilizadas para esto pueden causar daño al feto durante cualquier momento del embarazo. Puede que causen abortos no planeados, defectos congénitos, un lento desarrollo del feto o un mayor riesgo de cáncer infantil. Debido a esto, los médicos no usan la radioterapia durante el embarazo.

Es posible que las mujeres embarazadas que escogen la tumorectomía o la mastectomía parcial puedan someterse a cirugía durante el embarazo y esperar hasta después de que el bebé nazca para recibir radioterapia. Sin embargo, este enfoque de tratamiento no ha sido bien estudiado. Esperar mucho tiempo para comenzar la radiación puede aumentar la probabilidad de que el cáncer regrese.

Terapia hormonal

La terapia hormonal a menudo se usa como tratamiento adyuvante después de la cirugía o como tratamiento contra el cáncer de seno avanzado. El tamoxifeno es un medicamento que se administra a mujeres más jóvenes (premenopáusicas), pero no se usa en mujeres embarazadas ya que ha sido asociado a una alta tasa de defectos de nacimiento.

Los inhibidores de la aromatasa, tal como anastrozol, letrozol, y exemestano, también se usan algunas veces en mujeres que han pasado por la menopausia para ayudar a evitar que el cáncer regrese. No se espera que estos medicamentos funcionen en mujeres más jóvenes, y no son seguros durante el embarazo.

La terapia hormonal no se debe usar durante el embarazo porque puede afectar el feto. Se debe postergar hasta después que la mujer haya dado a luz.

Terapia dirigida

Los medicamentos dirigidos a la HER2, como trastuzumab (Herceptin®), pertuzumab (Perjeta®), ado-trastuzumab emtansina (Kadcyla) y lapatinib (Tykerb®) son una parte importante del tratamiento contra el cáncer de seno de receptor positivo a la HER2 en mujeres que no están embarazadas. El trastuzumab se usa como una parte del tratamiento adyuvante tras la cirugía, el pertuzumab se puede usar con trastuzumab antes de la cirugía, y todos estos medicamentos pueden ser útiles en el tratamiento contra el cáncer en etapa avanzada. No obstante, según estudios realizados con animales e informes de mujeres que fueron tratadas durante el embarazo, ninguno de esos medicamentos se considera seguro para el feto si se toma durante el embarazo.

El everolimus (Afinitor®) y el bevacizumab (Avastin®) también son medicamentos dirigidos que se pueden usar para tratar el cáncer de seno en etapa avanzada. De nuevo, ninguno de estos medicamentos es seguro durante el embarazo.

Si desea más información sobre un medicamento que está usando en su tratamiento o sobre un medicamento específico que se mencionó en esta sección, lea Guide to Cancer Drugs, o nos puede llamar con los nombres de los medicamentos que está tomando.

Lactancia durante el tratamiento del cáncer

La mayoría de los médicos recomienda que las mujeres que ya hayan dado a luz y que van a recibir tratamiento contra el cáncer de seno deben suspender (o no comenzar) la lactancia (amamantar al bebé).

Si se contempla realizar una cirugía, la suspensión de la lactancia ayudará a reducir el flujo de sangre a los senos, haciendo que éstos reduzcan su tamaño, lo que puede ayudar con la operación. Además, ayuda a reducir el riesgo de infección en el seno, y puede ayudar a evitar que se acumule leche materna en las áreas de biopsia o cirugía.

Muchos medicamentos de quimioterapia, terapia hormonal y medicamentos de terapias dirigidas pueden filtrarse en la leche materna, y por tanto afectar al bebé. La lactancia no se recomienda si la madre está recibiendo quimioterapia, terapia hormonal o terapia dirigida.

Si usted tiene preguntas específicas, tales como cuándo sería seguro comenzar la lactancia, asegúrese de hablar sobre ello con el equipo de atención médica. Si usted planea continuar nuevamente la lactancia después de haberla suspendido por un tiempo, tal vez requiera planear con antelación. Puede que necesite ayuda adicional de expertos en lactancia.

Coordinación de todos los planes de tratamiento

La parte más difícil del tratamiento surge cuando existe un conflicto entre el mejor tratamiento conocido para la madre y el bienestar del feto. Una mujer, a quien se le detecta cáncer de seno durante el embarazo, puede que tenga que tomar decisiones difíciles, y necesita saber sobre todas sus opciones requiriendo de ayuda profesional. Su obstetra necesitará colaborar con su cirujano, oncólogo y oncólogo especialista en radiación, entre otros profesionales de la salud involucrados en su atención médica. A través de toda esta experiencia, la mujer con cáncer de seno necesitará apoyo emocional, por lo que un consejero o un psicólogo deben ser parte de su equipo de atención médica.

Si desea más información sobre el cáncer de seno y sus tratamientos, lea nuestro documento titulado Cáncer de seno.

Tasas de supervivencia después de haber tenido cáncer de seno durante el embarazo

El embarazo puede hacer más difícil detectar, diagnosticar y tratar el cáncer de seno. La mayoría de los estudios han encontrado que los resultados entre las mujeres con cáncer de seno que están embarazadas y aquéllas que no lo están son casi los mismos si los cánceres son encontrados en la misma etapa, pero no todos los estudios coinciden. Un estudio del 2013 analizó a las de 300 mujeres diagnosticadas durante el embarazo. Durante los 5 años del cuidado de seguimiento, los investigadores informaron supervivencia comparable en mujeres que estaban en la misma etapa cuyos cánceres de seno fueron detectados cuando no estaban embarazadas. La supervivencia libre de enfermedad tendió a ser ligeramente menor en las mujeres embarazadas.

Algunos médicos creen que la terminación del embarazo podría ayudar a disminuir el progreso de más cánceres avanzados del seno, y ellos pudieran recomendar esto para algunas mujeres con cáncer de seno en etapa avanzada. Resulta difícil realizar estudios en esta área, y no existen estudios imparciales. La terminación del embarazo facilita el tratamiento, aunque los estudios anteriores que analizaron a las mujeres embarazadas supuestamente no encontraron que la terminación del embarazo mejore la supervivencia general de una mujer ni el resultado contra el cáncer. Cabe señalar que existieron algunas fallas que podrían haber sesgado los resultados de estos estudios. Por ejemplo, las mujeres que tenían la enfermedad en etapa más avanzada eran más propensas a terminar sus embarazos. En la literatura médica disponible, no se pueden encontrar más estudios recientes sobre este tema, y resulta difícil conocer si los resultados serían diferentes con tratamientos más modernos.

Por otro lado, los estudios tampoco han demostrado que los retrasos en el tratamiento que algunas veces son necesarios durante el embarazo tienen un efecto en el resultado del cáncer de seno. Pero se ha probado que esta área también es difícil de estudiar. Finalmente, no existen informes que indiquen que el cáncer de seno por sí solo puede causar daño al bebé.

Embarazo después del tratamiento contra el cáncer de seno

Algunos tratamientos para el cáncer de seno, como ciertos medicamentos de quimioterapia, pueden afectar la capacidad de una mujer de tener un bebé (fertilidad). Aun así, muchas mujeres pueden quedar embarazadas después del tratamiento. El mejor momento para hablar con su médico sobre la fertilidad es antes de comenzar el tratamiento del cáncer de seno.

Debido a que muchos tipos de cáncer de seno son sensibles al estrógeno, ha habido la inquietud de que si una mujer ha recibido tratamiento contra el cáncer de seno, que los niveles hormonales elevados durante el embarazo podrían aumentar la posibilidad de que el cáncer regrese. Sin embargo, los estudios han reportado que el embarazo no aumenta el riesgo de que el cáncer regrese tras haber sido tratado exitosamente.

Aun así, muchos médicos aconsejan a las sobrevivientes del cáncer de seno a que esperen al menos 2 años después de completar todos los tratamientos para intentar quedar embarazadas, aunque no está claro el periodo de tiempo ideal que se debe esperar. Se considera que dos años les permitiría la oportunidad de encontrar cualquier cáncer recurrente en etapa inicial, lo cual podría afectar la decisión de una mujer de quedar embarazada. No obstante, este consejo no está basado en información que provenga de algún estudio clínico. Además otros estudios señalan que el cáncer de seno puede regresar después de los dos años de espera, pues cada caso es particular. La decisión de cada mujer está basada en muchas cosas, como su edad, fertilidad, su deseo de más embarazos, su tipo de cáncer de seno, su riesgo de una recaída temprana y el efecto potencial que el estrógeno puede tener en su riesgo de que el cáncer de seno regrese.

Las mujeres que reciben terapia hormonal, como tamoxifeno, o terapia dirigida, como trastuzumab, deben hablar con sus médicos antes de tratar de quedar embarazadas. Estos medicamentos podrían afectar un feto en desarrollo, y suspenderlos antes de tiempo puede aumentar el riesgo de que el cáncer regrese. (Lea las secciones “Terapia hormonal” y “Terapia dirigida”).

No existe prueba de que un historial de cáncer de seno en una mujer tenga algún efecto directo en su bebé. Los investigadores han reportando que no hay un aumento en la tasa de defectos originados antes del nacimiento (congénitos) ni problemas de salud en el largo plazo entre los niños que nacen de madres que tuvieron cáncer de seno.

Tampoco existe evidencia de que amamantar tras el tratamiento del cáncer de seno reduzca la supervivencia. Pero las mujeres que se sometieron a cirugía del seno y/o que recibieron radiación en un seno deben saber que pueden enfrentar problemas con la lactancia en el seno afectado. Los estudios han reportado una reducción en la producción de leche en el seno afectado, así como cambios estructurales que pueden dificultar y hacer doloroso para el bebé prenderse del seno de la madre.

Además, es importante recordar que la quimioterapia contra el cáncer de seno también puede causar daño a los ovarios, lo que algunas veces puede causar infertilidad de inmediato o posteriormente. El tratamiento del cáncer también puede causar que las mujeres retrasen quedar embarazadas. A menudo, estos factores juntos significan que una mujer tiene menos probabilidad de quedar embarazada después del tratamiento del cáncer de seno. Para más información sobre cómo el tratamiento del cáncer puede afectar la fertilidad, lea nuestro documento titulado La fertilidad en las mujeres con cáncer.

Todas las mujeres que tienen o han tenido cáncer de seno que estén pensando tener hijos deben hablar con sus médicos sobre cómo el tratamiento pueden afectar sus probabilidades de embarazo. Esta conversación deberá incluir también el riesgo de que el cáncer regrese. En muchos casos, el asesoramiento puede ayudar a las mujeres a analizar las opciones que tienen para sobrevivir al cáncer de seno y planear un embarazo.

Para obtener más información

Más información de la Sociedad Americana Contra El Cáncer

A continuación presentamos información que podría ser de su utilidad. Usted también puede ordenar copias gratis de nuestros documentos si llama a nuestra línea gratuita, 1-800-227-2345, o puede leerlos en nuestro sitio Web, www.cancer.org.

Cómo vivir con cáncer

Cáncer de seno

Después del diagnóstico: una guía para los pacientes y sus familias

La comunicación con su médico

Apoyo a los niños cuando un miembro de la familia tiene cáncer: cómo afrontar con el diagnóstico

La fertilidad en las mujeres con cáncer

Cómo entender los tratamientos del cáncer

Cirugía para el cáncer: una guía para los pacientes y sus familias

Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familias

Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familias

Organizaciones nacionales y sitios en Internet*

Junto con la Sociedad Americana Contra El Cáncer, algunas otras fuentes de información y apoyo son:

Instituto Nacional del Cáncer
Línea telefónica gratuita: 1-800-422-6237
TYY: 1-800-332-8615
Sitio Web: www.cancer.gov

Hope for Two: The Pregnant With Cancer Network
Teléfono sin cargo: 1-800-743-4471
Sitio Web: www.hopefortwo.org

    Cuenta con apoyo a través de línea telefónica e Internet, paquete de información y boletín informativo para las mujeres embarazadas que tienen cáncer. Provee detalles sobre un estudio en el que las mujeres pueden participar si han recibido tratamiento para cáncer de seno durante el embarazo. Además se les ofrece a las mujeres que han pasado por esta experiencia la oportunidad de convertirse en voluntarias para ayudar a otras mujeres recientemente diagnosticadas.

US Food and Drug Administration Pregnancy Exposure Registries Information
Teléfono sin cargo (para ciertos medicamentos contra el cáncer solamente): 1-877-635-4499
Sitio Web: www.fda.gov/ScienceResearch/SpecialTopics/WomensHealthResearch/ucm134848.htm

    Permite a mujeres que han recibido ciertos tratamientos contra el cáncer durante el embarazo compartir los efectos de la quimioterapia en sus bebés con otras mujeres que necesitan tratamiento contra el cáncer.

*La inclusión en esta lista no implica la aprobación de la Sociedad Americana Contra El Cáncer.

Independientemente de quién sea usted, nosotros podemos ayudar. Llámenos a cualquier hora para recibir apoyo e información sobre temas relacionados con el cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 o visítenos en www.cancer.org.

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Last Medical Review: 10/15/2013
Last Revised: 10/15/2013