Cáncer de testículo

+ -Text Size

¿Qué es Cáncer de testículo? TEMAS

¿Qué es el cáncer?

Cáncer de testículo

¿Qué es el cáncer?

El cáncer se origina cuando una célula de una parte del cuerpo comienza a crecer sin control. Aunque hay muchas clases de cáncer, todos ellos comienzan debido al crecimiento sin control de células anormales.

Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen más rápidamente, hasta que la persona llega a la edad adulta. Entonces, las células de la mayor parte del cuerpo sólo se dividen para reemplazar células desgastadas o que están muriendo, y para reparar alesiones.

Debido a que las células del cáncer continúan creciendo y dividiéndose, son diferentes a las células normales. En lugar de morir, viven más que las células normales y continúan formando nuevas células anormales.

Las células cancerosas se desarrollan debido a un daño en el ADN. El ADN se encuentra en todas las células y dirige todas sus actividades. La mayoría de las veces, cuando el ADN sufre un daño el cuerpo puede repararlo. En las células cancerosas el ADN dañado no se puede reparar. Las personas pueden heredar ADN dañado, lo cual explica los tipos de cáncer hereditarios. Sin embargo, muchas veces el ADN de una persona sufre daños por exposición a algún factor ambiental, como por ejemplo el humo de los cigarrillos.

Generalmente el cáncer forma un tumor. Otros tipos de cáncer, como por ejemplo la leucemia, no forman tumores. En este caso, las células cancerosas afectan la sangre y los órganos hematopoyéticos (productores de sangre) y circulan a través de otros tejidos en los cuales crecen.

Las células del cáncer muchas veces se desplazan hacia otras partes del cuerpo, en donde comienzan a crecer y a reemplazar el tejido normal. Este proceso se llama metástasis. Sin embargo, independientemente del lugar hacia el cual se propague el cáncer, siempre recibe el nombre del lugar en el que se originó. Por ejemplo, el cáncer de seno que se propaga al hígado es aún cáncer de seno, no cáncer de hígado.

No todos los tumores son cancerosos. Los tumores benignos (no cancerosos) no se propagan hacia otras partes del cuerpo (metástasis) y, con raras excepciones, no constituyen una amenaza para la vida.

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy diferente. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son enfermedades muy diferentes. Crecen a una tasa diferente y responden a diferentes tratamientos. Por esta razón las personas que padecen cáncer necesitan un tratamiento que sea específico a la clase particular del cáncer que les afecta.

El cáncer es la segunda causa principal de fallecimientos en los Estados Unidos. Casi la mitad de todos los hombres y un poco más de la tercera parte de todas las mujeres en los Estados Unidos padecerá cáncer en el transcurso de su vida. En la actualidad, millones de personas están viviendo con cáncer o han padecido cáncer. El riesgo de padecer la mayoría de los tipos de cáncer se puede reducir mediante cambios en el estilo de vida de las personas, por ejemplo dejando de fumar y alimentándose mejor. Cuanto más pronto se detecte un cáncer y se inicie el tratamiento, mejores son las probabilidades de vivir por muchos años.

¿Qué es el cáncer de testículo?

El cáncer de testículo es el cáncer que típicamente se origina en uno o ambos testículos en hombres jóvenes. Es un tipo de cáncer muy tratable y, por lo general, un cáncer curable.

Los testículos (llamados también testes; a un solo testículo se le llama testis) son parte del sistema reproductor masculino. Estos dos órganos, que por lo general son algo más pequeños que una pelota de golf en los varones adultos, se encuentran dentro de una bolsa de piel llamada escroto, que cuelga debajo de la base del pene.

Los testículos producen la hormona masculina llamada testosterona. También producen esperma. El conducto deferente transporta las células espermáticas (o espermatozoides) desde los testículos por las vesículas seminales donde se mezclan con el líquido producido por la glándula prostática. Durante la eyaculación, los espermatozoides, el líquido de la vesícula seminal y el líquido prostático entran en la uretra, el conducto en el centro del pene a través del cual salen del cuerpo la orina y el semen.

Los testículos están compuestos de varios tipos de células, en cada una de las cuales se puede originar uno o más tipos de cáncer. Es importante distinguir estos tipos de cáncer entre sí, ya que se diferencian en las formas en que son tratados y en sus pronósticos (el trayecto de la enfermedad y la perspectiva de supervivencia).

Tumores de las células germinales

Más del 90% de los tumores cancerosos del testículo se presentan en células especiales llamadas células germinales, las cuales producen los espermatozoides. Hay dos tipos principales de tumores de las células germinales (GCT, por sus siglas en inglés) en los hombres: seminomas y no seminomas. Estos dos tipos ocurren aproximadamente en un número similar de veces. Las células seminomas y no seminomas lucen muy diferentes cuando se observan en un microscopio.

Algunos cánceres contienen tanto células no seminomatosas como seminomatosas. Éstos son tratados como no seminomas debido a que crecen y se propagan como tales.

Seminomas

Se originan en las células germinales productoras de esperma de los testículos. Los dos subtipos principales de estos tumores son los seminomas clásicos (o típicos) y los seminomas espermatocíticos. Los médicos pueden diferenciarlos por la apariencia bajo el microscopio.

Seminoma clásico: más del 95% de los seminomas son clásicos. Normalmente éstos se dan en hombres desde finales de sus 30 hasta inicios de sus 50 años de edad.

Seminoma espermatocítico: éste tipo de seminoma es poco común y tiende a presentarse en los hombres de edad avanzada. La edad promedio de los hombres diagnosticados con seminoma espermatocítico es de aproximadamente 55 años. Los tumores espermatocíticos tienden a crecer más lentamente y tienen menos probabilidad de propagarse a otras partes del cuerpo en comparación con los seminomas clásicos.

Algunos seminomas pueden aumentar los niveles sanguíneos de una proteína llamada gonadotropina coriónica humana (human chorionic gonadotropin, HCG). La HCG se puede detectar mediante una simple prueba de sangre y se considera como un marcador tumoral para ciertos tipos de cáncer de testículo. Se puede usar para diagnóstico y para verificar la respuesta de la terapia.

No-seminomas

Este tipo de tumor de células germinales usualmente se presenta en hombres durante los últimos años de la adolescencia y a principios de los 40's. Existen cuatro tipos principales de tumores no seminomas:

  • Carcinoma embrionario.
  • Carcinoma del saco vitelino.
  • Coriocarcinoma.
  • Teratoma.

La mayoría de los tumores son una mezcla de al menos dos tipos diferentes, pero esto no altera el tratamiento. Todos los cánceres no seminomatosos de las células germinales se tratan de la misma manera.

Carcinoma embrionario: este tipo de tumor no seminoma se presenta hasta cierto grado en alrededor del 40% de los tumores testiculares, aunque los carcinomas embriónicos puros ocurren sólo entre el 3% y el 4% de las veces. Cuando son vistos bajo el microscopio, estos tumores se parecen al tejido de los embriones que se encuentran en sus primeras etapas de formación. Este tipo de cáncer no seminomatoso tiende a crecer rápidamente y a propagarse fuera del testículo. El carcinoma embrionario puede aumentar los niveles sanguíneos de una proteína del marcador tumoral llamada alfafetoproteína (AFP), así como de HCG.

Carcinoma del saco vitelino: se le llama así debido a que sus células se asemejan al saco vitelino de los embriones humanos en sus primeras etapas de formación. Este cáncer se conoce también con otros nombres entre los que se incluyen tumor del saco vitelino, tumor de los senos endodérmicos, carcinoma embrionario infantil u orquidoblastoma.

El carcinoma del saco vitelino es la forma más común de cáncer testicular en niños. Cuando se presenta en niños, estos tumores por lo general se tratan con éxito. Sin embargo, los tumores del saco vitelino causan más preocupación cuando ocurren en adultos, en especial si son "puros" (es decir, si no contienen otros tipos de células no seminomas). Los carcinomas del saco vitelino responden muy bien a la quimioterapia, incluso si sen han propagado. Este tipo de tumor casi siempre aumenta los niveles sanguíneos de la AFP.

Coriocarcinoma: este es un tipo de cáncer testicular de los adultos agresivo que ocurre en muy pocos casos. Estos tipos de cáncer son propensos a propagarse con rapidez a órganos distantes del cuerpo, incluyendo pulmones, huesos y cerebro. El coriocarcinoma puro por lo general no se presenta en los testículos. Con más frecuencia aparecen células coriocarcinoma con otros tipos de células no seminomas en un tumor de células germinales mixtas. Este tipo de tumor aumenta los niveles sanguíneos de la HCG.

Teratomas: este tipo de cáncer consiste de tumores de las células germinales con áreas que, al observarse en un microscopio, se asemejan a cada una de las tres capas de un embrión en desarrollo: el endodermo (la capa más profunda), el mesodermo (la capa intermedia) y el ectodermo (la capa exterior). Hay tres tipos principales de estos tumores: teratoma maduro, teratoma inmaduro y teratoma con transformación maligna. Los teratomas puros no aumentan los niveles de AFP o HCG.

Los teratomas maduros son tumores formados por células similares a las células de los tejidos adultos. Por lo general son benignos y rara vez se propagan a tejidos cercanos y a partes distantes del cuerpo. Se pueden curar usualmente con cirugía.

En ocasiones se detectan depósitos de teratomas maduros después de que se concluye con la quimioterapia que se lleva a cabo para tratar algún tumor de células germinales mixtas no seminomatosas. Estos depósitos pueden ser parte de un tumor que quedó después de que la quimioterapia ha eliminado los otros componentes de los tumores. Algunos expertos creen que la quimioterapia puede cambiar otros tipos de no seminomas en teratoma.

Los teratomas inmaduros son cánceres que no están tan bien desarrollados con células que se parecen a las de un embrión en sus primeras etapas de formación. A diferencia de los teratomas maduros, este tipo tiende a crecer (invade) los tejidos circundantes y a propagarse fuera del testículo (metástasis). Además, este tipo a veces recurre (regresa) varios años después del tratamiento.

El teratoma con transformación maligna es un tipo de cáncer que se presenta en muy raras ocasiones. Este cáncer contiene algunas áreas que se asemejan a los teratomas maduros, pero tiene otras áreas donde las células se han convertido en un tipo de cáncer que se origina fuera del testículo, en tejidos como los músculos, las glándulas pulmonares o intestinales, así como en el cerebro.

Carcinoma in situ

Los cánceres de las células germinales pueden comenzar como una forma no invasiva de la enfermedad llamada carcinoma in situ (CIS) o neoplasia intratubular de las células germinales. El carcinoma in situ no siempre evoluciona a cáncer invasivo. Los investigadores han estimado que toma alrededor de cinco años para que el carcinoma in situ progrese a la forma invasiva de cáncer de las células germinales.

Resulta difícil encontrar el carcinoma in situ antes de que se haya convertido en cáncer invasivo debido a que generalmente no causa síntomas y a menudo no forma una protuberancia que usted o el médico pueda palpar. La única manera de diagnosticar el carcinoma in situ testicular es con una biopsia. Se han reportado casualmente (por accidente) algunos casos en hombres que fueron sometidos a una biopsia de testículo por algún otro motivo, como esterilidad.

Los expertos tienen distintas opiniones sobre el mejor tratamiento para el CIS. Debido a que el carcinoma en situ no siempre se convierte en un cáncer invasivo, muchos médicos en este país consideran la observación (espera en observación) como la mejor opción de tratamiento.

Cuando un tumor testicular como el CIS se convierte en invasivo, sus células no sólo están en los túbulos seminíferos (donde se forman los espermatozoides), sin que hayan crecido hacia otras estructuras del testículo. Estas células cancerosas entonces pueden propagarse a los ganglios linfáticos (agrupaciones pequeñas en forma de fríjol de glóbulos blancos que combaten infecciones) a través de los canales linfáticos (vasos llenos de líquido que se conectan con la serie de ganglios linfáticos) o a través de la circulación de la sangre a otras partes del cuerpo.

Tumores estromales

Los tumores se pueden originar también en los tejidos de soporte y productores de hormonas o estroma de los testículos. Esos tumores se conocen como tumores estromales de las gónadas y corresponden a menos del 5% de los tumores testiculares en los adultos y hasta un 20% de los tumores testiculares infantiles. Los dos tipos principales son los tumores de las células de Leydig y los tumores de las células de Sertoli.

Tumores de las células de Leydig: estos tumores son generalmente benignos y se originan de células Leydig en el testículo que normalmente producen las hormonas sexuales masculinas (andrógenos, como la testosterona). Los tumores de las células de Leydig se pueden presentar en adultos (75% de los casos) y en niños (25% de los casos). Con frecuencia producen andrógenos, pero en algunos casos producen estrógenos (hormonas sexuales femeninas).

La mayoría de los tumores de las células de Leydig no se propaga más allá del testículo y se cura mediante cirugía. Sin embargo, algunas veces estos tumores se propagan a otras partes del cuerpo. Si hay propagación, los tumores metastáticos de las células de Leydig tienen un pronóstico desfavorable, ya que usualmente no responden bien a la quimioterapia ni a la radioterapia.

Tumores de las células de Sertoli: estos tumores ocurren en las células testiculares normales del mismo nombre, que respaldan y nutren a las células germinales productoras de esperma. Al igual que los tumores de las células de Leydig, por lo general son benignos, pero, si se propagan, tienden a ser resistentes a la quimioterapia y a la radioterapia.

Tumores testiculares secundarios

Los tumores testiculares secundarios son los que comienzan en otro órgano y se propagan al testículo. El linfoma es el cáncer testicular secundario más común. Entre los hombres mayores de 50 años, el linfoma testicular es más común que los tumores testiculares primarios. Su pronóstico depende del tipo y la etapa del linfoma. El tratamiento habitual es la extirpación quirúrgica, seguida de radiación, quimioterapia, o ambas. En los niños varones que tienen leucemia aguda a veces las células leucémicas pueden formar un tumor en el testículo.

Los cánceres de próstata, pulmón, piel (melanoma), riñones y otros órganos también se pueden propagar a los testículos. El pronóstico para estos tipos de cáncer por lo general es desfavorable porque usualmente también se propagan ampliamente a otros órganos. El tratamiento depende del tipo específico de cáncer.

¿Qué indican las estadísticas clave sobre el cáncer de testículo?

Los cálculos más recientes para el 2010 de la Sociedad Americana del Cáncer indica que en los Estados Unidos:

  • Alrededor de 8,480 nuevos casos de cáncer de testículo serán diagnosticados durante el 2009.
  • Alrededor de 350 hombres morirán de cáncer de testículo.

La tasa de cáncer de testículo ha estado aumentando en muchos países, incluyendo los Estados Unidos, y este aumento es principalmente en seminomas. Los expertos no han podido identificar los motivos. La tasa de aumento ha disminuido recientemente.

El cáncer testicular no es común; la probabilidad de que un hombre padezca de cáncer de testículo en su vida es de aproximadamente 1 en 300. Debido a que el tratamiento es tan exitoso, el riesgo de morir de este cáncer es muy bajo: alrededor de 1 en 5,000.

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de testículo?

Un factor de riesgo es aquel que cambia las probabilidades de que padezca una enfermedad como lo es el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, mientras la exposición a los rayos intensos del sol es un factor de riesgo para el cáncer de piel, el hábito de fumar es un factor de riesgo para muchos tipos de cáncer. No obstante, si se tiene uno, o hasta varios factores de riesgo, no necesariamente significa que se padecerá la enfermedad. Igualmente, si no presenta ningún factor de riesgo, esto no significa que no padecerá la enfermedad.

Los científicos han descubierto pocos factores de riesgo que aumentan las probabilidades de desarrollar cáncer de testículo. Incluso si un hombre tiene uno o más factores de riesgo de esta enfermedad, es imposible saber con seguridad hasta qué punto esto contribuye al origen del cáncer. Además, muchos hombres con cáncer testicular no presentan ninguno de los factores de riesgo conocidos.

Testículo que no descendió

Uno de los factor de riesgo principales para el cáncer testicular es una condición llamada criptorquidia, o testículo(s) que no ha(n) descendido al escroto. Los hombres con criptorquidia son varias veces más propensos a padecer cáncer de testículo que aquellos cuyos testículos han descendido normalmente.

En un feto, los testículos normalmente se desarrollan dentro del abdomen y descienden al escroto antes del nacimiento. Sin embargo, en alrededor de 3% de los niños los testículos no descienden totalmente antes que el niño nazca. A veces, el testículo permanece en el abdomen. En otros casos, el testículo comienza a descender pero se atora en la región de la ingle.

La mayoría de las veces, los testículos que no han descendido continúan bajando hasta el escroto durante el primer año de vida de un niño. Si el testículo no ha descendido cuando el niño ha cumplido un año de edad, probablemente no bajará por sí solo. A veces es necesario un procedimiento quirúrgico conocido como orquiopexia para bajar el testículo hasta dentro del escroto.

El riesgo de cáncer testicular pudiera ser algo más alto para el hombre cuyo testículo se quedó en el abdomen, que para uno que descendió al menos en parte. Aunque la mayoría de los cánceres se originan en el testículo que no descendió, alrededor de uno de cada cuatro casos ocurren en el testículo que descendió normalmente. Basados en estas observaciones, algunos médicos concluyen que la criptorquidia en realidad no causa el cáncer testicular, pero que existe algo más que conduce a cáncer testicular y a posiciones anormales de uno o ambos testículos.

Cuando la orquiopexia se hace mientras el niño tiene menos edad puede que haya más probabilidad de reducir el riesgo de cáncer testicular en comparación con la cirugía que se hace cuando es niño tiene más edad, aunque no está claro cuál es el mejor momento para realizar esta cirugía. Los expertos en los Estados Unidos recomiendan que la orquiopexia se lleve a cabo poco después del primer año del niño por razones (por ejemplo, la fertilidad) que no están relacionados con cáncer.

Antecedentes familiares

Los antecedentes familiares de cáncer testicular aumentan el riesgo. Si un hombre tiene la enfermedad, hay un riesgo mayor de que uno o más de sus hermanos o hijos también la padezcan. Sin embargo, sólo alrededor de 3% de los casos de cáncer testicular ocurren entre familiares. La mayoría de los hombres con cáncer testicular no tienen antecedentes familiares de esta enfermedad.

Infección con VIH

Cierta evidencia ha demostrado que los hombres infectados con el virus de inmunodeficiencia humano (VIH), en especial los que tienen el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), tienen un riesgo mayor. No se ha demostrado que otras infecciones aumenten el riesgo de cáncer testicular.

Carcinoma in situ

Esta condición, que se describió en la sección “¿Qué es cáncer testicular?", no se manifiesta con una masa ni provoca síntomas. No está claro con cuánta frecuencia el carcinoma in situ (CIS) en los testículos progresa en cáncer. En algunos casos, el carcinoma in situ se detecta en hombres que se han sometido a una biopsia testicular para evaluar fertilidad, o en los que se les ha extirpado un testículo por criptorquidia. Hay más probabilidad de que los médicos en Europa busquen (y traten) el carcinoma in situ que los doctores en este país. Esta pudiera ser la razón por la cual las cifras para este diagnóstico y su progresión de CIS a cáncer son más bajas en los EE.UU. que en partes de Europa.

Cáncer en el otro testículo

Un historial personal de cáncer testicular es otro factor de riesgo. Alrededor del 3% o 4% de los hombres que se han curado de cáncer en un testículo padecerán en un futuro de cáncer en el otro testículo.

Edad

Alrededor de nueve de cada 10 cánceres de los testículos se presenta entre los 20 y 54 años de edad. Sin embargo, este cáncer puede afectar a varones de cualquier edad, incluyendo niños y ancianos.

Raza y origen étnico

El riesgo del cáncer testicular entre los hombres de raza blanca es aproximadamente cinco veces mayor que el de los de raza negra y más del triple que el de los hombres asiático-americanos y los de raza indioamericana (nativos de la región). El riesgo para los hispanos/latinos en este país se encuentra entre el de los asiáticos y los de raza blanca que no son hispanos. Se desconoce la razón de esta diferencia. En el mundo, el riesgo de desarrollar esta enfermedad es mayor para los hombres que viven en los Estados Unidos y Europa, mientras que es menor para los hombres que viven en África y Asia.

Tamaño corporal

Algunos estudios han encontrado que el riesgo de cáncer testicular es un poco mayor en los hombres de alta estatura, aunque otros estudios no han demostrado esto.

Factores de riesgo no comprobados o controversiales

Trauma previo a los testículos y acciones recurrentes tal como cabalgar no parece estar relacionado con el desarrollo de cáncer testicular.

La mayoría de los estudios no han encontrado que la actividad física de mucho esfuerzo aumente el riesgo de cáncer testicular. La actividad física está vinculada a un menor riesgo de varias otras formas de cáncer, así como un riesgo menor de muchos otros problemas de salud.

¿Conocemos las causas del cáncer de testículo?

Se desconoce la causa exacta de la mayoría de los casos de cáncer de testículo. Sin embargo, los científicos han descubierto que la enfermedad está asociada a varias condiciones, que se describen en la sección "¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de testículo?". Actualmente se están conduciendo muchas investigaciones para conocer más acerca de las causas.

Durante los últimos años, los investigadores han aprendido mucho acerca de ciertos cambios en los cromosomas y el ADN que pueden ser responsables de que las células germinales testiculares normales se conviertan en tumores de células germinales. Los cromosomas son hebras largas de ADN y proteína que transportan la información genética sobre los rasgos hereditarios. Cada célula espermática u ovular tiene la mitad de los cromosomas que otras células del cuerpo. Por lo tanto, cuando el espermatozoide y el óvulo se combinan, el embrión resultante tiene una cantidad normal de cromosomas, de los cuales la mitad proviene de cada padre. Esa es la razón por la que tendemos a parecernos a nuestros padres.

La meiosis es el proceso por el cual las células germinales con 46 cromosomas se convierten en células espermáticas u ovulares con 23 cromosomas. Los tumores de las células germinales testiculares se pueden formar cuando sucede algo anormal durante la meiosis. En lugar de formar células espermáticas normales con 23 cromosomas, se quedan los 46 cromosomas. Por lo general, estos cromosomas se vuelven inestables y progresivamente más anormales en su forma y número (con frecuencia entre 69 y 82) conforme las células continúan dividiéndose. Las células del cáncer testicular a menudo tienen copias adicionales de una parte del cromosoma 12 (a esto se le llama isocromosoma 12p). Los científicos están estudiando el ADN de este cromosoma para conocer más acerca del error que ocurre durante la meiosis y qué se pudiera hacer para prevenirlo o revertirlo.

Otros varios cromosomas anormales, así como cambios en los factores que regulan la división y ciclo celular se han asociado con el cáncer testicular, tanto en animales, como en humanos. Todos estos cambios se están estudiando para encontrar las verdaderas causas del cáncer testicular.

¿Se puede prevenir el cáncer el cáncer de testículo?

Muchos hombres con cáncer testicular no presentan factores de riesgo conocidos. Además, algunos de los factores de riesgo conocidos, como un testículo que no descendió, el ser de raza blanca y tener antecedentes familiares de la enfermedad, son inevitables. Por estas razones, en la actualidad no es posible evitar la mayoría de los casos de esta enfermedad.

Resulta ampliamente recomendable proceder con las medidas correctivas en niños con criptorquidia, aunque los expertos están en desacuerdo sobre si esto cambia el riesgo del niño de padecer cáncer testicular. Parece que tomar las medidas correctivas con la criptorquidia temprano en la vida es mejor que esperar hasta la pubertad. Además, un hombre que tenga conocimiento de tener algún factor de riesgo, como la criptorquidia, puede que esté más atento y que se haga el autoexamen de los testículos lo cual podría ayudar a generar un diagnóstico más temprano (consulte la sección "¿Se puede encontrar temprano el cáncer de testículo?").

¿Se puede encontrar temprano el cáncer de testículo?

La mayoría de los cánceres testiculares se puede detectar en las primeras etapas. En algunos hombres, el cáncer testicular en las primeras etapas puede causar síntomas que propician que los hombres busquen atención médica. La mayoría de las veces se presenta un abultamiento en el testículo como primer signo. Sin embargo, desafortunadamente algunos casos de cáncer testicular no causan síntomas hasta que ya se ha alcanzado una etapa avanzada.

La mayoría de los médicos concuerdan en que el examen de los testículos de un hombre forma parte importante de un examen físico general. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que se incluya este examen como parte de las pruebas rutinarias de detección del cáncer.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda a los hombres que se eduquen sobre el cáncer de testículo y que visiten a un médico inmediatamente si detectan alguna masa o protuberancia en un testículo. Debido a que no se han estudiado suficientemente los autoexámenes testiculares para mostrar si reducen la tasa de mortalidad de este cáncer, la Sociedad Americana del Cáncer no tiene una recomendación sobre los autoexámenes testiculares periódicos en todos los hombres. Sin embargo, algunos médicos recomiendan que todos los hombres se hagan auto exámenes cada mes después de la pubertad.

Todo hombre tiene que decidir si se examina o no sus testículos cada mes. Por lo tanto, en esta sección se proveen instrucciones para el examen testicular. Si usted tiene ciertos factores de riesgo que aumenten sus probabilidades de cáncer de testículo (como un testículo que no descendió, tumor previo de las células germinales en un testículo o antecedentes familiares), debe considerar seriamente hacerse el autoexamen mensualmente y hablar con su médico sobre esto en particular.

Autoexamen testicular

El mejor momento para hacerse el examen de sus testículos es durante o después de un baño o ducha, cuando la piel del escroto está relajada.

  • Procure mantener el pene apartado durante el examen de cada testículo por separado.
  • Sostenga el testículo entre sus pulgares y los dedos con ambas manos y ruédelo lentamente entre los dedos.
  • Busque y sienta cualquier abultamiento duro o nódulo (masa redonda uniforme) o cualquier cambio en el tamaño, forma o consistencia de los testículos.

Debe estar consciente de que por naturaleza, cada testículo tiene un epidídimo, el cual se puede sentir como una pequeña protuberancia en la parte exterior media o superior del testículo. Los testículos normales también contienen vasos sanguíneos, tejidos de soporte y conductos por donde pasa el semen. Al principio, algunos hombres podrían confundir esto pensando que se trata de cáncer. Si tiene inquietudes, pregunte a su médico.

Un testículo se puede agrandar por muchas otras razones que no sea cáncer. Puede que líquido se acumule alrededor del testículo para formar una condición benigna llamada hidrocele. Otras veces, las venas en el testículo pueden dilatarse y causar agrandamiento o abultamiento alrededor del testículo. Esto se conoce como un varicocele. Para estar seguro si tiene alguna de estas condiciones y no un tumor, requerirá acudir a que sea examinado por el médico. El médico puede ordenar un examen de ecografía (vea la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de testículo?”). Ésta es una manera fácil que no causa dolor que se emplea para encontrar un tumor.

Si decide examinarse los testículos, se familiarizará con lo que es normal y con lo que es distinto. Siempre informe a su médico sin demoras sobre cualquier cambio.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de testículo?

Signos y síntomas de cáncer testicular

En la mayoría de los casos de cáncer testicular, los hombres tienen una protuberancia en un testículo, o pueden notar alargamiento o hinchazón testicular. Algunas veces la protuberancia causa dolor, pero la mayor parte del tiempo no se siente dolor. Los hombres con cáncer testicular pueden mencionar que tienen una sensación de pesadez o dolor en la parte baja del abdomen o en el escroto.

Raras veces, los hombres con cáncer de las células germinales notan que sus senos duelen o han crecido. Este síntoma se debe a que ciertos tipos de tumores de las células germinales segregan altos niveles de una hormona llamada gonadotropina coriónica humana (HCG, por sus siglas en inglés), que estimula el crecimiento de las mamas. Los niveles de la gonadotropina coriónica humana se pueden medir con una prueba de sangre. Estas pruebas son importantes en el diagnóstico, clasificación por etapas y seguimiento de algunos tipos de cáncer de testículo.

Al igual que los tumores de las células germinales, los tumores de células de Leydig y los tumores de células de Sertoli también pueden causar una protuberancia en el testículo. Los tumores de las células de Leydig pueden producir andrógenos (hormonas sexuales masculinas) o estrógenos (hormonas sexuales femeninas). Estas hormonas pueden causar síntomas que indiquen el diagnóstico correcto. El crecimiento de las mamas o pérdida del apetito sexual conforman un síntoma de los tumores generadores de estrógenos. Los tumores productores de andrógenos pueden no causar síntomas específicos en los hombres, pero en los niños pueden causar crecimiento del vello facial y del cuerpo a una edad anormalmente temprana.

Aun en el caso de que el cáncer testicular se haya propagado a otros órganos, sólo uno de cada cuatro hombres puede experimentar síntomas. El dolor en la parte más baja de la espalda puede ser un signo de que el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos del abdomen. Si el cáncer se ha propagado a los pulmones, el hombre puede notar que tiene dificultad para respirar, dolor en el tórax, o tos. Algunas veces el hombre incluso puede toser sangre. Ocasionalmente, los hombres pueden presentar dolor abdominal debido al agrandamiento de los ganglios linfáticos o a metástasis (propagación) al hígado. En raras ocasiones, el cáncer testicular se propaga al cerebro y puede causar dolores de cabeza.

Algunos hombres con cáncer testicular no presentan síntoma alguno y su cáncer se detecta durante pruebas médicas para otras enfermedades. A veces, los estudios por imágenes realizados para determinar la causa de la esterilidad pueden descubrir un cáncer testicular pequeño.

Hay ciertas condiciones no cancerosas, tales como las lesiones o inflamación testicular, que pueden producir síntomas similares a los del cáncer testicular. La inflamación de los testículos, conocida como orquitis, puede causar una hinchazón dolorosa. La epididimitis (inflamación del epidídimo) también puede causar inflamación y dolor. Ambos pueden ser causados por infecciones bacterianas o virales. El virus de las paperas causa orquitis en alrededor de un hombre en cada cinco que contrajo paperas en la adultez.

Si usted tiene alguno de los signos o síntomas descritos con anterioridad, consulte con su médico sin demora. Es más probable que muchos de estos síntomas sean por causa distinta al cáncer testicular. No obstante, si un tumor es la causa, mientras más pronto reciba un diagnóstico preciso, más pronto podrá comenzar su tratamiento y más eficaz probablemente será éste. Para más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer “¿Tengo cáncer testicular?”.

Historial médico y examen físico

Si usted presenta cualquier signo o síntoma que pudiera sugerir cáncer testicular, su médico tomará sus antecedentes médicos completos para analizar los factores de riesgo y los síntomas. Durante un examen físico, el médico palpará los testículos para detectar inflamación o sensibilidad y el tamaño y ubicación de cualquier protuberancia. Además, el médico examinará detenidamente su abdomen, ganglios linfáticos y otras partes de su cuerpo en busca de cualquier signo de que el tumor se propagó. A menudo, los resultados del examen son normales aparte de las anomalías testiculares.

Ecografía de los testículos

Un ultrasonido (o ecografía) puede ayudar a los médicos a determinar si una protuberancia es sólida o está llena de líquido. Esta prueba utiliza ondas sonoras para producir imágenes de los órganos internos. Un transductor (instrumento en forma de vara) emite las ondas sonoras y recoge los ecos a medida que rebotan de los órganos. Una computadora procesa el patrón de ecos para producir una imagen en una pantalla. Los ecos de la mayoría de los tumores son distintos a los de los tejidos normales. Estos patrones de ecos también pueden ayudar a distinguir entre algunos tipos de tumores benignos y malignos.

Esta prueba es sencilla y no utiliza radiación, por lo que se usa frecuentemente para observar los fetos mientras crecen. Usted simplemente se acuesta sobre una mesa, y un técnico pasa el transductor por la piel del escroto. Generalmente, se lubrica primero la piel con gel. El patrón de ecos reflejado por los tejidos puede ser útil para distinguir ciertas condiciones benignas (como el hidrocele o el varicocele) de un tumor sólido que podría ser un cáncer. Si la protuberancia es sólida, entonces puede ser un cáncer y el médico puede recomendar más pruebas o incluso cirugía para extirpar el tumor.

Análisis de sangre para los marcadores tumorales

Algunas pruebas de sangre pueden ayudar a diagnosticar los tumores testiculares. Muchos tipos de cáncer de testículo segregan altos niveles de ciertas proteínas, tales como la alfafetoproteína (AFP) o la gonadotropina coriónica humana (HCG). Cuando estas proteínas (llamadas marcadores tumorales) están en la sangre, esto sugiere la existencia de un tumor testicular. Un tumor también puede aumentar los niveles de una enzima llamada lactato deshidrogenasa (lactate dehydrogenase, LDH). Sin embargo, los niveles de LDH también pueden estar aumentados cuando existen condiciones distintas al cáncer.

Los tumores no seminomatosos a menudo elevan los niveles de AFP y/o HCG. Ocasionalmente, los seminomas puros aumentan los niveles de HCG, pero nunca los niveles de AFP. Por lo tanto cualquier aumento en la AFP significa que el tumor tiene un componente no seminomatoso. (Los tumores pueden ser mixtos y tienen áreas de seminoma y no seminoma). Los niveles altos de lactato deshidrogenasa a menudo son indicativos (pero no siempre) de que la enfermedad se ha propagado ampliamente. Los tumores de las células de Leydig y de Sertoli no segregan estas sustancias. Puede que los niveles de estas proteínas no estén elevados si el tumor es pequeño.

Además, estas pruebas algunas veces ayudan a estimar la cantidad de cáncer y evaluar la respuesta al tratamiento y para asegurar que el tumor no haya regresado. Para más información sobre los marcadores tumorales, remítase a la sección, "¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de testículo?"

Cirugía

Si el médico observa un tumor sólido en la ecografía, él o ella recomendará una cirugía para extirparlo tan pronto como sea posible. El cirujano tratará de extirpar todo el tumor junto con el testículo y el cordón espermático. El cordón espermático contiene vasos sanguíneos y linfáticos que pueden actuar como vías para propagar un cáncer testicular al resto del cuerpo. Para reducir la probabilidad de que las células cancerosas se propaguen, se atan estos vasos al principio de la operación. Esto se logra mejor si la operación se realiza a través de una incisión (corte) en la parte de la ingle. Esta operación se conoce como una orquiectomía inguinal radical.

El espécimen completo será enviado al laboratorio donde un patólogo (un médico especializado en diagnosticar las enfermedades en el laboratorio) examina el tejido con un microscopio. Si el tumor tiene células cancerosas, el patólogo envía un informe que describe el tipo y la extensión del cáncer.

En raras ocasiones, cuando un diagnóstico de cáncer testicular es incierto, el médico puede realizar una biopsia antes de extirpar el testículo. Esto se hace en una cirugía. Durante esta operación, el cirujano hace una incisión en la ingle, saca el testículo del escroto y lo examina sin cortar el cordón espermático. Si se observa algún tejido sospechoso, se extrae una parte del tejido y un patólogo la examina de inmediato. Si se detecta un cáncer, se extirpan el testículo y el cordón espermático. Si el tejido no es canceroso, generalmente el testículo se puede regresar al escroto y el tratamiento incluirá cirugía para extirpar solamente el tumor o el uso de medicamentos apropiados.

Si se hace un diagnóstico de cáncer, su médico ordenará otros estudios por imágenes para determinar si se ha propagado fuera del testículo.

Estudios por imágenes

Radiografía de tórax

Es una radiografía sencilla de su tórax que puede realizarse en un centro ambulatorio. Esta prueba se realiza para ver si su cáncer se ha propagado a sus pulmones o ganglios linfáticos en el área central del pecho conocida como mediastino. Si el resultado de la radiografía es normal, probablemente no tiene cáncer en los pulmones. Pero la mayoría de los médicos consideran que una tomografía computarizada puede servir mejor para determinar si el cáncer se ha propagado al pecho.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un procedimiento radiológico que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como lo hace la radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas fotografías mientras rota a su alrededor. La computadora luego combina estas fotografías en una imagen de una sección de su cuerpo.

Las CT son útiles para clasificar por etapas el cáncer. Pueden ayudar a indicar si su cáncer se ha propagado hacia los ganglios linfáticos, los pulmones, el hígado u otros órganos.

Antes del estudio, puede que le pidan que toma una solución de contrate y/o reciba una inyección intravenosa (IV) de un tinte de contraste que ayuda a delinear mejor las áreas anormales en el cuerpo. Usted pudiera necesitar una línea intravenosa (IV) para inyectarle el material de contraste.

La inyección puede causar algo de rubor (enrojecimiento y sensación de calor que pudiera durar de horas a días). Algunas personas son alérgicas y presentan ronchas en la piel. En raras ocasiones, pueden ocurrir reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Se pueden administrar medicamentos para prevenir y tratar las reacciones alérgicas. Asegúrese de informarle al médico si alguna vez ha tenido alguna reacción alérgica a algún material de contraste utilizado para las radiografías o si usted es alérgico a los mariscos.

Necesita acostarse inmóvil sobre una mesa mientras se realiza el examen. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo dentro del cual permanece acostado durante la captura de las imágenes.

Algunas veces, las tomografías computarizadas se usan para guiar con precisión una biopsia por aguja a las áreas en las que se sospecha metástasis. Para este procedimiento, llamado biopsia por aguja guiada por tomografía computarizada, usted permanece en la camilla de la CT, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia la localización de la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que los médicos están seguros que la aguja está dentro de la masa. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento diminuto de tejido) o una biopsia por punción con aguja gruesa (un cilindro delgado de tejido) y se observa con un microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, el MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio obtenido por los tejidos en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Se pudiera inyectar un material de contraste, al igual que con la tomografía computarizada, pero se usa con menor frecuencia.

Los MRI son particularmente útiles para examinar el cerebro y la médula espinal.

El procedimiento para obtener el MRI es un poco más incómodo que las pruebas de CT. En primer lugar, toman más tiempo, con frecuencia hasta una hora. A usted lo pueden introducir en un tubo que lo restringe y que puede afectar a las personas claustrofóbicas. Hay equipo de MRI especial, más abierto, que se puede usar si es necesario. La máquina de MRI produce un zumbido y ruidos de chasquido que puede resultar incómodo. En algunos lugares se ofrecen tapones para los oídos con el fin de bloquear este ruido.

Linfangiograma

Debido a los avances en otros estudios por imágenes, los linfangiogramas se realizan actualmente en raras ocasiones. La mayoría de los médicos prefiere las tomografías computarizadas en vez de los linfangiogramas.

Para realizar una linfangiograma, se inyecta un tinte especial en un vaso linfático del pie o la pierna. El tinte pasa por los ganglios linfáticos. Un monitor de visualización especial produce radiografías del sistema linfático, que los médicos pueden estudiar para detectar signos que el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos.

Las tomografías computarizadas se utilizan para examinar los ganglios linfáticos con más frecuencia que los linfangiogramas. Sin embargo, la técnica se usa a veces para los pacientes que tienen tumores no seminomatosos en sus etapas iniciales y que están bajo observación para determinar si hay señales de que el cáncer se ha propagado antes de administrar más quimioterapia o radioterapia.

Tomografía por emisión de positrones

Para la tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) se inyecta glucosa (azúcar) radiactiva a través de la vena del paciente. La cantidad de radioactividad es muy poca. Debido a que los cánceres usan azúcar con mucha más rapidez que los tejidos normales, las células cancerosas del cuerpo absorben grandes cantidades de azúcar radioactivo. Entonces, se puede usar una cámara especial para crear una imagen de las áreas de radioactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero puede proveer información útil sobre todo su cuerpo.

Este estudio puede ser útil para localizar pequeños grupos de células cancerosas. Algunas veces resulta útil para detectar el agrandamiento de los ganglios linfáticos que permanecen tras la quimioterapia. Una tomografía PET puede ayudar al médico a determinar si se trata de tejido por cicatriz o por un tumor activo. A menudo, la PET es combinada con una CT. Esto ayuda a determinar si las anomalías observadas en la CT son cancerosas o se trata de algo diferente.

¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de testículo?

La clasificación por etapas es un proceso cuyo objetivo es determinar qué tanto se ha propagado un cáncer. Además de las pruebas para diagnosticar el cáncer de testículo, también se usan estudios por imágenes y análisis de sangre para determinar la etapa.

La etapa de su cáncer es muy importante para planificar su tratamiento y estimar su pronóstico. Si usted tiene cáncer de testículo, pídale a su equipo de atención del cáncer que le explique la clasificación por etapas en una manera que usted entienda. El conocer todo lo que pueda acerca de la clasificación por etapas le permite participar de manera más activa en la toma de decisiones con respecto a su tratamiento.

El sistema TNM de clasificación por etapas

Un sistema de clasificación por etapas es una manera convencional que tiene su equipo de atención del cáncer para resumir y describir la extensión de su cáncer. El cáncer de testículo se clasifica por etapas con el sistema TNM creado por el American Joint Cancer Committee (AJCC).

El sistema de clasificación por etapas para el cáncer testicular incluye cuatro piezas clave de información:

  • La T se refiere a cuánto se ha propagado el tumor primario a los tejidos cercanos al testículo.
  • La N describe cuánto cáncer se ha propagado a los ganglios (nódulos) linfáticos regionales (cercanos).
  • La M indica si el cáncer ha hecho metástasis, es decir, si se ha propagado a los ganglios linfáticos distantes o a otros órganos del cuerpo).
  • La S indica los niveles séricos de ciertas proteínas (marcadores tumorales) producidas por algunos cánceres de testículo.

Después de la T, N, M o S se añaden letras y números para proporcionar más detalles de cada información. Los números del 0 al 4 indican gravedad en orden ascendente. Las letras "is" después de la T quieren decir "in situ", que significa que el tumor está contenido en un solo lugar y que no ha penetrado aún una capa más profunda de tejido. La letra X después de T, N, M o S implica que "no puede determinarse" debido a que se desconoce la información.

Tumor primario (T)

    TX: no se puede evaluar el tumor primario.

    T0: no existe evidencia de tumor primario.

    Tis: carcinoma in situ (células cancerosas no invasivas).

    T1: el tumor no se ha propagado más allá del testículo y de los túbulos estrechos al lado de los testículos donde el esperma sufre la maduración final (epidídimo). No se encuentran células cancerosas dentro de los vasos sanguíneos ni los vasos linfáticos cercanos al tumor. El cáncer puede haber crecido a través del revestimiento interior que rodea el testículo (túnica albugínea), pero no el revestimiento exterior que cubre el testículo (túnica vaginal).

    T2: similar a T1 excepto en que el cáncer se ha propagado a los vasos sanguíneos o linfáticos cercanos al tumor, o a la túnica vaginal del testículo.

    T3: el tumor se propaga al cordón espermático (que contiene los vasos sanguíneos, los vasos linfáticos, los nervios y el conducto deferente).

    T4: el tumor se propaga a la piel que rodea los testículos (escroto).

Ganglios linfáticos regionales (N)

    NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales (cercanos).

    N0: no se observa en las radiografía que haya propagación a los ganglios linfáticos regionales.

    N1: hay propagación al menos a un ganglio linfático, pero ningún ganglio mide más de 2 cm (alrededor de ¾ de pulgada) en cualquier dimensión.

    N2: hay propagación al menos a un ganglio linfático que mide más de 2 cm, pero que no es mayor de 5 cm (dos pulgadas) en cualquier dimensión.

    N3: hay propagación al menos a un ganglio linfático, que es mayor de 5 cm en cualquier dimensión.

Si los ganglios linfáticos no fueron extirpados durante la cirugía, la clasificación es un poco diferente:

    pNX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales (cercanos).

    pN0: no hay propagación a los ganglios linfáticos regionales.

    pN1: hay propagación a uno de cada cinco ganglios linfáticos, pero ninguno de los ganglios mide más de 2 cm (alrededor de ¾ de pulgada) de ancho en su dimensión más grande.

    pN2: hay propagación al menos a un ganglio linfático que es mayor de 2 cm, pero no más de 5 cm; O hay propagación a más de cinco ganglios linfáticos que no miden más de 5 cm; O el cáncer está creciendo fuera del lado del ganglio linfático.

    pN3: hay propagación al menos a un ganglio linfático que es mayor de 5 cm.

Metástasis distante (M)

    MX: no se puede evaluar la metástasis a distancia.

    M0: no hay metástasis distante (no hay propagación a los ganglios linfáticos fuera del área del tumor o a otros órganos tales como los pulmones).

    M1: hay metástasis a distancia.

    M1a: el tumor se ha propagado a ganglios linfáticos distantes o al pulmón.

    M1b: el tumor se ha propagado a otros órganos, como el hígado, el cerebro, o los huesos.

Marcadores de tumores séricos (S)

 

LDH (U/litro)

HCG (mlU/ml)

AFP (ng/ml)

SX

Los estudios de los marcadores no están disponibles o no se realizaron.

S0

Normal

Normal

Normal

S1*

<1.5 x Normal

<5,000

<1,000

S2+

1.5 - 10 x Normal

5,000 - 50,000

1,000 - 10,000

S3+

>10 x Normal

>50,000

>10,000

Nota: los valores normales varían entre los distintos laboratorios. Pregúntele a su médico cuáles son sus límites específicos.
LDH = lactato deshidrogenasa (se mide en unidades por litro [U/litro])
HCG = gonadotropina coriónica humana (se mide en miliunidades internacionales por mililitro [mIU/ml])
AFP = alfafetoproteína (se mide en nanogramos por mililitro [ng/ml])
< Significa menos de; > significa más de.
*Todos los marcadores tienen que estar en la escala indicada para ser considerado S1.
+ Sólo un marcador necesita estar en la escala indicada para ser considerado S2 o S3.

Agrupación de las etapas

Al emplear el sistema de clasificación por etapas TNM, las descripciones del tumor, los ganglios linfáticos, la metástasis y los marcadores séricos se combinan en un proceso llamado agrupamiento de las etapas para asignar una etapa usando números romanos.

Etapa

T

N

M

S

Etapa 0

Tis (in situ)

N0

M0

S0

Etapa I

T1-T4

N0

M0

SX

Etapa IA

T1

N0

M0

S0

Etapa IB

T2-T4

N0

M0

S0

Etapa IS

Cualquier T

N0

M0

S1-S3*

Etapa II

Cualquier T

N1-N3

M0

SX

Etapa IIA

Cualquier T

N1

M0

S0-S1

Etapa IIB

Cualquier T

N2

M0

S0-S1

Etapa IIC

Cualquier T

N3

M0

S0-S1

Etapa III

Cualquier T

Cualquier N

M1

SX

Etapa IIIA

Cualquier T

Cualquier N

M1a

S0-S1

Etapa IIIB

Cualquier T

N1-N3

M0

S2

 

Cualquier T

Cualquier N

M1a

S2

Etapa IIIC

Cualquier T

N1-N3

M0

S3

 

Cualquier T

Cualquier N

M1a

S3

 

Cualquier T

Cualquier N

M1b

Cualquier S

* Para la etapa IS, los marcadores tumorales se miden después de la extracción quirúrgica del testículo (para todas las etapas, los valores se obtienen antes de la cirugía).

Otra aplicación del sistema TNM que se usa para el estado más avanzado de la enfermedad toma en consideración los marcadores tumorales y clasifica al cáncer ya sea como una pronóstico favorable, intermedio o desfavorable. Algunos médicos administran regímenes de quimioterapia más agresivos a los pacientes que se encuentran en una categoría de más alto riesgo.

Estatus de riesgo

No seminoma

Etapas

Seminoma

Etapas

Pronóstico favorable

No hay propagación no pulmonar*

Todos los marcadores son buenos:

AFP < 1,000

HCG < 5,000

LDH < 1.5 x normal

IS (S1)

IIA (S1)

IIB (S1)

IIC (S1)

IIIA

No hay propagación no pulmonar*

AFP normal

HCG y LDH pueden estar a cualquier nivel

IIC

IIIA

IIIB

IIIC

Pronóstico intermedio:

No hay propagación no pulmonar*

Cualquier marcador intermedio:

AFP 1,000 -10,000

HCG 5,000 - 50,000

LDH 1.5 – 10 x normal

IS (S2)

IIC (S2)

IIIB

Hay propagación no pulmonar*

AFP normal

HCG y LDH pueden estar a cualquier nivel

IIIC con propagación no pulmonar*

Hay propagación pulmonar*

Pronóstico desfavorable

Hay propagación no pulmonar*

Primario mediastínico+

Cualquier marcador alto:

AFP >10,000

HCG > 50,000

LDH > 10 x normal

IS (S3)

IIC (S3)

Todo IIIC

Ninguna

(nunca se clasifica el seminoma como pronóstico desfavorable)

 
*La propagación a sitios no pulmonares como el cerebro o el hígado generalmente indica un pronóstico más desfavorable.
AFP = alfafetoproteína; HCG = gonadotropina coriónica humana; LDH = lactato deshidrogenasa
< Significa menos de; > significa más de.
+Tumor encontrado en el mediastino, no el testículo, como localización primaria.

La tasa de supervivencia a cinco años para los pacientes con estas etapas más avanzadas y con pronósticos favorables es del 91%, para los pacientes con pronósticos intermedios es del 79% y para los que tienen pronósticos desfavorables es del 48%. Estas tasas de supervivencia fueron obtenidas de un estudio de pacientes que fueron tratados hace más de 10 años. Es probable que la supervivencia sea mejor en la actualidad.

Enfermedad recurrente

La enfermedad recurrente significa que el cáncer ha regresado (recurrido) después del tratamiento. El cáncer testicular puede recurrir en el testículo (si no se extirpó mediante cirugía) o en otra parte del cuerpo.

Tasas de supervivencia para el cáncer de testículo

Los estadísticas de supervivencia que se presentan a continuación provienen del centro de datos del National Cancer Institute's Surveillance, Epidemiology, and End Results (SEER), y se basan en pacientes que fueron diagnosticados con cáncer de testículo entre 1999 y 2007. Hay algunos puntos que es importante mencionar sobre estas cifras:

  • La tasa de supervivencia a cinco (5) años se refiere al porcentaje de las pacientes que viven al menos cinco años después del diagnóstico de cáncer. Muchos de estos pacientes viven mucho más de cinco años después de su diagnóstico. Las tasas de supervivencia relativa a cinco años (como las cifras que se muestran a continuación) toman en cuenta el hecho de que algunos pacientes con cáncer morirán de otras causas y comparan la supervivencia observada con la que se esperaría para personas sin cáncer. Esto permite ver mejor el impacto que el cáncer tiene sobre la supervivencia.
  • Estos números fueron calculados a través de pacientes que fueron tratados hace varios años. Aunque están entre las cifras más actuales disponibles, las mejoras en el tratamiento desde entonces se traduce en que las tasas de supervivencia puede que sean mayores para las personas que son diagnosticadas en la actualidad con estos cánceres.
  • Aunque las estadísticas de supervivencia algunas veces pueden ser útiles como una guía general, puede que éstas no representen de una forma precisa el pronóstico de una persona. Un número de otros factores, incluyendo las características de otro tumor, la edad y el estado de salud general de una persona también pueden afectar el pronóstico. Su médico puede indicarle cómo estas estadísticas aplican en su caso, ya que éste está familiarizado con los aspectos de su situación particular.
  • La base de datos del SEER no hace una división de las tasas de supervivencia en función de la etapa del sistema AJCC. En su lugar, esta base de datos divide los cánceres en etapas consolidadas: local, regional y distante. Local significa que el cáncer está creciendo solamente en el esófago. Esto incluye la mayoría de los tumores en la etapa I del sistema AJCC (los cánceres en la etapa 0 no se incluyen en estas estadísticas). Regional significa que el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos o tejidos cercanos. Esto incluye a los tumores T4 y a los cánceres con propagación a ganglios linfáticos (N1, N2 o N3). Distante significa que el cáncer se ha propagado a los órganos o ganglios linfáticos distantes del tumor, como todos los cánceres M1.

    Etapa

    Tasa de supervivencia relativa a cinco (5) años

    Local

    99%

    Regional

    96%

    Distante

    71%

La tasa de supervivencia relativa a 5 años para todos estos hombres con cáncer es de 95%. Más de 190,000 hombres en Estados Unidos son sobrevivientes de este cáncer.

¿Cómo se trata el cáncer de testículo?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Decisiones sobre el tratamiento

En los últimos años ha habido mucho progreso en el tratamiento del cáncer testicular. Los métodos quirúrgicos se han refinado, y los médicos saben más acerca de las mejores formas de usar quimioterapia o radiación para tratar diferentes tipos de cáncer testicular.

Después de detectar y clasificar el cáncer, el equipo que atiende su cáncer hablará de las opciones de tratamiento con usted. Debe tomarse tiempo y pensar acerca de todas las opciones. Al elegir un plan de tratamiento, los factores a considerar incluyen el tipo y la etapa del cáncer, así como su salud física general. Cuando el tiempo lo permite, a menudo es buena idea buscar una segunda opinión. Una segunda opinión puede proporcionar más información y ayudarle a sentirse bien acerca del plan de tratamiento que elija. Algunas compañías de seguros pueden requerir una segunda opinión antes de aceptar el pago por los tratamientos.

El lugar en el que reciba el tratamiento es importante. El valor de la experiencia es inmensurable. Usted cuenta con las mejores probabilidades de un buen resultado si va a un hospital en el que se trata a muchos pacientes de cáncer testicular.

Los tres tipos principales de tratamiento contra el cáncer testicular son:

  • Cirugía.
  • Radioterapia.
  • Quimioterapia

La primera parte de esta sección describe los varios tipos de tratamientos usados para el cáncer de testículo. Le sigue una descripción de los métodos más comunes usados según el tipo y la extensión de la enfermedad.

Cirugía

Con frecuencia, la cirugía es típicamente el primer tratamiento para todos los cánceres de testículo.

Orquiectomía inguinal radical

Como se describe en la sección de “¿Cómo se diagnostica el cáncer de testículo?”, en este tipo de cirugía se extirpa el testículo (o de los testículos) que contiene(n) el cáncer. Se hace una incisión en la ingle y se extrae el testículo del escroto a través de la abertura. Se hace una incisión en el cordón espermático que une el testículo al abdomen. El cirujano toma precauciones especiales para evitar la propagación de las células cancerosas dentro de la herida o la transferencia de estas células del tumor al torrente sanguíneo. Todas las etapas del cáncer testicular se tratan usualmente con este tipo de cirugía.

Disección del ganglio linfático retroperitoneal

Dependiendo del tipo y la etapa del cáncer, se pueden extirpar también algunos ganglios linfáticos al mismo tiempo o durante una segunda operación. (En algunos pacientes, después de que se extirpa el testículo afectado, no se lleva a cabo una cirugía sobre los ganglios linfáticos retroperitoneales, pero se observa cuidadosamente al paciente con exámenes clínicos y tomografías frecuentes).

La disección de los ganglios linfáticos retroperitoneales puede ser una cirugía mayor. Generalmente se hace una incisión grande para extirpar estos ganglios linfáticos. Aproximadamente entre 5% y 10% de los pacientes tienen complicaciones temporales después de la cirugía, tales como obstrucción intestinal o infecciones en la herida. Ésta es una operación difícil y de larga duración que debe ser hecha por un cirujano que la haya realizado con frecuencia, ya que la experiencia es importante.

Cirugía laparoscópica: en algunos casos el cirujano puede extirpar los ganglios linfáticos a través de pequeñas incisiones en el abdomen usando un laparoscopio (un tubo estrecho e iluminado el cual permite que los médicos operen en el abdomen sin tener que hacer una incisión mayor que origine asimismo una cicatriz más grande). Aunque la cirugía laparoscópica parece ser mucho más fácil para el paciente, los médicos no están seguros si es tan segura y eficaz en extirpar todos los ganglios linfáticos potencialmente cancerosos en comparación con la cirugía abierta.

El paciente se recuesta sobre su costado en la cirugía laparoscópica, después de que éste ha sido puesto a dormir. Se realizan pequeñas incisiones para el acceso sobre el abdomen. Las manos del cirujano no están dentro del cuerpo del paciente durante la cirugía. La cámara de vídeo y los instrumentos prolongados se insertan a través de estas incisiones. El cirujano observa el interior del abdomen en un monitor de televisión. Mediante el uso de los instrumentos prolongados, los ganglios linfáticos alrededor de la arteria aorta y la vena cava inferior (vasos sanguíneos grandes) pueden extraerse a través de una de las incisiones. Las incisiones pequeñas se cierran y el paciente es despertado. Los pacientes se recuperan mucho más rápido de esta operación que con el procedimiento convencional y pueden caminar poco después de la cirugía. La hospitalización dura entre dos y cuatro días. Generalmente hay menos dolor y los pacientes comienzan a comer en un tiempo más inmediato. Este procedimiento sólo debe realizarse si el cirujano tiene mucha experiencia.

Posibles efectos en la función sexual y la fertilidad

La cirugía para extirpar los ganglios linfáticos retroperitoneales puede dañar los nervios cercanos que controlan la eyaculación. Si estos nervios se dañan, cuando un hombre eyacula, el semen no se expulsa fuera del cuerpo sino que pasa a la vejiga. Esto se conoce como eyaculación retrógrada. Este tipo de cirugía no causa impotencia, ya que un hombre aún puede tener erecciones y coito sexual, aunque la eyaculación retrógrada puede hacer más difícil concebir hijos. A fin de preservar la función normal de la eyaculación, los cirujanos han creado un tipo de cirugía de los ganglios linfáticos retroperitoneales llamada cirugía para conservar los nervios y que tiene un índice muy alto de éxito al ser realizada por manos experimentadas.

Si se extirpan ambos testículos, no se pueden producir espermatozoides y el hombre queda estéril. Además, sin los testículos, un hombre no puede producir suficiente testosterona. Él tendrá que tomar complementos, ya sea en forma de gel, parche o inyección. Por lo general, las pastillas no son fuentes confiables de testosterona.

El cáncer testicular a menudo afecta a los hombres a una edad en la que están tratando de tener hijos. Es recomendable que estos hombres hablen con sus médicos sobre la cirugía para preservar los nervios, así como lo concerniente a la preservación de espermatozoides en un banco de esperma (se almacenan las células espermáticas congeladas obtenidas antes del tratamiento). A menudo, los hombres con cáncer de testículo tienen recuentos de espermatozoides más bajos de lo normal, lo que puede hacer difícil obtener una buena muestra de espermatozoides.

Los hombres con cáncer testicular por lo general son jóvenes y un cambio en la apariencia puede ser motivo de preocupación. Es posible que sean solteros, estén saliendo con alguien y se preocupen de la reacción que tendrá su pareja, o puede que sean deportistas y se sientan avergonzados por la falta del testículo al estar en los vestidores. Como en la operación también se extirpa el cordón espermático localizado arriba del testículo, ese lado del escroto se puede ver y sentir vacío para ellos.

Para restablecer una apariencia más natural, se le puede implantar quirúrgicamente al hombre una prótesis testicular en el escroto. El relleno de la prótesis que ha sido aprobado para su uso en los Estados Unidos es de una solución salina (agua con sal) y viene en diferentes tamaños para igualar el testículo restante. Después de implantada, puede lucir como un testículo normal. Puede que quede una cicatriz después de la operación que a menudo se cubre con el vello púbico. Algunos hombres desean tener una prótesis, mientras que otros no. Usted debe hablar con su cirujano sobre su preferencia antes de considerar esta cirugía. Además puede que ayude hablar con alguien que haya tenido una prótesis testicular para saber cuál ha sido su experiencia.

Perder un testículo usualmente no tiene ningún efecto en la capacidad de un hombre de lograr una erección y tener sexo. Los hombres a quienes se les haya extirpado ambos testículos aún pueden tener sexo siempre y cuando obtengan suficiente testosterona.

Radioterapia

La radioterapia utiliza rayos (como los rayos gamma o los rayos X) o partículas de alta energía (como los electrones, los protones o los neutrones) para destruir las células cancerosas o disminuir su velocidad de crecimiento. En el tratamiento del cáncer testicular, la radiación se usa principalmente para destruir las células cancerosas que se han propagado a los ganglios linfáticos.

La radioterapia contra el cáncer de testículo se administra desde fuera del cuerpo a través de un rayo de radiación dirigido cuidadosamente. Esto se conoce como radioterapia con haces externos. El tratamiento es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. El procedimiento en sí no causa dolor. Antes de iniciar el tratamiento, el equipo médico tomará cuidadosamente medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más.

Por lo general, la radioterapia se usa principalmente en pacientes con seminoma, el cual es muy sensitivo a la radiación. No parece funcionar bien para los no seminomas. Algunas veces se utiliza después de la orquiectomía (operación para extirpar el testículo) y se dirige a los ganglios linfáticos de la parte trasera del abdomen (ganglios linfáticos retropertoneales). El propósito de esto es eliminar fragmentos diminutos de cáncer en aquellos ganglios linfáticos que no se puedan ver. Además, la radioterapia se puede usar para tratar cantidades reducidas de seminoma que se sabe que se han propagado hacia los ganglios (con base en los cambios que se aprecian en las tomografías computarizadas y las de emisión de positrones).

Posibles efectos secundarios

La radioterapia puede afectar al tejido sano adyacente junto con las células cancerosas. Aunque no es común, algunos hombres experimentan una reacción en la piel similar a una quemadura solar. Esto desaparece lentamente. Otros posibles efectos secundarios incluyen cansancio, náuseas y diarrea.

Para reducir el riesgo de los efectos secundarios, los médicos calculan cuidadosamente la dosis exacta que usted necesita y dirigen el rayo en la forma más precisa posible hacia el objetivo. Por lo general, el tratamiento del cáncer testicular incluye el uso de radiación a dosis más bajas de las que se necesitan para otros tipos de cáncer. Se colocan dispositivos protectores especiales sobre el testículo remanente para ayudar a preservar la fertilidad.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para tratar el cáncer. Los medicamentos se pueden ingerir en forma de pastillas o se pueden inyectar con una aguja en la vena o el músculo. Para tratar el cáncer testicular, los medicamentos usualmente se administran en una vena. La quimioterapia se considera terapia sistémica, lo que quiere decir que el medicamento entra en el torrente sanguíneo y circula por todo el cuerpo para alcanzar y destruir las células cancerosas. La quimioterapia es una forma eficaz de destruir cualquier célula cancerosa que se separa del tumor principal y viaja en el torrente sanguíneo a los ganglios linfáticos u órganos distantes.

La quimioterapia con frecuencia se utiliza para curar el cáncer testicular cuando se ha propagado más allá del testículo o para reducir el riesgo de que el cáncer regrese después de extirpar el testículo. No se usa para tratar el cáncer que sólo se encuentra en el testículo.

Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, con cada período de tratamiento seguido de un período de descanso para permitir que su cuerpo se recupere. Los ciclos de quimioterapia generalmente duran aproximadamente de tres a cuatro semanas. A menudo, resulta más eficaz usar dos o más medicamentos de quimioterapia que usar uno solo. Los medicamentos principales usados para tratar el cáncer de los testículos incluyen:

  • Cisplatino.
  • Vinblastina.
  • Bleomicina.
  • Ciclofosfamida (Cytoxan®).
  • Etopósido (VP-16).
  • Paclitaxel (Taxol®).
  • Ifosfamida (Ifos®).

Estos medicamentos que se usan en varias combinaciones. Los regimenes de quimioterapia que se usan con más frecuencia como tratamiento inicial para el cáncer testicular son bleomicina, etopósido y cisplatino (llamado BEP), o etopósido y cisplatino (también conocido como EP). Otra combinación que puede usarse se conoce como VIP e incluye los medicamentso VP-16 (etopósido) o vinblastina, junto con ifosfamida o cisplatino. Algunos médicos creen que se debe usar un régimen más intenso para los pacientes con un alto riesgo de enfermedad, y pueden sugerir una combinación diferente de medicamentos de quimioterapia o incluso un trasplante de médula ósea (vea la próxima sección).

Posibles efectos secundarios

Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. También estas células son probablemente afectadas por la quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como el tiempo que se administran. Estos efectos secundarios pueden incluir:

  • Caída de pelo.
  • Llagas en la boca.
  • Pérdida de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Aumento de la probabilidad de infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos).
  • Tendencia a desarrollar moretones o presentar sangrados fácilmente (a causa de bajos niveles de plaquetas).
  • Cansancio (debido a bajos niveles de glóbulos rojos).

Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen después de finalizar el tratamiento. Muchas veces hay métodos para aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, existen medicamentos que se pueden administrar para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos. Asegúrese de preguntarle a su médico o enfermera sobre los medicamentos que ayudan a reducir los efectos secundarios. También avíseles cuando usted experimente los efectos secundarios para que puedan ser tratados eficazmente.

Algunos de los medicamentos utilizados para tratar el cáncer de testículo pueden ocasionar efectos secundarios a largo plazo. Por otro lado, el cisplatino puede causar daño renal. También puede afectar los nervios (neuropatía), lo cual puede originar pérdida de audición, sensaciones de adormecimiento u hormigueo en las manos o los pies, y sensibilidad al frío o al calor. En la mayoría de los casos, estos síntomas desaparecen una vez finalice el tratamiento, pero en algunas personas pueden durar mucho tiempo. La bleomicina puede dañar los pulmones causando falta de aliento y problemas ante la actividad física. Usted debe informarle al equipo de atención médica sobre éstos y cualquier otro efecto secundario o cambios que usted tenga mientras recibe la quimioterapia para que puedan ser tratados con prontitud. Es posible que en algunos casos, las dosis de quimioterapia necesiten ser reducidas o que el tratamiento necesite ser retrazado o suspendido para prevenir que los efectos empeoren.

La aparición de un segundo cáncer (por lo general leucemia asociada al etopósido) es un efecto secundario muy grave, pero, por fortuna, se presenta en raras ocasiones, pues ocurre en menos del 1% de los pacientes con cáncer testicular tratados con quimioterapia. Las personas que han recibido quimioterapia para el cáncer testicular parecen tener un riesgo mayor de problemas cardíacos más adelante en la vida. Varios estudios también han sugerido que este tratamiento de quimioterapia algunas veces puede causar colesterol elevado en la sangre con el transcurso del tiempo, lo cual podrá requerir de tratamiento más adelante en la vida.

Para más información sobre la quimioterapia y sus efectos secundarios, por favor remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer "Quimioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.

Altas dosis de quimioterapia y trasplante de células madre

En general, los cánceres de testículo responden bien a la quimioterapia, aunque no todos los cánceres son curados. Aunque es posible que una dosis mayor de quimioterapia sea más eficaz, no se administra debido a que podrían causar daño grave a la médula ósea, lugar donde se producen las nuevas células sanguíneas. Esto podría causar infecciones potencialmente fatales, sangrado, y otros problemas debido a las cuentas bajas de células sanguíneas.

Un trasplante de células madre permite que los médicos usen dosis más altas de quimioterapia. Se obtienen células madre productoras de sangre del torrente sanguíneo en las semanas antes del tratamiento con una máquina especial. Anteriormente las células madre se extraían de la médula ósea, pero actualmente se hace con menos frecuencia. Estas células madre se congelan, mientras el paciente recibe altas dosis de quimioterapia. Cuando termina el tratamiento, el paciente recibe un trasplante de células madre productoras de sangre. Este tipo de trasplante no conlleva cirugía, pues en realidad es como una transfusión de sangre. Las células madre se establecen en la médula ósea y comienzan a producir nuevas células sanguíneas durante las próximas semanas.

Se están realizando estudios para determinar si el uso de altas dosis de quimioterapia seguidas de un trasplante de células madre puede ser de utilidad en el tratamiento de algunos pacientes con cánceres avanzado de las células germinales como parte del tratamiento inicial. Hoy día se usa principalmente para el cáncer testicular que ha regresado después de la quimioterapia.

Ésta es un tratamiento complejo e intenso. Se debe hacer en un hospital en el que el personal tenga experiencia en el procedimiento y en el tratamiento de la fase de recuperación. Los trasplantes de células madre pueden ser costosos y a menudo requieren una estadía prolongada en el hospital. Es importante que se entere si su asegurador cubre transplantes antes de decidirse a este procedimiento, y tener una idea de lo que tendrá que pagar.

Si desea más información sobre los trasplantes de células madre, consulte el documento Trasplantes de médula ósea y de células madre de sangre periférica de la Sociedad Americana del Cáncer.

Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, O tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro documento Estudios Clínicos: lo que necesita saber. Usted puede leer este documento en nuestro sitio Web o solicitarlo a través de nuestra línea sin costo 1-800-227-2345.

Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura o masaje, entre otros.

¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Asimismo, se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento convencional.

Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:

  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto" del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?
  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.

La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.

Opciones de tratamiento por etapas

Tumores de células germinales en etapa I

Seminomas en etapa I: estos cánceres son curados en más del 95% de los pacientes. Primero son tratados con cirugía para extirpar el testículo y el cordón espermático (orquiectomía inguinal radical). Después de la cirugía, existen varios opciones:

    Radioterapia: radiación dirigida a los ganglios linfáticos regionales (ganglios linfáticos inguinales y retroperitoneales) es el próximo paso más común. Debido a que las células seminomatosas son muy susceptibles a la radiación, se pueden utilizar dosis bajas de radiación, en general por aproximadamente de 10 a 15 tratamientos.

    Su médico puede recomendarle radioterapia, aun cuando no hay evidencia en la tomografía computarizada de que el cáncer se haya propagado a los ganglios. Esto se debe a que en aproximadamente uno de cinco pacientes, las células cancerosas se han propagado pero no fueron vistas en los estudios por imágenes (como en CT). El uso de la radiación generalmente destruye con éxito estas metástasis escondidas (ocultas).

    Quimioterapia: otra opción que funciona tan bien como la radiación consiste en administrar una o dos dosis de quimioterapia con el medicamento carboplatino después de la cirugía.

    Observación cuidadosa (vigilancia): otro método para tratar a los hombres con seminomas en etapa I consiste en no administrar radiación o quimioterapia inmediatamente después de la cirugía, sino observar cuidadosamente a los pacientes por varios años. Esto significa ver al doctor y hacerse un examen físico, análisis de sangre y estudios por imágenes (radiografías del tórax y tomografías computarizadas) cada varios meses durante los primeros años, luego posiblemente con menos frecuencia. Si con estas pruebas no se detecta ningún signo de que el cáncer se ha propagado más allá del testículo, no se administra tratamiento adicional. alrededor del 15% al 20% de los pacientes presentan recaída, pero si la metástasis se detectan posteriormente, se puede aún usar eficazmente radiación o quimioterapia para curar el cáncer.

    Una manera en la que los doctores deciden de si deben ofrecer tratamiento se basa en el tamaño del tumor y si éste invade los vasos sanguíneos adyacentes. Si el tumor es grande o invade los vasos sanguíneos, los doctores pudieran recomendar tratamiento con radiación o quimioterapia.

No seminomas en etapa I: estos cánceres son también curables en gran medida (98%), pero el tratamiento convencional es diferente del tratamiento de los seminomas. Al igual que para el seminoma, el tratamiento inicial es la cirugía para extirpar el testículo y el tumor (orquiectomía inguinal radical). Luego, las opciones de tratamiento dependen de la etapa.

Hay dos opciones para la etapa IA (T1):

  • Disección del ganglio linfático retroperitoneal (retroperitoneal lymph node dissection, RPLND): la ventaja es que ofrece una alta tasa de curación, pero tiene las mismas desventajas de una cirugía mayor con sus complicaciones y la posibilidad de la pérdida de la capacidad para eyacular normalmente. Después de la disección del ganglio linfático retroperitoneal, si se encuentra cáncer en los ganglios, se puede recomendar quimioterapia.
  • Observación cuidadosa (vigilancia) por varios años: la ventaja de la vigilancia consiste en que no hay que enfrentarse a los problemas de la cirugía o a los efectos secundarios de la quimioterapia. Por otro lado, la desventaja consiste en que usted tiene que visitar al médico en muchas ocasiones y hacerse muchas radiografías y pruebas. Por los primeros dos años, las visitas al médico y los análisis de sangre se realizan cada uno a dos meses, y las tomografías computarizadas cada dos a cuatro meses. Sin la observación cuidadosa, el cáncer puede regresar (recaída) y puede crecer tanto que la cura puede que no sea posible. Hasta ahora, esto no se ha dado en hombres que consultaban al médico con las visitas de seguimiento según estaban programadas. La mayoría de las recaídas ocurre en el primer año después del diagnóstico, y la mayoría del resto en el segundo año. Las recaídas generalmente son tratadas con quimioterapia. Aun cuando más pacientes presentarán una recaída con la vigilancia que con la disección de ganglios linfáticos, las tasas de curación son similares para ambos métodos debido a que las recaídas se encuentran por lo general lo suficientemente temprano como para ser curadas.

Hay hasta tres opciones para la etapa IB (T2, T3 o T4)

  • Disección del ganglio linfático retroperitoneal Al igual que en la etapa IA, se puede recomendar la quimioterapia después de la disección de los ganglios linfáticos retroperitoneales dependiendo de la extensión del cáncer que se encontró.
  • Observación cuidadosa (vigilancia): requiere de visitas frecuentes a los médicos y pruebas durante varios años. Por lo general, no es una opción si el tumor es T3 o T4 o para la enfermedad T2 que tiene invasión vascular (algo que es visto por un patólogo que observa el tumor con un microscopio).
  • Quimioterapia: la opción más común es el régimen BEP por dos ciclos. Esta opción tiene una alta tasa de curación, pero tiene la desventaja de los efectos secundarios de la quimioterapia (mayormente los que son a corto plazo, puesto que dos ciclos causan menos efectos secundarios a largo plazo).

Para la etapa in situ (is):

    Si los niveles de marcadores tumorales (como AFP o HCG) siguen siendo altos incluso después de extirpar el testículo/tumor, pero no se observa el tumor en la CT, se recomiendan dosis completas de quimioterapia por tres a cuatro ciclos.

Los médicos han aprendido que ciertas características del tumor indican que el cáncer pudiera haber regresado. Estas características dependen de los resultados de los análisis de sangre y de la manera en que de las células cancerosas lucen bajo el microscopio. Si estas características están presentes, es menos probable que los médicos recomienden la observación solamente.

Tumores de células germinales en etapa II

Seminomas en etapa II: estos cánceres son tratados de manera diferente según el tamaño de los ganglios linfáticos retroperitoneales.

    Etapas IIa y IIb: en estas etapas el tamaño de los ganglios linfáticos no es mayor de 5 cm. Estos cánceres son tratados con cirugía para extirpar el testículo (orquiectomía inguinal radical) seguida de radiación en los ganglios linfáticos retroperitoneales. Normalmente se administran dosis más altas de radiación para los seminomas en etapa II que en los seminomas en etapa I. Si por alguna razón no se puede administrar radiación, se puede usar quimioterapia.

    Etapa IIc: en esta etapa el tamaño de los ganglios linfáticos es mayor de 5 cm. Estos cánceres se tratan con orquiectomía inguinal radical seguida de quimioterapia por tres o cuatro ciclos. Por lo general, la radioterapia no es utilizada en los seminomas en etapa IIc.

No seminomas en etapa II: el tratamiento para estos tumores depende de los marcadores tumorales y los ganglios linfáticos retroperitoneales. Todos los hombres se someterán a una orquiectomía inguinal radical para extirpar el testículo con el tumor. Después de la cirugía, hay dos opciones principales:

    Disección del ganglio linfático retroperitoneal (RPLND). A esto le puede seguir más tratamiento con quimioterapia si los ganglios linfáticos contienen cáncer. Por lo general, la quimioterapia se administra en dos ciclos.

    Quimioterapia. Algunas veces, el médico recomendará que el paciente reciba directamente quimioterapia (sin la cirugía del ganglio linfático retroperitoneal). Es más probable que esto ocurra si los ganglios linfáticos retroperitoneales se ven muy grandes en la tomografía computarizada o si los niveles del marcador tumoral (HCG y/o AFP) son elevados aun después de extirpar el testículo con el tumor. Usualmente la quimioterapia se administra por tres o cuatro ciclos.

    Después de la quimioterapia, se repite una tomografía computarizada para ver si los ganglios linfáticos retroperitoneales continúan agrandados, y de ser así, éstos son extirpados mediante RPLND.

Tumores de células germinales en etapa III

Los seminomas y los no seminomas en etapa III se tratan con una orquiectomía seguida por tres o cuatro ciclos de quimioterapia con una combinación de medicamentos. Los regímenes principales son los mismos que los utilizados contra los tumores cancerosos testiculares en etapa II (por lo general BEP o EP). Este tratamiento fomenta la curación en más del 70% de los casos.

Una vez concluye la quimioterapia, el médico determina si quedó algo del cáncer. Los pacientes con estudios normales y marcadores normales por lo general son observados minuciosamente después de esto, y puede que no necesiten tratamiento adicional.

A veces puede que permanezcan algunos tumores, generalmente en los pulmones o en los ganglios linfáticos retroperitoneales. El tratamiento adicional en este momento depende del tipo de cáncer.

Seminomas: los tumores que permanecen después de la quimioterapia, pero que no parecen seguir creciendo a menudo son observados con estudios por imágenes. Los resultados de la PET y el tamaño del tumor influirán en la decisión de continuar la atención de seguimiento con estudios por imágenes y marcadores tumorales o de considerar cirugía y/o radiación. Otra opción puede ser quimioterapia con diferentes medicamentos si estos tratamientos no surten efecto.

No-seminomas: por lo general, los tumores remanentes son extirpados quirúrgicamente y esto puede conformar una cura. Otra opción puede ser quimioterapia adicional, pero con diferentes medicamentos. Los pacientes cuyo cáncer ha hecho metástasis al cerebro por lo general reciben quimioterapia más radioterapia dirigida al cerebro, aunque la cirugía al tumor en el cerebro es otra opción.

Si los niveles del marcador tumoral son muy elevados o el cáncer se ha propagado ampliamente, entonces el tratamiento de quimioterapia usual puede que no siempre sea suficiente. Algunas veces el médico puede recomendar altas dosis de quimioterapia seguida de un trasplante de células madre si la quimioterapia regular no surte efecto. Además, los pacientes pudieran considerar la participación en un estudio clínico de regimenes de quimioterapia más nuevos (para más información, consulte la sección "Estudios clínicos").

Tumores recurrentes de células germinales

Si el cáncer desaparece con el tratamiento y luego regresa, se dice que recurrió o que hay una recaída. El tratamiento de los tumores recurrentes de las células germinales depende de la etapa y el tratamiento iniciales. El cáncer que regresa en los ganglios linfáticos retroperitoneales puede ser tratado con cirugía (RPLND) si la recurrencia es menor (y si la orquiectomía fue el único tratamiento quirúrgico administrado anteriormente). Dependiendo de los resultados de la cirugía, se pudiera recomendar quimioterapia.

Si parece que el cáncer ha recurrido en muchos de los ganglios linfáticos retroperitoneales o si el cáncer ha regresado en otra localización, entonces se recomienda usualmente quimioterapia. A esto le puede seguir cirugía.

Si el cáncer de un hombre recurriera después de la quimioterapia o si su tratamiento ya no está surtiendo efecto, entonces será tratado con regimenes de quimioterapia diferentes, lo que típicamente incluyen ifosfamida, cisplatino y ya sea etopósido, paclitaxel o vinblastina.

El tratamiento del cáncer testicular que ha regresado después de la quimioterapia no siempre es tan eficaz como los médicos quisieran. Por lo tanto, algunos médicos pueden recomendar altas dosis de quimioterapia seguidas de un trasplante de células madre. Esta puede ser una mejor opción para los hombres con enfermedad recurrente, en lugar de la quimioterapia convencional. (Vea la sección “Altas dosis de quimioterapia y trasplante de células madre” para más información).

En general, si la quimioterapia ha dejado de ser eficaz, resulta probablemente mejor buscar una segunda opinión en un centro de excelencia con amplia experiencia en el tratamiento de pacientes con cáncer testicular recurrente, antes de comenzar con otros tratamientos. También se pueden considerar estudios clínicos.

Tumores de las células de Sertoli y de las células de Leydig

Por lo general se recomienda la orquiectomía inguinal radical contra estos tipos de tumores. Comúnmente, la radioterapia y la quimioterapia no son eficaces en estos tipos raros de tumores testiculares. Si el médico sospecha que el tumor se ha propagado fuera del testículo, los ganglios linfáticos retroperitoneales pueden ser extirpados quirúrgicamente.

Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) son buenas fuentes de información.

La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee información de tratamiento a través del 1-800-4-CANCER y su página Web (www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están disponibles en www.cancer.gov.

La historia de Lance Armstrong

Nadie ha demostrado mejor los avances que se han logrado en el tratamiento del cáncer de testículo que Lance Armstrong. En 1996, este ciclista mundialmente reconocido comenzó a sentir que sus energías disminuían, comenzó a toser sangre y tenía dolor en un testículo. Se le diagnosticó un cáncer testicular que ya se había propagado por todo su cuerpo hasta sus pulmones y cerebro.

Después que le extirparon el testículo, recibió quimioterapia con cisplatino, etopósido e ifosfamida (ifosfamida se usaba en lugar de bleomicina para evitar cualquier daño a sus pulmones que le impidiera continuar en el ciclismo). También se sometió a una cirugía para extraerle dos metástasis cerebrales (no se le administró radioterapia por temor a que perjudicara su equilibrio o coordinación).

Lance completó su tratamiento a finales de ese año y, en 1998, ya estaba compitiendo nuevamente. En 1999 gano el Tour de France, catalogado por algunos como el evento deportivo más extenuante del mundo. Lance marcó un record al ganar este evento siete veces consecutivas desde 1999 a 2005. Además, creó la Lance Armstrong Foundation, una organización caritativa dedicada a la cura del cáncer, así como a la forma de lidiar con las consecuencias. Puede leer más información en su página en Internet en www.laf.org.

¿Qué debe preguntarle a su médico sobre el cáncer de testículo?

A medida que se vaya enfrentando a su cáncer y al proceso de tratamiento, es importante que tenga conversaciones francas y abiertas con los miembros del equipo de atención del cáncer encargado de su caso. Debe sentirse en libertad de hacer las preguntas que pueda tener, sin importar lo insignificantes que le parezcan. Entre las preguntas que pudiera querer hacer están:

  • ¿Qué tipo de cáncer de testículo tengo?
  • ¿Se ha propagado mi cáncer más allá de la localización primaria?
  • ¿En qué etapa (estadio) se encuentra mi cáncer? ¿Qué significa la clasificación por etapas?
  • ¿Se necesitan hacer otras pruebas antes de decidir sobre el tratamiento?
  • ¿Cuánta experiencia tiene con el tratamiento de este tipo de cáncer?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Cuántas disecciones de ganglios retroperitoneales ha realizado?
  • ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
  • ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento? ¿Qué conllevará? ¿Dónde se administrará?
  • ¿Cuánto tiempo me tomará la recuperación del tratamiento?
  • ¿Cuándo puedo volver a trabajar después del tratamiento?
  • ¿Cuáles son los riesgos o lo efectos secundarios posibles de mi tratamiento?
  • ¿Cuándo puedo tener relaciones sexuales después del tratamiento?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que quede estéril? ¿Debería acudir a un banco de esperma?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer recurra? ¿Qué haríamos si eso sucediera?
  • ¿Algún tipo de tratamiento reduce el riesgo de recurrencia más que otro?
  • ¿Debo obtener una segunda opinión antes de iniciar el tratamiento, y cuándo sería útil para mí obtener una segunda opinión?

Sin duda usted tendrá otras preguntas acerca de su situación personal. Asegúrese de escribirlas para que recuerde hacérselas al equipo que atiende su cáncer. Recuerde también que los médicos no son los únicos que pueden proporcionarle información. Otros profesionales de atención a la salud, como las enfermeras y los trabajadores sociales, pueden tener las respuestas a sus preguntas.

¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de testículo?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer aprenden a vivir con la incertidumbre.

Cuidados posteriores

El cuidado de seguimiento es extremadamente importante después del tratamiento del cáncer de testículo, ya que éste a menudo es muy curable. Todavía existe una buena probabilidad de cura aun si el tumor regresa, por lo que es importante encontrarlo a tiempo.

El equipo de atención a la salud que se encarga de su caso le explicará cuáles son las pruebas que necesita y la frecuencia con la que debe realizarlas. Necesitará pruebas de sangre frecuentes para medir los niveles de ciertos marcadores proteicos (alfafetoproteína [AFP], gonadotropina coriónica humana [HCG] y lactato deshidrogenasa [LDH]) para ayudar a detectar la recurrencia lo antes posible. Necesitará también sacarse de forma periódica radiografías, tomografías computarizadas y otros estudios por imágenes para detectar recurrencia, metástasis o un tumor nuevo. Después de varios años, estas citas y pruebas no tienen que hacerse con tanta frecuencia. Dependiendo del tratamiento que ha tenido, es posible que requiera también seguimiento específico por las complicaciones posibles del mismo.

Haga un esfuerzo especial para asistir a todas las citas con el equipo que atiende su cáncer y siga sus instrucciones cuidadosamente. Informe a su médico de inmediato cualquier síntoma nuevo o recurrente. Hay alrededor de un 3% de probabilidad de que los hombres que han tenido cáncer en un testículo desarrollen cáncer en el otro. Por lo general este es un cáncer nuevo y no una metástasis del tumor anterior. Siempre hay una probabilidad de que el cáncer regrese, algunas veces hasta por 30 años después, aunque la mayoría de las recurrencias ocurren en los primeros cinco años.

Debido a que el cáncer testicular o su tratamiento pueden causar esterilidad, es posible que antes de empezar el tratamiento los hombres que deseen tener hijos consideren necesario el almacenamiento de esperma en un banco de esperma para su uso posterior. Sin embargo, esté consciente de que en muchos casos la enfermedad puede causar niveles bajos de esperma, lo que hace difícil obtener una buena muestra. En algunos casos, si queda un testículo, la fertilidad retorna temporal o permanentemente después de que un cáncer testicular haya sido tratado con éxito. Típicamente, por ejemplo, la fertilidad retorna dos años después de terminar la quimioterapia. Incluso cuando el conteo espermático del semen es muy bajo, los hombres cuentan con varias opciones para la procreación. Una de estas opciones incluye la fertilización in Vitro, en la cual un óvulo que ha sido extraído del ovario de la pareja es fertilizado por sus espermatozoides en un laboratorio y luego reimplantado en el útero. Asegúrese de hablar sobre sus inquietudes de fertilidad con su médico antes de que inicie el tratamiento.

Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause algún malestar para que le puedan ayudar a tratarlo.

Consultas con un nuevo médico

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede deberse a que el doctor que le atendió por primera vez se retiró o se cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de conservar lo siguiente:

  • Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si se sometió a una cirugía, una copia del reporte del procedimiento.
  • Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al alta que los médicos tienen que preparar cuando envían al paciente a su casa.
  • Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
  • Si ha recibido quimioterapia u otras medicinas, una lista de sus medicamentos, las dosis de los medicamentos y cuándo los tomó.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento.

Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.

Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.

Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. Sin embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.

Alimentación y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted padece una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar.

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:

  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la semana. A los niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.

Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.

¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al médico y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su médico pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia.

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su médico puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus médicos indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento paliativo.

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer.

En este momento, es posible que usted se beneficie de la atención de hospicio. La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.

¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y el tratamiento del cáncer de testículo?

Se han estado realizando investigaciones importantes sobre el cáncer testicular en muchos hospitales universitarios, centros médicos y otras instituciones en todo el país. Cada año, los científicos incrementan su conocimiento acerca de las causas de la enfermedad, cómo prevenirla y cómo mejorar el tratamiento.

Recientemente, los investigadores han encontrado variaciones hereditarias en dos genes llamados "c-KIT ligand" (KITLG) y "sprouty 4" (SPRY4) que parece aumentar el riesgo de un hombre de padecer cáncer de testículo. Otro estudio observó que puede que las variantes de otros tres genes (DMRT1, TERT y ATF71P) aumenten también el riesgo de cáncer testicular. Estos hallazgos pueden ayudar a identificar a los hombres con un riesgo mayor, aunque es necesario realizar más estudios.

Además, los científicos están estudiando los cambios en el ADN de las células cancerosas de los testículos, para aprender más acerca de las causas de esta enfermedad con la esperanza de que una mayor comprensión lleve a un tratamiento aún más eficaz. Ciertas mutaciones genéticas que han sido encontradas en las células cancerosas de testículo han sido vinculadas a resistencia a quimioterapia y predicen resultados desfavorables. Estos hallazgos pueden ayudar a individualizar mejor el tratamiento y a ayudar a encontrar nuevos medicamentos para tratar el cáncer testicular que puedan atacar estas mutaciones genéticas. Una mejor comprensión de los cambios genéticos ayudará a los doctores a decidir cuáles pacientes necesitan tratamiento adicional y cuáles pueden ser tratados con seguridad con cirugía solamente.

Los estudios clínicos han refinado los métodos de los médicos para tratar estos tipos de cáncer y se espera que den las respuestas a preguntas adicionales. Por ejemplo, los estudios han identificado los factores que ayudan a predecir qué pacientes tienen un pronóstico particularmente bueno y por lo tanto no necesitan cirugía de los ganglios linfáticos ni radioterapia. Los estudios también han hallado factores de pronósticos desfavorables que sugieren que ciertos pacientes se pueden beneficiar de un tratamiento más intensivo.

Se ha estado realizando una gran cantidad de trabajo para tratar de limitar las toxicidades a largo plazo del tratamiento mientras se mantiene la tasa de curación. Los médicos quieran poder predecir mejor qué cánceres son más probables que recurran y luego basar en esto la cantidad de terapia, de manera que no se trate menos o en exceso a nadie. Un estudio reciente informó buenos resultados al individualizar el tratamiento de los hombres con cáncer testicular metastásico basándose en la reducción de los marcadores tumorales (AFP y HCG) después de la quimioterapia, administrando tratamiento más intenso a aquellos con una reducción más lenta.

Se están probando nuevos medicamentos y nuevas combinaciones de medicamentos para pacientes con cáncer recurrente. Se está estudiando el trasplante de células madre como una estrategia para ayudar a los hombres con tumores de pronóstico desfavorable a tolerar una quimioterapia más intensiva. Además, se han refinado las combinaciones de quimioterapia para ver si la eliminación de ciertos medicamentos y su substitución con otros, o la disminución de las dosis puede reducir los efectos secundarios en algunos hombres sin reducir la eficacia del tratamiento.

Estudios recientes han revelado que los hombres que son seropositivos (VIH) presentan un incremento en el riesgo de desarrollar cáncer testicular. Debido a las modernas terapias medicamentosas para la infección del VIH, la mayoría de estos hombres se pueden curar utilizando tratamientos convencionales (orquiectomía, quimioterapia y/o radioterapia) y pueden experimentar una mejor calidad de vida a pesar de su estatus VIH.

Conforme más y más hombres jóvenes sobreviven al cáncer testicular, la fertilidad se ha convertido en un aspecto muy importante a ser considerado. Los avances en los métodos reproductivos de respaldo como la fertilización in Vitro han hecho que la paternidad sea posible para los sobrevivientes de cáncer testicular, incluso si sus conteos espermáticos son extremadamente bajos. En algunos casos, las células espermáticas extraídas de una muestra de biopsia testicular pueden resultar exitosas cuando otras opciones han fallado.

Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

Tenemos material informativo relacionado con este tema que también puede ayudarle. Estos materiales pueden ser solicitados llamando gratis al 1-800-227-2345:

Después del diagnóstico: una guía para los pacientes y sus familiares

Trasplante de células madre de la médula ósea y de la sangre periférica

¿Tengo cáncer testicular?

Sexualidad y cáncer: para el hombre con cáncer y su pareja

Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares

Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares

Los siguientes libros de la Sociedad Americana del Cáncer también están disponibles. Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los precios o para hacer un pedido.

Cancer in the Family: Helping Children Cope With a Parent’s Illness

Couples Confronting Cancer: Keeping Your Relationship Strong

Organizaciones nacionales y sitios Web*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

Instituto Nacional del Cáncer

Teléfono sin cargo: 1-800-422-6237

Sitio Web: www.cancer.gov

Testicular Cancer Resource Center

Sitio Web: http://tcrc.acor.org

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Comuníquese con nosotros a cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en Internet en www.cancer.org.

Referencias

Albers P, Albrecht W, Algaba F, et al. Guidelines on testicular cancer. European Urology. 2005; 48:885–894.

Altekruse SF, Kosary CL, Krapcho M, et al (eds). SEER Cancer Statistics Review, 1975-2007, National Cancer Institute. Bethesda, MD, http://seer.cancer.gov/csr/1975_2007/, based on November 2009 SEER data submission, posted to the SEER web site, 2010.

American Cancer Society. Cancer Facts and Figures 2009. Atlanta, Ga: American Cancer Society; 2009.

American Joint Committee on Cancer. Testis. In: AJCC Cancer Staging Manual. 6th ed. New York: Springer; 2010:469–473.

Bosl GJ, Bajorin DF, Sheinfeld J, et al. Cancer of the testis. In: DeVita VT, Hellman S, Rosenberg SA, eds. Cancer: Principles and Practice of Oncology. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins; 2005:1269–1294.

Hanna N, Timmerman R, Foster RS, et al. Testis Cancer. In: Kufe DW, Pollock RE, Weichselbaum RR, Bast RC, Gansler TS, Holland JF, Frei E. Cancer Medicine 6. Hamilton, Ontario: BC Decker; 2003. 1747–1768.

Honecker F, Wermann H, Mayer F et al. Microsatellite instability, mismatch repair deficiency and BRAF mutation in treatment resistant germ cell tumors. J Clin Oncol. 2009;27:2129–2136.

Horwich A, Shipley J, Huddart R. Testicular germ-cell cancer. Lancet. 2006;367:754–765.

Kanetsky P, Mitra N, Vardhanabhuti S et al. Common variation in KITLG and at 5q31.3 predisposes to testicular germ cell cancer. Nat Genet. 2009 May 31 (Epub ahead of print)

National Comprehensive Cancer Network (NCCN). Practice Guidelines in Oncology: Testicular Cancer. Version 2.2009. Accessed at www.nccn.org/professionals/physician_gls/PDF/testicular.pdf on June 30, 2010.

Olofsson S, Dahl O, Jerkeman M et al. Individualized intensification of treatment based on tumor marker decline in metastatic nonseminomatous germ cell testicular cancer: A report from the Swedish Norwegian Testicular Cancer Group. J Clin Oncol. 2009;27 (suppl;abstr 5015.)

Raghavan D, ed. American Cancer Society Atlas of Clinical Oncology - Testicular Cancer. Hamilton, Ontario: BC Decker; 2003.

Ryan CJ, Small EJ, Torti FM. Testicular cancer. In: Abeloff MD, Armitage JO, Niederhuber JE. Kastan MB, McKenna WG, eds. Abeloff's Clinical Oncology. 4th ed. Philadelphia, Pa: Elsevier; 2008:1713–1744.

Turnbull C, Rapley EA, Seal S, et al; UK Testicular Cancer Collaboration. Variants near DMRT1, TERT and ATF7IP are associated with testicular germ cell cancer. Nat Genet. 2010 Jul;42(7):604-7. Epub 2010 Jun 13.


Fecha de última actualización: 08/28/2009
Fecha de último cambio o revisión: 07/08/2010