Cáncer de testículo

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Tratamiento contra el Cáncer de testículo TEMAS

Opciones de tratamiento para el cáncer de testículo según el tipo y la etapa

El tratamiento del cáncer testicular se basa principalmente en el tipo y la etapa del cáncer. Entre los tumores de células germinales, los seminomas puros se tratan de una manera, y todos los otros cánceres (todos los tipos no seminomas y los tumores de células germinales mixtas) se tratan de otra manera.

Tumores de células germinales en etapa 0

En esta etapa, el tumor en el testículo es carcinoma in situ (CIS), el cáncer no se ha propagado fuera del testículo, y los niveles de marcadores tumorales (como HCG y AFP) no están elevados.

Si esta etapa se diagnosticó después de la cirugía para extirpar el testículo, no hay necesidad de otro tratamiento.

Si se encontró el CIS después de una biopsia de testículo (por ejemplo, debido a problemas de fertilidad), el médico podría recomendar que no se ofrezca tratamiento inmediatamente. En lugar del tratamiento, se observa al paciente minuciosamente con exámenes físicos repetidos, ecografía del testículo y análisis de sangre de los niveles de los marcadores tumorales. Puede que no haya necesidad de tratamiento siempre y cuando no existan signos de que el CIS está creciendo o convirtiéndose en un cáncer invasivo. Si se trata el CIS, se hace con cirugía (para extirpar el testículo) o con radioterapia dirigida al testículo.

Si los niveles de los marcadores tumores son elevados, el cáncer en realidad no está en etapa 0, incluso cuando sólo se encontró CIS en el testículo y no existen signos de propagación del cáncer. Estos casos se tratan como cánceres en etapa IS.

Tumores de células germinales en etapa I

Seminomas en etapa I: estos cánceres se puede curar en casi todos los pacientes. Primero son tratados con cirugía para extirpar el testículo y el cordón espermático (orquiectomía inguinal radical). Después de la cirugía, existen varias opciones:

  • Radioterapia: el próximo paso más común consiste en radiación dirigida a los ganglios linfáticos paraaórticos (en la parte trasera del abdomen, alrededor del vaso sanguíneo grande llamado aorta). Debido a que las células seminomas son muy susceptibles a la radiación, se pueden utilizar dosis bajas de radiación, en general por aproximadamente de 10 a 15 tratamientos (suministrados durante 2 a 3 semanas).
  • Su médico puede recomendarle radioterapia, aun cuando no hay evidencia en la tomografía computarizada de que el cáncer se haya propagado a los ganglios. Esto se debe a que en aproximadamente uno de cinco pacientes, las células cancerosas se han propagado pero no fueron vistas en los estudios por imágenes (como en CT). Por lo general, la radioterapia puede destruir estas metástasis escondidas (ocultas).

  • Quimioterapia: una opción que funciona tan bien como la radiación consiste en administrar uno o dos ciclos de quimioterapia (quimio) con el medicamento carboplatino después de la cirugía.
  • Observación cuidadosa (vigilancia): si el cáncer no se ha propagado fuera del testículo, una opción común consiste en no administrar radiación o quimio inmediatamente después de la cirugía, sino estar bajo la observación minuciosa de su médico hasta por 10 años. Esto significa hacerse exámenes físicos y análisis de sangre cada 3 a 4 meses por los primeros 2 años, con estudios por imágenes (tomografías computarizadas y algunas veces radiografías del tórax y) cada 6 meses durante ese periodo de tiempo. Las pruebas y los estudios se realizan con menos frecuencia durante los próximos años. Si con estas pruebas no se detecta ningún signo de que el cáncer se ha propagado fuera del testículo, no es necesario otro tratamiento. En alrededor del 15% al 20% de los pacientes, el cáncer regresará como propagación a los ganglios linfáticos o a otros órganos, pero de ser así, la radiación o la quimioterapia por lo general pueden aún curar el cáncer.
  • Los médicos están menos inclinados a recomendar la observación si el tumor invade los vasos sanguíneos o linfáticos en el cordón espermático o si ha alcanzado el escroto. En estos casos, la radiación o la quimioterapia probablemente sean una buena opción.

Seminomas en etapa IS: en esta etapa, el nivel de uno o más marcadores tumorales sigue siendo elevado después de extirpar el testículo que contiene el seminoma. Esto ocurre en muy pocas ocasiones, aunque se puede tratar frecuentemente con radiación.

No seminomas en etapa I: casi todos estos cánceres se pueden curar, pero el tratamiento convencional es diferente del tratamiento de los seminomas. Al igual que para el seminoma, el tratamiento inicial es la cirugía para extirpar el testículo y el tumor (orquiectomía inguinal radical). Luego, las opciones de tratamiento dependen de la etapa.

Hay dos opciones para la etapa IA (T1):

  • Disección del ganglio linfático retroperitoneal (RPLND): la extirpación de los ganglios linfáticos en la parte trasera del abdomen tiene la ventaja de ofrecer una alta tasa de curación, pero tiene las desventajas de una cirugía mayor con sus posibles complicaciones, incluyendo la posibilidad de la pérdida de la capacidad para eyacular normalmente. Después de la disección del ganglio linfático retroperitoneal, si se encuentra cáncer en los ganglios, se puede recomendar quimioterapia.
  • Observación cuidadosa (vigilancia): la vigilancia podría evitar los posibles efectos secundarios de la cirugía, pero requiere muchas visitas a los médicos, así como muchas pruebas. Estas visitas y pruebas necesitarán realizarse con bastante frecuencia (tal como cada 1 a 2 meses) durante aproximadamente el primer año, pero el tiempo transcurrido entre visitas se puede extender con el paso del tiempo. Si el cáncer regresa, normalmente lo hace dentro del primer año o el segundo año. Las recaídas generalmente son tratadas con quimioterapia. Aun cuando más pacientes presentarán una recaída con la vigilancia que con la disección de ganglios linfáticos, las tasas de curación son similares debido a que las recaídas se encuentran por lo general lo suficientemente temprano como para ser curadas.

Hay hasta tres opciones para la etapa IB (T2, T3 o T4)

  • Disección del ganglio linfático retroperitoneal: al igual que en la etapa IA, se puede recomendar la quimioterapia después de la disección de los ganglios linfáticos retroperitoneales si se encuentra cáncer en los ganglios linfáticos.
  • Observación cuidadosa (vigilancia): requiere de visitas frecuentes a los médicos y pruebas durante varios años. Por lo general, no es una opción si el tumor ha alcanzado el cordón espermático o el escroto (T3 o T4) o para tumores T2 donde las células cancerosas están creciendo en los vasos sanguíneos o linfáticos cuando se observó el tumor con un microscopio (invasión vascular).
  • Quimioterapia: la opción más común es el régimen BEP (bleomicina, etopósido, y cisplatino) por dos ciclos. Este tratamiento tiene una alta tasa de cura, aunque puede causar efectos secundarios (los cuales son principalmente de corto plazo). La quimioterapia se usa con más frecuencia en Europa que en los Estados Unidos.

No seminoma en etapa IS: si los niveles de marcadores tumorales (como AFP o HCG) siguen siendo altos incluso después de extirpar el testículo/tumor, pero no se observa el tumor en la CT, se recomienda quimioterapia, ya sea con tres ciclos de BEP o cuatro ciclos de EP (etopósido y cisplatino).

Tumores de células germinales en etapa II

Seminomas en etapa IIA y IIB: después de la cirugía para extirpar el testículo (orquiectomía inguinal radical), la mayoría de estos cánceres son tratados con radiación en los ganglios linfáticos retroperitoneales. Por lo general, a los seminomas en etapa II se les administran dosis más altas de radiación que a los seminomas en etapa I. Si por alguna razón no se puede administrar radiación, se puede usar quimioterapia.

Para algunos seminomas con ganglios linfáticos más grandes o con propagación a varios ganglios linfáticos diferentes, se puede administrar quimioterapia en lugar de radiación. Se pueden usar cuatro ciclos de EP (etopósido y cisplatino) o tres ciclos de BEP (bleomicina, etopósido, y cisplatino).

Seminomas en etapa IIC: estos cánceres se tratan con orquiectomía inguinal radical seguida de quimioterapia con cuatro ciclos de EP o tres o cuatro ciclos de BEP. Por lo general, la radioterapia no se utiliza en los seminomas en etapa IIC.

No seminomas en etapa II: después de la orquiectomía inguinal radical para remover el testículo con el tumor, el tratamiento depende de los niveles remanentes de los marcadores tumorales en la sangre y la extensión de la propagación a los ganglios linfáticos retroperitoneales. Existen dos opciones principales:

  • Disección del ganglio linfático retroperitoneal (RPLND): se extirpan los ganglios linfáticos en la parte trasera del abdomen. A esto le puede seguir más tratamiento con quimioterapia (usualmente por dos ciclos) si se confirma que los ganglios linfáticos contienen cáncer.
  • Quimioterapia: el médico podría recomendar quimioterapia en lugar de la disección del ganglio linfático retroperitoneal (RPLND), especialmente si los ganglios linfáticos retroperitoneales están más grandes, si el cáncer se ha propagado a varios ganglios linfáticos diferentes, o si los niveles de marcadores tumorales (HCG y/o AFP) están altos incluso después de la orquiectomía. Usualmente la quimioterapia se administra por tres o cuatro ciclos.
  • Después de la quimioterapia, se repite una tomografía computarizada para ver si los ganglios linfáticos continúan agrandados, De ser así, éstos son usualmente extirpados mediante RPLND.

Tumores de células germinales en etapa III

Aun cuando los tumores de células germinales en etapa III se han propagado al momento de ser detectados, la mayoría de ellos aún se pueden curar.

Tanto los seminomas, como los no seminomas en etapa III se tratan con una orquiectomía seguida por quimioterapia con una combinación de medicamentos. Los regímenes principales son los mismos que los utilizados contra los tumores cancerosos testiculares en etapa II (por lo general BEP o EP), pero usualmente se administran al menos tres ciclos de BEP o cuatro ciclos de EP. Los pacientes con tumores no seminomas que presentan pronósticos desfavorables (usualmente debido a propagación distante a otras áreas aparte de los pulmones o debido a niveles muy altos de marcadores tumorales) pueden recibir cuatro ciclos de BEP o VIP (vinblastina, ifosfamida, y cisplatino).

Una vez que concluye la quimioterapia, el médico determina si quedó algo del cáncer. Los pacientes con estudios normales y niveles de marcadores normales por lo general son observados minuciosamente después de esto, y puede que no necesiten tratamiento adicional.

A veces puede que permanezcan algunos tumores, generalmente en los pulmones o en los ganglios linfáticos retroperitoneales. El tratamiento adicional en este momento depende del tipo de cáncer.

Seminomas: los tumores que permanecen después de la quimioterapia, pero que no parecen seguir creciendo a menudo son observados con estudios por imágenes. Los resultados de la PET y el tamaño del tumor influirán en la decisión de continuar la atención de seguimiento con estudios por imágenes y marcadores tumorales o de considerar tratamiento con cirugía, radioterapia, o con quimioterapia (usando una combinación diferente de medicamentos).

No seminomas: por lo general, los tumores remanentes son extirpados quirúrgicamente y esto puede conformar una cura. Si queda algo de tumor, podría ser necesario administrar más quimioterapia (usualmente por dos ciclos, a menudo con diferentes medicamentos). Otra opción podría ser comenzar con quimioterapia adicional de diferentes medicamentos. Después de esto, se podría practicar una cirugía si queda cualquier tumor.

Los pacientes cuyo cáncer se propagó al cerebro por lo general reciben quimioterapia más radioterapia dirigida al cerebro. Si los tumores en el cerebro no están sangrando o causando síntomas, algunos médicos podrían optar por comenzar con quimioterapia para ver si los tumores se pueden destruir sin radiación. También se podría practicar una cirugía para el tumor del cerebro, de ser necesario.

Si el cáncer es resistente a la quimioterapia o se ha propagado a muchos órganos, la dosis de quimioterapia usual puede que no siempre sea suficiente. Algunas veces el médico podría recomendar altas dosis de quimioterapia seguidas de un trasplante de células madre. Además, los pacientes pudieran considerar la participación en un estudio clínico de regímenes de quimioterapia más nuevos.

Tumores recurrentes de células germinales

Si el cáncer desaparece con el tratamiento y luego regresa, se dice que recurrió o que hay una recaída. Si esto ocurre, usualmente es dentro de los primeros 2 años después del tratamiento. En general, si el cáncer regresa, resulta probablemente mejor buscar una segunda opinión en un centro con amplia experiencia en el tratamiento del cáncer testicular recurrente antes de comenzar con el tratamiento.

El tratamiento de los tumores recurrentes de las células germinales depende del tratamiento inicial y del lugar donde el cáncer regresa. El cáncer que regresa en los ganglios linfáticos retroperitoneales puede ser tratado con cirugía para extirpar los ganglios (RPLND) si la recurrencia es menor y si la orquiectomía fue el único tratamiento quirúrgico administrado anteriormente. Dependiendo de los resultados de la cirugía, también se podría recomendar quimioterapia.

Si parece que el cáncer ha recurrido en muchos de los ganglios linfáticos retroperitoneales o si el cáncer ha regresado en otra localización, usualmente se recomienda quimioterapia. A esto le puede seguir cirugía.

Si el cáncer de un hombre recurriera después de la quimioterapia o si su tratamiento ya no está surtiendo efecto, entonces será tratado con un régimen de quimioterapia diferente, lo que típicamente incluyen ifosfamida, cisplatino y ya sea etopósido, paclitaxel o vinblastina.

El tratamiento del cáncer testicular que ha regresado después de la quimioterapia no siempre es tan eficaz como los médicos quisieran. Por lo tanto, algunos médicos podrían recomendar quimioterapia en altas dosis seguida de un trasplante de células madre. Esta puede ser una mejor opción para algunos hombres con enfermedad recurrente, en lugar de la quimioterapia convencional (Vea la sección “Altas dosis de quimioterapia con trasplante de células madre para el cáncer de testículo” para más información). También se pueden considerar estudios clínicos de nuevos tratamientos.

Tumores de las células de Sertoli y de las células de Leydig

Por lo general, la orquiectomía inguinal radical es el tratamiento para los tumores de las células de Leydig y los tumores de las células de Sertoli. Comúnmente, la radioterapia y la quimioterapia no son eficaces en estos tipos raros de tumores testiculares. Si el médico sospecha que el tumor se ha propagado fuera del testículo, los ganglios linfáticos retroperitoneales pueden ser extirpados quirúrgicamente.


Fecha de última actualización: 11/21/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/12/2014