Cáncer de tiroides

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se diagnostica el cáncer de tiroides?

El cáncer de tiroides puede ser diagnosticado después que una persona acude al médico porque presenta síntomas, o puede que se detecte durante un examen físico de rutina u otros estudios. Si tiene alguna razón para sospechar que podría tener cáncer de tiroides, su médico utilizará uno o más estudios para confirmarlo. Puede que las señales y los síntomas sugieran que usted tiene cáncer de tiroides, pero será necesario que usted se realice pruebas para confirmar el diagnóstico.

Señales y síntomas del cáncer de tiroides

La atención inmediata a las señales y los síntomas es la mejor manera para diagnosticar temprano la mayoría de los cánceres de tiroides. El cáncer de tiroides puede causar cualquiera de las siguientes señales o síntomas:

  • Un bulto o masa en el cuello, que algunas veces crece rápidamente.
  • Inflamación en el cuello.
  • Dolor en la parte frontal del cuello, que algunas veces sube hasta los oídos.
  • Ronquera u otros cambios en la voz que persiste.
  • Problemas de deglución (tragar alimento)
  • Dificultad para respirar
  • Tos constante que no se debe a un resfriado.

Si usted presenta cualquiera de estas señales o síntomas, hable con su médico inmediatamente. Muchos de estos síntomas también pueden ser causados por afecciones no cancerosas o incluso por otros cánceres del área del cuello. Los nódulos tiroideos son comunes y usualmente benignos. No obstante, si tiene cualquiera de estos síntomas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Antecedentes médicos y examen físico

Si usted presenta cualquier señal o síntoma que sugiere que pudiese tener cáncer de tiroides, su médico querrá conocer su historia clínica completa. A usted le preguntarán sobre los síntomas, los posibles factores de riesgo y cualquier otro problema de salud o inquietud que usted tenga. Si alguien en su familia ha padecido cáncer de tiroides (especialmente cáncer medular de tiroides) o tumores llamados feocromocitomas, es importante que se lo comunique a su médico, ya que podría estar en alto riesgo de esta enfermedad.

Su médico le examinará para obtener más información sobre los posibles signos del cáncer de tiroides y otros problemas de salud. Durante el examen, el médico prestará especial atención al tamaño y firmeza de su tiroides y a cualquier agrandamiento de los ganglios linfáticos en su cuello.

Biopsia

El diagnostico real de cáncer de tiroides se hace con una biopsia, en la que se obtienen células del área sospechosa y se observan con un microscopio. Sin embargo, puede que este no sea el primer estudio que se haga si usted presenta una protuberancia en su cuello que causa sospecha. El médico puede que primero ordene otros estudios, tal como análisis de sangre, una ecografía, o una gammagrafía con yodo radioactivo con el fin de averiguar si usted podría tener cáncer de tiroides. Estas pruebas se describen a continuación.

Si su médico cree que se necesita una biopsia, la manera más simple de encontrar si un nódulo o protuberancia en la tiroides es canceroso o no es con una biopsia por aspiración con aguja fina (fine needle aspiration, FNA) del nódulo tiroideo. Generalmente este tipo de biopsia se puede realizar en la oficina o clínica de su médico.

Antes de realizar la biopsia, se podría inyectar una anestesia local (medicamento para adormecer) en la piel encima del nódulo, pero en la mayoría de los casos no se necesite un anestésico. Su médico colocará una aguja fina y hueca directamente en el nódulo para obtener algunas células y unas pocas gotas de líquido en una jeringuilla. Generalmente, el médico repite el procedimiento dos o tres veces para tomar muestras de varias áreas del nódulo. Las muestras de biopsia luego se envían a un laboratorio, en donde se analizan con un microscopio para ver si las células lucen cancerosas o benignas.

El sangrado en el lugar donde se realiza la biopsia ocurre pocas veces excepto en las personas que tienen padecimientos hemorrágicos. Asegúrese de informar a su médico si presenta problemas con sangrado o si usted está tomando medicinas que podrían causar hemorragia, tal como aspirina o anticoagulantes.

Por lo general, se debe realizar esta prueba en todos los nódulos tiroideos que están lo suficientemente grandes como para ser palpados. Esto significa que son más grandes de un centímetro (alrededor de media pulgada) de ancho. A menudo los médicos usan una ecografía para observar la tiroides durante la biopsia, lo que ayuda a asegurar que se obtienen muestras de las áreas correctas. Esto es especialmente útil para nódulos más pequeños. También, las biopsias FNA se pueden usar para obtener muestras de ganglios linfáticos inflamados en el cuello con el fin de saber si contienen cáncer.

Algunas veces será necesario repetir una biopsia FNA, ya que las muestras no contenían suficientes células. La mayoría de las biopsias FNA indicarán que el nódulo tiroideo es benigno. En pocas ocasiones, los resultados de la biopsia indican que el nódulo es benigno aun cuando hay cáncer. El cáncer es diagnosticado claramente en aproximadamente sólo una de cada 20 biopsias FNA.

Algunas veces, los resultados de la prueba primero se clasifican como “sospechosos” o “de significado incierto” si los hallazgos de la FNA no indican claramente si un nódulo es benigno o maligno. Si esto ocurre, el médico puede ordenar pruebas de la muestra para determinar si los genes BRAF o RET/PTC están mutados (cambiados). Encontrar estos cambios causa que la probabilidad de cáncer de tiroides sea mucho mayor, y esto también desempaña un papel al determinar el mejor tratamiento para el cáncer.

Si el diagnóstico no está claro después de la biopsia FNA, es posible que se necesite una biopsia más compleja para obtener una mejor muestra, particularmente si el médico tiene razones para pensar que el nódulo puede ser canceroso. Esto pudiera incluir una biopsia por punción usando una aguja más grande, una biopsia “abierta” quirúrgica para extraer el nódulo, o una lobectomía (extirpación de la mitad de la glándula tiroidea). Las biopsias quirúrgicas y las lobectomías se realizan en el quirófano (sala de operaciones) mientras usted está bajo anestesia general (dormido profundamente). Una lobectomía también puede ser el tratamiento principal de algunos cánceres en etapas iniciales, aunque para muchos cánceres el resto de la tiroides también tendrá que extirparse (durante una operación llamada tiroidectomía de complemento).

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes pueden realizarse debido a diversas razones, tal como ayudar a saber si áreas sospechosas podría ser cáncer, para saber qué tanto el cáncer podría haberse propagado y para ayudar a determinar si el tratamiento está surtiendo efecto.

Se puede realizar uno o más de estos estudios en las personas que tienen o que podrían tener cáncer de tiroides.

Ecografía

La ecografía usa ondas sonoras para crear imágenes de partes de su cuerpo. En este estudio, se coloca un pequeño instrumento en forma de vara llamado transductor en la piel frente a su glándula tiroidea. Este instrumento emite ondas de sonido y recoge el eco que rebota desde la tiroides. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla. Durante esta prueba no hay exposición a la radiación.

Este estudio puede ayudar a determinar si un nódulo tiroideo es sólido o está lleno de líquido (los nódulos sólidos tienen más probabilidad de ser cancerosos). También se puede usar para examinar la cantidad y el tamaño de los nódulos tiroideos. La manera en que un nódulo luce en una ecografía puede a veces sugerir si es probable que sea canceroso, aunque una ecografía no puede indicar con seguridad si es maligno.

Para los nódulos tiroideos que son muy pequeños como para ser palpados, esta prueba se puede usar para guiar una aguja de biopsia hacia el nódulo para obtener una muestra. Aun cuando el nódulo es lo suficientemente grande como para palparlo, la mayoría de los médicos prefieren usar una ecografía para guiar la aguja.

La ecografía también puede ayudar a determinar si hay algún ganglio linfático adyacente agrandado debido a la propagación del cáncer de tiroides. Muchos especialistas de la tiroides recomiendan ecografía para todos los pacientes con nódulos tiroideos que son lo suficientemente grandes como para palparlos.

Gammagrafías con yodo radioactivo

Las gammagrafías con yodo radioactivo se pueden usar para ayudar a determinar si alguien con una protuberancia en el cuello podría tener cáncer de tiroides. A menudo, se usan también en personas que ya han sido diagnosticadas con cáncer tiroideo diferenciado (papilar, folicular o célula Hürthle) para ayudar a mostrar si se ha propagado. Debido a que las células del cáncer medular de tiroides no absorben el yodo, no se usan las gammagrafías con yodo radioactivo en este cáncer.

Para esta prueba, se administra por la boca (usualmente en forma de pastilla) o se inyecta por vena una pequeña cantidad de yodo radioactivo (I-131). Con el pasar del tiempo, la glándula tiroidea (o las células tiroideas en cualquier parte del cuerpo) absorbe el yodo. Se usa una cámara especial varias horas después para ver a dónde se ha dirigido la radioactividad.

Para una gammagrafía tiroidea, la cámara se coloca frente a su cuello para medir la cantidad de radiación en la glándula. Las áreas anormales de la glándula tiroides que contienen menos radioactividad que el tejido circundante se llaman nódulos fríos, y las áreas que atraen más radiación se llaman nódulos calientes. Por lo general, los nódulos calientes no son cancerosos, pero los nódulos fríos pueden ser benignos o cancerosos. Debido a que tanto los nódulos benignos como los cancerosos pueden aparecer fríos, esta prueba no puede diagnosticar por sí sola el cáncer de tiroides.

Después de la cirugía para cáncer de tiroides, las gammagrafías con yodo radioactivo a todo el cuerpo son útiles para detectar una posible propagación por todo el cuerpo. Estos estudios se vuelven incluso más sensibles si toda la glándula tiroidea ha sido extirpada mediante cirugía porque más yodo radioactivo es recogido por cualquier célula del cáncer tiroideo remanente.

Las gammagrafías con yodo radioactivo funcionan mejor si los pacientes tienen niveles altos de la hormona estimulante de tiroides (TSH, por sus siglas en inglés, o tirotropina). Para las personas con tiroides extirpadas, se pueden aumentar los niveles de TSH al suspender las pastillas de hormona tiroidea por varias semanas antes del estudio. Esto produce niveles bajos de hormona tiroidea, haciendo que la glándula pituitaria segregue más TSH, lo que estimula a cualquier célula de cáncer de tiroides a absorber el yodo radioactivo. Una desventaja de este hipotiroidismo intencional consiste en que puede causar síntomas como cansancio, depresión, aumento de peso, somnolencia, estreñimiento, dolores musculares y dificultad para concentrase. Otra manera de aumentar los niveles de TSH antes de una gammagrafía consiste en administrar una forma inyectable de tirotropina (Thyrogen®), lo que no requiere suspender el reemplazo de hormona tiroidea.

Debido a que cualquier yodo que ya se encuentra en el cuerpo puede afectar este estudio, a las personas usualmente se les pide que no consuman alimentos o medicinas que contengan yodo días antes de la gammagrafía.

El yodo radioactivo también se puede usar para tratar el cáncer de tiroides diferenciado, pero se administra en dosis mucho más elevadas. Este tipo de tratamiento se describió en la sección “Terapia con yodo radioactivo (radioyodo)”.

Radiografía de tórax

Si usted ha sido diagnosticado con cáncer de tiroides (especialmente cáncer folicular de tiroides), se pudiera realizar una radiografía regular del tórax para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. La CT puede ayudar a determinar la localización y el tamaño de los cánceres de tiroides y si ellos se han propagado a áreas cercanas, aunque la ecografía es el estudio que usualmente se hace. Además, una CT se puede usar para determinar si hay propagación a órganos distantes, tal como a los pulmones.

Un explorador de CT ha sido descrito como una rosca (dona) grande, con una camilla estrecha que se encuentra en la abertura central. Usted necesitará acostarse inmóvil sobre la camilla mientras se realiza el examen. Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías convencionales, y usted podría sentirse un poco confinado por el anillo mientras se toman las fotografías.

En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego, una computadora combina estas fotografías en imágenes seccionales de la parte del cuerpo que se está estudiando. Una tomografía computarizada (CT) crea imágenes más detalladas de los tejidos blandos del cuerpo que una radiografía convencional.

Antes del estudio, es posible que le pidan que tome una solución de contraste o que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte un tinte de contraste diferente. Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo. La inyección puede causar cierto enrojecimiento (una sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y presenta urticaria (erupciones en la piel). Rara vez ocurren reacciones más graves como dificultad respiratoria o baja presión sanguínea. Asegúrese de decir al médico si es alérgico a algo o si ha tenido alguna vez una reacción a cualquier material de contraste utilizado para rayos X.

En algunos casos, una tomografía computarizada puede también ser usadas para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha propagación del cáncer. Para la biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada, usted permanece en la mesa de CT, mientras el médico hace avanzar una aguja de biopsia a través de la piel hacia la masa. La exploración por CT continúa hasta que el médico pueda ver que la aguja se encuentra dentro de la masa. Entonces, se obtiene una muestra de biopsia y se examina con el microscopio.

Una desventaja de la CT para el cáncer de tiroides diferenciado es que el tinte de contraste de la CT contiene yodo, lo que interfiere con las gammagrafías con yodo radioactivo. Por esta razón, muchos médicos prefieren las imágenes por resonancia magnética en lugar de una CT.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) se pueden usar para saber si hay cáncer en la tiroides, o cáncer que se ha propagado a partes cercanas o distantes del cuerpo. Sin embargo, la ecografía es usualmente el estudio de la tiroides que se hace primero. La MRI puede proveer imágenes muy detalladas de los tejidos blandos, tal como la glándula tiroidea. Los exámenes de MRI son también muy útiles para ver el cerebro y la médula espinal.

Las imágenes por resonancia magnética (MRI) utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. A menudo se inyecta un material de contraste, llamado gadolinio, en una vena antes del estudio para mostrar mejor los detalles.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Puede que necesite permanecer recostado dentro de un tubo, lo que puede causar molestias a personas que tengan temor a lugares cerrados. Algunas veces, las nuevas máquinas de MRI más abiertas se pueden usar en lugar de las máquinas de MRI convencionales. La máquina también produce un zumbido y ruidos de chasquido que pueden resultar incómodos. En algunos centros se ofrecen tapones para los oídos con el fin de bloquear este ruido.

Tomografía por emisión de positrones

Para una tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET), se inyecta una sustancia radiactiva en la sangre (usualmente un tipo de azúcar emparentado con la glucosa, conocido como FDG). La cantidad de radiactividad usada es muy baja. Debido a que las células cancerosas crecen rápidamente en el cuerpo, éstas absorben más azúcar que las células normales. Después de esperar aproximadamente una hora, usted se acuesta en la camilla de la máquina de la PET por alrededor de 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radiactividad en el cuerpo.

Este estudio puede ser muy útil si el cáncer de tiroides es uno que no absorbe yodo radiactivo. En esta situación, la PET puede indicar si el cáncer se ha propagado.

Las imágenes de la PET no son tan detalladas como las imágenes de la CT o la MRI, pero la PET puede detectar posibles áreas de propagación del cáncer en todas las áreas del cuerpo a la misma vez. Algunas máquinas más nuevas pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto permite al médico comparar un área anormal en la PET con la apariencia detallada en la CT.

Análisis de sangre

Los análisis de sangre no pueden por sí solos indicar si un nódulo tiroideo es canceroso. Sin embargo, estas pruebas pueden ayudar a mostrar si la tiroides está funcionando normalmente, lo que puede ayudar a los médicos a decidir qué otras pruebas podrían ser necesarias.

Hormona estimulante de tiroides

Las pruebas de los niveles sanguíneos de la hormona estimulante de tiroides (thyroid-stimulating hormone, TSH) se podrían utilizar para estudiar la actividad general de su glándula tiroides. Los niveles de TSH, la cual es producida por la glándula pituitaria, pudieran estar altos si la tiroides no está produciendo suficientes hormonas. Esta información se puede usar para ayudar a seleccionar cuáles estudios por imágenes (tal como ecografía o gammagrafías con yodo radioactivo) se utilizarán para examinar un nódulo tiroideo. Por lo general, el nivel de TSH es normal en el cáncer de tiroides.

T3 y T4 (hormonas tiroideas)

Estas hormonas son las que principalmente produce la glándula tiroides. Los niveles de estas hormonas también se pueden medir para obtener una idea de la función de la glándula tiroidea. Por lo general, los niveles T3 y T4 son normales en el cáncer de tiroides.

Tiroglobulina

La tiroglobulina es una proteína producida por la glándula tiroides. La medida del nivel de esta proteína en la sangre no se puede utilizar para diagnosticar cáncer de tiroides, aunque puede ser útil después del tratamiento. Una manera común de tratar el cáncer de tiroides es mediante la extirpación quirúrgica de la mayor parte de la tiroides y luego usar yodo radioactivo para destruir cualquier célula de tiroides remanente. Estos tratamientos deben causar un nivel muy bajo de tiroglobulina en la sangre dentro de varias semanas. Si el nivel no es bajo, esto podría significar que aún existen células del cáncer de tiroides en el cuerpo. Un nuevo aumento en el nivel después de haber estado bajo, es un signo de que el cáncer podría estar regresando.

Calcitonina

La calcitonina es una hormona que ayuda a controlar cómo el cuerpo usa el calcio. Esta hormona es producida por las células C en la tiroides, las células que se pueden convertir en cáncer medular de tiroides (MTC). Si se sospecha la presencia de un MTC o si usted tiene un antecedente familiar de la enfermedad, los análisis de sangre para los niveles de calcitonina pueden ayudar a detectar el MTC. Esta prueba también se usa para determinar la presencia de una posible recurrencia de MTC después del tratamiento. Debido a que la calcitonina puede afectar los niveles de calcio en la sangre, es posible que estos niveles también sean analizados.

Antígeno carcinoembrionario

Las personas con carcinoma medular de tiroides (MTC) a menudo tienen altos niveles sanguíneos de una proteína llamada antígeno carcinoembrionario (carcinoembryonic antigen, CEA). Algunas veces, las pruebas de CEA pueden ayudar a encontrar este cáncer.

Otros análisis de sangre

Es posible que también se le hagan otras pruebas de sangre. Por ejemplo, si usted se va a someter a una cirugía, se realizarán pruebas para: verificar los recuentos de células sanguíneas, determinar si hay padecimientos hemorrágicos y verificar la función de su hígado y sus riñones.

Otras pruebas

Examen de las cuerdas vocales (laringoscopia)

Los tumores de la tiroides a veces pueden afectar las cuerdas vocales. Si usted se va a someter a una cirugía para tratar el cáncer de tiroides, probablemente se realizará con anterioridad un procedimiento llamado laringoscopia para determinar si las cuerdas vocales se están moviendo normalmente. Para realizar este examen, el médico observa la garganta para examinar la laringe con espejos especiales o con un laringoscopio, un tubo con una luz y una lente en el extremo que facilita la observación de la laringe.


Fecha de última actualización: 02/04/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/04/2013