Cáncer de tiroides

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Tratamiento contra el Cáncer de tiroides TEMAS

Tratamiento del cáncer de tiroides según el tipo y la etapa

El tipo de tratamiento que su medicó recomendará depende del tipo y la etapa del cáncer, así como de su estado de salud general. En esta sección se provee información sobre las opciones de tratamiento convencionales para cada tipo y etapa del cáncer de tiroides, pero su médico podría tener razones para sugerir un plan de tratamiento diferente. No dude en hacer preguntas a su médico sobre sus opciones de tratamiento.

Carcinoma papilar y sus variantes

La mayoría de los cánceres son tratados con la extirpación de la glándula tiroides (tiroidectomía), aunque los tumores pequeños que no se han propagado fuera de la glándula tiroides podrían ser tratados al remover solo el lado de la tiroides que contiene el tumor (lobectomía). Si los ganglios linfáticos están agrandados o muestran signos de propagación del cáncer, también serán extirpados.

Incluso si los ganglios linfáticos no están agrandados, algunos médicos recomiendan la disección del compartimiento central del cuello (extirpación quirúrgica de los ganglios linfáticos próximos a la glándula tiroides) junto con la extirpación de la tiroides. Aunque no se ha demostrado que esta operación mejore la supervivencia del cáncer, pudiera disminuir el riesgo de que el cáncer regrese en el área del cuello. Ya que la extirpación de los ganglios linfáticos permite que éstos sean examinados con un microscopio para determinar la presencia de cáncer, esta cirugía también hace más fácil precisar la etapa del cáncer. Si el cáncer se ha propagado a otros ganglios linfáticos del cuello, a menudo se hace una disección cervical radical modificada (una cirugía más extensa para extirpar los ganglios linfáticos del cuello).

El tratamiento después de la cirugía depende de la etapa del cáncer.

El tratamiento con yodo radiactivo (RAI) se usa algunas veces después de la tiroidectomía para cánceres en etapa inicial (T1 o T2, N0, M0), aunque la tasa de curación con cirugía sola es excelente. Si el cáncer regresa, se puede seguir ofreciendo el tratamiento con yodo radiactivo.

Para los cánceres más avanzados, como los tumores T3 o T4, o cánceres que se han propagado a los ganglios linfáticos o a lugares distantes, se administra a menudo terapia RAI. El objetivo es destruir cualquier tejido de la tiroides remanente e intentar tratar cualquier cáncer remanente en el cuerpo. Puede que sea necesario tratar las áreas de metástasis a distancia que no responden al yodo radiactivo con radiación externa, terapia dirigida o quimioterapia.

Las personas que se someten a una tiroidectomía necesitarán tomar pastillas de hormona tiroidea (levotiroxina) diariamente. Si se planea el tratamiento RAI, se debe retrasar el comienzo de la terapia con hormona tiroidea hasta que el tratamiento es completado (usualmente 6 semanas después de la cirugía).

Cáncer recurrente: el tratamiento del cáncer que regresa después de la terapia inicial depende principalmente del lugar donde está el cáncer, aunque también hay otros factores que pueden ser importantes. La recurrencia se puede encontrar mediante análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como ecografía o gammagrafías con yodo radiactivo.

Si el cáncer regresa en el cuello, primero se hace una biopsia guiada por ecografía para confirmar que sea realmente cáncer. Luego, si el tumor parece ser resecable (extirpable), a menudo se hace una cirugía. Si el cáncer aparece en la gammagrafía con yodo radiactivo (lo que significa que las células absorben yodo), se puede usar terapia con yodo radiactivo (RAI), ya sea sola o con cirugía. Por otro lado, si el cáncer no aparece en la gammagrafía con yodo radiactivo, pero aparece en otros estudios por imágenes, como una MRI o PET, se puede usar la radiación externa.

Se puede tratar la terapia dirigida o la quimioterapia si el cáncer se ha propagado a varios lugares y RAI y otros tratamientos no son útiles, aunque los médicos siguen tratando de encontrar medicamentos eficaces para esta enfermedad. Debido a que estos cánceres pueden ser difíciles de tratar, otra opción es participar en un estudio clínico de tratamientos más nuevos.

Carcinoma folicular y de células de Hürthle

A menudo no está claro si un tumor es cáncer folicular basándose en una biopsia FNA. Si los resultados de la biopsia no están claros, estos podrían indicar “neoplasma folicular” como diagnóstico. Solo alrededor de 2 de cada 10 tumores que son llamados neoplasmas foliculares en realidad resultarán en cáncer. Por lo tanto, usualmente el próximo paso es cirugía para extirpar la mitad de la glándula tiroides que contiene el tumor (una lobectomía). Si resulta que el tumor es un cáncer folicular, usualmente se necesita una segunda operación para extraer el resto de la tiroides (a esto se le llama tiroidectomía de complemento). Si el paciente solo está dispuesto a someterse a una operación, el médico podría remover toda la glándula tiroides en primer lugar. No obstante, para la mayoría de los pacientes, esto en realidad no es necesario.

Si hay signos de propagación del cáncer antes de la cirugía, el tumor tiene que ser un cáncer y por lo tanto se hará una tiroidectomía.

El carcinoma de células de Hürthle (Hurthle) también puede ser difícil de diagnosticar con certeza basándose en una biopsia FNA. Los tumores que se sospecha son carcinomas de células de Hürthle son a menudo tratados como neoplasmas foliculares. Por lo general se hace primero una lobectomía. Si se confirma el diagnóstico, se hace una tiroidectomía de complemento. Se podría hacer una tiroidectomía como primera cirugía si existen signos de propagación del cáncer o si el paciente la requiere para evitar otra cirugía más adelante.

Al igual que en el cáncer papilar, algunos ganglios linfáticos usualmente son extirpados y examinados. Si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos, se podría realizar una disección del compartimiento central o una disección modificada del cuello (extirpación quirúrgica de los ganglios linfáticos del cuello). Debido a que se extirpa la glándula tiroides, los pacientes también necesitarán terapia con hormona tiroidea, aunque esta terapia a menudo no se comienza de inmediato.

Por lo general, la gammagrafía con yodo radiactivo se hace después de la cirugía para identificar áreas que siguen absorbiendo yodo. La propagación del cáncer a los ganglios linfáticos adyacentes y a los lugares distantes que se muestran en la gammagrafía puede ser tratada con yodo radiactivo (RAI). Para los cánceres que no absorben yodo, la radioterapia externa puede ayudar a tratar el tumor o prevenir que crezca nuevamente en el cuello.

Se podría necesitar radiación externa, terapia dirigida o quimioterapia para tratar las metástasis a distancia, si no responden a RAI. Otra opción es participar en un estudio clínico de tratamientos más nuevos.

Cáncer recurrente: el tratamiento del cáncer que regresa después de la terapia inicial depende principalmente del lugar donde está el cáncer, aunque también hay otros factores que pueden ser importantes. La recurrencia se puede encontrar mediante análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como ecografía o gammagrafías con yodo radiactivo.

Si el cáncer regresa en el cuello, primero se hace una biopsia guiada por ecografía para confirmar que sea realmente cáncer. Luego, si el tumor parece ser resecable (extirpable), a menudo se hace una cirugía. Si el cáncer aparece en la gammagrafía con yodo radiactivo (lo que significa que las células absorben yodo), se puede usar terapia con yodo radiactivo (RAI), ya sea sola o con cirugía. Por otro lado, si el cáncer no aparece en la gammagrafía con yodo radiactivo, pero aparece en otros estudios por imágenes, como una MRI o PET, se puede usar la radiación externa.

Se puede tratar la terapia dirigida o la quimioterapia si el cáncer se ha propagado a varios lugares y RAI y otros tratamientos no son útiles, aunque los médicos siguen tratando de encontrar medicamentos eficaces para esta enfermedad. Debido a que estos cánceres pueden ser difíciles de tratar, otra opción es participar en un estudio clínico de tratamientos más nuevos.

Carcinoma medular tiroideo

La mayoría de los médicos recomienda que los pacientes diagnosticados con carcinoma medular de tiroides (MTC) se hagan pruebas para otros tumores que son típicamente vistos en pacientes con los síndromes MEN 2 (consulte la sección “¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de tiroides?”), como feocromocitoma y tumores paratiroides. Las pruebas de detección para el feocromocitoma son particularmente importantes, ya que la presencia desconocida de este tumor puede hacer que la anestesia y la cirugía sean extremadamente peligrosas. Si los cirujanos y los anestesiólogos conocen con anticipación que estos tumores están presentes, pueden tratar al paciente antes y durante la cirugía con medicinas para hacer segura la cirugía.

Etapas I y II: la tiroidectomía total es el tratamiento principal contra el MTC y a menudo cura a los pacientes con MTC en etapa I o II. Por lo general, también se deben extirpar los ganglios linfáticos adyacentes (una disección del compartimiento central o una disección radical modificada del cuello). Debido a que se extirpa la glándula tiroides, se requiere terapia de hormona tiroidea después de la cirugía. En caso de MTC, la terapia de hormona tiroidea se administra para proveer suficiente hormona y así mantener al paciente saludable. Sin embargo, esta terapia no reduce el riesgo de que el cáncer regrese.

Debido a que las células del MTC no absorben el yodo radiactivo, la terapia con yodo radiactivo no tiene ninguna función en el tratamiento contra el MTC. Aun así, algunos médicos administran una dosis de yodo radiactivo para destruir cualquier tejido normal de tiroides remanente. Si las células del MTC están en o cerca de la tiroides, esto las puede afectar también.

Etapas III y IV: la cirugía es la misma que para las etapas I y II (usualmente después de las pruebas para detectar el síndrome MEN 2 y la feocromocitoma). La terapia de hormona tiroidea se administra después. Cuando el tumor es muy extenso e invade a muchos tejidos adyacentes o podría no ser extirpado por completo, la radioterapia externa se puede administrar después de la cirugía para tratar de reducir la probabilidad de que el cáncer regrese (recurrencia) en el cuello.

Para los cánceres que se han propagado a partes distantes del cuerpo, se puede emplear cirugía, radioterapia, o tratamientos similares, si es posible. Si no es posible emplear estos tratamientos, se puede tratar vandetanib (Caprelsa), cabozantinib (Cometriq) u otros medicamentos dirigidos. Otra opción puede ser quimioterapia. Debido a que estos cánceres pueden ser difíciles de tratar, otra opción es participar en un estudio clínico de tratamientos más nuevos.

Cáncer recurrente: si el cáncer recurre en el cuello o en cualquier otro lugar, puede que sea necesario la cirugía, la radioterapia externa, la terapia dirigida (tal como vandetanib o cabozantinib), o la quimioterapia. Los estudios clínicos de nuevos tratamientos pueden ser otra opción si los tratamientos convencionales no surten efecto.

Pruebas genéticas en el cáncer de tiroides medular: si se le dijo que usted tiene MTC, incluso si usted es la primera persona de la familia en recibir un diagnóstico con esta enfermedad, pregunte a su médico sobre la asesoría y las pruebas genéticas. Las pruebas genéticas pueden encontrar mutaciones en el gen RET, el cual ha sido visto en casos de MTC familiar y síndromes MEN 2.

Si usted presenta una de estas mutaciones, es importante que los miembros cercanos de la familia (hijos, hermanos, hermanas y padres) también se hagan las pruebas. Debido a que casi todos los niños y adultos con mutaciones en este gen padecerán MTC en algún momento, la mayoría de los médicos están de acuerdo en que cualquier persona que presente una mutación en el gen RET se someta a la extirpación de la tiroides para prevenir el MTC lo más temprano posible después de obtener los resultados de la prueba. Esto incluye a niños, ya que algunas formas hereditarias de MTC afectan a niños y a pre-adolescentes. La tiroidectomía total puede prevenir este cáncer en personas con mutaciones RET que todavía no lo han padecido. Por supuesto, esto significa que será necesario el reemplazo de hormona tiroidea por toda la vida.

Carcinoma anaplásico

Debido a que a menudo este cáncer ya se ha propagado ampliamente cuando es diagnosticado, la cirugía a menudo no es útil en el tratamiento de este cáncer. Si el cáncer está confinado a un área alrededor de la tiroides, lo que es poco común, se pueden extirpar la tiroides y los ganglios linfáticos adyacentes. El objetivo de la cirugía es extirpar tanto cáncer como sea posible en el área del cuello (lo ideal es no dejar ningún tejido de cáncer). Debido a la manera en que el carcinoma anaplásico se propaga, esto a menudo es difícil o imposible de realizar.

El tratamiento con yodo radiactivo no es eficaz en este cáncer y por lo tanto no se usa.

Se puede administrar radioterapia externa, sola o combinada con quimioterapia:

  • Para tratar de reducir el tamaño del cáncer antes de la cirugía con el fin de aumentar la probabilidad de extirpar totalmente el tumor.
  • Después de la cirugía para tratar de controlar cualquier enfermedad remanente en el cuello.
  • Cuando el tumor es demasiado grande o se ha propagado ampliamente como para ser tratado con cirugía.

Si el cáncer está causando (o puede causar a la larga) dificultad para respirar, se puede hacer un orificio mediante cirugía frente al cuello y hacia la tráquea para derivar el tumor y permitir que el paciente puede respirar con más facilidad. A este orificio se le llama traqueotomía.

Para los cánceres que se han propagado a lugares distantes, se puede usar quimioterapia, algunas veces con radioterapia si el cáncer no se ha propagado muy ampliamente. Debido a que estos cánceres pueden ser difíciles de tratar, los estudios clínicos de tratamientos más nuevos también son una opción.


Fecha de última actualización: 04/23/2014
Fecha de último cambio o revisión: 04/23/2014