Resumen sobre el cáncer de vejiga

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se descubre el cáncer de vejiga?

El cáncer de vejiga puede a veces detectarse en sus etapas iniciales. Su detección temprana mejora las probabilidades de que pueda ser tratado con buenos resultados.

Pruebas de detección para el cáncer de vejiga

Se usan las pruebas de detección para buscar la enfermedad en las personas que no presentan ningún síntoma. Los grupos expertos no recomiendan las pruebas de detección para el cáncer de vejiga para la mayoría de las personas, aunque se pueden usar si usted tiene un riesgo muy alto de este cáncer. Los factores de riesgo que puede que hagan necesarias las pruebas de detección incluyen el haber padecido dicha enfermedad anteriormente, ciertos defectos de la vejiga y tal vez estar expuesto a ciertos químicos en el trabajo. Si usted está en alto riesgo, su doctor pudiera sugerir ciertas pruebas como la de la orina o la cistoscopia. Estas pruebas se explican más adelante.

Si se determina que usted no presenta ninguno de los factores de riesgo conocidos, el mejor consejo es ponerse en contacto con su médico si presenta cualquier síntoma que podría ser causado por el cáncer de vejiga.

Señales y síntomas del cáncer de vejiga

Sangre en la orina: en la mayoría de los casos, la sangre en la orina es el primer signo del cáncer de vejiga. Algunas veces, hay suficiente sangre como para cambiar el color de la orina. La orina puede adquirir un color amarillo rojizo pálido, rosado o incluso un tono rojo más oscuro que es menos común. En otros casos, el color de la orina es normal, pero se detectan pequeñas cantidades de sangre en las pruebas de orina que se hacen debido a otros síntomas o como parte de una revisión médica general.

La sangre en la orina no significa necesariamente que usted tenga cáncer de vejiga. Con mucha más frecuencia, la sangre en la orina se debe a otras afecciones, tal como infecciones, tumores benignos y cálculos renales o en la vejiga.

Cambios en los hábitos urinarios: un aumento en la frecuencia de orinar, sentir dolor o ardor al orinar, o sentir que necesita orinar inmediatamente incluso cuando la vejiga no está llena puede ser síntoma de cáncer de vejiga. Sin embargo, estos problemas se deben más frecuentemente a otras causas distintas al cáncer.

Otros síntomas: los cánceres de vejiga que han crecido lo suficiente pueden causar más síntomas, tal como dolor en la parte baja de la espalda o incapacidad para orinar.

Pruebas usadas para la detección del cáncer de vejiga

Si tiene alguna razón para sospechar que puede tener cáncer de vejiga, su doctor utilizará uno o más de los métodos que se describen más adelante para saber si la enfermedad está realmente presente.

Historial médico y examen físico: su médico hará preguntas sobre sus antecedentes médicos para determinar los factores de riesgo y obtener más información sobre sus síntomas. Si hay algún tumor, el doctor podría revisar el recto y examinar en las mujeres la vagina para ayudar a ver qué tan grande es el tumor y qué tanto puede que se haya propagado. Si los resultados del examen no son normales, su médico probablemente le recomendará un urólogo (un médico que trata problemas con el sistema urinario) para realizar más pruebas y ofrecer tratamiento.

Cistoscopia: consiste del uso de un tubo delgado con una lente y una fuente de luz en su extremo. El doctor lo coloca dentro de la vejiga a través de la uretra. Puede que el área sea anestesiada primero, o se pueden usar medicamentos para hacerle dormir. Con el cistoscopio, el doctor puede ver el interior de la vejiga. Si se observa cualquier cosa que no luzca normal, se extraerá una pequeña muestra de tejido (biopsia) para ser observada con un microscopio. (Vea la información sobre biopsias que aparece más adelante).

Citología urinaria: en esta prueba, la orina o las células que fueron extraídas y filtradas de la vejiga durante la cistoscopia se envían a un laboratorio para ver si hay presencia de células cancerosas (o con precáncer). Aunque esta prueba puede ayudar a encontrar algunos cánceres, no es perfecta. No encontrar cáncer con esta prueba no significa que no haya cáncer necesariamente.

Cultivo de orina: se envía una muestra de su orina al laboratorio para ver si gérmenes crecen en ella, lo que puede mostrar si usted tiene una infección. Una infección a veces puede causar síntomas como los del cáncer de la vejiga. Puede que tome varios días obtener los resultados de esta prueba.

Pruebas de marcadores tumorales en la orina: estas pruebas buscan la presencia de ciertas sustancias liberadas en la orina por las células cancerosas. Algunos médicos utilizan estas pruebas (con una citología), pero la mayoría cree que la cistoscopia sigue siendo la mejor manera de encontrar el cáncer de vejiga.

Biopsia: cuando una porción de tejido se extrae para determinar si contiene células cancerosas, a esta prueba se le conoce como una biopsia. Las muestras de biopsia de la vejiga se obtienen con más frecuencia durante la cistoscopia.

La prueba puede determinar la presencia de cáncer de vejiga, qué tipo de cáncer de vejiga es y cuán profundamente ha crecido (invadido) la pared de la vejiga. Es importante para el doctor saber si las células de cáncer se han propagado hacia la capa muscular de la vejiga.

A los cánceres de vejiga se les asigna un grado sobre la base de su apariencia bajo el microscopio. Los cánceres de bajo grado se parecen mucho al tejido normal y tienden a crecer más lentamente. Un alto grado significa que el cáncer se parece menos al tejido normal y que es más probable que se propague fuera de la vejiga. Estos cánceres pueden ser más difíciles de tratar.

Si los estudios por imágenes (vea la próxima sección) sugieren que el cáncer se pudo haber propagado a la vejiga, la única manera de confirmar esto es mediante una biopsia. En algunos casos, se obtienen muestras de biopsias de áreas sospechosas durante la cirugía para extirpar el cáncer de vejiga. O se puede usar una aguja hueca y delgada para tomar un pequeño fragmento de tejido de un área anormal. A esto se le conoce como biopsia con aguja, la cual permite al médico tomar muestras sin tener que hacer una operación.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes se realizan para permitir a su doctor "ver" su vejiga y otros órganos. Si usted tiene cáncer de vejiga, su médico puede solicitar algunos de estos estudios para determinar si el cáncer se ha propagado a tejidos cercanos a la vejiga, así como a los ganglios linfáticos cercanos o a órganos distantes.

Pielograma intravenoso (IVP): un pielograma intravenoso (IVP, por sus siglas en inglés) consiste en una radiografía del sistema urinario, tomada después de inyectar un tinte (colorante) especial en una vena. El tinte pasa a través de los uréteres y la vejiga, lo cual ofrece un mejor detalle del contorno de estos órganos en las radiografías y ayuda a encontrar los tumores. Algunas personas son alérgicas al colorante. Por lo tanto, asegúrese de informar a su médico si presenta cualquier alergia o si en el pasado ha tenido reacciones a los colorantes de rayos X.

Pielograma retrógrado: para esta prueba, se coloca un tubo delgado y flexible llamado catéter a través de la uretra hasta llegar a la vejiga o a un uréter. Luego, se inyecta un colorante a través del catéter para facilitar la observación del revestimiento de la vejiga, los uréteres y los riñones en las radiografías. Al igual que el IVP, este estudio puede usarse para encontrar tumores en el tracto urinario.

Tomografía computarizada (CT): esta prueba consiste de una radiografía especial que ofrece imágenes detalladas del interior del cuerpo. Puede ayudar a encontrar tumores en la vejiga, los riñones y otros órganos, así como mostrar cualquier ganglio linfático agrandado que pudieran contener cáncer.

Un explorador de CT ha sido descrito como una rosca (dona) grande, con una camilla estrecha que se encuentra en la abertura central. Usted necesitará acostarse inmóvil sobre la camilla mientras se realiza el examen. Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías convencionales, y usted podría sentirse un poco confinado por el anillo mientras se toman las fotografías. Una tomografía computarizada toma más tiempo que las radiografías comunes, pero hoy día se usan máquinas (llamadas CT helicoidal o espiral) más modernas y rápidas en muchos centros médicos.

Antes de que se tomen las imágenes, puede que se le pida que beba un líquido colorante que ayude a delinear mejor el contorno de sus órganos. O puede que se le administre intravenosamente, en cuyo caso se usa un tipo distinto de tinte de contraste. La sustancia de contraste puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son alérgicas y presentan erupciones. En raras ocasiones, las personas pueden presentar problemas más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de informar a su médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier sustancia de contraste utilizada para las radiografías.

La CT también se puede utilizar para guiar la aguja de la biopsia hacia el tumor. Esto no se usa para biopsias de tumores dentro de la vejiga, sino que se podría usar para obtener muestras de tejido de lugares donde el cáncer se pudo haber propagado.

Imágenes por resonancia magnética (MRI): este estudio se puede usar para examinar el sistema urinario o para detectar signos de que el cáncer se ha propagado fuera de la vejiga hacia tejidos o ganglios linfáticos adyacentes.

Este estudio es similar a una tomografía computarizada, pero usa imanes potentes y ondas sonoras en lugar de rayos X para la captura de imágenes detalladas del interior del cuerpo. Para ayudar a que algunas estructuras se puedan observar mejor, en algunos estudios se puede inyectar un material de contraste (tinte) a través de una vena.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Además, para la mayoría de las resonancias magnéticas se requiere que permanezca dentro de un equipo en forma de cilindro. Esto puede causar molestias a las personas que le tienen temor a los lugares cerrados. Si este es su caso, hable con su médico al respecto antes de someterse a un estudio. Algunas veces, las nuevas máquinas de MRI más abiertas se pueden usar en lugar de las máquinas de MRI convencionales. La máquina produce un zumbido y ruidos de chasquido que pueden resultar incómodos. En algunos lugares se ofrecen tapones para los oídos para ayudar a bloquear estos ruidos.

Ecografía o ultrasonido: la ecografía utiliza ondas sonoras para crear imágenes del interior del cuerpo. Puede ser útil para visualizar el tamaño del cáncer de vejiga y ver si se ha propagado más allá de ésta. También se puede usar para examinar los riñones.

Esta es una prueba fácil de realizar. Simplemente hay que recostarse en una mesa mientras una especie de varilla se coloca en la piel por encima de la parte del cuerpo que está siendo analizada. No se emplea radiación. La ecografía también se puede usar para guiar una aguja de biopsia hacia un área donde se sospecha propagación del cáncer.

Radiografía del tórax: se puede hacer una radiografía del tórax para determinar si el cáncer de vejiga se propagó a los pulmones. Esta prueba no se necesita si se ha hecho una CT del tórax.

Gammagrafía ósea: una gammagrafía ósea puede ayudar a detectar cáncer que se ha propagado a los huesos. Para esta prueba, se inyecta una pequeña cantidad de sustancia radiactiva a través de una vena. Esta sustancia se acumula en áreas de los huesos que han sido afectadas. El equipo usado en esta prueba puede identificar dichas áreas mostrándolas en una imagen. Por lo general, los médicos no ordenan este estudio a menos que usted presente síntomas, tal como dolor de hueso, o si los análisis de sangre muestran que el cáncer pudo haberse propagado a los huesos.


Fecha de última actualización: 01/22/2013
Fecha de último cambio o revisión: 01/22/2013