Cáncer de vesícula biliar

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se diagnostica el cáncer de vesícula biliar?

Algunos cánceres de vesícula biliar se encuentran después que se extirpa la vesícula biliar para tratar cálculos biliares o inflamación crónica (de larga duración) de la vesícula biliar. Un patólogo (doctor que se especializa en el diagnóstico de enfermedades a través de pruebas de laboratorio) siempre observa las vesículas biliares que se extirpan por dichas razones, para ver si contienen células cancerosas.

Sin embargo, la mayoría de los casos de cáncer de vesícula biliar no se encuentra sino hasta que los pacientes acuden al médico porque presentan síntomas.

Señales y síntomas de cáncer de vesícula biliar

Las señales y los síntomas generalmente no se presentan hasta las etapas avanzadas del cáncer, aunque a veces pueden presentarse temprano y resultar en un diagnóstico más temprano. Si acude al médico cuando comienza a notar los síntomas, es posible que el cáncer se diagnostique en una etapa temprana cuando el tratamiento puede ser más eficaz. Algunos de los síntomas más comunes del cáncer de vesícula biliar son:

Dolor abdominal.

La mayoría de las personas con cáncer de vesícula biliar tienen dolor abdominal (en el área del estómago) al principio del diagnóstico. La mayoría de las veces este dolor se siente en la parte superior derecha del abdomen.

Náusea y/o vómito

Muchas personas con cáncer de vesícula biliar reportan como síntoma los vómitos.

Ictericia

La ictericia es una afección que le da un color amarillento a la piel y la parte blanca de los ojos. Cuando la bilis que proviene del hígado no puede drenar hacia los intestinos debido a que un cáncer bloquea el conducto biliar, la bilirrubina, un químico en la bilis que produce un color amarillento, puede acumularse en la sangre y establecerse en diferentes partes del cuerpo. Esto puede causar los cambios de color que se observan en la piel y los ojos. Algunos pacientes con cáncer de vesícula biliar presentan ictericia al momento del diagnóstico.

Agrandamiento de la vesícula biliar

Si el cáncer bloquea el conducto biliar, la bilis también se puede acumular en la vesícula biliar, lo que la hace más grande de lo normal. Algunas veces, el médico puede palpar la vesícula biliar agrandada durante un examen físico. También puede detectarse mediante estudios por imágenes, tal como una ecografía.

Otros síntomas

Algunos síntomas menos comunes incluyen pérdida del apetito, pérdida de peso, inflamación abdominal, picazón severa, fiebre y heces fecales negras, parecida a la brea.

Éstos son síntomas y señales de cáncer de vesícula biliar, pero es más probable que sean causados por enfermedades que no son cáncer. Por ejemplo, las personas con cálculos biliares también presentan muchos de estos síntomas. Existen muchas causas para el dolor abdominal que son más comunes que el cáncer de vesícula biliar. Además, la hepatitis viral (infección del hígado) es una causa de ictericia mucho más frecuente. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Antecedentes médicos y examen físico

Si usted presenta cualquier señal o síntoma que sugiere que pudiese tener cáncer de vesícula biliar, su médico realizará un historial médico completo para analizar los factores de riesgo y saber más sobre los síntomas.

Su médico le hará un examen físico para detectar signos de cáncer de vesícula biliar y otros problemas médicos. El examen se concentrará principalmente en el abdomen para buscar masas, dolor al palpar el área o acumulación de líquidos. Se le revisará la piel y la parte blanca de los ojos para ver si tiene ictericia (coloración amarilla). Algunas veces, el cáncer de vesícula biliar se extiende a los ganglios linfáticos, lo que produce un abultamiento que se puede palpar debajo de la piel. Se examinarán con mucho cuidado los ganglios linfáticos localizados encima de la clavícula, y los ganglios linfáticos de otras partes.

Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren que usted pudiera tener cáncer de vesícula biliar, se realizarán más pruebas. Estas pruebas pudieran incluir pruebas de laboratorio, estudios por imágenes y otros procedimientos.

Análisis de sangre

Pruebas de la función hepática y de la vesícula biliar

Su doctor puede ordenar análisis de laboratorio para determinar la concentración de bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es el químico que le da a la bilis su color amarillo. Los problemas en la vesícula biliar o en el hígado pueden causar que el nivel de bilirrubina en la sangre alcance un nivel demasiado alto. Cuando esto ocurre la bilirrubina puede permanecer en los otros tejidos, lo que puede causar el color amarillento de la piel y la parte blanca de los ojos (ictericia). El alto nivel de bilirrubina le indica al doctor que es probable que haya problemas con la vesícula biliar o el hígado.

El médico también puede ordenar pruebas de otras sustancias en su sangre, tal como la albúmina, la fosfatasa alcalina, AST, ALT, y GGT, que también pueden dar resultados anormales si usted tiene una enfermedad del hígado o de la vesícula biliar.

Marcadores tumorales

Existen otras pruebas, como CEA y CA 19-9, las cuales son marcadores tumorales (proteínas encontradas en la sangre cuando ciertos cánceres están presentes). A menudo (pero no siempre), las personas con cáncer de vesícula biliar presentan altos niveles de estas sustancias. Por lo general, sólo cuando el cáncer se encuentra en una etapa avanzada, los niveles sanguíneos de estos marcadores son elevados. Estos marcadores tumorales no son específicos para el cáncer de vesícula biliar. Esto significa que otros cánceres o incluso algunas otras afecciones de salud pueden ocasionar que estos niveles estén elevados.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan rayos X, campos magnéticos u ondas sonoras para obtener imágenes del interior de su cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden realizar por un número de razones, incluyendo:

  • Ayudar a encontrar un área sospechosa que pudiera ser cancerosa.
  • Para ayudar a un médico a guiar una aguja de biopsia en un área sospechosa con el fin de tomar una muestra.
  • Saber cuán lejos se propagó el cáncer.
  • Para ayudar a guiar ciertos tipos de tratamientos.
  • Ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz.
  • Para identificar una posible recurrencia del cáncer.

Los estudios siguientes se realizan en personas que tienen (o que pudieran tener) cáncer de vesícula biliar:

Ecografía (ultrasonido)

A menudo, la ecografía (ultrasonografía) es el primer estudio por imágenes que se les hace a las personas que tienen síntomas (tal como ictericia o dolor en la parte superior derecha del abdomen) que pueden ser causados por problemas de la vesícula biliar.

Para este estudio, un pequeño instrumento llamado transductor, emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan en los órganos internos. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en un monitor. Los ecos que la mayoría de los tumores producen difieren de los que produce el tejido normal. Los patrones de ecos pueden ayudar a encontrar tumores y a determinar cuán lejos puede que hayan crecido en las áreas adyacentes.

Esta prueba es fácil de realizar y en ella no se utiliza radiación. Para el examen de ecografía de la vesícula biliar, usted simplemente se acuesta en una mesa mientras el médico o técnico de ecografía mueve el transductor (en forma de varita) por la piel sobre la parte superior derecha del abdomen. Generalmente, se lubrica primero la piel con gel.

Ecografía endoscópica o laparoscópica: estas técnicas le permiten al doctor colocar el transductor de la ecografía dentro del cuerpo y más cerca de la vesícula biliar para producir imágenes más detalladas que las que produciría una ecografía convencional. El transductor se encuentra en el extremo del tubo delgado e iluminado que tiene un dispositivo adherido para observar (endoscopio o laparoscopio). El tubo se pasa a través de la boca, el estómago y cerca del área de la vesícula biliar (ecografía endoscópica) o a través de un corte quirúrgico en el abdomen (ecografía laparoscópica).

Si hay un tumor, la ecografía puede ayudar al doctor a identificar si ha invadido las paredes de la vesícula biliar, y cuánto las ha invadido, lo que ayuda a planificar la cirugía. Una ecografía puede mostrar si los ganglios linfáticos adyacentes están agrandados, lo que puede ser un signo de que contienen cáncer. También se puede usar para guiar una aguja en un nódulo sospechoso de manera que las células puedan ser removidas (se hace una biopsia) y observadas con un microscopio.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego una computadora las combina para formar imágenes de secciones (transversales) de la parte de su cuerpo bajo estudio.

El tomógrafo computarizado que se utiliza para este estudio consiste en un anillo similar a una rosca (dona) grande, con una camilla estrecha que se encuentra en la abertura central. Usted tendrá que acostarse inmóvil sobre la camilla mientras se realiza el examen. Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías convencionales, y usted podría sentirse un poco confinado por el anillo mientras se toman las fotografías.

Antes de tomar cualquier imagen, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre una y dos pintas (medio y un litro) de un contraste oral. Esto ayuda a delinear el intestino, a fin de que determinadas áreas no puedan confundirse con tumores. También es posible que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte una clase diferente de tinte de contraste (contraste IV). Esto ayuda a delinear mejor las estructuras de su cuerpo.

La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de decir al médico si es alérgico a algo o si ha tenido alguna vez una reacción a cualquier material de contraste utilizado para rayos X.

Las tomografías computarizadas tienen varios usos para el cáncer de vesícula biliar:

  • A menudo ayudan con el diagnóstico inicial del cáncer de vesícula al mostrar tumores en el área.
  • Pueden ser útiles en la clasificación por etapas del cáncer (descubrir qué tanto se ha propagado). Pueden mostrar los órganos adyacentes a la vesícula biliar (especialmente el hígado), así como los ganglios linfáticos y los órganos distantes donde pudiese haber propagación del cáncer. Un tipo de CT, conocida como angiografía por CT, también se puede usar para examinar los vasos sanguíneos cercanos a la vesícula biliar. Estos estudios pueden ayudar a determinar si la cirugía es una buena opción de tratamiento.
  • Las tomografías computarizadas se usan para guiar con precisión una aguja de biopsia a las áreas en las que se sospecha hay un tumor o metástasis. Para este procedimiento, llamado biopsia por aguja guiada por tomografía computarizada, usted permanece en la camilla de la CT, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia la localización de la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de la masa. Entonces, se obtiene una muestra de biopsia y se examina con el microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la tomografía computarizada (CT), las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, la MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Para mostrar mejor los detalles, es posible que un material de contraste, llamado gadolinio, se inyecte en una vena antes de realizar el estudio.

Las MRI proveen imágenes muy detalladas y pueden ser muy útiles para observar la vesícula biliar, las vías biliares cercanas y otros órganos. En ocasiones ayuda a distinguir un tumor benigno de uno maligno.

Además, se pueden usar tipos especiales de MRI en personas que pudieran tener cáncer de vesícula biliar. La colangiopancreatografía MR (MRCP), la cual se puede usar para observar las vías biliares, se describe más adelante en la sección sobre colangiografía. La angiografía por MR (MRA), la cual se usa para observar los vasos sanguíneos, se menciona en la próxima sección sobre colangiografía.

Las imágenes por resonancia magnética pueden ser un tanto más incómodas que la tomografía computarizada. Este estudio toma más tiempo, con frecuencia hasta una hora. A usted lo colocan dentro de un tubo angosto que lo restringe y que puede ser molesto para las personas que sienten angustia al estar en lugares cerrados (claustrofobia). Algunas veces, las máquinas especiales de MRI más abiertas se pueden usar en lugar de las máquinas de MRI convencionales. La máquina también produce un zumbido y ruidos de chasquido que pueden resultar incómodos. En algunos lugares se ofrecen tapones para los oídos para ayudar a bloquear este ruido.

Colangiografía

Una colangiografía es un estudio por imágenes que se usa para observar específicamente las vías biliares para determinar si están estrechas, bloqueadas o dilatadas. Se puede emplear en la planificación de la cirugía de la vesícula biliar. Existen varios tipos de colangiogramas, cada uno con diferentes ventajas y desventajas.

Colangiopancreatografía por resonancia magnética (MRCP): ésta es una manera no invasiva de tomar imágenes de las vías biliares utilizando el mismo tipo de máquina usada para los MRI convencionales. No requiere el uso de un agente de contraste y no es invasiva, contrario a otros tipos de colangiogramas. Debido a que no es invasiva, los médicos a menudo usan la MRCP si el propósito del estudio es sólo obtener imágenes de las vías biliares.

Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP): en este procedimiento, un médico pasa un tubo flexible y largo (endoscopio) por la garganta del paciente y se pasa hacia el esófago y el estómago hasta llegar a la primera parte del intestino delgado. Un pequeño catéter (tubo) se pasa desde el extremo del endoscopio hasta el conducto colédoco. Entonces, se inyecta una pequeña cantidad de tinte (material de contraste) a través del tubo para ayudar a delinear el conducto biliar y el conducto pancreático a medida que se toman las radiografías. Las imágenes pueden mostrar el estrechamiento o bloqueo de estos conductos. Este estudio es más invasivo que la MRCP, pero su ventaja consiste en que el médico también puede tomar muestras de células o líquidos que serán observados con un microscopio. También se puede usar para colocar un tubo pequeño (“stent”) en un conducto para ayudar a mantenerlo abierto.

Colangiopancreatografía transhepática percutánea (PTC): en este procedimiento, el médico coloca una aguja fina y hueca a través de la piel del abdomen y hacia un conducto biliar que se encuentra dentro del hígado. A usted le administrarán medicamentos por vía intravenosa para que le causen sueño antes del estudio. También se usa un anestésico local para adormecer el área antes de insertar la aguja. Luego se inyecta un tinte de contraste a través de la aguja y se toman radiografías conforme el tinte pasa por las vías biliares. Al igual que la ERCP, este método también se puede usar para tomar muestras de líquidos o tejidos o para colocar el “stent” en un conducto con el fin de ayudar a mantenerlo abierto. Debido a que es un procedimiento más invasivo (y puede causar más dolor), por lo general la PTC no se usa a menos que ya se haya tratado la ERCP o que ésta no se pueda realizar por alguna razón.

Angiografía

Una angiografía o un angiograma es un estudio radiológico para examinar los vasos sanguíneos. Para este estudio, se inyecta una pequeña cantidad de un medio de contraste (colorante) en una arteria, para delinear los vasos sanguíneos mientras se toman las imágenes radiológicas. Las imágenes muestran a los doctores si el flujo sanguíneo está bloqueado o afectado en un área por un tumor, y cualquier vaso sanguíneo anormal localizado en esa área. La angiografía también puede mostrar si el cáncer de vesícula biliar ha crecido a través de las paredes de ciertos vasos sanguíneos. Esta información se utiliza para ayudar a los cirujanos a decidir si puede extirparse el cáncer y ayuda a planear la operación.

La angiografía puede ser un procedimiento incómodo porque el radiólogo que lo realiza tiene que insertar un pequeño catéter (un tubo hueco y flexible) en la arteria que conduce a la vesícula biliar para inyectar el tinte. Usualmente el catéter se coloca en una arteria en la parte interna del muslo y se guía hasta la arteria que suple la vesícula biliar. Se suele administrar un anestésico local para adormecer el área antes de insertar el catéter. Luego se inyecta rápidamente el tinte para delinear todos los vasos mientras se toman las radiografías.

Además, la angiografía se puede hacer con un explorador de CT (angiografía por CT) o un explorador MRI (angiografía por MRI). Actualmente, estas técnicas se usan con más frecuencia porque pueden proveer información sobre los vasos sanguíneos cercanos a la vesícula biliar sin la necesidad de un catéter en la arteria. Puede que aún necesite una vía intravenosa para que el tinte de contraste pueda ser inyectado en el torrente sanguíneo durante el estudio por imágenes.

Laparoscopia

Para una laparoscopia, un médico inserta un tubo delgado e iluminado que tiene una cámara de vídeo en su extremo (un laparoscopio) a través de una pequeña incisión (corte) en la parte frontal del abdomen para observar la vesícula biliar, el hígado y otros órganos (algunas veces se hace más de un corte). Este procedimiento se realiza en el quirófano (sala de operaciones) mientras usted está bajo anestesia general (dormido profundamente).

La laparoscopia puede ayudar a planificar la cirugía u otros tratamientos, y puede ayudar a los doctores a confirmar la etapa (extensión) del cáncer. Si es necesario, los médicos también pueden insertar instrumentos a través de incisiones para extraer muestras de biopsia que luego se observan con un microscopio para hacer o confirmar el diagnóstico de cáncer.

La laparoscopía se utiliza muchas veces para extirpar la vesícula biliar para tratar cálculos biliares o por inflamación crónica de la vesícula biliar. Esta operación se conoce como colecistectomía laparoscópica. Si durante esa operación se encuentra cáncer de vesícula biliar, o si se sospecha que existe, los cirujanos cambian usualmente la operación a una colecistectomía abierta (extirpación de la vesícula biliar a través de una incisión más grande en el abdomen). Este método permite que el cirujano pueda observar más y puede que reduzca la probabilidad de liberación de células cancerosas en la cavidad abdominal cuando se extirpa la vesícula biliar. El uso del procedimiento abierto depende del tamaño del cáncer y si la cirugía puede extirpar todo el cáncer.

Biopsia

En un procedimiento de biopsia se extrae una muestra de tejido para examinarla con un microscopio con el fin de saber si hay cáncer (o alguna otra enfermedad). Para la mayoría de los tipos de cáncer, se necesita una biopsia para realizar un diagnóstico. También las biopsias se usan para ayudar a determinar cuán lejos se propagó el cáncer. Esto es importante para determinar las mejores opciones de tratamiento.

Sin embargo, no siempre se hace una biopsia antes de una cirugía para extraer un tumor en la vesícula biliar. A los médicos les preocupa que colocar una aguja en el tumor o afectarlo de cualquier otra forma sin extirparlo totalmente pueda permitir que las células cancerosas se propaguen a otras áreas.

Si los estudios por imágenes (ecografía, CT o MRI, colangiografía, etc.) sugieren que existe un tumor en la vesícula biliar y no hay signos obvios de propagación a distancia, el médico puede decidir proceder directamente con la cirugía para tratarlo como cáncer de vesícula biliar (Lea la sección “Cirugía para cáncer de vesícula biliar”). En estos casos, se observa el tejido de la vesícula biliar con un microscopio después de haberla extirpado.

En otros casos, un médico puede entender que el mejor método es una biopsia de un área sospechosa de la vesícula biliar para saber con certeza si se trata de cáncer. Por ejemplo, los estudios por imágenes pueden mostrar que un tumor se ha propagado o ha crecido demasiado como para extirparlo totalmente mediante cirugía. Desafortunadamente, muchos cánceres de vesícula biliar no se pueden extirpar al momento de ser encontrados.

Tipos de biopsias

Hay varias formas de tomar las muestras de la vesícula biliar.

Si se hace una colangiografía (ERCP o PTC), es posible que se obtenga una muestra de bilis durante el procedimiento para determinar si hay células cancerosas en el líquido.

Como se explicó anteriormente, los especímenes de las biopsias pueden tomarse durante una laparoscopia. Esto le permite al doctor observar la superficie de la vesícula biliar y las áreas cercanas, así como tomar muestras de áreas sospechosas.

Si el cáncer pareciera estar demasiado avanzado como para realizar una cirugía, es posible que se haga una biopsia con aguja para confirmar el diagnóstico, lo que puede ayudar a determinar cuál será el tratamiento. Para esta prueba, se inserta una aguja hueca y fina a través de la piel hacia el interior del tumor sin hacer una incisión quirúrgica. Primero, se adormece la piel con anestesia local. La aguja usualmente es guiada hacia el lugar usando una ecografía o una CT. Entonces, la aguja se hace avanzar lentamente, mientras los doctores van examinando su posición al observar las imágenes que genera uno de estos estudios por imagen. Cuando las imágenes muestran que la aguja está en el tumor, se saca una muestra en la aguja, y se envía al laboratorio para examinarla con un microscopio.

En la mayoría de los casos, esto se hace como biopsia por aspiración con aguja fina (FNA), en la que se usa una aguja muy fina adherida a una jeringuilla para succionar (aspirar) una muestra de células. Si esto no da buenos resultados, se puede hacer una biopsia por punción con aguja gruesa, en la que se usa una aguja un poco más grande para obtener una muestra mayor. Por lo general, los médicos no hacen primero una biopsia por punción con aguja gruesa debido a que esta biopsia presenta una probabilidad mayor de propagación de las células cancerosas.


Fecha de última actualización: 07/29/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/06/2014