Enfermedad de Hodgkin

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Después del tratamiento TEMAS

¿Qué sucede después de recibir tratamiento contra la enfermedad de Hodgkin?

Para muchas personas con enfermedad de Hodgkin, el tratamiento puede curar el cáncer. Completar el tratamiento puede causarle tanto tensión como entusiasmo. Tal vez sienta alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre la reaparición del linfoma. Cuando un cáncer regresa después del tratamiento, a esto se le llama recurrencia. Ésta es una preocupación muy común en las personas que han tenido cáncer.

Puede que pase un tiempo antes de que sus temores disminuyan. No obstante, puede que sea útil saber que muchos sobrevivientes de cáncer han aprendido a vivir con esta incertidumbre y hoy día viven vidas plenas. Para más información sobre este tema, por favor, lea nuestro documento disponible en inglés Living with Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence.

Para algunas personas, puede que la enfermedad de Hodgkin nunca desaparezca por completo. Tal vez estas personas reciban tratamientos regularmente con quimioterapia, radioterapia, u otras terapias para ayudar a mantenerla bajo control por el mayor tiempo posible y para ayudar a aliviar los síntomas. Aprender a vivir con la enfermedad de Hodgkin como si fuera una enfermedad crónica puede ser difícil y muy estresante, ya que causa incertidumbre. Nuestro documento When Cancer Doesn’t Go Away provee más detalles sobre este tema.

Cuidados posteriores

Aun cuando usted (o su hijo) completó el tratamiento, sus médicos tendrán que estar muy atentos a usted. Es muy importante que acuda a todas sus citas de seguimiento. El cuidado de seguimiento será necesario durante muchos años después del tratamiento de la enfermedad de Hodgkin.

Durante estas visitas, su médico preguntará si tiene síntomas, hará exámenes físicos y puede que ordene que se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como CT o radiografías del tórax. Las visitas a los médicos y las pruebas usualmente se recomiendan cada varios meses por los primeros años después del tratamiento. El período de tiempo entre las visitas puede ser gradualmente aumentado, aunque incluso después de 5 años las visitas deben hacerse al menos cada año.

La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacer cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablar sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Si la enfermedad de Hodgkin regresa en algún momento, el tratamiento adicional dependerá de qué tratamientos ha recibido anteriormente, cuánto tiempo ha pasado desde el tratamiento y su salud. Para más información, lea “Enfermedad de Hodgkin recurrente o recaída” en la sección “Opciones de tratamiento por etapa”. Para obtener más información general sobre cómo lidiar con la recurrencia, usted puede consultar nuestro documento (disponible en inglés) When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence.

Atención a efectos secundarios tardíos o a largo plazo

Cada tipo de tratamiento contra la enfermedad de Hodgkin tiene efectos secundarios que podrían durar meses o más tiempo, o que podrían no aparecer sino hasta mucho tiempo después de finalizar el tratamiento. Algunos efectos secundarios, como la infertilidad (no poder tener hijos), podrían ser permanentes. Debido a que muchas personas están viviendo por mucho tiempo después de sus tratamientos, resulta muy importante estar atentos a estos efectos secundarios tardíos y a largo plazo. Asegúrese de consultar con el equipo de profesionales de la salud que atiende a su hijo sobre los posibles efectos que podrían presentarse de modo que pueda estar atento a ellos y notificarlos al médico.

Un segundo cáncer: un efecto secundario poco común, pero muy grave del tratamiento de la enfermedad de Hodgkin es el origen de un segundo cáncer en el futuro. Por ejemplo, la leucemia mielógena aguda (AML) se puede originar en un pequeño número de pacientes después de recibir ciertos tipos de quimioterapia. Por lo general, esto ocurre durante los primeros años después del tratamiento, y se presenta más en personas de edad avanzada.

Esto podría ser menos probable que ocurra con las combinaciones de medicamentos de quimioterapia usabas actualmente, como ABVD, que con algunas combinaciones que fueron usadas con más frecuencia en el pasado, tal como el régimen de MOPP, aunque aún sigue habiendo un pequeño riesgo.

La radiación también puede aumentar este riesgo. Aunque la radiación sola no aumenta mucho el riesgo de leucemia, ésta puede aumentar el riesgo de otras formas de cáncer en la parte del cuerpo que recibió la radiación. Por ejemplo, se pueden desarrollar cánceres de músculo o hueso, llamado sarcomas, en las áreas que reciben radiación. Asimismo, los cánceres del tracto digestivo, como el cáncer de colon, también son más probables.

Las mujeres jóvenes tratadas con radiación en el tórax antes de los 30 años de edad tienen una posibilidad mucho más alta de padecer cáncer de seno. Estas mujeres deben seguir cuidadosamente las recomendaciones de la Sociedad Americana Contra El Cáncer sobre la detección temprana del cáncer de seno y deben hablar con sus médicos sobre el comienzo de las pruebas de detección cuando son más jóvenes.

Tanto los hombres como las mujeres que reciben radiación en el tórax tienen un riesgo más alto de cáncer de pulmón, mesotelioma (un cáncer del revestimiento de los pulmones) y cáncer de tiroides. El riesgo de cáncer de pulmón es mucho más alto en los fumadores, por lo tanto es especialmente importante que los que sobreviven a la enfermedad de Hodgkin no fumen. Los exámenes físicos, los análisis de sangre para los problemas con la tiroides y las tomografías computarizadas o las radiografías del tórax de seguimiento según lo sugiere su médico pueden ayudar. Otro tipo de cáncer, el linfoma no Hodgkin, se presenta en un pequeño número de los pacientes con la enfermedad de Hodgkin. Se piensa que este riesgo se debe principalmente a la enfermedad en sí y no al tratamiento.

Asuntos relacionados con la fertilidad: un posible efecto secundario a largo plazo de la quimioterapia y de la radioterapia, especialmente en pacientes más jóvenes, es la disminución o la pérdida de la fertilidad. Por ejemplo, algunos medicamentos de quimioterapia pueden afectar la capacidad de un hombre de producir esperma, lo que podría ser temporal o permanente. Si el paciente tiene edad suficiente y va a recibir medicamentos que pueden afectar la fertilidad, se debe considerar la posibilidad de utilizar los servicios de los bancos de esperma antes de comenzar la quimioterapia.

Asimismo, las mujeres pueden dejar de tener periodos menstruales con la quimioterapia. Esto puede regresar o no a la normalidad. El tratamiento de radiación dirigido a la parte inferior del abdomen puede causar infertilidad a menos que de antemano los ovarios se muevan quirúrgicamente fuera del campo de radiación. Mover los ovarios no afecta las tasas de curación ya que la enfermedad de Hodgkin casi nunca se propaga a los ovarios.

Para más información sobre fertilidad, lea nuestros documentos La fertilidad en las mujeres con cáncer y La fertilidad en los hombres con cáncer.

Infecciones: por razones desconocidas, el sistema inmunológico de las personas con la enfermedad de Hodgkin no funciona correctamente. Los tratamientos tales como la quimioterapia, y la radiación o la cirugía para tratar un bazo agrandado (esplenectomía) pueden sumarse a este problema. En el pasado la esplenectomía se hacía comúnmente, pero actualmente se realiza pocas veces en las personas con la enfermedad de Hodgkin. Los pacientes a quienes se les extirpa el bazo deben ser vacunados contra ciertas bacterias.

Todas las personas que han tenido enfermedad de Hodgkin deben ponerse la vacuna contra la gripe. Mantener las vacunaciones y un tratamiento cuidadoso y sin demora contra las infecciones es muy importante.

Problemas con la tiroides: la radioterapia administrada al tórax o al cuello para tratar la enfermedad de Hodgkin podría afectar la glándula tiroides, lo que puede ocasionar que ésta produzca menos hormona tiroidea. Puede que las personas con esta afección, conocida como hipotiroidismo, necesiten diariamente medicinas para esta glándula. A las personas que recibieron radiación al cuello o la parte superior del tórax, se les debe medir la función de la tiroides con pruebas de sangre al menos cada año.

Enfermedad cardiaca y derrame cerebral: las personas que han recibido radiación al tórax tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiacas y ataques al corazón. Esto se ha convertido en un problema menor con las técnicas más modernas de radiación, pero resulta importante hacer lo que pueda para ayudar a reducir su riesgo, como no fumar, mantener un peso saludable, estar activo y adoptar una alimentación saludable. Algunos medicamentos de quimioterapia, tal como la doxorrubicina (Adriamicina) y la mitoxantrona pueden ocasionar también daños al corazón. Es posible que su médico quiera verificar su función cardiaca varios años después de su tratamiento.

La radiación al cuello aumenta la probabilidad de derrame cerebral debido a que puede causar daño a los vasos sanguíneos en el cuello que suplen sangre al cerebro. También el hábito de fumar y la presión arterial elevada aumentan el riesgo de derrame cerebral. Una vez más, es importante dejar de fumar. Además, es importante acudir al médico regularmente para hacerse las revisiones de salud y para recibir tratamiento si tiene la presión arterial elevada.

Daños en los pulmones: el medicamento de quimioterapia, bleomicina, puede causar daño a los pulmones, como la radioterapia al tórax. Esto puede causar problemas, como dificultad para respirar, lo que puede que no se presente sino hasta años después del tratamiento. Además, el fumar puede causar daños graves a los pulmones, de modo que es importante que las personas que reciban estos tratamientos no fumen.

Inquietudes especiales en los sobrevivientes de la enfermedad Hodgkin en niños

Así como el tratamiento de la enfermedad de Hodgkin en niños requiere un enfoque muy especializado, también lo requiere un seguimiento y supervisión de los efectos tardíos del tratamiento. Es muy importante hacer un seguimiento minucioso después del tratamiento. Mientras más temprano se descubran los problemas, más probabilidades existen que se puedan tratar eficazmente.

Además de los efectos secundarios físicos (incluyendo a los presentados anteriormente), los sobrevivientes del cáncer infantil pueden presentar problemas emocionales o sicológicos. También pueden tener algunos problemas con su desempeño normal y la escuela. Frecuentemente esto se puede atender con apoyo y estímulo. Los médicos y otros miembros del equipo de atención a la salud a menudo pueden recomendar algunos programas especiales de apoyo y servicios para ayudar a los niños después del tratamiento contra un cáncer.

Para ayudar a aumentar el conocimiento de los efectos tardíos y mejorar la atención de seguimiento de los sobrevivientes del cáncer infantil durante sus vidas, el Children's Oncology Group ha desarrollado guías de seguimiento a largo plazo para estos sobrevivientes. Estas guías pueden ayudarle a saber a qué asuntos debe prestar atención, qué tipo de exámenes de salud deben hacerse, y cómo se pueden tratar los efectos tardíos.

Resulta muy importante discutir las posibles complicaciones a largo plazo con los profesionales de la salud que atienden a su hijo, y asegurarse que existe un plan en acción para estar pendientes a estos problemas y tratarlos, de ser necesario. Para aprender más, pregunte al médico de su hijo sobre las guías para el sobreviviente del Children's Oncology Group. Además, puede descargar esta información gratuitamente del sitio Web de COG: www.survivorshipguidelines.org. Las guías fueron redactadas por profesionales de la salud. Las versiones para pacientes de algunas de las guías también están disponibles (como “Health Links”) en el sitio Web. Le exhortamos a que revise estas guías con su médico.

Para más información sobre algunos de los posibles efectos del tratamiento a largo plazo, lea nuestro documento Children Diagnosed With Cancer: Late Effects of Cancer Treatment.

Consultas con un nuevo médico

En algún momento después del tratamiento, es posible que usted (o su hijo) tenga que consultar con un médico nuevo, quien desconoce totalmente los antecedentes médicos. Es importante que usted le proporcione a este nuevo médico los detalles del diagnóstico y tratamiento. La recopilación de estos detalles poco después del tratamiento puede ser más fácil que tratar de obtenerlos en algún momento en el futuro. Asegúrese de que tenga disponible la siguiente información (y siempre guarde copias para usted):

  • Los nombres y la información de contacto de los médicos que trataron su cáncer.
  • Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Copias de los estudios por imágenes (CT o MRI, etc.) que usualmente se pueden grabar digitalmente (en un DVD, etc.).
  • Si se sometió a una cirugía, una copia del informe del procedimiento.
  • Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al alta que el médico prepara cuando le envía a su casa.
  • Si ha recibido quimioterapia u otros tratamientos con medicamentos, una lista de sus medicamentos, las dosis de los medicamentos y cuándo los tomó.

Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró. También es muy importante mantener su seguro médico. Las pruebas y las consultas médicas son costosas y, aunque nadie quiere pensar en el regreso de su cáncer, esto podría ocurrir.


Fecha de última actualización: 09/02/2014
Fecha de último cambio o revisión: 09/02/2014