Leucemia linfocítica aguda (adultos)

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Tratamiento contra el Leucemia linfocítica aguda (adultos) TEMAS

Quimioterapia para la leucemia linfocítica aguda

La quimioterapia (quimio) es el uso de medicamentos para tratar el cáncer. Con más frecuencia, estos medicamentos se inyectan en una vena, en un músculo, debajo de la piel, o se toman por boca. Los medicamentos pasan a través del torrente sanguíneo para llegar a las células cancerosas por todo el cuerpo. Esto hace de la quimioterapia un tratamiento útil para cánceres como la leucemia que se ha propagado por todo el cuerpo. La mayoría de las quimioterapias no alcanzan bien el área que rodea el cerebro y la médula espinal. Por esta razón, puede que sea necesario inyectar la quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo para eliminar las células cancerosas en esa área. A esto se le llama quimio intratecal.

Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, con cada período de tratamiento seguido de un período de descanso para permitir que su cuerpo se recupere. Debido a sus efectos secundarios potenciales, la quimioterapia algunas veces no se recomienda en pacientes que están en mal estado de salud, aunque la edad avanzada en sí no debería impedir que alguien reciba quimioterapia si la necesita y está saludable.

La quimioterapia para la leucemia linfocítica aguda ALL usa una combinación de medicamentos contra el cáncer. Estos medicamentos se administran en tres fases, usualmente durante el curso de aproximadamente 2 años (lea “Tratamiento típico de la leucemia linfocítica aguda”).

Los medicamentos que se usan más comúnmente incluyen:

  • Vincristina (Oncovin®) o vincristina liposómica (Marqibo®).
  • Daunorubicina (daunomicina o Cerubidine®) o doxorrubicina (Adriamycin®).
  • Citarabina (arabinósido de citosina, ara-C, o Citosar®).
  • L-asparaginasa (Elspar®) o PEG-L-asparaginasa (pegaspargasa o Oncaspar®).
  • Etopósido (VP-16).
  • Tenipósido (Vumon®).
  • 6-mercaptopurina (6-MP o Purinetol®).
  • Metotrexato.
  • Ciclofosfamida (Cytoxan®).
  • Prednisona.
  • Dexametasona (Decadron®).

Las personas usualmente recibirán varios de estos medicamentos en diferentes momentos durante el curso del tratamiento, pero no recibirán todos.

Posibles efectos secundarios

Los medicamentos de quimioterapia atacan a las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea (donde se producen nuevas células sanguíneas), el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. Estas células también son propensas a verse afectadas por la quimioterapia, lo cual ocasiona los efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo que se administran. Los efectos secundarios comunes pueden incluir:

  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Falta de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Diarrea.
  • Aumento del riesgo de infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos).
  • Fácil formación de hematomas o hemorragias (debido a un recuento bajo de plaquetas).
  • Cansancio (debido a bajos niveles de glóbulos rojos).
  • Adormecimiento, hormigueo o debilidad en las manos y los pies (debido a daños en los nervios).

Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen después de finalizar el tratamiento. Muchas veces hay métodos para aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden suministrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos. Asegúrese de preguntarle a su médico o enfermera sobre los medicamentos que ayudan a reducir los efectos secundarios. También avíseles cuando usted experimente los efectos secundarios para que puedan ser tratados eficazmente.

Muchos de los efectos secundarios de la quimioterapia son causados por las cuentas bajas de glóbulos blancos. Se pueden administrar medicamentos conocidos como factores de crecimiento (por ejemplo, G-CSF o GM-CSF), a fin de acelerar la recuperación de la cuenta de glóbulos blancos durante la quimioterapia y así reducir las probabilidades de graves infecciones.

Si su cuenta de glóbulos blancos es muy baja durante el tratamiento, usted puede ayudar a reducir su riesgo de infecciones evitando cuidadosamente la exposición a gérmenes. Durante este tiempo, su médico puede recomendarle que:

  • Se lave frecuentemente las manos.
  • Evite las frutas y los vegetales frescos y crudos, así como otros alimentos, pues pueden portar gérmenes.
  • Evite flores frescas y plantas porque pueden portar moho.
  • Asegurarse que las personas se laven las manos cuando hacen contacto con usted.
  • Evite lugares donde acudan muchas personas y evite visitar a personas que estén enfermas (el uso de una mascarilla quirúrgica frecuentemente ofrece algo de protección en estas situaciones).

Antes de que surjan signos de infección o al primer signo de que se está desarrollando una infección, se pueden administrar antibióticos y medicamentos que ayudan a prevenir las infecciones virales y micóticas.

Debido a que las cuentas de glóbulos blancos son tan importantes durante el tratamiento, algunas personas encuentran útil mantener un registro de ellas. Si le interesa esto, pregunte a su médico o enfermera cuál es su cuenta de células sanguíneas y qué significan estos números.

Si el número de plaquetas es bajo, se le pueden administrar medicamentos o transfusiones de plaquetas para ayudar a evitar el sangrado. De igual forma, la dificultad para respirar y el cansancio extremo causados por los bajos niveles de glóbulos rojos pueden ser tratados con medicamentos o con transfusiones de glóbulos rojos.

Ciertos medicamentos pueden causar efectos secundarios específicos. Por ejemplo, la citarabina (ara-C) puede causar ciertos problemas, especialmente cuando se usa en altas dosis. Estos problemas pueden incluir resequedad en los ojos y efectos en ciertas partes del cerebro, lo que puede provocar problemas de coordinación y equilibrio.

Otros órganos que pudieran resultar directamente dañados por ciertos medicamentos de quimioterapia incluyen los riñones, el hígado, los testículos, los ovarios, el cerebro, el corazón y los pulmones. Los médicos y las enfermeras supervisan minuciosamente el tratamiento para reducir el riesgo de estos efectos secundarios tanto como sea posible. Si ocurren efectos secundarios graves, es posible que sea necesario reducir o suspender la quimioterapia, al menos durante un tiempo.

Uno de los efectos secundarios más graves de la terapia para la ALL es el mayor riesgo de adquirir leucemia mielógena aguda (AML) posteriormente. Esto ocurre en un pequeño grupo de pacientes después de que han recibido medicamentos quimioterapéuticos, tales como etopósido, tenipósido, ciclofosfamida o clorambucilo. Con menos frecuencia, las personas que se curan de leucemia posteriormente desarrollan Linfoma no Hodgkin u otros tipos de cáncer. Por supuesto, el riesgo de padecer estos segundos cánceres se debe sopesar con el beneficio obvio de tratar con quimioterapia una enfermedad potencialmente mortal como la leucemia.

El síndrome de lisis tumoral es otro efecto secundario posible de la quimioterapia. Este es más común en pacientes que tienen un gran número de células de leucemia y por lo tanto se observa con más frecuencia en pacientes que reciben quimioterapia por primera vez. Cuando la quimioterapia destruye estas células, éstas se abren y liberan sus contenidos al torrente sanguíneo. Esto puede afectar a los riñones, los cuales no pueden eliminar todas estas sustancias al mismo tiempo. Las cantidades excesivas de ciertos minerales también pueden afectar el corazón y el sistema nervioso. A menudo, esta afección se puede evitar administrando líquidos adicionales durante el tratamiento y ciertos medicamentos, tales como bicarbonato, alopurinol y rasburicasa, que ayudan al cuerpo a eliminar estas sustancias.


Fecha de última actualización: 08/08/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/10/2014