Leucemia linfocítica crónica

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Tratamiento contra el Leucemia linfocítica crónica TEMAS

Radioterapia para la leucemia linfocítica crónica

La radioterapia es un tratamiento con rayos o partículas de alta energía que destruyen las células cancerosas. Generalmente la radioterapia no forma parte del tratamiento principal de las personas con leucemia linfocítica crónica (CLL), pero se usa en ciertas situaciones.

Los pacientes pueden experimentar síntomas si los órganos internos inflamados (como un bazo de mayor tamaño) presionan otros órganos. Por ejemplo, la presión ejercida contra el estómago puede afectar el apetito. Si estos síntomas no mejoran con quimioterapia, la radioterapia para ayudar a reducir el tamaño del órgano frecuentemente es una buena opción.

La radioterapia también puede ser útil en el tratamiento del dolor causado por el daño óseo resultante del crecimiento de las células leucémicas en la médula ósea.

Algunas veces la radioterapia se administra en bajas dosis en todo el cuerpo inmediatamente antes de un trasplante de células madre (consulte la sección “Trasplante de médula ósea o de células madre de sangre periférica para la leucemia linfocítica crónica”).

El tipo de radiación que se usa con más frecuencia en la CLL es la radioterapia externa, en la que una máquina administra un rayo de radiación a una parte específica del cuerpo. Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente tomará medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. La radioterapia es muy parecida a recibir una radiografía, pero la radiación es más intensa. El procedimiento en sí no es doloroso. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más tiempo.

Los principales efectos secundarios a corto plazo de la radioterapia dependen del área en la que se aplique la radiación. Es posible que se ocasionen cambios similares a los de una quemadura por el sol en el área tratada. Algunas veces, la radiación al abdomen puede causar náuseas, vómitos o diarrea. Cuando la radiación incluye grandes partes del cuerpo, los efectos pueden incluir cansancio y un mayor riesgo de infección.


Fecha de última actualización: 05/17/2012
Fecha de último cambio o revisión: 01/25/2013