Leucemia linfocítica crónica

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¿Qué es Leucemia linfocítica crónica? TEMAS

¿Qué es la leucemia linfocítica crónica?

La leucemia linfocítica crónica (chronic lymphocytic leukemia, CLL) es un tipo de cáncer que se inicia en los glóbulos blancos (llamados linfocitos) en la médula ósea. A partir de ahí, invade la sangre. Con el tiempo las células leucémicas tienden a acumularse, y muchas personas que padecen esta enfermedad no presentan síntomas durante al menos algunos años. Al transcurso del tiempo también puede invadir otras partes del cuerpo, inclusive los ganglios linfáticos, el hígado y el bazo. En comparación con otros tipos de leucemia, la CLL por lo general se desarrolla lentamente.

Los médicos han descubierto que al parecer existen dos tipos diferentes de CLL:

  • Un tipo de CLL se desarrolla con mucha lentitud y puede que tome mucho tiempo antes de que el paciente necesite tratamiento.
  • Otro tipo de CLL se desarrolla más rápidamente y es una enfermedad más grave.

Las células de estos dos tipos de leucemia tienen una apariencia similar, pero las pruebas de laboratorio pueden indicar la diferencia entre ellas. En estas pruebas se busca la presencia de proteínas llamadas ZAP-70 y CD38. Si las células de la CLL contienen bajas cantidades de estas proteínas, la leucemia tiende a crecer más lentamente.

La leucemia es diferente a otros tipos de cáncer que comienzan en órganos como los pulmones, el colon o el seno y luego se propagan a la médula ósea. Los tipos de cáncer que comienzan en otro lugar y luego se propagan a la médula ósea no son leucemias.

Médula ósea, sangre y tejido linfático normales

Para entender los diferentes tipos de leucemia, es de utilidad tener algunos conocimientos básicos sobre los sistemas sanguíneo y linfático.

Médula ósea

La médula ósea es la porción suave interior de algunos huesos como el cráneo, los omóplatos, las costillas, la pelvis y la columna vertebral. La médula ósea consiste en un pequeño número de células madre sanguíneas, células productoras de sangre más maduras, células adiposas y tejidos de apoyo que ayudan al crecimiento celular.

Las células madre sanguíneas experimentan una serie de cambios para producir nuevas células sanguíneas. Durante este proceso, las células se desarrollan hasta convertirse en linfocitos (un tipo de glóbulo blanco) o en otras células productoras de sangre. Las células productoras de sangre se pueden desarrollar en uno de los tres principales tipos de células sanguíneas:

  • Glóbulos rojos.
  • Glóbulos blancos (que no son linfocitos).
  • Plaquetas.

Glóbulos rojos

Los glóbulos rojos transportan oxígeno desde los pulmones a todos los demás tejidos del cuerpo, y llevan el dióxido de carbono hasta los pulmones para su eliminación. Usualmente, la anemia (una cantidad insuficiente de glóbulos rojos en el cuerpo) causa que una persona se sienta cansada, débil y tenga dificultad para respirar debido a que los tejidos del cuerpo no reciben suficiente oxígeno.

Plaquetas

Las plaquetas en realidad son fragmentos celulares producidos por un tipo de célula de la médula ósea que se llama megacariocito. Las plaquetas son importantes para tapar los orificios de los vasos sanguíneos causados por cortaduras y hematomas. Un número disminuido de plaquetas se llama trombocitopenia. Una persona con trombocitopenia puede sangrar y desarrollar hematomas fácilmente.

Glóbulos blancos

Los glóbulos blancos ayudan al cuerpo a combatir las infecciones. Los linfocitos son un tipo de glóbulo blanco. Los otros tipos de glóbulos blancos son los granulocitos (tales como neutrófilos, basófilos y eosinófilos) y los monocitos.

Linfocitos: son las principales células que forman el tejido linfático, que es una parte importante del sistema inmunológico. El tejido linfático se encuentra en los ganglios linfáticos, el timo, el bazo, las amígdalas y las glándulas adenoides, y se encuentra diseminado a través de los sistemas digestivo y respiratorio y la médula ósea.

Los linfocitos se desarrollan a partir de células llamadas linfoblastos hasta convertirse en células maduras que combaten las infecciones. Los dos tipos principales de linfocitos son los linfocitos B (o células B) y los linfocitos T (o células T).

  • Los linfocitos B protegen al cuerpo contra gérmenes invasores al desarrollarse (madurar) para formar células plasmáticas, que producen proteínas llamadas anticuerpos. Estos anticuerpos se adhieren a los gérmenes (bacteria, virus y hongos), lo que ayuda a los otros glóbulos blancos llamados granulocitos a reconocerlos y destruirlos. Los linfocitos B son las células que con más frecuencia se transforman en células de la leucemia linfocítica crónica (CLL).
  • Los linfocitos T pueden reconocer las células infectadas con virus y destruirlas directamente. También ayudan a regular el sistema inmunológico.

Granulocitos: éstos son glóbulos blancos que contienen gránulos. Los gránulos son puntos que se pueden observar con un microscopio. Estos gránulos contienen enzimas y otras sustancias que pueden destruir gérmenes como las bacterias. Los tres tipos de granulocitos, neutrófilos, basófilos y eosinófilos, se distinguen bajo el microscopio por el tamaño y el color de los gránulos. Los granulocitos se desarrollan a partir de células productoras de sangre llamadas mieloblastos hasta convertirse en células maduras que combaten las infecciones.

Monocitos: estos glóbulos blancos, que están relacionados con los granulocitos, también son importantes para proteger al cuerpo contra las bacterias. Se generan en la médula ósea como monoblastos productores de sangre y se desarrollan hasta convertirse en monocitos maduros. Después de circular en el torrente sanguíneo por aproximadamente un día, los monocitos ingresan en los tejidos corporales para convertirse en macrófagos, que pueden destruir algunos gérmenes rodeándolos y digiriéndolos. Los macrófagos también ayudan a los linfocitos a reconocer gérmenes y comenzar a producir anticuerpos para combatirlos.

Cualquiera de las células formadoras de sangre o células linfoides de la médula ósea puede convertirse en una célula leucémica. Una vez que ocurre este cambio, las células leucémicas no pasan por el proceso normal de maduración. La mayoría de las células leucémicas se pueden reproducir rápidamente, pero a menudo el mayor problema es que no mueren cuando debería hacerlo, sino que sobreviven y se acumulan en la médula ósea, desplazando a las células normales. Al transcurso del tiempo estas células entran en el torrente sanguíneo y se propagan a otros órganos, en donde pueden evitar el funcionamiento normal de otras células corporales.

Tipos de leucemia

No todas las leucemias son iguales. Existen cuatro tipos principales de leucemia. Cuando los médicos saben el tipo de leucemia específico que padece el paciente, pueden hacer un mejor pronóstico (tener una mejor perspectiva) y seleccionar el mejor tratamiento.

Leucemia aguda versus leucemia crónica

El primer factor al clasificar la leucemia es si la mayoría de las células anormales son maduras (parecen glóbulos blancos normales) o inmaduras (más bien parecen células madre).

En la leucemia aguda, las células de la médula ósea no pueden madurar apropiadamente. Las células leucémicas inmaduras continúan reproduciéndose y acumulándose. Sin tratamiento, la mayoría de los pacientes con leucemia aguda vivirían sólo unos meses. Algunos tipos de leucemia aguda responden bien al tratamiento, y muchos pacientes se pueden curar. Otros tipos de leucemia aguda tienen una perspectiva menos favorable.

En la leucemia crónica, las células pueden madurar parcialmente, pero no por completo. Estas células no son normales, aunque parezcan ser bastante normales. Por lo general, no combaten las infecciones tan bien como los glóbulos blancos normales y, sobreviven por más tiempo, se acumulan y desplazan a las células normales. Con las leucemias crónicas puede que pase mucho tiempo antes de que causen problemas, y la mayoría de los pacientes puede vivir por muchos años. Sin embargo, las leucemias crónicas son generalmente más difíciles de curar que las leucemias agudas.

Leucemia mieloide versus leucemia linfocítica

El segundo factor para clasificar la leucemia es el tipo de células de la médula ósea que están afectadas.

Las leucemias que se inician como células mieloides en etapa temprana, glóbulos blancos (que no sean linfocitos), glóbulos rojos o células productoras de plaquetas (megacariocitos), son leucemias mieloides (también conocida como leucemias mielocíticas, mielógenas o no linfocíticas).

Si el cáncer comienza en las células que se vuelven linfocitos, se llama leucemia linfocítica (también conocida como leucemia linfoide o linfoblástica). Los linfomas también son cánceres que se originan en los linfocitos. La diferencia principal entre las leucemias linfocíticas y los linfomas consiste en que en la leucemia, la célula cancerosa se encuentra principalmente en la sangre y la médula ósea, mientras que el linfoma tiende a estar en los ganglios linfáticos y en otros tejidos.

Los tipos de leucemia se basan en si son agudas o crónicas, y si son mieloides o linfocíticas:

Formas poco comunes de leucemia linfocítica

El tipo común de CLL se inicia en los linfocitos B, pero hay algunos tipos poco comunes de leucemia que comparten algunas de sus características con la CLL.

Leucemia prolinfocítica (prolymphocytic leukemia, PLL): en este tipo de leucemia las células cancerosas son similares a unas células normales llamadas prolinfocitos, que son formas inmaduras de los linfocitos B (B-PLL) o de los linfocitos T (T-PLL). Tanto la PLL-B como la PLL-T tienden a ser más agresivas que el tipo usual de CLL. La mayoría de las personas responde a cierto tipo de tratamiento, pero con el tiempo tienden a recurrir. La PLL se puede desarrollar en alguien que ya tienen CLL (en cuyo caso tiende a ser más agresiva), aunque también puede ocurrir en personas que nunca han tenido CLL.

Leucemia de linfocitos grandes granulares (large granular lymphocyte, [LGL] leukemia): ésta es otra forma poco común de la leucemia crónica. Las células cancerosas son grandes y tienen características de linfocitos T o de células citolíticas naturales (otro tipo de linfocitos). La mayoría de las leucemias LGL son de crecimiento lento, pero un pequeño número son más agresivas. Los medicamentos que suprimen el sistema inmunológico pueden ser útiles, pero los casos agresivos son muy difíciles de tratar.

Leucemia de células peludas (hairy cell leukemia, HCL): éste es otro cáncer de los linfocitos que tiende a progresar lentamente. Representa aproximadamente un 2% de todas las leucemias. Las células cancerosas son un tipo de linfocito B, pero son diferentes a las que se observan en la CLL. También existen diferencias importantes en los síntomas y el tratamiento. Este tipo de leucemia recibe su nombre de la apariencia de las células bajo el microscopio, ya que tienen finas proyecciones en la superficie que les confiere un aspecto “peludo”. El tratamiento de la HCL puede ser muy eficaz y se describe en la sección “¿Cómo se trata la leucemia linfocítica crónica?

El resto de este documento se enfoca principalmente en la CLL en adultos, y contiene información limitada sobre la leucemia de células peludas. Si desea información sobre otros tipos de leucemia en adultos y niños, consulte los otros documentos que tratan de estos temas.


Fecha de última actualización: 08/28/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/12/2014