Leucemia mieloide (mielógena) crónica

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¿Qué es Leucemia mieloide (mielógena) crónica? TEMAS

¿Qué es el cáncer?

Leucemia mieloide (mielógena) crónica

¿Qué es el cáncer?

El cuerpo está compuesto por millones de células vivas. Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen más rápidamente para permitirle a la persona crecer. Una vez la persona llega a la edad adulta, la mayoría de las células sólo se dividen para reemplazar las células desgastadas o que están muriendo, y para reparar lesiones.

El cáncer se origina cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Existen muchas clases de cáncer, pero todos ellos comienzan debido al crecimiento sin control de células anormales.

El crecimiento de las células cancerosas es diferente al crecimiento de las células normales. En lugar de morir, las células cancerosas continúan creciendo y forman nuevas células anormales. Además, las células cancerosas pueden invadir (crecer hacia) otros tejidos, algo que las células normales no pueden hacer. El crecimiento sin control y la invasión a otros tejidos es lo que hace que una célula sea cancerosa.

Las células se transforman en células cancerosas debido a un daño en el ADN. El ADN se encuentra en todas las células y dirige todas sus acciones. En una célula normal, cuando el ADN se afecta, la célula repara el daño o muere. Por el contrario, en las células cancerosas el ADN dañado no se repara, y la célula no muere como debería. En lugar de esto, la célula continúa produciendo nuevas células que el cuerpo no necesita. Todas estas nuevas células tendrán el mismo ADN dañado que tuvo la primera célula.

Las personas pueden heredar un ADN dañado, pero la mayor parte del ADN dañado es causado por errores que ocurren mientras la célula normal se está reproduciendo o por alguna otra cosa en nuestro ambiente. Algunas veces, la causa del daño al ADN es algo obvio, como fumar cigarrillos. A menudo, sin embargo no se encuentra una causa clara.

En la mayoría de los casos, las células cancerosas forman un tumor. Algunos cánceres, como la leucemia, rara vez forman tumores. En este caso, las células cancerosas afectan la sangre y los órganos hematopoyéticos (productores de sangre) y circulan a través de otros tejidos en los cuales crecen.

Por otro lado, las células cancerosas a menudo se trasladan a otras partes del cuerpo donde comienzan a crecer y a formar nuevos tumores que reemplazan el tejido normal. Este proceso se llama metástasis, el cual ocurre cuando las células cancerosas entran al torrente sanguíneo o a los vasos linfáticos de nuestro cuerpo.

Independientemente del lugar hacia el cual se propague el cáncer, siempre recibe el nombre del lugar donde se originó. Por ejemplo, el cáncer de seno que se propagó al hígado sigue siendo cáncer de seno, y no cáncer de hígado. Asimismo, el cáncer de próstata que se propagó a los huesos es referido como cáncer de próstata metastásico, y no cáncer de huesos.

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy diferente. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son enfermedades muy diferentes, Crecen a una tasa diferente y responden a diferentes tratamientos. Por esta razón las personas que padecen cáncer necesitan un tratamiento que sea específico a la clase particular del cáncer que les afecta.

No todos los tumores son cancerosos. A los tumores que no son cancerosos se les llama tumores benignos. Los tumores benignos pueden causar problemas, ya que pueden crecer mucho y ocasionar presión en los tejidos y órganos sanos. Sin embargo, estos tumores no pueden crecer (invadir) hacia otros tejidos. Debido a que no pueden invadir otros tejidos, tampoco se pueden propagar a otras partes del cuerpo (hacer metástasis). Estos tumores casi nunca ponen en riesgo la vida de una persona.

¿Qué es la leucemia mieloide crónica?

La leucemia mieloide crónica (chronic myeloid leukemia, CML), también conocida como leucemia mielógena crónica o leucemia granulocítica crónica, es un tipo de cáncer que se inicia en las células hematopoyéticas de la médula ósea y que invade la sangre. En la CML, con el tiempo las células leucémicas tienden a acumularse en el cuerpo, pero en muchos casos las personas que padecen esta enfermedad no presentan síntomas durante al menos algunos años. Durante este tiempo, las células también invaden otras partes del cuerpo, incluso el bazo. La CML también puede transformarse en una leucemia aguda de crecimiento rápido que invade casi todos los órganos del cuerpo.

La mayoría de los casos de CML ocurre en adultos, aunque rara vez ocurre en niños también. En general, los niños reciben el mismo tratamiento que los adultos.

La leucemia es diferente a otros tipos de cáncer que comienzan en órganos tales como los pulmones, el colon o el seno y luego se propagan a la médula ósea. Los cánceres que comienzan en otro lugar y luego se propagan a la médula ósea no se consideran leucemia.

Médula ósea, sangre y tejido linfático normales

Para entender los diferentes tipos de leucemia, es de utilidad tener algunos conocimientos básicos sobre los sistemas sanguíneo y linfático. La información que aparece abajo es bastante compleja. Puede serle útil, pero no tiene que entenderla toda para aprender más sobre su leucemia.

Médula ósea

La médula ósea es la porción suave interior de algunos huesos como el cráneo, los omóplatos, las costillas, la pelvis y la columna vertebral. La médula ósea consiste en un pequeño número de células madre sanguíneas, células productoras de sangre más maduras, células adiposas y tejidos de apoyo que ayudan al crecimiento celular.

Las células productoras de sangre provienen de las células madre de la sangre. Estas células madre sólo forman nuevas células productoras de sangre, no otro tipo de célula. (Esto las hace diferentes de las células madre embriónicas, que se forman en un feto en desarrollo y se pueden transformar en la mayoría de las otras células del cuerpo.

Las células madre experimentan una serie de cambios. Durante este proceso, las células se desarrollan en células que se convierten en linfocitos (un tipo de glóbulo blanco) o en células que forman otras células encontradas en la sangre. Estas otras células incluyen glóbulos rojos, glóbulos blancos (que no son linfocitos) o plaquetas.

Glóbulos rojos

Los glóbulos rojos transportan oxígeno desde los pulmones a todos los demás tejidos del cuerpo, y llevan el dióxido de carbono hasta los pulmones para su eliminación. La insuficiencia de glóbulos rojos en el cuerpo se llama anemia. Los síntomas de la anemia incluyen debilidad, cansancio y dificultad para respirar debido a que los tejidos del cuerpo no reciben suficiente oxígeno.

Plaquetas

Las plaquetas en realidad no son células completas, sino que fragmentos de células grandes encontradas en la médula ósea llamados megacariocitos. Las plaquetas son importantes para tapar los orificios de los vasos sanguíneos causados por un trauma físico. A la escasez de plaquetas se le llama trombocitopenia, lo que puede causar la formación de moretones y sangrado fácilmente.

Glóbulos blancos

Los glóbulos blancos son importantes para defender el cuerpo contra las infecciones. Los linfocitos son un tipo de glóbulo blanco. Los otros tipos de glóbulos blancos son los granulocitos y los monocitos.

Los linfocitos son las principales células que forman el tejido linfático, que es una parte importante del sistema inmunitario. El tejido linfático se encuentra en los ganglios linfáticos, el timo, el bazo, las amígdalas y las glándulas adenoides. También se encuentra disperso en todo el sistema digestivo y el sistema respiratorio, sí como en la médula ósea.

Los linfocitos se desarrollan a partir de células llamadas linfoblastos hasta convertirse en células maduras que combaten las infecciones. Existen dos tipos principales de linfocitos, conocidos como linfocitos B (células B) y linfocitos T (células T).

  • Los linfocitos B protegen al cuerpo contra gérmenes invasores al desarrollarse (madurar) para formar células plasmáticas, que producen anticuerpos. Estos anticuerpos atacan los gérmenes, tal como las bacterias, los virus y los hongos. Una vez que el germen ha sido recubierto de esta manera, puede ser atacado por otras partes del sistema inmunitario para ser destruido.
  • Los linfocitos T pueden reconocer las células infectadas con virus y destruirlas directamente.

Los granulocitos se desarrollan a partir de células productoras de sangre llamadas mieloblastos hasta convertirse en células maduras que combaten las infecciones. A estos glóbulos blancos se les llama granulocitos porque contienen gránulos, los cuales se pueden observar como puntos en las células cuando se observan mediante un microscopio. Estos gránulos contienen enzimas y otras sustancias que pueden destruir gérmenes como las bacterias. Los tres tipos de granulocitos, neutrófilos, basófilos y eosinófilos, se distinguen por el tamaño y el color de los gránulos. Los neutrófilos son los tipos de granulocitos más comunes en la sangre. Desempeñan un papel esencial en la destrucción de bacterias que invaden la sangre.

Por otro lado, los monocitos están relacionados con los granulocitos y son importantes porque protegen el cuerpo contra las bacterias. Se generan en la médula ósea como monoblastos productores de sangre y se desarrollan hasta convertirse en monocitos maduros. Los monocitos circulan en el torrente sanguíneo por aproximadamente un día y luego entran en los tejidos del cuerpo para convertirse en macrófagos. Estos micrófagos pueden destruir algunos gérmenes atrapándolos y destruyéndolos. Los macrófagos también son importantes porque ayudan a los linfocitos a reconocer gérmenes y a comenzar a producir anticuerpos para combatirlos.

Cómo se inicia la leucemia

Cualquiera de las células formadoras de sangre o células linfoides de la médula ósea puede convertirse en una célula leucémica. Una vez que ocurre este cambio, las células de leucemia no pasan por el proceso normal de maduración. Las células leucémicas se pueden reproducir rápidamente, pero en la mayoría de los casos el problema es que no mueren cuando debería hacerlo, sino que sobreviven y se acumulan y frecuentemente desplazan a las células normales de la médula ósea. Esto puede dar como resultado un número bajo de células sanguíneas normales. Al transcurso del tiempo las células leucémicas entran en el torrente sanguíneo y se propagan a otros órganos, en donde pueden evitar el funcionamiento normal de otras células corporales.

Tipos de leucemia

No todas las leucemias son iguales. Las leucemias se dividen en cuatro tipos principales. Cuando los médicos saben el tipo de leucemia específico que padece el paciente, pueden hacer un mejor pronóstico (tener una mejor perspectiva) y seleccionar el mejor tratamiento.

Leucemia aguda versus leucemia crónica

El primer factor que hay que considerar al clasificar la leucemia de un paciente es si la mayoría de las células anormales son maduras (parecen glóbulos blancos normales) o inmaduras (más bien parecen células madre).

Leucemia aguda: en la leucemia aguda las células de la médula ósea no pueden madurar apropiadamente. Las células leucémicas inmaduras continúan reproduciéndose y acumulándose. Sin tratamiento, la mayoría de los pacientes con leucemia aguda vivirían sólo unos meses. Algunos tipos de leucemia aguda responden bien al tratamiento, y muchos pacientes se pueden curar. Otros tipos de leucemia aguda tienen una perspectiva menos favorable.

Leucemia crónica: en la leucemia crónica, las células pueden madurar parcialmente, pero no por completo. Estas células realmente no son normales, aunque su apariencia es más normal que las de las células inmaduras de la leucemia aguda. Por lo general, no combaten las infecciones tan bien como los glóbulos blancos normales y, por su puesto, sobreviven por más tiempo, se acumulan y desplazan a las células normales. La leucemia crónica tiende a desarrollarse por un periodo de tiempo más prolongado, y la mayoría de los pacientes viven muchos años. Sin embargo, las leucemias crónicas son usualmente más difíciles de curar que las leucemias agudas.

Leucemia mieloide versus leucemia linfocítica

El segundo factor a considerar al clasificar la leucemia es el tipo de células de la médula ósea que están afectadas.

A las leucemias que se inician en las células mieloides en etapa temprana (las células que se convierten en glóbulos blancos (que no sean linfocitos), glóbulos rojos o células productoras de plaquetas (megacariocitos) se les llaman leucemias mieloides. A éstas también se les conoce como leucemia mielocítica, mielógena o no linfocítica.

Por otro lado, a las leucemias que se originan en las células que se convierten en linfocitos se les llama leucemias linfocíticas. A éstas también se les conoce como leucemias linfoides o linfoblásticas.

Un doctor puede observar las células de la leucemia mediante un microscopio y llevar a cabo ciertas pruebas para saber si la leucemia es aguda o crónica y si las células son mieloides o linfocíticas. Esto permite que las leucemias se dividan en cuatro tipos principales:

  • Leucemia mieloide (o mielógena) aguda (acute myeloid leucemia, AML).
  • Leucemia mieloide (o mielógena) crónica (chronic myeloid leucemia, CML).
  • Leucemia linfocítica (o linfoblástica) aguda (acute lymphocytic leucemia, ALL).
  • Leucemia linfocítica crónica (chronic lymphocytic leukemia, CLL).

El resto de este documento contiene información únicamente sobre la leucemia mieloide crónica. Existen documentos de la Sociedad Americana del Cáncer sobre otras formas de leucemia aguda y crónica. Este documento no contiene información sobre la leucemia mielomonocítica crónica (chronic myelomonocytic leukemia, CMML), que se discute en el documento “Leucemia mielomonocítica crónica”.

¿Qué indican las estadísticas clave sobre la leucemia mieloide crónica?

En los Estados Unidos, los cálculos más recientes de la Sociedad Americana del Cáncer en cuanto a la leucemia mieloide crónica (CML) para el 2010 indican:

  • Aproximadamente 4,870 nuevos casos de CML (2,800 hombres y 2,070 mujeres) serán diagnosticados.
  • Alrededor de 440 personas morirán a causa de CML durante este año (190 hombres y 250 mujeres).

La CML representa aproximadamente de 10 a 15% de todas las leucemias. El riesgo promedio que tiene una persona de desarrollar CML durante su vida es de aproximadamente 1 en 625. Esta enfermedad es ligeramente más común en los hombres que en las mujeres. También es más común en los blancos que en los de raza negra.

La edad promedio en el momento del diagnóstico de CML es aproximadamente 66 años. Más de la mitad de los casos se diagnostica en personas de 65 años o más. Este tipo de leucemia afecta principalmente a los adultos, raramente se ve en los niños.

Se ha reportado un dramático progreso en el tratamiento que se ha logrado durante los últimos años. Por lo tanto, la mayoría de las personas con CML ahora sobreviven por lo menos cinco años después del diagnóstico. No obstante, debido a que los medicamentos de alta eficacia aún son relativamente nuevos, en estos momentos aún no se sabe la sobrevivencia media de las personas que reciben un diagnóstico de CML.

¿Cuáles son los factores de riesgo de la leucemia mieloide crónica?

Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta las probabilidades que tiene una persona de contraer una enfermedad como el cáncer. Por ejemplo, la exposición a los rayos intensos del sol es un factor de riesgo para el cáncer de piel, mientras el fumar es un factor de riesgo para un número de cánceres. Pero los factores de riesgo raramente son absolutos. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, muchas personas que adquieren la enfermedad pueden no tener factores de riesgo conocidos.

Hay muy pocos factores de riesgo conocidos para la leucemia mieloide crónica, y en la mayoría de los casos no se encuentra la causa.

Exposición a altas dosis de radiación

La exposición a altas dosis de radiación (como la de un sobreviviente de la explosión de una bomba atómica o de un accidente en un reactor nuclear) es el único riesgo ambiental conocido para la leucemia mieloide crónica.

Edad y sexo

El riesgo de padecer CML aumenta con la edad. Esta enfermedad es ligeramente más común en los hombres que en las mujeres, aunque se desconocen las razones de esto.

No se han demostrado otros factores de riesgo para la CML. El riesgo de desarrollar CML no parece verse afectado por el hábito de fumar, la alimentación, la exposición a sustancias químicas ni infecciones. La CML tampoco es hereditaria.

¿Sabemos las causas de la leucemia mieloide crónica?

Las células humanas normales crecen y funcionan basándose principalmente en la información contenida en los cromosomas de cada célula. Los cromosomas son grandes moléculas de ADN contenidas en cada célula. El ADN es la sustancia química que porta nuestros genes, las instrucciones sobre el funcionamiento de nuestras células. Nos parecemos a nuestros padres porque ellos son la fuente de nuestro ADN. Pero nuestros genes afectan algo más que nuestra apariencia.

Cada vez que una célula se prepara para dividirse en dos células nuevas, debe hacer una copia nueva de ADN en sus cromosomas. Este proceso no es perfecto y pueden ocurrir errores que afectan los genes del ADN.

Algunos genes contienen instrucciones para controlar cuándo las células crecen y se dividen. Ciertos genes que promueven el crecimiento y la división celular se denominan oncogenes. Otros que hacen más lenta la división celular o que causan que las células mueran en el momento oportuno se llaman genes supresores de tumores. El cáncer puede ser causado por cambios (mutaciones) en el ADN que activan los oncogenes o desactivan los genes supresores de tumores.

Durante los últimos años, los científicos han realizado grandes avances en la comprensión de cómo ciertos cambios en el ADN pueden causar que las células normales de la médula ósea se transformen en células leucémicas. En ningún otro cáncer se entiende este proceso mejor que en la leucemia mieloide crónica.

Cada célula contiene 23 pares de cromosomas. La mayoría de los casos de CML comienzan cuando ocurre un “intercambio” de material cromosómico (ADN) entre los cromosomas 9 y 22 durante la división celular. Parte del cromosoma 9 va al cromosoma 22 y parte del cromosoma 22 pasa al 9. Esto se conoce como una translocación, y da como resultado un cromosoma 22 que es más corto de lo normal. Este nuevo cromosoma anormal se conoce como el cromosoma Filadelfia. El cromosoma Filadelfia se encuentra en las células leucémicas de casi todos los pacientes con CML.

El intercambio de ADN entre los cromosomas ocasiona la formación de un nuevo gen (un oncogen) llamado bcr-abl. Este gen produce una proteína BCR-ABL, que es un tipo de proteína llamada tirosina cinasa, la cual causa que las células de CML crezcan y se reproduzcan sin control.

En un pequeño número de pacientes con CML, las células leucémicas tienen el oncogen bcr-abl, pero no el cromosoma Filadelfia. Se piensa que el gen bcr-abl se debe formar de forma diferente en estas personas. En un número muy pequeño de personas que parecen tener CML no es posible encontrar ni el cromosoma Filadelfia ni el oncogen bcr-abl. Es posible que otros oncogenes desconocidos sean la causa de su enfermedad.

Algunas veces las personas heredan mutaciones del ADN de sus padres, y esto aumenta en gran medida su riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, las mutaciones hereditarias no causan CML. Los cambios del ADN relacionados con la CML ocurren durante la vida de la persona, no se heredan.

¿Se puede prevenir la leucemia mieloide crónica?

En la mayoría de los casos no se conoce ninguna manera de prevenir la CML. No obstante, muchos tipos de cáncer se pueden prevenir haciendo cambios en el estilo de vida para evitar ciertos factores de riesgo, este no es el caso con la CML. El único factor de riesgo de la CML que potencialmente se puede evitar es la exposición a dosis altas de radiación, que sólo ocurre en pocos casos.

¿Se puede detectar la leucemia mieloide crónica en sus etapas tempranas?

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que se realicen exámenes de detección para ciertos tipos de cáncer en personas que no tienen síntomas, porque estos cánceres son más fáciles de tratar si se detectan en sus etapas tempranas. Pero hasta estos momentos no hay exámenes que se recomienden rutinariamente para detectar CML en sus etapas tempranas.

Algunas veces se puede detectar CML en exámenes rutinarios de sangre que se hacen por otras razones. Por ejemplo, la cuenta de glóbulos blancos de una persona puede ser muy alta, aunque no presente ningún síntoma.

Es importante reportar inmediatamente a su médico cualquier síntoma cuya causa pudiese ser la CML. En la siguiente sección, “¿Cómo se diagnostica la leucemia mieloide crónica?”, se describen los síntomas de la CML.

¿Cómo se diagnostica la leucemia mieloide crónica?

Muchas personas con CML no presentan síntomas cuando son diagnosticadas con la enfermedad. Con frecuencia la leucemia se detecta cuando el médico pide exámenes de sangre por algún problema médico no relacionado o durante un examen físico de rutina. Aún cuando se presentan síntomas, éstos son con frecuencia vagos y no específicos.

Signos y síntomas de la leucemia mieloide crónica

Los síntomas de la CML pueden incluir los siguientes:

  • Debilidad.
  • Cansancio.
  • Sudores nocturnos.
  • Pérdida de peso.
  • Fiebre.
  • Dolor de huesos.
  • Agrandamiento del bazo (se siente una masa debajo del lado izquierdo de la caja torácica).
  • Dolor o una sensación de llenura en el estómago.
  • Sensación de llenura después de las comidas incluso tras comer poco.

Sin embargo, estos síntomas no son exclusivos de la CML, también pueden ocurrir con otros tipos de cáncer y con muchas afecciones no cancerosas.

Algunos pacientes padecen dolor en los huesos o en las articulaciones debido a la propagación de las células leucémicas de la cavidad de la médula a la superficie de los huesos o a las articulaciones.

Problemas causados por una disminución de células sanguíneas

Muchos de los signos y síntomas de CML ocurren debido a que las células leucémicas reemplazan las células productoras de sangre normales de la médula ósea. Como resultado, las personas con CML no producen suficientes glóbulos rojos, glóbulos blancos que funcionen adecuadamente ni plaquetas sanguíneas.

  • La anemia es una disminución de glóbulos rojos. Puede causar cansancio, debilidad y falta de respiración.
  • La leucopenia es una disminución de glóbulos blancos normales. Esta disminución aumenta el riesgo de infecciones. Aunque los pacientes con leucemia pueden tener un número muy alto de glóbulos blancos, las células leucémicas no protegen contra las infecciones como lo hacen los glóbulos blancos normales.
  • La neutropenia significa que el número de neutrófilos es bajo. Los neutrófilos, un tipo de glóbulos blancos, son muy importantes para combatir las infecciones bacterianas. Las personas neutropénicas corren un riesgo alto de contraer infecciones bacterianas muy graves.
  • La trombocitopenia es una disminución de plaquetas sanguíneas. Puede causar moretones o sangrado excesivo y sangrado frecuente o grave de las encías o de la nariz. Algunos pacientes con CML presentan demasiadas plaquetas (trombocitosis). Pero como con frecuencia esas plaquetas no funcionan adecuadamente, estas personas también pueden tener problemas de sangrado y aparición de moretones.

Tipos de muestras que se usan en los exámenes de detección de leucemia mieloide crónica

Si los síntomas y signos sugieren que usted puede tener leucemia, el médico necesitará analizar muestras de sangre y de médula ósea para estar seguro de este diagnóstico. También se pueden tomar otras pruebas de tejidos y células a fin de tratar la CML.

Muestras de sangre

Generalmente las muestras de sangre para las pruebas de detección de CML se toman de una vena del brazo.

Muestras de médula ósea

Las muestras de médula ósea se obtienen por aspiración y biopsia, dos pruebas que generalmente se hacen al mismo tiempo. Las muestras se toman de la parte posterior del hueso de la pelvis (cadera), aunque en algunos casos se pueden tomar del esternón o de otros huesos.

En el procedimiento de aspiración de médula ósea, el paciente se acuesta sobre una mesa (ya sea sobre su costado o su estómago). Después de limpiar el área, la piel que se encuentra sobre la cadera y la superficie del hueso se adormece con un anestésico local, que puede causar una breve sensación de escozor o ardor. Luego se inserta una aguja delgada y hueca en el hueso, y se usa una jeringa para aspirar una pequeña cantidad de médula ósea líquida (aproximadamente una cucharada pequeña). Aun con el uso de un anestésico, la mayoría de los pacientes experimenta un dolor breve cuando se extrae la médula ósea.

Generalmente se realiza una biopsia de médula ósea inmediatamente después de la aspiración. Se extrae un pequeño trozo de hueso y de médula (aproximadamente 1/16 de pulgada de diámetro y 1/2 pulgada de largo) con una aguja ligeramente más grande que se hace girar al empujarse en el hueso. La biopsia también puede causar brevemente algo de dolor. Una vez que se hace la biopsia, se aplica presión en el sitio para ayudar a prevenir el sangrado.

Estas pruebas se envían al laboratorio, en donde se analizan con un microscopio para ver si hay leucemia. Estas pruebas también se pueden hacer después del tratamiento para ver si la leucemia está respondiendo al mismo.

Análisis de laboratorio

Se puede usar una o más de las siguientes pruebas de laboratorio para diagnosticar CML o para ayudar a determinar qué tan avanzada se encuentra la enfermedad.

Cuentas y examen de células sanguíneas

El recuento sanguíneo total (complete blood count, CBC) es una prueba en la que se cuenta el número de diferentes células sanguíneas, como glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. El CBC frecuentemente incluye un recuento diferencial, que es la cuenta de los diferentes tipos de glóbulos blancos en la muestra de sangre. En un frotis de sangre, se coloca una pequeña cantidad de sangre en un portaobjetos para analizar las células con un microscopio. La mayoría de los pacientes con CML tienen demasiados glóbulos blancos con muchas células inmaduras. Algunos pacientes con CML tienen números bajos de glóbulos rojos o de plaquetas. Aunque estos resultados pueden sugerir la presencia de leucemia, generalmente este diagnóstico necesita confirmarse con una prueba de médula ósea.

Pruebas químicas de la sangre

Estas pruebas miden la cantidad de ciertas sustancias químicas en la sangre, pero no se usan para diagnosticar leucemia. Pueden ayudar a detectar problemas hepáticos o renales causados por la propagación de las células de la leucemia o por los efectos secundarios de ciertos medicamentos quimioterapéuticos. Estas pruebas también ayudan a determinar si se necesita un tratamiento para corregir los niveles bajos o altos de ciertos minerales en sangre.

Examen de rutina con un microscopio

Un patólogo (un médico especialista en el diagnóstico de enfermedades mediante pruebas de laboratorio) observa las muestras de sangre y médula ósea con un microscopio, y también un hematólogo/oncólogo (médico que se especializa en el tratamiento de enfermedades de la sangre y de cáncer) puede analizarlas.

Los médicos pueden ver el tamaño y la forma de las células en las muestras, y determinar si contienen gránulos (pequeñas manchas que se observan en algunos tipos de glóbulos blancos).

Un factor importante es si las células son maduras (como las células sanguíneas normales del torrente circulatorio) o inmaduras (carentes de las características de estas células normales). Las células más inmaduras se llaman mieloblastos (a menudo llamados blastos).

Una característica importante de una muestra de médula ósea es la porción de ella que consiste en células productoras de sangre, o celularidad. La médula ósea normal contiene células productoras de sangre y células grasas. Cuando la médula ósea tiene más células productoras de sangre que lo esperado, se dice que es hipercelular. Si se encuentran muy pocas células formadoras de sangre, se considera que la médula es hipocelular. En personas con CML, la médula ósea a menudo es hipercelular debido a que está llena de células leucémicas.

Niveles de fosfatasa alcalina leucocítica

En el pasado, esta prueba se usaba para determinar si la causa de un alto recuento de glóbulos blancos pudiera ser CML. Hoy día se usa en raras ocasiones, ya que existen mejores maneras de examinar la sangre para determinar si se trata de CML. La puntuación de fosfatasa alcalina leucocítica es una prueba citoquímica (las células de la muestra se colocan en portaobjetos microscópicos, se tratan con tintes (colorantes) químicos, que sólo reaccionan con ciertos tipos de células. Estos colorantes ocasionan un cambio de color que se puede ver sólo mediante el microscopio. Normalmente el puntaje de la fosfatasa alcalina leucocítica aumenta conforme aumenta el número de glóbulos blancos. Sin embargo, las personas con CML, tienden a tener números altos de glóbulos blancos con valores bajos de fosfatasa alcalina leucocítica.

Pruebas genéticas

Algún tipo de prueba genética se realizará para determinar si está presente el cromosoma Filadelfia y/o el gene bcr-abl.

Citogenética convencional: esta prueba involucra la observación de los cromosomas (secciones de ADN) con un microscopio para detectar cualquier cambio. También se llama determinación del cariotipo. Los cromosomas celulares se observan mejor durante la división celular. Por esta razón, para realizar esta prueba se debe crecer en el laboratorio una muestra de sangre o de médula ósea, para que las células comiencen a crecer y dividirse. Esta técnica requiere tiempo y no siempre tiene éxito. Las células humanas normales contienen 23 pares de cromosomas, cada una de las cuales tiene cierto tamaño. Las células leucémicas de muchos pacientes con CML contienen un cromosoma anormal llamado cromosoma Filadelfia, que tiene la apariencia de un cromosoma 22 corto. Esto sucede cuando se intercambian secciones (translocación) entre los cromosomas 9 y 22 (véase la sección “¿Sabemos las causas de la leucemia mieloide crónica?”). La detección del cromosoma Filadelfia es útil en el diagnóstico de CML. Aunque no se puede ver el cromosoma Filadelfia, frecuentemente otras pruebas pueden detectar el gene bcr-abl.

Hibridización fluorescente in situ: la hibridización fluorescente in situ (fluorescent in situ hybridization, FISH) es otra manera de ver los cromosomas. En esta prueba se utilizan tintes fluorescentes especiales que sólo se adhieren a ciertas partes de los cromosomas. El FISH se puede usar para ver secciones específicas del gen bcr-abl en los cromosomas. Se puede usar en muestras regulares de sangre o de médula ósea sin necesidad de primero hacer cultivos de las células. La técnica FISH es muy exacta y se usa en muchos centros médicos.

Pruebas moleculares

Reacción en cadena de la polimerasa: ésta es una prueba súper sensible para ver el oncogen bcr-abl en las células de la leucemia. La reacción en cadena de la polimerasa (polymerase chain reaction, PCR) puede hacerse en muestras de sangre o de médula ósea y puede detectar cantidades muy pequeñas de bcr-abl, aún cuando los médicos no puedan detectar el cromosoma Filadelfia en las células de la médula ósea mediante pruebas citogenéticas. La PCR se puede usar para ayudar a diagnosticar CML, y también es útil después del tratamiento para ver si aún hay copias del gen bcr-abl. Si aún se encuentran copias de este gen, esto significa que la leucemia sigue presente, aun cuando las células no son visibles en el microscopio.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes producen fotos del interior del cuerpo. Hay varios estudios por imágenes que se pueden hacer en las personas con leucemia. Estos estudios no son necesarios para diagnosticar leucemia, pero pueden hacerse para ayudar a determinar el grado de la enfermedad.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un tipo de rayos X que produce imágenes transversales detalladas del cuerpo. Contrario a una radiografía regular, las CT pueden mostrar el detalle en tejidos blandos (tal como órganos internos). Esta prueba puede ayudar a determinar si cualquiera de los órganos del cuerpo está inflamado. Generalmente no se necesita para diagnosticar la CML, pero puede hacerse si su médico sospecha que la leucemia se está desarrollando en un órgano, como su bazo.

En lugar de tomar una sola imagen como lo hacen los rayos X regulares, un explorador de tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira alrededor del cuerpo. Luego una computadora combina estas fotografías en imágenes detalladas de la parte de su cuerpo bajo estudio.

A menudo, antes de tomar cualquier imagen, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre una y dos pintas de un “contraste oral” que ayuda a delinear el intestino más claramente. También es posible que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte una clase diferente de tinte de contraste (contraste IV). Esto ayuda a delinear mejor los vasos sanguíneos y los órganos internos.

La inyección IV del colorante de contraste puede causar una sensación de sonrojo (enrojecimiento y sensación de calor en la cara o en otras áreas del cuerpo). Algunas personas son alérgicas al colorante y desarrollan urticaria. En raras ocasiones, se pueden presentar reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes. Necesita acostarse inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Es posible que se sienta un poco confinado acostado en el anillo mientras se toman las imágenes.

Imágenes por resonancia magnética

Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) son particularmente útiles para examinar el cerebro y la médula espinal. Este estudio también se puede utilizar para examinar otras áreas del cuerpo. Los exámenes de MRI utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas radiales es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Esto no sólo produce imágenes de las secciones transversales del cuerpo como un examen CT, sino que también produce imágenes de secciones que son paralelas a la longitud del cuerpo. Se puede inyectar un material de contraste al igual que en los exámenes de CT, pero esto se hace con menos frecuencia.

Suelen tomar más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Usted debe permanecer acostado dentro de un tubo estrecho, que podría ser confinante y puede que resulte molesto para las personas que temen a los lugares cerrados. Un equipo de MRI nuevo “abierto” puede ayudar con este problema. La máquina produce un zumbido fuerte que puede resultar incómodo. En algunas instituciones se proporcionan audífonos para bloquear este ruido.

Ecografía

En la ecografía, o ultrasonido, se utilizan ondas sonoras y su eco para producir una imagen de los órganos o masas internas. En esta prueba, se le coloca en la piel (que primero se lubrica con aceite) un pequeño instrumento pequeño similar a un micrófono y que se llama transductor, la cual emite ondas de sonido y recoge el eco que rebota desde los órganos. Una computadora convierte el eco en una imagen que aparece en la pantalla.

La ecografía abdominal se puede usar para saber si hay órganos inflamados dentro de su abdomen, como el hígado y el bazo.

Esta prueba es fácil y en ella no se utiliza radiación. Simplemente el paciente se acuesta sobre una mesa, y el técnico pasa el transductor sobre el área del cuerpo que se está examinando.

Radiografía de tórax

Una radiografía simple del abdomen se puede realizar casi en cualquier entorno ambulatorio. En los pacientes con CML, no es necesario realizar este procedimiento para hacer el diagnóstico, pero se puede usar una radiografía para ver si los pulmones son normales o tienen alguna infección.

¿Cómo se clasifica por etapas la leucemia mieloide crónica?

En la mayoría de los cánceres, la clasificación por etapas (estadios) es un proceso para determinar el grado de propagación de un cáncer. Casi todos los tipos de cáncer se clasifican en las etapas I, II, III o IV con base en el tamaño del tumor y a que distancia que se ha propagado a partir del lugar en el que se originó. Las etapas son útiles para guiar el tratamiento. También ayudan en el pronóstico (perspectiva).

La leucemia mieloide crónica es una enfermedad de la médula ósea. No se clasifica en etapas como la mayoría de los cánceres. El pronóstico de una persona con CML depende de otra información, como la fase de la enfermedad y otros factores, como la edad del paciente, las cuentas sanguíneas y si el bazo está crecido.

Fases de la leucemia mieloide crónica

La CML se divide en tres grupos que ayudan a determinar el pronóstico. Los médicos llaman fases a estos grupos, en lugar de etapas. Las fases se basan principalmente en el número de glóbulos blancos inmaduros, mieloblastos (“blastos”), que se observan en la sangre o en la médula ósea. Diferentes grupos de expertos han sugerido límites ligeramente diferentes para definir las fases, pero a continuación se describe un sistema común (definido por la Organización Mundial de la Salud).

Fase crónica

Los pacientes cuya leucemia se encuentra en esta fase típicamente tienen menos del 10% de blastos en las muestras de sangre o médula ósea. Estos pacientes generalmente presentan síntomas muy leves (si es que los presentan) y usualmente responden a tratamientos convencionales. La mayoría de los pacientes son diagnosticados en la fase crónica.

Fase acelerada

Se considera que los pacientes están en fase acelerada si se presenta cualquiera de los siguientes:

  • Las muestras de sangre o de médula ósea tienen más del 10% pero menos del 20% de blastos.
  • Altos recuentos de basófilos en la sangre (los basófilos componen por lo menos 20% de los glóbulos blancos).
  • Recuentos de glóbulos blancos elevados que no bajan con tratamiento.
  • Recuentos de plaquetas muy altos o muy bajos que no son causados por el tratamiento.
  • Nuevos cambios cromosómicos en las células leucémicas.

Los pacientes cuya CML está en una fase acelerada pueden presentar síntomas, como fiebre, falta de apetito y pérdida de peso. La CML en la fase acelerada no responde tan bien a los tratamientos como la CML en la fase crónica.

Fase blástica (también denominada fase aguda o crisis blástica)

Las muestras de médula ósea y/o de sangre de un paciente cuya leucemia se encuentra en esta fase tienen más de un 20% de blastos. Con frecuencia las células blásticas se propagan de la médula ósea a otros tejidos y órganos. Estos pacientes frecuentemente tienen fiebre, poco apetito y pérdida de peso. En este punto la CML actúa como una leucemia agresiva aguda.

No todos los médicos están de acuerdo o siguen estos límites de las diferentes fases. Si tiene preguntas sobre la fase de su CML, pida a su médico que se la explique.

Factores del pronóstico de la leucemia mieloide crónica

Además de la fase de la CML, hay otros factores que pueden ayudar a dar un pronóstico de supervivencia. Algunas veces estos factores son útiles para seleccionar un tratamiento. Los factores que tienden a relacionarse con una supervivencia más breve se denominan factores adversos de pronóstico.

Factores adversos de pronóstico:

  • Fase acelerada o fase blástica.
  • Inflamación del hígado.
  • Áreas de daño óseo debido al crecimiento de la leucemia.
  • Mayor número de basófilos y eosinófilos (ciertos tipos de granulocitos) en las muestras de sangre.
  • Número muy alto o muy bajo de plaquetas.
  • 60 años o más.
  • Múltiples cambios cromosómicos en las células CML.

Muchos de estos factores se toman en cuenta en el sistema Sokal, que desarrolla un valor que se usa para ayudar a determinar un pronóstico. Este sistema toma en cuenta la edad de la persona, el porcentaje de blastos en la sangre, el tamaño del bazo y el número de plaquetas. Estos factores se utilizan para dividir a los pacientes en grupos de riesgo bajo, intermedio o alto. Otro sistema llamado puntaje Euro incluye los factores mencionados y el número de basófilos o eosinófilos en sangre. Cuanto mayor sea el número de estas células, más desfavorable es el pronóstico.

En el pasado los modelos Sokal y Euro eran útiles, antes de que los medicamentos más recientes y eficaces para la CML fueran creados. Sin embargo, no está claro qué tan útiles son en la actualidad para predecir el pronóstico de una persona. En años recientes, medicamentos más nuevos como imatinib (Gleevec®), dasatinib (Sprycel®) y nilotinib (Tasigna®) han cambiado dramáticamente el tratamiento de la CML. Estos modelos no se han probado en personas que reciben tratamiento con estos medicamentos.

Tasas de supervivencia de la leucemia mieloide crónica

En 2001 aparecieron nuevos medicamentos altamente eficaces para tratar la mayoría de los casos de CML. Aún no existe información exacta sobre la supervivencia de los pacientes tratados con estos medicamentos. Todo lo que se sabe es que la mayoría de los pacientes que han recibido tratamiento con estos medicamentos desde 2001 (o hasta antes) aún viven.

En un estudio de gran tamaño sobre pacientes tratados con imatinib (Gleevec) se determinó que aproximadamente un 90% de ellos aún vivían cinco años después del inicio del tratamiento. La mayoría de estos pacientes presentaron estudios normales de glóbulos blancos y cromosomas después de cinco años de recibir el medicamento.

¿Cómo se trata la leucemia mieloide crónica?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Información general

Esta sección comienza con comentarios generales sobre los tipos de tratamiento que se usan para la leucemia mieloide crónica (CML). A continuación se encuentra una descripción de las opciones de tratamiento de la CML con base en la fase de la enfermedad.

Terapias dirigidas

En años recientes, medicamentos nuevos que se dirigen a partes específicas de las células cancerosas se han convertido en la opción de tratamiento convencional para muchas personas con cáncer. Las células de CML contienen un oncogen, bcr-abl, que no se encuentra en las células normales. Este gen produce una proteína BCR-ABL, que causa que las células CML crezcan y se reproduzcan sin control. BCR-ABL es un tipo de proteína conocida como tirosina cinasa. Los medicamentos que se dirigen a la proteína BCR-ABL, conocidos como inhibidores de la tirosina cinasa se han convertido en el tratamiento convencional de la CML. Estos medicamentos tienen menos probabilidades de afectar las células normales de manera que generalmente sus efectos secundarios no son tan graves como los observados con los medicamentos quimioterapéuticos convencionales o con el interferón (que se describen posteriormente). Estos medicamentos parecen ser más eficaces en la CML que aún está en fase crónica, aunque también algunos medicamentos más nuevos ayudan a las personas con una enfermedad más avanzada.

Imatinib

El imatinib (Gleevec) fue el primer medicamento específicamente dirigido a la tirosina cinasa BCR-ABL, y rápidamente se convirtió en el tratamiento convencional de pacientes con CML. Como el imatinib fue el primer medicamento, se conoce como un inhibidor de la tirosina cinasa (tyrosine kinase inhibitor, TKI) de primera generación.

Casi todos los pacientes con CML responden al tratamiento con imatinib, y la mayoría de estas respuestas parecen durar por muchos años. Este medicamento no parece provocar que la leucemia desaparezca y no regrese. Por lo tanto, los pacientes necesitan tomarlo indefinidamente (o hasta que deje de surtir efecto). Imatinib se toma por vía oral como pastilla, con comida, usualmente una vez al día.

Los efectos secundarios posibles de imatinib usualmente son menos graves de los observados con los medicamentos quimioterapéuticos convencionales o con el interferón (que se describe posteriormente), pero estos efectos secundarios pueden ser más graves con dosis más altas del medicamento.

Los efectos secundarios comunes pueden incluir diarrea, náuseas, dolores musculares y cansancio, los cuales son habitualmente leves. Aproximadamente un 30% de las personas que reciben este medicamento experimentan erupciones dérmicas con comezón. Si es necesario, la mayoría de estos síntomas se puede tratar eficazmente.

Otro efecto secundario común es la acumulación de líquido alrededor de los ojos, pies y abdomen. En raros casos el líquido se puede acumular en los pulmones o alrededor del corazón, lo que puede ocasionar problemas con la respiración. Algunos estudios recientes han sugerido que parte de esta acumulación de líquido se debe a los efectos del medicamento en el corazón, aunque esto es raro. Aún no es claro qué tan grave es este efecto secundario o si desaparece cuando se suspende el tratamiento. Si está tomando este medicamento, notifique inmediatamente a su médico si nota un aumento de peso repentino, dificultad para respirar o acumulación de líquido en cualquier parte del cuerpo.

Muchos medicamentos pueden interactuar con imatinib y causar problemas. Asegúrese de que su médico siempre tenga una lista de todas las medicinas que está tomando, incluso las medicinas de venta sin receta.

Otro efecto secundario posible es una reducción del número de glóbulos blancos y de plaquetas. Cuando esto ocurre al principio del tratamiento, se puede deber a que las células formadoras de sangre que producen estas células forman parte de este proceso maligno. Si éste es el caso, las células productoras de sangre normales predominan, y la cuenta de células sanguíneas volverá a ser normal con el pasar del tiempo. Su médico puede decirle que deje de tomar el medicamento por un periodo de tiempo breve si su número de células sanguíneas se reduce demasiado. Esto también puede ocurrir más tarde en el tratamiento. En el pasado, los bajos recuentos de glóbulos rojos se trataban con un factor de crecimiento para favorecer la producción de glóbulos rojos, tal como eritropoyetina (Procrit®) o darbepoietina (Aranesp®), pero hoy día estos medicamentos se usan con menos frecuencia. En lugar de esto, su médico puede reducir la dosis de imatinib para ver si los recuentos mejoran.

En algunos pacientes, parece que eventualmente el imatinib deja de surtir efecto. A esto se le llama resistencia al imatinib. Parece ser que la resistencia al imatinib es causada por cambios en los genes de las células de la CML. Algunas veces esta resistencia se puede vencer aumentando la dosis de imatinib, pero algunos pacientes necesitan cambiar a un medicamento diferente, como por ejemplo a otro de los TKI que se describen a continuación.

Dasatinib

El dasatinib (Sprycel) es otro inhibidor de la tirosina cinasa que se dirige a la proteína BCR-ABL. Como apareció después del imatinib, se le llama un TKI de segunda generación. Al igual que el imatinib, este medicamento es una pastilla que se toma por vía oral.

El dasatinib se probó inicialmente como tratamiento de la CML en pacientes que no podían tomar imatinib debido a los efectos secundarios o en paciente cuya enfermedad era resistente al imatinib. Se aprobó para este propósito en 2006, y ahora se estudia como tratamiento inicial para la CML. Hasta el momento, el dasatinib sólo se usa como tratamiento inicial en estudios clínicos.

La dosis de dasatinib originalmente aprobada por la FDA fue de 70 mg dos veces al día. La FDA aprobó este medicamento después de que los médicos se dieron cuenta que administrar 100 mg al día es igual de eficaz pero con menos efectos secundarios. La dosis para los pacientes que están en la fase acelerada o blástica es de 140 mg al día.

Los posibles efectos secundarios del dasatinib parecen ser similares a los del imatinib, incluso la acumulación de líquido, disminución de los números de células sanguíneas, náuseas, diarrea y erupciones dérmicas. Un efecto secundario importante que se puede presentar con este medicamento consiste en acumulación de líquido alrededor del pulmón (llamado derrame pleural). Este efecto secundario es más común en pacientes que reciben la dosis de este medicamento dos veces al día. El líquido se puede drenar con una aguja, aunque se puede acumular nuevamente, lo que pudiera requerir que se reduzca la dosis de dasatinib.

Al igual que con imatinib, hay muchos medicamentos que interactúan con dasatinib, y debe evitarse su uso. Asegúrese de que su médico siempre tenga una lista de todas las medicinas que está tomando, incluso las medicinas de venta sin receta.

Nilotinib (Tasigna)

El nilotinib (Tasigna) es otro inhibidor de la tirosina cinasa de segunda generación que se dirige a la proteína BCR-ABL. Al igual que el dasatinib, este medicamento está aprobado para usarse en personas que no pueden tomar imatinib o para aquellas cuyas CML ya no responde a este medicamento. Esto incluye a pacientes con CML en fase acelerada. También parece ayudar a algunos pacientes con CML en fase blástica. Su uso como tratamiento inicial se está analizando en un estudio que compara el nilotinib con el imatinib en pacientes recientemente diagnosticados con CML.

Los efectos secundarios del nilotinib parecen ser leves, pero pueden incluir acumulación de líquido, disminución de los números de células sanguíneas, náuseas, diarrea y algunas anomalías en pruebas de laboratorio. Este medicamento también puede afectar el ritmo cardiaco, causando algo llamado síndrome de QT prolongado. Por lo general, esto no causa ningún síntoma, pero puede ser puede algo grave o incluso mortal. Por esta razón, los pacientes deben someterse a un electrocardiograma (ECG) antes de tomar nilotinib, y una vez más durante el tratamiento.

Al igual que con otros inhibidores de la tirosina cinasa, ciertos medicamentos pueden interactuar con el nilotinib y se deben evitar. Este medicamento puede causar un problema grave (y hasta mortal) en el ritmo cardiaco. Por lo tanto, es especialmente importante asegurarse de que su médico sepa las medicinas que está tomando, incluso las medicinas y suplementos de venta sin receta. También necesita hablar con su médico antes de comenzar a tomar un medicamento nuevo, para asegurarse de que es seguro.

Terapia con interferón

Los interferones son una familia de sustancias producidas naturalmente por nuestro sistema inmunitario. El interferón alfa es el tipo que se usa con más frecuencia para tratar la CML. Esta sustancia reduce el crecimiento y la división de las células leucémicas. Alguna vez se consideró que el interferón era el mejor tratamiento para la CML, pero se ha demostrado que el imatinib es mejor. Ahora, los inhibidores de la tirosina cinasa son el tratamiento preferido.

Este medicamento se administra con mayor frecuencia todos los días como inyección debajo de la piel para tratar la CML. También se puede inyectar en un músculo o en una vena. El interferón se administra durante varios años para tratar la CML.

El interferón puede causar efectos secundarios significativos. Estos incluyen síntomas similares a los de la influenza, como dolores musculares, dolor de huesos, fiebre, dolores de cabeza, cansancio, náuseas y vómitos. Los pacientes que toman este medicamento pueden tener problemas de razonamiento y concentración. El interferón también puede causar una disminución del número de células sanguíneas. Estos efectos habitualmente continúan mientras se siga administrando el medicamento, pero se pueden volver más fáciles de tolerar. Los efectos disminuyen después de que se suspende el medicamento. Aun así, algunos pacientes tienen dificultad para sobrellevar estos efectos secundarios todos los días, y es posible que necesiten suspender el medicamento por esta razón.

Quimioterapia

La quimioterapia (quimio) es el uso de medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o se administran por vía oral. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea muy útil para los cánceres que como la leucemia se propagan a todo el cuerpo. Cualquier medicamento que se use para tratar el cáncer (incluso los inhibidores de la tirosina cinasa) se puede considerar quimioterapéutico, pero en este documento el término quimioterapia se usa para denominar la quimioterapia citotóxica convencional con medicamentos que principalmente destruyen células que crecen y se dividen rápidamente.

Alguna vez la quimioterapia era el tratamiento principal de los pacientes con CML, pero ahora que están disponibles medicamentos como el imatinib, se usa mucho menos. Ahora la quimioterapia se puede usar para tratar la CML cuando los inhibidores de la tirosina cinasa dejan de surtir efecto. También se usa como parte del tratamiento durante un trasplante de células madre.

El medicamento quimioterapéutico hidroxiurea (Hydrea) se toma en forma de pastilla, y puede ayudar a reducir un número muy alto de glóbulos blancos y reducir el tamaño de un bazo inflamado. Otros medicamentos usados incluyen la citarabina (Ara-C), busulfan, ciclofosfamida y vincristina.

Efectos secundarios de la quimioterapia

Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea, las células superficiales de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. También estas células son probablemente afectadas por la quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios.

Los efectos secundarios posibles dependen del tipo y la dosis de los medicamentos administrados, así como del periodo de tiempo que se administran. Algunos efectos secundarios comunes de la quimioterapia incluyen:

  • Caída de pelo.
  • Llagas en la boca.
  • Pérdida de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Mayor riesgo a las infecciones (debido al número bajo de glóbulos blancos).
  • Tendencia a desarrollar moretones o presentar sangrados fácilmente (a causa de bajos niveles de plaquetas en la sangre).
  • Cansancio (debido a bajos niveles de glóbulos rojos).

Aun así, los diferentes medicamentos pueden tener distintos efectos secundarios. Por ejemplo la vincristina puede causar daños en los nervios (neuropatía) que causa adormecimiento, hormigueo o hasta dolor en las manos y los pies. Los daños en el pulmón producidos por el busulfan son raros pero pueden ser graves. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su equipo de atención médica sobre los medicamentos que recibirá y sus posibles efectos secundarios. La mayoría de los efectos secundarios dura un poco y desaparecen una vez que concluye el tratamiento, pero algunos pueden ser permanentes.

Mientras reciba tratamiento asegúrese de hablar con su equipo de atención del cáncer sobre cualquier efecto secundario que pueda tener, porque hay maneras de aliviarlos. Por ejemplo, se pueden administrar medicamentos para prevenir o reducir las náuseas y los vómitos.

Algunas veces se administran medicamentos conocidos como factores de crecimiento (por ejemplo, G-CSF [Neupogen]) y GM-CSF [Leukina]), a fin de aumentar el número de glóbulos blancos y así reducir las probabilidades de infección. Si su número de glóbulos blancos es muy bajo durante el tratamiento, también puede reducir su riesgo de contraer infecciones evitando cuidadosamente la exposición a gérmenes. Durante este tiempo, su médico puede recomendarle que:

  • Se lave frecuentemente las manos.
  • Evite las frutas y los vegetales frescos y crudos, así como otros alimentos, pues pueden portar gérmenes.
  • Evite flores frescas y plantas porque pueden portar moho.
  • Asegurarse que las personas se laven las manos cuando hacen contacto con usted.
  • Evite lugares con muchas personas y a los enfermos (el uso de una mascarilla quirúrgica frecuentemente ofrece algo de protección en estas situaciones).

Si se observan signos de una infección, o al primer signo de que se está desarrollando una infección, también se le pueden administrar antibióticos.

Si el número de plaquetas es bajo, se le pueden administrar medicamentos o transfusiones de plaquetas para ayudar a evitar el sangrado. De igual forma, la dificultad para respirar y el cansancio extremo causados por los bajos niveles de glóbulos rojos pueden ser tratados con medicamentos o con transfusiones de glóbulos rojos.

Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento con rayos o partículas de alta energía que destruyen las células cancerosas. Generalmente la radioterapia no forma parte del tratamiento principal de pacientes con CML, pero se usa en ciertas situaciones.

Los pacientes pueden experimentar síntomas si los órganos internos inflamados (como un bazo de mayor tamaño) presionan otros órganos. Por ejemplo, la presión ejercida contra el estómago puede afectar el apetito. Si estos síntomas no mejoran con quimioterapia, la radioterapia para ayudar a reducir el tamaño del bazo frecuentemente es una buena opción.

La radioterapia también puede ser útil en el tratamiento del dolor causado por el daño óseo resultante del crecimiento de las células leucémicas en la médula ósea.

Algunas veces la radioterapia se administra en bajas dosis en todo el cuerpo inmediatamente antes de un trasplante de células madre (consulte la sección “Trasplante de médula ósea o de células madre de sangre periférica”).

Los principales efectos secundarios a corto plazo de la radioterapia dependen del área en la que se aplique la radiación. Es posible que se ocasionen cambios similares a los de una quemadura por el sol en el área tratada. Si la radiación se dirige hacia áreas de la cabeza o el cuello, es posible que sufra una irritación y enrojecimiento del revestimiento interno de la boca y la garganta (mucositis). La radiación al estómago o a los intestinos puede causar náuseas y vómitos y/o diarrea. Si se tratan áreas corporales de gran tamaño con irradiación, se puede afectar la médula ósea y por consecuencia tener números bajos de células sanguíneas. Los síntomas pueden incluir cansancio, un riesgo aumentado de infección y aparecimiento de moretones o sangrado fáciles.

Cirugía

Debido a que las células de la leucemia se propagan tan extensamente en toda la médula ósea y en muchos otros órganos, la cirugía no puede curar este tipo de cáncer. La cirugía raramente desempeña un papel en el diagnóstico de la CML, ya que la aspiración y biopsia de médula ósea casi siempre son suficientes para diagnosticar esta enfermedad.

Si la leucemia se propaga al bazo, puede causar que este órgano crezca tanto que comprima los órganos cercanos y causar síntomas. Si la radiación o la quimioterapia no ayuda a reducir el tamaño del bazo, puede que se extirpe este órgano mediante cirugía. Esta operación, llamada esplenectomía, tiene el objetivo de aliviar los síntomas de un bazo inflamado (no tiene como meta curar la CML).

Este procedimiento también puede mejorar la cuenta de células sanguíneas y reducir la necesidad de transfusiones de productos sanguíneos. Una de las funciones normales del bazo es eliminar las células sanguíneas viejas del torrente sanguíneo. Si la leucemia u otra enfermedad causa que el bazo aumente mucho de tamaño, puede volverse demasiado activo para eliminar las células sanguíneas y ocasionar una escasez de glóbulos rojos o plaquetas. En algunos pacientes, la extirpación del bazo puede mejorar los recuentos de glóbulos rojos y plaquetas.

La mayoría de las personas no tienen problemas viviendo sin bazo. El riesgo de ciertas infecciones bacterianas aumenta, razón por la cual los médicos a menudo recomiendan ciertas vacunas antes de extirpar el bazo.

Trasplante de médula ósea o de células madre de sangre periférica

Las dosis usuales de medicamentos quimioterapéuticos pueden causa efectos secundarios graves en tejidos de división rápida como la médula ósea. Aunque es posible que una dosis mayor de estos medicamentos sea más eficaz, no se administra debido a que el daño grave a las células de la médula ósea puede causar una escasez letal de células sanguíneas y dañar los órganos vitales.

Un trasplante de células madre permite que los médicos usen dosis más altas de quimioterapia, y algunas veces radioterapia. Para el trasplante, se administran dosis altas de medicamentos quimioterapéuticos para destruir las células leucémicas. Algunas veces también se administra una dosis baja de radiación en todo el cuerpo. Este tratamiento destruye las células leucémicas, pero también daña las células normales de la médula ósea. Luego de administrarse la quimioterapia (y posiblemente radioterapia), el paciente recibe un trasplante de células madre productoras de sangre con el propósito de restaurar la médula ósea.

Las células madre productoras de sangre que se usan para un trasplante se obtienen ya sea de la sangre (un trasplante de células madre de sangre periférica) o de la médula ósea (para un trasplante de médula ósea). En el pasado eran más comunes los trasplantes de médula ósea, pero recientemente han sido sustituidos por el trasplante de células madre de sangre periférica).

Hay dos tipos principales de trasplantes de células madre. Su diferencia consiste en la fuente de las células madre productoras de sangre. Los dos tipos son:

  • Alotrasplante de células madre (trasplante alogénico).
  • Autotrasplante de células madre (trasplante autólogo).

Alotrasplante de células madre

En este tipo de trasplante, las células madre provienen de otra persona. Usualmente el donante es un pariente cuyo tipo de tejido es casi idéntico al del paciente. El tipo de tejido se basa en ciertas sustancias presentes en la superficie de las células del cuerpo. Estas sustancias pueden causar que el sistema inmunitario reaccione contra las células. Por lo tanto, cuanto más compatibles sean los tejidos del donante y del receptor, mejor es la probabilidad de que las células trasplantadas sean aceptadas y comiencen a producir nuevas células sanguíneas.

Con mayor frecuencia el donante es un hermano, una hermana u otro pariente cercano. Con menor frecuencia el donante es alguien que tiene el mismo tipo de tejido pero que no está relacionado consanguíneamente con el paciente, un donante no relacionado con células compatibles (matched unrelated donor, MUD). Las células madre de un donante no relacionado provienen de voluntarios cuyo tipo de tejido se ha almacenado en un registro central y se ha comparado con el del paciente. Algunas veces se usan células madre del cordón umbilical. Estas células madre provienen de la sangre del cordón umbilical y de la placenta después del nacimiento de un bebé y después de que se corta el cordón umbilical.

Los alotrasplantes de células madre (allogeneic stem cell transplants, ASCT) son el principal tipo de trasplante que se hace a los pacientes con CML. Son la única cura conocida para esta enfermedad. El mejor candidato para este tipo de trasplante es un paciente joven que no tiene otros problemas de salud y que cuenta con un donante que tiene un tipo de tejido compatible. Los pacientes jóvenes tienden a tolerar este procedimiento mejor que los de mayor edad, pero la edad puede no ser tan importante como la salud y la condición física general del paciente. Aun así, puede que los pacientes de edad avanzada se pongan muy enfermos a causa de este procedimiento y tienen altas probabilidades de fallecer por su causa. Sin embargo, el trasplante no mieloablativo de células madre que se describe a continuación, se puede usar para algunos pacientes de mayor edad.

Trasplante no mieloablativo: muchos pacientes de edad avanzada no pueden tolerar el alotrasplante convencional que usa altas dosis de quimioterapia. Algunos pueden someterse a un trasplante no mieloablativo (también conocido como minitrasplante o trasplante de menor intensidad). Éste es un tipo nuevo de alotrasplantes de células madre en el que los pacientes reciben dosis más bajas de quimioterapia y radiación que no destruyen completamente las células de la médula ósea. Después de la quimioterapia/radiación, el paciente recibe las células madre alogénicas (del donante). Estas células ingresan en el cuerpo y establecen un nuevo sistema inmunitario. Estas nuevas células inmunitarias ven las células leucémicas como partículas extrañas y las atacan. A esto se le llama efecto de injerto contra leucemia.

Los médicos han descubierto que si usan dosis pequeñas de ciertos medicamentos quimioterapéuticos y dosis bajas de radiación total del cuerpo, un alotrasplante de células madre puede ser eficaz con mucha menos toxicidad. De hecho, un paciente puede recibir un trasplante no mieloablativo como paciente externo (ambulatorio). La complicación más importante es la enfermedad de injerto contra huésped.

Este tipo de trasplante no es un tratamiento convencional para la CML, y se están llevando a cabo estudios para determinar su utilidad contra esta enfermedad.

Autotrasplante de células madre

En un autotrasplante de células madre, las propias células madre del paciente se extraen de su médula ósea o sangre periférica. Las células se almacenan mientras la persona recibe tratamiento (quimioterapia y/o radiación en altas dosis) y luego se vuelven a administrar al paciente.

El autotrasplante de células madre no se usa frecuentemente para tratar la CML, ya que existe la posibilidad de que se recolecten algunas células leucémicas junto con las células madre y se administren otra vez al paciente después del tratamiento. Se puede usar un procedimiento llamado “purga” para tratar de extraer cualquier célula leucémica de las células madre recolectadas. Como en este tipo de trasplante se le administran sus propias células, no obtendrá los beneficios de una reacción “injerto contra leucemia”.

El procedimiento del trasplante

Las células madre productoras de sangre se recolectan de la médula ósea o de la sangre periférica del donante, se congelan y se almacenan. El paciente recibe altas dosis de quimioterapia, y algunas veces también tratamiento con radiación en todo el cuerpo. (Se utilizan protectores contra la radiación para evitar el daño a los pulmones, el corazón y los riñones durante la radioterapia).

Los tratamientos de quimioterapia y radiación tienen como objetivo destruir todas las células cancerosas remanentes; También destruyen células normales de la médula ósea y del sistema inmunitario. Esto evita que el trasplante de células madre (injerto) sea rechazado. Varios días después de estos tratamientos, las células madre congeladas se descongelan y se administran como una infusión intravenosa. Las células madre se establecen en la médula ósea del paciente en los siguientes días y comienzan a crecer y a producir nuevas células sanguíneas.

En los alotrasplantes de células madre, la persona que se somete al trasplante recibe medicamentos como prednisona, metotrexato y ciclosporina para suprimir el sistema inmunitario y ayudar a evitar la enfermedad de injerto contra huésped (véase más abajo). En las semanas subsiguientes el paciente se somete a pruebas sanguíneas regulares y a terapias de apoyo según sea necesario, lo que puede incluir antibióticos, transfusiones de glóbulos rojos o plaquetas, otras medicinas y ayuda en la nutrición.

Usualmente en un lapso de dos semanas después de la infusión de las células madre, éstas comienzan a producir nuevos glóbulos blancos. En seguida comienza la producción de plaquetas nuevas, y varias semanas después comienza la producción de glóbulos rojos.

Generalmente los pacientes permanecen en el hospital en aislamiento protector (para protegerlos contra la exposición a los gérmenes) hasta que la cuenta de glóbulos blancos excede 500. Los pacientes pueden salir del hospital cuando su cuenta de glóbulos blancos es aproximadamente 1,000. Como la cuenta de plaquetas tarda más tiempo para llegar hasta un nivel seguro, los pacientes pueden recibir transfusiones de plaquetas en un entorno ambulatorio.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios de un trasplante de células madre generalmente se dividen en efectos tempranos y efectos a largo plazo.

Efectos secundarios tempranos: las complicaciones y los efectos secundarios tempranos son básicamente los mismos causados por cualquier otro tipo de quimioterapia de alta dosis (consulte la sección “Quimioterapia” de este documento), y se deben al daño que se causa a la médula ósea y otros tejidos de división rápida del cuerpo. Pueden incluir cuentas bajas de células sanguíneas (con un aumento del riesgo de infección y de sangrado), náuseas, vómitos, pérdida de apetito, llagas en la boca y pérdida del pelo. Las llagas en la boca y de la garganta, afección llamada mucositis, puede ser grave y dificultar comer.

Uno de los efectos secundarios a corto plazo más común y grave es el aumento del riesgo de infecciones por bacterias, virus u hongos. Con frecuencia se administran antibióticos por algún tiempo, aún antes de que aparezcan signos de infecciones para tratar de evitarlas. El riesgo de infección es alto debido a que el número de células sanguíneas es muy bajo durante algunas semanas después del trasplante. En este tiempo los pacientes se observan estrechamente para estar alerta a la ocurrencia de fiebre u otros signos de infección.

Otros efectos secundarios, como cuentas bajas de glóbulos rojos y plaquetas, pueden requerir la transfusión de productos sanguíneos u otros tratamientos.

Efectos secundarios a largo plazo: algunas complicaciones y efectos secundarios pueden persistir por largo tiempo, o pueden no ocurrir sino hasta meses o años después del trasplante. Éstos incluyen:

  • Enfermedad injerto contra huésped (Graft-versus-host disease, GVHD), que ocurre sólo en los alotrasplantes (de un donante). Esto sucede cuando las células del sistema inmunitario del donante atacan los tejidos de la piel, hígado y tracto digestivo del paciente. Los síntomas pueden incluir debilidad, cansancio, resequedad de la boca, erupciones dérmicas, náuseas, diarrea, amarillamiento de la piel y los ojos (ictericia) y dolores musculares. En casos graves, la enfermedad de injerto contra huésped puede ser fatal. Frecuentemente la GVHD se describe como aguda o crónica, dependiendo de qué tan pronto comience después del trasplante. Con frecuencia se administran medicamentos que debilitan el sistema inmunitario para mantener el control de la GVHD.
  • Daño por radiación a los pulmones, que causa dificultad para respirar
  • Daño a los ovarios que puede causar infertilidad y pérdida de los periodos menstruales.
  • Daño a la glándula tiroides que puede causar problemas en el metabolismo.
  • Cataratas (daño al lente del ojo que puede afectar la vista).
  • Daño a los huesos denominado necrosis aséptica (el hueso muere debido al suministro insuficiente de sangre); si el daño es grave, es necesario que se reemplace parte del hueso y de la articulación del paciente.

Puntos prácticos

Antes de que estuvieran disponibles los medicamentos modernos de terapia dirigida, como el imatinib, el trasplante de células madre era comúnmente utilizado para tratar la CML. Esto se debe a que los medicamentos que estaban disponibles entonces no eran tan eficaces como los medicamentos nuevos. Antes de que los medicamentos como el imatinib estuvieran disponibles menos de la mitad de los pacientes sobrevivía más de cinco años después del diagnóstico. Hoy día, los medicamentos como el imatinib son el tratamiento convencional, y los transplantes se usan con menos frecuencia. Aun así, los alotrasplantes de células madre ofrecen la única probabilidad de cura comprobada para la CML. Por lo tanto, los médicos puede que sigan recomendando un trasplante para los pacientes más jóvenes, particularmente niños. Resulta más probable que el trasplante se considere para aquellos pacientes con un donante compatible disponible, como un hermano o hermana compatible. Los transplantes también se pueden recomendar si la CML no está respondiendo bien a los inhibidores de la tirosina cinasa.

El trasplante de células madre de la sangre periférica o de la médula ósea es un tratamiento complejo. Si los médicos piensan que un paciente se puede beneficiar de un trasplante, éste debe hacerse en un hospital en el que el personal tenga experiencia en el procedimiento y en el tratamiento de la fase de recuperación. Algunos programas de trasplante de médula ósea pudieran no tener experiencia en ciertos tipos de trasplantes, en especial los trasplantes de donantes no relacionados.

El trasplante de células madre es muy costoso (más de $100,000) y con frecuencia requiere una estadía hospitalaria prolongada. La mayoría de las compañías de seguro cubrirán el costo del alotrasplante de células madre convencional para la CML, pero algunas compañías consideran “experimentales” a otros tipos de transplantes de células madre cuando se emplean para tratar la CML y es posible que no paguen por ellos. Antes de que decida someterse a un trasplante es buena idea enterarse de lo que el seguro cubrirá y lo que usted tendrá que pagar.

Para más información sobre los trasplantes de células madre, consulte nuestro documento “Trasplantes de células madre de médula ósea y sangre periférica".

Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, O tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro documento Estudios Clínicos: lo que usted necesita saber, Usted puede leer este documento en nuestro sitio Web o solicitarlo a través de nuestra línea sin costo 1-800-227-2345.

Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura o masaje, entre otros.

¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Estos tratamientos se usan principalmente para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento estándar.

Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:

  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto" del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?
  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.

La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.

Tratamiento de la leucemia mieloide crónica por fase

Las opciones de tratamiento para las personas que padecen leucemia mieloide crónica dependen de la fase de la enfermedad (crónica, acelerada o blástica), su edad, otros factores de pronóstico y la disponibilidad de un donante de células madre con tejido compatible.

Fase crónica

El tratamiento convencional para la CML en fase crónica es un inhibidor de la tirosina cinasa (TKI), y el imatinib (Gleevec) es la primera opción. La dosis inicial que usualmente se administra es 400 mg al día. Si este medicamento deja de surtir efecto (o en realidad nunca funcionó bien en lo absoluto) se puede aumentar la dosis. Otra opción es usar uno de los otros inhibidores de la tirosina cinasa, tal como dasatinib o nilotinib. Estos medicamentos también se pueden usar si el paciente no puede recibir imatinib debido a los efectos secundarios que causa este medicamento.

Puede que algunas personas en la fase crónica sean tratadas con un alotrasplante de células madre. Este tratamiento se describió detalladamente en la sección “¿Cómo se trata la leucemia mieloide crónica?”

Supervisión de los resultados del tratamiento: la supervisión de la respuesta de sangre y de la médula de un paciente es una parte muy importante del tratamiento. Usualmente se hace cada tres a seis meses durante los primeros dos años desde que se comienza a administrar imatinib. El número de células sanguíneas se vigila muy de cerca, y se analizan la sangre y la médula ósea para determinar si el cromosoma Filadelfia está presente. Si no se encuentra el cromosoma Filadelfia, se puede hacer la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (polymerase chain reaction, PCR), que es muy sensible, para ver si aún hay pequeñas cantidades de bcr-abl. Los médicos observan las diferentes clases de respuestas al tratamiento:

Respuesta hematológica (usualmente ocurre en los primeros tres meses de tratamiento)

  • Cuando el número de células sanguíneas regresa a la normalidad, no se observan células inmaduras en la sangre y el bazo recupera su tamaño normal, se dice que se obtuvo una respuesta hematológica completa (o CHR).
  • Una respuesta hematológica parcial es similar a la completa, pero no ocurren todas las condiciones mencionadas.

Respuesta citogenética (puede aparecer después de varios meses o más)

  • Una respuesta citogenética completa (CCyR) ocurre cuando no se encuentran células con el cromosoma Filadelfia en la sangre o en la médula ósea.
  • Una respuesta citogenética parcial ocurre cuando 35% o menos de las células aún tienen el cromosoma Filadelfia.
  • Una respuesta citogenética mayor (MCyR) incluye tanto las respuestas completas como las parciales.
  • Una respuesta citogenética menor ocurre cuando menos de 35 a 90% de las células aún tienen el cromosoma Filadelfia.

Respuesta molecular (se basa en los resultados de la prueba PCR)

  • Una respuesta molecular completa (CMR) significa que no se pudo detectar bcr-abl en la sangre del paciente con la prueba PCR.
  • Una respuesta molecular mayor (MMR) significa que la cantidad de bcr-abl en la sangre es muy baja.

Aproximadamente 80% a 90% de las personas tienen una respuesta citogenética completa en un plazo de cinco años a partir de que comienzan a recibir imatinib. Sin embargo, incluso si el cromosoma anormal no se puede ver, estas personas probablemente no sean curadas. Por ahora, los médicos recomiendan que las personas tomen el medicamento de forma indefinida.

Otros tratamientos: el objetivo del tratamiento con imatinib es una respuesta hematológica completa más una respuesta citogenética completa. Si esto no ocurre, o si la leucemia empeora, existen varias opciones.

  • Aumentar la dosis de imatinib. Esto ayuda a algunas personas, aunque la dosis mayor a menudo ha empeorado los efectos secundarios.
  • El uso de otros inhibidores de la tirosina cinasa, como dasatinib (Sprycel) y nilotinib (Tasigna).
  • El interferón o la quimioterapia pueden ser tratados para las personas que no pueden tomar estos medicamentos o para quienes éstos no surten efecto.
  • El trasplante de células madre puede ser una opción, especialmente para personas jóvenes que cuentan con un donante que tiene tejido compatible.

Tratamiento de la CML después de un trasplante de células madre: algunas personas que reciben un trasplante de células madre pueden no presentar una respuesta completa. Si no presentan la enfermedad de injerto contra huésped (Graft-versus-host disease, GVHD), los médicos pueden tratar de conseguir que su nuevo sistema inmunitario luche contra la leucemia. Una manera de hacer esto es reduciendo lentamente las dosis o suspendiendo la administración de medicamentos supresores del sistema inmunitario que están tomando. Esto se hace con mucho cuidado para tener un efecto contra la leucemia sin presentar una GVHD significativa. Durante este tiempo los pacientes se supervisan atentamente. Otra estrategia que ayuda a algunos pacientes es una infusión de linfocitos donados (donor lymphocyte infusión, DLI), en la que el paciente recibe linfocitos de la persona que donó las células madre para el trasplante. Esto puede inducir una reacción inmunitaria contra la leucemia. Imatinib e interferón son otras opciones que pueden ser de utilidad.

Si los pacientes presentan GVHD después de un trasplante de células madre, la estimulación adicional del sistema inmunitario probablemente no ayudará. Estos pacientes frecuentemente reciben tratamiento con imatinib.

Fase acelerada

Durante la fase acelerada, las células de la leucemia comienzan a acumularse en el cuerpo más rápidamente, y esto causa síntomas. Con frecuencia las células de la leucemia adquieren nuevas mutaciones genéticas, lo que les ayuda a crecer y tienden a reducir la eficacia de los tratamientos.

Las opciones de tratamiento para la CML en fase acelerada dependen de los tratamientos que ya haya recibido el paciente. En general, las opciones son similares a las de los pacientes con CML en fase crónica, pero los pacientes con CML en fase acelerada tienen menos probabilidades de presentar una respuesta a largo plazo a cualquier tratamiento.

El imatinib es una opción para la mayoría de las personas, pero frecuentemente a dosis mayores que las que se usan para la CML en fase crónica. La mayoría de los pacientes en esta fase pueden responder al tratamiento con imatinib, pero estas respuestas no parecen durar tanto tiempo como en los pacientes en fase crónica. Aun así, aproximadamente la mitad de los pacientes sobreviven después de cuatro años. Los medicamentos más recientes, como el dasatinib y el nilotinib se usan a menudo en esta fase, y otros medicamentos están bajo estudio. El interferón es otra opción, pero también es mucho menos eficaz en esta fase que en la fase crónica. Aproximadamente un 20% de los pacientes presenta alguna respuesta a la quimioterapia, pero usualmente estas respuestas duran menos de seis meses.

Un alotrasplantes de células madre puede ser la mejor opción para la mayoría de los pacientes que son lo suficiente jóvenes para ser elegibles. Aproximadamente de 20 a 40% de los pacientes con CML en fase acelerada sobreviven varios años después de un trasplante de células madre. La mayoría de los médicos prefieren que la leucemia esté bajo control, de preferencia en remisión, antes de comenzar el procedimiento de trasplante. Frecuentemente se usa quimioterapia para lograr esto.

En algunos casos, el autotrasplante de células madre puede ser una opción para tratar de regresar la CML a la fase crónica, aunque es muy improbable que esto cure la enfermedad.

Fase blástica

En la fase blástica de la CML, las células de la leucemia se vuelven más anormales. La enfermedad actúa como una leucemia aguda, los números de células sanguíneas aumentan y los síntomas aparecen o se vuelven más graves.

Para aquellas personas con CML en la fase blástica que aún no reciben tratamiento, una dosis alta de imatinib puede ser eficaz, aunque funciona en un número menor de personas y por periodos de tiempo más breves que cuando se usa en las primeras fases de la enfermedad. Los nuevos agentes dasatinib y nilotinib parecen ser mejores en esta fase, particularmente si no han sido utilizados anteriormente. Los pacientes que responden a estos medicamentos tal vez aún quieran considerar un trasplante de células madre, si es posible.

Con mayor frecuencia las células de leucemia de esta fase actúan como células de una leucemia mieloide aguda (acute myeloid leukemia, AML), pero a menudo son resistentes a los medicamentos quimioterapéuticos que se usan normalmente para tratar la AML. La quimioterapia convencional para la AML (consulte nuestro documento Leucemia mieloide aguda) produce remisión aproximadamente en uno de cada cinco pacientes, pero con frecuencia es de corta duración. Si esto ocurre, puede ser la oportunidad para considerar algún tipo de trasplante de células madre.

Un número más pequeño de pacientes tienen células blásticas que actúan como células de la leucemia linfoblástica aguda (acute lymphoblastic leukemia, ALL). Estas células son más sensibles a los medicamentos quimioterapéuticos. Se pueden inducir remisiones en aproximadamente la mitad de estos pacientes con medicamentos tales como vincristina, prednisona y doxorubicina, junto con imatinib, si aún no se ha administrado. Estos pacientes están a riesgo de que la leucemia se propague al sistema nervioso central, de modo que muchas veces reciben infusiones de medicamentos quimioterapéuticos (citarabina, Ara-C o metotrexato) en el líquido espinal. La radioterapia en el cerebro es otra opción pero se usa con menos frecuencia.

El alotrasplantes de células madre tiene menos éxito en la CML en fase blástica que en las fases anteriores, y la tasa de sobrevivencia a largo plazo es menor de un 10%. Aun así, es la única opción conocida que pudiera curar la enfermedad. Es más probable que sea eficaz si la CML se puede regresar a la fase crónica antes del trasplante.

Como la mayoría de los pacientes con CML en fase blástica no se puede curar, es importante proporcionar tratamiento paliativo (cuyo propósito principal es aliviar los síntomas, no curar la enfermedad). La radioterapia puede ayudar a reducir el tamaño de un bazo inflamado o reducir el dolor de las áreas del hueso dañadas por la leucemia. La quimioterapia (usualmente con medicamentos tales como la hidroxiurea) puede aliviar algunos síntomas durante algún tiempo.

Los estudios clínicos sobre nuevas combinaciones de agentes quimioterapéuticos, agentes dirigidos y terapias biológicas son opciones importantes.

Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) son buenas fuentes de información.

La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

El NCI también proporciona guías de tratamiento. Puede obtenerlas en su centro de información telefónica (1-800-4-CANCER) y su sitio Web (www.cancer.gov). También están disponibles guías detalladas preparadas para los profesionales de atención del cáncer en www.cancer.gov.

¿Qué debe preguntar a su médico sobre la leucemia mieloide crónica?

A medida que usted se enfrente al cáncer y su tratamiento, necesita tener conversaciones sinceras y abiertas con su médico. Debe sentirse en la libertad de preguntar cualquier cosa que le venga a la mente, sin importar cuán insignificante parezca. A continuación le presentamos algunas preguntas que usted quisiera hacer. Las enfermeras, los trabajadores sociales y demás participantes del tratamiento podrán también responder a muchas de sus preguntas.

  • ¿En qué fase se encuentra mi leucemia mieloide crónica?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Qué tratamiento recomienda usted? ¿Por qué lo recomienda?
  • ¿Con qué frecuencia me harán análisis de sangre o de médula ósea para determinar la eficacia de mi terapia?
  • ¿Qué efectos secundarios hay en los tratamientos que me recomendó?
  • ¿Qué puedo hacer para estar listo para el tratamiento?
  • ¿Debo considerar un trasplante de células madre en estos momentos?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que mi leucemia regrese cuando esté en remisión?

Asegúrese de escribir cualquier pregunta que se le ocurra y que no se encuentre en la lista. Por ejemplo, es posible que desee información sobre los tiempos de recuperación para que pueda planear su programa de trabajo. También es posible que requiera información acerca de segundas opiniones o con respecto a los estudios clínicos para los que pueda resultar elegible.

Puede ser útil que le acompañe otra persona y/o que grabe su conversación con el médico. También puede ser de utilidad que saque copias de sus archivos médicos, incluso reportes de patología y de radiología en caso de que desee buscar una segunda opinión posteriormente.

¿Qué sucede después del tratamiento de la leucemia mieloide crónica?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Para más información sobre este tema, y para aprender cómo lidiar con la posibilidad de que el cáncer regrese, llame al 1-800-227-2345 y solicite el documento “Living With Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence” (disponible en inglés) de la Sociedad Americana del Cáncer.

Para la mayoría de los pacientes con CML, el tratamiento no termina y siguen recibiendo un inhibidor de la tirosina cinasa (tyrosine kinase inhibitor, TKI) indefinidamente. A menudo, este inhibidor mantiene la CML en remisión, pero no parece curar la enfermedad. Recibir tratamiento a largo plazo puede derivar en ansiedad e incertidumbre, aunque no haya signos de que el cáncer aún está presente.

Cuidados posteriores

Probablemente va a necesitar exámenes de seguimiento frecuentes durante muchos años después del tratamiento, aunque no muestre signos de la enfermedad. Estas visitas de seguimiento son muy importantes. Su médico continuará vigilándole para detectar signos de recurrencia de la enfermedad y para ver si hay efectos secundarios a corto y a largo plazo del tratamiento. Es importante que reporte inmediatamente a su médico cualquier síntoma nuevo, para que se pueda tratar cualquier recurrencia o efecto secundario.

Los exámenes médicos regulares probablemente incluirán un examen físico meticuloso, análisis de sangre y, cuando sean necesarias, aspiraciones y biopsias de médula ósea. Una de las ventajas de la atención de seguimiento es que le da la oportunidad de hacer preguntas y hablar sobre las inquietudes que le puedan surgir durante y después de su recuperación.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento. En caso de que el cáncer regrese, nuestro documento When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence (disponible sólo en inglés) le ofrece información sobre cómo sobrellevar esta fase de su tratamiento. Puede obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.

Consultas con un nuevo médico

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de conservar lo siguiente:

  • Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si se le ha hospitalizado, una copia del informe de alta que cada doctor tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a casa.
  • Finalmente, debido a que algunos medicamentos pueden causar efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos, las dosis de éstos, y cuándo los tomó.

Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.

Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted consumía muchas bebidas con alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.

Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. El día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.

Alimentación y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse algo de actividad física, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar Para obtener más información sobre el cansancio, remítase a nuestro documento disponible en inglés Fatigue in People with Cancer.

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:

  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la semana. A los niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.

Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.

¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si recurre, con frecuencia es posible tratar otro plan de tratamiento que tal vez cure el cáncer, o que al menos lo controle lo suficiente para prolongar su vida y hacer que se sienta mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Tal vez algunas personas quieran intentar todo lo que sea posible, mientras que otras desearán concentrarse en estar cómodas durante el tiempo que les queda.

Posiblemente éste será el momento más difícil en su lucha contra el cáncer, cuando ha intentado todo médicamente dentro de lo razonable, y simplemente nada está dando resultado. Aunque su médico puede ofrecerle un tratamiento médico, necesita considerar que en cierto punto, la continuación del tratamiento probablemente no mejorará su salud ni cambiará su pronóstico ni su supervivencia.

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento "paliativo".

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer.

En este momento, es posible que usted se beneficie de la atención de hospicio. La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. Tal vez la esperanza de una cura no sea tan realista, pero aún hay esperanzas de pasar buenos momentos con su familia y amigos, momentos que pueden darle felicidad y ser significativos. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.

¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y el tratamiento de la leucemia mieloide crónica?

Se están haciendo muchos estudios de leucemia mieloide crónica en laboratorios y estudios clínicos de todo el mundo.

Genética de la leucemia mieloide crónica

Los científicos están realizando un excelente progreso para entender cómo los cambios en el ADN de una persona pueden causar que las células normales de la médula ósea se conviertan en células leucémicas. El entendimiento de los cambios en los genes (regiones del ADN) que ocurren frecuentemente en la CML está proporcionando información sobre la razón del crecimiento tan acelerado de estas células, su larga vida y la incapacidad de convertirse en células sanguíneas normales. La explosión de conocimientos en los años recientes se está usando para desarrollar muchos medicamentos nuevos.

La clasificación de los medicamentos dirigidos

El imatinib se ha estado usando ahora por varios años y ha mostrado ser muy eficaz, aunque los otros inhibidores de la tirosina cinasa (TKIs), tal como el dasatinib y el nilotinib, parecen, al menos, funcionar igualmente bien. Ambos medicamentos parecen ayudar a los pacientes que nunca han recibido imatinib, y se están realizando estudios en los que se les compara con imatinib como tratamiento de primera opción para la CML. Otra estrategia sería combinar dos o más de estos medicamentos para tratar la CML. Esta estrategia también se está estudiando.

Combinación de medicamentos dirigidos con otros tratamientos

Imatinib y otros tratamientos que se dirigen a la proteína BCR-ABL han comprobado su eficacia, pero por sí mismos, estos medicamentos no ayudan a todos. Actualmente se están realizando estudios para ver si la combinación de estos medicamentos con otros tratamientos, como la quimioterapia, el interferón o las vacunas del cáncer (véase abajo) pueden ser mejores que cualquiera de ellos solo. Los estudios también están tratando de determinar el papel de estos medicamentos en relación con los trasplantes de células madre.

Medicamentos nuevos para la CML

Como los investigadores ya saben la causa principal de la CML (el gene bcr-abl y su proteína), han podido desarrollar muchos medicamentos nuevos que pudieran ayudar a curarla. Estos medicamentos se han estado investigando en estudios clínicos.

En algunos casos, las células de la CML desarrollan un cambio en el oncogen bcr-abl conocido como mutación T315I, que las hace resistentes a las terapias dirigidas actuales (imatinib, dasatinib y nilotinib). Ahora se están probando nuevos medicamentos contra las células mutantes T315I.

Otros medicamentos llamados inhibidores de la farnesil transferasa, como lonafarnib y tipifarnib, parecen tener alguna actividad contra la CML, y es posible que los pacientes respondan cuando estos medicamentos se combinan con imatinib. Estos medicamentos se están estudiando aún más.

Vacunas contra el cáncer

Como las células del cáncer son diferentes a las células normales, algunas veces es posible que el sistema inmunitario del cuerpo reaccione contra ellas. Una manera de hacerlo es usando una vacuna contra el cáncer, una sustancia que se inyecta en el cuerpo y estimula el sistema inmunitario para que ataque ciertas células. Ahora se están estudiando varias vacunas contra la CML. Por ejemplo, en un estudio pequeño se administró una vacuna llamada CMLVAX100 junto con imatinib, lo que pareció aumentar su eficacia. Se continúan realizando investigaciones sobre ésta y otras vacunas.

Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

La información a continuación puede también serle de utilidad. Estos materiales pueden ser solicitados llamando gratis al 1-800-227-2345:

Después del diagnóstico: una guía para los pacientes y sus familiares

Anemia in People with Cancer

Trasplante de células madre de la médula ósea y de la sangre periférica

El cuidado del paciente con cáncer en el hogar

Fatigue in People With Cancer

Leucemia mieloide (mielógena) aguda

Living With Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence

La quimioterapia, una guía para los pacientes y su familia

When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence

Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad Americana del Cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los precios o para hacer un pedido.

Cancer in the Family: Helping Children Cope With a Parent’s Illness

Caregiving: A Step-By-Step Resource for Caring for the Person With Cancer at Home

Informed Decisions: The Complete Book of Cancer Diagnosis, Treatment, and Recovery

When the Focus Is on Care: Palliative Care and Cancer

Organizaciones nacionales y sitios Web*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

Caitlin Raymond International Registry
(Para trasplantes no relacionados a la médula ósea)
Teléfono sin cargo: 1-800-726-2824
Sitio Web: www.crir.org

Leukemia & Lymphoma Society
Teléfono sin cargo: 1-800-955-4572
Sitio Web: www.lls.org

Leukemia Links
Sitio Web: www.acor.org/leukemia

National Bone Marrow Transplant Link (nbmtLINK)
Teléfono sin cargo: 1-800-LINK-BMT (1-800-546-5268)
Sitio Web: www.nbmtlink.org

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargo: 1-800-422-6237
Sitio Web: www.cancer.gov

National Marrow Donor Program
Teléfono sin cargo: 1-800-MARROW2 (1-800-627-7692)
Sitio Web: www.marrow.org

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Independientemente de quién sea usted, nosotros podemos ayudarle. Comuníquese con nosotros en cualquier momento, durante el día o la noche, para solicitar información y asistencia. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en www.cancer.org.

Referencias

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Fecha de última actualización: 11/30/2009
Fecha de último cambio o revisión: 07/06/2010