Leucemia mieloide (mielógena) crónica

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Tratamiento contra el Leucemia mieloide (mielógena) crónica TEMAS

Terapia con interferón para la leucemia mieloide crónica

Los interferones son una familia de sustancias producidas naturalmente por nuestro sistema inmunitario. El interferón alfa es el tipo que se usa con más frecuencia para tratar la leucemia mieloide crónica (CML). Esta sustancia reduce el crecimiento y la división de las células leucémicas. Alguna vez se consideró que el interferón era el mejor tratamiento para la CML, pero se ha demostrado que el imatinib (Gleevec) es mejor. Ahora, los inhibidores de la tirosina cinasa son el tratamiento preferido, y el interferón se usa en pocas ocasiones.

Este medicamento se administra con mayor frecuencia todos los días como inyección debajo de la piel para tratar la CML. También se puede inyectar en un músculo o en una vena. El interferón se administra durante varios años para tratar la CML.

El interferón puede causar efectos secundarios significativos. Estos incluyen síntomas similares a los de la gripe, como dolores musculares, dolor de huesos, fiebre, dolores de cabeza, cansancio, náuseas y vómitos. Los pacientes que toman este medicamento pueden tener problemas de razonamiento y concentración. El interferón también puede causar una disminución del número de células sanguíneas. Estos efectos habitualmente continúan mientras se siga administrando el medicamento, pero se pueden volver más fáciles de tolerar. Los efectos disminuyen después de que se suspende el medicamento. Aun así, algunos pacientes tienen dificultad para sobrellevar estos efectos secundarios todos los días, y es posible que necesiten suspender el tratamiento por esta razón.

Para más información sobre medicamentos que usan el sistema inmunológico, consulte el documento, Immunotherapy.


Fecha de última actualización: 10/18/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/12/2014