Leucemia mieloide (mielógena) aguda

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Tratamiento contra el Leucemia mieloide (mielógena) aguda TEMAS

Quimioterapia para la leucemia mieloide aguda

La quimioterapia (quimio) es el uso de medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena, debajo de la piel, o en el líquido cefalorraquídeo, o medicamentos que se toman por vía oral para destruir o controlar las células del cáncer. Excepto cuando se administran en el líquido cefalorraquídeo, estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea útil para cánceres tales como la leucemia, que se propaga por todo el cuerpo.

La quimioterapia es el tratamiento principal para la mayoría de las personas con leucemia mieloide aguda (AML). Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, con cada período de tratamiento seguido de un período de descanso para permitir que su cuerpo se recupere. A menudo, la quimioterapia no se recomienda en pacientes que están en mal estado de salud, aunque la edad avanzada en sí no es una barrera para recibir quimioterapia.

Por lo general, el tratamiento de la AML se divide en dos fases:

  • La inducción es la primera fase del tratamiento. El objetivo de la inducción es eliminar las células leucémicas (blastos) de la sangre y reducir el número de blastos en la médula ósea al nivel normal.
  • Por otro lado, la consolidación consiste en administrar quimioterapia después de que el paciente se recuperó de la inducción. La consolidación tiene el fin de destruir el pequeño número de células leucémicas que aún permanecen, pero que no se pueden ver (ya que existen muy pocas de ellas).

Una tercera fase llamada mantenimiento conlleva administrar un medicamento de quimioterapia a bajas dosis durante meses o años después de finalizar la consolidación. A menudo, esto se usa para el subtipo M3 de la AML (también conocido como leucemia promielocítica aguda o APL), pero en pocas ocasiones para otros tipos de AML.

Los medicamentos de quimioterapia que se usan con más frecuencia para tratar la AML son la citarabina (citosina arabinosida o ara-C) y los medicamentos de la clase de antraciclina (tal como la daunorrubicina [daunomicina], la idarrubicina y la mitoxantrona).

Algunos de los otros medicamentos de quimioterapia que se pudieran usar para tratar la AML incluyen:

  • Cladribina (Leustatin®, 2-CdA)
  • Fludarabina (Fludara®)
  • Topotecán
  • Etopósido (VP-16)
  • 6-tioguanina (6-TG)
  • Hidroxiurea (Hydrea®)
  • Corticoesteroides como prednisona o dexametasona (Decadron®)
  • Metotrexato (MTX)
  • 6-mercaptopurina (6-MP)
  • Azacitidina (Vidaza®)
  • Decitabina (Dacogen®)

Posibles efectos secundarios

Los medicamentos de quimioterapia atacan a las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea (donde se producen nuevas células sanguíneas), el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. Estas células también son propensas a verse afectadas por la quimioterapia, lo cual ocasiona los efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y de la dosis de los medicamentos suministrados y del tiempo que se tomen. Estos efectos secundarios pueden incluir:

  • Caída de pelo
  • Úlceras en la boca
  • Pérdida de apetito
  • Náuseas y vómitos
  • Diarrea o estreñimiento

Los medicamentos de quimioterapia también afectan las células normales en la médula ósea, lo que puede causar disminución de los recuentos de células sanguíneas en pacientes con AML. Esto puede ocasionar:

  • Aumento en el riesgo de infecciones (debido a muy pocos glóbulos blancos normales)
  • Facilidad para que se formen moretones o surjan sangrados (debido a muy pocas plaquetas)
  • Cansancio (debido a muy pocos glóbulos rojos).

La mayoría de los efectos secundarios dura poco tiempo y desaparecen después de finalizar el tratamiento. Los bajos recuentos sanguíneos pueden durar semanas, pero luego deben regresar a lo normal. Muchas veces hay métodos para aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden administrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos. Asegúrese de preguntar sobre los medicamentos que ayudan a reducir los efectos secundarios. También avise a su médico o enfermera cuando usted presente efectos secundarios para que puedan ser tratados eficazmente.

Algunas veces se administran medicamentos conocidos como factores de crecimiento, tal como G-CSF (filgrastim, Neupogen®), y GM-CSF (sargramostim, Leukine) a fin de aumentar la cuenta de glóbulos blancos después de la quimioterapia y así reducir las probabilidades de infección. Sin embargo, no está claro si éstos tienen un efecto en el éxito del tratamiento.

Si su cuenta de glóbulos blancos es muy baja durante el tratamiento, usted puede ayudar a reducir su riesgo de infecciones evitando cuidadosamente la exposición a gérmenes. Durante este tiempo, su médico puede recomendarle que:

  • Se lave frecuentemente las manos.
  • Evite las frutas y los vegetales frescos y crudos, así como otros alimentos, pues pueden portar gérmenes.
  • Evite flores frescas y plantas porque pueden portar moho.
  • Se asegure de que otras personas se laven las manos antes de tener contacto con usted.
  • Evite los lugares donde acudan muchas personas y las personas que están enfermas.

Puede que se le administren antibióticos antes de que se presenten signos de una infección o al primer signo de que se está desarrollando una infección (tal como fiebre). También se pueden administrar medicamentos que ayudan a prevenir infecciones virales y fúngicas.

Algunos de los efectos secundarios más graves de la quimioterapia son causados por los bajos recuentos de glóbulos blancos. Las decisiones sobre cuándo un paciente puede salir del hospital a menudo son influenciadas por sus recuentos sanguíneos. Algunas personas encuentran de utilidad hacer el seguimiento de estas cuentas. Si le interesa esto, pregunte a su médico o enfermera cuál es su cuenta de células sanguíneas y qué significan estos números.

Si el número de plaquetas es bajo, se le pueden administrar medicamentos o transfusiones de plaquetas para ayudar a evitar el sangrado. De igual forma, la dificultad para respirar y el cansancio extremo causados por los bajos niveles de glóbulos rojos pueden ser tratados con medicamentos o con transfusiones de glóbulos rojos.

Puede que ciertos medicamentos causen algunos posibles efectos secundarios específicos. Por ejemplo, cuando se usa en dosis altas, la citarabina puede causar ciertos problemas, como sequedad en los ojos y efectos en ciertas partes del cerebro, lo que puede conducir a problemas con la coordinación o el equilibrio. Si estos efectos secundarios aparecen, es posible que sea necesario reducir o suspender la dosis del medicamento.

Las antraciclinas pueden causar daño al corazón. Por lo tanto, es posible que no se puedan usar en una persona que ya tienen problemas cardiacos.

Otros órganos que pudieran resultar dañados por ciertos medicamentos de quimioterapia incluyen los riñones, el hígado, los testículos, los ovarios y los pulmones. Los médicos y las enfermeras supervisan minuciosamente el tratamiento para limitar el riesgo de estos efectos secundarios tanto como sea posible.

Si ocurren efectos secundarios graves, es posible que sea necesario reducir o suspender la quimioterapia, al menos durante un periodo breve. La supervisión minuciosa y el ajuste de las dosis de los medicamentos son importantes debido a que algunos efectos secundarios pueden ser permanentes.

El síndrome de lisis tumoral es otro efecto secundario posible de la quimioterapia. Puede ocurrir en pacientes que tienen un gran número de células leucémicas en el cuerpo de modo que ocurre principalmente en los pacientes durante la fase de inducción del tratamiento. Cuando la quimioterapia destruye estas células, las mismas se rompen y liberan sus contenidos al torrente sanguíneo. Esto puede afectar a los riñones, los cuales no pueden eliminar todas estas sustancias al mismo tiempo. Las cantidades excesivas de ciertos minerales también pueden afectar el corazón y el sistema nervioso. Esta afección se puede evitar administrando líquidos adicionales durante el tratamiento y ciertos medicamentos, tales como bicarbonato, alopurinol y rasburicasa, que ayudan al cuerpo a eliminar estas sustancias.

Para más información sobre quimioterapia, lea nuestro artículo titulado Una guía sobre quimioterapia.


Fecha de última actualización: 06/10/2015
Fecha de último cambio o revisión: 06/10/2015