Leucemia mieloide (mielógena) aguda

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Tratamiento contra el Leucemia mieloide (mielógena) aguda TEMAS

Radioterapia para la leucemia mieloide aguda

La radioterapia utiliza rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. Generalmente la radioterapia no forma parte del tratamiento principal de personas con leucemia mieloide aguda (AML), pero se usa en ciertas situaciones.

En pocos casos se puede usar la radioterapia para ayudar a tratar la leucemia:

  • Algunas veces se usa radiación para tratar una leucemia que se ha propagado al cerebro y al líquido cefalorraquídeo o a los testículos.
  • Con frecuencia la radiación en todo el cuerpo es parte importante del tratamiento antes de un trasplante de médula ósea o de células madre de sangre periférica (consulte la sección “Trasplante de células madre para leucemia mieloide aguda”).
  • Se usa radiación (raramente) para ayudar a reducir el tamaño de un tumor si éste está presionando la tráquea y causando problemas en la respiración. Pero con frecuencia en lugar de ella se usa quimioterapia ya que puede actuar más rápidamente.
  • También se puede usar radiación para ayudar a reducir el dolor en un área del cuerpo invadida por leucemia cuando la quimioterapia no ha ayudado.

El tipo de radiación que se usa con más frecuencia en la AML es la radioterapia externa, en la que una máquina administra un rayo de radiación a una parte específica del cuerpo. Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente tomará medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. La radioterapia es muy parecida a recibir una radiografía, pero la radiación es más intensa. El procedimiento en sí no es doloroso. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más tiempo.

Los posibles efectos secundarios de la radioterapia dependen del lugar donde se aplique la radiación. Es posible que se ocasionen cambios similares a los de una quemadura por el sol en el área tratada. La radiación al área de la cabeza y al cuello puede causar llagas en la boca y dificultad para tragar. Asimismo, la radiación al abdomen puede causar náusea, vómito o diarrea. La radiación puede reducir los recuentos de células sanguíneas provocando cansancio (debido a bajos recuentos de glóbulos rojos) y un riesgo aumentado de infecciones (debido a bajos recuentos de glóbulos blancos).

Para más información sobre radiación, lea nuestro documento titulado Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares.


Fecha de última actualización: 09/09/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/10/2014