Linfoma no Hodgkin

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se diagnostica el linfoma no Hodgkin?

La mayoría de las personas con linfoma no Hodgkin buscan atención médica porque palparon una masa que no ha desaparecido, presentan algunos de otros síntomas que se discuten a continuación, o simplemente no se sienten bien y van al médico para un chequeo.

Si los signos o síntomas indican que una persona pudiera tener linfoma no Hodgkin, se realizarán exámenes y pruebas para confirmar si tiene la enfermedad y, de ser así, para determinar exactamente cuál es el tipo de linfoma que tiene.

Señales y síntomas del linfoma no Hodgkin

El linfoma no Hodgkin puede causar muchos signos y síntomas diferentes dependiendo de su localización en el cuerpo. En algunos casos, puede que no cause ningún síntoma sino hasta que crecen bastante. Los síntomas comunes incluyen:

  • Inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Inflamación del abdomen.
  • Sensación de llenura después de comer sólo una pequeña cantidad de comida.
  • Dolor o presión en el pecho.
  • Dificultad para respirar o tos.
  • Fiebre.
  • Pérdida de peso.
  • Sudores nocturnos.
  • Cansancio (agotamiento extremo).

Ganglios linfáticos inflamados

El linfoma no Hodgkin puede causar que los ganglios linfáticos se inflamen (agranden). Cuando esto ocurre en los ganglios linfáticos cercanos a la superficie del cuerpo (tales como los ganglios linfáticos a los lados del cuello, en la ingle o en las axilas, o encima de la clavícula), éstos se pueden observar o palpar (tocar) como protuberancias debajo de la piel. A menudo estos linfomas son detectados por el paciente, por un miembro de la familia o por un profesional al cuidado de la salud. Aunque los ganglios linfáticos inflamados son un síntoma común de linfoma, con más frecuencia son causados por infecciones.

Linfoma en el abdomen

Los linfomas en el abdomen pueden causar inflamación y malestar en el abdomen. Esto se puede deber a que los ganglios linfáticos en el abdomen están agrandados, aunque también puede ser debido a la acumulación de grandes cantidades de líquido.

El linfoma puede causar que el bazo se torne agrandado y ocasione presión al estómago. Esto puede causar que una persona tenga sensación de llenura después de comer sólo una pequeña cantidad de comida.

Cuando el linfoma está en los intestinos o causa inflamación cerca de los intestinos, se puede bloquear el paso del excremento, lo que pudiera causar dolor abdominal, náuseas o vómitos. El linfoma en los intestinos también puede causar orificios en la pared intestinal (perforaciones). Esto permite que el contenido de los intestinos pase a la cavidad abdominal, lo que causa infecciones graves y dolor intenso con náusea y vómitos.

Los linfomas del estómago a menudo causan dolor estomacal, náusea y pérdida del apetito.

Linfoma en el pecho

Cuando el linfoma comienza en el timo o en los ganglios linfáticos en el tórax, esto pudiera causar presión en la tráquea, que se encuentra en esta misma zona, lo que puede causar tos o dificultad respiratoria. Los linfomas en esta área también pueden causar una sensación de dolor o presión en el pecho.

La vena cava superior (VCS) es la vena grande que lleva sangre desde la cabeza y brazos de regreso al corazón. Esta vena pasa cerca del timo y de los ganglios linfáticos dentro del tórax. Los linfomas en esta área pueden hacer presión en la vena cava superior, lo que puede causar que la sangre se retenga en las venas. Esto puede causar inflamación (algunas veces con una coloración roja azulada) en la cabeza, los brazos y la parte superior del tórax. También puede causar dificultad para respirar y, si afecta el cerebro, un cambio en el conocimiento. Esta afección, conocida como síndrome SVC puede ser potencialmente mortal y requiere tratamiento inmediato.

Linfomas que afectan el cerebro

Los linfomas del cerebro, llamados linfomas primarios del cerebro, pueden causar dolor de cabeza, dificultad para pensar y debilidad en ciertas partes del cuerpo, cambios en la personalidad y, a veces, convulsiones.

Otros tipos de linfoma pueden propagarse al área que rodea el cerebro y la médula espinal. Esto puede causar problemas como visión doble, adormecimiento facial y dificultad para hablar.

Linfoma en la piel

Es posible que los linfomas de la piel se puedan ver o palpar. Éstos a menudo aparecen como nódulos debajo de la piel o protuberancias (masas) de color rojizo a púrpura que causan mucha picazón. (Para más información, lea nuestro documento Lymphoma of the Skin).

Síntomas generales

Además de causar síntomas y signos en la parte de cuerpo donde se originó, el linfoma no Hodgkin puede causar síntomas generalizados, tales como:

  • Pérdida de peso inexplicable.
  • Fiebre.
  • Sudoración excesiva (hasta empapar la ropa y las sábanas) en las noches.

Cuando hablan sobre el linfoma, los médicos se refieren a éstos como síntomas B. La presencia de síntomas B es más común en linfomas de crecimiento más rápido. Estos síntomas son importantes no sólo para ayudar a diagnosticar el linfoma no Hodgkin, sino también para determinar la etapa y el pronóstico si se encuentra el linfoma (vea “¿Cómo se clasifica por etapas el linfoma no Hodgkin?”).

Otros síntomas pueden ser causados por bajos recuentos sanguíneos. Los recuentos sanguíneos pueden bajar cuando el linfoma se propaga a la médula ósea y desplaza las células normales y sanas que producen nuevas células en la sangre. Esto puede causar problemas como:

  • Infecciones graves o frecuentes (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos).
  • Tendencia a presentar moretones o sangrados fácilmente (a causa de bajos niveles de plaquetas).
  • Cansancio (por bajos recuentos de glóbulos rojos [anemia]).

La anemia también se puede presentar si las células del linfoma causan que el cuerpo destruya a los glóbulos rojos (a esto se le llama anemia hemolítica).

Antecedentes médicos y examen físico

Si los síntomas sugieren que usted pudiera tener linfoma no Hodgkin, su médico querrá hacer un historial médico completo, incluyendo información sobre sus síntomas, posibles factores de riesgo, historial familiar y otras afecciones médicas.

El próximo paso es un examen que su médico realizará prestando especial atención a los ganglios linfáticos y a otras áreas del cuerpo que pudieran estar afectadas, incluyendo el bazo y el hígado. Debido a que las infecciones son la causa más común de los ganglios linfáticos agrandados, el médico determinará si hay infección en la parte del cuerpo cercana a los ganglios linfáticos inflamados.

Si el médico sospecha que el linfoma no Hodgkin puede estar causando los síntomas, él o ella recomendará una biopsia del área.

Biopsia

Muchos de los síntomas del linfoma no Hodgkin no son lo suficientemente específicos como para decir con certeza si son causador por el cáncer. La mayoría de estos síntomas también puede ser causada por problemas no cancerosos, como infecciones, o por otros tipos de cáncer.

Por ejemplo, los ganglios linfáticos agrandados se presentan con más frecuencia debido a infecciones que por linfoma no Hodgkin. Debido a esto, los médicos a menudo recetan antibióticos y esperan varias semanas para ver si los ganglios agrandados disminuyen de tamaño.

Si los ganglios mantienen el mismo tamaño o si continúan creciendo, el médico pudiera recomendar una biopsia. Se extirpa una porción pequeña o, más comúnmente, el ganglio completo para ser observado bajo el microscopio y para otras pruebas de laboratorio.

En algunos casos puede que se requiera una biopsia inmediata si el tamaño, textura o localización del ganglio, o la presencia de otros síntomas indica significativamente que pudiera tratarse de un cáncer. Sin embargo, un retraso en el diagnóstico de unas pocas semanas no es probable que sea perjudicial a menos que sea un linfoma de crecimiento muy rápido.

Tipos de biopsias utilizadas en el diagnóstico del linfoma no Hodgkin

La única manera de diagnosticar el linfoma no Hodgkin es mediante una biopsia. Existen varios tipos de biopsias. Los médicos deciden cuál utilizar según los aspectos únicos de la situación de cada persona.

Biopsia por escisión o incisión: éste es el tipo de biopsia más común si se sospecha un linfoma. En este procedimiento, un cirujano corta a través de la piel para extirpar el ganglio entero (biopsia por escisión) o una pequeña parte de un tumor grande (biopsia por incisión).

Si el ganglio está localizado en una zona cercana a la superficie de la piel, la operación es simple y a menudo se puede realizar con anestesia local (medicamentos para adormecer una zona determinada). Por el contrario, si el ganglio se encuentra dentro del tórax o del abdomen, el paciente es sedado o se le administra anestesia general (se administran medicamentos para que el paciente duerma profundamente).

Este método casi siempre proporciona suficiente cantidad de muestra para hacer un diagnóstico del tipo exacto de linfoma no Hodgkin. Es el tipo de biopsia preferido, si se puede hacer sin causarle demasiadas molestias al paciente.

Biopsia por aspiración con aguja fina o biopsia por punción con aguja gruesa: en la biopsia por aspiración con aguja fina (fine needle aspiration, FNA), el médico utiliza una aguja hueca muy fina mediante una jeringa para extraer (aspirar) una pequeña cantidad de tejido de un ganglio linfático agrandado o de una masa tumoral. Para la biopsia por punción se usa una aguja más gruesa para extraer un fragmento de tejido ligeramente más grande.

Para un ganglio agrandado que está cerca de la superficie del cuerpo, el médico puede dirigir la aguja mientras palpa el ganglio. Si el tumor está localizado en un sitio profundo del cuerpo, el médico puede guiar la aguja usando una tomografía computarizada o una ecografía (los estudios por imágenes se describen más adelante en esta sección).

Una biopsia por aguja no requiere cirugía, pero en algunos casos no puede extraer suficiente cantidad de muestra para un diagnóstico definido. La mayoría de los médicos no hacen biopsias con agujas para diagnosticar un linfoma. Pero si el médico sospecha que la inflamación de los ganglios linfáticos se debe a una infección o a la propagación de un cáncer existente en otro órgano (como el seno, los pulmones, la tiroides), la biopsia con aguja puede ser el primer tipo de biopsia que se haga. Es posible que se requiera de una biopsia escisional para diagnosticar y clasificar el linfoma, aun después de hacer una biopsia con agua.

Una vez que se diagnostica el linfoma, a veces se utilizan biopsias con agujas para examinar áreas en otras partes del cuerpo que pudieran indicar una propagación del linfoma o que éste haya regresado después del tratamiento.

Otros tipos de biopsias

Estos procedimientos no se hacen normalmente para diagnosticar el linfoma, pero puede que se hagan para ayudar a determinar la etapa (extensión) de un linfoma ya diagnosticado.

Aspiración y biopsia de la médula ósea: estos procedimientos a menudo se realizan después de haber diagnosticado un linfoma para ayudar a determinar si ha alcanzado la médula ósea. A menudo, las dos pruebas se hacen al mismo tiempo. Generalmente las muestras se toman de la parte posterior del hueso de la pelvis (cadera), aunque en algunos casos se pueden tomar del esternón o de otros huesos.

En el procedimiento de aspiración de médula ósea, usted se acuesta en una mesa (ya sea sobre su costado o su barriga). Después de limpiar la piel que se encuentra sobre la cadera, el médico adormece el área y la superficie del hueso con un anestésico local, que puede causar una breve sensación de escozor o ardor. Luego se inserta una aguja delgada y hueca en el hueso, y se usa una jeringa para aspirar una pequeña cantidad de médula ósea líquida (aproximadamente una cucharada). Hasta con el uso de un anestésico, la mayoría de los pacientes experimentan algo de dolor breve cuando se extrae la médula ósea.

Generalmente se realiza una biopsia de médula ósea inmediatamente después de la aspiración. Se extrae un pequeño trozo de hueso y de médula con una aguja ligeramente más grande que se hace girar al empujarse en el hueso. La biopsia también puede causar algo de dolor brevemente. Una vez que se hace la biopsia, se aplica presión en el sitio para ayudar a detener cualquier sangrado.

Punción lumbar: esta prueba se usa para detectar células de linfoma en el líquido cefalorraquídeo (cerebrospinal fluid, CSF), que es el líquido que baña el cerebro y la médula espinal.

Para esta prueba, el paciente puede sentarse o acostarse de lado. El médico primero adormece un área en la parte baja de la espalda sobre la columna vertebral. Entonces se introduce una pequeña aguja hueca entre los huesos de la médula espinal para extraer algo de líquido.

La mayoría de las personas con linfoma no necesitarán esta prueba. Sin embargo, los médicos pueden ordenarla para ciertos tipos de linfoma o si una persona tiene síntomas que sugieren que el linfoma pudo haber alcanzado el cerebro.

Muestras del líquido pleural o peritoneal: la propagación del linfoma al tórax o el abdomen puede causar la acumulación de líquido. El líquido pleural (dentro del tórax) o líquido peritoneal (dentro del abdomen) puede extraerse colocando una aguja hueca a través de la piel en el tórax o en el abdomen. El médico usa un anestésico local para adormecer la piel antes de insertar la aguja. Luego, se extrae el líquido y se examina con un microscopio para determinar si hay células de linfoma. Al procedimiento que se usa para remover el líquido del área que rodea el pulmón se le llama toracocentesis. Cuando se usa para extraer el líquido que se encuentra en el interior del abdomen, se le llama paracentesis.

Pruebas de laboratorio en muestras de biopsia para diagnosticar y clasificar el linfoma

Un patólogo (médico con capacitación especial en la identificación de células cancerosas) examina con el microscopio todas las muestras de biopsia y líquidos. El patólogo estudia el tamaño y la forma de las células, así como la forma en que están agrupadas. Esto puede revelar no sólo si la persona tiene linfoma, sino también qué tipo de linfoma tiene. Debido a que puede ser complicado diagnosticar el linfoma, resulta útil que el patólogo se especialice en enfermedades de la sangre.

Algunas veces, los patólogos pueden indicar la clase de linfoma que tiene un paciente al observar las células, aunque usualmente se necesitan otros tipos de pruebas para confirmar el diagnóstico.

Inmunohistoquímica

En esta prueba, una parte de la muestra de biopsia se trata con anticuerpos especiales (versiones de proteínas del sistema inmunológico artificiales) que se adhieren a moléculas específicas en la superficie celular. Estos anticuerpos causan cambios de color que pueden observarse bajo un microscopio. La prueba puede ser útil para identificar los diferentes tipos de linfoma y para distinguirlos entre sí y de otras enfermedades.

Citometría de flujo

Al igual que la inmunohistoquímica, esta prueba analiza ciertas sustancias en la superficie exterior de las células, lo cual ayuda a identificar el tipo de células que son. Sin embargo, esta prueba puede identificar muchas más células que la inmunohistoquímica.

Para esta prueba, una muestra de las células se trata con anticuerpos especiales que se pegan a las células sólo si ciertas sustancias están presentes en sus superficies. Las células son luego pasadas por delante de un rayo láser. Si se han adherido anticuerpos a las células, el rayo láser causa que reflejen luz, y esto se puede medir y analizar por medio de una computadora. Los grupos de células se pueden separar y contar mediante estos métodos.

Esta prueba es la que se usa con más frecuencia para inmunofenotipos, (clasificación de las células del linfoma según las sustancias [antígenos] sobre sus superficies). Los diferentes tipos de linfocitos tienen diferentes antígenos en su superficie. Estos antígenos también pueden cambiar conforme cada célula madura.

La citometría de flujo puede ayudar a determinar si un ganglio linfático está inflamado debido a un linfoma, a algún otro tipo de cáncer o a una enfermedad no cancerosa. También puede ayudar a los médicos a determinar el tipo exacto de linfoma para así poder seleccionar el mejor tratamiento.

Citogenética

Esta técnica permite a los médicos evaluar los cromosomas (hebras largas de ADN) en las células del linfoma. Las células se observan con un microscopio para ver si los cromosomas tienen alguna translocación (donde parte de un cromosoma se ha desprendido y ahora está unida a otro cromosoma), como sucede en ciertos tipos de linfomas. Algunas células de linfoma pueden tener demasiados cromosomas, muy pocos cromosomas, u otras anomalías cromosómicas. Estos cambios pueden ayudar a identificar el tipo de linfoma.

Las pruebas citogenéticas normalmente tardan de dos a tres semanas, esto se debe a que las células del linfoma tienen que crecer en cajas de Petri durante un par de semanas antes de que sus cromosomas puedan verse bajo el microscopio.

Pruebas genéticas moleculares

Estas pruebas estudian con más detalle el ADN de las células del linfoma. Pueden detectar la mayoría de los cambios que son visibles en un microscopio en las pruebas citogenéticas, así como otros que no se pueden observar.

Hibridización fluorescente in situ (fluorescent in situ hybridization, FISH): FISH utiliza tintes fluorescentes especiales que sólo se adhieren a genes específicos o a partes de los cromosomas. La prueba FISH puede encontrar la mayoría de los cambios cromosómicos (como translocaciones) que son visibles bajo un microscopio en las pruebas citogenéticas convencionales, así como algunos cambios genéticos que son demasiado pequeños para poder verlos con la prueba citogenética usual.

La prueba FISH se puede usar para detectar genes o cambios específicos en los cromosomas. Se puede usar en muestras regulares de sangre y médula ósea. Es muy precisa y generalmente se obtienen los resultados en un par de días, razón por la cual esta prueba se usa ahora en muchos centros médicos.

Reacción en cadena de la polimerasa: ésta es una prueba de ADN de alta sensibilidad que puede detectar cambios genéticos y ciertos cambios cromosómicos tan pequeños que no se pueden ver con un microscopio, incluso si la muestra tiene muy pocas células de linfoma.

Análisis de sangre

Los análisis de sangre miden las cantidades de ciertos tipos de células y químicos en la sangre. Aunque no se usan para diagnosticar linfoma, a veces pueden ayudar a determinar cuán avanzado está el linfoma.

Se realizará un recuento completo de células sanguíneas en los pacientes que se sabe o se sospecha tienen un linfoma. Esta prueba mide las diferentes células en la sangre, tal como los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. En pacientes que se sabe tienen linfoma, los bajos recuentos de células sanguíneas pueden indicar que el linfoma está creciendo en la médula ósea y está afectando la formación de nuevas células sanguíneas.

A muchos pacientes también se les hacen pruebas químicas de la sangre para verificar la función renal y hepática. Si se ha diagnosticado un linfoma, puede que se haga otra prueba sanguínea llamada lactato deshidrogenasa (LDH). Los niveles de LDH a menudo son altos en los pacientes con linfomas.

Para algunos tipos de linfoma, o si se emplean ciertos tratamientos, su médico también puede recomendar otros análisis de sangre para determinar si usted ha sido infectado con ciertos virus, tal como el virus de hepatitis B (HBV), el virus de hepatitis C (HCV) o el virus de inmunodeficiencia humana (HIV). La infección con estos virus puede afectar su tratamiento.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o partículas radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. En una persona con linfoma o que se sospecha tiene linfoma, estos estudios se pueden hacer para examinar con más detenimiento un área anormal que pudiera contener linfoma, para saber cuán lejos se pudo haber propagado el linfoma, o para determinar si el tratamiento ha sido eficaz.

Radiografía de tórax

Las radiografías de tórax se pueden hacer para determinar si hay ganglios linfáticos agrandados en esta área.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En lugar de tomar una sola imagen como lo hacen los rayos X regulares, un explorador de tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira alrededor del cuerpo. Luego, una computadora combina estas imágenes en una imagen de una sección de su cuerpo.

A diferencia de una radiografía regular, las CT pueden mostrar el detalle en tejidos blandos (tal como órganos internos). Este estudio puede ayudar a indicar si cualquiera de sus ganglios linfáticos u órganos están agrandados. La tomografía es útil para detectar linfomas en el abdomen, la pelvis, el tórax, la cabeza y el cuello.

Antes del estudio, pueden pedirle que tome una solución de contraste y/o que reciba una inyección intravenosa (IV) de un material de contraste que ayuda a delinear mejor las áreas anormales del cuerpo. Puede que usted necesite una línea intravenosa (IV) para inyectarle el material de contraste. La inyección puede causar cierto enrojecimiento o bochorno (sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de decir al médico si es alérgico a algo o si ha tenido alguna vez una reacción a cualquier material de contraste utilizado para rayos X.

Las tomografías computarizadas requieren más tiempo que los rayos X convencionales. Usted necesita acostarse y permanecer inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante la prueba, la mesa se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner (una máquina en forma de aro que rodea la mesa por completo). Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo bajo el cual permanece acostado durante la toma de imágenes.

En algunos casos, las tomografías computarizadas se usan para guiar una aguja de biopsia a un área sospechosa. Para este procedimiento, llamado biopsia por aguja guiada por tomografía computarizada, usted permanece en la camilla de la CT, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia la localización de la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de la masa. Entonces, se extrae una muestra de biopsia y se observa con un microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) no se usan con tanta frecuencia como las tomografías computarizadas para el linfoma, pero, si a su médico le preocupa que haya propagación a su médula espinal o su cerebro, la MRI es muy útil para estudiar estas áreas.

Al igual que la tomografía computarizada (CT), las MRI proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, la MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo.

Para mostrar mejor los detalles, es posible que un material de contraste, llamado gadolinio, se inyecte en una vena antes de realizar el estudio. Este material es diferente al usado para la CT. Por lo tanto, ser alérgico a un contraste no significa que usted es alérgico al otro tipo. Este material se debe usar con precaución (si es del todo necesario en este caso) en personas que reciben diálisis (debido a insuficiencia renal).

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Puede que durante la realización del estudio, permanezca acostado dentro de un tubo estrecho lo cual puede resultar incómodo y confinante para algunas personas. Las nuevas máquinas de MRI más abiertas pueden ser otra opción. La máquina de MRI produce un zumbido fuerte y martillante que puede resultar incómodo. En algunos lugares se ofrecen audífonos o tapones para los oídos con el fin de ayudar a bloquear este ruido.

Ecografía (ultrasonido)

La ecografía usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de los órganos internos o masas. En el tipo más común de ecografía, se coloca en la piel un pequeño instrumento que parece un micrófono y que se llama transductor (que primero se lubrica con gel). Un transductor emite las ondas sonoras y detecta los ecos a medida que rebotan de los órganos. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla.

Se puede usar para observar los ganglios linfáticos cercanos a la superficie del cuerpo o para observar ganglios linfáticos agrandados dentro de su abdomen u órganos como el hígado y el bazo. También puede detectar riñones que han crecido en tamaño debido a que el flujo de la orina ha sido bloqueado por ganglios linfáticos agrandados. (No se puede usar para observar órganos o ganglios linfáticos en el tórax debido a que las costillas bloquean las ondas sonoras).

Esta prueba es fácil de realizar y en ella no se utiliza radiación. Para la mayoría de las ecografías, usted simplemente se acuesta en una camilla, y un técnico mueve el transductor a la parte de su cuerpo que está bajo estudio.

Tomografía por emisión de positrones

La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) conlleva inyectar una forma de azúcar radiactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. Debido a que las células cancerosas en el cuerpo crecen rápidamente, éstas absorben grandes cantidades de azúcar radiactivo. Después de aproximadamente una hora, usted será colocado en la camilla de la máquina de PET. Usted permanecerá acostado por aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero puede proveer información útil sobre todo su cuerpo.

La PET puede ayudar a determinar si un ganglio linfático agrandado contiene linfoma. Además, puede ayudar a localizar áreas pequeñas que pudieran ser linfoma, incluso si el área parece normal en una CT.

Además se puede usar para indicar si un linfoma está respondiendo al tratamiento. Algunos médicos repetirán la PET después de uno o dos cursos de quimioterapia. Si la quimioterapia surge efecto, los ganglios linfáticos ya no adquieren la azúcar radioactiva. La PET también se utiliza después del tratamiento para ayudar a decidir si los ganglios linfáticos agrandados todavía contienen linfoma o si simplemente se trata de tejido cicatricial.

A menudo, para pacientes con linfoma, se usa una máquina que combina la PET con una CT (PET/CT scan). Esto permite al médico comparar las áreas de mayor radioactividad en la PET con la apariencia más detallada de esa área en la CT.

Gammagrafía con galio

Para este estudio, se inyecta una solución que contiene una dosis pequeña de galio radioactivo en una vena, y el tejido linfático del cuerpo la atrae. Varios días más tarde, se usa una cámara especial para detectar la radioactividad y mostrar la ubicación del galio. La gammagrafía con galio no detecta la mayoría de los linfomas de crecimiento lento, pero sí reconoce a muchos de los linfomas de crecimiento rápido (agresivos).

Este estudio no se usa tanto como en el pasado, pues muchos médicos optan por hacer la PET. Algunas veces, sigue siendo útil para localizar áreas de linfoma que la PET pudiera pasar por alto. También ayuda a distinguir una infección de un linfoma cuando el diagnóstico es incierto.

Gammagrafía ósea

Para este estudio se utiliza una sustancia radioactiva llamada tecnecio. Después de que se inyecta en una vena, el tecnecio viaja a las áreas del hueso afectadas. El linfoma a menudo causa daño en los huesos, y una gammagrafía ósea podrá detectar esto. Sin embargo, la gammagrafía ósea también detecta problemas que no estén relacionados con el cáncer, tales como la artritis y las fracturas.

Por lo general, este estudio no se hace a menos que la persona esté presentando dolor de huesos o los resultados de una prueba de laboratorio sugieran que el linfoma pudo haber alcanzado los huesos.

Pruebas de la función cardiaca y pulmonar

Estas pruebas no se usa para ayudar a diagnosticar el linfoma no Hodgkin, pero puede que se realicen si usted recibirá ciertos medicamentos de quimioterapia comúnmente usados para tratar linfoma que pueden afectar el corazón o los pulmones.

  • Puede que se haga un ecocardiograma (un ultrasonido del corazón) o un estudio MUGA para verificar su función cardiaca.
  • Su función pulmonar se puede verificar mediante pruebas del funcionamiento pulmonar, en las cuales usted respira en un tubo conectado a una máquina.

Fecha de última actualización: 04/29/2013
Fecha de último cambio o revisión: 07/03/2014