Linfoma no Hodgkin

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Tratamiento contra el Linfoma no Hodgkin TEMAS

Inmunoterapia para linfoma no Hodgkin

La inmunoterapia es un tratamiento que refuerza el sistema inmunológico del propio paciente o usa versiones sintéticas de las partes normales del sistema inmunológico. Puede que estos tratamientos eliminen las células del linfoma o desaceleren su crecimiento.

Anticuerpos monoclonales

Los anticuerpos son proteínas que el sistema inmunológico del cuerpo produce para ayudar a combatir las infecciones. Las versiones artificiales, llamadas anticuerpos monoclonales, pueden ser diseñadas para atacar a un blanco específico, tal como una sustancia en la superficie de linfocitos (las células donde se originan los linfomas).

Actualmente se están usando varios anticuerpos monoclonales para tratar el linfoma.

Rituximab (Rituxan®): éste es un anticuerpo que se une a una sustancia llamada CD20 encontrada en algunos tipos de células de linfoma. Al unirse puede causar la muerte de dichas células. Los tratamientos se administran como infusiones intravenosas en el consultorio del médico o clínica.

Cuando se usa por sí solo para tratar el linfoma, se administra semanalmente por 4 a 8 semanas. Cuando se combina con quimioterapia, se administra con más frecuencia el primer día de cada ciclo de quimioterapia. Para algunos linfomas, se puede administrar después de la quimioterapia como terapia de mantenimiento. En ese caso se administra semanalmente por 4 semanas consecutivas, cada 6 meses hasta un máximo de 2 años.

Los efectos secundarios frecuentes por lo general son leves, pero pudieran incluir escalofríos, fiebre, náusea, erupciones en la piel, cansancio y dolores de cabeza. En raras ocasiones, se presentan efectos secundarios más graves durante las infusiones, como dificultad para respirar y baja presión sanguínea. Aun cuando ocurran estos síntomas durante la primera infusión de rituximab, es muy poco común que vuelvan a ocurrir con dosis siguientes. Este medicamento también puede aumentar el riesgo de una persona de contraer ciertas infecciones por 6 meses después de suspender el medicamento.

El rituximab puede ocasionar que se activen nuevamente infecciones con hepatitis B que estaban en estado pasivo (inactivo), causando algunas veces graves problemas hepáticos o incluso la muerte. Por esta razón, los médicos pueden ordenar análisis de sangre para determinar si hay signos de una previa infección con hepatitis antes de que usted comience a recibir este medicamento.

Ibritumomab tiuxetan (Zevalin®): este medicamento es un anticuerpo monoclonal que ataca la sustancia CD20 (como el rituximab) que tiene una molécula radioactiva adheridas a ella. El anticuerpo encausa la radiación directamente hacia las células del linfoma. Este medicamento se administra mediante infusión intravenosa. Los efectos secundarios son similares a aquellos vistos con el rituximab, aunque se llegan a observar bajos recuentos sanguíneos.

Este medicamento no se usa con tanta frecuencia como el rituximab, en parte porque es un poco más difícil de administrar por los médicos (debido a la dosis de radiación que conlleva). El ibritumomab tiuxetan no puede ser utilizado junto con quimioterapia ya que también reduce los recuentos sanguíneos, lo que puede aumentar el riesgo de infecciones, sangrado u otros problemas. En este momento, este medicamento se utiliza más a menudo si la quimioterapia y/o el rituximab ya no surten efecto.

Alemtuzumab (Campath®): este anticuerpo está dirigido al antígeno CD52. Resulta útil en algunos casos de leucemia linfocítica crónica (CLL) y en algunos tipos de linfomas periféricos de células T. Se administra por infusión en una vena, usualmente tres veces a la semana por un máximo de 12 semanas. Los efectos secundarios más comunes son fiebre, escalofríos, náusea y sarpullidos. Además puede causar bajos recuentos de glóbulos blancos, lo que aumenta el riesgo de infecciones graves. Los antibióticos y medicamentos antivirales se administran para ayudar a proteger al paciente contra estas infecciones, aunque sigue habiendo un riesgo de infecciones graves e incluso infecciones que constituyen una amenaza para la vida

Ofatumumab (Arzerra®): el ofatumumab es otro anticuerpo dirigido al antígeno CD20. Se aprobó para tratar la leucemia linfocítica crónica, y se usa principalmente cuando otros medicamentos como la quimioterapia, el rituximab y el alemtuzumab ya no surten efecto. Está siendo estudiado para utilizarse en el tratamiento de otros linfomas. Los efectos secundarios son similares a los que se observan con el rituximab.

Brentuximab vedotin (Adcetris®): este medicamento es un anticuerpo anti-CD30 que está adherido a un medicamento de quimioterapia. Algunas células de linfoma tienen la molécula CD30 en la superficie. El anticuerpo actúa como una señal buscadora de blancos, llevando el medicamento de quimioterapia a las células del linfoma para penetrar las células y causar que éstas mueran cuando traten de dividirse en nuevas células.

El brentuximab se puede usar para tratar el linfoma anaplásico de células grandes (ALCL) que ha regresado después de otros tratamientos. Se administra como una infusión en una vena (IV) cada 3 semanas. Los efectos secundarios comunes incluyen daño a los nervios (neuropatía), bajos recuentos sanguíneos, cansancio, fiebre, náusea y vómito, infecciones, diarrea y tos.

Interferón

El interferón es una proteína parecida a una hormona que es producida por los glóbulos blancos de la sangre para ayudar al sistema inmunológico a combatir las infecciones. Algunos estudios han indicado que el interferón artificial puede hacer que disminuya el tamaño de algunos tipos de linfomas o detener su crecimiento.

Los efectos secundarios comunes de este tratamiento incluyen cansancio, fiebre, escalofríos, dolores de cabeza, dolores musculares y de las articulaciones y cambios en el estado de ánimo. Debido a estos efectos secundarios, el interferón no se usa muy a menudo. Además de la quimioterapia, el interferón se puede usar en algunos pacientes.

Agentes inmunomoduladores

Se cree que estos medicamentos actúan contra ciertos cánceres al afectar partes del sistema inmunológico de una persona, aunque no está claro cómo exactamente funcionan. Algunas veces se usan para ayudar a tratar ciertos tipos de linfoma, usualmente después de haber intentado otros tratamientos.

Talidomida (Thalomid®): el uso principal de este medicamento es para tratar otro cáncer de los linfocitos, conocido como mieloma múltiple, aunque también se puede usar para tratar algunos tipos de linfoma.

Los efectos secundarios de la talidomida incluyen somnolencia, cansancio, estreñimiento grave, bajos recuentos de glóbulos blancos (con un mayor riesgo de infección) y neuropatía (daño a los nervios que causa dolor). La neuropatía puede ser grave, y puede que persista después de suspender el medicamento. Además, existe un riesgo aumentado de coágulos sanguíneos graves (que comienzan en las piernas y que pueden llegar hasta los pulmones). Debido a que la talidomida causa defectos de nacimiento graves si se toma durante el embarazo, no se puede usar en mujeres que están o pudieran estar embarazadas.

Lenalidomida (Revlimid®): un medicamento más reciente que es similar a la talidomida. Puede que sea utilizado para el tratamiento en algunos tipos de linfoma.

Los efectos secundarios más comunes de la lenalidomida son bajos niveles de plaquetas (con un mayor riesgo de sangrado) y bajos niveles de glóbulos blancos (con un mayor riesgo de infección). También puede causar daño a los nervios que causa dolor. El riesgo de coágulos sanguíneos no es tan alto como el que se presenta con la talidomida, aunque aun así es elevado. Al igual que la talidomida, el acceso a la lenalidomida es muy controlado debido a la preocupación sobre posibles defectos de nacimiento graves.

Para más información sobre inmunoterapia lea nuestro documento Immunotherapy.


Fecha de última actualización: 04/29/2013
Fecha de último cambio o revisión: 07/03/2014