Linfoma no Hodgkin

+ -Text Size

Tratamiento contra el Linfoma no Hodgkin TEMAS

Tratamiento de tipos específicos de linfoma no Hodgkin

Por lo general, el tratamiento depende del tipo de linfoma y la extensión de la enfermedad en el cuerpo. Otros factores también pueden ser importantes.

Linfomas de células B

Linfoma difuso de células B grandes

En la mayoría de los casos, el tratamiento para el linfoma difuso de células B grandes es quimioterapia, por lo general con un régimen de cuatro medicamentos que se conocen como CHOP (ciclofosfamida, doxorrubicina, vincristina y prednisona), más el anticuerpo monoclonal rituximab (Rituxan). Este régimen, conocido como R-CHOP, usualmente se administra por alrededor de seis meses.

Si el linfoma está en etapa I o II (es decir, si está limitado a uno o dos grupos de ganglios linfáticos en el mismo lado del diafragma), se pudiera añadir radioterapia a las áreas de los ganglios linfáticos junto con el tratamiento R-CHOP. Si se administra radiación, entonces el tiempo del tratamiento con el R-CHOP puede ser reducido a aproximadamente 2 a 3 meses. Algunas veces si la masa del linfoma es grande, se pudiera agregar radiación después de un ciclo completo (alrededor de seis meses) de tratamiento con R-CHOP.

Para los linfomas en la etapa III o IV, la mayoría de los médicos administrarán R-CHOP por alrededor de seis meses como tratamiento de primera línea, aunque algunos médicos pudieran preferir administrar otros regímenes de quimioterapia. Las personas con linfoma en ciertas localizaciones (como los senos o los testículos) a menudo también se les administran quimioterapia para tratar el cerebro y la médula espinal.

Algunos estudios han sugerido que para los pacientes más jóvenes con una puntuación alta en el índice internacional de pronóstico, parece ser mejor administrar altas dosis de quimioterapia seguido de un trasplante autólogo de células madre en lugar de sólo quimioterapia. Sin embargo, todavía no está claro si los trasplantes son mejores que el tratamiento inicial. Los médicos creen que si un trasplante se hace como parte del tratamiento inicial, se debe hacer en un estudio clínico.

Si el linfoma no desaparece completamente con el tratamiento o si recurre (regresa) después del tratamiento, los médicos usualmente recomendarán otro régimen de quimioterapia. Se han estado utilizando varios regímenes diferentes, y puede o no que incluyan rituximab. Si el linfoma se reduce con este tratamiento, se recomienda a menudo un trasplante de células madre si es posible, ya que ofrece la mejor oportunidad de curar el linfoma. Los trasplantes de células madre no son eficaces a menos que el linfoma responda a la quimioterapia. Desafortunadamente, no todos los pacientes son buenos candidatos para un trasplante de células madre. Los estudios clínicos de nuevos tratamientos pudieran ser otra buena opción para algunas personas.

El linfoma difuso de células B grandes (DLBCL) se puede curar en casi la mitad de todos los pacientes, pero la etapa de la enfermedad y la puntuación IPI pueden tener un gran efecto en esto. Los pacientes con enfermedad en etapas menos avanzadas tienen mejores tasas de supervivencias que los pacientes con un mejor índice internacional de pronóstico (IPI).

Linfoma primario mediastinal de células B: este linfoma se trata igual que el linfoma difuso de células B grandes localizado. Por lo general, el tratamiento principal es de alrededor de seis cursos de quimioterapia CHOP más rituximab (R-CHOP). Por lo general se hace una PET/CT después de la quimioterapia para saber si existe cualquier tumor remanente en el tórax. Si no se observa un linfoma activo en la PET/CT, el paciente puede estar bajo observación sin tratamiento adicional. Si la PET/CT es positiva (muestra un posible linfoma activo), puede que se necesite administrar radiación. Antes de comenzar la radiación, el médico a menudo ordenará una biopsia del tumor del tórax para confirmar que el linfoma aún está presente.

Linfoma folicular

Este tipo de linfoma a menudo es de crecimiento lento y responde bien al tratamiento, aunque es muy difícil de curar. Resulta común que este linfoma regrese después del tratamiento, aunque antes de que esto ocurra pueden pasar años. No siempre está claro si resulta útil tratar inmediatamente el linfoma. Debido a esto, algunos médicos no recomiendan tratamiento hasta que el linfoma haya comenzado a causar problemas que no sea la leve inflamación de los ganglios linfáticos. Es posible que algunos pacientes nunca necesiten ningún tratamiento. En aquellos pacientes que lo necesiten, será necesario después de un tiempo promedio de aproximadamente tres años.

Si se necesita tratamiento y el linfoma está localizado en un grupo de ganglios linfáticos o en dos grupos adyacentes en el mismo lado del diafragma (etapa I o etapa II temprana), a menudo se puede tratar sólo con radioterapia a las áreas de los ganglios linfáticos.

Por lo general, existen varias opciones de tratamiento independientemente de la etapa del linfoma. Muchos médicos tratarán primero rituximab (Rituxan) combinado con quimioterapia, administrando un solo medicamento de quimio (por ejemplo, bendamustina o fludarabina) o una combinación de medicamentos, tal como regímenes de CHOP o CVP. También se puede usar rituximab solo o quimioterapia sola (uno o varios medicamentos). También se puede administrar radioterapia en las zonas grandes de linfoma folicular para reducir los síntomas aún si no se encuentra en la etapa I o II.

Además, los anticuerpos monoclonales radioactivos, el ibritumomab (Zevalin) y el tositumomab (Bexxar), son otras posibles opciones de tratamiento, aunque son usados con más frecuencia como tratamientos de segunda opción que en pacientes recientemente diagnosticados. Por lo general, se administran solos, pero en algunos casos la quimioterapia también se puede administrar.

Para los pacientes que pudieran no tolerar regímenes de quimioterapia más intensivos, el rituximab solo, medicamentos de quimioterapia más leves (tal como clorambucil o ciclofosfamida), o ambos pudieran ser buenas opciones.

Si se reduce el tamaño del linfoma o desaparece con tratamiento inicial, los médicos pueden recomendar seguimiento minucioso o tratamiento adicional. Esto puede incluir rituximab hasta por 2 años o tratamiento con anticuerpo radiactivo. El tratamiento adicional puede reducir la probabilidad de que el linfoma regrese posteriormente, y puede ayudar a algunos pacientes a vivir por más tiempo, aunque también puede causar efectos secundarios.

Si el linfoma folicular no desaparece después del tratamiento inicial o si regresa luego, se pueden tratar otros métodos de tratamiento, como medicamentos de quimioterapia diferentes, anticuerpos monoclonales, o cierta combinación de éstos. Si el linfoma responde a este tratamiento, un trasplante de células madre pudiera ser una opción.

En algunos casos, el linfoma folicular puede cambiar (transformar) a o regresar como linfoma difuso de células B grandes. Cuando esto ocurre, el tratamiento es el mismo que el que se utiliza contra la enfermedad más agresiva.

Leucemia linfocítica crónica /linfoma de linfocitos pequeños

Al igual que el linfoma folicular, estos tipos de linfoma a menudo son de crecimiento lento, pero son muy difíciles de curar. El tratamiento de la leucemia linfocítica crónica se describe detalladamente en nuestro documento “Leucemia linfocítica crónica”.

El tratamiento contra la leucemia linfocítica crónica y el linfoma de linfocitos pequeños usualmente es similar al del linfoma folicular. Cuando el linfoma se encuentra únicamente en un ganglio linfático o en un área de un ganglio linfático (etapa I del sistema Ann Arbor), es posible que se pueda tratar sólo con radiación. A menudo, la enfermedad que no está causando ningún problema o que no está creciendo rápidamente puede estar bajo observación minuciosa sin tratamiento por un tiempo. Cuando se necesite el tratamiento, la quimioterapia, con o sin rituximab, es el tratamiento usual de primera línea. El tratamiento depende de la edad y la salud del paciente, así como si las células cancerosas tienen ciertos cambios cromosómicos.

Con más frecuencia se usan otros anticuerpos monoclonales como tratamiento de segunda línea si la enfermedad no responde o regresa después del tratamiento inicial.

Linfoma de células del manto

Este tipo de linfoma es muy difícil de curar. Cuando se descubre al principio, a menudo se ha propagado ampliamente, y aunque usualmente no crece tan rápidamente como algunos linfomas de rápido crecimiento, con frecuencia tampoco responde tan bien al tratamiento. Debido a que es muy poco probable que los tratamientos actuales para este tipo de linfoma lo curen, los pacientes tal vez quieran considerar participar en un estudio clínico.

Los linfomas en etapa temprana (etapas I o II), los cuales son muy pocos, algunas veces pueden ser tratados con radioterapia. De no ser así, el tratamiento usual es quimioterapia más rituximab. Siempre que sea posible, el tratamiento con quimio es intenso, usando combinaciones de medicamentos que pueden ser cambiados durante el tratamiento. Se pueden usar regímenes de quimio menos intensos para las personas de edad más avanzada o que tienen otros problemas de salud. Ningún régimen específico es mejor que otro, aunque existen informes que indican que las dosis más elevadas de quimioterapia pudieran ser más eficaces. Para las personas cuyos linfomas responden bien al tratamiento inicial, un trasplante de células madre pudiera ser una opción.

Para los linfomas de células del manto que no responden o que regresan después del tratamiento inicial, la quimioterapia con medicamentos como fludarabina, cladribina, o pentostatin se pueden usar, algunas veces junto con otros medicamentos de quimioterapia o con rituximab. Los medicamentos más recientes, como bortezomib (Velcade), lenalidomida (Revlimid) e ibrutinib (Imbruvica) también podrían ser opciones. La función exacta de estos medicamentos para tratar el linfoma de células del manto se sigue investigando en estudios clínicos.

Linfoma extraganglionar de zona marginal de células B de tipo linfomas de tejido linfático asociado con la mucosa (MALT)

El tipo más común, el linfoma gástrico (estómago), se cree ocurre como resultado de una infección crónica con H. pylori. Debido a esto, el tratamiento es distinto para los linfomas gástricos que para los demás linfomas de este grupo.

Para los linfomas gástricos MALT en sus etapas iniciales (etapas I y II) en personas que dieron positivo a H. pylori, el tratamiento a menudo consiste en antibióticos junto con inhibidores de la bomba de protones, los cuales son medicamentos que bloquean la secreción de ácido en el estómago. Por lo general, los medicamentos se administran por 10 a 14 días, y puede repetirse después de varias semanas. Luego, se repite en ciertos intervalos el examen del revestimiento del estómago usando una gastroscopia (un tubo flexible que tiene lentes se pasa por la garganta) para determinar si la H. pylori ha desaparecido y si el linfoma ha disminuido en tamaño. Aproximadamente dos de cada tres de estos linfomas desaparece completamente con tratamiento de antibióticos, pero algunas veces toma varios meses para que sea eficaz. En los casos donde sea necesario aliviar los síntomas antes de que los antibióticos comiencen a surtir efecto o donde los antibióticos no reducen el linfoma, a menudo la radioterapia al área es el tratamiento preferido. Otra opción puede ser el anticuerpo monoclonal rituximab.

Para los linfomas gástricos MALT en sus etapas iniciales (etapas I y II) en personas que dieron negativo a H. pylori, el tratamiento usualmente consiste en radioterapia al estómago o rituximab.

Para los linfomas gástricos MALT más avanzados (etapa III o IV), los cuales son poco comunes, el tratamiento a menudo es similar al que se emplea para el linfoma folicular (vea información anterior). A los linfomas que no están creciendo rápidamente se les puede dar seguimiento sin tratamiento inmediato. Si el linfoma es grande, causa síntomas o está creciendo, se puede administrar radioterapia al estómago o quimioterapia. Los medicamentos que se utilizan son los mismos que los que se usan contra el linfoma folicular, y puede incluir agentes sencillos como el clorambucilo o la fludarabina, o combinaciones como CVP, a menudo junto con rituximab.

Para los linfomas MALT que comienza en otras partes del cuerpo aparte del estómago (linfomas no gástricos), el tratamiento depende del lugar del linfoma y cuán extenso éste se encuentra. Los linfomas en etapa temprana a menudo pueden ser tratados con radiación local. La cirugía puede ser una opción en ciertos lugares (como los pulmones, el seno o la tiroides). Para la enfermedad más avanzada (etapa III o IV), el tratamiento, por lo general, es el mismo que se emplea para el linfoma folicular (vea información anterior).

Linfoma nodal de zona marginal de células B

Este tipo de linfoma poco común por lo general es de crecimiento lento. Se trata usualmente como un linfoma folicular (vea información anterior) ya sea con seguimiento minucioso o con quimioterapia de baja intensidad. También puede cambiar a un linfoma de células grandes de rápido crecimiento, lo que requeriría una quimioterapia más intensa.

Linfoma esplénico de zona marginal de células B

Este linfoma también crece lentamente. Si no está causando síntomas, a menudo se le observa minuciosamente sin tratamiento inmediato. Si el bazo está agrandado, los médicos pueden decidir extraerlo con cirugía, especialmente si el paciente presenta síntomas. Esto, por sí sólo, algunas veces puede causar una remisión de la enfermedad a largo plazo. Otra opción puede ser tratamiento con rituximab. Los pacientes que presenta una infección crónica con el virus de la hepatitis C también se pueden beneficiar de un tratamiento con medicamentos antivirales.

Si la enfermedad es más avanzada o progresa, usualmente se trata de la misma manera que un linfoma folicular, lo que pudiera incluir quimioterapia u otras opciones.

En algunos casos, este linfoma se puede convertir en un linfoma de células grandes agresivo, lo que requiere quimioterapia más intensa.

Linfoma de Burkitt

Este linfoma es de muy rápido crecimiento y usualmente tiene que ser tratado en el hospital con quimioterapia intensiva. La mayoría de los regímenes para esta enfermedad incluyen al menos cinco medicamentos de quimioterapia. Muchos regímenes también incluyen un medicamento esteroide, tal como prednisona o dexametasona. También se puede añadir rituximab. Debido a que este linfoma tiende a invadir el líquido cefalorraquídeo, se administra un medicamento de quimioterapia, tal como metotrexato en el líquido cefalorraquídeo (a esto se le llama terapia intratecal). Algunos ejemplos de regímenes de quimioterapia usados para este linfoma incluyen hyper-CVAD, CODOX-M, and EPOCH.

Una parte importante del tratamiento inicial de esta enfermedad es asegurarse que estos pacientes tomen mucho líquido y reciban medicamentos como el alopurinol para ayudar a prevenir el síndrome de lisis tumoral (descrito en la sección “Quimioterapia para linfoma no Hodgkin”).

Más de la mitad de todos los pacientes con linfoma Burkitt pueden ser curados con tratamientos modernos.

Linfoma linfoplasmacítico (macroglobulinemia de Waldenstrom)

El tratamiento principal de este linfoma es usualmente quimioterapia o rituximab. Para información más detallada, vea nuestro documento, Waldenstrom Macroglobulinemia.

Leucemia de células peludas

Este linfoma es de crecimiento lento y tiende a invadir tanto al bazo como a los ganglios linfáticos y la sangre. Los pacientes que no tienen síntomas frecuentemente no necesitan tratamiento inmediato, pero se deben someter a exámenes de seguimiento minuciosos. Estos exámenes se hacen cada pocos meses para verificar el progreso de la enfermedad y la aparición de síntomas. Algunos pacientes con leucemia de células pilosas (hairy cell leukemia, HCL) viven por muchos años sin tener síntomas ni recibir tratamiento.

Puede ser recomendable el tratamiento para aquellos pacientes con HCL que tienen cuentas bajas de células sanguíneas, padecen infecciones recurrentes o tienen el bazo o los ganglios linfáticos agrandados. El tratamiento que se usa con más frecuencia es con medicamentos de quimioterapia, tal como cladribina (2CdA) o pentostatina. Hasta 80 a 90% de los pacientes responden a estos medicamentos, y las respuestas duran más de cinco años en la mayoría de los pacientes. Aún si la HCL recurre (regresa), muchos pacientes responden a un segundo tratamiento con estos medicamentos.

La administración de rituximab después de estos medicamentos puede eliminar cualquier enfermedad remanente en las personas que no han respondido totalmente. Como ésta es una enfermedad bastante rara, muy pocas personas han recibido tratamiento con rituximab para saber si hace la diferencia.

En pocos casos la HCL puede no responder a la quimioterapia. Puede ser de utilidad la administración de rituximab o de interferón-alfa, un tipo de inmunoterapia. Si un paciente tiene molestias debido al agrandamiento del bazo, la extirpación quirúrgica del bazo (esplenectomía) frecuentemente puede ayudar a aliviar el dolor u otros síntomas.

Linfomas de células T

Linfoma/leucemia linfoblástico de células T precursoras

Esta enfermedad puede ocurrir tanto en los niños como en los adultos. El tratamiento de la forma de linfoma de esta enfermedad es similar al que se usó para la forma leucémica, la cual se discute con más detalles en los documentos Leucemia linfocítica aguda (adultos) y Leucemia en niños.

Se le considera un linfoma si hay masas tumorales y si la cantidad de células de linfoma componen menos del 25% de la médula ósea. Esta enfermedad es de crecimiento rápido que se trata con quimioterapia intensiva cuando es posible.

Se utilizan muchas combinaciones de medicamentos. Entre los medicamentos que se usan están la ciclofosfamida, doxorrubicina (Adriamycin), vincristina, L-asparaginasa, metotrexato, prednisona y, a veces, citarabina (ara-C). Debido al riesgo de propagación al cerebro y a la médula espinal, también se administra un medicamento de quimioterapia, tal como metotrexato en el líquido cefalorraquídeo. Algunos médicos sugieren mantener la quimioterapia hasta 2 años después del tratamiento inicial para reducir el riesgo de recurrencia. Otra opción puede ser altas dosis de quimioterapia seguidas de un trasplante de células madre.

Una parte importante del tratamiento inicial de esta enfermedad es asegurarse que estos pacientes tomen mucho líquido y reciban medicamentos como el alopurinol, ya que están en riesgo de síndrome de lisis tumoral (descrito en la sección “Quimioterapia para el linfoma no Hodgkin”).

Aunque este linfoma es de crecimiento rápido, si no se ha propagado a la médula ósea al momento del diagnóstico, las probabilidades de curación con quimioterapia son muy buenas. Pero una vez se ha propagado a la médula ósea, solo el 40% al 50% de los pacientes se pueden curar.

Linfoma cutáneo de células T (micosis fungoide, síndrome de Sézary, y otros)

El tratamiento para estos linfomas de piel se discute en nuestro documento, Lymphoma of the Skin.

Linfoma angioinmunoblástico de células T

Este linfoma de rápido crecimiento a menudo se trata primero sólo con esteroides (como la prednisona o la dexametasona). Este tratamiento puede reducir la fiebre y la pérdida de peso, pero el efecto a menudo es temporal, y usualmente se necesita quimioterapia. A menudo se usan varios medicamentos de quimio. Si el linfoma sólo se encuentra en un área, también se puede usar radioterapia.

En pocos casos, la quimioterapia produce remisiones a largo plazo, por lo que a menudo se sugiere un trasplante de células madre después de la quimioterapia inicial si una persona puede tolerarla.

Linfoma extraganglionar de células T agresoras naturales, de tipo nasal

A menudo, este linfoma poco común se encuentra confinado en los conductos nasales. Si no existen factores de riesgo adversos, la radioterapia sola puede ser una opción. De otra manera, este linfoma usualmente se trata con radioterapia más quimioterapia, usando un régimen como el CHOP (ciclofosfamida, doxorrubicina, vincristina y prednisona). También se administra quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo.

Si el linfoma se ha propagado o se encuentra fuera de los conductos nasales, el régimen de quimioterapia puede ser más intenso. Si es posible, se pueden utilizar altas dosis de varios medicamentos y un trasplante de células madre.

Linfoma de células T de tipo enteropático

Este linfoma es resultado de la hipersensibilidad al gluten, y casi siempre se encuentra en los intestinos. Es muy difícil de tratar. Por lo general, el tratamiento inicial es quimio con varios medicamentos. Si el linfoma sólo se encuentra en un área, también se puede usar radioterapia. Si el linfoma responde a la quimio, un trasplante de células madre pudiera ser una opción.

Linfoma anaplásico de células grandes

Este linfoma de rápido crecimiento principalmente afecta a los ganglios linfáticos y se trata con CHOP o regímenes similares de quimioterapia. En algunos casos, los médicos también pueden recomendar radioterapia.

Este linfoma a menudo responde bien al tratamiento, y la supervivencia a largo plazo es común, especialmente si las células del linfoma son positivas a la proteína ALK. Si las células carecen de la proteína ALK o si el linfoma regresa después del tratamiento inicial, un trasplante autólogo de células madre puede ser una opción. Otra opción para los linfomas que ya no responden al tratamiento inicial es el anticuerpo monoclonal brentuximab vedotin (Adcetris).

Linfoma periférico de células T no especificado

Por lo general, se tratan de la misma manera que los linfomas difusos de células B grandes. Se utiliza la quimioterapia con CHOP u otras combinaciones de medicamentos. Para la enfermedad en etapa temprana, se puede añadir radioterapia. Si es posible, se puede recomendar el trasplante de células madre como parte del tratamiento.

Si los otros tratamientos ya no surten efecto, se pueden tratar los medicamentos de quimioterapia más recientes como pralatrexato (Folotyn), medicamentos dirigidos como bortezomib (Velcade) o romidepsin (Istodax), o medicamentos de inmunoterapia como alemtuzumab (Campath) y denileukin diftitox (Ontak).

Por lo general, el pronóstico no es tan favorable como lo es en el linfoma difuso de células B. Por lo tanto, la participación en un estudio clínico de tratamientos nuevos a menudo es una buena opción.

Tipos especiales de linfoma

Algunos tipos de linfoma son tratados de una manera tan diferente que son discutidos por separado.

Linfoma primario del sistema nervioso central

Este linfoma comienza en el cerebro o en la médula espinal. A menudo les ocurre a las personas de edad avanzada o que tienen problemas con el sistema inmunológico causados por el sida o por medicamentos administrados para evitar el rechazo de órganos trasplantados.

La mayoría de los pacientes son tratados con quimioterapia y/o radiación. Uno de los problemas con el tratamiento de esta enfermedad consiste en que la mayoría de los medicamentos de quimioterapia comúnmente usados para tratar el linfoma no alcanza el cerebro cuando se administran por vía intravenosa (IV). Para aquellas personas en un estado de salud bastante favorable, las altas dosis intravenosas de metotrexato han mostrado ser el tratamiento más eficaz. Esto se administra junto con el medicamento leucovorín y líquidos por vía intravenosa, lo que ayuda a limitar los efectos secundarios graves. Se pueden añadir otros medicamentos de quimioterapia, por ejemplo la citarabina. También se puede administrar rituximab. Para aquellos pacientes que no pueden tolerar este tratamiento, se pueden tratar otros regímenes de quimioterapia menos intensiva, o radioterapia sola.

Un problema con la radioterapia, especialmente en pacientes de edad avanzada, consiste en que a menudo causa cambios mentales. Los médicos limitan la dosis de radiación para tratar de aliviar este problema.

Si el linfoma del sistema nervioso central sigue creciendo o regresa después del tratamiento, las opciones adicionales pueden incluir quimioterapia (usando medicamentos diferentes), radioterapia, o un trasplante de células madre si la persona es lo suficientemente saludable.

Históricamente, el pronóstico para los pacientes con linfoma del sistema nervioso central no ha sido tan favorable como en otros linfomas, pero esto está relacionado, al menos en parte, al hecho de que ellos tienden a ser de mayor edad o presentar graves problemas de salud.

El tratamiento del linfoma de ojo (linfoma intraocular primario) se discute en nuestro documento, Eye Cancer (Melanoma and Lymphoma).

Linfoma asociado con VIH

Las personas infectadas con VIH tienen un riesgo aumentado de linfoma. Aunque las personas con VIH a menudo padecen de formas agresivas de linfoma, como el linfoma difuso de células B grandes, el linfoma primario del sistema nervioso central, o linfoma de Burkitt, sus pronósticos han mejorado considerablemente en los últimos años. El uso de terapia antiretroviral altamente activa (HAART) para tratar el VIH ha ayudado a los pacientes a toleren mejor la quimioterapia.

El problema principal en el pasado consistió en que los pacientes infectados con VIH tienden a presentar bajos recuentos sanguíneos, lo que hace difícil tratarlos con ciclos completos de quimioterapia. Este problema se ha estado resolviendo en algo mediante el uso de HAART y por el uso de medicamentos para ayudar al organismo del paciente a producir nuevas células sanguíneas. Aun así, los médicos administran quimioterapia cuidadosamente, y vigilan minuciosamente los recuentos sanguíneos.

La mayoría de los expertos cree que el pronóstico para la persona con linfoma asociado con VIH depende tanto de la infección con VIH como del linfoma. La terapia moderna contra el VIH puede a menudo controlar la deficiencia inmunológica en los pacientes de sida. Por lo tanto, el pronóstico para esos pacientes que padecen linfoma ha mejorado. El tratamiento del linfoma en sí depende del tipo específico de linfoma.


Fecha de última actualización: 04/29/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/04/2014