Linfoma no Hodgkin en niños

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¿Qué es Linfoma no Hodgkin en niños? TEMAS

¿Qué es el cáncer?

Linfoma no Hodgkin en niños

¿Qué es el cáncer?

El cáncer se origina cuando una célula de una parte del cuerpo comienza a crecer sin control. Aunque existen muchos tipos de cáncer, todos comienzan debido al crecimiento sin control de las células anormales.

Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen más rápidamente, hasta que la persona llega a la edad adulta. Entonces, las células de la mayor parte del cuerpo sólo se dividen para reemplazar células desgastadas o que están muriendo, y para reparar lesiones.

Debido a que las células del cáncer continúan creciendo y dividiéndose, son diferentes a las células normales. En lugar de morir, viven más que las células normales y continúan formando nuevas células anormales.

Las células cancerosas pueden viajar a otras partes del cuerpo donde comienzan a crecer y a reemplazar el tejido normal. Este proceso, llamado metástasis, ocurre a medida que las células cancerosas entran al torrente sanguíneo o a los vasos linfáticos del cuerpo. Cuando las células de un tumor como el del cáncer del páncreas se propagan a otro órgano como el hígado, el cáncer continúa llamándose cáncer del páncreas, y no cáncer del hígado.

Las células cancerosas surgen como consecuencia de daños en el ADN (DNA, en inglés). El ADN se encuentra en todas las células y dirige todas sus funciones. La mayoría de las veces en las que el ADN se daña, la célula es capaz de repararlo. En las células cancerosas el ADN dañado no se puede reparar.

Las personas pueden heredar ADN dañado, lo cual explica los tipos de cáncer heredados. Sin embargo, en muchas ocasiones el ADN de una persona se daña como consecuencia de alguna exposición ambiental como el fumar.

La mayoría de las personas piensan en el cáncer como un tumor sólido. Sin embargo, algunos tipos de cáncer, como la leucemia, no forman tumores, sino que estas células cancerosas afectan la sangre y los órganos que producen la sangre, y circulan a través de otros tejidos en los crecen.

Recuerde que no todos los tumores son cancerosos. Los tumores benignos (no cancerosos) no se propagan a otras partes del cuerpo (no hacen metástasis) y, con muy raras excepciones, no constituyen una amenaza para la vida.

Los diferentes tipos de cáncer se comportan de maneras muy diferentes. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son enfermedades muy diferentes. Crecen a una tasa diferente y responden a diferentes tratamientos. Esta es la razón por la cual las personas con cáncer necesitan un tratamiento enfocado a su tipo de cáncer en específico.

El cáncer es la segunda causa principal de fallecimientos en los Estados Unidos. Además, después de los accidentes, el cáncer es la segunda causa principal de muertes en niños entre las edades de uno a 14 años. Casi la mitad de todos los hombres y un poco más de la tercera parte de todas las mujeres de este país tendrán cáncer durante su vida. En la actualidad, millones de personas están viviendo con cáncer o han padecido cáncer. El riesgo de contraer la mayoría de los tipos de cáncer en los adultos se puede reducir mediante cambios en el estilo de vida de la persona, por ejemplo, dejar de fumar o consumiendo alimentos más saludables. Estos riesgos no aplican a los niños. Por lo general, mientras más temprano se detecte el cáncer y más rápido comience el tratamiento, mayores serán las probabilidades de que el paciente viva por muchos años.

¿Cuáles son las diferencias entre los cánceres que afectan a los adultos y los que afectan a los niños?

Los tipos de cáncer que afectan a los niños son distintos de los que afectan a los adultos. Aunque hay excepciones, los cánceres infantiles tienden a responder mejor a la quimioterapia. Los niños también toleran mejor la quimioterapia que los adultos. Sin embargo, debido a que la quimioterapia puede causar algunos efectos secundarios a largo plazo, los niños que sobreviven al cáncer necesitan atención minuciosa por el resto de sus vidas.

A partir de los años sesenta, la mayoría de los niños y adolescentes con cáncer han sido tratados en los centros especializados diseñados para ellos. El recibir tratamiento en uno de estos centros les ofrece la ventaja de tener un equipo de especialistas que conoce las diferencias entre los tipos de cáncer que ocurren en los adultos y los que ocurren en los niños y adolescentes, así como las necesidades especiales de los niños con cáncer. Este equipo generalmente incluye a pediatras oncólogos, patólogos, cirujanos, radiólogos oncólogos, enfermeras pediatras oncólogas y enfermeras practicantes tituladas.

Estos centros también tienen psicólogos, trabajadores sociales, especialistas en vida infantil, especialistas en nutrición, terapeutas de rehabilitación, fisioterapeutas y educadores que pueden apoyar y educar a la familia completa.

La mayoría de los niños con cáncer en los Estados Unidos ha sido tratado en un centro que pertenece al Children’s Oncology Group (COG). Todos estos centros están asociados con alguna universidad o algún hospital de niños. A medida que aprendemos más sobre el tratamiento del cáncer en los niños, nos convencemos aún más de la importancia de que sean expertos con experiencia los que administren el tratamiento.

¿Qué es el linfoma no Hodgkin en niños?

El linfoma es un tipo de cáncer que comienza en las células del sistema linfático, el cual es parte del sistema inmunitario del cuerpo. Existen dos clases de linfomas:

  • La enfermedad de Hodgkin (en honor al Dr. Thomas Hodgkin, quien fue el primero en identificar esta enfermedad en 1832).
  • Linfoma no Hodgkin.

Éstos dos tipos de linfomas se comportan, propagan y responden al tratamiento de manera diferente.

El linfoma no Hodgkin y la enfermedad de Hodgkin ocurre aproximadamente en un número similar en niños menores de 20 años de edad. El linfoma no Hodgkin ocurre usualmente en niños menores, mientras que la enfermedad de Hodgkin es más probable que afecte a niños y adolescentes de mayor edad.

La enfermedad de Hodgkin en niños es muy similar a la enfermedad de Hodgkin en adultos y se trata de la misma manera. Para más información sobre esta enfermedad, remítame al documento “Enfermedad de Hodgkin” de la Sociedad Americana del Cáncer.

El resto de este documento se concentra solamente en el linfoma no Hodgkin en niños.

El sistema linfático y el tejido linfático

Para entender el linfoma no Hodgkin, resulta útil aprender cómo funciona el sistema linfático del organismo.

El sistema linfático está principalmente compuesto de tejido linfático, vasos linfáticos, y líquido llamado linfa (un líquido claro que contienen productos de desechos y exceso de líquido de los tejidos). El tejido linfático está formado por diversos tipos de células del sistema inmunitario que trabajan en conjunto para ayudar al organismo a combatir infecciones. El tejido linfático se encuentra en muchas partes del cuerpo descritas a continuación.

Linfocitos

La mayoría de las células que se encuentran en el tejido linfático son linfocitos, un tipo de glóbulo blanco. Existen dos tipos principales de linfocitos, denominados linfocitos B (células B) y linfocitos T (células T). Ambos tipos se pueden convertir en células de linfoma, aunque en los Estados Unidos los linfomas de células B son mucho más frecuentes que los linfomas de células T.

Las células B y T normales realizan diferentes funciones en el sistema inmunitario.

Las células B ayudan a proteger al cuerpo contra los gérmenes (bacterias o virus) porque producen proteínas llamadas anticuerpos. Los anticuerpos se adhieren a la bacteria o virus, y lo marcan para que otras partes del sistema inmunitario lo destruyan.

Existen varios tipos de células T, cada una de ellas con una función especializada. Algunas células T destruyen directamente a ciertas clases de bacteria o células infectadas con virus u hongos. Otros tipos de células T desempeñan una función al reforzar o desacelerar las actividades de otras células del sistema inmunitario.

Las pruebas de laboratorio identifican las células B y las células T mediante ciertas sustancias en sus superficies. Ciertas sustancias se encuentran exclusivamente en las células B, y otras se encuentran sólo en las células T. También se pueden reconocer mediante estas pruebas de laboratorio diversas etapas de desarrollo de las células B y T.

Cada tipo de linfoma tiende a parecerse a un subtipo particular de linfocitos normales en cierta etapa de desarrollo. Debido a que estos tipos son tratados de manera diferente, conocer el tipo de linfoma es el primer paso para determinar las opciones de tratamiento.

Órganos que contienen tejido linfático

Debido a que el tejido linfático se encuentra en muchas partes del cuerpo, los linfomas pueden originarse en casi todas las partes del cuerpo. Las principales localizaciones de tejido linfático son:

Ganglios linfáticos: los ganglios linfáticos son órganos del tamaño de un fríjol localizados por todo el cuerpo y que están conectados por un sistema de vasos linfáticos. Estos vasos son parecidos a las venas, excepto que en lugar de transportar sangre, llevan linfa y células del sistema inmunitario que viajan entre los ganglios linfáticos y otros tejidos.

Los ganglios linfáticos se agrandan cuando combaten infecciones. Los ganglios linfáticos que crecen como reacción a una infección son denominados nódulos reactivos o nódulos hiperplásicos y son, con frecuencia, dolorosos al tacto. El agrandamiento de los ganglios linfáticos en un niño generalmente no es un signo de un problema grave. A menudo se detecta un agrandamiento de los ganglios linfáticos del cuello cuando un niño tiene la garganta irritada o tiene resfriado (catarro). Sin embargo, un ganglio linfático grande es también el signo más frecuente de un linfoma. En la sección "¿Cómo se diagnostica el linfoma no Hodgkin en niños?" se provee más información acerca del agrandamiento de los ganglios linfáticos.

Bazo: el bazo es un órgano que se encuentra por debajo de la parte inferior de las costillas en el lado izquierdo del cuerpo. El bazo de un adulto pesa en promedio aproximadamente cinco onzas, mientras que el bazo de un niño de diez años pesa aproximadamente tres onzas. El bazo produce linfocitos y otras células del sistema inmunitario para ayudar a combatir las infecciones. También almacena células sanas de la sangre y sirve como un filtro para eliminar células dañadas de la sangre, bacterias y desechos celulares.

Glándula timo: la glándula timo se encuentra detrás de la parte superior del esternón y frente al corazón. Antes del nacimiento, el timo desempeña un papel clave en la producción de los linfocitos T. Aunque el tamaño de la glándula timo (alrededor de una onza) y su función disminuye por los primeros 20 años de vida, ésta continúa desempeñando un papel en la función del sistema inmunitario a lo largo de toda la vida.

Adenoides y amígdalas: éstas son conglomerados de tejido linfático localizados en la parte posterior de la garganta. Ambas ayudan a producir anticuerpos contra los gérmenes que son inhalados o tragados. Son fáciles de ver cuando aumentan de tamaño durante una infección, lo que a menudo ocurre en niños, o si se origina un linfoma.

Tracto digestivo: el estómago y el tracto intestinal, así como muchos otros órganos, también contienen tejido linfático.

Médula ósea: la médula ósea (la parte interna blanda de los huesos) produce glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos de la sangre. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno de los pulmones al resto del organismo. Las plaquetas sellan los pequeños orificios en los vasos sanguíneos que son causados por cortadas o raspaduras. La principal función de los glóbulos blancos de la sangre es combatir las infecciones. Los dos tipos principales de células sanguíneas blancas son los granulocitos y los linfocitos. Los linfocitos de la médula ósea son principalmente células B. Algunas veces, los linfomas se originan en los linfocitos de la médula ósea.

Tipos de linfoma no Hodgkin en niños

Con más frecuencia, los linfomas son clasificados de acuerdo a cómo lucen las células cancerosas en el microscopio. Las características clave incluyen el tamaño y la forma de las células y cómo están agrupadas (su patrón de crecimiento).

  • El tamaño se describe como grande o pequeño.
  • La forma se describe como hendida (que muestra pliegues o hendiduras) o no hendida.
  • El patrón de crecimiento puede ser difuso (células cancerosas dispersas) o folicular (dispuesto en grupos de células).

No todos los linfomas se describen utilizando las tres características (tamaño, forma y patrón). Por lo general se necesitan más pruebas de laboratorio para clasificar con precisión los linfomas. Estas pruebas se describen en la sección ¿Cómo se diagnostica el linfoma no Hodgkin en niños?

Casi todos los linfomas no Hodgkin en niños pertenecen a uno de estos tres tipos:

  • Linfomas linfoblásticos.
  • Linfoma de células pequeñas no hendidas (Burkitt).
  • Linfomas de células grandes.

Aunque los tres tipos son de alto grado (lo que significa que crecen rápidamente) y difusos, es importante hacer una distinción entre ellos porque su tratamiento es muy diferente.

Linfoma linfoblástico

El linfoma linfoblástico es el responsable de aproximadamente 30% de los linfomas en niños. Este linfoma es más común en los adolescentes y la frecuencia en los niños es el doble que en las niñas.

Las células cancerosas de este linfoma son linfoblastos (linfocitos muy jóvenes). Son las mismas células que las vistas en la leucemia linfoblástica aguda (ALL) en los niños. Si más del 25% de la médula ósea está afectada, la enfermedad es reclasificada y tratada como ALL.

La mayoría de los linfomas linfoblásticos se desarrollan de células T y se les llama linfoma linfoblástico de células T precursoras. A menudo, estos linfomas se originan en el timo y forma una masa en el mediastino anterior (área detrás del esternón). Esta masa puede causar problemas para respirar. La dificultad para respirar puede ser el primer síntoma de linfoma linfoblástico.

Con menor frecuencia, este cáncer parece originarse en las amígdalas, los ganglios linfáticos del cuello o en otros ganglios linfáticos. Tiende a propagarse muy rápidamente a la médula ósea, otros ganglios linfáticos, la superficie del cerebro y/o las membranas que rodean a los pulmones y al corazón.

Una pequeña fracción de los linfomas linfoblásticos se originan de las células B (linfomas linfoblásticos de células B precursoras). Estos linfomas comienzan con mayor frecuencia en los ganglios linfáticos fuera del tórax, particularmente en el cuello. También pueden afectar la piel y los huesos.

Debido a que el linfoma linfoblástico puede ser una enfermedad de crecimiento muy rápido y puede interferir con la respiración, necesita ser diagnosticado y tratado rápidamente.

Linfoma de células pequeñas no hendidas (Burkitt y no Burkitt)

El linfoma no Hodgkin de células pequeñas no hendidas es el responsable de aproximadamente 40% al 50% de los casos de linfoma no Hodgkin infantil en los Estados Unidos. Se presenta con más frecuencia en niños, por lo general, en las edades de cinco a 10 años.

Existen dos tipos de linfoma no Hodgkin de células pequeñas no hendidas: el tipo Burkitt (también llamado linfoma de Burkitt en honor al médico que primero describió este linfoma en los niños de África) y el tipo no Burkitt. Sin embargo, los niños con ambos tipos reciben el mismo tratamiento.

En algunas partes de África, el linfoma de células pequeñas no hendidas tipo Burkitt es el responsable de casi todos los casos de linfoma no Hodgkin infantil y de más de la mitad de todos los cánceres infantiles. Por razones desconocidas, los niños africanos generalmente desarrollan este linfoma en la mandíbula o en otros huesos faciales.

En otras partes del mundo, incluyendo a los Estados Unidos, el linfoma no Hodgkin de células pequeñas no hendidas se origina casi siempre en el abdomen. Por lo general, un niño desarrollará un tumor grande en su abdomen que puede algunas veces bloquear sus intestinos. Esto puede causar dolor abdominal, náusea y vómitos. Algunas veces, este linfoma también puede originarse en el cuello o en las amígdalas, o pocas veces en otras partes del cuerpo.

Este linfoma se origina de los linfocitos B y es uno de los cánceres que crece con mayor rapidez. Se puede propagar a otros órganos, incluyendo la superficie del cerebro o dentro del cerebro. Debido a esto, tiene que ser diagnosticado y tratado rápidamente.

Linfomas de células grandes

Estos linfomas se originan de formas más maduras de células T o células B casi en cualquier parte del cuerpo. No es común que se propague a la médula ósea ni al cerebro. Tampoco crece tan rápidamente como otros linfomas en niños. Hay dos subtipos principales de linfoma de células grandes.

Linfoma anaplásico de células grandes: este linfoma representa alrededor del 10% de todos los linfomas no Hodgkin en niños. Por lo general, se origina de células T maduras. Puede comenzar en los ganglios linfáticos del cuello o en otras áreas, y se puede encontrar en la piel, los pulmones, los huesos u otros órganos.

Linfoma difuso de células B grandes: este linfoma representa alrededor del 15% de los linfomas en niños. Se origina en las células B, como lo implica el nombre. A menudo, estos linfomas se convierten en grandes masas en el mediastino (el espacio entre los pulmones), aunque también se encuentran en el tejido linfático del cuello o el abdomen, o en los huesos.

El tratamiento es el mismo para los diferentes tipos de linfomas de células grandes, aunque la tasa de curación tiende a ser un poco más baja para el tipo anaplásico.

¿Cuáles son las estadísticas principales relacionadas con el linfoma no Hodgkin en niños?

El linfoma (incluyendo el linfoma no Hodgkin y la enfermedad Hodgkin) es el tercer cáncer más común en niños, representando alrededor de 10% de los cánceres en niños. Alrededor de dos tercios de éstos son linfomas no Hodgkin, con alrededor de 500 de estos cánceres diagnosticados en los Estados Unidos cada año en niños de 14 años o menores de esta edad.

El linfoma no Hodgkin es alrededor de dos a tres veces más común en los niños que en las niñas, y es más común en niños blancos que en los de la raza negra. No se conocen las razones para estas diferencias de sexo y raza. El número de niños con linfoma no Hodgkin aumenta con la edad.

Tasas de supervivencia para el linfoma no Hodgkin en niños

Las tasas de supervivencia se refieren al porcentaje de pacientes que viven al menos cierta cantidad de tiempo después del diagnóstico de cáncer. Estas tasas les proveen a los médicos una manera estándar para discutir y comparar el pronóstico (perspectiva de recuperación) para las personas con cáncer. Por ejemplo, la tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de niños que viven al menos cinco años después que se le diagnostica cáncer. Por supuesto, muchos niños viven mucho más de cinco años.

Hay que tomar en consideración algunas cosas importantes sobre las tasas de supervivencia a cinco años. Primero, las tasas se basan en pacientes que inicialmente fueron diagnosticados y tratados hace más de cinco años. Los avances en el tratamiento desde entonces pueden significar que el pronóstico es mejor para los pacientes recientemente diagnosticados.

Segundo, las estadísticas de supervivencia algunas veces pueden ser útiles como una guía general, pero puede que éstas no representen de una forma precisa el pronóstico de un niño. Además, un número de factores afecta el pronóstico, incluyendo el tipo de linfoma, la localización y el tamaño del tumor, así como cuán bien el linfoma responde al tratamiento. Probablemente el médico de su hijo sea una buena fuente de información para saber si estos números pueden aplicar en su caso, ya que él o ella está familiarizado con los detalles de la situación del niño.

Las tasas de supervivencia que siguen son basadas en los resultados de varios estudios que pudieron haber usado diferentes regímenes de tratamiento o incluyeron grupos de pacientes ligeramente diferentes, razón por la cual se provee una variedad de números.

Para los niños con linfomas de células pequeñas no hendidas (Burkitt), linfomas linfoblásticos y linfomas difusos de células B grandes, la mayoría de los estudios han encontrado que las tasas de supervivencia a cinco años varían de aproximadamente 70% a más del 90%. Para los niños con linfomas anaplásicos de células grandes, los resultados no son tan buenos, ya que en la mayoría de los estudios presentan tasas de supervivencia a cinco años que se encuentran entre 55% a 75%.

En la sección "¿Cómo se trata el linfoma no Hodgkin en niños?" se proveen más estadísticas de supervivencia.

¿Cuáles son los factores de riesgo para el linfoma no Hodgkin en niños?

Un factor de riesgo es cualquier cosa que pudiera afectar las probabilidades de que una persona padezca cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Pero los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que usted tendrá la enfermedad. Además, muchas personas que adquieren la enfermedad pueden no tener factores de riesgo conocidos. Aun cuando una persona tiene un factor de riesgo y desarrolla cáncer, a menudo es muy difícil saber cuánto pudo haber contribuido ese factor de riesgo al cáncer.

Los factores de riesgo asociados con el estilo de vida, tal como la alimentación, el peso corporal, la actividad física y el uso de tabaco desempeñan un papel importante en muchos cánceres de adultos. Sin embargo, pasan muchos años para que estos factores influyan en el riesgo de cáncer, y no se cree que sean una fuente significativa de cánceres en niños.

La mayoría de los niños con linfoma no Hodgkin no tienen ningún factor de riesgo conocido para esta enfermedad. No obstante, los investigadores han encontrado algunos factores que pudieran colocar a los niños en un riesgo aumentado.

Edad, sexo y raza

En general, el linfoma no Hodgkin se presenta en raras ocasiones en niños, pero es más común en niños de mayor edad que en los más pequeños. Además, es más común en niños que en niñas y en niños blancos que en los de la raza negra.

Sistema inmunitario debilitado

Varios tipos de problemas con el sistema inmunitario se han vinculado a un riesgo mayor de linfoma no Hodgkin en niños.

Síndromes de deficiencia inmunitaria congénitos (presentes al momento del nacimiento)

Algunos síndromes genéticos (hereditarios) pueden causar que los niños nazcan con un sistema inmunitario anormal o deficiente. Junto con un riesgo aumentado de infecciones graves, estos niños también tienen un mayor riesgo de padecer linfoma no Hodgkin. Estos síndromes incluyen:

  • Síndrome de Wiskott-Aldrich.
  • Síndrome de inmunodeficiencia combinada severa (SCID).
  • Ataxia-telangiectasia.
  • Inmunodeficiencia variable común.
  • Síndrome de Bloom.
  • Síndrome linfoproliferativo ligado al cromosoma X.

Aunque estas enfermedades de deficiencia inmunológica congénitas (presentes al momento del nacimiento) pueden transmitírseles a los hijos, los sobrevivientes de linfoma no Hodgkin que no tienen estas enfermedades hereditarias, no les transmiten a sus hijos un mayor riesgo de padecer linfoma no Hodgkin.

Trasplante de órgano

Los niños que han recibido trasplantes de órganos son tratados con medicamentos que debilitan sus sistemas inmunitarios para prevenir que ataquen los nuevos órganos. Estos niños tienen un riesgo aumentado de desarrollar linfoma no Hodgkin que casi siempre es causado por infección con el virus Epstein-Barr (consulte la sección más adelante). El riesgo depende de los medicamentos y las dosis que se utilicen.

VIH/Sida

La infección con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), también conocido como el virus del sida o AIDS, es una causa de insuficiencia del sistema inmunitario en niños y adultos. La infección con VIH es un factor de riesgo para desarrollar linfoma no Hodgkin. A los niños con el linfoma no Hodgkin se les puede hacer la prueba de la infección con VIH.

Exposición a la radiación

La exposición a la radiación puede ser un factor de riesgo menor en el linfoma no Hodgkin en niños.

Los sobrevivientes de las bombas atómicas y de los accidentes de reactores nucleares tienen un riesgo aumentado de padecer varios tipos de cáncer. Aunque la leucemia y los cánceres de tiroides son los más comunes, también existe un riesgo ligeramente aumentado de linfoma no Hodgkin.

Los pacientes que hayan recibido radioterapia contra otros cánceres tienen un riesgo ligeramente aumentado de padecer un linfoma no Hodgkin en etapas posteriores de sus vidas. Sin embargo, toma usualmente muchos años para que esto ocurra, por lo que estos casos secundarios de linfoma no Hodgkin son más comunes en adultos que en niños.

Infección con virus de Epstein-Barr

En partes de África donde el linfoma de Burkitt es común, la infección crónica tanto con la malaria como con el virus de Epstein-Barr (EBV, por sus siglas en inglés) es un factor de riesgo importante. El EBV ha sido vinculado a tanto como el 90% de los linfomas Burkitt en África. En los Estados Unidos, el EBV ha sido asociado con alrededor de 15% de los linfomas Burkitt. Aunque la mayoría de los estadounidenses han sido infectados con EBV al llegar a la adultez, la infección parece ocurrir más tarde en la vida en comparación con los africanos, lo que puede ayudar a explicar la diferencia en números. Otro factor pudiera ser que en ciertas partes de África, los sistemas inmunitarios de los niños también tienen que lidiar con otras infecciones, tal como malaria, lo que les hace menos capaces de eliminar el EBV de sus organismos. En los adolescentes y adultos jóvenes estadounidenses, las infecciones con EBV es la causa de mononucleosis infecciosa, algunas veces conocida simplemente como mono.

No se comprende por completo cómo el EBV está exactamente asociado con el linfoma Burkitt, pero parece que tiene que ver con la capacidad del virus de infectar y alterar los linfocitos B. (Para más información, consulte la sección “¿Sabemos cuáles son las causas del linfoma no Hodgkin en niños?”).

Es importante recordar que la mayoría de los niños con linfoma no Hodgkin no tiene factores de riesgo conocidos. No hay nada que estos niños o sus padres hayan podido hacer para prevenir este cáncer.

¿Sabemos cuáles son las causas del linfoma no Hodgkin en niños?

Se desconoce la causa exacta de la mayoría de los casos de linfoma no Hodgkin en niños. Sin embargo, los científicos han determinado que el riesgo de desarrollar este cáncer aumenta con un número de otras afecciones que se describen en la sección ¿Cuáles son los factores de riesgo del linfoma no Hodgkin en niños? Muchas de estas afecciones están asociadas con problemas del sistema inmunitario.

Los científicos han logrado, en gran medida, comprender mejor cómo ciertos cambios en el ADN pueden causar que los linfocitos normales se conviertan en células de linfoma. Las células humanas normales crecen y funcionan basándose principalmente en la información contenida en los cromosomas de cada célula. El ADN humano está empacado en 23 pares de cromosomas, los cuales son grandes moléculas de ADN contenidas en cada célula. El ADN es la sustancia química que porta nuestros genes, las instrucciones sobre el funcionamiento de nuestras células. Nos parecemos a nuestros padres porque ellos son la fuente de nuestro ADN. Pero nuestros genes afectan algo más que nuestra apariencia.

Algunos genes contienen instrucciones para controlar cuándo las células crecen y se dividen. Ciertos genes que promueven el crecimiento y la división celular en nuevas células se denominan oncogenes. Otros que hacen más lenta la división celular o que causan que las células mueran en el momento oportuno se llaman genes supresores de tumores.

Cada vez que una célula se prepara para dividirse en dos células nuevas, debe hacer una copia nueva de ADN en sus cromosomas. Este proceso no es perfecto y pueden ocurrir errores que afectan los genes del ADN. El cáncer puede ser causado por mutaciones (defectos) en el ADN que activan los oncogenes o desactivan los genes supresores de tumores.

Algunas personas heredan mutaciones del ADN de uno de sus padres que aumentan su riesgo de cáncer. Sin embargo, el linfoma no Hodgkin no es uno de los tipos de cáncer que con frecuencia es causado por estas mutaciones hereditarias.

Generalmente, las mutaciones del ADN relacionadas con el linfoma no Hodgkin ocurren durante la vida de la persona y no se heredan de los padres. En raras ocasiones, estas mutaciones adquiridas pueden ser causadas por la exposición a radiación u a otros factores. No obstante, estas mutaciones a menudo ocurren sin razón aparente.

Las translocaciones son un tipo de cambio del ADN que puede causar que ocurra el linfoma no Hodgkin. Una translocación significa que el ADN de un cromosoma se desprende y se une a un cromosoma diferente. Cuando esto sucede, los oncogenes pueden ser activados o los genes supresores de tumores desactivados.

La combinación de deficiencias inmunitarias (debido a afecciones hereditarias, tratamiento con medicamentos o infección con VIH) y la infección con el virus de Epstein Barr (EBV) puede causar algunos tipos de linfoma no Hodgkin. El EBV es un virus que infecta a los linfocitos B, haciendo que las células crezcan y se dividan y extendiendo su período de vida. En la mayoría de los adultos jóvenes, este virus causa mononucleosis infecciosa, también conocida como "mono", que generalmente no es una enfermedad grave porque las células T de la persona destruyen las células B infectadas con el EBV. Sin embargo, cuando los niños tienen una deficiencia de células T, (que puede estar presente al nacer, o puede ser causada por infección con VIH o por ciertos medicamentos que disminuyen su función) las células B infectadas con EBV pueden crecer y acumularse. Estas células en crecimiento tienen un riesgo aumentado de presentar mutaciones del ADN o translocaciones cromosómicas. Si estos cambios afectan ciertos oncogenes o genes supresores de tumores, se puede originar un linfoma.

Los científicos han aprendido mucho sobre los genes exactos implicados en este proceso y cómo causan el linfoma. Esta información se está utilizando para diseñar pruebas nuevas y más precisas para detectar y clasificar ciertos tipos de linfoma no Hodgkin. Se espera que muy pronto estos descubrimientos también se apliquen a la creación de nuevos tratamientos.

Aunque los investigadores han descrito muchos de los cambios clave del ADN en las células del linfoma y están comenzando a comprender cómo se originan en las personas con ciertos factores de riesgo, aún no saben por qué la mayoría de los linfomas se presentan en niños que no tienen factores de riesgo aparentes.

¿Se puede prevenir el linfoma no Hodgkin en niños?

Aunque muchos cánceres en los adultos se pueden prevenir adoptando cambios de estilo de vida que reducen ciertos factores de riesgo, hasta el momento no hay una forma conocida para evitar la mayoría de los cánceres en los niños.

La mayoría de los adultos y los niños con linfoma no Hodgkin no tiene factores de riesgo conocidos, y al momento, no existe forma de evitar estos linfomas.

Hasta el momento, la mejor manera para reducir el riesgo de linfoma no Hodgkin es tratar de prevenir los factores de riesgo conocidos, tal como deficiencia inmunitaria adquirida.

La causa más común de deficiencia inmunitaria adquirida es, por mucho, la infección con VIH. El HIV se transmite entre adultos principalmente por contacto sexual sin protección y por compartir agujas contaminadas entre usuarios de drogas intravenosas (IV). Gracias a los adelantos médicos, la sangre contaminada ya se ha descartado casi por completo como fuente de infecciones por el VIH.

Por lo general, los niños contraen la infección con el VIH a través del contacto con la sangre de sus madres, usualmente antes o durante el nacimiento. El tratamiento de la mujer embarazada con medicamentos contra el VIH puede reducir significativamente el riesgo de infectar al infante. Además, la madre puede pasar el VIH a través de la leche materna, por lo que no se recomienda que las madres con VIH positivo lacten a sus hijos.

Algunos casos de linfoma no Hodgkin son causados por el tratamiento de los cánceres con radiación y quimioterapia o por el uso de medicamentos que suprimen el sistema inmunitario para evitar el rechazo de órganos trasplantados. Los médicos están tratando de encontrar mejores maneras de tratar estas afecciones sin aumentar el riesgo de linfoma. Sin embargo, por ahora el pequeño riesgo de padecer linfoma no Hodgkin varios años después debido al tratamiento tiene que ser balanceado contra los riesgos de estas enfermedades en sí que pueden amenazar la vida.

¿Se puede encontrar temprano el linfoma no Hodgkin en niños?

El linfoma no Hodgkin en niños es poco común, y no existen pruebas de detección ampliamente recomendadas para este cáncer. (Las pruebas para detección del cáncer se realizan en personas sin ningún síntoma). Aun así, en algunos casos el linfoma se puede encontrar temprano.

La mejor manera de detectar temprano este cáncer es la atención inmediata de los signos y síntomas de esta enfermedad (remítase a la sección "¿Cómo se diagnostica el linfoma no Hodgkin en niños?").

Las revisiones médicas regulares y minuciosas son importantes para los niños que pudieran estar en riesgo aumentado de linfoma no Hodgkin, como aquellos que tienen ciertas deficiencias inmunitarias hereditarias, quienes son sobrevivientes de tratamiento de cáncer o de un trasplante de órgano, o quienes tienen una infección con VIH. El desarrollo de linfoma en estos niños no es común, pero es importante que los padres y los médicos estén familiarizados con los posibles síntomas y signos del linfoma.

¿Cómo se diagnostica el linfoma no Hodgkin en niños?

Ciertos signos y síntomas pudieran sugerir que un niño puede tener linfoma no Hodgkin, aunque se necesitan realizar pruebas para confirmar el diagnóstico.

Signos y síntomas

El linfoma no Hodgkin en niños puede causar muchos signos y síntomas diferentes dependiendo de la localización de los tumores. En algunos casos, puede que no cause ningún síntoma sino hasta que crecen bastante.

Ganglios linfáticos cercanos a la piel: el linfoma no Hodgkin puede crecer en los ganglios linfáticos cercanos a la superficie del cuerpo (a los lados del cuello, en la ingle o en las áreas de las axilas, encima de la clavícula, etc.). Esto ocasiona que el tamaño de los ganglios aumente, lo que a menudo se ve o se palpa como protuberancias debajo de la piel. A menudo, el niño, uno de sus padres o el médico notan estas protuberancias. Los ganglios linfáticos agrandados se presentan con más frecuencia debido a infecciones que por linfoma no Hodgkin.

Abdomen: si el linfoma crece en el abdomen, éste se puede tornar inflamado o sensible al tacto. También puede presentarse una acumulación de líquidos, lo que causa incluso más inflamación. Cuando el linfoma causa inflamación cerca de los intestinos, puede bloquearse el paso del excremento, lo que pudiera causar dolor abdominal. La presión o el bloqueo pueden también causar náusea o vómitos.

El linfoma puede impedir que la orina salga del riñón. Esto puede causar insuficiencia renal, lo que puede ocasionar disminución en la emisión de orina, cansancio, pérdida de apetito, náusea, o inflamación de las manos y los pies.

Tórax: cuando el linfoma se origina en el timo o en los ganglios linfáticos del pecho, el agrandamiento de estos órganos puede comprimir la tráquea, que se encuentra cerca. Esto puede ocasionar tos, falta de respiración y dificultad para respirar.

La vena cava superior (VCS) es una vena grande que lleva sangre desde la cabeza y brazos de vuelta al corazón. Esta vena pasa cerca del timo y de los ganglios linfáticos dentro del tórax. Los linfomas en esta área pueden hacer presión en la vena cava superior, lo que puede causar que la sangre se retenga en las venas. A esto se le llama síndrome de la VCS, y puede causar hinchazón en la cara y los brazos y una coloración roja azulada en la cabeza, brazos y región superior del pecho. También puede causar dificultad para respirar y, si afecta el cerebro, un cambio en el conocimiento. Este síndrome puede ser potencialmente mortal y requiere tratamiento inmediato.

Síntomas generales: además de los signos y síntomas que surgen de los efectos locales del crecimiento del cáncer, el linfoma no Hodgkin puede causar síntomas generalizados, tales como:

  • Fiebre y escalofríos.
  • Sudoración (particularmente durante la noche).
  • Pérdida de peso inexplicable.

Algunas veces los médicos llaman a estos efectos del linfoma "síntomas B". La presencia de síntomas B se asocia a menudo con la presencia de células de linfoma de un crecimiento más rápido.

El agrandamiento de los ganglios linfáticos es comúnmente causado en los niños e infantes por una infección, lo que puede demorar o dificultar el diagnóstico del linfoma en un niño. De hecho, normalmente hay poca preocupación a menos que los ganglios linfáticos estén muy agrandados (más de una pulgada de ancho).

Incluso en estos casos, usualmente se le administra al niño un curso de antibióticos primero para ver si el tamaño de los ganglios se reduce. Si el tamaño no se reduce, se necesitarán pruebas adicionales, usualmente mediante la extracción de una pequeña porción del ganglio, o posiblemente todo el ganglio, para realizar una biopsia (remítase a la próxima sección). No obstante, se necesita acción inmediata si parece que los ganglios linfáticos están creciendo rápidamente o si la salud del niño está empeorando.

Biopsias para diagnosticar linfoma no Hodgkin

Muchos de los síntomas del linfoma no Hodgkin no son lo suficientemente específicos como para decir con certeza si el cáncer está o no presente. La mayoría de estos síntomas también puede ser causada por problemas no cancerosos, como infecciones, o por otros tipos de cáncer. Los principales tipos de linfoma no Hodgkin en niños pueden causar muchos de los mismos signos y síntomas, pero requieren de tratamientos ligeramente diferentes, por lo que es importante diferenciarlos.

Por estas razones, se necesita un diagnóstico preciso, y la única manera de hacerlo es mediante la extracción de una parte o todo el ganglio linfático anormal para examinarlo con un microscopio y hacer otras pruebas de laboratorio. Esto se conoce como biopsia.

Tipos de biopsias utilizadas en el diagnóstico del linfoma no Hodgkin

Existen varios tipos de biopsias. Los médicos deciden cuál utilizar según los aspectos únicos de la situación de cada paciente. El objetivo es obtener suficiente tejido como para hacer un diagnóstico preciso lo más pronto posible, con los menos efectos secundarios posibles.

Biopsia por aspiración con aguja fina: en la biopsia por aspiración con aguja fina (fine needle aspiration, FNA), el médico utiliza una aguja hueca muy fina mediante una jeringa para extraer (aspirar) una pequeña cantidad de tejido de masa tumoral. Si el ganglio agrandado está cerca de la superficie del cuerpo, el médico puede dirigir la aguja mientras palpa el ganglio. Si el tumor se encuentra profundo dentro del cuerpo (incluyendo el timo o los ganglios del abdomen), el médico puede guiar la aguja mientras la ve en una tomografía computarizada (remítase a la explicación sobre los estudios por imágenes más adelante en esta sección).

La principal ventaja de la FNA es que no requiere cirugía. La desventaja es que en algunos casos la aguja no puede extraer suficiente cantidad de muestra para un diagnóstico definido. Sin embargo, los avances en las pruebas de laboratorio (discutidas próximamente en esta sección), así como la experiencia cada vez mayor de muchos médicos con la biopsia por aspiración con aguja fina, han mejorado la certeza de este procedimiento.

Muchos médicos usarán la biopsia por aspiración con aguja fina en los pacientes que han sido diagnosticados con linfoma para confirmar que un ganglio linfático agrandado o un órgano en otra área también contiene linfoma. Además, la FNA es muy útil en identificar ganglios inflamados debido a infección que no necesitan ser removidos.

Biopsia por escisión o incisión: en estos procedimientos, un cirujano corta a través de la piel para extirpar el ganglio entero (biopsia por escisión) o una pequeña parte de un tumor grande (biopsia por incisión). Si el ganglio se encuentra cerca de la superficie de la piel, ésta es una operación sencilla que a menudo se puede hacer con anestesia local (medicina que se usa para adormecer sólo el sitio de la biopsia). Por el contrario, si el ganglio se encuentra dentro del tórax o del abdomen, entonces se utiliza anestesia general (se duerme al niño). Este método casi siempre proporciona suficiente de una muestra para hacer un diagnóstico del tipo exacto de linfoma no Hodgkin.

Otros tipos de biopsias

Estos tipos de biopsias se pueden hacer para diagnosticar el linfoma, pero se hacen con mayor frecuencia para ayudar a determinar la extensión de la propagación de un linfoma ya diagnosticado.

Aspiración y biopsia de la médula ósea: estos procedimientos ayudan a determinar si el linfoma ha alcanzado la médula ósea. Las dos pruebas usualmente se hacen al mismo tiempo. Generalmente las muestras se toman de la parte posterior del hueso de la pelvis (cadera), aunque en algunos casos se pueden tomar del esternón o de otros huesos.

En la aspiración de la médula ósea, la piel que recubre la cadera y la superficie del hueso se puede adormecer con un anestésico local para que el procedimiento cause menos molestias. En la mayoría de los casos, a los niños se les administrará otros medicamentos para adormecerlos o algo de anestesia general de manera que estén dormidos durante el procedimiento. Luego se inserta una aguja delgada y hueca en el hueso, y se usa una jeringa para aspirar una pequeña cantidad de médula ósea líquida.

Generalmente se realiza una biopsia de médula ósea inmediatamente después de la aspiración. Se extrae un pequeño trozo de hueso y de médula (aproximadamente 1/16 de pulgada de diámetro y 1/2 pulgada de largo) con una aguja ligeramente más grande que se hace girar al empujarse en el hueso. Una vez que se hace la biopsia, se aplica presión en el sitio para ayudar a detener el sangrado.

Estas pruebas se pueden utilizar para el diagnóstico inicial y para clasificar el cáncer por etapas (el proceso utilizado para determinar qué tanto se ha propagado el cáncer).

Punción lumbar: este procedimiento se usa para detectar células de linfoma en el líquido cefalorraquídeo (cerebrospinal fluid, CSF), que es el líquido que baña el cerebro y la médula espinal.

Para esta prueba, el médico primero adormece un área en la parte más baja de la espalda cerca de la columna vertebral. El médico también puede recomendar que se administre un medicamento al niño para hacerlo dormir, a fin de que no se retuerza mucho durante el procedimiento. El retorcimiento puede evitar que la punción lumbar se realice correctamente. Entonces se introduce una pequeña aguja hueca entre los huesos de la columna vertebral para extraer algo de líquido.

Muestras del líquido pleural o peritoneal: la propagación del linfoma a las membranas finas que recubre la cavidad torácica y la cavidad abdominal puede causar acumulación de líquido. El líquido pleural (dentro del tórax) o líquido peritoneal (dentro del abdomen) puede extraerse colocando una aguja hueca a través de la piel en el tórax o en el abdomen. El médico usa un anestésico local para adormecer la piel del niño antes de insertar la aguja. Luego, se extrae el líquido y se examina con un microscopio para determinar si hay células de un linfoma.

Pruebas de laboratorio en muestras de biopsia para diagnosticar y clasificar el linfoma

Un patólogo, que es un médico con entrenamiento especial en el reconocimiento de células cancerosas, examina todas las muestras de biopsia y líquidos con el microscopio. El médico examina el tamaño y la forma de las células, así como la forma en que están agrupadas. Esto puede revelar no sólo si el niño tiene un linfoma, sino también qué tipo de linfoma tiene.

Algunas veces este examen no provee una respuesta definitiva. En estos casos, una o más de las siguientes pruebas de laboratorio pueden ser necesarias.

Inmunohistoquímica

En esta prueba, una parte de la muestra de biopsia se trata con anticuerpos especiales (versiones de proteínas del sistema inmunitario artificiales) que se adhieren a moléculas específicas en la superficie celular. Estos anticuerpos causan cambios de color que pueden observarse bajo un microscopio. La prueba puede ser útil para identificar los diferentes tipos de linfoma no Hodgkin y para distinguirlos entre sí y de otras enfermedades.

Citometría de flujo

Al igual que la inmunohistoquímica, esta prueba analiza ciertas sustancias en la superficie exterior de las células, lo cual ayuda a identificar el tipo de células que son. Sin embargo, esta prueba puede identificar muchas más células que la inmunohistoquímica.

Para esta prueba, una muestra de las células se trata con anticuerpos especiales que se pegan a las células sólo si estas sustancias están presentes en sus superficies. Las células son luego pasadas por delante de un rayo láser. Si ahora las células tienen adheridos anticuerpos, el rayo láser causa que reflejen luz, que entonces se puede medir y analizar por medio de una computadora. Los grupos de células se pueden separar y contar mediante estos métodos.

Ésta es la prueba que se usa con más frecuencia para inmunofenotipos, (clasificación de las células del linfoma según las sustancias [antígenos] sobre sus superficies). Los diferentes tipos de linfocitos tienen diferentes antígenos en su superficie. Estos antígenos también pueden cambiar conforme cada célula madura.

La citometría de flujo puede ayudar a determinar si el crecimiento de un ganglio linfático se debe a un linfoma no Hodgkin, a algún otro tipo de cáncer o a una enfermedad no cancerosa. También puede ayudar a los médicos a determinar el tipo exacto de linfoma no Hodgkin para así poder seleccionar el mejor tratamiento.

Citogenética

Esta técnica permite a los médicos evaluar los cromosomas (hebras largas de ADN) en las células del linfoma. Ellos examinan las células con un microscopio para ver si los cromosomas tienen alguna translocación (donde parte de un cromosoma se ha desprendido y ahora está unida a otro cromosoma), como sucede en ciertos tipos de linfomas. Además de las translocaciones, algunas células de linfomas pueden tener demasiados cromosomas, muy pocos cromosomas, u otras anomalías cromosómicas. Estos cambios se pueden utilizar para ayudar a identificar el tipo de linfoma.

Estudios genéticos moleculares

Las pruebas del ADN de las células del linfoma pueden detectar la mayoría de los cambios que son visibles bajo un microscopio en las pruebas citogenéticas, así como otros que no se pueden observar.

Hibridización fluorescente in situ: la hibridización fluorescente in situ (fluorescent in situ hybridization, FISH) es un procedimiento similar a la prueba citogenética. Pueden encontrar la mayoría de las translocaciones que son visibles bajo un microscopio en las pruebas citogenéticas convencionales, así como algunas translocaciones que son demasiado pequeñas para verlas con la prueba citogenética usual. Utiliza tintes fluorescentes especiales que sólo se adhieren a ciertas partes de los cromosomas. La prueba de FISH se puede usar para detectar cambios específicos en los cromosomas. Se puede usar en muestras regulares de sangre y médula ósea. Es muy precisa y generalmente se obtienen los resultados en un par de días, razón por la cual esta prueba se usa ahora en muchos centros médicos.

Reacción en cadena de la polimerasa: ésta es una prueba de ADN de alta sensibilidad que también puede encontrar algunas translocaciones tan pequeñas que no se pueden ver bajo el microscopio, incluso si hay muy pocas células de linfoma en una muestra.

Estas pruebas también pueden detectar ciertos genes que han sido "activados" y que están contribuyendo al crecimiento anormal de las células del linfoma. En el futuro, a medida que los investigadores vayan aprendiendo más sobre los linfomas, estas pruebas podrían convertirse en las más útiles para determinar el tipo de linfoma que tiene el paciente.

Otras pruebas de laboratorio

Los análisis de sangre se pueden hacer para medir las cantidades de ciertos tipos de células y químicos en la sangre. Auque no se usan para diagnosticar linfoma, pueden ser útiles para determinar cuán avanzado es el linfoma.

En pacientes que se sabe tienen linfoma, si los recuentos sanguíneos están bajos, esto pudiese indicar que el linfoma está creciendo en la médula ósea y está afectando la producción normal de células sanguíneas.

Los niveles de un químico llamado LDH, a menudo estará anormalmente alta en la sangre de los pacientes con linfomas de crecimiento rápido.

Otros análisis de sangre pueden ayudar a detectar problemas del hígado o de los riñones causados por la propagación de las células del linfoma o debidos a los efectos secundarios de ciertos medicamentos quimioterapéuticos. Los análisis de sangre también pueden ayudar a determinar si se necesita un tratamiento para corregir los niveles bajos o altos de ciertos minerales en sangre. Las pruebas también se pueden hacer para asegurarse de que el proceso de coagulación de la sangre sea normal.

Estudios por imágenes utilizados para el diagnóstico y clasificación por etapa del linfoma no Hodgkin

Los estudios por imágenes utilizan rayos X, ondas sonoras, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar a encontrar un área sospechosa que pudiera ser cancerosas, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz.

Radiografía de tórax

Una radiografía del tórax se puede hacer para detectar ganglios linfáticos agrandados dentro del tórax.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un procedimiento radiológico que produce imágenes transversales detalladas del cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como lo hace la radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas fotografías mientras rota alrededor del paciente. Luego una computadora combina éstas en imágenes de las secciones de la parte de su cuerpo bajo estudio.

La CT es útil para examinar los ganglios linfáticos agrandados u otras masas en el tórax, abdomen o pelvis.

Antes del estudio, puede que le pidan a su hijo que tome una solución de contraste y/o reciba una inyección intravenosa (IV) de un tinte de contraste que ayuda a delinear mejor las áreas anormales en el cuerpo. Su hijo pudiera necesitar una línea intravenosa (IV) para inyectarle el material de contraste. La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de decir al médico si el niño alguna vez ha tenido alguna reacción a cualquier material de contraste usado para radiografías.

Su hijo necesitará acostarse inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el examen. Puede que a algunos niños más pequeños se les administre un medicamento que ayude a mantenerlos calmados o que los ponga a dormir durante el examen. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla.

Actualmente, la CT espiral (también conocida como CT helicoidal) está disponible en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina más rápida. La parte del escáner de la máquina gira alrededor del cuerpo continuamente, permitiéndoles a los médicos obtener imágenes con mucha más rapidez que con la CT convencional. Esto reduce la probabilidad de tomar imágenes borrosas como resultado del movimiento del cuerpo. Además, reduce la dosis de radiación recibida durante el estudio. Las secciones que se presentan en las imágenes son más finas, lo que resulta en fotografías más detalladas.

Las tomografías computarizadas se usan para guiar con precisión una aguja de biopsia a las áreas en las que se sospecha hay un tumor o metástasis. Para este procedimiento, llamado biopsia por aguja guiada por tomografía computarizada, el niño permanece dormido en la mesa de la TC, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de la masa. Entonces, una muestra de biopsia se extirpa y examina con el microscopio.

Ecografía (ultrasonografía)

La ecografía usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de los órganos internos o masas. Para esta prueba, se coloca sobre la piel un pequeño instrumento que parece un micrófono y que se llama transductor (que primero se lubrica con gel). Este instrumento emite ondas de sonido y recoge los ecos conforme rebotan en los órganos. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla.

Esta prueba es fácil y en ella no se utiliza radiación. Simplemente su hijo se acuesta sobre una camilla, y el técnico pasa el transductor sobre el área del cuerpo que se está examinando.

La ecografía es útil para examinar ganglios linfáticos cercanos a la superficie del cuerpo. También se puede emplear para detectar masas en el abdomen o para saber si los riñones han crecido en tamaño debido a que el flujo de la orina ha sido bloqueado por ganglios linfáticos agrandados.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, el MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Un material de contraste, llamado gadolinio, a menudo se inyecta en una vena antes de realizar el estudio para mostrar mejor los detalles. El material de contraste usualmente no causa reacciones alérgicas.

El MRI es muy útil para examinar el cerebro y la médula espinal, y se puede realizar si un niño tiene síntomas que pudieran ser causados por problemas en el sistema nervioso.

Suelen tomar más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Es posible que su hijo necesite acostarse en el interior de un tubo estrecho, que es confinante y puede ser angustioso, por lo cual algunas veces es necesario sedar al niño. Las nuevas máquinas de MRI más abiertas pueden ser otra opción. El equipo de MRI emite zumbidos de alto volumen y ruidos de chasquido que posiblemente parezcan molestos a su hijo. En algunos lugares se ofrecen audífonos o tapones para los oídos con el fin de ayudar a bloquear este ruido.

Pruebas de medicina nuclear

Para estas pruebas, se inyecta una solución ligeramente radioactiva en la sangre que viaja por todo el cuerpo y, dependiendo de la sustancia utilizada, se acumula en un área específica. Luego se usa un tipo especial de cámara para obtener una fotografía de las áreas activas. A menudo, estas pruebas pueden ofrecer información sobre cuán activos están los tumores, en lugar de crear sólo una imagen de sus estructuras.

Tomografía por emisión de positrones

Para la tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) se inyecta glucosa (una forma de azúcar), la cual contiene un átomo radioactivo, en la sangre. Debido a que las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben grandes cantidades del azúcar. Entonces, una cámara especial puede crear una imagen de las áreas de radioactividad en el cuerpo.

La PET puede ayudar a determinar si un ganglio linfático agrandado contiene linfoma o si es benigno. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero provee información útil sobre todo el cuerpo.

Además se puede usar para indicar si un linfoma está respondiendo al tratamiento. Algunos médicos repetirán la PET después de uno o dos cursos de quimioterapia. Si la quimioterapia surge efecto, los ganglios linfáticos ya no adquieren la glucosa radioactiva.

Algunas máquinas más nuevas pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto permite al médico comparar las áreas de mayor radioactividad en la PET con la apariencia más detallada de esa área en la CT.

Gammagrafía con galio: para este estudio, se inyecta una solución que contiene una dosis pequeña de galio radioactivo en una vena, y las áreas linfáticas del cuerpo la atraen. Entonces, una cámara especial puede detectar la radioactividad y mostrar la ubicación del galio. Estos estudios pueden encontrar tumores de linfoma en los huesos y en otros órganos.

Este estudio no se usa tanto como en el pasado, pues muchos médicos optan por hacer la PET. Algunas veces, sigue siendo útil para localizar depósitos de linfoma que la PET pudiera pasar por alto. Aunque la gammagrafía con galio no detecta la mayoría de los linfomas de crecimiento lento, sí reconoce a los linfomas de mayor crecimiento. También puede ser útil para distinguir las infecciones de los linfomas cuando el diagnóstico es incierto.

Gammagrafía ósea: para este estudio se utiliza una sustancia radioactiva distinta (tecnecio). Después de que se inyecta en una vena, viaja a las áreas del hueso afectadas. El linfoma en los huesos a menudo le causa daño y una gammagrafía ósea lo podrá detectar. Sin embargo, la gammagrafía ósea también detecta problemas que no estén relacionados con el cáncer, tales como la artritis y las fracturas. Por lo general, este estudio no se hace a menos que el niño esté presentando dolor de huesos o los resultados de una prueba de laboratorio sugieran que el linfoma pudo haber alcanzado los huesos.

¿Cómo se clasifica por etapas el linfoma no Hodgkin en niños?

La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar hasta dónde se ha extendido un cáncer. El tratamiento y pronóstico (las expectativas) de un niño dependen, en gran medida, de la etapa en que se encuentre el cáncer.

La clasificación por etapas se basa en los resultados del examen físico, las biopsias y los estudios por imágenes (CT, radiografía del tórax, PET, etc.), los cuales se describen en la sección “¿Cómo se diagnostica el linfoma no Hodgkin en niños?”.

El sistema de clasificación por etapas es una manera estandarizada que tiene su equipo de profesionales de atención del cáncer para resumir la información sobre cuánto se ha propagado un cáncer. El sistema de clasificación por etapas más frecuentemente utilizado para describir la propagación de un linfoma no Hodgkin en niños se denomina sistema de clasificación por etapas St. Jude. Este sistema es diferente al que se utiliza para clasificar por etapas los linfomas en adultos (sistema Ann Arbor de clasificación por etapas).

Sistema de clasificación por etapas St. Jude

El sistema St. Jude divide el linfoma no Hodgkin que afecta a niños en cuatro etapas. En general, los linfomas en etapa I y II se consideran enfermedad en etapa limitada y se tratan de la misma manera. Por otro lado, se cree que los linfomas en etapa III y IV usualmente son enfermedad en etapa avanzada y se tratan de manera similar.

Etapa I

El linfoma no Hodgkin se encuentra en un lugar, ya sea como un sólo tumor sin estar en los ganglios linfáticos o en los ganglios linfáticos en una parte del cuerpo (el cuello, ingle, axila, etc.). Ni el tórax ni el abdomen están afectados por el linfoma.

Etapa II

Los linfomas en etapa II no están en el tórax, y uno de los siguientes aplica:

  • El linfoma es un sólo tumor y se encuentra en los ganglios linfáticos cercanos de una parte del cuerpo (el cuello, ingle, axila, etc.).
  • El linfoma consiste en más de un tumor o en más de un grupo de ganglios linfáticos, todos ubicados sobre o debajo del diafragma (el músculo de la respiración que separa el tórax y el abdomen). Por ejemplo, esto podría significar que los ganglios en la axila y el área del cuello están afectados, pero no la combinación de los ganglios de la axila y de la ingle.
  • El linfoma se originó en el tracto digestivo (usualmente al final del intestino delgado), y se puede extirpara mediante cirugía. Puede que los ganglios linfáticos cercanos estén o no afectados.

Etapa III

Para los linfomas en etapa III, uno de los siguientes aplica:

  • El linfoma se originó en el tórax (usualmente en el timo o los ganglios linfáticos en el centro del tórax o el revestimiento del pulmón).
  • El linfoma se originó en el abdomen y se ha propagado extensamente dentro del abdomen. Por tal razón, no se puede extirpar completamente mediante cirugía.
  • El linfoma está localizado próximo a la columna vertebral.
  • El linfoma consiste en más de un tumor o en más de un grupo de ganglios linfáticos que están sobre o debajo del diafragma. Por ejemplo, el linfoma puede estar en los ganglios linfáticos de las axilas y en los ganglios linfáticos de la ingle.

Etapa IV

El linfoma se encuentra en el sistema nervioso central (cerebro o médula espinal) o en la médula ósea cuando se descubrió originalmente. (Si más del 25% de la médula ósea contiene células anormales, el cáncer se clasifica como leucemia en lugar de linfoma).

¿Cómo se trata el linfoma no Hodgkin en niños?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Información general sobre el tratamiento

La primera parte de esta sección describe los varios tipos de tratamientos usados para el linfoma no Hodgkin en niños. Le sigue una descripción de los métodos más comunes usados según la etapa (extensión) de la enfermedad.

Decisiones sobre el tratamiento

Una vez se haya diagnosticado el linfoma y se hayan hecho las pruebas para determinar su etapa, el equipo de profesionales que atienden el cáncer de su hijo discutirá con usted las opciones de tratamiento. Los factores más importantes en la selección de un tratamiento incluyen el tipo y la etapa del cáncer, aunque otros factores también pueden desempeñar un papel.

Antes de que comience el tratamiento, es buena idea preguntarle al equipo de profesionales de pediatría cuáles efectos secundarios podría presentar su hijo. Ellos le pueden hablar de los efectos secundarios comunes, cuánto tiempo podrían durar y qué tan graves podrían ser.

Incluso si la enfermedad parece estar localizada a un solo ganglio linfático inflamado, el linfoma no Hodgkin en un niño usualmente se ha propagado para el momento del diagnóstico. Las células del linfoma probablemente están presentes en otros órganos, pero son demasiado pequeñas para ser paladas por el médico o vistas en los estudios por imágenes. Por esta razón, todos los niños con linfoma no Hodgkin reciben quimioterapia, la cual puede alcanzar todas las partes del cuerpo y destruir las células del linfoma donde quiera que pudieran estar.

Cirugía

Por lo general, la cirugía no se hace para tratar el linfoma no Hodgkin, ya que es poco probable que cure al paciente y los órganos normales pueden resultar dañados en el proceso. Las razones principales para realizar una cirugía incluyen:

  • Para obtener muestras de biopsia con el fin de hacer pruebas de laboratorio y determinar el tipo exacto del linfoma no Hodgkin si los procedimientos no quirúrgicos (aspiración con aguja fina, biopsia de médula ósea, etc.) no pudieran obtener suficiente tejido.
  • Para remover algunos linfomas que están limitados a una sola parte del intestino. Luego, se podría administrar un régimen de quimioterapia menos intensivo.
  • Para aliviar algunas situaciones de urgencia, tal como si un linfoma bloquea los intestinos de un niño.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la cirugía

Las posibles complicaciones de la cirugía dependen de la localización y extensión de la operación y la condición de salud que haya tenido con anterioridad el niño. Las complicaciones graves, aunque se presentan en raras ocasiones, pueden incluir problemas con la anestesia, sangrado excesivo, infección de la herida y neumonía. La mayoría de los niños presentarán al menos algo de dolor por un tiempo después de la operación, aunque esto usualmente puede ser aliviado con medicamentos de ser necesario.

Radioterapia

En la radioterapia se usan rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. En el pasado, la radiación se usaba con mucha frecuencia para tratar a los niños con linfoma no Hodgkin. Sin embargo, los médicos han desarrollado tratamientos de quimioterapia más eficaces que han hecho que el uso de la radioterapia sea mucho más limitado.

La radiación que utiliza una fuente de energía externa al cuerpo se denomina radioterapia externa. Este es el tipo de radioterapia que más se utiliza como tratamiento del linfoma no Hodgkin. El tratamiento es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. El procedimiento en sí no causa dolor. Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente toma medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocar su hijo en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más. Con más frecuencia, los tratamientos de radiación se administran cinco días a la semana por varias semanas.

Existen pocos casos en los que la radioterapia se puede usar.

  • Algunas veces se usa junto con la quimioterapia, como en pacientes cuyos linfomas han alcanzado el cerebro o la médula espinal.
  • Se puede emplear como una forma de tratamiento urgente en niños con síntomas causados por tumores grandes en el tórax.
  • La radioterapia se puede usar como parte del tratamiento de niños que reciben un trasplante de médula ósea o de células madre de sangre periférica.
  • Se puede emplear para aliviar (paliar) síntomas causados por el linfoma en los órganos internos, como cuando está causando dolor debido a que presiona los nervios.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la radioterapia

Los efectos secundarios a corto plazo de la radioterapia pueden incluir problemas menores en la piel parecidos a quemaduras de sol o cansancio. Además, la radiación al abdomen puede causar náuseas, vómitos o diarrea. Con frecuencia estos efectos desaparecen después de un período corto de tiempo.

Por otro lado, los posibles efectos secundarios a largo plazo de la radioterapia en niños pueden ser más graves, y pueden ocurrir después de muchos años.

  • La radioterapia puede dañar los pulmones o el corazón, lo que podría reducir la capacidad de estos órganos para funcionar. A la larga, la radiación puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón (especialmente en fumadores) y de cáncer de seno, aunque esto no es común. Las niñas tendrán una probabilidad mayor de padecer cáncer de seno años más tarde.
  • Los efectos secundarios de la radioterapia al cerebro usualmente se tornan menos graves de uno o dos años después del tratamiento y pueden incluir dolores de cabeza y problemas, tal como pérdida de memoria, cambios en la personalidad y problemas de aprendizaje en la escuela.
  • La radiación a otras partes del cuerpo puede reducir su crecimiento o aumentar los riesgos de ciertos otros cánceres, tal como los que afectan los músculos o los huesos (llamados sarcomas) o cánceres del tracto digestivo.

Debido a estos posibles efectos secundarios a largo plazo, los médicos tratan de evitar el uso de radioterapia en niños o limitar las dosis usadas siempre que sea posible.

Quimioterapia

La quimioterapia usa medicamentos contra el cáncer que usualmente se administran en una vena o por la boca. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea útil contra cánceres que tienden a propagarse ampliamente, como los linfomas. En algunos casos donde el linfoma pudiera haber alcanzado el cerebro o la médula espinal, también se puede administrar quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo.

El tratamiento para los niños con linfoma no Hodgkin usa una combinación de medicamentos de quimioterapia que se administran durante un período de tiempo determinado. El número de medicamentos, sus dosis y la duración del tratamiento depende del tipo y la etapa del linfoma. Algunos de los medicamentos comúnmente usados para tratar el linfoma en niños incluyen:

  • Ciclofosfamida.
  • Vincristina.
  • Doxorrubicina (Adriamicina).
  • Prednisona.
  • Citarabina, también conocida como ara-C.
  • Metotrexato.
  • L-asparaginasa.
  • Etopósido.
  • 6-mercaptopurina.
  • Ifosfamida.
  • Bleomicina.

Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, con un período de tratamiento seguido de un período de descanso para permitir que su cuerpo se recupere. Por lo general, cada ciclo de quimioterapia dura varias semanas. La mayoría de los tratamientos de quimioterapia son ambulatorios (se administran en el consultorio del médico, una clínica o departamento de servicios ambulatorios de un hospital), pero algunos pueden requerir hospitalización.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la quimioterapia

Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. También estas células son probablemente afectadas por la quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como el tiempo que se administran. Estos efectos secundarios pueden incluir:

  • Caída de pelo.
  • Llagas en la boca.
  • Pérdida de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Aumento de la probabilidad de infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos).
  • Tendencia a desarrollar moretones o presentar sangrados fácilmente (a causa de bajos niveles de plaquetas).
  • Cansancio (debido a bajos niveles de glóbulos rojos).

Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen después de finalizar el tratamiento. Si ocurren efectos secundarios graves, la quimioterapia puede ser reducida o suspendida. Muchas veces hay métodos para aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, existen medicamentos que se pueden administrar para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos. Los medicamentos conocidos como factores de crecimiento pueden administrarse para mantener más altos los niveles de glóbulos blancos. Asegúrese de preguntar al médico o enfermera de su hijo sobre los medicamentos que ayudan a reducir los efectos secundarios. También avíseles cuando el niño presente los efectos secundarios para que puedan ser tratados eficazmente.

El síndrome de lisis tumoral es otro efecto secundario posible de la quimioterapia. Algunas veces se presenta en niños que tuvieron un gran número de células de linfoma en el cuerpo antes del tratamiento. Cuando la quimioterapia destruye estas células, éstas se abren y liberan sus contenidos al torrente sanguíneo. Esto puede afectar a los riñones, los cuales no pueden eliminar todas estas sustancias al mismo tiempo. Las cantidades excesivas de ciertos minerales también pueden afectar el corazón y el sistema nervioso. Esto puede evitarse asegurándose de que el niño tome muchos líquidos durante el tratamiento y administrando ciertos medicamentos como bicarbonato, alopurinol y rasburicasa, que ayudan al cuerpo a eliminar estas sustancias.

Además de los efectos secundarios mencionados, existen posibles efectos a largo plazo de la quimioterapia en niños, tal como posibles efectos en la fertilidad más tarde en la vida. Estos efectos se describen en la sección “¿Qué pasa después del tratamiento del linfoma no Hodgkin en niños?”

Anticuerpos monoclonales

Los anticuerpos son proteínas que normalmente el sistema inmunitario del cuerpo produce para ayudar a combatir las infecciones. Las versiones artificiales, llamadas anticuerpos monoclonales, pueden ser diseñadas para atacar a un blanco específico, tal como una sustancia en la superficie de las células del linfoma.

Varios anticuerpos monoclonales ahora se han estado usando como tratamientos contra los linfomas en adultos. Actualmente, algunos de estos anticuerpos monoclonales también se están estudiando para usarse en niños.

El rituximab (Rituxan) es un anticuerpo que reconoce y se adhiere a la sustancia llamada CD20 que se encuentra en la superficie de algunos tipos de células de linfoma, lo que parece causar que la célula muera. El rituximab se ha estado estudiando para usarse junto con la quimioterapia. Los pacientes usualmente reciben infusiones intravenosas administradas semanalmente durante cuatro semanas. Los efectos secundarios frecuentes por lo general son leves, pero pudieran incluir escalofríos, fiebre, náusea, erupciones en la piel, cansancio y dolores de cabeza. Aun cuando ocurran estos síntomas durante la primera infusión de rituximab, resulta inusual que recurran con dosis siguientes.

Otros anticuerpos monoclonales, como el ibritumomab (Zevalin) y el tositumomab (Bexxar) son similares al rituximab, pero con moléculas radioactivas adheridas a ellos. Estos medicamentos son un poco más difíciles de administrar por los médicos debido a la dosis de radiación que conllevan. Algunas veces, se usan para tratar a adultos con ciertos linfomas, pero su utilidad en niños se está comenzando a estudiar.

Trasplante de médula ósea y de células madre de sangre periférica

Estos tratamientos se usan en algunos niños cuyos linfomas regresan después de un periodo de remisión. Les permiten a los médicos usar dosis de quimioterapia más altas que normalmente no serían toleradas. La quimioterapia en altas dosis destruye la médula ósea, lo que previene que se formen nuevas células sanguíneas. Esto podría causar infecciones potencialmente fatales, sangrado, y otros problemas debido a las cuentas bajas de células sanguíneas.

Los médicos tratan de resolver este problema administrando al niño una infusión de células madre hematopoyéticas después del tratamiento. Las células madre son células muy primitivas que pueden crear nuevas células sanguíneas.

Estas células madre pueden tomarse del niño antes del tratamiento (trasplante autólogo de células madre) o pueden ser donadas por otra persona (alotrasplante de células madre).

Autotrasplante de células madre (trasplante autólogo)

En un trasplante autólogo de médula ósea (BMT, por sus siglas en inglés) o un trasplante de células madre de sangre periférica (PBSC), las células madre productoras de sangre son extraídas de la médula ósea o del torrente sanguíneo del niño antes del tratamiento. Las células madre de la médula ósea o de la sangre periférica se congelan y se almacenan cuidadosamente.

Su hijo entonces recibe altas dosis de quimioterapia y, algunas veces, radiación. Esto destruye todas las células en la médula ósea junto con células cancerosas. Después del tratamiento, las células madre congeladas se descongelan y se regresan al cuerpo del niño en forma de transfusión sanguínea.

Este tipo de trasplante se hace con más frecuencia que el trasplante alogénico.

Alotrasplante de células madre (trasplante alogénico)

Un trasplante que usa células de otra persona se conoce como trasplante alogénico de médula ósea (BMT) o trasplante alogénico de células madre de la sangre periférica (PBSCT). Las células de otra persona pueden ser usadas cuando se detectan células de linfoma en la propia médula ósea del niño y hay que evitar que las células cancerosas regresen después del tratamiento.

El tipo de tejido del donante (también conocido como el tipo HLA) debe ser casi idéntico al tipo de tejido del paciente para ayudar a evitar el riesgo de que surjan problemas importantes con el trasplante. Usualmente este donante es el hermano o la hermana, si tiene el mismo tipo de tejido que el paciente. Si el padre o la madre es compatible con el niño, algunas veces se pueden usar sus células. Si no hay familiares compatibles, las células pueden provenir de un donante no relacionado que tiene un tipo HLA compatible (un extraño que voluntariamente dona sus células).

Las células madre de un trasplante alogénico provienen de una de tres fuentes:

  • Médula ósea: las células madre se recolectan de un donante durante varios procedimientos de aspiración de médula ósea.
  • Sangre periférica (circulante): las células madre se toman de la sangre durante una aféresis. Una aféresis es similar a la donación de sangre, pero en lugar de colocarla en una bolsa de recolección, la sangre pasa a una máquina especial que filtra las células madre y devuelve los otros componentes de la sangre al cuerpo de la persona. Ahora esto es más común que la recolección de células de la médula ósea.
  • Sangre de cordón umbilical: estas células madre se toman del cordón umbilical aún unido a la placenta después del nacimiento de un bebé y después de que se corta el cordón umbilical. (Esta sangre es rica en células madre.) Entonces la sangre se congela y se almacena hasta que la necesita alguien que tiene el mismo tipo de tejido. La sangre del cordón umbilical se está convirtiendo en una fuente más común de células madre, aunque hay un número limitado de muestras disponibles.

Qué conlleva el trasplante de células madre

Las células madre recolectadas de un donante o del paciente se congelan y almacenan cuidadosamente. Entonces el niño recibe altas dosis de quimioterapia y algunas veces tratamiento con radiación. Esto destruye cualquier célula cancerosa remanente, pero también todas las células normales de la médula ósea. Después del tratamiento, las células madre congeladas se descongelan y se regresan al cuerpo en forma de transfusión sanguínea.

Durante las siguientes tres a cuatro semanas el niño corre un alto riesgo de sufrir infecciones graves debido a la cuenta baja de glóbulos blancos, y de sangrado debido a la cuenta baja de plaquetas. Durante este tiempo, frecuentemente se usan transfusiones de sangre y de plaquetas y tratamiento con antibióticos por vía IV a fin de prevenir o tratar infecciones o problemas de sangrado.

Un procedimiento de transplante de células madre es un tratamiento complejo. Si los médicos consideran que su hijo se puede beneficiar con un trasplante, el mejor lugar en el que se puede realizar es un centro de cáncer con prestigio nacional, en donde el personal tenga experiencia con el procedimiento y con la administración del periodo de recuperación.

Los trasplantes de células madre son muy costosos (más de $100,000) y a menudo requieren una estadía prolongada en el hospital. Como el procedimiento es tan costoso, si se recomienda el procedimiento para su hijo, asegúrese de obtener la aprobación por escrito de su asegurador.

Posibles efectos secundarios

Los efectos secundarios posibles de un trasplante de células madre generalmente se dividen en efectos tempranos y efectos a largo plazo.

Las primeras complicaciones y los efectos secundarios son básicamente los mismos causados por quimioterapia de alta dosis (consulte la sección Quimioterapia de este documento), y se deben al daño que se causa a la médula ósea y otros tejidos de división rápida del cuerpo. Pueden incluir cuentas bajas de células sanguíneas (con un aumento de los riesgos de infección y de sangrado), náuseas, vómitos, pérdida de apetito, llagas en la boca, pérdida del pelo, entre otros.

Uno de los efectos secundarios a corto plazo más común y grave es el aumento del riesgo de infecciones por bacterias, virus u hongos. Frecuentemente se administran antibióticos para prevenir infecciones. Otros efectos secundarios, como cuentas bajas de glóbulos rojos y plaquetas, pueden requerir la transfusión de productos sanguíneos y otros tratamientos.

Algunas complicaciones y efectos secundarios pueden persistir durante un tiempo prolongado o es posible que no ocurran hasta años después del trasplante. Éstas pueden incluir:

  • Enfermedad injerto contra huésped (Graft-versus-host disease, GVHD), que ocurre sólo en los trasplantes alogénicos (de un donante). Esto sucede cuando las células del sistema inmunitario del donante atacan los tejidos de la piel, hígado y tracto digestivo del paciente. Los síntomas pueden incluir debilidad, cansancio, resequedad de la boca, erupciones dérmicas, náuseas, diarrea, amarillamiento de la piel y los ojos (ictericia) y dolores musculares. En casos graves, la enfermedad de injerto contra huésped puede ser fatal. Frecuentemente la GVHD se describe como aguda o crónica, dependiendo de qué tan pronto comience después del trasplante. Con frecuencia se administran medicamentos que debilitan el sistema inmunitario para mantener el control de la GVHD.
  • Daños a los pulmones por la radiación.
  • Problemas con la tiroides o con otras glándulas productoras de hormonas.
  • Problemas de fertilidad.
  • Problemas con el crecimiento de los huesos.

Asegúrese de hablar con el médico de su hijo antes del trasplante para informarse sobre los posibles efectos a largo plazo que su hijo pueda experimentar. La sección "¿Qué pasa después del tratamiento del linfoma no Hodgkin en niños?”" contiene más información sobre los posibles efectos a largo plazo.

Si desea más información sobre los trasplantes de células madre, consulte el documento Trasplantes de médula ósea y de células madre de sangre periférica de la Sociedad Americana del Cáncer.

Estudios clínicos

Es posible que haya tenido que tomar muchas decisiones desde que le dijeron que su hijo tenía cáncer. Una de las más importantes decisiones que tomará es decidir el mejor tratamiento para su hijo. Tal vez haya escuchado hablar sobre estudios clínicos sobre este tipo de cáncer. o tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si desea que su hijo participe en un estudio clínico, debe comenzar preguntando a su médico si su clínica u hospital están realizando alguno. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando sin costo a la línea de servicio de información sobre cáncer del Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o visitando el sitio en Internet del NCI sobre estudios clínicos: www.cancer.gov/clinicaltrials.

Su hijo tendrá que cumplir con ciertos requisitos para poder participar en algún estudio clínico. Si su bebé o hijo pequeño califica para un estudio clínico, usted tendrá que decidir ya sea o no inscribir a su hijo en un estudio. Los niños mayores con una mayor capacidad de comprensión, también deben expresar su acuerdo para poder participar en un estudio clínico antes de que el consentimiento de los padres pueda ser aceptado.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer de su hijo, pues sólo a través de estos estudios los médicos aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para todos los niños.

Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro documento Estudios Clínicos: lo que usted necesita saber, el cual encontrará en nuestro sitio Web o puede solicitarlo a través de nuestra línea sin costo.

Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer su hijo, es probable que usted se entere de maneras que su médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían ser útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura o masaje, entre otros.

¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Estos tratamientos se usan principalmente para ayudar a la persona a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan junto con los tratamientos habituales son: terapias artísticas o terapia de juegos que ayudan a reducir el estrés; acupuntora para alivio contra el dolor; o té de hierbabuena para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que su hijo pierda la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en los tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento estándar.

Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué los padres cuyos hijos tienen cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible por ayudar a combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera las opciones para su hijo:

  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no contemple los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto" del tratamiento que hace que requiera llevar a su hijo con ciertos proveedores o viajar a otro país?
  • Hable con el médico o enfermera de su hijo sobre cualquier método que esté considerando.
  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.

La decisión es suya

Usted siempre tendrá una participación decisiva en el tratamiento para su hijo. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con el médico de su hijo. Con buena información y el apoyo del equipo de profesionales médicos de su hijo, usted podrá usar seguramente métodos que puedan ayudar a su hijo y evitar los que puedan perjudicarle.

Tratamiento dellinfoma no Hodgkin por tipo y etapa

En general, todos los niños con linfoma no Hodgkin son tratados con quimioterapia, pero los tratamientos difieren dependiendo del tipo y la etapa del linfoma.

Tratamiento para las etapas I y II del linfoma linfoblástico

Se asume que todos los niños con linfoma linfoblástico en etapas I y II tienen una enfermedad más extendida. Estos niños son tratados con quimioterapia sistémica, usando combinaciones de medicamentos. Las combinaciones típicas incluyen CHOP (ciclofosfamida, doxorrubicina, vincristina, y prednisona) o COMP (ciclofosfamida, vincristina, metotrexato, y prednisona). Algunos doctores creen que las combinaciones que contienen incluso más medicamentos, similares a las del tratamiento de las leucemias linfoblásticas agudas, pudiese ser más eficaces. Por ejemplo, una combinación llamada régimen BFM utiliza ocho medicamentos por los primeros dos meses, seguidos de un tratamiento menos intenso con metotrexato y 6-mercaptopurina como tabletas por un total de dos años.

Además se administra quimioterapia intratecal, usualmente con metotrexato, en el líquido cefalorraquídeo con al menos cuatro dosis, cada una separada por una semana. Esta quimioterapia ayuda a destruir cualquier célula de linfoma en el cerebro o en la médula espinal.

La duración del tratamiento puede ser tanto como dos años. Alrededor del 85% al 90% de estos niños serán curados.

Tratamiento para las etapas III y IV del linfoma linfoblástico

El tratamiento para los niños con linfoma linfoblástico avanzado es prolongado, ya que dura hasta dos años. El tratamiento es más intensivo que para los linfomas en etapas más tempranas. El tratamiento se administra en tres fases de quimioterapia con múltiples medicamentos, y es muy similar al tratamiento de un alto riesgo de leucemia linfoblástica aguda (para más información, remítase a la sección sobre tratamiento del documento “Leucemia en niños”). Además, se administra quimioterapia intratecal en el líquido cefalorraquídeo para destruir cualquier célula de linfoma que pudieran haber alcanzado el cerebro o la médula espinal. En algunos casos, también se puede administrar la radioterapia al cerebro y la médula espinal.

La tasa de curación para estos linfomas varía desde alrededor de 70% a más de 80%.

Tratamiento para las etapas I y II del linfoma de células no hendidas (Burkitt)

El tratamiento de estos linfomas puede incluir cirugía y quimioterapia. Si hay un tumor grande en el abdomen, es importante que sea extirpado tanto como sea posible. Después de esto, se administra quimioterapia.

La duración del tratamiento varía de nueve semanas a seis meses. Por lo general, se administran varios medicamentos, con más frecuencia prednisona, vincristina, ciclofosfamida, ara-C, doxorrubicina y metotrexato. La mayoría de los oncólogos pediátricos creen que el tratamiento de nueve semanas es adecuado. Sólo se necesita quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo si el linfoma está creciendo alrededor de la cabeza o el cuello.

Por lo general, el tratamiento de estos linfomas es muy eficaz, ya que la tasa de curación es de más de 90%.

Tratamiento para las etapas III y IV del linfoma de células no hendidas (Burkitt)

Los niños con este tipo de linfoma no Hodgkin necesitan una quimioterapia más intensiva. Debido a que estos linfomas tienden a crecer rápidamente, los ciclos de quimioterapia son cortos, con un poco de descanso entre cursos de tratamiento

Por ejemplo, un plan de tratamiento, conocido como el St. Jude B total, alterna la prednisona, la ciclofosfamida, la doxorrubicina y la vincristina con la citarabina (ara-C) y el metotrexato cada tres a cuatro semanas por un total de seis a ocho meses. Otros regimenes de tratamiento similares son el protocolo alemán BFM y el protocolo francés LMB. También se tiene que administrar quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo.

La tasa de curación para los niños con este tipo y etapa de linfoma no Hodgkin varía de aproximadamente 70% a más de 80%.

Tratamiento para las etapas I y II del linfoma de células grandes (incluyendo el anaplásico)

El tratamiento para estos linfomas usualmente consiste en quimioterapia con cuatro o más medicamentos administrados por alrededor de tres a seis meses. El régimen usual contiene ciclofosfamida, vincristina, prednisona y doxorrubicina o metotrexato. Se administra quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo sólo si el linfoma está cerca de la cabeza o el cuello. Se están realizando estudios para determinar si agregar el rituximab u otros anticuerpos monoclonales a la quimioterapia mejorará la eficacia del tratamiento.

La tasa de curación es de más de 90% para los linfomas difusos de células B grandes y un poco más baja para los linfomas anaplásicos de células grandes.

Tratamiento para las etapas III y IV del linfoma de células grandes (incluyendo el anaplásico)

Los linfomas de células grandes a menudo no afectan la médula ósea o el líquido cefalorraquídeo, pero de hacerlo, estos linfomas requieren un tratamiento más intensivo.

Por lo general, la quimioterapia consiste en doxorrubicina, prednisona, vincristina, metotrexato, y posiblemente 6-mercaptopurina o ciclofosfamida durante un período de 9 a 12 meses. Algunos médicos tratan el linfoma difuso avanzado de células B grandes como si fuera linfoma de células pequeñas no hendidas (vea información anterior). También se administra quimioterapia intratecal en el líquido cefalorraquídeo.

Los estudios clínicos actuales se están enfocando en la duración del tratamiento, cuáles medicamentos son importantes en el tratamiento del linfoma de células grandes y si los tipos diferentes de linfoma de células grandes se pueden tratar de forma similar.

La tasa de curación para los niños con el linfoma difuso avanzado de células B grandes varía de 70% a más del 80%, pero es un poco más baja para el linfoma anaplásico de células grandes.

Tratamiento del linfoma recurrente

Por lo general, es mucho más difícil tratar el linfoma si regresa después de la terapia curativa. Cuando es posible, se recomienda más quimioterapia intensiva, usualmente incluyendo un trasplante de células madre. Esto se hace a menudo en el contexto de un estudio clínico. También son una opción los estudios clínicos de formas más nuevas de tratamiento.

Información adicional sobre tratamiento

Si desea encontrar información más detallada sobre las opciones de tratamiento, inclusive algunas que no se mencionan en este documento, el National Cancer Institute (NCI) es una buena fuente de información.

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web (www.cancer.gov). Además, ofrece información detallada para el uso de los profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están disponibles en www.cancer.gov.

¿Qué debe preguntar al médico de su hijo sobre el linfoma no Hodgkin?

Como se indicó anteriormente, es importante que tenga conversaciones francas y abiertas con los miembros del equipo médico encargado de la atención de su hijo. Ellos desean contestar todas sus preguntas, no importa lo insignificantes que puedan parecer. Por ejemplo, tome en consideración las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tipo de linfoma no-Hodgkin tiene mi hijo?
  • ¿Cuál es la etapa (extensión) del linfoma y qué significa eso en nuestro caso?
  • ¿Se necesitan hacer otras pruebas antes de decidir sobre el tratamiento?
  • ¿Cuánta experiencia tiene con el tratamiento de este tipo de cáncer?
  • ¿Debemos pedir una segunda opinión?
  • ¿Cuáles son nuestras opciones de tratamiento?
  • ¿Qué tratamiento recomienda usted y por qué?
  • ¿Cuáles son los riesgos o los efectos secundarios (a corto y a largo plazo) de los tratamientos que sugiere?
  • ¿Qué necesitamos hacer a fin de estar listo para el tratamiento?
  • ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento? ¿Qué conllevará? ¿Dónde se administrará?
  • ¿Cómo afectará el tratamiento nuestras actividades diarias?
  • ¿Cuál es el pronóstico de mi hijo?
  • ¿Qué se haría si el tratamiento no surte efecto o si el linfoma regresa?
  • ¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitará mi hijo después del tratamiento?

También usted debe hablar con el médico de su hijo antes del tratamiento para averiguar cómo éste puede afectar la fertilidad. El médico puede recomendar un consejero o un especialista en fertilidad para discutir las opciones disponibles y ayudar en el proceso de toma de decisiones. Éstas son algunas preguntas que tal vez quiera hacer sobre el riesgo de infertilidad con el tratamiento del cáncer:

  • ¿Tendrá este tratamiento cualquier efecto a corto o a largo plazo en la reproducción? De ser así, ¿cuál es el impacto probable y cuánto tiempo tomará?
  • ¿Hay algo que se pueda hacer antes del tratamiento para prevenir la infertilidad?
  • ¿Interfiere cualquiera de las opciones de preservación de la fertilidad con el tratamiento del cáncer de mi hijo?
  • Si mi hijo se vuelve infértil, ¿cuáles son las opciones para tener una familia?
  • ¿Debemos hablar con un especialista en fertilidad?
  • Una vez mi hijo finalice el tratamiento, ¿cómo sabremos si él o ella es infértil?

Además de estas preguntas de ejemplo, asegúrese de anotar algunas que quiera hacer por su cuenta. Por ejemplo, usted podría desear más información acerca del tiempo de recuperación para poder planificar el horario de escuela de su hijo. Por otra parte, usted tal vez quiera preguntar sobre los estudios clínicos para los que su hijo pueda resultar elegible.

¿Qué pasa después del tratamiento del linfoma no Hodgkin en niños?

Durante varios años después del tratamiento, es muy importante que su hijo se realice exámenes regulares de seguimiento con el equipo de atención del cáncer. Los médicos seguirán vigilando para detectar signos de una enfermedad y de efectos secundarios a corto y largo plazo del tratamiento. Al principio, las visitas a los médicos serán más frecuentes, aunque el tiempo entre visitas puede ser extendido a medida que transcurra el tiempo.

Los exámenes generales después del tratamiento de linfoma no Hodgkin involucran exámenes físicos minuciosos, pruebas de laboratorio y algunas veces estudios por imágenes, tal como CT. Si el linfoma no Hodgkin recurre (regresa), usualmente es mientras el niño aún está recibiendo tratamiento o poco tiempo después. No es común que el linfoma no Hodgkin en niños regrese si no hay signos de la enfermedad después de un año de terminado el tratamiento.

Un beneficio de la atención de seguimiento es que le da a usted una oportunidad para discutir las preguntas y preocupaciones que puedan surgir durante y después de su recuperación de su hijo. Es importante que reporte inmediatamente al médico cualquier síntoma nuevo, para que se pueda determinar su causa y tratar, si es necesario.

Los médicos y otros miembros del equipo de atención a la salud recomiendan algunos programas especiales de apoyo para ayudar a los niños y a sus familias durante y después del diagnóstico y tratamiento contra un cáncer.

Efectos a largo plazo del tratamiento del cáncer

Gracias a importantes avances médicos, muchos niños que han recibido tratamiento para el cáncer viven hasta la edad adulta. Debido a que estos sobrevivientes de cáncer viven más tiempo, la salud de ellos como adultos se ha convertido en asunto de atención en los años recientes.

Así como el tratamiento del cáncer infantil requiere un método muy especializado, también lo requiere un seguimiento y supervisión de los efectos demorados del tratamiento. Es muy importante hacer un seguimiento minucioso después del tratamiento del cáncer.

Los sobrevivientes de cáncer infantil corren el riesgo, en cierto grado, de varios posibles efectos tardíos en sus tratamientos contra el cáncer. Este riesgo depende de varios factores, como el tipo de cáncer, el tipo de tratamientos que recibieron, las dosis del tratamiento del cáncer y la edad del niño en el momento de recibir el tratamiento.

Los efectos tardíos del tratamiento pueden incluir:

  • Problemas cardiacos y pulmonares después de recibir ciertos medicamentos de quimioterapia o recibir radioterapia en el tórax.
  • Crecimiento y desarrollo lento o disminuido.
  • Cambios en el desarrollo sexual y la capacidad para tener hijos.
  • Cambios en la función intelectual con dificultades de aprendizaje.
  • El origen de segundos cánceres más tarde en la vida. Aunque éstos ocurren pocas veces, se presentan con más frecuencia en las personas que recibieron radiación como tratamiento para el cáncer infantil, incluyendo linfoma.

Usted debe hablar sobre estos asuntos con el médico de su hijo. Si desea más información sobre éstos y otros posibles efectos tardíos, consulte el documento Childhood Cancer: Late Effects of Cancer Treatment de la Sociedad Americana del Cáncer.

La vida después del tratamiento

Después de que termine el tratamiento, usted y su hijo querrán olvidar esta experiencia tanto como sea posible. Eventualmente su hijo crecerá, será independiente y tendrá médicos nuevos. Es importante que usted o su hijo proporcione a los médicos nuevos los detalles exactos del diagnóstico y tratamiento del cáncer. La recopilación de todos los detalles poco después del tratamiento puede ser más fácil que tratar de obtenerlos en algún momento en el futuro. Hay cierta información que el médico de su hijo debe tener, aún cuando el niño sea adulto. Éstos incluyen:

  • Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si hubo hospitalización, una copia del resumen del alta hospitalaria que los médicos tienen que preparar cuando los pacientes dejan el hospital.
  • Una lista de las dosis finales de cada medicamento quimioterapéutico o de otro medicamento que su hijo haya recibido. (Ciertos medicamentos quimioterapéuticos tienen efectos secundarios a largo plazo específicos. Si puede pedir al médico que atiende el cáncer de su hijo una lista de ellos, podría ayudar a su nuevo médico de atención primaria.)
  • Si se administró radiación, un resumen final de la dosis y el área tratada.

¿Qué hay de nuevo en la investigación y tratamiento del linfoma no Hodgkin en niños?

En muchos centros médicos, hospitales universitarios y otras instituciones en todo el país se están llevando a cabo investigaciones sobre las causas, el diagnóstico y el tratamiento del linfoma no Hodgkin en niños.

Genética

Como se mencionó en la sección "¿Sabemos cuáles son las causas del linfoma no Hodgkin en niños?", los científicos están progresando en gran manera al entender mejor cómo los cambios en el ADN pueden causar que los linfocitos normales se conviertan en células de linfoma.

El entendimiento de los cambios genéticos que a menudo ocurren en el linfoma no Hodgkin está proporcionando una idea de la razón por la cual estas células pueden llegar a crecer tan rápidamente, vivir por tiempo prolongado y no convertirse en células maduras normales. En el futuro, esta información también se puede usar para desarrollar tratamientos contra el linfoma.

Este progreso ya ha dado como resultado pruebas extensamente mejoradas y altamente sensibles para detectar esta enfermedad. La prueba de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés), entre otras, pueden identificar las células del linfoma no Hodgkin según algunos de estos cambios genéticos. Esta prueba puede detectar una célula tumoral entre un millón de células normales. Esta prueba es útil para determinar si el linfoma ha sido destruido completamente con el tratamiento y si es posible que haya ocurrido una recaída.

Estudios clínicos de nuevos tratamientos

La mayoría de los niños con linfoma no Hodgkin reciben tratamiento en los centros médicos principales, en los que el tratamiento frecuentemente involucra la participación en estudios clínicos para proporcionarles la atención más actualizada. En los estudios clínicos se están investigando actualmente varias preguntas importantes como:

  • ¿Se pueden tratar de forma similar todos los linfomas no Hodgkin localizados (etapas I y II)?
  • ¿Cuál es la mejor duración de tratamiento para cada tipo de linfoma non Hodgkin?
  • ¿Se puede incluir en el tratamiento de los niños con linfoma no Hodgkin medicamentos que ayuden en una recuperación más rápida de las células normales de la médula ósea (factores de crecimiento)?
  • ¿Puede el tratamiento menos intenso proveer un resultado tan bueno como los tratamientos más intensos, y así evitar ciertos efectos secundarios a largo plazo?
  • ¿Pueden los nuevos medicamentos de quimioterapia y las nuevas combinaciones de ellos mejorar las tasas de curación?
  • ¿Se pueden agregar los medicamentos que no son quimioterapia, tal como los anticuerpos monoclonales, a los tratamientos actuales para que funcionen mejor? (Consulte "¿Cómo se trata el linfoma no Hodgkin en niños?” para una descripción de anticuerpos monoclonales).

Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

Tenemos material informativo relacionado con este tema que también puede ayudarle. Los siguientes materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea de ayuda sin cargo.

Después del diagnóstico: una guía para los pacientes y sus familiares

Because Someone I Love Has Cancer

Trasplante de células madre de la médula ósea y de la sangre periférica

Childhood Cancer: Late Effects of Cancer Treatment

Niños diagnosticados con cáncer: haciendo frente con la diagnosis.

Niños diagnosticados con cáncer: aspectos financieros y de seguro médico

Niños diagnosticados con cáncer: Returning to School

Niños diagnosticados con cáncer: cómo entender el sistema de atención médica

Closing the Umbrella: When Your Child's Treatment Ends

Family Medical Leave Act (FMLA)

Health Professionals Associated With Cancer Care

Pediatric Cancer Centers

Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares

Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares

What Happened to You, Happened to Me (children's booklet)

When Your Brother or Sister Has Cancer (children's booklet)

Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad Americana del Cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los costos o para hacer un pedido.

Angels & Monsters: A Child's Eye View of Cancer (for adults and teens)

Because...Someone I Love Has Cancer (kids' activity book)

Caregiving: A Step-By-Step Resource for Caring for the Person with Cancer at Home

Jacob has Cancer: His Friends Want to Help (coloring book for a child with a friend who has cancer)

Organizaciones nacionales y sitios en Internet*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

Candlelighters Childhood Cancer Foundation
Teléfono sin cargo: 1-800-366-CCCF (1-800-366-2223)
Sitio Web: www.candlelighters.org

CureSearch (National Childhood Cancer Foundation and Children's Oncology Group)
Teléfono sin cargo: 1-800-458-6223
Sitio Web: www.curesearch.org

Leukemia & Lymphoma Society
Teléfono sin cargo: 1-800-955-4572
Sitio Web: www.lls.org

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargo: 1-800-422-6237
Sitio Web: www.cancer.gov

National Children's Cancer Society, Inc.
Teléfono sin cargo: 1-800-5-FAMILY (1-800-532-6459)
Sitio Web: www.children-cancer.org

National Dissemination Center for Children with Disabilities (NICHCY)
Teléfono sin cargo: 1-800-695-0285
Sitio Web: www.nichcy.org

Starlight Children's Foundation
Número de teléfono: 1-310-479-1212
Sitio Web: www.starlight.org

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Otras publicaciones*

100 Questions & Answers About Your Child's Cancer, Jones and Bartlett Publishers, 2004.

Cancer & Self-Help: Bridging the Troubled Waters of Childhood Illness, Mark A. Chester and Barbara K. Chesney. University of Wisconsin Press, 1995.

Care for Children and Adolescents with Cancer: Questions and Answers. National Cancer Institute. Available at: www.cancer.gov/cancertopics/factsheet/NCI/children-adolescents or call 1-800-332-8615.

Childhood Cancer: A Parent's Guide to Solid Tumor Cancers, Honna Janes-Hodder and Nancy Keene. O'Reilly and Associates, 2000.

Children with Cancer: A Comprehensive Reference Guide for Parents (2nd ed.), Jeanne Munn Bracken and Pruden Pruden, Oxford University Press, 2005.

Educating the Child With Cancer: A Guide for Parents and Teachers, Nancy Keene. Candlelighters Childhood Cancer Foundation, 2003.

Living with Childhood Cancer: A Practical Guide to Help Families Cope, Leigh A. Woznick and Carol D. Goodheart, American Psychological Association, 2002.

Surviving Childhood Cancer: A Guide for Families, Margo Joan Fromer. New Harbinger Publications, 1998.

When Bad Things Happen to Good People, Harold Kushner. G.K. Hall, 1982.

When Someone You Love Is Being Treated for Cancer. National Cancer Institute. Available at: www.cancer.gov/cancertopics/when-someone-you-love-is-treated, or call 1-800-332-8615.

Young People with Cancer: A Handbook for Parents. National Cancer Institute, 2003. Available at: www.cancer.gov/cancertopics/youngpeople, or call 1-800-332-8615.

Your Child in the Hospital: A Practical Guide for Parents (2nd Edition), Nancy Keene and Rachel Prentice. O'Reilly & Associates, 1999 (también disponible en español).

Libros para adolescentes y niños

Aunque estos libros están redactados para niños, los de menor edad reciben más ayuda cuando un adulto les lee y les ayuda a reflexionar sobre lo que significa para ellos las diferentes partes del libro.

The Amazing Hannah, Look at Everything I Can Do! Amy Klett. Candlelighters Childhood Cancer Foundation, 2002. For ages 1 to 6 (también disponible en español).

Chemo, Craziness and Comfort: My Book about Childhood Cancer, Nancy Keene. Candlelighters Childhood Cancer Foundation, 2002. Can be ordered from www.candlelighters.org. For ages 6 to12.

Childhood Cancer Survivors: A Practical Guide to Your Future (2nd ed.), Kathy Ruccione, Nancy Keene, and Wendy Hobbie, Patient Centered Guides, 2006. For older teens.

Going to the Hospital, Fred Rogers. Paperstar Book, 1997. For ages 4 to 8.

Life Isn't Always A Day at the Beach: A Book for All Children Whose Lives Are Affected by Cancer, Pam Ganz. Published by High-Five Publishing, 1996. Workbook for ages 6 to 10.

Little Tree: A Story for Children with Serious Medical Problems, Joyce C. Mills. Magination Press, 2003. For ages 4 to 8.

Living Well With My Serious Illness, Marge Heegaard. Published by Fairview Press, 2003. For ages 8 to 12.

Me and My Marrow, Karen Crowe. Fujsawa Healthcare, 1999. You can buy it as a book, but it's also available online at: www.meandmymarrow.com/book/toc_ie.htm. For teens.

My Book for Kids with Cansur [sic], Jason Gaes. Viking Penguin, 1998. For ages 4 to 8.

Oncology, Stupology…I Want to go Home! Marilyn K. Hershey. Butterfly Press, 1999. For ages 8 to 12 (también disponible en español).

What About Me? When Brothers and Sisters Get Sick, Allan Peterkin and Frances Middendorf. Magination Press, 1992. For brothers and sisters (ages 4 to 8) of a child with cancer.

When Someone Has a Very Serious Illness: Children can learn to cope with loss and change, Marge Heegaard. Woodland Press, 1991. For ages 6 to 12.

Why, Charlie Brown, Why? A Story About What Happens When a Friend is Very Ill, Charles M. Schultz. Ballantine Publishing Group, 1990. For ages 6 to 12.

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en Internet en www.cancer.org.

Referencias

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Cairo MS, Raetz E, Lim MS, et al. Childhood and adolescent non-Hodgkin lymphoma: New insights in biology and critical challenges for the future. Pediatr Blood Cancer. 2005;45:753–769.

National Cancer Institute Physician Data Query (PDQ). Childhood Non-Hodgkin Lymphoma Treatment. 2009. Accessed at www.cancer.gov/cancertopics/pdq/treatment/child-non-hodgkins/healthprofessional on March 20, 2009.

Margolin JF, Poplack DG. Leukemias and lymphomas of childhood. In: DeVita VT, Lawrence TS, Rosenberg SA, eds. DeVita, Hellman, and Rosenberg's Cancer: Principles and Practice of Oncology. 8th ed. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins; 2008:2085–2098.

Sandlund JT, Onciu M. Childhood lymphoma. In: Abeloff MD, Armitage JO, Niederhuber JE. Kastan MB, McKenna WG, eds. Abeloff's Clinical Oncology. 4th ed. Philadelphia, Pa: Elsevier; 2008:2171–2190.

Toma P, Granata C, Rossi A, Garaventa A. Multimodality imaging of Hodgkin disease and non-Hodgkin lymphoma in children. Radiographics. 2007;27:1335–1354.


Fecha de última actualización: 07/24/2009
Fecha de último cambio o revisión: 07/24/2009