Linfoma no Hodgkin en niños

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se diagnostica el linfoma no Hodgkin en niños?

Ciertas señales y síntomas pudieran sugerir que un niño puede tener linfoma no Hodgkin, aunque se necesitan realizar pruebas para confirmar el diagnóstico. Los exámenes y pruebas que se describen a continuación se usan para diagnosticar la enfermedad, para ayudar a determinar el tipo de linfoma y para medir su grado de avance.

Señales y síntomas

El linfoma no Hodgkin en niños puede causar muchas señales y síntomas diferentes dependiendo del lugar donde se originó. En algunos casos, puede que no cause ningún síntoma sino hasta que crecen bastante.

Ganglios linfáticos cercanos a la piel

El linfoma no Hodgkin puede crecer en los ganglios linfáticos cercanos a la superficie del cuerpo (a los lados del cuello, en las áreas de las axilas, encima de la clavícula, o en el área de la ingle). Esto ocasiona que el tamaño de los ganglios aumente, lo que a menudo se ve o se palpa como protuberancias debajo de la piel. A menudo, el niño, uno de sus padres o el médico notan estas protuberancias. Los ganglios linfáticos agrandados se presentan con más frecuencia debido a infecciones que por linfoma no Hodgkin.

Abdomen

Si el linfoma crece en el abdomen, éste se puede tornar inflamado o causar dolor. También puede presentarse una acumulación de líquidos, lo que causa incluso más inflamación. El linfoma puede a veces causar que el bazo se torne agrandado y ocasione presión al estómago. Esto puede causar que un niño tenga sensación de llenura después de comer sólo una pequeña cantidad de comida.

Cuando el linfoma causa inflamación cerca de los intestinos, puede bloquearse el paso del excremento, lo que pudiera causar dolor abdominal. La presión o el bloqueo pueden también causar náusea o vómito.

El linfoma también puede impedir que la orina salga del riñón. Esto puede causar problemas renales, lo que puede ocasionar disminución en la emisión de orina, cansancio, pérdida de apetito, náusea, o inflamación de las manos y los pies.

Tórax

Cuando el linfoma se origina en el timo o en los ganglios linfáticos del pecho, puede comprimir el área cercana a la tráquea. Esto puede ocasionar tos, falta de respiración y dificultad para respirar.

La vena cava superior (VCS) es una vena grande que lleva sangre desde la cabeza y brazos de vuelta al corazón. Esta vena pasa cerca del timo y de los ganglios linfáticos dentro del tórax. Los linfomas en esta área pueden hacer presión en la vena cava superior, lo que puede causar que la sangre se retenga en las venas. Esto puede causar inflamación en el rostro, cuello, brazos y la parte superior del tórax (algunas veces con una coloración roja azulada de la piel). También puede causar dificultad para respirar, así como dolores de cabeza, mareos y, si afecta el cerebro, un cambio en el conocimiento. Esta afección, conocida como síndrome SVC puede ser potencialmente mortal y requiere tratamiento inmediato.

Cerebro y médula espinal

Algunos tipos de linfoma pueden propagarse al área que rodea el cerebro y la médula espinal. Esto puede causar problemas como dolor de cabeza, cambios en la visión, adormecimiento facial y dificultad para hablar.

Piel

Algunos linfomas pueden afectar la piel en sí, ya que pueden causar protuberancias (masas) de color rojizas a púrpura debajo de la piel que causan picor.

Médula ósea

Los linfomas a veces se propagan a la médula ósea, la parte suave del interior de ciertos huesos en donde se forman las nuevas células de la sangre. Si las células del linfoma desplazan a las células normales que producen sangre, esto puede causar escasez de algunos tipos de células sanguíneas. Los síntomas que esto puede causar incluyen moretones o sangrado que ocurre fácilmente (debido a falta de plaquetas), infecciones frecuentes (debido a la falta de glóbulos blancos) o cansancio y piel pálida (debido a la falta de glóbulos rojos).

Síntomas generales

Además de causar síntomas y señales en la parte de cuerpo donde se originó, el linfoma no Hodgkin puede causar síntomas generalizados, tales como:

  • Fiebre y escalofríos.
  • Sudoración (particularmente durante la noche).
  • Pérdida de peso inexplicable.

Cuando hablan sobre el linfoma, los médicos a veces se refieren a éstos como síntomas B. La presencia de síntomas B a menudo se observan en linfomas de crecimiento más rápido.

Antecedentes médicos y examen físico

Si cualquier signo y síntoma sugiere la posibilidad de linfoma, el médico querrá hacer un historial médico, incluyendo por cuánto tiempo se han estado presentando los síntomas. Puede que el médico también pregunte si hay algún antecedente de posibles factores de riesgo, tal como problemas con el sistema inmunológico.

Durante el examen físico, el médico probablemente se concentrará en cualquier ganglio linfático agrandado u otras áreas que causen preocupación. Por ejemplo, se palpará el abdomen para detectar signos de un bazo o hígado agrandado. Debido a que las infecciones son la causa más común de los ganglios linfáticos agrandados, el médico determinará si hay infección en la parte del cuerpo cercana a cualquier ganglio linfático inflamado.

El diagnóstico del linfoma en un niño se puede dificultar y podrían demorarse, ya que el agrandamiento de los ganglios linfáticos es comúnmente causado en los niños por una infección. Normalmente hay poca preocupación en niños con ganglios linfáticos que estén agrandados a menos que sean demasiado grandes (más de una pulgada de ancho).

Incluso en estos casos, usualmente se le administra al niño un curso de antibióticos primero para ver si el tamaño de los ganglios se reducirá. Si el tamaño no se reduce, se realizan pruebas adicionales, usualmente mediante la extracción de una pequeña porción del ganglio linfático, o posiblemente todo el ganglio, para realizar una biopsia (consulte la próxima sección). No obstante, puede que se necesite realizar una biopsia de inmediato si parece que los ganglios linfáticos están creciendo rápidamente o si la salud del niño está empeorando.

Biopsia

Muchos de los síntomas del linfoma no Hodgkin no son lo suficientemente específicos como para decir con certeza si un niño tiene linfoma. Otros problemas no relacionados con el cáncer, como las infecciones, causan con más frecuencia, la mayoría de estos síntomas. Sin embargo, también podrían ser a causa de otros tipos de cáncer. Los principales tipos de linfoma no Hodgkin en niños pueden causar muchos de los mismos síntomas, pero requieren de tratamientos ligeramente diferentes, por lo que es importante diferenciarlos.

Por estas razones, se necesita un diagnóstico preciso, y la única manera de hacerlo es mediante la extracción de una parte o todo el ganglio linfático anormal para examinarlo con un microscopio y hacer otras pruebas de laboratorio. Esto se conoce como biopsia.

Tipos de biopsias utilizadas en el diagnóstico del linfoma no Hodgkin

Existen varios tipos de biopsias. Los médicos deciden cuál utilizar según los aspectos de cada situación. El objetivo es obtener una muestra suficientemente grande como para hacer un diagnóstico preciso lo más pronto posible, con los menos efectos secundarios posibles.

Biopsia por aspiración con aguja fina o biopsia por punción con aguja gruesa: en la biopsia por aspiración con aguja fina (fine needle aspiration, FNA), el médico utiliza una aguja hueca muy fina adherida a una jeringa para extraer (aspirar) una pequeña cantidad de tejido de un ganglio linfático agrandado o de una masa tumoral. Para la biopsia por punción se usa una aguja más gruesa para extraer un fragmento de tejido ligeramente más grande.

Para un ganglio agrandado que está cerca de la superficie del cuerpo, el médico puede dirigir la aguja mientras palpa el ganglio. Si el área agrandada se encuentra profunda dentro del cuerpo (como en el timo o los ganglios del abdomen), el médico puede guiar la aguja mientras la ve en una tomografía computarizada o ecografía (consulte la sección sobre los estudios por imágenes más adelante en esta sección).

La principal ventaja de la FNA es que no requiere cirugía. En los adultos, estos tipos de biopsia a menudo pueden llevarse a cabo solo con anestesia local para adormecer el área. En los niños, puede que se requiera sedación o incluso anestesia general (donde el paciente está en un sueño profundo).

La desventaja principal de las biopsias con aguja consiste en que en algunos casos la aguja puede que no extraiga suficiente cantidad de muestra para hacer un diagnóstico definido. La mayoría de los médicos no hacen biopsias con agujas si tienen una fuerte sospecha de que existe un linfoma. Pero si el médico sospecha que la inflamación de los ganglios linfáticos se debe a una infección (incluso después de recibir antibióticos), la biopsia con aguja puede ser el primer tipo de biopsia que se haga. Es posible que se requiera de una biopsia escisional (vea información más adelante) para diagnosticar y clasificar el linfoma, aun después de hacer una biopsia con aguja.

Una vez se diagnostica el linfoma, a veces se utilizan biopsias con agujas para examinar áreas en otras partes del cuerpo que pudieran indicar una propagación del linfoma o que éste haya regresado después del tratamiento.

Biopsia por escisión o incisión: si se sospecha un linfoma, éstas son los tipos de biopsias que se realizan comúnmente. En estos procedimientos, un cirujano corta a través de la piel para extirpar el ganglio entero (biopsia por escisión) o una pequeña parte de un tumor grande (biopsia por incisión).

Si el ganglio se encuentra cerca de la superficie de la piel, ésta es una operación sencilla que se puede hacer con anestesia local (medicina que se usa para adormecer sólo el sitio de la biopsia) y sedación o anestesia general (en la que el niño duerme profundamente). Si el ganglio se encuentra dentro del tórax o del abdomen, entonces se utiliza anestesia general.

Este método casi siempre proporciona suficiente de una muestra para hacer un diagnóstico del tipo exacto de linfoma no Hodgkin.

Otros tipos de biopsias

Estos tipos de biopsias no se hacen normalmente para diagnosticar linfoma, pero puede que se hagan para ayudar a determinar la extensión de la propagación si un linfoma ya ha sido diagnosticado.

Aspiración y biopsia de la médula ósea: estas pruebas ayudan a determinar si el linfoma ha alcanzado la médula ósea. Las dos pruebas usualmente se hacen al mismo tiempo. Generalmente las muestras de biopsia se toman de la parte posterior de los huesos de la pelvis (cadera), aunque en algunos casos se pueden tomar de la parte delantera de los huesos de la cadera o de otros huesos.

En la aspiración de la médula ósea, la piel que recubre la cadera y la superficie del hueso se adormece con un anestésico local para que el procedimiento cause menos molestias. En la mayoría de los casos, a los niños se les administrará otros medicamentos para adormecerlos o algo de anestesia general de manera que estén dormidos durante la biopsia. Luego se inserta una aguja delgada y hueca en el hueso, y se usa una jeringa para aspirar una pequeña cantidad de médula ósea líquida.

Generalmente se realiza una biopsia de médula ósea inmediatamente después de la aspiración. Se extrae un pequeño trozo de hueso y de médula con una aguja ligeramente más grande que se coloca en el hueso. Una vez que se hace la biopsia, se aplica presión en el sitio para ayudar a detener cualquier sangrado.

Punción lumbar: esta prueba se usa para detectar células de linfoma en el líquido cefalorraquídeo (cerebrospinal fluid, CSF), que es el líquido que baña el cerebro y la médula espinal.

Para esta prueba, el médico primero adormece un área en la parte más baja de la espalda cerca de la columna vertebral. Por lo general, el médico también le administra medicinas al niño para que duerma durante el procedimiento. Entonces se introduce una pequeña aguja hueca entre los huesos de la médula espinal para extraer algo de líquido.

En niños que han sido diagnosticados con linfoma, una punción lumbar también se puede usar para administrar medicamentos de quimioterapia en el CSF a fin de evitar o tratar la propagación del linfoma a la médula espinal y al cerebro.

Muestras del líquido pleural o peritoneal: la propagación del linfoma a las membranas finas que recubre el interior del tórax y el abdomen puede causar acumulación de líquido. El líquido pleural (dentro del tórax) o líquido peritoneal (dentro del abdomen) puede extraerse colocando una aguja hueca a través de la piel en el tórax o en el abdomen.

Antes del procedimiento, el médico usa un anestésico local para adormecer la piel y puede que le administra otros medicamentos al niño para que esté somnoliento o dormido durante el procedimiento. Luego, se extrae el líquido y se examina con un microscopio para determinar si hay células de linfoma.

Al procedimiento que se usa para remover el líquido del tórax se le llama toracocentesis. Cuando se usa para extraer el líquido que se encuentra en el interior del abdomen, se le llama paracentesis.

Pruebas de laboratorio en muestras de biopsia para diagnosticar y clasificar el linfoma

Un patólogo, quien es un médico con entrenamiento especial en el reconocimiento de células cancerosas, examina todas las muestras de biopsia y líquidos con el microscopio. El médico examina el tamaño y la forma de las células, así como la forma en que están agrupadas. Esto puede revelar no sólo si un niño tiene un linfoma, sino también qué tipo de linfoma tiene. Debido a que puede ser complicado diagnosticar el linfoma, resulta útil que el patólogo se especialice en enfermedades de la sangre.

Algunas veces, los patólogos pueden indicar la clase de linfoma que tiene un niño al observar las células, aunque usualmente se necesitan hacer otros tipos de pruebas de laboratorio en las muestras para confirmar el diagnóstico.

Inmunohistoquímica

En esta prueba, una parte de la muestra de biopsia se trata con anticuerpos especiales (versiones de proteínas del sistema inmunológico artificiales) que se adhieren a moléculas específicas en la superficie celular. Estos anticuerpos causan cambios de color que pueden observarse bajo un microscopio. La prueba puede ser útil para identificar los diferentes tipos de linfoma no Hodgkin y para distinguirlos entre sí y de otras enfermedades.

Citometría de flujo

Al igual que la inmunohistoquímica, esta prueba analiza ciertas sustancias en la superficie exterior de las células, lo cual ayuda a identificar el tipo de células que son. Sin embargo, esta prueba puede identificar muchas más células que la inmunohistoquímica.

Para esta prueba, una muestra de las células se trata con anticuerpos especiales que se pegan a las células sólo si estas sustancias están presentes en sus superficies. Las células son luego pasadas por delante de un rayo láser. Si se han adherido anticuerpos a las células, el rayo láser causa que reflejen luz, y esto se puede medir y analizar por medio de una computadora. Los grupos de células se pueden separar y contar mediante estos métodos.

Esta prueba se usa con más frecuencia para inmunofenotipos, (clasificación de las células del linfoma según las sustancias [antígenos] sobre sus superficies). Los diferentes tipos de linfocitos tienen diferentes antígenos en su superficie. Estos antígenos también pueden cambiar conforme cada célula madura.

La citometría de flujo puede ayudar a determinar si la inflamación de un ganglio linfático se debe a un linfoma, a algún otro tipo de cáncer o a una enfermedad no cancerosa. También puede ayudar a los médicos a determinar el tipo exacto de linfoma para así poder seleccionar el mejor tratamiento.

Citogenética

Esta técnica permite a los médicos evaluar los cromosomas (hebras largas de ADN) en las células del linfoma. Ellos examinan las células con un microscopio para ver si los cromosomas tienen alguna translocación (donde parte de un cromosoma se ha desprendido y ahora está unida a otro cromosoma), como sucede en ciertos tipos de linfomas. Algunas células de linfoma también pueden tener demasiados cromosomas, muy pocos cromosomas, u otras anomalías cromosómicas. Estos cambios se pueden utilizar para ayudar a identificar el tipo de linfoma.

Las pruebas citogenéticas normalmente tardan de dos a tres semanas, esto se debe a que las células del linfoma tienen que crecer en cajas de Petri durante un par de semanas antes de que sus cromosomas puedan verse bajo el microscopio.

Pruebas genéticas moleculares

Estas pruebas estudian más detenidamente el ADN de las células del linfoma. Pueden detectar la mayoría de los cambios que son visibles en un microscopio en las pruebas citogenéticas, así como otros que no se pueden observar.

Hibridización fluorescente in situ (fluorescent in situ hybridization, FISH): es un procedimiento similar a la prueba citogenética. Utiliza tintes fluorescentes especiales que sólo se adhieren a ciertas partes de los cromosomas. La prueba FISH puede encontrar la mayoría de los cambios cromosómicos (como translocaciones) que son visibles bajo un microscopio en las pruebas citogenéticas convencionales, así como algunos cambios que son demasiado pequeños para verlos con la prueba citogenética usual.

La prueba FISH se puede usar para detectar cambios específicos en los cromosomas. Se puede usar en muestras regulares de sangre y médula ósea. Es muy precisa y generalmente se obtienen los resultados en un par de días, razón por la cual esta prueba se usa ahora en muchos centros médicos.

Reacción en cadena de la polimerasa: ésta es una prueba de ADN de alta sensibilidad que también puede encontrar algunos cambios cromosómicos tan pequeños que no se pueden ver con el microscopio, incluso si hay muy pocas células leucémicas en una muestra.

Estas pruebas también pueden detectar ciertos genes que han sido "activados" y que están contribuyendo al crecimiento anormal de las células del linfoma. Conforme los investigadores aprendan más sobre los linfomas, estas pruebas se tornarán aún más importantes.

Análisis de sangre

Los análisis de sangre miden las cantidades de ciertos tipos de células y químicos en la sangre. Aunque no se usan para diagnosticar linfoma, a veces pueden ayudar a determinar cuán avanzado es el linfoma.

El recuento sanguíneo completo (complete blood count, CBC) es una prueba que mide los niveles de las diferentes células en la sangre, tal como los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. El CBC frecuentemente se hace con un recuento diferencial, el cual cuenta el número de los diferentes tipos de glóbulos blancos. En niños que se sabe tienen linfoma, los bajos recuentos de células sanguíneas podrían indicar que el linfoma está creciendo en la médula ósea y está afectando la producción de nuevas células sanguíneas.

Los niveles de un químico llamado LDH en la sangre, a menudo estarán anormalmente altos en los pacientes con linfomas de crecimiento rápido.

Las pruebas de química sanguínea pueden ayudar a detectar problemas del hígado o de los riñones causados por la propagación de las células del linfoma o por ciertos medicamentos de quimioterapia. Los análisis de sangre también pueden ayudar a determinar si se necesita un tratamiento para corregir los niveles bajos o altos de ciertos minerales en sangre. Las pruebas también se pueden hacer para asegurarse de que el proceso de coagulación de la sangre sea normal.

Para algunos tipos de linfoma, su médico también puede ordenar otros análisis de sangre para determinar si el niño se ha infectado con ciertos virus, tal como el virus de Epstein-Barr (EBV), el virus de hepatitis B (HBV), o el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Las infecciones con algunos de estos virus pueden afectar el tratamiento de su hijo.

Estudios por imágenes para el diagnóstico y clasificación por etapa del linfoma no Hodgkin

Los estudios por imágenes utilizan rayos X, ondas sonoras, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar a encontrar un área sospechosa que pudiera ser cancerosa, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer o ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz. A los niños con linfoma no Hodgkin usualmente se les hace algunos (pero no todos) de los siguientes estudios por imágenes.

Radiografía de tórax

Una radiografía del tórax se puede hacer para detectar ganglios linfáticos agrandados dentro del tórax.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un procedimiento radiológico que produce imágenes transversales detalladas del cuerpo. Contrario a una radiografía regular, las CT pueden mostrar el detalle en tejidos blandos (tal como órganos internos). Esta prueba puede ayudar a indicar si cualquiera de los ganglios linfáticos u órganos en el cuerpo están agrandados. La CT se puede usar para identificar ganglios linfáticos agrandados u otras masas en el tórax, abdomen, pelvis, cabeza y cuello.

En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en una radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira alrededor del niño. Luego una computadora combina éstas en imágenes de las secciones de la parte de su cuerpo bajo estudio.

Antes del estudio, puede que le pidan a su hijo que tome una solución de contraste y/o reciba una inyección intravenosa (IV) de un tinte de contraste que ayuda a delinear mejor las áreas anormales en el cuerpo. Su hijo pudiera necesitar una línea intravenosa (IV) para inyectarle el material de contraste. La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de decirle al médico si su hijo tiene alguna alergia o si alguna vez ha tenido alguna reacción a cualquier material de contraste usado para rayos X.

Su hijo necesitará acostarse inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el examen. Puede que a algunos niños más pequeños se les administre un medicamento que ayude a mantenerlos calmados o que los ponga a dormir durante el examen. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Actualmente, muchos centros médicos usan la tomografía computarizada espiral (también conocida como CT helicoidal), la cual finaliza el estudio con más rapidez (usando menos radiación) y también provee imágenes más detalladas.

Las tomografías computarizadas se usan para guiar con precisión una aguja de biopsia en un área en las que se sospecha hay un tumor o en un ganglios linfático agrandado. Para este procedimiento, llamado biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada, el niño permanece dormido en la mesa de la CT, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de la masa. Entonces, se obtiene una muestra de biopsia y se examina con el microscopio.

Ecografía (sonograma)

La ecografía usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de los órganos internos o masas. Para esta prueba, se coloca sobre la piel un pequeño instrumento que parece un micrófono y que se llama transductor (que primero se lubrica con gel). Este instrumento emite ondas de sonido y recoge los ecos conforme rebotan en los órganos. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla.

Por lo general, esta prueba es fácil de realizar y en ella no se utiliza radiación. Simplemente su hijo se acuesta sobre una camilla, y el técnico pasa el transductor sobre el área del cuerpo que se está examinando.

Se puede usar para observar los ganglios linfáticos cercanos a la superficie del cuerpo o para observar ganglios linfáticos agrandados dentro de su abdomen u órganos como el hígado y el bazo. (No se puede usar para observar órganos o ganglios linfáticos en el tórax debido a que las costillas bloquean las ondas sonoras). Algunas veces se usa para ayudar a guiar una aguja de biopsia hacia un ganglio linfático agrandado. También puede usarse para detectar si los riñones han crecido en tamaño debido a que el flujo de la orina ha sido bloqueado por ganglios linfáticos agrandados.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la tomografía computarizada (CT), las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, la MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo.

A menudo se inyecta un material de contraste, llamado gadolinio, en una vena para mostrar mejor los detalles. El material de contraste usualmente no causa reacciones alérgicas.

Este estudio no se usa con tanta frecuencia como la CT para linfomas, pero la MRI es muy útil para examinar el cerebro y la médula espinal si un niño tiene síntomas que podrían ser causados por problemas en el sistema nervioso.

Las MRI toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Es posible que su hijo necesite acostarse en el interior de un tubo estrecho, que es confinante y puede ser angustioso, por lo cual algunas veces es necesario sedar al niño. Las nuevas máquinas de MRI más abiertas pueden ser otra opción. El equipo de MRI emite zumbidos de alto volumen y ruidos de chasquido que posiblemente parezcan molestos a su hijo. En algunos lugares se ofrecen audífonos o tapones para los oídos con el fin de ayudar a bloquear este ruido.

Pruebas de medicina nuclear

Para estas pruebas, se inyecta una solución ligeramente radioactiva en la sangre que viaja por todo el cuerpo y, dependiendo de la sustancia utilizada, se acumula en un área específica. Luego se usa un tipo especial de cámara para obtener una fotografía de las áreas activas. A menudo, estas pruebas pueden ofrecer información sobre cuán activos están los tumores, en lugar de crear sólo una imagen de sus estructuras.

Tomografía por emisión de positrones: la tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) conlleva inyectar una forma de azúcar radiactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. Debido a que las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben grandes cantidades del azúcar. Después de aproximadamente una hora, su hijo será colocado en la camilla de la máquina de la PET. Él o ella permanecerá acostado por aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radioactividad en el cuerpo. La imagen no es tan detallada como una CT o las MRI, pero proporciona información útil sobre todo el cuerpo.

La PET puede ayudar a determinar si un ganglio linfático agrandado contiene linfoma o si es benigno. Además, puede ayudar a localizar áreas pequeñas que pudieran ser linfoma, incluso si el área parece normal en una CT.

Además se puede usar para indicar si un linfoma está respondiendo al tratamiento. Algunos médicos repetirán la PET después de uno o dos cursos de quimioterapia. Si la quimioterapia surte efecto, los ganglios linfáticos ya no adquieren tanta azúcar radioactiva. La PET también se utiliza después del tratamiento para ayudar a decidir si los ganglios linfáticos agrandados todavía contienen linfoma o si simplemente se trata de tejido cicatricial.

Algunas máquinas más nuevas pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto permite al médico comparar las áreas de mayor radioactividad en la PET con la apariencia más detallada de esa área en la CT.

Gammagrafía con galio: para este estudio, se inyecta una solución que contiene una dosis pequeña de galio radioactivo en una vena, y el tejido linfático del cuerpo la atrae. Varios días más tarde, se usa una cámara especial para detectar la radioactividad y mostrar la ubicación del galio. Estos estudios pueden encontrar tumores de linfoma en los huesos y en otros órganos.

Este estudio no se usa tanto como en el pasado, pues muchos médicos optan por hacer la PET. Algunas veces, sigue siendo útil para localizar áreas de linfoma que la PET pudiera pasar por alto. También puede ayudar a distinguir una infección de un linfoma cuando el diagnóstico es incierto.

Gammagrafía ósea: para este estudio se utiliza una sustancia radioactiva distinta (tecnecio). Después de que se inyecta en una vena, viaja a las áreas del hueso afectadas. El linfoma en los huesos a menudo causa daño y una gammagrafía ósea lo podrá detectar. Sin embargo, la gammagrafía ósea también detecta problemas que no estén relacionados con el cáncer, tales como la artritis y las fracturas.

Por lo general, este estudio no se hace a menos que el niño esté presentando dolor de huesos o los resultados de una prueba de laboratorio sugieran que el linfoma pudo haber alcanzado los huesos.


Fecha de última actualización: 10/29/2012
Fecha de último cambio o revisión: 02/22/2014