Linfoma no Hodgkin en niños

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Tratamiento contra el Linfoma no Hodgkin en niños TEMAS

¿Cómo se trata el linfoma no Hodgkin en niños?

Información general sobre tratamientos

Los niños y los adolescentes con linfoma no Hodgkin, así como sus familiares tienen necesidades especiales. Estas necesidades se pueden atender mejor en los centros de cáncer para niños y adolescentes en coordinación con el médico de cabecera de su hijo. Estos centros tienen la ventaja de ofrecer tratamiento por parte de profesionales de la salud que son especialistas y que conocen las diferencias entre los cánceres en los adultos y aquellos que ocurren en los niños y adolescentes, así como las necesidades únicas de las personas más jóvenes con cáncer.

Para los linfomas infantiles, este equipo de profesionales de la salud es usualmente dirigido por un oncólogo pediátrico, un médico que usa quimioterapia y otras medicinas para tratar los cánceres en los niños. Puede que muchos otros especialistas también participen en la atención de su hijo, incluyendo a otros médicos, asistentes médicos, enfermeras practicantes, enfermeras, sicólogos, trabajadores sociales, especialistas en rehabilitación y otros profesionales de la salud. Para más información, lea nuestro documento Children Diagnosed With Cancer: Understanding the Health Care System.

Una vez que se haya diagnosticado el linfoma y se hayan hecho las pruebas para determinar su etapa, el equipo de profesionales que atiende el cáncer de su hijo discutirá con usted las opciones de tratamiento. Los factores más importantes en la selección de un tratamiento incluyen el tipo y la etapa del cáncer, aunque otros factores también pueden desempeñar un papel. Puede que el tratamiento intensivo para el linfoma infantil cause efectos secundarios graves. Es importante hablar con el médico de su hijo sobre todas las opciones de tratamiento así como de los posibles efectos secundarios, para que pueda tomar una decisión basada en información. (Para una lista de algunas preguntas que puede formular, lea la sección “¿Qué debe preguntar al médico de su hijo sobre el linfoma no Hodgkin?”.

La quimioterapia (a veces con otros medicamentos) es el tratamiento principal para todos los niños con linfoma no Hodgkin, ya que puede alcanzar todas las partes del cuerpo y destruir las células del linfoma donde quiera que pudieran estar. Incluso si el linfoma parece estar limitado a un solo ganglio linfático inflamado, el linfoma no Hodgkin en un niño a menudo se ha propagado para el momento del diagnóstico. Las células del linfoma probablemente están en otros órganos, pero son demasiado pequeñas para ser palpadas por el médico o vistas en los estudios por imágenes. Algunas veces podría ser necesario administrar quimioterapia en altas dosis seguida de un trasplante de células madre si el linfoma regresa después del tratamiento.

Otros tipos de tratamiento, como la cirugía y la radiación, desempeñan un papel mucho menor en el tratamiento del linfoma infantil.

Si está considerando participar en un estudio clínico

Los estudios clínicos consisten en investigaciones minuciosamente controladas que se llevan a cabo para estudiar con mayor profundidad nuevos tratamientos o procedimientos promisorios. Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más avanzada para el cáncer. En algunos casos, puede que sean la única manera de lograr acceso a tratamientos más recientes. También es la mejor forma que tienen los médicos de aprender mejores métodos para tratar el cáncer. Aun así, no son adecuados para todas las personas.

Si está interesado en aprender más sobre los estudios clínicos que podrían ser adecuados para usted, comience por preguntar a su médico si en la clínica u hospital donde trabaja se realizan estudios clínicos. También puede comunicarse con nuestro servicio de compatibilidad de estudios clínicos al 1-800-303-5691 para obtener una lista de los estudios que cumplen con sus necesidades desde el punto de vista médico, o puede leer el artículo Estudios clínicos: lo que necesita saber para más información.

Si está considerando métodos complementarios y alternativos

Es posible que escuche hablar acerca de métodos complementarios y alternativos que su médico no ha mencionado para tratar su cáncer o aliviar los síntomas. Estos métodos pueden incluir vitaminas, hierbas y dietas especiales, u otros métodos, como por ejemplo, la acupuntura o los masajes.

Los métodos complementarios consisten en tratamientos que se usan junto con su atención médica habitual. Por otro lado, los tratamientos alternativos son los que se usan en lugar del tratamiento indicado por el médico. Aunque algunos de estos métodos pueden ser útiles para aliviar los síntomas o ayudar a sentirse mejor, muchos de ellos no han demostrado ser eficaces. Algunos incluso podrían ser peligrosos.

Asegúrese de consultar con los miembros de su equipo de atención médica contra el cáncer sobre cualquier método que esté considerando usar. Ellos pueden ayudarle a aprender sobre lo que se conoce (o lo que no se conoce) del método, lo que puede ayudarle a tomar una decisión basadas en información. Lea el artículo Medicina complementaria y alternativa para aprender más.

Ayuda para recibir tratamiento del cáncer

Su equipo de atención médica contra el cáncer será su primera fuente de información y apoyo, aunque hay otros recursos para ayudarle cuando usted lo necesite. Los servicios de apoyo del hospital o que se ofrecen en las clínicas constituyen un aspecto importante de su atención médica, y éstos podrían incluir servicios de enfermería o trabajo social, asistencia financiera, asesoría nutricional, rehabilitación o consejo espiritual.

La Sociedad Americana Contra El Cáncer también cuenta con programas y servicios, incluyendo transporte para recibir tratamiento, alojamiento, grupos de apoyo y más, para ayudarle con el tratamiento. Llame a nuestro Centro Nacional de Información sobre el Cáncer al 1-800-227-2345 y converse a cualquier otra del día con uno de nuestros especialistas entrenados.

Las próximas secciones describen los tipos de tratamientos usados para el linfoma no Hodgkin en niños. Le sigue una descripción de los métodos más comunes usados según el tipo y la etapa (extensión) del linfoma.

La información sobre los tratamientos que se incluye en este artículo no constituye una política oficial de la Sociedad Americana Contra El Cáncer y no tiene como objetivo ofrecer asesoramiento médico que remplace la experiencia y el juicio de su equipo de atención médica contra el cáncer. Su objetivo es ayudar a que usted y a su familia estén informados para tomar decisiones conjuntamente con su médico. Es posible que su médico tenga motivos para sugerir un plan de tratamiento distinto de estas opciones generales de tratamiento. No dude en hacer preguntas a su médico sobre sus opciones de tratamiento.

Quimioterapia para el linfoma no Hodgkin en niños

La quimioterapia (quimio) es el tratamiento principal para el linfoma no Hodgkin en niños. La quimioterapia usa medicamentos contra el cáncer que usualmente se administran en una vena o por la boca. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea muy útil contra cánceres que tienden a propagarse ampliamente, como el linfoma no Hodgkin. En algunos casos donde el linfoma pudiera haber alcanzado el cerebro o la médula espinal, también se puede administrar quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo (conocida como quimio intratecal).

Los niños con linfoma no Hodgkin reciben una combinación de varios medicamentos de quimioterapia durante un periodo de tiempo. El número de medicamentos, sus dosis y la duración del tratamiento depende del tipo y la etapa del linfoma. Algunos de los medicamentos comúnmente usados para tratar el linfoma en niños incluyen:

  • Ciclofosfamida (Cytoxan®).
  • Vincristina (Oncovin®).
  • Doxorrubicina (Adriamycin®)
  • Prednisona.
  • Dexametasona.
  • Citarabina, también conocida como ara-C (Cytosar).
  • Metotrexato.
  • L-asparaginasa (Elspar), PEG-L-asparaginasa (pegaspargasa, Oncaspar).
  • Etopósido (VePesid, otros).
  • 6-mercaptopurina (Purinetol).
  • Ifosfamida (Ifex).

Los médicos administran la quimioterapia en ciclos. Por lo general, cada ciclo de quimioterapia dura varias semanas. Un período de tratamiento es seguido de un período de descanso para permitir que su cuerpo se recupere. La mayoría de los tratamientos de quimioterapia son ambulatorios (se administran en el consultorio del médico, una clínica o departamento de servicios ambulatorios de un hospital), pero algunos, especialmente al inicio del tratamiento, pueden requerir que el niño sea hospitalizado.

Si desea más información sobre un medicamento que está usando en el tratamiento de su hijo o sobre un medicamento específico que se mencionó en esta sección, lea Guide to Cancer Drugs, o nos puede llamar con los nombres de los medicamentos que su hijo está tomando. Para más información sobre quimioterapia, lea nuestro documento Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la quimioterapia

Los medicamentos de quimioterapia atacan a las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, como las células de la médula ósea (donde se producen nuevas células sanguíneas), el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. Estas células también son susceptibles a ser afectadas por la quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y de la dosis de los medicamentos suministrados y del tiempo que se tomen. Estos efectos secundarios pueden incluir:

    · Pérdida del cabello

    · Úlceras en la boca

    · Pérdida de apetito

    · Náusea y vómito

    · Diarrea

    · Un aumento en el riesgo de contraer infecciones (debido a un recuento bajo de glóbulos blancos).

    · Fácil formación de hematomas o hemorragias (debido a un recuento bajo de plaquetas).

    · Cansancio (debido a un bajo recuento de glóbulos rojos).

Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen después de finalizar el tratamiento. Si ocurren efectos secundarios graves, la quimioterapia puede ser reducida o retrasada.

Muchas veces hay métodos para aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden suministrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos. Las infecciones pueden ser muy graves en las personas que reciben quimioterapia. Los medicamentos conocidos como factores de crecimiento pueden administrarse para aumentar los niveles de células sanguíneas.

El síndrome de lisis tumoral es un posible efecto secundario de la quimioterapia en niños que tienen un gran número de células de linfoma en el cuerpo antes del tratamiento. Habitualmente, este síndrome ocurre durante el primer ciclo de quimioterapia. Cuando la quimioterapia destruye estas células, éstas se rompen y liberan sus contenidos al torrente sanguíneo. Esto puede afectar a los riñones, los cuales no pueden eliminar todas estas sustancias al mismo tiempo. Las cantidades excesivas de ciertos minerales también pueden causar problemas con el corazón y el sistema nervioso. Esto se puede evitar asegurándose de que el niño tome muchos líquidos durante el tratamiento y administrando medicamentos como bicarbonato, alopurinol y rasburicasa, que ayudan al cuerpo a eliminar estas sustancias.

Algunos de los posibles efectos secundarios ocurren sólo con ciertos medicamentos. Por ejemplo, medicamentos como la doxorrubicina pueden causar daño al corazón. El médico de su hijo puede ordenar pruebas de la función cardiaca (como una MUGA o un ecocardiograma) si su hijo recibe uno de estos medicamentos.

Asegúrese de preguntar al médico o enfermera de su hijo sobre cualquier efecto secundario específico al que usted debe estar atento y sobre qué es lo que usted puede hacer para disminuir los riesgos.

Además de los efectos secundarios mencionados, existen posibles efectos a largo plazo de la quimioterapia en niños, tal como posibles efectos en la fertilidad más tarde en la vida. Estos se describen en la sección “Efectos tardíos y a largo plazo del tratamiento para el linfoma no Hodgkin en niños”.

Otros medicamentos para el linfoma no Hodgkin en niños

En los últimos años, se han elaborado nuevos medicamentos dirigidos a partes específicas de las células cancerosas. Estos medicamentos funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia. Algunas veces, estos medicamentos funcionan cuando los medicamentos de quimioterapia no son eficaces y a menudo presentan efectos secundarios diferentes (y menos graves). Algunos de estos medicamentos podrían ser útiles en ciertos casos de linfoma no Hodgkin en niños.

Anticuerpos monoclonales

Los anticuerpos son proteínas que normalmente el sistema inmunológico del cuerpo produce para ayudar a combatir las infecciones. Las versiones artificiales, llamadas anticuerpos monoclonales, pueden ser diseñadas para atacar a un blanco específico, tal como una sustancia en la superficie de las células del linfoma.

Actualmente se están usando varios anticuerpos monoclonales para tratar el linfoma en los adultos. Actualmente, algunos de estos anticuerpos monoclonales también se están estudiando para usarse en niños.

Rituximab (Rituxan): Este anticuerpo se adhiere a una sustancia llamada CD20 que se encuentra en la superficie de algunos tipos de células de linfoma. Al unirse puede causar la muerte de dichas células. El rituximab se ha estado estudiando para usarse junto con la quimioterapia. Los tratamientos se administran como infusiones intravenosas en el consultorio o la clínica del médico.

Los efectos secundarios frecuentes por lo general son leves, pero pudieran incluir escalofríos, fiebre, náusea, erupciones en la piel, cansancio y dolores de cabeza durante o después de la infusión. Aun cuando ocurran estos síntomas con la primera infusión de rituximab, resulta inusual que recurran con dosis siguientes. El rituximab también puede aumentar el riesgo de una persona de contraer algunos tipos de infecciones.

Brentuximab vedotin (Adcetris): este es un anticuerpo anti-CD30 adherido a un medicamento de quimioterapia. Algunas células de linfoma tienen la molécula CD30 en la superficie. El anticuerpo actúa como una señal buscadora de blancos, llevando el medicamento de quimioterapia a las células del linfoma para penetrar las células y causar que éstas mueran cuando traten de dividirse en nuevas células.

El brentuximab se puede usar para tratar el linfoma anaplásico de células grandes (ALCL) que ha regresado después de otros tratamientos. Hasta el momento se había estado utilizado principalmente en adultos, aunque actualmente su uso también se estudia en niños. Se administra como una infusión en una vena (IV) cada 3 semanas.

Los efectos secundarios comunes incluyen daño a los nervios (neuropatía), bajos recuentos sanguíneos, cansancio, fiebre, náusea y vómito, infecciones, diarrea y tos.

Otros medicamentos nuevos

Actualmente, también se están estudiando otros medicamentos que atacan partes de las células del linfoma para usarlos en niños.

Por ejemplo, el gen de la cinasa de linfoma anaplásico (ALK) a menudo es anormal en el linfoma anaplásico de células grandes (ALCL). El crizotinib (Xalkori) es un medicamento más reciente que ataca las células con un gen ALK anormal. En estudios preliminares, este medicamento ha dado resultados muy promisorios en niños con ALCL que ya no responde a otros tratamientos. Actualmente, los médicos están estudiando el uso de este medicamento junto con quimioterapia para el tratamiento de ALCL.

Quimioterapia en altas dosis y trasplante de células madre para el linfoma no Hodgkin en niños

La quimioterapia en altas dosis y el trasplante de células madre no se usan como tratamiento inicial para el linfoma no Hodgkin en niños, aunque un trasplante podría ser una opción si el tratamiento inicial no surte efecto o si el linfoma regresa después del tratamiento.

El trasplante de células madre permite a los médicos administrar dosis de quimioterapia más altas que las que el cuerpo normalmente toleraría. Administrar dosis más altas de quimioterapia aumenta la probabilidad de destruir todas las células de linfoma, pero los médicos no pueden hacer esto rutinariamente porque se destruye la médula ósea, lugar donde se producen las nuevas células sanguíneas. Esto podría causar infecciones potencialmente fatales, sangrado, y otros problemas graves debido a las cuentas bajas de células sanguíneas.

Para un trasplante de células madre, los médicos primero administran altas dosis de quimioterapia, y algunas veces radioterapia. Después de la quimioterapia, el niño recibe un trasplante de células madre productoras de sangre para restablecer la médula ósea. Estas células madre pueden tomarse del niño antes del tratamiento (trasplante autólogo de células madre) o pueden ser donadas por otra persona (alotrasplante de células madre).

Autotrasplante de células madre (trasplante autólogo)

En un autotrasplante de células madre, las células madre productoras de sangre son extraídas de la médula ósea o de la sangre del niño varias ocasiones durante las semanas previas al tratamiento. Las células madre se congelan y se almacenan cuidadosamente.

Su hijo entonces recibe altas dosis de quimioterapia y, algunas veces, radiación para destruir las células de linfoma, lo que también destruye las células en la médula ósea. Después del tratamiento, las células madre congeladas se descongelan y se regresan al cuerpo del niño en forma de transfusión sanguínea.

Para el linfoma no Hodgkin en niños, este tipo de trasplante se hace con más frecuencia que un trasplante alogénico (a menos que el linfoma ya haya alcanzado la médula ósea).

Alotrasplante de células madre (trasplante alogénico)

En un trasplante alogénico de células madre, las células madre provienen de otra persona. Este tipo de trasplante se puede usar si se detectan células de linfoma en la propia médula ósea del niño para evitar que las células del linfoma regresen al niño después del tratamiento.

El tipo de tejido del donante de células madre (también conocido como el tipo HLA) necesita asemejarse al tipo de tejido del paciente tanto como sea posible para ayudar a evitar el riesgo de que surjan problemas importantes con el trasplante. Usualmente este donante es el hermano o la hermana, si tiene el mismo tipo de tejido que el paciente. Si el padre o la madre es compatible con el niño, algunas veces se pueden usar sus células. Si no hay familiares compatibles, las células pueden provenir de un donante no relacionado que tiene un tipo HLA compatible (un extraño que voluntariamente dona sus células), si puede ser encontrado.

Las células madre para un trasplante alogénico de células madre por lo general se obtienen de la médula ósea de un donante o de la sangre en varias ocasiones. En algunos casos, la fuente de las células madre puede ser sangre obtenida del cordón umbilical adherido a la placenta (esta sangre es rica en células madre) después del nacimiento de un bebé. Independientemente de la fuente, las células madre entonces se congelan y se almacenan hasta que se vayan a necesitar para el trasplante.

Cómo se trasplantan las células madre

Por lo general, el niño será admitido a la unidad de trasplante de células madre del hospital el día antes de que comience el tratamiento con altas dosis de quimioterapia. Por lo general, él o ella permanecerá en el hospital hasta después de administrar la quimioterapia y las células madre, y hasta que las células madre han comenzado otra vez a producir nuevas células sanguíneas (vea información más adelante).

El niño recibe altas dosis de quimioterapia, y algunas veces también tratamiento con radiación en todo el cuerpo (se utilizan protectores contra la radiación para evitar el daño a los pulmones, el corazón y los riñones durante la radioterapia). Esto debe destruir cualquier célula cancerosa remanente, así como las células normales en la médula ósea.

Después del tratamiento, las células madre congeladas se descongelan y se administran como una transfusión sanguínea. Las células madre entonces viajan a la médula ósea del niño. Usualmente en un lapso de varias semanas después de la infusión de las células madre, éstas comienzan a producir nuevos glóbulos blancos. A esto le sigue luego la producción de plaquetas y glóbulos rojos nuevos.

Mientras tanto, el niño corre un alto riesgo de sufrir infecciones graves debido a la cuenta baja de glóbulos blancos, y de sangrado debido a la cuenta baja de plaquetas. Durante este tiempo, frecuentemente se usan transfusiones de sangre y de plaquetas y tratamiento con antibióticos por vía IV a fin de ayudar a prevenir o tratar infecciones o problemas de sangrado.

Debido al alto riesgo de infecciones graves inmediatamente después del tratamiento, los pacientes se mantienen en una habitación especial del hospital aislados para su protección (donde la exposición a gérmenes se mantiene en lo mínimo) hasta que parte de sus glóbulos blancos (conocido como nivel absoluto de neutrófilos o ANC) aumente a más de 500. Generalmente los pacientes pueden abandonar el hospital cuando su ANC se aproxima a 1,000.

Luego al niño se le examina casi diariamente por varias semanas en una clínica para pacientes ambulatorios. Como la cuenta de plaquetas a menudo tarda más tiempo para llegar hasta un nivel seguro, el niño puede recibir transfusiones de plaquetas en un entorno ambulatorio. Puede que los pacientes realicen visitas regularmente a la clínica ambulatoria por alrededor de 6 meses, continuando después sus cuidados con su médico regular.

Aspectos prácticos

Un procedimiento de trasplante de células madre es un tratamiento complejo que puede ocasionar efectos secundarios potencialmente mortales. Si los médicos consideran que su hijo se puede beneficiar con un trasplante, el mejor lugar en el que se puede realizar es un centro de cáncer con prestigio nacional, en donde el personal tenga experiencia con el procedimiento y con la administración del periodo de recuperación.

Un trasplante de células madre con frecuencia requiere una estadía hospitalaria prolongada, y puede ser muy costoso (más de $100,000). Si se recomienda el procedimiento para su hijo, asegúrese de obtener la aprobación por escrito de su asegurador. Aun cuando su seguro médico cubra el trasplante, sus copagos y otros costos podrían fácilmente alcanzar muchos miles de dólares. Averigüe lo que el seguro médico cubrirá antes de proceder con el trasplante para que tenga una idea de lo que tendría que pagar.

Posibles efectos secundarios

Los posibles efectos secundarios de un trasplante de células madre se dividen por lo general en efectos iniciales (a corto plazo) y tardíos (a largo plazo).

Efectos secundarios tempranos o a corto plazo

Las complicaciones y efectos secundarios tempranos son básicamente los mismos que causa la quimioterapia en altas dosis y pueden ser graves (lea la sección “Quimioterapia” de este documento). Pueden incluir:

  • Niveles bajos de células sanguíneas (con cansancio y mayores riesgos de infección y sangrado).
  • Náusea y vómito
  • Pérdida de apetito
  • Úlceras en la boca
  • Diarrea
  • Pérdida del cabello

Uno de los efectos secundarios a corto plazo más común y grave es el aumento del riesgo de infecciones graves. Frecuentemente se administran antibióticos para prevenir infecciones. Otros efectos secundarios, como recuentos bajos de glóbulos rojos y plaquetas, pueden requerir el uso de una transfusión de productos sanguíneos u otros tratamientos.

Efectos secundarios tardíos y a largo plazo

Algunas complicaciones y efectos secundarios pueden persistir durante un tiempo prolongado o es posible que no ocurran hasta años después del trasplante. Éstas pueden incluir:

  • Enfermedad de injerto contra huésped que puede ocurrir en los trasplantes alogénicos (trasplante de un donante. Vea más adelante).
  • Daños a los pulmones o el corazón por la radiación.
  • Problemas con la tiroides o con otras glándulas productoras de hormonas.
  • Problemas de fertilidad.
  • Daño a los huesos o problemas con el crecimiento óseo.
  • Desarrollo de otro cáncer (incluyendo leucemia) años después.

La enfermedad injerto contra huésped sucede cuando las células del sistema inmunológico del donante atacan los tejidos de la piel, hígado y tracto digestivo del paciente. Los síntomas pueden incluir erupciones graves en la piel, diarrea, debilidad, cansancio, llagas en la boca, náuseas, coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia) y dolores musculares. La GVHD también puede causar daño a los pulmones, lo que causa problemas para respirar. En casos graves, la GVHD puede poner en riesgo la vida. Frecuentemente la GVHD se describe como aguda o crónica, dependiendo de qué tan pronto comience después del trasplante. Con frecuencia se administran medicamentos que debilitan el sistema inmunológico para tratar de mantener el control de la GVHD, aunque éstos pueden causar sus propios efectos secundarios.

Asegúrese de hablar con el médico de su hijo antes del trasplante para informarse sobre los posibles efectos a largo plazo que su hijo pueda experimentar. Para más información sobre posibles efectos secundarios a largo plazo, lea la sección “Efectos tardíos y a largo plazo del tratamiento para el linfoma no Hodgkin en niños”.

Para más información sobre los trasplantes de células madre, consulte nuestro documento Trasplante de células madre (trasplantes de sangre periférica, médula ósea y sangre del cordón umbilical).

Radioterapia para el linfoma no Hodgkin en niños

La terapia de radiación usa rayos de alta energía para eliminar las células cancerosas. En el pasado, este tratamiento era muy común para niños con linfoma no Hodgkin. Sin embargo, a medida que los médicos han desarrollado tratamientos con quimioterapia más eficaces, la radioterapia se ha usado menos.

La radiación que utiliza una fuente de energía externa al cuerpo se denomina radioterapia externa. Éste es el tipo de radioterapia que se usa con más frecuencia para tratar el linfoma no Hodgkin. Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente toma medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación.

El tratamiento en sí es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. No causa dolor, aunque puede que aún sea necesario sedar a algunos niños de menor edad para ayudar a asegurarse de que no se muevan durante el tratamiento. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocar su hijo en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más. Con más frecuencia, los tratamientos de radiación se administran 5 días a la semana por varias semanas.

Existen algunas situaciones en las que la radioterapia se puede usar.

    · Algunas veces se usa junto con la quimioterapia, como en pacientes cuyos linfomas han alcanzado el cerebro o la médula espinal.

    · Se puede emplear como una forma de tratamiento urgente en niños con síntomas causados por tumores grandes en el tórax.

    · La radioterapia se puede usar como parte del tratamiento de niños que reciben quimioterapia en altas dosis y un trasplante de células madre.

    · Se puede emplear para aliviar síntomas causados por el linfoma en los órganos internos, como cuando está causando dolor debido a que presiona los nervios.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la radioterapia

Los efectos secundarios de la radioterapia a corto plazo dependen del lugar a donde se dirijan los rayos. Puede causar problemas en la piel parecidos a quemaduras de sol o pérdida de pelo en el área tratada. La radioterapia que incluye muchas partes del cuerpo puede causar cansancio. Algunas veces, la radiación al abdomen puede causar náusea, vómito o diarrea. Con frecuencia estos efectos desaparecen después de un período corto de tiempo.

Por otro lado, los posibles efectos secundarios a largo plazo de la radioterapia en niños pueden ser más graves, y pueden ocurrir después de muchos años.

    · La radioterapia dirigida al tórax podría dañar los pulmones o el corazón, lo que podría aumentar el riesgo de problemas pulmonares o cardiacos posteriormente. A la larga, la radiación dirigida al tórax también puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón (especialmente en fumadores) y de cáncer de seno.

    · La radioterapia dirigida al cerebro podría causar dolores de cabeza y otros problemas, tales como pérdida de memoria, cambios en la personalidad y problemas de aprendizaje en la escuela.

    · La radiación a otras partes del cuerpo podría desacelerar el crecimiento del niño o aumentar los riesgos de ciertos otros cánceres, tal como los que afectan los músculos o los huesos (llamados sarcomas) o cánceres del tracto digestivo.

Debido a estos posibles efectos secundarios a largo plazo, los médicos tratan de evitar el uso de radioterapia en niños o limitar las dosis usadas siempre que sea posible. Para más información sobre posibles efectos secundarios a largo plazo, lea la sección “Efectos tardíos y a largo plazo del tratamiento para el linfoma no Hodgkin en niños”.

Usted puede encontrar más información sobre radiación en nuestro documento Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familias.

Cirugía para el linfoma no Hodgkin en niños

La cirugía a menudo tiene un papel limitado en el tratamiento del linfoma no Hodgkin, ya que es poco probable que lo cure y los órganos normales podrían resultar dañados en el proceso.

A veces se usa la cirugía como tratamiento inicial para el linfoma de Burkitt en etapa temprana que solo se encuentra en un área (tal como parte del intestino) para tratar de extraer tanto tumor como sea posible antes de administrar quimioterapia. Si el linfoma se puede remover completamente, es posible que los médicos puedan administrar un régimen de quimioterapia menos intensivo.

Los otros usos de la cirugía incluyen:

    · Para obtener muestras de biopsia con el fin de hacer pruebas de laboratorio y determinar el tipo exacto del linfoma no Hodgkin si los procedimientos no quirúrgicos (biopsia con aguja, biopsia de médula ósea, etc.) no pudieran obtener suficiente tejido.

    · Para introducir un pequeño tubo de plástico, llamado catéter venoso central o dispositivo de acceso venoso (venous access device, VAD) en un vaso sanguíneo grande cerca del corazón. El extremo del tubo se encuentra inmediatamente debajo de la piel o sale ligeramente del área del pecho o de la sección superior del brazo. El VAD se deja en el área durante el tratamiento para administrar medicamentos intravenosos (IV) como los medicamentos de la quimioterapia y para tomar muestras de sangre. Esto reduce el número de pinchazos de aguja necesarios durante el tratamiento.

    · Para aliviar algunas situaciones de urgencia, tal como si un linfoma bloquea los intestinos de un niño.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la cirugía

Las posibles complicaciones de la cirugía dependen de la localización y extensión de la operación y la condición de salud que haya tenido con anterioridad el niño. Las complicaciones graves, aunque se presentan en raras ocasiones, pueden incluir problemas con la anestesia, sangrado, coágulos sanguíneos, infección de la herida y neumonía. La mayoría de los niños presentarán al menos algo de dolor por un tiempo después de la operación, aunque esto usualmente puede ser aliviado con medicamentos de ser necesario.

Para más información sobre la cirugía como tratamiento del cáncer, consulte nuestro documento titulado Cirugía para el cáncer: una guía para los pacientes y sus familias.

Tratamiento del linfoma no Hodgkin en niños por tipo y etapa

En general, todos los niños con linfoma no Hodgkin son tratados con quimioterapia, pero los tratamientos difieren dependiendo del tipo y la etapa del linfoma. Este tratamiento es intenso y podría causar graves efectos secundarios. Por lo tanto, es muy importante que se administre en un centro de cáncer para niños, especialmente cuando se inicia el tratamiento.

Los linfomas en niños (especialmente los linfomas Burkitt) suelen crecer muy rápidamente y podrían ser bastante grandes para cuando se hace el diagnóstico. Por lo tanto, resulta importante comenzar el tratamiento lo antes posible. Por lo general, estos linfomas responden bien a quimioterapia, lo que puede destruir un gran número de células de linfoma en un corto periodo de tiempo. Una preocupación consiste en que esto puede causar síndrome de lisis tumoral, un efecto secundario en el cual los contenidos del interior de las células muertas entran a la sangre y pueden causar problemas con los riñones y otros órganos. Los médicos tratan de prevenir esto al asegurarse de que el niño tome muchos líquidos antes y durante el tratamiento, y administrando ciertos medicamentos para ayudar al cuerpo a eliminar estas sustancias.

Se asume que incluso los niños con linfomas en etapas iniciales (etapa I o II) tienen una enfermedad más extendida de lo que se puede detectar con exámenes o estudios por imágenes. Debido a esto, resulta poco probable que los tratamientos locales, tal como la cirugía o la radioterapia sola, curen a estos niños. Por lo tanto, la quimioterapia es una parte importante del tratamiento para todos estos niños.

Tratamiento del linfoma linfoblástico

Etapas I y II: en general, el tratamiento para estos linfomas en etapas tempranas es similar al tratamiento para la leucemia linfoblástica aguda (ALL). La quimioterapia se administra en tres fases (inducción, consolidación y mantenimiento) usando muchos medicamentos. Por ejemplo, una combinación llamada régimen BFM utiliza combinaciones de muchos medicamentos diferentes por los primeros meses, seguidos de un tratamiento menos intenso con metotrexato y 6-mercaptopurina como tabletas por un total de alrededor de 2 años. También se han usado tratamientos de menor duración e intensidad, tal como combinaciones de quimioterapia llamadas CHOP (ciclofosfamida, doxorrubicina, vincristina, y prednisona) y COMP (ciclofosfamida, vincristina, metotrexato, y prednisona).

Además se administra quimioterapia, usualmente con metotrexato, en el líquido cefalorraquídeo (conocida como quimio intratecal) con al menos cuatro dosis, cada una separada por una semana. Esto ayuda a destruir cualquier célula de linfoma en el cerebro o en la médula espinal.

La duración total del tratamiento puede ser de hasta 2 años.

Etapas III y IV: el tratamiento para los niños con linfoma linfoblástico avanzado dura alrededor de 2 años. El tratamiento usualmente es más intensivo que para los linfomas en etapas más tempranas. El tratamiento se administra en tres fases de quimioterapia (inducción, consolidación y mantenimiento) usando muchos medicamentos. Esto es muy similar al tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda (ALL) de alto riesgo. Para más información, lea la sección sobre tratamiento del documento Leucemia en niños.

Además, se administra quimioterapia intratecal en el líquido cefalorraquídeo para destruir cualquier célula de linfoma que pudiera haber alcanzado el cerebro o la médula espinal. En algunos casos, también se puede administrar la radioterapia al cerebro y la médula espinal.

Tratamiento para el linfoma de Burkitt y el linfoma parecido al de Burkitt

La quimioterapia es la forma principal de tratamiento para estos linfomas. Actualmente se están realizando estudios para determinar si agregar un anticuerpo monoclonal, como el rituximab, a la quimioterapia mejorará la eficacia del tratamiento.

Etapas I y II: el tratamiento de estos linfomas puede incluir cirugía antes de la quimioterapia si el tumor se encuentra en solo un área. Si hay un tumor grande en el abdomen, es importante que se extirpe la mayor parte posible del tumor. Después de esto, se administra quimioterapia.

Para la quimioterapia se usan varios medicamentos diferentes. La duración del tratamiento varía aproximadamente de nueve semanas a seis meses. La mayoría de los oncólogos pediátricos cree que el tratamiento de 9 semanas es adecuado si el tumor se extirpa completamente al principio con cirugía.

Sólo se necesita quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo si el linfoma está creciendo alrededor de la cabeza o el cuello.

Etapas III y IV: los niños con linfoma Burkitt avanzado necesitan quimioterapia más intensiva. Debido a que estos linfomas tienden a crecer rápidamente, los ciclos de quimioterapia son cortos, con poco descanso entre cursos de tratamiento.

Por ejemplo, un plan de tratamiento, conocido como el régimen de protocolo francés LMB, alterna entre diferentes combinaciones de medicamentos cada 3 a 4 semanas por un total de 6 a 8 meses. Otros regímenes de tratamiento similares son el protocolo alemán BFM y el régimen St. Jude Total B.

También se tiene que administrar quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo.

Tratamiento para el linfoma de células grandes (incluyendo el anaplásico)

La quimioterapia es la forma principal de tratamiento para estos linfomas. Se están realizando estudios para determinar si agregar otros medicamentos de quimioterapia podría mejorar la eficacia del tratamiento.

Etapas I y II: el tratamiento para estos linfomas usualmente consiste en quimioterapia con cuatro o más medicamentos administrados por alrededor de 3 a 6 meses. Para el linfoma difuso de células B grandes, el tratamiento puede incluir cirugía más quimioterapia. El régimen de quimioterapia usual contiene una combinación de cuatro medicamentos: ciclofosfamida, vincristina, prednisona y doxorrubicina o metotrexato (estos se conocen como regímenes CHOP o COMP).

Se administra quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo sólo si el linfoma está cerca de la cabeza o el cuello.

Etapas III y IV: los linfomas de células grandes a menudo no afectan la médula ósea o el líquido cefalorraquídeo, pero de hacerlo, estos linfomas requieren un tratamiento más intensivo.

La quimioterapia incluye varios medicamentos administrados durante 9 a 12 meses. Muchos médicos tratan los linfomas avanzados de células B grandes como si fueran linfomas de Burkitt (vea información anterior).

También se administra quimioterapia intratecal en el líquido cefalorraquídeo.

Los estudios clínicos actuales se están enfocando en la duración de la quimioterapia, cuáles medicamentos son importantes en el tratamiento del linfoma de células grandes y si los tipos diferentes de linfoma de células grandes se pueden tratar de forma similar. También se están estudiando medicamentos más recientes que podrían ayudar a tratar el linfoma anaplásico de células grandes, tal como brentuximab vedotin (Adcetris) y crizotinib (Xalkori).

Tratamiento del linfoma recurrente

Por lo general, es mucho más difícil tratar el linfoma si regresa después de la terapia inicial. Cuando es posible, se recomienda más quimioterapia intensiva, usualmente incluyendo un trasplante de células madre. Esto a menudo se hace en un estudio clínico. Los estudios clínicos de formas más nuevas de tratamiento también son una opción.

¿Qué debe preguntar al médico de su hijo sobre el linfoma no Hodgkin?

Es importante que tenga una discusión honesta y franca con el equipo de atención del cáncer de su hijo. Ellos desean contestar todas sus preguntas, no importa lo insignificantes que puedan parecer. Por ejemplo, considere las siguientes:

  • ¿Qué tipo de linfoma no-Hodgkin tiene mi hijo?
  • ¿Cuál es la etapa (extensión) del linfoma y qué significa eso en nuestro caso?
  • ¿Qué pruebas se necesitan hacer antes de poder decidir el tratamiento?
  • ¿Tenemos que consultar a otros médicos?
  • ¿Cuánta experiencia tiene con el tratamiento de este tipo de linfoma?
  • ¿Debería buscar una segunda opinión antes de comenzar el tratamiento?
  • ¿Cuáles son nuestras opciones de tratamiento?
  • ¿Qué recomienda y por qué?
  • ¿Cuán pronto necesitamos comenzar el tratamiento?
  • ¿Qué necesitamos para estar listos para el tratamiento?
  • ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento? ¿Cómo será la experiencia del tratamiento? ¿Dónde se administrará?
  • ¿Qué tanto del tratamiento necesitará realizarse en el hospital?
  • ¿Cómo afectará el tratamiento nuestras actividades diarias?
  • ¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios de los tratamientos que sugiere?
  • ¿Qué efectos secundarios comienzan poco después del tratamiento y cuáles se podrían presentar más adelante?
  • ¿Afectará el tratamiento la capacidad de mi hijo de aprender, crecer y desarrollarse?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de curar el linfoma?
  • ¿Cuáles serían nuestras opciones si el tratamiento no surte efecto o si el linfoma regresa?
  • ¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitará mi hijo después del tratamiento?

Usted también debe hablar con el médico de su hijo antes del tratamiento para informarse sobre los posibles efectos a largo plazo. Por ejemplo, puede que quiera preguntar sobre cómo el tratamiento afecta la fertilidad de su hijo en el futuro. Éstas son algunas preguntas que tal vez quiera hacer sobre el riesgo de infertilidad con el tratamiento:

  • ¿Tendrá este tratamiento un efecto en la capacidad de mi hijo de tener niños algún día?
  • ¿Hay algo que se pueda hacer para prevenir o reducir el riesgo de infertilidad? ¿Interferiría esto con el tratamiento del cáncer de mi hijo? Si mi hijo se vuelve infértil, ¿cuáles son las opciones para tener una familia?
  • ¿Debemos hablar con un especialista en fertilidad?
  • Una vez que mi hijo finalice el tratamiento, ¿cómo sabremos si podría tener problemas de fertilidad?

Además de estas preguntas que proponemos como ejemplo, anote algunas que quiera hacer por su cuenta. Por ejemplo, usted podría querer más información sobre los tiempos de recuperación, para poder planificar su cronograma de trabajo y escuela. Por otra parte, usted tal vez quiera preguntar sobre los estudios clínicos para los que su hijo pueda resultar elegible.

¿Qué ocurre durante y después del tratamiento del linfoma no Hodgkin en niños?

Durante y después del tratamiento del linfoma, las principales preocupaciones de la mayoría de los familiares son los efectos a corto y a largo plazo del linfoma y su tratamiento, así como inquietudes sobre el regreso del linfoma.

Resulta ciertamente normal querer olvidar el linfoma y su tratamiento y regresar a una vida que no gire alrededor del cáncer. Sin embargo, es importante entender que la atención de seguimiento es una parte central de este proceso que le ofrece a su hijo la mejor probabilidad de recuperación y supervivencia a largo plazo.

Exámenes de seguimiento

Resulta muy importante que su hijo se realice periódicamente exámenes de seguimiento con el equipo de atención del cáncer durante varios años después del tratamiento. Los médicos seguirán vigilando para detectar posibles signos de linfoma y efectos secundarios a corto y largo plazo del tratamiento. Al principio, las visitas a los médicos serán más frecuentes, aunque el tiempo entre visitas puede ser extendido a medida que transcurra el tiempo.

Los exámenes generales después del tratamiento de linfoma no Hodgkin usualmente involucran exámenes físicos minuciosos, pruebas de laboratorio y algunas veces estudios por imágenes, tal como CT. Si el linfoma recurre (regresa), usualmente es mientras el niño aún está recibiendo tratamiento o poco tiempo después. No es común que el linfoma en niños regrese si no hay signos de la enfermedad durante aproximadamente el primer año de terminado el tratamiento.

Un beneficio de las visitas médicas de seguimiento es que le da a usted una oportunidad para discutir las preguntas y preocupaciones que puedan surgir durante y después de la recuperación de su hijo. Por ejemplo, casi todos los tratamientos contra el cáncer tienen efectos secundarios. Algunos podrían durar por solo un corto periodo de tiempo, pero otros pueden durar más tiempo o no aparecer sino hasta meses o incluso años después. Es importante que informe inmediatamente a su médico cualquier síntoma nuevo, para que se pueda encontrar su causa y tratarla, si es necesario.

También es importante mantener una cobertura de seguro médico. Los estudios y las consultas médicas son costosos, y aunque nadie quiere pensar en el regreso del linfoma, esto podría pasar.

Problemas sociales, emocionales y otros asuntos sobre el tratamiento del linfoma no Hodgkin

Los problemas sociales y emocionales pueden surgir durante y después del tratamiento. Los factores como la edad del niño al momento del diagnóstico y la extensión del tratamiento pueden desempeñar un papel en este asunto.

Es posible que algunos niños presenten problemas emocionales o sicológicos que requieren atención durante y después del tratamiento. Dependiendo de la edad, también pueden tener algunos problemas con su desempeño normal y en la escuela. Frecuentemente esto se puede superar con apoyo y estímulo. Los médicos y otros miembros del equipo de atención a la salud a menudo pueden recomendar algunos programas especiales de apoyo y servicios para ayudar a los niños después del tratamiento.

Muchos expertos recomiendan que los niños en edad escolar asistan a la escuela tanto como sea posible. Esto les puede ayudar a mantener un sentido de rutina diaria y mantener a sus amigos informados sobre lo que acontece.

Los amigos pueden ser una gran fuente de apoyo. Sin embargo, los pacientes y los padres deben saber que algunas personas tienen conceptos erróneos y miedos sobre el cáncer. Algunos centros de cáncer tienen un programa de reincorporación escolar que puede ser útil en estas situaciones. En este programa, los educadores en salud visitan la escuela y conversan con los estudiantes sobre el diagnóstico, el tratamiento y los cambios que el paciente de cáncer puede enfrentar. Ellos también contestan cualquier pregunta que los maestros y compañeros de clase puedan tener. (Para más información, lea nuestro documento Children Diagnosed With Cancer: Returning to School.)

Los centros que tratan muchos niños con linfoma pueden tener programas para que nuevos pacientes conozcan a los niños o adolescentes que han finalizado el tratamiento. Esto puede brindar a los pacientes y sus familiares una idea de lo que pueden esperar durante y después del tratamiento, lo que es muy importante. A menudo resulta útil conocer a otro paciente con linfoma en recuperación después del tratamiento. Los grupos de apoyo también pueden ser útiles.

También se pueden afectar los padres y otros miembros de la familia, tanto emocionalmente como de otras maneras. Algunas inquietudes comunes de la familia durante el tratamiento incluyen dificultades económicas, transportación al centro de cáncer y alojamiento cerca del centro de cáncer, la posibilidad de perder un trabajo, y la necesidad de enseñanza escolar en la casa. En los centros de cáncer, los trabajadores sociales y otros profesionales pueden asistir a los familiares con estos asuntos.

Durante el tratamiento, los niños y sus familias suelen enfocarse en los aspectos diarios que están dirigidos a finalizar con todo el tratamiento y vencer el linfoma. Sin embargo, una vez que finalice el tratamiento, puede que surja un número de inquietudes emocionales. Algunas de estas inquietudes pueden durar mucho tiempo. Éstas pueden incluir:

  • Lidiar con cambios físicos que pueden surgir como parte del tratamiento.
  • Preocupaciones sobre el regreso del linfoma o el surgimiento de nuevos problemas de salud.
  • Sentimientos de resentimiento por haber tenido linfoma o pasar por el tratamiento cuando otros no han tenido que pasar por esto.
  • Preocupaciones sobre ser tratado de manera diferente o ser discriminado (por amigos, compañeros de clase, compañeros de trabajo, empleadores, etc.).
  • Inquietudes sobre salir con alguien, casarse y tener una familia en el futuro.

Nadie escoge tener linfoma, pero para muchos sobrevivientes de linfoma infantil, la experiencia puede ser positiva con el pasar del tiempo, permitiendo establecer valores sólidos. Puede que otros sobrevivientes tengan un periodo de recuperación más difícil para ajustarse a la vida después del cáncer y seguir con sus vidas. Resulta normal sentir cierta ansiedad u otras reacciones emocionales después del tratamiento, pero sentirse demasiado preocupado, deprimido y molesto puede afectar muchos aspectos del crecimiento de una persona joven. Esto puede afectar la manera en que se relaciona con los demás, la escuela, el trabajo y otros aspectos de la vida.

Con el apoyo de la familia, amigos, otros sobrevivientes, profesionales de la salud mental, entre otros, muchas personas que han sobrevivido al cáncer pueden salir adelante a pesar de los retos que han enfrentado. De ser necesario, los médicos y otros miembros del equipo de atención a la salud a menudo pueden recomendar algunos programas especiales de apoyo y servicios para ayudar a los niños después del tratamiento contra un cáncer.

Efectos tardíos y a largo plazo del tratamiento para el linfoma no Hodgkin en niños

Gracias a importantes avances médicos, la mayoría de los niños que han recibido tratamiento para el linfoma viven hasta la edad adulta. Por lo tanto, la salud de ellos a medida que se convierten en adultos se ha convertido en asunto de atención en los años recientes.

Así como el tratamiento del linfoma infantil requiere un abordaje muy especializado, también el seguimiento y la supervisión de los efectos tardíos del tratamiento requieren un abordaje especializado. Es muy importante hacer un seguimiento minucioso después del tratamiento. Mientras más temprano se reconozcan los problemas, más probabilidades existen que se puedan tratar eficazmente.

Los sobrevivientes de linfoma infantil corren el riesgo, en cierto grado, de varios posibles efectos tardíos en sus tratamientos contra el cáncer. Este riesgo depende de varios factores, como el tipo de linfoma, el tipo de tratamientos que recibieron, las dosis del tratamiento del cáncer y la edad en el momento de recibir el tratamiento. Resulta importante hablar con el equipo de profesionales de la salud que atiende a su hijo sobre los posibles efectos que podrían presentarse de modo que pueda estar atento a ellos y notificarlos al médico.

Los efectos tardíos del tratamiento pueden incluir:

  • Problemas cardiacos y pulmonares después de recibir ciertos medicamentos de quimioterapia o recibir radioterapia en el tórax.
  • Crecimiento y desarrollo lento o disminuido (especialmente después de un trasplante de células madre).
  • Daño o debilitamiento de los huesos (osteoporosis).
  • Cambios en el desarrollo sexual y la capacidad para tener hijos (lea información más adelante).
  • Cambios en la función intelectual con dificultades de aprendizaje.
  • La aparición de segundos cánceres, como leucemia, más tarde en la vida. Estos no son comunes, pero pueden ocurrir. (Para más información, consulte el documento Second Cancers Caused by Cancer Treatment).

El tratamiento del cáncer podría afectar el desarrollo sexual y la capacidad para tener hijos en el futuro. Hable con el equipo de profesionales que atiende el cáncer de su hijo sobre el riesgo de que el tratamiento afecte la fertilidad, y pregunte si existen opciones para preservar la fertilidad. Para más información, lea nuestros documentos La fertilidad en las mujeres con cáncer y La fertilidad en los hombres con cáncer.

También puede haber otras complicaciones posibles del tratamiento. El médico de su hijo debe revisar detenidamente con usted cualquier problema posible antes de comenzar el tratamiento del niño.

Además de los efectos secundarios físicos, los sobrevivientes del cáncer infantil podrían presentar problemas emocionales y sicológicos. También pueden tener algunos problemas con su desempeño normal y la escuela. Frecuentemente esto se puede atender con apoyo y estímulo. Los médicos y otros miembros del equipo de atención a la salud a menudo pueden recomendar algunos programas especiales de apoyo y servicios para ayudar a los niños después del tratamiento contra un cáncer.

Guías de seguimiento a largo plazo

Para ayudar a aumentar el conocimiento de los efectos tardíos y mejorar la atención de seguimiento de los sobrevivientes del cáncer infantil durante sus vidas, el Children's Oncology Group ha desarrollado guías de seguimiento a largo plazo para estos sobrevivientes. Estas guías pueden ayudarle a saber a qué asuntos debe prestar atención, qué tipos de pruebas de detección deben hacerse, y cómo se pueden tratar los efectos tardíos.

Resulta muy importante discutir las posibles complicaciones a largo plazo con los profesionales de la salud que atienden a su hijo, y asegurarse que existe un plan en acción para estar pendientes a estos problemas y tratarlos, de ser necesario. Para aprender más, pregunte al médico de su hijo sobre las guías para el sobreviviente del Children's Oncology Group. Además, puede descargar esta información gratuitamente del sitio Web de COG: www.survivorshipguidelines.org. Las guías fueron redactadas por profesionales de la salud. Las versiones para pacientes de algunas de las guías también están disponibles (como “Health Links”) en el sitio Web. Le exhortamos a que revise estas guías con su médico.

Para más información sobre algunos de los posibles efectos del tratamiento a largo plazo, lea nuestro documento Children Diagnosed With Cancer: Late Effects of Cancer Treatment.

Cómo mantener buenos informes médicos del tratamiento de su hijo contra el linfoma no Hodgkin

Aunque usted quiera olvidar tanto como sea posible su experiencia una vez que finalice el tratamiento, también resulta importante que durante este tiempo guarde los informes importantes del cuidado médico de su hijo. Eventualmente su hijo crecerá, será independiente y tendrá médicos nuevos. Es importante que su hijo proporcione a los nuevos médicos los detalles del diagnóstico y tratamiento del cáncer. La recopilación de todos los detalles poco después del tratamiento puede ser más fácil que tratar de obtenerlos en algún momento en el futuro. Hay cierta información que el médico de su hijo debe tener, aun cuando sea adulto. Entre estos se incluye:

  • Una copia de los informes de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si su hijo se sometió a cirugía, una copia del informe del procedimiento.
  • Si su hijo fue hospitalizado, copias de los resúmenes al alta que los médicos preparan cuando envían a los pacientes a sus casas.
  • Una lista de las dosis finales de cada medicamento quimioterapéutico o de otro medicamento que su hijo haya recibido. (Ciertos medicamentos tienen efectos secundarios a largo plazo específicos).
  • Si se administró radioterapia, un resumen del tipo y dosis de radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.

¿Qué avances hay en la investigación y el tratamiento del linfoma no Hodgkin en niños?

En muchos centros médicos, hospitales universitarios y otras instituciones alrededor del mundo se están llevando a cabo investigaciones sobre las causas, el diagnóstico y el tratamiento del linfoma no Hodgkin en niños.

Genética

Como se mencionó en la sección “¿Sabemos qué causa el linfoma no Hodgkin en niños?”, los científicos están progresando en gran manera al entender mejor cómo los cambios en el ADN del interior de los linfocitos normales pueden causar que estos se conviertan en células de linfoma.

El entendimiento de los cambios genéticos que a menudo ocurren en las células de linfoma puede ayudar a explicar por qué estas células crecen tan rápidamente, viven por tiempo prolongado y no se convierten en células maduras normales. Esta información se ha estado usando para desarrollar nuevos tratamientos contra el linfoma.

Este progreso también ha dado como resultado pruebas mucho mejores y más sensibles para detectar y supervisar esta enfermedad. La prueba de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés), entre otras, pueden identificar las células del linfoma según algunos de estos cambios genéticos. Esta prueba es útil para determinar qué tan completamente el tratamiento ha destruido el linfoma, y si es probable que ocurra una recurrencia si no se administra más tratamiento.

Estudios clínicos de nuevos tratamientos

La mayoría de los niños con linfoma no Hodgkin reciben tratamiento en los centros médicos principales, en los que el tratamiento frecuentemente conlleva la participación en estudios clínicos para proporcionarles la atención más actualizada. En los estudios clínicos se están investigando actualmente varias preguntas importantes como:

  • ¿Se pueden tratar los linfomas en etapas iniciales (etapas I y II) con regímenes de quimioterapia menos intensos?
  • ¿Cuál es la mejor duración de tratamiento para cada tipo de linfoma non Hodgkin?
  • ¿Puede el tratamiento menos intenso proveer un resultado tan bueno como los tratamientos más intensos, y así ayudar a evitar posiblemente ciertos efectos secundarios a largo plazo en los niños?
  • ¿Pueden los nuevos medicamentos de quimioterapia y las nuevas combinaciones de ellos mejorar las tasas de curación?
  • ¿Se puede mejorar la seguridad y la eficacia de los trasplantes de células madre?
  • ¿Se pueden agregar medicamentos de terapia dirigida más recientes, tal como los anticuerpos monoclonales, a los tratamientos actuales para que funcionen mejor? (Lea “Otros medicamentos para el linfoma no Hodgkin en niños”).

Recursos adicionales relacionados con el linfoma no Hodgkin en niños

Más información de la Sociedad Americana Contra El Cáncer

Ofrecemos mucha más información que podría ser de su utilidad. Visite nuestro sitio web en www.cancer.org o llame a nuestro Centro Nacional de Información sobre el Cáncer a la línea telefónica gratuita 1-800-227-2345. Estamos disponibles para ayudarle a cualquier hora del día o la noche.

Organizaciones nacionales y sitios en Internet*

Junto con la Sociedad Americana Contra El Cáncer, algunas otras fuentes de información y apoyo son:

American Childhood Cancer Organization (anteriormente Candlelighters)
Línea telefónica gratuita: 1-855-858-2226
Sitio Web: www.acco.org

    Ofrece información sobre para niños y adolescentes con cáncer y sus hermanos, así como para adultos con hijos con cáncer. También ofrece libros y un “kit” especial para niños recientemente diagnosticados con cáncer, así como algunos grupos de apoyo en su localidad.

Children’s Oncology Group (COG)
Sitio Web: www.childrensoncologygroup.org

    Provee información clave de la organización más grande del mundo dedicada a la investigación del cáncer infantil para ayudar a apoyar a niños y a sus familias al momento del diagnóstico, durante el tratamiento, y más adelante. También cuenta con una base de datos localizables para encontrar el centro COG más cercano a usted.

CureSearch for Children’s Cancer
Línea telefónica gratuita: 1-800-458-6223
Sitio Web: www.curesearch.org

    Ofrece información actualizada sobre cáncer infantil por parte de oncólogos pediatras. Cuenta con secciones en el sitio Web para pacientes, familiares y amigos para orientarles en cómo brindar apoyo al niño con cáncer.

Leukemia & Lymphoma Society
Línea telefónica gratuita: 1-800-955-4572
Sitio Web: www.lls.org

    Provee un centro de recursos con información equipado con profesionales médicos disponible vía telefónica sin costo, publicaciones gratis sobre el linfoma, así como otros temas relacionados (algunos materiales también están disponibles en español), grupos de apoyo para pacientes, familiares y amigos disponibles en la mayoría de las áreas geográficas; teleconferencias educacionales y retransmisiones gratis vía Web (su página en Internet publica un horario); también cuenta con un programa para asistir a pacientes con necesidades financieras significativas para cubrir algunos de los costos asociados a transportación, copagos de medicamentos y primas del seguro médico.

Instituto Nacional del Cáncer
Línea telefónica gratuita: 1-800-422-6237
Sitio Web: www.cancer.gov

    Provee información actualizada y precisa sobre el cáncer para los pacientes y sus familias, incluyendo información sobre estudios clínicos. Ofrece un folleto especial para hermanos adolescentes de un niño con cáncer, disponible en: www.cancer.gov/cancertopics/when-your-sibling-has-cancer.

National Children’s Cancer Society, Inc.
Línea telefónica gratuita: 1-800-5-FAMILY (1-800-532-6459).
Sitio Web: www.children-cancer.org

    Los servicios incluyen una red de grupos de apoyo en línea para padres e hijos con cáncer, materiales educativos y asesoría financiera para los gastos relacionados con el tratamiento.

National Dissemination Center for Children with Disabilities (NICHCY)
Línea telefónica gratuita: 1-800-695-0285 (también para TTY)
Sitio Web: www.nichcy.org

    Ofrece información sobre aspectos relacionados con discapacidad para familias, maestros y otros profesionales.

Sitios Web para adolescentes y niños

Starlight Children’s Foundation
Número sin cargos: 1-310-479-1212
Sitio Web: www.starlight.org

    Sitio Web con historias animadas y programas interactivos que enseñan a los niños y adolescentes sobre quimioterapia y los procedimientos que se lleven a cabo en el hospital; también cuenta con videos especialmente para adolescentes y ofrece un grupo de apoyo seguro y bajo supervisión para los adolescentes con cáncer.

Group Loop (sustituto de la Comunidad de Apoyo del Cáncer solo para adolescentes)
Línea telefónica gratuita: 1-888-793-9355
Sitio Web: www.grouploop.org

    Un lugar en Internet para adolescentes con cáncer o adolescentes que saben que alguien tiene cáncer (sin la presión de las clases, responsabilidades domésticas y programas de tratamiento) para establecer contacto con otros adolescentes. Provee grupos de apoyo en línea, salas de chat e información, entre otros servicios.

Teens Living with Cancer
Sitio Web: www.teenslivingwithcancer.org/

    Recurso sólo disponible en Internet dedicado a adolescentes para sobrellevar el diagnóstico y tratamiento del cáncer. Este recurso se enfoca en asuntos de adolescentes y ofrece recursos para brindar apoyo a éstos, así como a sus familiares y amigos.

SuperSibs!
Teléfono sin cargos: 1-888-417-4704
Sitio Web: www.supersibs.org

    Apoya, honra y reconoce a los hermanos de los niños diagnosticados con cáncer, para que puedan afrontar el futuro con fuerza, valor y esperanza. Incluye una página en Internet para hermanos y hermanas adolescentes en www.sibspeak.org.

*La inclusión en esta lista no significa que se tiene el respaldo de la Sociedad Americana Contra El Cáncer.

Independientemente de quién sea usted, nosotros le podemos ayudar. Contáctenos en cualquier momento, durante el día o la noche, para obtener información y apoyo. Llámenos al 1-800-227-2345 o visítenos en www.cancer.org.

Referencias: guía detallada del linfoma no Hodgkin en niños

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Margolin JF, Rabin KR, Poplack DG. Leukemias and lymphomas of childhood. In: DeVita VT, Lawrence TS, Rosenberg SA, eds. DeVita, Hellman, and Rosenberg’s Cancer: Principles and Practice of Oncology. 9th ed. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins; 2011:1793-1805.

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Fecha de última actualización: 04/16/2014
Fecha de último cambio o revisión: 01/27/2016