Linfoma no Hodgkin en niños

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¿Qué es Linfoma no Hodgkin en niños? TEMAS

¿Qué es el linfoma no Hodgkin en niños?

El linfoma es un tipo de cáncer que comienza en las células llamadas linfocitos que son parte del sistema inmunológico del cuerpo. Existen dos clases de linfomas:

  • La enfermedad de Hodgkin (también conocido como linfoma de Hodgkin) se llama así en honor al Dr. Thomas Hodgkin, quien la describió por primera vez.
  • Linfoma no Hodgkin (NHL)

Estos dos tipos de linfomas se comportan, propagan y responden al tratamiento de manera diferente, de modo que es importante diferenciarlos.

Ambos tipos de linfoma son más comunes en adultos, aunque también pueden presentarse en niños y adolescentes. Dentro de este grupo de pacientes más jóvenes, el linfoma no Hodgkin suele ocurrir en niños de menos edad, mientras que la enfermedad de Hodgkin es más probable que afecte a niños y adolescentes de más edad.

La enfermedad de Hodgkin es muy similar en adultos y niños, y el tratamiento es el mismo para ambos. Para más información sobre esta enfermedad, lea nuestro documento Enfermedad de Hodgkin.

El resto de este documento trata solamente del linfoma no Hodgkin en niños.

El sistema linfático y el tejido linfático

Para entender el linfoma no Hodgkin, resulta útil aprender sobre el sistema linfático del organismo.

El sistema linfático es parte del sistema inmunológico del cuerpo, lo que ayuda a combatir infecciones y algunas otras enfermedades. También ayuda a los fluidos a moverse alrededor del cuerpo. El sistema linfático está compuesto principalmente de:

  • Tejido linfático: comprende los ganglios linfáticos y los órganos relacionados (vea información más adelante) que forman parte del sistema inmunológico y del sistema productor de sangre del cuerpo.
  • Linfa: un líquido claro que se desplaza a través del sistema linfático, llevando productos de desecho y exceso de líquido de los tejidos, así como linfocitos y otras células del sistema inmunológico.
  • Vasos linfáticos: pequeños tubos, similares a vasos sanguíneos, por los cuales la linfa se desplaza a diferentes partes del sistema linfático.

Linfocitos

El tejido linfático está compuesto principalmente por células llamadas linfocitos, un tipo de glóbulo blanco. Existen dos tipos principales de linfocitos, denominados linfocitos B (células B) y linfocitos T (células T). Las células B y las células T normales realizan diferentes tareas.

Los linfocitos B: las células B ayudan normalmente a proteger al cuerpo contra los gérmenes (bacterias o virus) produciendo proteínas llamadas anticuerpos. Los anticuerpos se adhieren a los gérmenes, y los marcan para que otras partes del sistema inmunológico los destruyan.

Los linfocitos T: existen varios tipos de células T, cada una de ellas con una función especial. Algunas células T destruyen directamente células infectadas por virus, hongos, o ciertas clases de bacterias. Otros tipos de células T desempeñan una función al reforzar o desacelerar las actividades de otras células del sistema inmunológico.

Ambos tipos de linfocitos pueden convertirse en células de linfoma, pero en los Estados Unidos los linfomas de células B son mucho más frecuentes que los linfomas de células T. Los diferentes tipos de linfoma se pueden originar tanto en linfocitos B como en T, dependiendo de cuán maduras son las células cuando se transforman en cancerosas y en otros factores.

El tratamiento para el linfoma depende del tipo que sea. Por lo tanto, es importante saber el tipo exacto de linfoma.

Órganos que tienen tejido linfático

Debido a que el tejido linfático se encuentra en muchas partes del cuerpo, los linfomas pueden originarse en cualquier parte del cuerpo.

Las principales localizaciones de tejido linfático son:

Ganglios linfáticos: los ganglios linfáticos son grupos de linfocitos y de otras células inmunológicas en forma de fríjol que se encuentran en todo el cuerpo. Algunas veces se pueden palpar debajo de la piel en el cuello, debajo de los brazos y en la ingle. Los ganglios linfáticos están conectados entre sí por un sistema de vasos linfáticos.

Los ganglios linfáticos se agrandan cuando combaten infecciones. Los ganglios linfáticos que crecen debido a una infección son denominados nódulos reactivos o nódulos hiperplásicos, y a menudo duelen al ser tocados. El agrandamiento de los ganglios linfáticos en un niño generalmente no es un signo de un problema grave. A menudo los ganglios linfáticos del cuello de los niños están agrandados cuando tienen la garganta irritada o tienen resfriados (catarro). Sin embargo, un ganglio linfático grande es también el signo más frecuente de un linfoma. En la sección “Signos y síntomas del linfoma no Hodgkin en niños”, se provee más información acerca del agrandamiento de los ganglios linfáticos.

Bazo: el bazo es un órgano que se encuentra por debajo de la parte inferior de las costillas en el lado izquierdo del cuerpo. El bazo produce linfocitos y otras células del sistema inmunológico para ayudar a combatir las infecciones. También almacena células sanas de la sangre y sirve como un filtro para eliminar células dañadas de la sangre, bacterias y desechos celulares.

Timo: el timo es un órgano pequeño que se encuentra detrás de la parte superior del esternón y frente al corazón. Antes del nacimiento, el timo desempeña un papel clave en la producción de los linfocitos T. A medida que las personas envejecen, el timo se encoge y se vuelve menos importante, aunque continúa desempeñando una función en el sistema inmunológico.

Adenoides y amígdalas: éstas son conglomerados de tejido linfático en la parte posterior de la garganta. Ambas ayudan a producir anticuerpos contra los gérmenes que son inhalados o tragados. Son fáciles de ver cuando aumentan de tamaño durante una infección, lo que a menudo ocurre en niños, o si se origina un linfoma.

Tracto digestivo: el tejido linfático también se encuentra en el estómago y los intestinos, así como en muchos otros órganos.

Médula ósea: la médula ósea (la parte interna blanda de ciertos huesos) produce glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos de la sangre. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno de los pulmones al resto del organismo. Las plaquetas ayudan a controlar el sangrado al sellar pequeños orificios en los vasos sanguíneos. Los glóbulos blancos combaten las infecciones. Los dos tipos principales de células blancas de la sangre son los granulocitos y los linfocitos. Los linfocitos de la médula ósea son principalmente células B. Algunas veces, los linfomas se originan en los linfocitos de la médula ósea.


Fecha de última actualización: 04/16/2014
Fecha de último cambio o revisión: 04/16/2014