Metástasis en los huesos

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¿Cómo se tratan las metástasis en los huesos?

Las opciones de tratamiento para personas con metástasis en los huesos dependen de muchos factores, tales como:

  • Qué clase de cáncer primario tiene usted
  • A qué huesos (y a cuántos) el cáncer se propagó
  • Si cualquier hueso se ha debilitado o fracturado
  • Qué tratamientos ha recibido anteriormente
  • Sus síntomas
  • Su condición de salud general.

Los tratamientos a menudo reducen o desaceleran el crecimiento de las metástasis de los huesos y pueden ayudar con cualquier síntoma que estén causando. Sin embargo, a menudo no hacen desaparecer las metástasis totalmente.

Los tratamientos locales (tratar el cáncer en el hueso) y sistémico (recorre el cuerpo entero) son los dos tipos principales de tratamiento para las metástasis óseas. Dependiendo de la extensión y la localización del cáncer, se puede usar uno o ambos tipos de estos tratamientos.

Tratamientos sistémicos para metástasis en los huesos

Los tratamientos sistémicos afectan a todo el cuerpo. En muchos casos, especialmente si el cáncer se ha propagado a muchos huesos, se usan los tratamientos sistémicos porque éstos pueden alcanzar las células cancerosas que se han propagado por todo el cuerpo.

Las terapias sistémicas incluyen la quimioterapia, la terapia hormonal u otros medicamentos que se toman por la boca o se inyectan en la sangre. Estos tratamientos no están dirigidos específicamente a las metástasis en los huesos, aunque a menudo ayudan a tratarlas. Otros tratamientos sistémicos, como los radiofármacos y los bifosfonatos, están dirigidos más específicamente al cáncer que ha alcanzado los huesos. Algunas veces ambos tipos de tratamientos se utilizan al mismo tiempo.

Quimioterapia

La quimioterapia (quimio) utiliza medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o que se administran por vía oral. Estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo, y pueden llegar al cáncer que se ha propagado. La quimioterapia se usa como tratamiento principal para muchos tipos de cáncer metastásicos. A menudo, la quimioterapia puede reducir el tamaño de los tumores. Esto puede reducir el dolor y ayudarle a sentirse mejor, aunque no causa que los tumores desaparezcan ni evita que regresen. Algunas veces, se utiliza con tratamientos locales, tal como radiación.

Los medicamentos de quimioterapia destruyen a las células cancerosas, pero también dañan a algunas células normales, lo que causa efectos secundarios. Los efectos secundarios dependen del tipo de medicamentos, de la cantidad administrada y de la duración del tratamiento. Algunos efectos secundarios comunes de la quimioterapia incluyen:

  • Náuseas y vómitos
  • Pérdida del apetito
  • Caída de pelo
  • Úlceras en la boca
  • Diarrea
  • Mayor probabilidad de infección (debido a muy pocos glóbulos blancos)
  • Sangrado o aparición de moretones (debido a muy pocas plaquetas)
  • Debilidad, falta de aire o cansancio (debido a muy pocos glóbulos rojos)

Si usted va a recibir quimioterapia, haga preguntas al equipo de profesionales que atienden el cáncer sobre los medicamentos que se usarán y los efectos secundarios que se espera que cause la quimioterapia. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen cuando cesa el tratamiento.

Asegúrese de decirle al doctor o enfermera si tiene efectos secundarios, ya que a menudo hay formas de aliviarlos. Por ejemplo, se pueden administrar medicamentos para prevenir o reducir las náuseas y los vómitos.

Terapia hormonal

Las hormonas en el cuerpo promueven el crecimiento de algunos cánceres comunes. Por ejemplo, la hormona femenina estrógeno promueve el crecimiento de algunos cánceres de seno y útero. De la misma manera, las hormonas masculinas (andrógenos como la testosterona) promueven el crecimiento de la mayoría de los cánceres de próstata. Una de las principales maneras para tratar algunos de estos cánceres consiste en evitar que ciertas hormonas afecten las células cancerosas. Esto se puede lograr mediante la reducción de los niveles hormonales y/o el bloqueo de la acción hormonal en las células cancerosas.

Los efectos secundarios de los tratamientos hormonales dependen del tipo de tratamiento que se use. Un efecto secundario común para muchos de estos tratamientos consiste en sofocos repentinos de calor (bochornos). Los medicamentos que reducen los niveles de testosterona pueden conducir a anemia, aumento de peso, pérdida de deseo sexual, desarrollo de senos, debilidad en los huesos y otros efectos. Los medicamentos que disminuyen los niveles de estrógeno pueden causar debilidad en los huesos y dolores musculares.

Para más información sobre el tratamiento hormonal para un tipo específico de cáncer, lea nuestra información sobre ese cáncer (como Cáncer de seno o Cáncer de próstata).

Terapia dirigida

Los medicamentos de terapia dirigida están diseñados para perseguir el funcionamiento interno de las células cancerosas; la programación que las diferencia de las células normales y sanas. Estos medicamentos suelen causar diferentes efectos secundarios en comparación con los medicamentos de la quimioterapia regular.

La terapia dirigida puede ser combinada con otros tratamientos, incluyendo quimio y terapia hormonal. Para algunos tipos de cáncer, como cáncer de riñón, estos medicamentos se usan solos como tratamiento principal para la enfermedad avanzada.

Para más información sobre los medicamentos de terapia dirigida usados para cierto tipo de cáncer, lea nuestra información sobre ese tipo de cáncer. Usted puede leer información general sobre la terapia dirigida y sus efectos secundarios en Targeted Therapy.

Inmunoterapia

La inmunoterapia es una terapia sistémica que estimula el sistema inmunitario del cuerpo o usa versiones sintéticas de proteínas del sistema inmunitario para eliminar las células cancerosas. Hay varios tipos de inmunoterapia que se utilizan para tratar a los pacientes con cáncer metastásico.

Para más información sobre la inmunoterapia para cierto tipo de cáncer, lea la información sobre ese cáncer (como Cáncer de próstata, Cáncer de piel tipo melanoma, o Cáncer de riñón). Usted puede leer más información sobre cómo funciona la inmunoterapia en Immunotherapy.

Radiofármacos

Los radiofármacos son un grupo de medicamentos que poseen elementos radiactivos. Estos medicamentos se inyectan en una vena y se asientan en áreas de hueso con recambio (metabolismo) activo (como las que contienen propagación del cáncer). Una vez allí, la radiación que emiten elimina a las células cancerosas.

Si el cáncer se ha extendido a numerosos huesos, los radiofármacos funcionan mejor que tratar de dirigir la radiación externa a cada hueso afectado. En algunos casos, se pueden combinar los radiofármacos con la radiación de rayos externos dirigida a las metástasis óseas más dolorosas. (Lea “Radioterapia”).

Algunos de los radiofármacos aprobados para ser usados en los Estados Unidos son:

  • Estroncio-89 (Metastron®)
  • Samario-153 (Quadramet®)
  • Radio- 223 (Xofigo®)

El tratamiento con un radiofármaco a menudo puede reducir el dolor causado por metástasis en los huesos durante varios meses. El tratamiento se puede repetir cuando el dolor regresa, aunque es posible que el dolor no disminuya por tanto tiempo como se redujo con el primer tratamiento.

Estos medicamentos funcionan mejor cuando se trata de metástasis blásticas, lo que significa que el cáncer ha estimulado ciertas células del hueso (osteoblastos) para formar nuevas áreas de hueso.

El efecto secundario principal de este tratamiento consiste en recuentos más bajos de células sanguíneas (principalmente glóbulos blancos y plaquetas), lo que puede aumentar el riesgo de infecciones o sangrado. Esto es un problema mayor si sus recuentos ya estaban bajos antes del tratamiento. Otro posible efecto secundario es la llamada “reacción de llamarada”, en la que el dolor empeora por un corto periodo de tiempo antes de aliviarse.

Bifosfonatos

Los bifosfonatos son un grupo de medicamentos que se pueden usar para tratar el cáncer que se ha propagado a los huesos. Estos medicamentos funcionan al desacelerar la acción de los osteoclastos. Estas células óseas normalmente disuelven pequeños fragmentos de los huesos para ayudar a remodelarlos y mantenerlos fuertes. Pero los osteoclastos a menudo son muy activos cuando el cáncer se propaga a los huesos, lo que puede causar problemas.

Los bifosfonatos pueden ser útiles para el cáncer que se ha propagado a los huesos, ya que:

  • Reduce el dolor de huesos
  • Retarda el daño óseo causado por el cáncer
  • Reduce los altos niveles de calcio en la sangre (hipercalcemia)
  • Reduce el riesgo de fracturas

Los bifosfonatos tienden a funcionar mejor cuando las radiografías muestran que el cáncer metastásico está adelgazando y debilitando el hueso (metástasis líticas). Estos medicamentos no son tan eficaces para el tratamiento de metástasis blásticas, donde los huesos se vuelven más densos.

Los efectos secundarios más comunes de los bifosfonatos son cansancio, fiebre, náusea, vómito, anemia (bajo nivel de glóbulos rojos) y dolor en los huesos o las articulaciones. Sin embargo, otros medicamentos o el cáncer por sí solo pueden causar muchos de estos efectos. Estos medicamentos pueden reducir los niveles de calcio. Por lo tanto, no se le pueden administrar a alguien que ya tiene bajos niveles de calcio. Los bifosfonatos pueden causar daño renal y a menudo no se pueden administrar a personas que presentan una función renal deficiente.

Osteonecrosis de la mandíbula relacionada con la medicación

Un efecto secundario poco común, pero muy grave, consiste en osteonecrosis de la mandíbula. En esta afección, parte del hueso de la mandíbula pierde su suministro sanguíneo y muere. Esto puede causar pérdida de dientes e infecciones o úlceras abiertas del hueso de la mandíbula que no sanan y que son difíciles de tratar.

La osteonecrosis de la mandíbula es muy difícil de tratar y la prevención es muy importante. Algunas veces parece ser provocada por la extracción de un diente mientras se recibe un bifosfonato. Muchos médicos que tratan el cáncer recomiendan que los pacientes acudan a una revisión dental y que cualquier problema de dientes o de mandíbula sea tratado antes de comenzar a tomar un bifosfonato. Una manera de evitar esto consiste en mantener una buena higiene oral al usar hilo dental, cepillar los dientes y asegurar de que las dentaduras le queden ajustadas. Someterse a exámenes dentales regularmente también podría ayudar a prevenir esta afección.

Denosumab

El denosumab es otro medicamento que puede ser útil cuando el cáncer se ha propagado a los huesos. Al igual que los bifosfonatos, este medicamento evita la activación de los osteoclastos, aunque lo hace de una manera diferente al bloquear una sustancia llamada RANKL.

Los efectos secundarios comunes incluyen náuseas, diarrea, y debilidad o cansancio. Al igual que los bifosfonatos, el denosumab puede causar osteonecrosis de la mandíbula. Por lo tanto, los médicos recomiendan tomar las mismas precauciones (tal como tratar cualquier problema con dientes o mandíbula antes de comenzar el medicamento). Contrario a los bifosfonatos, este medicamento es seguro para los pacientes con problemas renales.

Tratamientos locales para metástasis en los huesos

Los tratamientos locales, incluyendo radioterapia, cirugía y otras técnicas, están dirigidos a una sola área en vez de a todo el cuerpo.

Los tratamientos locales pueden ser útiles si el cáncer se ha propagado a sólo un hueso, o si existen áreas de propagación del cáncer que han empeorado más que otras y que requieren ser tratadas de inmediato. Estos tratamientos pueden ayudar a aliviar el dolor u otros síntomas causados por una o pocas metástasis en los huesos.

Algunas veces, los tratamientos locales, como la cirugía, se usan para estabilizar un hueso que se encuentra en peligro de fracturarse debido a que ha sido debilitado por el cáncer. Es mucho más fácil prevenir que un hueso lesionado se fracture que tratar de repararlo una vez fracturado.

Radioterapia externa

La radioterapia utiliza partículas o rayos de alta energía para destruir las células cancerosas o para disminuir su crecimiento. Cuando un cáncer se propagó a un pequeño número de puntos en los huesos, se puede usar la radiación para ayudar a aliviar síntomas, como el dolor. Si se trata el hueso con radiación antes de que se vuelva muy débil, puede que esto también ayude a prevenir una fractura más adelante.

La forma más común de administrar radiación para metástasis en los huesos es emitiendo un haz de radiación desde una máquina situada fuera del cuerpo, lo que se conoce como radioterapia de rayos externos. Los tipos especiales de radioterapia externa pueden enfocar la radiación con más precisión para reducir algunos efectos secundarios. Estos incluyen radioterapia conformada en 3D y radioterapia de intensidad modulada . Para más detalles, lea nuestra información sobre terapia de radiación.

La radioterapia para la metástasis en los huesos se puede administrar como una o dos dosis grandes o en cantidades menores entre cinco y diez tratamientos que permiten una dosis total mayor. Ambos programas proveen el mismo grado de alivio al dolor. La ventaja principal de una o dos dosis de tratamiento consiste en que se requieren menos viajes para la terapia. La ventaja de más tratamientos consiste en que los pacientes tienen menos probabilidades de necesitar nuevamente tratamiento porque el dolor ha regresado.

Radioterapia corporal estereotáctica: esta es una clase especial de radiación externa que suministra altas dosis de radioterapia con mucha precisión. En lugar de administrar pequeñas dosis de radiación cada día por varias semanas, la radioterapia corporal estereotáctica administra rayos muy enfocados de radiación en altas dosis por uno o varios días. Varios rayos se dirigen hacia el tumor desde varias direcciones. Para poder enfocar la radiación con precisión, el cuerpo de la persona se coloca en un armazón especialmente diseñado para cada tratamiento. Al igual que otras formas de radiación externa, el tratamiento por sí solo no es doloroso.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios comunes de la radioterapia pueden incluir:

  • Cansancio extremo (fatiga)
  • Pérdida del apetito
  • Cambios en la piel por donde se aplicó la radiación que van desde enrojecimiento hasta ampollas y descamación.
  • Bajos recuentos sanguíneos

Otros efectos secundarios dependen del área a ser tratada. Por ejemplo, la radiación a la pelvis puede causar diarrea, ya que se pueden afectar los intestinos.

Técnicas de ablación

A la colocación de una aguja o una sonda directamente en un tumor y el uso de calor, frío, o un químico para destruirlo se le llama ablación. Ésta se puede usar únicamente si uno o dos tumores óseos están causando problemas.

La ablación por radiofrecuencia (RFA) es un tipo común que utiliza una aguja que transporta corriente eléctrica. El extremo de la aguja se coloca dentro del tumor en el hueso. Se puede utilizar una CT para asegurar que la aguja está en el lugar correcto. La corriente eléctrica que se envía por la aguja calienta el tumor para destruirlo. Por lo general, la RFA se hace mientras el paciente está bajo anestesia general (dormido profundamente sin que sienta dolor).

En otro tipo de ablación, llamada crioablación, se coloca una sonda muy fría en el tumor para congelarlo, lo que destruye las células cancerosas. Otros métodos usan alcohol para destruir las células u otras formas de calentar el tumor (tal como termoterapia intersticial inducida por láser). Una vez se destruye el tejido canceroso, el espacio que queda se puede llenar con un cemento óseo. (Lea información más adelante).

Cemento óseo

Una opción para algunas personas consiste en inyecciones de un cemento y/o pegamento óseo de rápida acción llamado PMMA (polimetilmetacrilato).

Cuando el PMMA se inyecta en un hueso vertebral se le llama vertebroplastía o cifoplastía. Esto ayuda a estabilizar el hueso y a aliviar el dolor en la mayoría de las personas. A menudo, la vertebroplastía reduce el dolor inmediatamente y se puede hacer en un centro de atención ambulatorio.

Cuando se inyecta el pegamento para fortalecer los huesos que no sean los de la columna vertebral, se le llama cementoplastía. Algunas veces, el pegamento se usa junto con la cirugía, la radiación, la ablación por radiofrecuencia, u otros tratamientos.

Cirugía

La cirugía para tratar una metástasis ósea se hace para aliviar los síntomas y/o estabilizar el hueso para evitar fracturas.

La metástasis ósea puede debilitar los huesos y dar lugar a fracturas que tienden a no sanar bien. En una operación se pueden colocar tornillos, varillas, alfileres, placas, armazones u otros dispositivos para que el hueso esté más estable y ayudar a prevenir fracturas. Si el hueso ya está fracturado, la cirugía puede a menudo aliviar rápidamente el dolor y ayudar al paciente a regresar a sus actividades habituales.

Algunas veces una persona no puede someterse a cirugía debido a su pobre estado de salud general, otras complicaciones del cáncer o efectos secundarios de otros tratamientos. Si los médicos no pueden reforzar quirúrgicamente un hueso que tiene metástasis, un yeso o tablilla puede ayudar a estabilizarlo para reducir el dolor de manera que la persona pueda moverse.

Si está considerando participar en un estudio clínico

Los estudios clínicos consisten en investigaciones minuciosamente controladas que se llevan a cabo para estudiar con mayor profundidad nuevos tratamientos o procedimientos promisorios. Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más avanzada para el cáncer. En algunos casos, puede que sean la única manera de lograr acceso a tratamientos más recientes. También es la mejor forma de que los médicos descubran mejores métodos para tratar el cáncer. Aun así, no son adecuados para todas las personas.

Si desea saber más sobre qué estudios clínicos podrían ser adecuados para usted, comience por preguntar a su médico si en la clínica u hospital donde trabaja se realizan estudios clínicos. También puede comunicarse con nuestro servicio de compatibilidad de estudios clínicos al 1-800-303-5691 para obtener una lista de los estudios que cumplan con sus necesidades desde el punto de vista médico, o puede leer el artículo Estudios clínicos para más información.

Si está considerando métodos complementarios y alternativos

Es posible que escuche hablar acerca de métodos complementarios y alternativos que su médico no ha mencionado para tratar su cáncer o aliviar los síntomas. Estos métodos pueden incluir vitaminas, hierbas y dietas especiales, u otros métodos, como por ejemplo, la acupuntura o los masajes.

Los métodos complementarios consisten en tratamientos que se usan junto con su atención médica habitual. Los tratamientos alternativos son los que se usan en lugar del tratamiento indicado por el médico. Aunque algunos de estos métodos pueden ser útiles para aliviar los síntomas o ayudar a sentirse mejor, muchos de ellos no han demostrado ser eficaces. Algunos incluso podrían ser peligrosos.

Asegúrese de consultar con los miembros de su equipo de atención médica contra el cáncer sobre cualquier método que esté considerando usar. Ellos pueden ayudarle a averiguar lo que se conoce (o lo que no se conoce) del método y así ayudarle a tomar una decisión fundamentada. Lea Métodos complementarios y alternativos para la atención del cáncer para aprender más.

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Fecha de última actualización: 05/02/2016
Fecha de último cambio o revisión: 06/15/2016