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Si usted ha sido diagnosticado con cáncer, puede que algunas veces las metástasis en los huesos se detecten antes de que tengan la oportunidad de causar algún síntoma. Puede que su médico ordene pruebas de laboratorio y estudios por imágenes (como radiografías o gammagrafías óseas para determinar cuán lejos se propagó el cáncer. Estas pruebas se pueden hacer antes, durante y después del tratamiento, y pueden mostrar metástasis en los huesos.

En otros casos, un síntoma como el dolor de huesos puede ser el primer signo de metástasis en los huesos. Se pueden hacer estudios por imágenes u otras pruebas para confirmar que las metástasis están causando el dolor.

Señales y síntomas de metástasis en los huesos

Dolor en los huesos

El dolor en los huesos es a menudo el primer síntoma de que el cáncer se ha propagado a los huesos. A menudo, el dolor puede ir y venir al principio, y tiende a empeorar en la noche y aliviarse con el movimiento. Más adelante, se vuelve constante y puede empeorar con la actividad.

Es importante que le comunique de inmediato a su médico si tiene un nuevo dolor que pudiera provenir de un hueso. El hueso también podría estar tan debilitado que se podría romper. Esto por lo general puede prevenirse si la metástasis en los huesos se detecta temprano. Su médico querrá obtener una radiografía del área adolorida y puede usar otros estudios por imágenes. Otras enfermedades como las infecciones de los huesos, la artritis o simplemente la actividad intensa también pueden causar dolor en los huesos.

Fracturas

Los huesos debilitados a causa de cáncer metastásico se pueden romper (fracturar). La fractura puede ocurrir con una caída o lesión, aunque un hueso débil también se puede fracturar durante las actividades diarias. Estas fracturas a menudo causan dolor severo y repentino. El dolor puede limitar su movilidad. En algunos casos una fractura es el primer signo de metástasis en los huesos.

Las fracturas ocurren con mayor frecuencia en los huesos largos de los brazos y las piernas, así como en los de la columna vertebral. A menudo, el dolor repentino en el medio de la espalda, por ejemplo, es un signo común de que un hueso canceroso en la columna vertebral se está fracturando y colapsando. Esto es una emergencia que requiere tratamiento de inmediato para prevenir daño adicional.

Síntomas de compresión de la médula espinal

El crecimiento del cáncer en los huesos de la columna vertebral puede hacer presión sobre la médula espinal. La médula espinal tiene nervios que le permiten moverse y sentir lo que le ocurre a su cuerpo. Algunos de estos nervios también controlan otras funciones, como el control de la vejiga.

La presión sobre la médula espinal no causa sólo dolor, también puede dañar los nervios de la médula espinal. Esto puede conducir a adormecimiento y debilidad e incluso causar parálisis. Con más frecuencia, esto afecta las piernas, pero si el tumor está presionando la médula espinal en el cuello, se afectan tanto los brazos como las piernas. Algunas veces, el primer síntoma de presión en la médula espinal que usted puede experimentar es dificultad para orinar porque los nervios de la médula espinal controlan la vejiga.

Síntomas de hipercalcemia

Cuando el cáncer se propaga a los huesos, se puede liberar calcio de los huesos hacia el torrente sanguíneo. Esto puede causar altos niveles de calcio en la sangre (hipercalcemia), lo que puede ocasionar problemas, tales como: estreñimiento, náusea, falta de apetito y mucha sed. Los altos niveles de calcio causan que usted orine mucho, lo que ocasiona deshidratación. Además, puede hacer que sienta cansancio y debilidad. Puede que sienta sueño o incluso confusión. Si no se trata, la hipercalcemia puede incluso causar que usted caiga en coma.

Notifique inmediatamente a su médico si tiene síntomas

Muchos de los síntomas presentados anteriormente también pueden ser causados por otra cosa que no sea la propagación del cáncer a los huesos. Aun así, es muy importante que usted informe a sus médicos y enfermeras sobre cualquier síntoma nuevo como los presentados anteriormente. El encontrar y tratar temprano las metástasis en los huesos puede ayudar a prevenir problemas posteriores.

Estudios por imágenes para detectar metástasis en los huesos

Los estudios por imágenes usan rayos X, campos magnéticos y sustancias radiactivas para crear imágenes del interior del cuerpo. Estos estudios se pueden realizar por varias razones, entre ellas para ayudar a determinar si el cáncer se ha propagado a los huesos. A menudo se puede realizar uno o más de los estudios siguientes en personas que se sospecha tienen metástasis en los huesos.

Radiografías

Las radiografías regulares pueden mostrar signos de propagación del cáncer a los huesos. A menudo, las radiografías están entre los primeros estudios que se ordenan si una persona con cáncer presenta dolor en los huesos u otros síntomas.

Existen dos tipos de metástasis en los huesos.

En la metástasis lítica u osteolítica, las células cancerosas disuelven algunos de los minerales que contiene el hueso, lo que ocasiona que un área del hueso tenga menos densidad. Si el cáncer ha destruido demasiado el hueso, estos cambios aparecen en la radiografía como un hueco más oscuro en la imagen gris y blanca del hueso.

Las metástasis osteoblásticas o blásticas causan que un área del hueso luzca más densa o esclerótica. En las radiografías, estas metástasis aparecen como manchas más blancas que el hueso circundante. Esto se observa con más frecuencia en ciertos cánceres, tal como cáncer de próstata y algunos cánceres de seno.

A menudo, las metástasis en los huesos tienen características tanto líticas como blásticas.

Las radiografías también pueden mostrar fracturas de huesos debilitados por metástasis.

Gammagrafía ósea

La gammagrafía ósea puede ayudar a mostrar si un cáncer se ha propagado a los huesos. Este estudio es útil porque proporciona una imagen de todo el esqueleto de manera que puede algunas veces mostrar metástasis en los huesos que aún no han causado síntomas.

Para una gammagrafía ósea, se inyecta una pequeña cantidad de material de baja radiactividad en una vena (vía intravenosa, o IV). La sustancia se asienta en las áreas dañadas de los huesos de todo el esqueleto en el transcurso de un par de horas. Luego, usted se acuesta sobre una mesa durante aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial detecta la radiactividad y crea una imagen del esqueleto.

Las áreas de cambio óseo activo aparecen como "puntos calientes" en el esqueleto porque atraen la radiactividad. Estas áreas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero otras enfermedades de los huesos pueden producir el mismo patrón. Para saber exactamente lo que causa los "puntos calientes", puede que sea necesario realizar otras pruebas por imágenes como radiografías regulares o imágenes por resonancia magnética (MRI), o incluso una biopsia de hueso.

Por lo general, las gammagrafías óseas pueden detectar metástasis mucho antes que las radiografías comunes. Las gammagrafías óseas también se pueden repetir después para hacer un seguimiento de cómo la metástasis responde a los tratamientos.

Algunas veces, las gammagrafías óseas fallan al encontrar cáncer que se ha propagado a los huesos. Esto ocurre más a menudo si las metástasis son totalmente osteolíticas (el hueso es menos denso). En algunos pacientes, es posible que la gammagrafía no muestre radiactividad en áreas del hueso que el cáncer ya ha destruido.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un procedimiento radiológico que produce imágenes transversales detalladas del cuerpo. En lugar de tomar una sola imagen como lo hacen los rayos X regulares, un explorador de tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira alrededor del cuerpo. Luego, una computadora combina estas fotografías en imágenes seccionales de la parte del cuerpo que se está estudiando. Una tomografía computarizada (CT) crea imágenes detalladas de los huesos como también de los tejidos blandos del cuerpo.

A veces, una CT puede ayudar a identificar si el cáncer se ha propagado a los huesos. Se puede usar cuando las metástasis en los huesos probablemente sean osteolíticas debido a que este tipo de metástasis algunas veces no se refleja en las gammagrafías óseas. Además, los estudios por CT son ideales para determinar el tamaño y la forma de un tumor en el hueso y para evaluar cuán estable está un hueso que contiene un tumor.

Antes de realizar el estudio, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre 1 y 2 pintas (entre medio y un litro) de un líquido llamado contraste oral. Esto ayuda a delinear el intestino, a fin de que determinadas áreas no puedan confundirse con tumores. También es posible que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte una clase diferente de tinte de contraste (contraste IV). Esto ayuda a delinear mejor estructuras en el cuerpo. La inyección puede causar cierto enrojecimiento (una sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y presentan erupciones. Rara vez ocurren reacciones más graves como dificultad respiratoria o baja presión sanguínea. Asegúrese de decirle al médico si es alérgico a algo o si ha tenido alguna vez una reacción a cualquier material de contraste utilizado para rayos X.

Las tomografías computarizadas requieren más tiempo que los rayos X convencionales. Será necesario que permanezca quieto y acostado sobre una mesa mientras se esté realizando estos exámenes. Durante el estudio, la camilla se desliza hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea la camilla. Algunas personas pudieran sentirse un poco confinadas debido al anillo por el cual se mueven mientras se toman las fotografías.

Si el área sospechosa de metástasis en los huesos está muy adentro del cuerpo, a veces se usa una CT para ayudar a extraer una muestra de tejido. Para este procedimiento, llamado biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada, el paciente permanece en la mesa de la tomografía mientras un radiólogo va dirigiendo una aguja de biopsia hasta el área sospechosa. Las CT se repiten hasta que la aguja llegue al lugar específico. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento diminuto de tejido) o una biopsia por punción con aguja gruesa (un cilindro delgado de tejido) y se observa al microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio generado por los tejidos en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Al igual que la CT, las MRI crea cortes transversales detallados del cuerpo. Con menor frecuencia, también se podría usar un material de contraste en las MRI.

Las MRI pueden demorar hasta una hora. Para esta prueba, usted se debe acostar en una mesa que se desliza dentro de un tubo largo y angosto, lo cual puede ser confinante y angustiante para algunas personas. Las máquinas especiales y abiertas de MRI pueden ayudar en este respecto, pero la prueba también requiere que se mantenga quieto durante largos periodos de tiempo. Las máquinas también producen ruidos tales como zumbidos y chasquidos que pueden causar molestias.

Debido a que las MRI son muy útiles para observar la columna vertebral y la médula espinal, son los estudios convencionales que se utilizan si se sospecha de compresión de la médula espinal. Además, las MRI son útiles para encontrar problemas en los huesos y en las articulaciones. Por lo general, las MRI se realizan para definir mejor una masa ósea que se detecta en una radiografía. Las MRI generalmente pueden indicar si es probable que la masa sea un tumor, una infección o algún otro tipo de daño óseo originado por otras causas.

Tomografía por emisión de positrones

La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) conlleva inyectar una forma de azúcar radioactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. La cantidad de radiactividad usada es muy baja. Debido a que las células cancerosas en el cuerpo crecen rápidamente, éstas absorben grandes cantidades de azúcar. Después de aproximadamente una hora, usted se acostará en la camilla de la máquina de la PET por alrededor de 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La imagen no es tan detallada como una CT o las MRI, pero proporciona información útil sobre todo el cuerpo.

Esta prueba a veces puede encontrar tumores que son demasiado pequeños para ser vistos en otras pruebas por imágenes. La PET examina todo el cuerpo a la vez, por lo que a veces se usa cuando su médico cree que el cáncer se ha propagado, pero no sabe a qué lugar.

La PET puede proporcionar información útil, pero no es muy detallada. Si un área en el explorador luce como que podría ser cáncer, se pueden hacer otros estudios, tales como MRI o CT, para un examen más exhaustivo. Las máquinas más modernas pueden combinar la PET con CT (tomografías PET/TC) para obtener imágenes del cuerpo más detalladas.

Análisis de sangre para detectar metástasis en los huesos

Marcadores tumorales

Algunos tipos de cáncer secretan ciertas sustancias, llamadas marcadores tumorales, en el torrente sanguíneo. Los pacientes de estos tipos de cáncer pueden hacerse pruebas de sangre a intervalos regulares para ver si los niveles de estos marcadores aumentan. Un aumento en los niveles del marcador tumoral puede indicar que el cáncer se propagó, pero no muestra a dónde se extendió. Se necesitarán otras pruebas para mostrar si las metástasis están en los huesos o en algún otro lugar del cuerpo.

El antígeno prostático específico (prostate-specific antigen, PSA) es un ejemplo de marcador tumoral. Por lo general, los niveles de PSA son mayores en un hombre con cáncer de próstata, pero deben estar muy bajos después del tratamiento. Si comienzan a subir nuevamente, esto pudiera sugerir que el cáncer ha regresado. Si los niveles son muy altos, esto podría significar que el cáncer se propagó a los huesos. Para más información sobre los marcadores tumorales, lea nuestro documento Marcadores tumorales

Otros análisis de sangre

Cuando el cáncer se propaga a los huesos, puede hacer que se liberen ciertas sustancias en la sangre lo cual puede detectarse mediante un análisis de sangre de rutina. Por ejemplo:

  • Calcio: las metástasis en los huesos puede desgastar los huesos, lo que causa un alto nivel de calcio en la sangre.
  • Fosfatasa alcalina: cuando los huesos se desgastan, los niveles de fosfatasa alcalina pueden aumentar.

Se están estudiando nuevos tipos de análisis de sangre que pudieran detectar más temprano las metástasis en los huesos (vea la sección “¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y en el tratamiento de metástasis en los huesos?” para más información).

Pruebas de orina

Se pueden producir y liberar varias sustancias en la orina cuando los huesos son afectados. Una de esas sustancias que puede medirse se llama telopéptido N.

Biopsias para encontrar metástasis en los huesos

En la mayoría de los casos, el cáncer se diagnostica extrayendo una muestra de tejido del cuerpo y examinándola con un microscopio. Esto se conoce como biopsia.

Si usted ha sido diagnosticado con cáncer o ha tenido cáncer anteriormente, es posible que su médico pueda indicar si tiene metástasis en los huesos basándose en los resultados de los estudios por imágenes, como una gammagrafía ósea. Si alguno de los resultados de sus análisis de sangre también sugiere la presencia de metástasis en los huesos, esto hace que el diagnóstico sea aún más preciso. Cuando éste es el caso, es posible que su médico no necesite obtener una muestra de tejido. Sin embargo, si no está claro que el cáncer se propagó a los huesos, según los estudios por imágenes u otras pruebas, puede que su médico necesite tomar una muestra del área anormal para saber si es cáncer.

Biopsia con aguja

Existen dos tipos principales de biopsia por aguja.

Biopsia o aspiración con aguja fina: en la aspiración con aguja fina (fine needle aspiration, FNA), se utiliza una aguja finísima y hueca para tomar una pequeña cantidad de líquido y pequeños fragmentos de tejido del tumor. La biopsia se realiza después de adormecer el área. Esto puede causar molestias, pero no suele ser doloroso.

Si el área sospechosa puede verse o palparse cerca de la superficie del cuerpo, el doctor puede dirigir la aguja directamente hacia el área. Si el área sospechosa no puede verse ni palparse dado que está muy adentro del cuerpo, el doctor puede usar la CT para guiar la aguja. Esto se llama biopsia con aguja guiada por CT. Algunas veces, se puede usar una ecografía para dirigir la aguja en lugar de una CT.

Puede que sea difícil introducir una aguja fina en un hueso. Por lo tanto, este tipo de biopsia se realiza solamente si el hueso está debilitado o si el cáncer se ha propagado al tejido blando que rodea al hueso.

Biopsia por punción con aguja gruesa: este tipo de biopsia es similar a la FNA con la diferencia que se usa una aguja más grande. Las agujas usadas para una biopsia por punción con aguja gruesa extraen un cilindro pequeño de tejido.

Biopsia quirúrgica de hueso

Algunas veces las biopsias con aguja no son concluyentes y se necesita una biopsia quirúrgica. En este procedimiento, el cirujano corta el hueso para extirpar una pequeña porción del tumor. Esto también se denomina biopsia por incisión, la cual rara vez se necesita para diagnosticar metástasis en los huesos.


Last Medical Review: 06/08/2012
Last Revised: 06/08/2012