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Los tratamientos locales se enfocan en tratar una o unas pocas metástasis en los huesos.

Radioterapia externa

La radioterapia utiliza partículas o rayos de alta energía para destruir las células cancerosas o para disminuir su crecimiento. Cuando un cáncer se propagó a un pequeño número de puntos en los huesos, se puede usar la radiación para ayudar a aliviar síntomas, como el dolor. La forma más común de administrar radiación para una metástasis en los huesos es emitiendo un haz de radiación desde una máquina situada fuera del cuerpo. Esto se conoce como radioterapia externa.

Si un hueso está tan débil que existe un riesgo de fractura ósea, la radiación probablemente no será útil. En este caso, el hueso tiene que ser estabilizado con cirugía (consulte la información que aparece más adelante). Si el hueso es tratado con radiación antes de que se vuelva muy débil, puede que ayude a prevenir una fractura más adelante.

La radioterapia para la metástasis en los huesos se puede administrar como una o dos dosis grandes o en cantidades menores entre cinco y diez tratamientos que permiten una dosis total mayor. La mayoría de los oncólogos de radiación (médicos especializados en radioterapia) prefieren administrar la radiación en varias sesiones. Ambas proveen el mismo grado de alivio al dolor. Las ventajas de una o dos dosis de tratamiento consiste en que cuesta menos y el paciente hace menos viajes para recibir el tratamiento. La ventaja de más tratamientos consiste en que los pacientes tienen menos probabilidades de requiere nuevamente tratamiento porque el dolor ha regresado.

La radioterapia externa es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. A fin de reducir el riesgo de los efectos secundarios, los médicos determinan la dosis exacta, y dirigen el rayo detenidamente para alcanzar el objetivo. El procedimiento en sí no es doloroso. Cada tratamiento dura unos pocos minutos, aunque el tiempo de preparación (acomodarle en el lugar para recibir el tratamiento) generalmente toma más tiempo.

Puede que la radiación externa sea una buena opción si usted tiene una o dos metástasis en los huesos que están causando síntomas. Pero si usted tiene muchas metástasis diseminadas por todos los huesos, probablemente el tratamiento con un agente radiofármaco sea útil.

Si desea más información sobre radioterapia, solicite nuestro documento titulado Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familias.

Técnicas de ablación

A la colocación de una aguja o una sonda directamente en un tumor y el uso de calor, frío, o un químico para destruirlo se le llama ablación. Ésta se puede usar únicamente si uno o dos tumores óseos están causando problemas.

Un tipo común de ablación, la ablación por radiofrecuencia (RFA) utiliza una aguja que transporta una corriente eléctrica. El extremo de la aguja se coloca dentro del tumor en el hueso. Se puede utilizar una CT para asegurar que la aguja está en el lugar correcto. La corriente eléctrica que se administra por la aguja calienta el tumor para destruirlo. Por lo general, la RFA se hace mientras el paciente está bajo anestesia general (dormido profundamente sin que sienta dolor).

En otro tipo de ablación, llamada crioablación, se coloca una sonda muy fría en el tumor para congelarlo, lo que destruye las células cancerosas. Otros métodos utilizan calor (termoterapia intersticial inducida por láser) o alcohol para destruir las células. Una vez se destruye el tejido canceroso, el espacio que queda se puede llenar con un cemento óseo (discutido más adelante).

Cirugía

Aunque la cirugía para extirpar un tumor primario del hueso (originado en el hueso) a menudo se lleva a cabo para tratar y curar el cáncer, el objetivo de tratar quirúrgicamente una metástasis en los huesos consiste en aliviar los síntomas, estabilizar el hueso, o ambos. Las metástasis óseas pueden debilitar los huesos y dar lugar a fracturas que tienden a no sanar bien. En una operación se pueden colocar tornillos, varillas, alfileres, placas, armazones u otros dispositivos para estabilizar el hueso y ayudar a prevenir fracturas. Si el hueso ya está fracturado, la cirugía puede a menudo aliviar rápidamente el dolor y ayudar al paciente a regresar a sus actividades habituales.

Algunas veces una persona no puede someterse a cirugía debido a su pobre estado de salud general, otras complicaciones del cáncer o efectos secundarios de otros tratamientos. Si los médicos no pueden reforzar quirúrgicamente un hueso que tiene metástasis, un yeso o tablilla puede ayudar a estabilizarlo para reducir el dolor de manera que la persona pueda moverse.

Cemento óseo

Una opción para algunas personas consiste en inyecciones de un cemento o pegamento óseo de rápida acción llamado polimetilmetacrilato o PMMA para fortalecer y estabilizar un hueso. Cuando el PMMA se inyecta en un hueso vertebral se le llama vertebroplastía o kifoplastía. Esto ayuda a estabilizar el hueso y a aliviar el dolor en la mayoría de las personas. Cuando se inyecta el pegamento para fortalecer los huesos que no sean los de la columna vertebral, se le llama cementoplastía. Algunas veces, el pegamento se usa junto con la cirugía, la radiación, la ablación por radiofrecuencia, u otros tratamientos, dependiendo de la situación médica de la persona. Una persona con compresión de la médula espinal, una infección o con salud desfavorable puede que no tolere bien este tratamiento.

Last Medical Review: 06/08/2012
Last Revised: 06/08/2012