Mieloma múltiple

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¿Qué es Mieloma múltiple? TEMAS

¿Qué es el cáncer?

Mieloma múltiple

¿Qué es el cáncer?

El cáncer se origina cuando una célula de una parte del cuerpo comienza a crecer sin control. Aunque hay muchos tipos de cáncer, todos ellos comienzan debido al crecimiento sin control de células anormales.

Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen más rápidamente, hasta que la persona llega a la edad adulta. Entonces, las células de la mayor parte del cuerpo sólo se dividen para reemplazar células desgastadas o que están muriendo, y para reparar lesiones.

Debido a que las células del cáncer continúan creciendo y dividiéndose, son diferentes a las células normales. En lugar de morir, viven más que las células normales y continúan formando nuevas células anormales.

Las células cancerosas se desarrollan debido a un daño en el ADN. El ADN se encuentra en todas las células y dirige todas sus actividades. La mayoría de las veces, cuando el ADN sufre un daño el cuerpo puede repararlo. En las células cancerosas el ADN dañado no se puede reparar. Las personas pueden heredar ADN dañado, lo cual explica los tipos de cáncer heredados. Sin embargo, muchas veces el ADN de una persona sufre daños por exposición a algún factor ambiental, como por ejemplo el humo de los cigarrillos.

Generalmente el cáncer forma un tumor. Otros tipos de cáncer, como por ejemplo la leucemia, no forman tumores. En este caso, las células cancerosas afectan la sangre y los órganos hematopoyéticos (productores de sangre) y circulan a través de otros tejidos en los cuales crecen.

Las células del cáncer muchas veces se desplazan hacia otras partes del cuerpo, en donde comienzan a crecer y a reemplazar el tejido normal. Este proceso se llama metástasis. Sin embargo, independientemente del lugar hacia el cual se propague el cáncer, siempre recibe el nombre del lugar en el que se originó. Por ejemplo, el cáncer de seno que se propaga al hígado es aún cáncer de seno, no cáncer de hígado.

No todos los tumores son cancerosos. Los tumores benignos (no cancerosos) no se propagan hacia otras partes del cuerpo (metástasis) y, con raras excepciones, no constituyen una amenaza para la vida.

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy diferente. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son enfermedades muy diferentes. Crecen a una tasa diferente y responden a diferentes tratamientos. Por esta razón las personas que padecen cáncer necesitan un tratamiento que sea específico a la clase particular del cáncer que les afecta.

El cáncer es la segunda causa principal de fallecimientos en los Estados Unidos. Casi la mitad de todos los hombres y un poco más de la tercera parte de todas las mujeres en los Estados Unidos padecerán cáncer en el transcurso de su vida. En la actualidad, millones de personas están viviendo con cáncer o han padecido cáncer. El riesgo de padecer la mayoría de los tipos de cáncer se puede reducir mediante cambios en el estilo de vida de las personas, por ejemplo dejando de fumar y alimentándose mejor. Cuanto más pronto se detecte un cáncer y se inicie el tratamiento, mejores son las probabilidades de vivir por muchos años.

¿Qué es el mieloma múltiple?

El mieloma múltiple es un tipo de cáncer que se forma debido a la presencia de células plasmáticas malignas. Las células plasmáticas normales se encuentran en la médula ósea y son un componente importante del sistema inmunitario.

El sistema inmunitario se compone de varios tipos de células que funcionan juntas para combatir las infecciones y otras enfermedades. Los linfocitos (células linfáticas) son el tipo principal de células del sistema inmunitario. Existen dos tipos de linfocitos: las células T y las células B.

Cuando las células B responden a una infección, maduran y se convierten en células plasmáticas. Las células plasmáticas producen anticuerpos (también llamados inmunoglobulinas) que ayudan al organismo a atacar y destruir los gérmenes. Los linfocitos se pueden encontrar en muchas áreas, tal como en los ganglios linfáticos, la médula ósea, y el torrente sanguíneo. Sin embargo, las células plasmáticas se encuentran principalmente en la médula ósea. La médula ósea es el tejido blando que se encuentra dentro de la cavidad de algunos huesos.

Cuando las células plasmáticas se tornan cancerosas y crecen sin control, pueden producir un tumor llamado plasmacitoma. Estos tumores generalmente se originan en un hueso, aunque en raras ocasiones también se encuentran en otros tejidos. Si existe un solo tumor de células plasmáticas, a éste se le llama plasmacitoma aislado (o solitario). Por otro lado, cuando muchos tumores de células plasmáticas se encuentran por los huesos, se le llama mieloma múltiple.

En el mieloma múltiple, la proliferación desmedida de células plasmáticas en la médula ósea pueden desplazar las células productoras de células sanguíneas normales. Esto puede causar anemia (una escasez de glóbulos rojos). Las personas que tienen anemia presentan palidez, debilidad y cansancio. El mieloma múltiple también puede causar un bajo nivel de plaquetas en la sangre (trombocitopenia). Esto puede ocasionar un aumento en el sangrado y aparición de moretones. Otra condición que se puede presentar es la leucopenia (carencia de glóbulos blancos normales), lo cual puede causar dificultad para combatir infecciones.

Las células del mieloma también afectan las células que ayudan a mantener los huesos fuertes. Existen dos clases principales de células óseas que funcionan normalmente juntas para mantener los huesos saludables y fuertes. A las células que generan hueso nuevo se les llama osteoblastos, mientras que a las células que disuelve el hueso viejo se les llama osteoclastos. Las células del mieloma producen una sustancia que le indica a los osteclastos que aceleran la disolución de los huesos. Debido a que los osteoblastos no reciben una señal para dejar el hueso nuevo, el hueso viejo se desintegra sin que el hueso nuevo lo reemplace. Esto debilita los huesos y causa que se fracturen fácilmente. Los huesos fracturados son un principal problema en las personas con mieloma múltiple.

Las células plasmáticas anormales no protegen al organismo de las infecciones. Como se mencionó anteriormente, las células plasmáticas normales producen anticuerpos que atacan los gérmenes. Por ejemplo, si usted contrae neumonía, las células plasmáticas normales producirían anticuerpos que específicamente atacan y destruyen la bacteria que estaba causando la enfermedad. En el mieloma múltiple, las células del mieloma desplazan las células plasmáticas normales de manera que no se producen los anticuerpos para combatir las infecciones. El anticuerpo que produce las células del mieloma no ayuda a combatir las infecciones. Esto se debe a que las células del mieloma son sólo muchas copias de la misma célula plasmática (todas produciendo copias del mismo anticuerpo). Cuando se tienen muchas copias del mismo anticuerpo a esto se le conoce como gammapatía monoclonal Esta afección de detecta mediante una prueba de sangre.

A veces, una persona tiene gammapatía monoclonal, pero no padece mieloma múltiple. A esta afección se le llama gammapatía monoclonal de significado incierto (MGUS, por sus siglas en inglés). En algunos casos, las personas que tienen MGUS con el pasar del tiempo padecen de mieloma múltiple.

Gammapatía monoclonal de significado incierto

En la gammapatía monoclonal de significado incierto (MGUS) hay una producción excesiva de una proteína anticuerpo por parte de esas células plasmáticas anormales. Sin embargo, dichas células plasmáticas anormales no forman un verdadero tumor o masa y no causan ningún otro problema visto en mieloma múltiple. La MGUS no tiene impacto, por lo general, en la salud de la persona afectada. En particular, no causa debilidad en los huesos ni anemia. Se descubre mediante un análisis de sangre rutinario que indica que existe un alto nivel de proteína en la sangre y las pruebas adicionales muestran que la proteína es inmunoglobulina. En MGUS, menos del 10% de las células en la médula ósea son células plasmáticas.

Con el pasar del tiempo, las personas afectadas por la MGUS padecerán mieloma múltiple, linfoma, o una enfermedad llamada amiloidosis. El índice de que esto ocurra es de alrededor de 1% cada año. El riesgo de que esto ocurra es mayor en las personas cuyos niveles de proteína son particularmente altos. Los pacientes con MGUS no necesitan tratamiento, aunque son observados detenidamente para ver si padecen una enfermedad que requiera de tratamiento (como mieloma múltiple).

Recientemente, los científicos han estudiando los genes de las células plasmáticas en pacientes con MGUS. Estos científicos han encontrado que la composición genética de estas células plasmáticas se parece más a las células plasmáticas de mieloma que a las células plasmáticas normales. Esto sugiere que estas células son realmente malignas, no sólo de crecimiento lento. Debido a que usualmente las personas con MGUS son de edad avanzada, puede que no vivan lo suficiente como para que el MGUS se transforme en mieloma.

Plasmacitomas solitarios

Éste es otro tipo de crecimiento anormal de células plasmáticas. En vez de tumores múltiples en diferentes localizaciones como en el caso del mieloma múltiple, hay sólo un tumor, por lo cual se le llama plasmacitoma solitario.

Con más frecuencia, un plasmacitoma solitario se origina en un hueso, lo que se puede llamar plasmacitoma solitario del hueso. Cuando un plasmacitoma se origina en otros tejidos (tal como los pulmones o el revestimiento de los senos nasales, la garganta u otros órganos, se le llama plasmacitoma extramedular. Por lo general, los plasmacitomas solitarios se tratan con radioterapia. En caso de un solo plasmacitoma extramedular, algunas veces se puede hacer una cirugía. Siempre y cuando no se encuentren posteriormente otros plasmacitomas, el pronóstico del paciente es usualmente excelente. Sin embargo, debido a que muchas personas con un plasmacitoma solitario padecerán mieloma múltiple, a estas personas se les observa cuidadosamente para identificar signos de esta enfermedad.

¿Cuáles son las estadísticas principales del mieloma múltiple?

El mieloma múltiple es un cáncer relativamente poco común. En los Estados Unidos, el riesgo de mieloma múltiple en el transcurso de la vida es de 1 en 159 (0.63%).

Los cálculos más recientes de la Sociedad Americana del Cáncer indican que en los Estados Unidos se reportará lo siguiente en cuanto al mieloma múltiple para 2010:

    • Se diagnosticarán alrededor de 20,180 casos nuevos de mieloma múltiple (11,170 casos en hombres y 9,010 en mujeres).

    • Se calcula que alrededor de 10,650 personas (5,760 hombres y 4,890 mujeres) morirán en este país a causa de mieloma múltiple durante este año.

La supervivencia a cinco años para el mieloma múltiple es alrededor de 35%. La supervivencia es mayor en las personas jóvenes y menor en las de edad avanzada. Por supuesto, los índices de supervivencia a cinco años se basan en pacientes diagnosticados y tratados inicialmente hace más de cinco años. Las mejoras recientes en el tratamiento pueden resultar en un pronóstico más favorable para los pacientes que han sido diagnosticados recientemente.

La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos cinco años después de su diagnóstico de cáncer. Las tasas de supervivencia a cinco años se usan para crear una manera convencional de discutir los pronósticos. Por supuesto, muchas personas viven mucho más de cinco años. La tasa de supervivencia relativa a cinco años excluye a los pacientes que hayan muerto debido a otras enfermedades. Esto significa que cualquier persona que haya muerto por otra causa, como insuficiencia cardiaca, no es contabilizada.

¿Cuáles son los factores de riesgo de mieloma múltiple?

Un factor de riesgo es cualquier cosa que aumente las probabilidades de que una persona padezca alguna enfermedad como el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, la exposición sin protección a los rayos solares fuertes es un factor de riesgo para el cáncer de la piel; mientras que fumar es un factor de riesgo para el cáncer de pulmón y muchos otros cánceres. Pero los factores de riesgo no lo indican todo. Las personas que no tienen factores de riesgo aún pueden padecer la enfermedad. Además, el tener un factor de riesgo, o incluso varios, no significa que una persona padecerá la enfermedad.

Los científicos han encontrado pocos factores de riesgo que pueden afectar la probabilidad de una persona de padecer mieloma múltiple.

Edad

El riesgo de mieloma múltiple aumenta con la edad. Menos del 1% de los casos se diagnostica en personas menores de 35 años. La mayoría de las personas diagnosticadas con este cáncer tienen más de 65 años de edad.

Sexo

Los hombres tienen una probabilidad ligeramente mayor de padecer mieloma múltiple en comparación con las mujeres.

Raza

El mieloma múltiple se presenta en los Estados Unidos entre las personas de la raza negra con una frecuencia de casi el doble de la que se da en personas de raza blanca. La causa se desconoce.

Radiación

La exposición a radiación puede aumentar el riesgo de mieloma múltiple. Como mucho, esto representa un número muy pequeño de casos.

Antecedentes familiares

El mieloma múltiple parece presentarse con más frecuencia en algunas familias. Una persona que tenga un hermano(a) o uno de sus padres con mieloma tiene cuatro veces más probabilidad de padecerlo de lo que se esperaría. Aun así, la mayoría de los pacientes no tiene familiares afectados por esta enfermedad. Por lo tanto, este factor de riesgo representa sólo un pequeño número de casos.

Exposiciones en el lugar de trabajo

Algunos estudios han sugerido que los trabajadores de ciertas industrias relacionadas con el petróleo pueden enfrentar riesgos más elevados de padecer este tipo de cáncer.

Obesidad

Un estudio de la Sociedad Americana del Cáncer ha encontrado que estar sobrepeso u obeso aumenta el riesgo de una persona de padecer mieloma.

Otras enfermedades de las células plasmáticas

Muchas personas afectadas por la gammapatía monoclonal de significado incierto (MGUS) o por el plasmacitoma solitario eventualmente padecerán mieloma múltiple.

¿Sabemos cuáles son las causas del mieloma múltiple?

Los científicos todavía no saben qué causa la mayoría de los casos de mieloma múltiple. Sin embargo, han avanzado en su comprensión de la forma en que ciertos cambios en el ADN (conocido en inglés como DNA) pueden hacer que las células plasmáticas se vuelvan cancerígenas. El ADN es el químico que porta las instrucciones para casi todo lo que nuestras células hacen. Algunos genes (las partículas que forman nuestro ADN) contienen instrucciones que controlan el momento preciso en que nuestras células crecen y se dividen. Ciertos genes que promueven la división celular se denominan oncogenes. A otros que hacen más lenta la división de células o que ocasionan que las células mueran en el momento adecuado se les denomina genes supresores de tumores. Se sabe que el cáncer puede producirse por errores, o defectos, llamados mutaciones en el ADN, que pueden activar los oncogenes o desactivar los genes supresores de tumores.

Algunos estudios recientes han encontrado que las anomalías de algunos oncogenes (como el c-myc) ocurren en las primeras fases del desarrollo de los tumores de células plasmáticas. Cambios en otros oncogenes (como el N-ras y el K-ras) ocurren con más frecuencia en el mieloma después de una recaída de la médula ósea, y los cambios en los genes supresores de tumores (tal como el gen p53) están asociados con la propagación del tumor a otros órganos.

Las células del mieloma también muestran anomalías en sus cromosomas. Las células humanas normales contienen 46 cromosomas, que son partes del ADN y proteínas que controlan el crecimiento y el metabolismo de las células. Es común en las células del mieloma que falten partes del cromosoma 13. Esta eliminación parece hacer al mieloma más agresivo y resistente a los tratamientos.

Alrededor de la mitad de todas las personas con mieloma tienen translocación anormal en los cromosomas de sus células de mieloma. Esto significa que una parte de un cromosoma ha cambiado con parte de otro cromosoma. A menudo, esto ocurre en un área crucial próxima a un oncogén, lo que causa que éste sea activado.

Los investigadores han encontrado que en los pacientes con tumores de células plasmáticas se presentan importantes anomalías en otras células de la médula ósea, y que estas anomalías también pueden causar el crecimiento excesivo de células plasmáticas. Las células de la médula ósea que se llaman células dendríticas liberan una hormona llamada interleucina-6 (IL-6), la cual estimula al crecimiento de las células plasmáticas normales. Una producción excesiva de IL-6 por parte de dichas células dendríticas parece ser un factor importante en la formación de tumores de células plasmáticas.

¿Puede prevenirse el mieloma múltiple?

Para algunos tipos de cáncer, se conocen los factores de riesgo que explican la mayoría de los casos. Por ejemplo, el hábito de fumar causa la mayoría de los casos de cáncer de pulmón, lo que provee la oportunidad de prevenirlo. En otros tipos de cáncer, como el del cuello del útero, se pueden detectar tempranamente cambios precancerosos por medio de la prueba de Papanicolaou y puede ser tratado antes de que se convierta en un cáncer invasivo.

Con el mieloma múltiple, no hay factores de riesgo conocidos evitables a los que se les pueda atribuir la mayoría de los casos. No se conoce de una manera de prevenir el mieloma múltiple en aquellas personas con MGUS o plasmacitoma solitario.

¿Se puede encontrar el mieloma múltiple en sus primeras etapas?

Es difícil diagnosticar temprano el mieloma múltiple. A menudo, el mieloma múltiple no causa síntomas hasta que llega a una etapa avanzada. En algunos casos, puede causar síntomas imprecisos que al principio parecen deberse a otras enfermedades. En raras ocasiones, el mieloma múltiple se encuentra temprano cuando un análisis de sangre rutinario muestra una cantidad elevada de proteína en la sangre que no es normal.

Signos y síntomas de mieloma múltiple

Aunque algunos pacientes de mieloma múltiple no presentan ningún síntoma, los siguientes son los síntomas más comunes de esta enfermedad:

Dolor en los huesos

Normalmente, las dos clases principales de células óseas funcionan juntas para mantener los huesos saludables y fuertes. A las células que generan hueso nuevo se les llama osteoblastos, mientras que a las células que disuelve el hueso viejo se les llama osteoclastos. Las células del mieloma producen una sustancia que le indica a los osteclastos que aceleran la disolución de los huesos. Los osteoblastos no reciben una señal para dejar el hueso nuevo. Por lo tanto, el hueso viejo comienza a desintegrarse sin que el hueso nuevo lo reemplace. Ello puede causar áreas débiles en los huesos que son dolorosas. Estos cambios aumentan la probabilidad de fractura en los huesos, incluso con esfuerzos o lesiones relativamente menores. Se puede afectar cualquier hueso, pero los dolores de espalda, cadera y cráneo son particularmente comunes.

Recuentos sanguíneos bajos

Cuando las células del mieloma reemplazan las células normales productoras de sangre de la médula ósea resulta una escasez de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Un número reducido de glóbulos rojos, una afección llamada anemia, produce debilidad, una capacidad reducida para hacer ejercicios, dificultad para respirar y mareos. Por otro lado, pocos glóbulos blancos (una condición llamada leucopenia) disminuye la resistencia a infecciones, tales como la neumonía. Cuando el recuento de plaquetas en la sangre es bajo (una condición llamada trombocitopenia), aun los raspones, las cortadas o los moretones menores pueden causar sangrados profusos.

Altos niveles de calcio en la sangre

Cuando las células del mieloma disuelven el hueso, se libera el calcio. Esto puede causar altos niveles de calcio en la sangre (hipercalcemia). Los síntomas incluyen mucha sed, necesidad de beber mucho líquido y orinar mucho. Esto puede causar deshidratación e incluso insuficiencia renal. Además, los altos niveles de calcio pueden causar estreñimiento grave y pérdida de apetito. Puede causar que las personas se sientan débiles, somnolencia y confundidas. Si el nivel de calcio es demasiado alto, esto puede causar que usted entre en estado de coma.

Síntomas en el sistema nervioso

Si el mieloma causa debilidad a los huesos de la columna vertebral, éstos pueden colapsar y presionar los nervios espinales. Esto puede causar dolor repentino e intenso, adormecimiento y/o debilidad muscular. Esta es una emergencia médica que requiere notificarle a su médico lo antes posible.

Algunas veces, las proteínas anormales producidas por las células del mieloma pueden ser tóxicas a los nervios. Este daño puede causar debilidad y adormecimiento.

En algunos pacientes, grandes cantidades de la proteína secretada por el mieloma pueden hacer que la sangre se ponga "espesa". Esto puede retardar el flujo sanguíneo al cerebro y producir confusión, mareos y síntomas parecidos a los del derrame cerebral. Los pacientes que experimentan dichos síntomas deben comunicarse con su médico. Este problema puede ser resuelto rápidamente al sacar la proteína de la sangre mediante un procedimiento llamado plasmaféresis.

Problemas renales

La proteína del mieloma puede dañar los riñones. Al principio, esto no causa ningún síntoma, pero se puede detectar mediante un análisis de sangre. Conforme los riñones comienzan a fallar, éstos pierden su capacidad de eliminar el exceso de sales, líquidos y productos de desecho corporal. Esto puede causar síntomas, como debilidad e inflamación de las piernas.

Infecciones

Los pacientes con mieloma tienen 15 veces más probabilidades de padecer infecciones. Esto ocurre debido a que el cuerpo no puede producir anticuerpos que ayuden a combatir las infecciones. A menudo, cuando una persona con mieloma contrae una infección, responde con lentitud al tratamiento. Esa persona puede estar enferma por mucho tiempo. Una pulmonía es una infección común y grave que se presenta en pacientes de mieloma.

¿Cómo se diagnostica el mieloma múltiple?

Si los síntomas sugieren que la persona puede tener mieloma múltiple, suelen hacerse pruebas de laboratorio de sangre y orina, radiografías de los huesos y una biopsia de la médula ósea.

Pruebas de laboratorio

Recuentos sanguíneos

El recuento sanguíneo completo (complete blood count, CBC) es una prueba que mide los niveles de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas en la sangre. Si las células del mieloma ocupan una parte considerable de la médula ósea, estos niveles estarán bajos.

Inmunoglobulinas cuantitativas

Esta prueba mide los niveles sanguíneos de los diferentes anticuerpos. Existen varios tipos distintos de anticuerpos en la sangre: IgA, IgE, IgG, e IgM. Se miden los niveles de estas inmunoglobulinas para determinar si cualquiera está anormalmente alto o bajo. En el mieloma múltiple, el nivel de un tipo puede estar alto mientras que los otros están bajos.

Electroforesis

La inmunoglobulina producida por las células del mieloma es anormal ya que es monoclonal. Una prueba, llamada electroforesis de proteínas en suero (SPEP, su sigla en inglés), mide la cantidad total de la inmunoglobulina en la sangre y detecta cualquier inmunoglobulina anormal. Entonces, se usa otra prueba, como la inmunofijación o la inmunoelectroforesis, para determinar el tipo exacto de anticuerpo que es anormal (IgG o algún otro tipo). El primer paso para hacer un diagnóstico de mieloma múltiple puede ser encontrar una inmunoglobulina monoclonal en la sangre. Esta proteína anormal se conoce por varios nombres diferentes, entre los que se incluyen inmunoglobulina monoclonal, proteína M, pico M y paraproteína.

Las inmunoglobulinas se forman de cadenas de proteína: dos cadenas largas (pesadas) y dos cadenas más cortas (ligeras). Algunas veces los riñones excreta en la orina porciones de la proteína M. La proteína de la orina es la parte de la inmunoglobulina llamada cadena ligera. La proteína en la orina también se conoce como proteína Bence-Jones. La prueba usadas para encontrar una inmunoglobulina monoclonal en la orina se llama electroforesis de proteínas en orina (UPEP) e inmunofijación en orina.

Cadenas ligeras libres

Esta prueba mide la cantidad de cadenas ligeras en la sangre. Ésta puede ser útil en los casos poco comunes de mieloma en los que no se encuentra proteína M mediante la SPEP. (La SPEP mide los niveles de inmunoglobulina intacta [total]).

Beta-2-microglobulina

Ésta es otra proteína producida por las células malignas. Aunque esta proteína por sí sola no causa ningún problema, se puede utilizar como indicador del pronóstico del paciente. Los altos niveles indican que la enfermedad es más avanzada y puede indicar un peor pronóstico.

Pruebas químicas de la sangre

Se verificarán los niveles del nitrógeno de urea en la sangre (BUN) y los niveles de creatinina, albúmina, calcio y otros electrolitos.

  • Los niveles de BUN y creatinina indican qué tan bien funcionan sus riñones. Un incremento en los niveles significa que los riñones no están funcionando bien. Esto es común en las personas con mieloma.
  • La albúmina es una proteína que se encuentra en la sangre. Los bajos niveles pueden ser un singo de un mieloma más avanzado.
  • Los niveles de calcio pueden ser más alto en las personas con mieloma avanzado. Los altos niveles de calcio pueden causar síntomas graves de cansancio, debilidad y confusión.
  • También se pueden afectar los niveles de electrolitos, tal como sodio y potasio.

Biopsia de la médula ósea

Las personas con mieloma múltiple tienen demasiadas células plasmáticas en sus médulas óseas. El procedimiento para examinar la médula ósea se llama biopsia y aspiración de médula ósea, la cual se puede realizar en el consultorio médico o en un hospital.

En este procedimiento, se adormece la parte trasera del hueso pélvico con anestesia local. Luego se inserta una aguja en el hueso y se usa una jeringa para remover una pequeña cantidad de médula ósea líquida. Cuando es necesario hacer una biopsia de médula ósea, se utiliza una aguja para extraer un pedacito de hueso y médula, aproximadamente 1/16 pulgadas de diámetro y 1 pulgada de largo. Cuando pasa el efecto del medicamento que insensibiliza el área de la biopsia, se siente cierta molestia. La mayoría de los pacientes pueden regresar inmediatamente a sus casas después del procedimiento. El médico utilizará un microscopio para mirar el tejido de médula ósea extraído y determinar si existen células del mieloma en la médula ósea, y, si existen, en qué cantidad. Se le pueden hacer análisis cromosómico a la aspiración.

Otras pruebas de biopsias

Si un área luce anormal en una radiografía, se puede necesitar una biopsia para confirmar que se trata de un plasmacitoma.

Biopsia por aspiración con aguja fina

La biopsia por aspiración con aguja fina (FNA) usa una aguja muy fina y una jeringa común para extraer una pequeña cantidad de tejido de un tumor o ganglio linfático. El médico puede dirigir la aguja mientras palpa un ganglio agrandado cerca de la superficie del cuerpo. Si el tumor está localizado en un sitio profundo del cuerpo, se puede guiar la aguja mientras se observa en una tomografía computarizada (CT scan; los estudios por imágenes se describen más adelante en esta sección). La principal ventaja de este tipo de biopsia es que no requiere cirugía. La desventaja es que en algunos casos esta aguja fina no puede extraer tejido suficiente para un diagnóstico definido. Se puede usar una FNA en el diagnóstico de cánceres que se han propagado a ganglios desde otros órganos.

Biopsia por punción con aguja gruesa

Esta prueba es similar a la FNA, aunque se usa una aguja más grande y se extra una muestra mayor.

Estudios por imágenes

Radiografías de los huesos

La destrucción de los huesos causada por las células del mieloma puede detectarse con radiografías. A menudo, los médicos ordenarán una serie de radiografías que incluyen la mayoría de los huesos, lo que se llama estudio radiográfico de los huesos.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada es un estudio radiológico que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como lo hace la radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas fotografías mientras rota a su alrededor. La computadora luego combina estas fotografías en una imagen de una sección de su cuerpo. Algunas veces, esta prueba puede ayudar a indicar si sus huesos han sido afectados por el mieloma.

Antes del estudio, se le podría pedir que tome una o dos pintas (de ½ a 1 litro) de una solución de material de contraste. Esto ayuda a delinear el intestino para evitar que sea confundido con tumores. También es posible que le apliquen una línea intravenosa (IV; en la vena) mediante la cual se le inyecte una clase diferente de tinte de contraste. Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo. La inyección puede causar cierto enrojecimiento o bochorno por todo el cuerpo (sensación de calor). Algunas personas son alérgicas al colorante por IV y desarrollan urticaria. En raras ocasiones, padecen reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Se pueden administrar medicamentos para prevenir y tratar las reacciones alérgicas. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X. Si se usa un contraste IV, es importante que le diga al personal de radiología que usted tiene mieloma. Algunos de estos agentes de contraste pueden causar daño a los riñones de las personas con mieloma.

Las tomografías por computadora resultan más tediosas que las radiografías convencionales por que toman más tiempo y usualmente se tiene que permanecer inmóvil en la mesa mientras se están tomando. No obstante, al igual que otros dispositivos computarizados, cada vez son más rápidos y la duración puede resultar gratamente corta. Algunos equipos modernos pueden completar el estudio en segundos. Además, usted pudiera sentirse un poco confinado al acostarse dentro del equipo mientras se toman las imágenes.

Las tomografías computarizadas se usan para guiar con precisión una biopsia con aguja al área donde se sospecha está el tumor. Para este procedimiento, llamado biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada, el paciente permanece en la mesa de la tomografía mientras un radiólogo va introduciendo una aguja de biopsia hasta que entre en la localización del tumor. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que los médicos están seguros que la aguja está dentro de la masa. Se extrae una muestra (un fragmento diminuto de tejido) con una aguja fina o se extrae una muestra con una aguja de biopsia cilíndrica (un cilindro delgado de tejido alrededor de ½ pulgada de largo y menos de 1/8 de pulgada de diámetro) y se examina bajo el microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Los estudios con imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio obtenido por los tejidos en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Esto no sólo produce secciones transversales del cuerpo como un examen CT, sino que también produce secciones que son paralelas a la longitud de su cuerpo. Al igual que en la tomografía computarizada, se puede usar un colorante (material de contraste), aunque con menos frecuencia.

Las imágenes por resonancia magnética son muy útiles para examinar los huesos, el cerebro y la médula espinal. Pueden encontrar los plasmacitomas que no se pueden ver en radiografías regulares. El procedimiento para obtener las MRI causa un poco más de molestias que los estudios de CT. En primer lugar, toman más tiempo, con frecuencia hasta una hora. Además, a usted lo colocan en un equipo con forma de túnel que lo restringe, lo que puede causar molestias a las personas con claustrofobia. La máquina también produce un ruido martillante que podría causarle molestias. En algunos centros se proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear estos ruidos.

Tomografía por emisión de positrones

En este estudio, al cual también se llama explorador PET, se inyecta glucosa (azúcar) radioactiva a través de la vena del paciente para determinar si hay células cancerosas. Debido a que los cánceres utilizan glucosa (azúcar) a un ritmo mayor que los tejidos normales, la radioactividad tenderá a concentrarse en el cáncer. Se usa un explorador para identificar los depósitos radioactivos. Cuando parece que un paciente tiene un plasmacitoma solitario, se puede usar un explorador PET para determinar si hay otros plasmacitomas.

Interpretación de los resultados de la prueba

Los resultados de una sola prueba no son suficientes para hacer un diagnóstico de mieloma múltiple. El diagnóstico se basa en una combinación de fuentes de información, incluyendo la descripción de los síntomas del paciente, el examen físico que hace el médico del paciente y los resultados de las pruebas de sangre y de las radiografías. El diagnóstico de mieloma múltiple requiere de:

  • Un tumor de células plasmáticas (confirmado mediante biopsia).
  • O

  • Al menos el 10% de las células en la médula ósea son células plasmáticas.

Además, uno de los siguientes:

  • Proteína M sobre cierto nivel en la sangre (3g/dL).
  • O

  • Proteína M en orina sobre cierto nivel (1g/dL).
  • O

  • La exploración mediante estudios por imágenes muestra huecos óseos producidos por el crecimiento de tumores.

Mieloma quiescente

Este término se usa para indicar que el mieloma está en etapa temprana y que no está causando ningún síntoma o problemas. Las personas con mieloma quiescente tienen recuentos sanguíneos normales, niveles de calcio normales, una función renal normal y no presentan daño a ningún órgano o hueso. El mieloma quiescente no requiere inmediatamente de tratamiento.

¿Cómo se clasifica por etapas el mieloma múltiple?

La clasificación por etapas (estadios) es el proceso para descubrir cuánto ha avanzado el cáncer, lo que es importante para determinar las opciones de tratamiento y el pronóstico. El pronóstico es una predicción del curso de la enfermedad, la expectativa de recuperación y supervivencia. El conocer todo lo que pueda acerca de la clasificación por etapas le permite participar de manera más activa en la toma de decisiones basadas en la información con respecto a su tratamiento.

La determinación de la etapa en la que se halla un mieloma múltiple puede realizarse con el sistema de clasificación por etapas Durie-Salmon. Aunque algunos médicos emplean este sistema, su valor es limitado, debido a métodos de diagnóstico más nuevos. Recientemente se creó un nuevo sistema de clasificación llamado International Staging System for Multiple Myeloma. Principalmente se basa en los niveles de albúmina y de beta-2 microglobulina en la sangre. Otros factores que pueden ser importantes son la función renal, el recuento de plaquetas y la edad del paciente.

El sistema de clasificación por etapas Durie-Salmon

Este sistema se basa en cuatro factores:

  • La cantidad de inmunoglobulina monoclonal anormal en la sangre u orina: cantidades grandes de inmunoglobulina monoclonal indican que hay muchas células plasmáticas malignas que están produciendo esa proteína anormal.
  • La cantidad de calcio en la sangre: niveles elevados de calcio en la sangre también están relacionados con los daños óseos avanzados. Ya que los huesos normalmente contienen grandes cantidades de calcio, la destrucción de los huesos libera el calcio a la sangre.
  • La gravedad del daño a los huesos, de acuerdo con las radiografías: el hallazgo de múltiples áreas de hueso dañadas indica un mieloma múltiple en etapa avanzada.
  • La cantidad de hemoglobina en la sangre: la hemoglobina es la sustancia portadora de oxígeno en los glóbulos rojos de la sangre. Los bajos niveles de hemoglobina indican que las células del mieloma ocupan una parte considerable de la médula ósea y que no queda suficiente espacio para las células normales de la médula ósea que producen glóbulos rojos.

Este sistema utiliza estos factores para dividir el mieloma en tres etapas. La etapa I indica la menor cantidad de tumor, y la etapa III indica la mayor cantidad de tumor:

Etapa I: el número de células del mieloma es relativamente pequeño. Todas las características siguientes tienen que estar presentes:

  • Nivel de hemoglobina levemente por debajo del normal (sobre10 g/dL).
  • Los rayos X son normales o muestran una sola área de daño óseo.
  • Niveles normales de calcio en la sangre (menos de 12 mg/dL).
  • Cantidad de inmunoglobulina monoclonal relativamente pequeña en la sangre u orina.

Etapa II: hay presente una cantidad moderada de células del mieloma. Las características son entre las etapas I y III.

Etapa III: el número de células del mieloma es elevado. Una o más de las siguientes características tienen que estar presentes:

  • Bajo nivel de hemoglobina (menor de 8.5 g/dL).
  • Alto nivel de calcio en la sangre (sobre 12 mg/dL).
  • Tres o más áreas de destrucción ósea por el cáncer.
  • Grandes cantidades de inmunoglobulina monoclonal en la sangre u orina.

El sistema internacional de clasificación por etapas

Este sistema divide los casos de mieloma en tres etapas basándose sólo en los niveles de beta-2 microglobulina sérica y los niveles de albúmina sérica.

Etapa I: la beta-2 microglobulina sérica es menor de 3.5 (mg/L) y el nivel de albúmina está sobre 3.5 (g/L).

Etapa II: ni etapa I o III, lo que significa:

  • El nivel de beta-2 microglobulina está entre 3.5 y 5.5 (con cualquier nivel de albúmina,

O

  • La albúmina está bajo 3.5 mientras que la beta-2 microglobulina es menos de 3.5.

Etapa III: los niveles de beta-2 microglobulina sérica son mayores de 5.5.

Tasas de supervivencia según la etapa

Las tasas de supervivencia a menudo se usan por médicos como la forma convencional de hablar sobre el pronóstico (prognosis) de un paciente. Algunos pacientes con cáncer puede que quieran saber las estadísticas de supervivencia para personas en situaciones similares, mientras que otros puede que no vean que esto sea útil e incluso que no quieran saberlo. Depende de usted, si desea enterarse de las estadísticas de supervivencia que se presentan a continuación.

La supervivencia promedio se refiere a la cantidad de tiempo transcurrido en la cual la mitad de los pacientes murieron. Por definición, la mitad de los pacientes vivieron más tiempo que el tiempo de supervivencia promedio. Es importante recordar que el término “mediana” es simplemente una clase de promedio usado por los investigadores. Nadie es "promedio" y muchas personas tienen resultados mucho mejores que las de mediana.

Las estadísticas de supervivencia a menudo están basadas de los resultados obtenidos con un número grande de personas que padecieron la enfermedad, pero no pueden predecir lo que podrá pasar en el caso de una persona en particular. Puede que muchos otros factores afecten la pronóstico de una persona, tales como los que se mencionan en la sección de factores de riesgo. Su médico puede indicarle cómo estos datos aplican en su caso, ya que está familiarizado con los aspectos de su situación particular.

Las cifras a continuación son valores aproximados generales de la supervivencia promedio para las etapas del Sistema Internacional de Clasificación de la Etapa. Estos periodos de tiempo fueron medidos desde el punto en que el tratamiento, usualmente quimioterapia, comenzó. Muchos pacientes, como aquellos con mieloma indoloro o totalmente doloroso, presentan una gran cantidad de tiempo tras el diagnóstico antes de iniciar el tratamiento. Además, estos pacientes fueron tratados en cualquier momento entre cinco a 25 años atrás. El tratamiento desde entonces ha mejorado considerablemente y los resultados modernos son propensos a ser más favorables.

    Sistema Internacional de Clasificación de la Etapa

    Supervivencia promedio

    Etapa I

    62 meses

    Etapa II

    44 meses

    Etapa III

    29 meses

Estos períodos de tiempo fueron tomados desde que el tratamiento, usualmente quimioterapia, comenzó. Excluyen a las personas con enfermedad en etapa inicial, como mieloma indolente o mieloma quiescente (vea información más adelante). Es importante recordar que el término “mediana” es simplemente una clase de promedio usado por los investigadores. Nadie es “promedio” y muchas personas tienen resultados mucho mejores que las de mediana. Además, estos pacientes fueron tratados en cualquier momento entre cinco a 25 años atrás. El tratamiento desde entonces ha mejorado considerablemente y los resultados modernos serán mejores.

Otros factores

Función renal

El nivel de creatinina en la sangre (Cr) refleja qué tan saludables están los riñones. Los riñones eliminan esta sustancia química del cuerpo. Cuando los riñones sufren daños debido a la inmunoglobulina monoclonal, se elevan los niveles de creatinina en la sangre, lo que vaticina un pronóstico peor.

Edad

La edad es importante. En los estudios del sistema internacional de clasificación por etapas, las personas de edad más avanzada con mieloma tienen supervivencias más cortas.

Índice de marcadores

El índice de marcadores de las células del mieloma, algunas veces llamado índice de marcadores de las células plasmáticas, indica qué tan rápido están creciendo las células cancerosas. Esta prueba se realiza en laboratorios especializados y emplea células del mieloma provenientes de muestras de médula ósea. Un alto índice de marcadores puede predecir una más rápida acumulación de células cancerosas y un pronóstico peor.

Pruebas cromosómicas

Se le puede hacer pruebas a la médula ósea para determinar si hay cromosomas en las células malignas. Los cambios en ciertos cromosomas pueden indicar un pronóstico más desfavorable. Por ejemplo, los cambios en el cromosoma 13 reducirán las probabilidades de supervivencia. Otra anomalía genética que predice un resultado desfavorable es un intercambio de material de los cromosomas 4 y 14. Esto se conoce como translocación.

Otras pruebas

Pueden realizarse otras pruebas para comprobar el estado general de salud del paciente, así como el estado en el que se encuentran el corazón u otros órganos que se podrían afectar por ciertos medicamentos que se emplean en el tratamiento de esta enfermedad.

¿Cómo se trata el mieloma múltiple?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Después de que se ha detectado y clasificado un mieloma múltiple según la etapa en la que se encuentra, su equipo de especialistas en cáncer tratará el asunto de las opciones de tratamiento con usted. Es importante que se tome el tiempo razonable para pensar en todas las opciones. Con frecuencia, es buena idea buscar una segunda opinión, ya que puede ofrecer información adicional y puede ayudarle a sentirse con mayor confianza acerca del plan de tratamiento que se elija. Algunas compañías de seguro requieren una segunda opinión antes de aprobar el pago de ciertos tratamientos.

Quimioterapia y otros medicamentos

La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir o controlar las células cancerosas. Estos medicamentos se administran en forma oral, por vía intravenosa o en el músculo. Penetran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del organismo, lo que hace que este tratamiento sea útil contra los tipos de cáncer, tales como mieloma múltiple, que con frecuencia se propagan a muchas partes del cuerpo.

Se utilizan muchos tipos diferentes de medicamentos para tratar el mieloma múltiple.

Quimioterapia tradicional

Los medicamentos de quimioterapia que se pueden utilizar parar tratar el mieloma múltiple incluyen: melfalán, vincristina, ciclofosfamida, carmustina y doxorrubicina (y doxorrubicina liposomal). Las combinaciones de estos medicamentos son más eficaces que un solo medicamento. Algunas veces estos medicamentos son combinados con otros tipos de medicinas, como corticosteroides o agentes inmunomodulantes.

Corticoesteroides

Los corticoesteroides son una parte importante del tratamiento del mieloma múltiple y pueden ser utilizados solos o combinados con otros medicamentos. Además, los corticoesteroides ayudan a reducir las náuseas y los vómitos que otra quimioterapia puede causar. Estos medicamentos causan efectos secundarios incluyendo altos niveles de azúcar en la sangre, aumento en el apetito y trastornos del sueño. Cuando se utilizan por mucho tiempo, los corticosteroides suprimirán el sistema inmunitario. Esto causa un riesgo aumentado de infecciones graves. Estos efectos secundarios desaparecen con el transcurso del tiempo una vez se suspende el medicamento. Los medicamentos que se utilizan con más frecuencia en el tratamiento del mieloma son dexametasona y prednisona.

Agentes inmunomodulantes

Talidomida: al principio, el medicamento talidomida se utilizada como un sedante. Cuando se descubrió que causaba defectos de nacimiento, fue retirado del mercado. Luego, se introdujo nuevamente al mercado como tratamiento para el mieloma múltiple. Los efectos secundarios de la talidomida incluyen somnolencia, cansancio, estreñimiento grave y neuropatía (daño a los nervios que causa dolor). La neuropatía puede ser grave, y puede que persista después de suspender el medicamento. Además, existe un riesgo aumentado de coágulos sanguíneos graves (que comienzan en las piernas y que pueden llegar hasta los pulmones). Debido a que la talidomida causa defectos de nacimiento graves si se toma durante el embarazo, este medicamento sólo se puede obtener a través de un programa especial administrado por la farmacéutica que lo produce.

Lenalidomida (Revlimid) es un medicamento nuevo que es similar a la talidomida. Este medicamento funciona bien contra el mieloma múltiple. Los efectos secundarios más comunes de la lenalidomida son la trombocitopenia (bajos niveles de plaquetas) y bajos niveles de glóbulos blancos. También puede causar daño a los nervios que causa dolor. El riesgo de coágulos sanguíneos no es tan alto como el que se presenta con la talidomida, aunque aun así es elevado. Al igual que la talidomida, el acceso a la lenalidomida es también muy controlado debido a la preocupación sobre posibles defectos de nacimiento graves.

Otros medicamentos

El bortezomib (Velcade) es un medicamento nuevo conocido como inhibidor de proteosomas. Este medicamento evita que los complejos enzimáticos (proteosomas) en las células eliminen las proteínas que son importantes para mantener en control la división de las células. El bortezomib parece afectar más a las células del tumor que a las células normales. Sin embargo, el medicamento causa efectos secundarios.

Los efectos secundarios más comunes incluyen náuseas y vómitos, cansancio, diarrea, estreñimiento, disminución en el recuento de plaquetas (lo que produce fácilmente moretones y sangrado), fiebre y disminución del apetito. El bortezomib también causó neuropatía periférica en algunos casos (adormecimiento u hormigueo en los brazos y las piernas).

Tratamiento con medicamento

Estos medicamentos se pueden utilizar solos o en combinación. A menudo se combinan diferentes clases de medicamentos para el tratamiento, por ejemplo:

  • Melfalán y prednisona (MP) con o sin talidomida o bortezomib.
  • Vincristina, doxorrubicina (Adriamicina) y dexametasona (llamada VAD).
  • Talidomida y dexametasona.
  • Bortezomib, talidomida, más dexametasona.
  • Liposomal doxorubicin, vincristina, dexametasona.

La elección y dosis de los medicamentos dependen de muchos factores, que incluyen la edad, la etapa en la que se encuentra el cáncer y la función renal del paciente. Si se planea hacer un trasplante de células madre, la mayoría de los médicos evita utilizar un medicamento como el melfalán que tiende a dañar la médula ósea.

Efectos secundarios

Los medicamentos de quimioterapia destruyen las células cancerosas, pero también pueden dañar las células normales. Se presta mucha atención para evitar o reducir los efectos secundarios de la quimioterapia. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo que se administran. Algunos efectos secundarios comunes de la quimioterapia incluyen:

  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Pérdida de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Recuentos sanguíneos bajos.

A menudo, la quimioterapia causa bajos recuentos sanguíneos, lo que puede ocasionar:

  • Baja resistencia a las infecciones (bajos niveles de glóbulos blancos en la sangre).
  • Facilidad para que se formen moretones o surjan sangrados (bajo nivel de plaquetas).
  • Cansancio (bajo nivel de glóbulos rojos).

La mayoría de estos efectos secundarios son temporales y desaparecen una vez concluido el tratamiento.

Si usted tiene efectos secundarios, el equipo de profesionales que atienden el cáncer puede sugerir maneras de aliviarlos. Por ejemplo, se pueden administrar medicamentos junto con la quimioterapia para evitar o reducir las náuseas y los vómitos.

Además de tales efectos secundarios temporales, algunos medicamentos empleados en la quimioterapia pueden dejar daños permanentes a ciertos órganos, tales como el corazón y los riñones. Estos posibles riesgos se tratan de balancear con sumo cuidado con los beneficios que puedan reportar los medicamentos en cuestión, y se observa la salud de esos órganos cuidadosamente durante el tratamiento. Si ocurre un daño grave a un órgano, se suspende el medicamento que lo causa y se reemplaza con otro.

Bifosfonatos

Las células del mieloma pueden causar que los huesos se disuelvan. Por lo tanto, los huesos se pueden debilitar e incluso fracturar. Los medicamentos llamados bifosfonatos pueden ayudar a mantener los huesos fortalecidos al retrasar este proceso.

Los bifosfonatos convencionales que se usan para tratar los problemas óseos de las personas con mieloma son el pamidronato (Aredia) y el ácido zoledrónico (Zometa). Estos medicamentos se administran a través de una vena. Al principio, la mayoría de los pacientes es tratada una vez al mes, pero luego pueden recibir el tratamiento con menos frecuencia, si se encuentran bien. El tratamiento con bifosfonatos ayuda a prevenir más daño a los huesos en los pacientes con mieloma múltiple.

El tratamiento con bifosfonatos tiene un efecto secundario poco común, pero grave, llamado osteonecrosis de la mandíbula. Los pacientes se quejan de dolor y sus médicos encuentran que parte del hueso de la mandíbula ha muerto. Esto puede causar una llaga abierta que no se cura, y también puede ocasionar la pérdida de dientes en esa área. Además, el hueso de la mandíbula puede infectarse. Los médicos no están seguros por qué esto ocurre ni la mejor manera para prevenirlo. El único factor que parece aumentar el riesgo de este problema es someterse a cirugía de la mandíbula o extraer un diente. Estos procedimientos se deben evitar mientras se recibe terapia con bifosfonatos. Muchos médicos recomiendan que los pacientes se hagan una revisión dental antes de comenzar el tratamiento. De esta manera, se puede atender cualquier problema dental antes de comenzar el medicamento. Si se presenta la osteonecrosis, el médico suspenderá el tratamiento con bifosfonatos.

Una manera de evitar estos procedimientos dentales consiste en mantener una buena higiene oral mediante el uso de hilo dental, cepillar los dientes, asegurase de que las dentaduras le queden ajustadas y someterse a exámenes dentales regularmente. Cualquier infección de un diente o la encía debe ser tratada con prontitud. Los empastes dentales, los procedimientos del conducto radicular y las coronas no parecen causar osteonecrosis.

Radioterapia

La radioterapia emplea rayos X concentrados de alta energía que penetran los tejidos del organismo para alcanzar y destruir las células cancerosas. Se puede utilizar la radiación como tratamiento en las áreas de los huesos dañadas por el mieloma, que no han respondido a la quimioterapia y que están causando dolor. La radiación es también el tratamiento más común contra el plasmacitoma solitario.

Si el mieloma debilita en gran medida los huesos vertebrales (la espalda), estos huesos pueden colapsar y ocasionar presión en la médula espinal y los nervios espinales. Los síntomas incluyen cambios abruptos en la sensibilidad (tales como adormecimiento u hormigueo), debilidad súbita en los músculos de las piernas o problemas súbitos para orinar o evacuar. Esto se considera una urgencia médica (los pacientes con estos síntomas deben llamar a sus médicos inmediatamente). Para prevenir parálisis, a menudo se necesita tratamiento rápido con radioterapia y/o cirugía.

El tipo de radioterapia que se utiliza con más frecuencia para tratar el mieloma múltiple o el plasmacitoma solitario se llama radioterapia de rayos externos. Para este tipo, la radiación se dirige al cáncer desde una máquina que está fuera del cuerpo. La radioterapia se parece mucho a la radiografía diagnóstica, excepto que cada tratamiento dura más tiempo y el curso del tratamiento puede continuar por varias semanas.

Cirugía

Aun cuando la cirugía algunas veces se utiliza para eliminar un solo plasmacitoma, ésta se emplea rara vez para tratar el mieloma múltiple. Cuando existe una compresión de la médula espinal que produce parálisis, una debilidad muscular grave o adormecimiento, puede necesitarse una cirugía de urgencia. Para evitar fracturas, podría necesitarse una cirugía electiva (no de urgencia) para adjuntar varillas o placas metálicas de modo que ayuden a apoyar los huesos debilitados que sostienen el peso.

Terapia biológica

La terapia biológica utiliza proteínas que se encuentran normalmente en el cuerpo para combatir enfermedades, incluso cáncer.

El interferón es una sustancia parecida a una hormona que liberan algunos glóbulos blancos y algunas células de la médula ósea. Cuando se administra como medicamento, puede retrasar el crecimiento de las células del mieloma. Algunas veces, el interferón se administra a los pacientes que han sido tratados con quimioterapia de modo que el mieloma está en remisión. El interferón parece prolongar la remisión. Este medicamento puede producir efectos secundarios que se parecen más que nada a los de una infección de influenza o gripe. Algunos pacientes encuentran estos síntomas difíciles de tolerar, pero, en general, los beneficios de una remisión por más tiempo, y menos síntomas de mieloma, pueden ser más importantes que tales efectos secundarios.

La eritropoyetina es un medicamento que puede ayudar a corregir la anemia causada por el bajo recuento de glóbulos rojos y reducir la necesidad de transfusiones sanguíneas en algunos pacientes que reciben quimioterapia. Sin embargo, la FDA advierte que algunos pacientes con cánceres linfoides, tal como mieloma múltiple, presentaron una supervivencia más corta o sus cánceres crecieron nuevamente cuando utilizaron este tipo de medicamento.

Trasplante de células madre

Éste se ha convertido en un tratamiento convencional para los pacientes de mieloma más jóvenes que están en buen estado de salud. Muchos centros están usando este tratamiento para pacientes mayores de 70 años de edad. Varios estudios han mostrado que este tratamiento aumenta la supervivencia en comparación con la quimioterapia convencional.

El primer paso es tratar el mieloma para reducir la cantidad de cáncer en el cuerpo de un paciente. Se pueden utilizar muchas combinaciones diferentes de medicamentos (consulte la sección previa "Quimioterapia”).

Hay dos tipos de trasplantes de células madre (SCT): autotrasplante y alotrasplante.

Autotrasplante de células madre (trasplante autólogo)

En este tipo de trasplante se utilizan las células madre productoras de sangre del propio paciente. Estos trasplantes son bastante seguros y tienen un bajo riesgo de complicaciones graves. Para obtener las células madre del paciente, a menudo se administran el medicamento ciclofosfamida y un medicamento estimulante de glóbulos blancos. Luego, las células madre productoras de sangre son removidas de la sangre del paciente mediante un proceso llamado leucoféresis. En este proceso, se extrae la sangre del paciente o del donante, las células madre son separadas por una máquina, y luego se regresa la sangre la paciente. En algunos casos, la médula ósea se usa como una fuente de células madre.

Las células madre extraídas se preservan por medio de congelación mientras el paciente recibe altas dosis de quimioterapia. Esta quimioterapia destruye casi todas las células en la médula ósea del paciente. Esto incluye a las células madre productoras de sangre y a las células plasmáticas. Luego, después de la quimioterapia, las células madre congeladas se le devuelven al paciente. Las células madre se administran a través de las venas como si se tratase de una transfusión sanguínea. Estas células viajan a la médula ósea y comienzan a crecer y producir nuevas células sanguíneas.

La quimioterapia puede causar muchos problemas. Muchos pacientes presentan fiebres altas debido a infecciones, lo que se trata con antibióticos por vena. Otro problema común son las llagas en la boca que pueden causar mucho dolor. Se puede administrar morfina para reducir el dolor. La quimioterapia también destruye células en los intestinos, lo que causa retortijones y diarrea. Además, debido a que la médula ósea no puede producir células sanguíneas, a menudo es necesario hacer transfusiones de glóbulos rojos y plaquetas. Cuando las nuevas células madre comienzan a producir nuevas células sanguíneas, ya no son necesarias las transfusiones.

Debido a que este tipo de transplante es bastante seguro con un bajo riesgo de complicaciones graves, se puede utilizar en pacientes de edad avanzada. Desafortunadamente, las altas dosis de quimioterapia no destruyen todas las células del mieloma, de modo que el mieloma regresa con el pasar del tiempo. Algunos pacientes no tienen mieloma por bastante tiempo, pero en realidad no están curados.

Algunos médicos están recomendando que los pacientes se sometan a dos transplantes autólogos, distanciados por seis a 12 meses. A este método se le llama trasplante tandem. Los estudios muestran que esto puede ayudar a los pacientes a vivir más tiempo que cuando se hace un solo transplante. La desventaja, por supuesto, consiste en que causa más efectos secundarios.

Aun así, no es posible decir con certeza que los trasplantes autotrasplantes prolongan la vida. Aunque está claro que los pacientes tendrán menos mieloma por un tiempo, los resultados de los estudios no concuerdan sobre si esto entenderá sus vidas.

Alotrasplante de células madre (trasplante alogénico)

Este tipo de transplante presenta más riesgos que los autotrasplantes. Por lo tanto, se utilizan con mucha menos frecuencia para tratar el mieloma múltiple. Para este tipo de trasplante, las células madre provienen de otra persona. El donante es normalmente un familiar cercano (como un hermano o una hermana). Con menos frecuencia, se usa un donante no relacionado, cuyo tipo de tejido es muy parecido al tipo de tejido del paciente Los alotrasplantes presentan un riesgo más elevado en comparación con los autotrasplantes, pero pueden combatir mejor el cáncer. Esto se debe a que las células trasplantadas (del donante) pueden, en realidad, ayudar a destruir las células del mieloma. A esto se le llama efecto de injerto contra tumor. Un paciente tiene que ser bastante joven y saludable para poder resistir los efectos secundarios de esta clase de los trasplante (la mayoría de los pacientes de mieloma son de edad avanzada. El trasplante también requiere de un donante que sea compatible con el paciente. Estos factores tienden a limitar el uso de este tipo de transplante en el mieloma.

Trasplante de células madre no mieloablativo: éste es un tipo de alotrasplante, en el que se usan bajas dosis de ciertas clases de quimioterapia. La quimioterapia no elimina completamente la médula ósea, pero el efecto es suficiente para permitir que las células madre transplantadas tomen control. Luego, se espera que las nuevas células destruyan las células del mieloma (efecto de injerto contra tumor). Debido a que se utilizan dosis de quimioterapia más bajas, algunas veces a este tipo de transplante se le llama mini-trasplante. Al administrar quimioterapia a bajas dosis, se puede realizar este tipo de trasplante en pacientes de mayor edad.

Plasmaféresis

En este tratamiento, se extrae sangre de una vena. Las células sanguíneas se separan del plasma sanguíneo (la parte líquida de la sangre) y luego se regresa al paciente. El plasma desechado contiene la proteína del anticuerpo anormal que producen las células del mieloma. Puede ser reemplazado con una solución salina y plasma de otros donantes.

La plasmaféresis es útil cuando la acumulación de ciertas proteínas producidas por el mieloma espesa la sangre e interfiere con la circulación. Pese a que la plasmaféresis puede aliviar algunos síntomas, no destruyen las células del mieloma.

Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su doctor si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo de Servicio de Información sobre Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico, Si califica para un estudio clínico, es su decisión inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Usted puede obtener más información sobre los estudios clínicos en nuestro documento Estudios clínicos: lo que necesita saber, el cual puede leer en nuestro sitio Web o puede solicitar a través de nuestro número de teléfono gratuito 1-800-227-2345.

Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura y masaje, entre otros.

¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han sido probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierde la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento.

Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:

  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay alguno "secreto" del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?
  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.

La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.

Opciones de tratamiento

Plasmacitomas solitarios

Éstos son tratados frecuentemente con radioterapia. Si el tumor de células plasmáticas no se encuentra en un hueso, se puede remover mediante cirugía. La quimioterapia sólo se usa si se desarrolla mieloma múltiple.

Mieloma en etapa temprana

El mieloma en etapa temprana incluye al mieloma quiescente y la enfermedad en etapa I. Los pacientes con mieloma en etapa temprana pueden estar bien por años sin la necesidad de tratamiento. Comenzar el tratamiento temprano no parece ayudarlos a vivir por más tiempo. A menudo, a estos pacientes se les observa cuidadosamente sin necesidad de comenzar quimioterapia. Algunas veces, a estos pacientes se les administra bifosfonatos para ayudar a proteger sus huesos.

Mieloma avanzado

A los pacientes cuyos mielomas están en etapa II o más a menudo se les administra terapia con medicamentos. Los medicamentos seleccionados dependen de la salud del paciente (incluyendo la función renal) y si se ha planeado o no un trasplante. (Estos medicamentos se discutieron en más detalles en la sección “Quimioterapia y otros medicamentos”).

Si no se espera que el paciente se someta a un trasplante, a menudo se usa quimioterapia con melfalán y prednisona (MP). Algunas veces se administra talidomida con MP, aunque también se pueden usar otras combinaciones de medicamentos.

Debido a que pueden tener efectos a largo plazo en la médula ósea, la MP se usa con menos frecuencia si se planea hacer un trasplante. La combinación de vincristina, doxorubicina (Adriamycin) y dexametasona (VAD) se usaba con frecuencia en el pasado antes de un transplante, pero ahora se usan con más frecuencia medicamentos más nuevos. Se puede usar talidomida o lenalidomida más dexametasona. Algunas veces, también se administra bortezomib.

A menudo se comienza el tratamiento con bifosfonatos junto con quimioterapia. Se puede usar radioterapia, si las áreas de los huesos dañados continúan causando síntomas.

Para un autotrasplante, las células madre se obtienen del paciente. A menudo, esto significa tratamiento con quimioterapia seguido de dosis diarias de un medicamento que le envía una señal al cuerpo para producir glóbulos blancos. Estas células madre se remueven de la sangre con una máquina de féresis y se almacenan hasta que se necesiten. Entonces, se administran altas dosis de medicamentos de quimioterapia para destruir las células del mieloma. Con más frecuencia, el medicamento de quimioterapia que se usa es el melfalán. Luego, el paciente recibe nuevamente sus propias células madre. Se puede repetir el trasplante dentro de seis a 12 meses si aún las células de mieloma están presentes.

Otro posible tratamiento consiste en el alotrasplante de células madre. Esto puede curar el mieloma, pero causa más efectos secundarios graves en comparación con el autotrasplante. Debido a que son tan tóxicos, los alotrasplante sólo se ofrecen a pacientes más jóvenes que están en buen estado de salud. El trasplante alogénico no mieloablativo puede ser una mejor opción para algunos pacientes, como aquellos que tiene más edad.

El tratamiento con talidomida después del trasplante puede ayudar a impedir que el mieloma regrese, pero puede producir efectos secundarios graves.

Existen muchas combinaciones de medicamentos que pueden ser útiles en el tratamiento contra el mieloma. Se pueden tratar otros medicamentos, si uno deja de surtir efecto (o el mieloma regresa).

Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) son buenas fuentes de información.

La NCCN, compuesta por expertos de algunos centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee información de tratamiento a través del 1-800-4-CANCER y su página Web (www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están disponibles en www.cancer.gov.

¿Qué debe preguntarle a su médico sobre el mieloma múltiple?

En el proceso de enfrentar su cáncer y el proceso de tratamiento, usted necesita tener conversaciones francas y abiertas con su equipo de especialistas en cáncer. Usted debe preguntarles todo lo que tenga en mente. Entre las preguntas que pudiera querer hacer están:

  • ¿En qué etapa está mi mieloma múltiple? ¿Qué significa la clasificación por etapas?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • Basado en lo que sabe acerca de mi cáncer, ¿qué tiempo cree que me queda de vida?
  • ¿Cuáles son los efectos secundarios que debo esperar de mi tratamiento?
  • ¿Cuánto tiempo me tomará la recuperación del tratamiento?
  • ¿Cuándo puedo volver a trabajar o a realizar otras actividades después del tratamiento?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer recurra?
  • ¿Algún tipo de tratamiento reduce el riesgo de recurrencia más que otro?
  • ¿Qué debo hacer para estar listo para el tratamiento?
  • ¿Debo pedir una segunda opinión?

Con seguridad, usted tendrá otras preguntas relacionadas con su situación personal. No se olvide de escribir sus preguntas para que se acuerde de formularlas en cada visita que haga a su equipo de especialistas en cáncer. Recuerde también que los médicos no son los únicos que pueden proporcionarle información. Otros profesionales de atención a la salud, como las enfermeras y los trabajadores sociales, pueden tener las respuestas a sus preguntas.

¿Qué ocurre después del tratamiento de mieloma múltiple?

El mieloma puede mejorar (o incluso desaparecer por un tiempo), pero aún no puede ser curado. Aunque puede haber un periodo de tiempo en el que no estén recibiendo quimioterapia, la mayoría de los pacientes en realidad nunca terminan de recibir tratamiento. Se necesita atención de seguimiento para saber cuando comenzar nuevamente el tratamiento. Esto puede ayudar a prevenir problemas que pueden interferir con la vida diaria.

Atención de seguimiento (cuidados posteriores)

Durante y después del tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos preguntarán si tiene síntomas, le harán exámenes físicos y requerirán que se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como CT o rayos X. Se necesita atención de seguimiento para determinar si se requiere de tratamiento adicional, y para evaluar cualquier efecto secundario. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento. En caso de que su cáncer regrese, el documento When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence (disponible sólo en inglés) le ofrece información sobre cómo sobrellevar esta fase de su tratamiento. Puede obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.

Consultas con un nuevo doctor

En algún momento después del diagnóstico del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Es importante que usted le proporcione a su nuevo doctor los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de que usted tenga disponible lo siguiente:

  • Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si ha sido hospitalizado, una copia del informe de alta que cada doctor tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a casa.
  • Finalmente, debido a que algunos medicamentos pueden causar efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos, las dosis de éstos, y cuándo los tomó.

Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar agotamiento emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.

Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted consumía muchas bebidas con alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.

Ahora no es el momento de sentirse culpable. Sin embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.

Alimentación y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera un nutricionista, un experto en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge con sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse algo de actividad física, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta cansancio. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar (para más información sobre el cansancio, consulte la publicación, “Cansancio y anemia asociados con el cáncer - Guías de tratamiento para los pacientes”).

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:

  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la semana. A los niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.

Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto les ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acude menos al doctor, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.

¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento, resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia.

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que esté lo más cómodo posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento “paliativo”.

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer.

En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales. La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.

¿Qué hay de nuevo en la investigación y el tratamiento del mieloma múltiple?

Se han estado realizando investigaciones importantes sobre el mieloma múltiple en muchos hospitales universitarios, centros médicos y otras instituciones en todo el país. Cada año, los científicos averiguan más acerca de lo que produce la enfermedad y las formas de mejorar los tratamientos. Actualmente se están probando muchos medicamentos nuevos.

Los investigadores han descubierto que los tejidos de apoyo de la médula ósea llamados células estromales producen interleucina 6 (IL-6). Debido a que la IL-6 es un potente factor de crecimiento para las células del mieloma múltiple y eventualmente causa la destrucción del hueso, una parte de los esfuerzos de investigación actuales se centra en tratar de crear formas de bloquear la función de la IL-6.

Se ha descubierto otro factor de crecimiento llamado RANKL. Este factor de crecimiento estimula las células que son responsables de disolver los huesos. El RANKL parece que es producido en cantidades mayores de lo normal en la médula ósea de las personas con mieloma múltiple. En pacientes con mieloma múltiple, se está estudiando un medicamento que bloquea el RANKL, llamado denosumab.

Por otro lado, la talidomida es un medicamento eficaz contra el mieloma, pero que puede causar efectos secundarios graves. Los científicos están trabajando para encontrar nuevos medicamentos que funcionan como la talidomida, pero sin sus efectos secundarios. La lenalidomida es uno de estos medicamentos que ya fue aprobado para tratar el mieloma múltiple. Otros medicamentos están siendo estudiados.

Además, una forma de arsénico, trióxido de arsénico, se está estudiando como un tratamiento para el mieloma.

Asimismo, en pacientes con mieloma se están estudiando medicamentos que bloquea el crecimiento de vasos sanguíneos.

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Otro tipo de medicamento que se está probando en el mieloma bloquea una importante molécula, llamada farnesil transferasas, en el crecimiento del tumor. La investigación también ha estado dirigida a mejorar los transplantes. Un método nuevo consiste en hacer un autotrasplante (propio) seguido de un alotrasplante (donante). Aunque los resultados son promisorios, es necesario realizar más estudios.

Una prueba completamente nueva, llamada perfiles de expresión genética, se ha desarrollado en los últimos años. Esta prueba pudiera indicar si y cuando un paciente con mieloma múltiple necesitará recibir quimioterapia. Sin embargo, será necesario trabajar mucho más con esta prueba antes de que se pueda utilizar rutinariamente.

Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

Hemos seleccionado cierta información relacionada que pudiera serle de utilidad. Estos materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea gratuita: 1-800-227-2345.

Después del diagnóstico: guías para los pacientes y su familia

Trasplante de células madre de la médula ósea y de la sangre periférica

El cuidado del paciente con cáncer en el hogar: guías para los pacientes y su familia

Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familias

Radioterapia: guías para los pacientes y su familia

Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad Americana del Cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los precios o para hacer un pedido.

Cancer Caregiving: A to Z

Eating Well, Staying Well During and After Cancer

What Helped Get Me Through

Organizaciones nacionales y sitios en Internet*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

International Myeloma Foundation
Línea sin cargos: 1-800-452-2873 (1-800-452-CURE)
Sitio Web: www.myeloma.org

The Leukemia & Lymphoma Society
Línea sin cargos: 1-800-955-4572
Sitio Web: www.lls.org

Multiple Myeloma Research Foundation
Número de teléfono: 203-229-0464
Sitio Web: www.multiplemyeloma.org

Instituto Nacional del Cáncer
Línea sin cargos: 1-800-422-6237
TTY: (800) 332-8615
Sitio Web: www.cancer.gov

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer

Independientemente de quién sea usted, nosotros podemos ayudarle. Comuníquese con nosotros en cualquier momento, durante el día o la noche, para solicitar información y asistencia. Llámenos al teléfono 1-800-227-2345 o visite www.cancer.org.

Referencias

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Anderson, KC, Rajkumar SV, Bergsagel PL, Reece DE. Myeloma in, Hematology 2005, American Society of Hematology, pages 340-359. Available at: www.asheducationbook.org.

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Fecha de última actualización: 02/24/2009
Fecha de último cambio o revisión: 07/09/2010