Mieloma múltiple

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Tratamiento contra el Mieloma múltiple TEMAS

Quimioterapia y otros medicamentos para el mieloma múltiple

La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir o controlar las células cancerosas. Estos medicamentos se administran en forma oral, por vía intravenosa o en el músculo. Penetran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del organismo, lo que hace que este tratamiento sea útil contra los tipos de cáncer, tales como mieloma múltiple, que con frecuencia se propagan a muchas partes del cuerpo.

Se utilizan muchos tipos diferentes de medicamentos para tratar el mieloma múltiple.

Quimioterapia tradicional

Algunos de los medicamentos de quimioterapia (quimio) que se pueden utilizar para tratar el mieloma múltiple incluyen:

    • Melfalán.

    • Vincristina (Oncovin®).

    • Ciclofosfamida (Cytoxan®).

    • Etopósido (VP-16).

    • Doxorrubicina (Adriamycin®)

    • Doxorrubicina liposomal (Doxil®).

    • Bendamustina (Treanda®).

Las combinaciones de estos medicamentos suelen ser más eficaces que un solo medicamento. A menudo estos medicamentos son combinados con otros tipos de medicinas, como corticosteroides o agentes inmunomoduladores.

Efectos secundarios de la quimioterapia

Los medicamentos de quimioterapia destruyen las células cancerosas, pero también pueden dañar las células normales. Se presta mucha atención para evitar o reducir los efectos secundarios de la quimioterapia. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo que se administran. Algunos efectos secundarios comunes de la quimioterapia incluyen:

    • Caída del cabello.

    • Llagas en la boca.

    • Falta de apetito.

    • Náuseas y vómitos.

    • Bajos recuentos sanguíneos.

A menudo, la quimioterapia causa bajos recuentos sanguíneos, lo que puede ocasionar lo siguiente:

    • Baja resistencia a las infecciones (bajos niveles de glóbulos blancos en la sangre).

    • Facilidad para que se formen moretones o surjan sangrados (bajo nivel de plaquetas).

    • Cansancio y anemia (bajo nivel de glóbulos rojos).

La mayoría de estos efectos secundarios son temporales y desaparecen una vez concluido el tratamiento.

Si usted tiene efectos secundarios, el equipo de profesionales de la salud que le atiende puede sugerir maneras de aliviarlos. Por ejemplo, se pueden suministrar medicamentos junto con la quimioterapia para prevenir o reducir la náusea y el vómito.

Además de tales efectos secundarios temporales, algunos medicamentos empleados en la quimioterapia pueden dejar daños permanentes a ciertos órganos, tales como el corazón o los riñones. Los posibles riesgos de estos medicamentos se tratan de balancear con sumo cuidado con los beneficios, y se observa la función de esos órganos cuidadosamente durante el tratamiento. Si ocurre un daño grave a un órgano, se suspende el medicamento que lo causa y se reemplaza con otro.

Corticoesteroides

Los corticoesteroides son una parte importante del tratamiento del mieloma múltiple y pueden ser utilizados solos o combinados con otros medicamentos. Además, los corticoesteroides ayudan a reducir las náuseas y los vómitos que otra quimioterapia puede causar. Estos medicamentos causan efectos secundarios incluyendo altos niveles de azúcar en la sangre, aumento en el apetito y trastornos del sueño. Cuando se utilizan por mucho tiempo, los corticosteroides también suprimen el sistema inmunológico. Esto causa un riesgo aumentado de infecciones graves. La mayoría de estos efectos secundarios desaparecen con el transcurso del tiempo una vez se suspende el medicamento. La dexametasona y la prednisona se utilizan con más frecuencia en el tratamiento del mieloma.

Agentes inmunomoduladores

La manera en que los agentes inmunomoduladores afectan al sistema inmunológico no está totalmente clara. Se utilizan tres agentes inmunomoduladores para tratar el mieloma múltiple. El primero de estos medicamentos que se desarrolló, la talidomida, causó defectos de nacimiento graves cuando se recibió durante el embarazo. Debido a que otros agentes inmunomoduladores están asociados con la talidomida, esto preocupa que también causarían defectos de nacimiento. Por esta razón todos estos medicamentos solo se pueden obtener a través de un programa especial administrado por la compañía farmacéutica que los fabrica.

La talidomida (Thalomid®) se usó hace década como un sedante y como un tratamiento para las náuseas matutinas en las mujeres embarazadas. Cuando se descubrió que causaba defectos de nacimiento, fue retirado del mercado. Luego, se introdujo nuevamente al mercado como tratamiento para el mieloma múltiple. Los efectos secundarios de la talidomida pueden incluir somnolencia, cansancio, estreñimiento grave y neuropatía (daño a los nervios que causa dolor). La neuropatía puede ser grave, y puede que persista después de suspender el medicamento. Además, existe un riesgo aumentado de coágulos sanguíneos graves (que comienzan en las piernas y que pueden llegar hasta los pulmones).

La lenalidomida (Revlimid®) es un medicamento que es similar a la talidomida. Este medicamento funciona bien contra el mieloma múltiple. Los efectos secundarios más comunes de la lenalidomida son la trombocitopenia (bajos niveles de plaquetas) y bajos niveles de glóbulos blancos. También puede causar daño a los nervios que causa dolor. El riesgo de coágulos sanguíneos no es tan alto como el que se presenta con la talidomida, aunque aun así es elevado.

La pomalidomida (Pomalyst®) también está relacionada con la talidomida y se usa para tratar el mieloma múltiple. Algunos efectos secundarios comunes incluyen recuentos bajos de glóbulos rojos (anemia) y de glóbulos blancos. El riesgo de daño a los nervios no es tan grave como el que se produce con los otros agentes inmunomoduladores. También está asociado con un mayor riesgo de coágulos sanguíneos.

Inhibidores de proteosomas

Los inhibidores de proteosomas funcionan al evitar que los complejos enzimáticos (proteosomas) en las células eliminen las proteínas que son importantes para mantener en control la división de las células. Ellos parecen afectar más a las células del tumor que a las células normales. Sin embargo, causan efectos secundarios.

El bortezomib (Velcade®) fue el primero de este tipo de medicamento en ser aprobado, y se usa con frecuencia para tratar el mieloma múltiple. Puede que sea especialmente útil en el tratamiento de pacientes con problemas renales a causa del mieloma que padecen. Se inyecta en una vena (IV) o debajo de la piel, una o dos veces a la semana.

Los efectos secundarios comunes de este medicamento incluyen náusea y vómito, cansancio, diarrea, estreñimiento, recuentos sanguíneos disminuidos, fiebre y disminución del apetito. Los recuentos sanguíneos que se afectan con más frecuencia incluyen las plaquetas (lo que produce fácilmente moretones y sangrado) y los glóbulos blancos (lo que puede aumentar el riesgo de infecciones graves). Además, el bortezomib puede causar daños en los nervios (neuropatía periférica), lo que puede ocasionar problemas con adormecimiento, hormigueo o hasta dolor en las manos y los pies. Algunos pacientes desarrollan herpes zóster (culebrilla) mientras reciben este medicamento. Para ayudar a prevenir esto, puede que su médico le recete un medicamento antiviral (como aciclovir) mientras recibe el bortezomib.

El carfilzomib (Kyprolis™) es un inhibidor de proteosomas más nuevo que fue recientemente aprobado para tratar el mieloma múltiple en pacientes que ya han sido tratados con bortezomib y un agente inmunomodulador. Se administra como una inyección en una vena (IV), a menudo en un ciclo de 4 semanas. Para prevenir problemas, como reacciones alérgicas durante la infusión, a menudo se administra el medicamento esteroide dexametasona antes de cada dosis en el primer ciclo.

Los efectos secundarios comunes incluyen cansancio, náusea y vómito, diarrea, respiración entrecortada, fiebre y bajos recuentos sanguíneos. Los recuentos sanguíneos que se afectan con más frecuencia incluyen las plaquetas (lo que produce fácilmente moretones y sangrado) y los glóbulos rojos (lo que puede causar cansancio, respiración entrecortada y palidez). Las personas que reciben este medicamento también pueden presentar otros problemas más graves, tal como neumonía, problemas cardiacos e insuficiencia hepática o renal.

Tratamiento con medicamento

Estos medicamentos se pueden utilizar solos o en combinación. A menudo se combinan diferentes clases de medicamentos para el tratamiento. Por ejemplo:

    • Melfalán y prednisona (MP) con o sin talidomida o bortezomib.

    • Vincristina, doxorrubicina (Adriamycin) y dexametasona (llamada VAD).

    • Talidomida (o lenalidomida) y dexametasona.

    • Bortezomib y dexametasona, con o sin doxorrubicina o talidomida.

    • Doxorubicina liposomal, vincristina, dexametasona.

    • Carfilzomib

    • Dexametasona, ciclofosfamida, etopósido, y cisplatino (DCEP).

    • Dexametasona, talidomida, cisplatino, doxorrubicina, ciclofosfamida y etopósido (DT-PACE) con o sin bortezomib.

La elección y dosis de los medicamentos dependen de muchos factores, que incluyen la edad, la etapa en la que se encuentra el cáncer y la función renal del paciente. Si se planea hacer un trasplante de células madre, la mayoría de los médicos evita utilizar un medicamento como el melfalán que puede dañar la médula ósea.


Fecha de última actualización: 02/25/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/04/2014