Las mujeres y el fumar

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TEMAS

¿Cómo el hábito de fumar afecta su salud?

Fumar le resta años a su vida

Un estudio de gran escala realizado en 2013 con mujeres fumadoras del Reino Unido reportó que 2 de cada 3 muertes entre 50 y 79 años de edad fueron a causadas por el hábito de fumar. Los investigadores observaron que las fumadoras constantes en el hábito perdieron al menos 10 años de sus vidas, pero indicaron que aquellas que dejaron el hábito antes de los 40 años de edad, tuvieron la posibilidad de evitar en un 90% su probabilidad de muerte prematura debido al tabaquismo. Si las mujeres abandonan el hábito antes de los 30 años, tuvieron la posibilidad de reducir su probabilidad de muerte prematura en un 97%.

Cáncer

El consumo de tabaco es responsable de casi 1 de 3 muertes por cáncer. Las fumadoras son aproximadamente 26 veces más propensas que las no fumadoras de padecer cáncer de cuello uterino. Miles de mujeres morirán este año cáncer de pulmón sobrepasando considerablemente al cáncer de seno como principal causa de muerte por cáncer en las mujeres. Aproximadamente el 70% de las muertes de mujeres por cáncer de pulmón son a causa del hábito de fumar.

Fumar no aumenta solamente el riesgo del cáncer de pulmón, sino que también es un factor de riesgo para los cánceres de:

Además, el hábito de fumar está asociado con la leucemia mieloide aguda.

El hábito de fumar aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca y derrame cerebral

Las mujeres que fuman aumentan en gran medida su riesgo de tener ataques al corazón (causa principal de muerte entre las mujeres) y derrames cerebrales. Este riesgo se incrementa con el número de cigarrillos que una mujer fuma y la cantidad de tiempo en el hábito, pero aun las personas que fuman menos de cinco cigarrillos al día pueden llegar a desarrollar una enfermedad cardiaca y de los vasos sanguíneos. Aunque la mayoría de las mujeres que mueren de enfermedad cardiaca han pasado por la menopausia, fumar aumenta el riesgo mayormente en mujeres jóvenes que en mujeres de edad avanzada. Los estudios indican que fumar cigarrillos incrementa aún más el riesgo de enfermedad cardiaca en mujeres jóvenes y que estén tomando pastillas anticonceptivas.

El hábito de fumar es perjudicial para sus pulmones

Fumar daña las vías respiratorias y los pequeños sacos de aire en los pulmones. Esto puede causar tos crónica, respiración sibilante, respiración entrecortada y enfermedad pulmonar de largo plazo (crónica). Más del 90% de las muertes por bronquitis crónica y enfisema, lo que juntas se conoce como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC, o COPD por sus siglas en inglés), son causadas por el hábito de fumar. En la actualidad, más mujeres que hombres fallecen a causa de EPOC, y la evidencia sugiere que las mujeres son más propensas de afrontar un caso grave de EPOC a una edad más joven que los hombres.

El riesgo de EPOC aumenta tanto con el número de cigarrillos fumados diariamente como con el tiempo que lleve fumando la mujer. Las mujeres de 35 años o más que fuman tienen casi 13 veces más probabilidad de morir de bronquitis o enfisema que las que nunca han fumado.

Los pulmones crecen más lentamente en las adolescentes que fuman. Y las mujeres adultas que fuman comienzan a perder su función pulmonar desde una etapa temprana de su vida adulta.

Fumar causa otros problemas de salud

El fumar puede causar o empeorar la pobre circulación de la sangre en los brazos y las piernas (una afección conocida como enfermedad vascular periférica o PVD, por sus siglas en inglés). Esto puede limitar las actividades diarias, tal como caminar, y causar llagas abiertas que no sanarán. Peor aún, la cirugía para mejorar la circulación sanguínea a menudo no es eficaz en las personas que siguen fumando. Por esta razón, muchos médicos que hacen cirugías en los vasos sanguíneos (cirujanos vasculares) se niegan a realizar cirugías en pacientes con PVD a menos que ellos dejen de fumar. Dejar de fumar reduce el riesgo de PVD en la mujer. Y en las personas que ya padecen PVD, dejar de fumar mejora las probabilidades de que los tratamientos del PVD sean eficaces.

Las mujeres fumadoras, especialmente tras haber pasado por la menopausia, tienen una densidad ósea menor (adelgazamiento de los huesos). Esto significa que ellas tienen un mayor riesgo de fractura de huesos, incluyendo fractura de la cadera, en comparación con las mujeres que no fuman. También pudieran tener un mayor riesgo de artritis reumatoide y cataratas (opacidad de la lente ocular), así como de degeneración macular relacionada con la edad, lo que puede causar ceguera.

Fumar afecta el sistema reproductor femenino

El consumo de tabaco puede dañar la salud del sistema reproductor femenino. Las mujeres que fuman tienen una probabilidad mayor de confrontar problemas para quedar embarazadas. Las fumadoras tienden a ser más jóvenes al comienzo de la menopausia que las no fumadoras y puede que presenten más síntomas molestos mientras pasen por esta etapa.

Además, fumar puede causar problemas durante el embarazo que pueden afectar tanto a la madre como al bebé. Las fumadoras tienen un mayor riesgo de que la placenta (el órgano que protege y por el cual el feto en crecimiento se alimenta) crezca muy cerca de la abertura del útero. También son más propensas a tener un embarazo ectópico (donde el embrión se implanta por fuera del útero), lo cual pone en riesgo la vida de la madre. También tienen una probabilidad mayor de ruptura de membrana prematura y placentas que se separan del útero muy prematuramente. Esto puede traer como consecuencias hemorragia grave, parto prematuro y una cesárea de emergencia. Las mujeres que fuman también son más propensas a tener un aborto natural, partos de bebés fallecidos, bebés con labio o paladar leporino y bebés por debajo de un peso sano.


Fecha de última actualización: 04/03/2014
Fecha de último cambio o revisión: 04/03/2014