Sarcoma: cáncer de tejidos blandos en adultos

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¿Qué es Sarcoma - Cáncer de tejidos blandos en adultos? TEMAS

¿Qué es el cáncer?

Sarcoma: cáncer de tejidos blandos en adultos

¿Qué es el cáncer?

El cáncer se origina cuando una célula de una parte del cuerpo comienza a crecer sin control. Aunque hay muchos tipos de cáncer, todos ellos comienzan debido al crecimiento sin control de células anormales.

Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen más rápidamente, hasta que la persona llega a la edad adulta. Entonces, las células de la mayor parte del cuerpo sólo se dividen para reemplazar células desgastadas o que están muriendo, y para reparar lesiones.

Debido a que las células del cáncer continúan creciendo y dividiéndose, son diferentes a las células normales. En lugar de morir, viven más que las células normales y continúan formando nuevas células anormales.

Las células cancerosas se desarrollan debido a un daño en el ADN. El ADN se encuentra en todas las células y dirige todas sus actividades. La mayoría de las veces, cuando el ADN sufre un daño el cuerpo puede repararlo. En las células cancerosas el ADN dañado no se puede reparar. Las personas pueden heredar ADN dañado, lo cual explica los tipos de cáncer heredados. Sin embargo, muchas veces el ADN de una persona sufre daños por exposición a algún factor ambiental, como por ejemplo el humo de los cigarrillos.

Generalmente el cáncer forma un tumor. Otros tipos de cáncer, como por ejemplo la leucemia, no forman tumores. En este caso, las células cancerosas afectan la sangre y los órganos hematopoyéticos (productores de sangre) y circulan a través de otros tejidos en los cuales crecen.

Las células del cáncer muchas veces se desplazan hacia otras partes del cuerpo, en donde comienzan a crecer y a reemplazar el tejido normal. Este proceso se llama metástasis. Sin embargo, independientemente del lugar hacia el cual se propague el cáncer, siempre recibe el nombre del lugar en el que se originó. Por ejemplo, el cáncer de seno que se propaga al hígado es aún cáncer de seno, no cáncer de hígado.

No todos los tumores son cancerosos. Los tumores benignos (no cancerosos) no se propagan hacia otras partes del cuerpo (metástasis) y, con raras excepciones, no constituyen una amenaza para la vida.

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy diferente. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son enfermedades muy diferentes. Crecen a una tasa diferente y responden a diferentes tratamientos. Por esta razón las personas que padecen cáncer necesitan un tratamiento que sea específico a la clase particular del cáncer que les afecta.

El cáncer es la segunda causa principal de fallecimientos en los Estados Unidos. Casi la mitad de todos los hombres y un poco más de la tercera parte de todas las mujeres en los Estados Unidos padecerán cáncer en el transcurso de su vida. En la actualidad, millones de personas están viviendo con cáncer o han padecido cáncer. El riesgo de padecer la mayoría de los tipos de cáncer se puede reducir mediante cambios en el estilo de vida de las personas, por ejemplo dejando de fumar y alimentándose mejor. Cuanto más pronto se detecte un cáncer y se inicie el tratamiento, mejores son las probabilidades de vivir por muchos años.

¿Qué es el sarcoma de tejidos blandos?

Un sarcoma es un tipo de cáncer que se origina en ciertos tejidos, tales como los huesos o los músculos. Existen dos tipos principales de sarcoma: el osteosarcoma, el cual se origina en los huesos y los sarcomas de tejidos blandos. Los sarcomas de tejidos blandos se pueden originar en tejidos blandos, tal como los tejidos adiposos, musculosos, nerviosos y fibrosos, así como en los vasos sanguíneos y los tejidos profundos de la piel. Se pueden encontrar en cualquier parte del cuerpo. La mayoría de ellos se desarrolla en los brazos o las piernas. Además, se pueden encontrar en el tronco, la cabeza y el área del cuello, los órganos internos y el área trasera de la cavidad abdominal (conocida como retroperitoneo). Los sarcomas no son tumores comunes, y la mayoría de los cánceres son del tipo de tumores llamados carcinomas.

Existen muchos tipos de tumores de los tejidos blandos, pero no todos son cancerosos. Cuando un tumor no es canceroso, se le llama benigno. Cuando el término sarcoma forma parte del nombre de una enfermedad significa que el tumor es maligno (canceroso). Existen alrededor de 50 tipos diferentes de sarcomas de tejidos blandos (no todos se presentan a continuación).

Este documento se concentra en sarcomas de tejidos blandos en los adultos. Los sarcomas que se originan en los huesos, como los osteosarcomas y los tumores de Ewing, se discuten en otros documentos. El rabdomiosarcoma, el tipo más común de sarcoma de tejidos blandos que se presenta en niños, también se discute en otro documento. .

Tumores del tejido adiposo

Tumores benignos de tejido adiposo

Los lipomas son tumores benignos del tejido adiposo y son los tumores benignos más comunes del tejido blando. La mayoría de ellos se encuentran bajo la piel, pero se pueden presentar en cualquier parte del cuerpo.

Por otro lado, los lipoblastomas son tumores adiposos benignos que se presentan en los bebés y los niños.

Los hibernomas, como los lipomas, también son tumores benignos del tejido adiposo. Son menos comunes que los lipomas.

Tumores cancerosos de tejido adiposo

Los liposarcomas son tumores malignos del tejido adiposo. Pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, pero surgen con mayor frecuencia en los muslos, detrás de la rodilla, y dentro de la parte posterior del abdomen. Éstos ocurren mayormente en los adultos entre los 50 y 65 años de edad.

Tumores del tejido muscular

Existen dos tipos de músculo: músculo liso y músculo esquelético.

El músculo liso se encuentra en nuestros órganos internos como el estómago, los intestinos, los vasos sanguíneos o el útero (matriz) y hace que éstos se contraigan. Estos músculos son involuntarios, es decir, no podemos controlar sus movimientos.

El músculo esquelético algunas veces le llaman músculo estriado, ya que las rayas pueden verse dentro de las células bajo el microscopio. Éste es el tipo de músculo que nos permite mover nuestros brazos y piernas, así como otras partes del cuerpo cuando queremos que ellos se muevan, es decir, movimiento voluntario.

Tumores benignos de músculo

Los leiomiomas son tumores benignos de los músculos lisos (o músculos involuntarios). Debido a que los leiomiomas se pueden originar de las paredes de los vasos sanguíneos, éstos se pueden presentar en casi cualquier parte del cuerpo. Estos tumores también se pueden originar en las pares de los intestinos. Aunque se pueden encontrar tanto en hombres como en mujeres, el lugar más común para encontrar un leiomioma son las paredes del útero. A menudo, se les llama fibromas.

Los rabdomiomas son tumores benignos del músculo esquelético.

Tumores malignos de músculo

Los leiomiosarcomas son tumores malignos de los músculos lisos. Al igual que los leiomiomas, los leiomiosarcomas pueden crecer en casi cualquier parte del cuerpo. Estos tumores se encuentran con mayor frecuencia en el retroperitoneo (área en la parte posterior de la cavidad abdominal), los órganos internos, y los vasos sanguíneos. Se presentan con menos frecuencia en los tejidos blandos profundos de las piernas o los brazos. Tienden a presentarse en adultos, particularmente de edad avanzada. Los leimiosarcomas del útero se discuten en nuestro documento “Sarcomas uterinos”.

Por otro lado, los rabdomiosarcomas son tumores malignos del músculo esquelético. Estos tumores comúnmente crecen en los brazos o las piernas, pero también pueden originarse en el área de la cabeza y el cuello, así como en los órganos del aparato reproductor y urinario, tales como la vagina o la vejiga. Los niños lo padecen con mayor frecuencia que los adultos. Para más información, vea nuestro documento “rabdomiosarcoma”.

Tumores del tejido nervioso periférico

El cerebro y la médula espinal son partes del sistema nervioso central. Los nervios que recorren todo el cuerpo son parte de sistema nervioso periférico. Los tumores pueden comenzar en estos nervios periféricos.

Tumores benignos de nervio

Los neurofibromas, los schwannomas (neurilemoma) y los neuromas son tumores benignos de los nervios. Estos tumores pueden surgir en casi cualquier parte del cuerpo. Los enurofibromas son muy comunes en las personas con una afección hereditaria llamada neurofibromatosis (también llamada enfermedad de von Recklinghausen). Algunas veces, los neurofibromas de nervios muy grandes (como los que están en la parte superior de los brazos o el cuello) pueden tornarse malignos.

Tumores malignos de nervio

Los neurofibrosarcomas, los schwannomas malignos y los sarcomas neurógenos son tumores malignos de las células que rodean un nervio. A éstos también se les llama tumores malignos de vaina de nervio periférico.

Los tumores del estroma gastrointestinal son un tipo de sarcoma que se origina en el tracto digestito. Comienzan en las células que controlan los músculos que recubren el estómago y los intestinos. Estos músculos propulsan a los alimentos hacia el tracto digestivo. Estos tumores se discuten en detalle en el documento Gastrointestinal Stromal Tumors.

Tumores del tejido de las articulaciones

Nuestras articulaciones están rodeadas por una cápsula que está hecha de un fuerte tejido llamado sinovio. Este tejido produce un líquido que lubrica las superficies de las articulaciones para que se muevan con facilidad. Los tumores de las articulaciones pueden comenzar en el sinovio.

Tumores benignos de las articulaciones

El tenosinovitis nodular es un tumor benigno de tejido articular que se presenta con más frecuencia en las manos y que es más común en las mujeres que en los hombres.

Tumores malignos de articulaciones

El sarcoma sinovial es un tumor maligno del tejido que rodea las articulaciones (el sinovio). Tiende a ocurrir con más frecuencia en las rodillas y los tobillos. También se pueden presentar en el hombro y la cadera. Este tumor es más común en niños y adultos jóvenes, aunque puede presentarse en personas de edad avanzada.

Tumores de los vasos sanguíneos y linfáticos

Tumores benignos de vasos

Los hemangiomas son tumores benignos de los vasos sanguíneos. Son bastante comunes y pueden afectar la piel o los órganos internos. A menudo están presentes desde el nacimiento, y algunos desaparecen sin necesidad de tratamiento.

Los linfangiomas son tumores benignos de vasos linfáticos que están usualmente presentes al nacer. La linfa es un tipo de líquido que circula en cada tejido del cuerpo y que termina en el sistema venoso. Este líquido contiene productos de desecho de los tejidos y de las células del sistema inmunitario.

Los tumores glómicos son tumores benignos que se encuentran alrededor de los vasos sanguíneos (perivasculares). Por lo general, se detectan debajo de la piel de los dedos de las manos.

Tumores intermedios de vasos

El hemangiopericitoma es otro tumor del tejido perivascular que puede ser benigno o maligno. Se origina con más frecuencia en las piernas, la pelvis y el retroperitoneo (parte posterior de la cavidad abdominal). Este tumor ocurre con más frecuencia en los adultos. Por lo general, este tipo de tumor no se propaga a lugares distantes, aunque tiende a regresar en o cerca del mismo lugar donde se originó, incluso si fue extirpado completamente mediante cirugía.

El hemangioendotelioma es un tumor de vaso sanguíneo que se considera un cáncer de bajo grado (lo que significa que crece lentamente y no se propaga ampliamente). Este tumor crece hacia los tejidos cercanos y a veces puede propagarse a partes distantes del cuerpo (hacer metástasis). Puede originarse en los tejidos blandos o en órganos internos, tales como el hígado y los pulmones.

Tumores malignos de vasos

Los angiosarcomas son tumores malignos que se pueden originar a partir de los vasos sanguíneos (hemangiosarcomas) o de los vasos linfáticos (linfangiosarcomas). Estos tumores están asociados con exposición a la radiación. A veces pueden surgir en una parte del cuerpo que ha sido tratada con radiación. A veces se ven en los senos después de la radioterapia contra el cáncer de seno, y en las extremidades que están crónicamente inflamadas debido a que la circulación linfática se encuentra bloqueada (linfedema).

El sarcoma de Kaposi es un cáncer formado por células similares a las que recubren los vasos sanguíneos o linfáticos. En el pasado, el sarcoma de Kaposi era un tipo de cáncer poco común que se observaba principalmente en personas mayores que no tenían problemas inmunitarios aparentes. Sin embargo, este sarcoma se presenta con más frecuencia en personas con sistemas inmunitarios suprimidos (infección con VIH y en pacientes con órganos trasplantados). El sarcoma se discute en detalle en el documento Kaposi Sarcoma.

Tumores del tejido fibroso

El tejido fibroso forma los tendones y los ligamentos, y cubre los huesos así como otros órganos en el cuerpo.

Tumores benignos fibrosos

Éstos incluyen:

  • Fibromas.
  • Elastofibromas.
  • Fibromatosis superficial.
  • Histiocitomas fibrosos.

Tumores fibrosos intermedios

Fibromatosis es el nombre dado al tumor del tejido fibroso que presenta características tanto del fibrosarcoma como de los tumores benignos tales como los fibromas y la fibromatosis superficial. Éstos tienden a crecer lentamente, pero a menudo, a un ritmo constante. A estos tumores también se les llaman tumores desmoides, y su nombre más científico es fribromatosis musculoaponeuróticos. Estos tumores no se propagan a lugares distantes, pero causan problemas al crecer hacia los tejidos cercanos. Algunas veces pueden causar la muerte. Algunos médicos consideran que son un tipo de fibrosarcoma de bajo grado, mientras que otros opinan que son una categoría única de tumores del tejido fibroso. Ciertas hormonas, particularmente el estrógeno, estimulan el crecimiento de algunos tumores desmoides. A veces, los medicamentos antiestrogénicos resultan útiles para tratar los tumores desmoides que no pueden ser extirpados por completo mediante cirugía.

El dermatofibrosarcoma protuberans (DFSP) es un cáncer de crecimiento lento del tejido fibroso debajo de la piel, por lo general en el tronco o las extremidades. Crece hacia los tejidos cercanos, pero es raro que se propague a lugares distantes.

Tumores malignos fibrosos

El fibrosarcoma es cáncer del tejido fibroso que afecta usualmente las piernas, los brazos y el tronco. Se presenta con más frecuencia en personas entre las edades de 20 y 60 años, aunque puede ocurrir a cualquier edad, incluso en la infancia.

Tumores de tipo de tejido no específico

Al observar el tejido del tumor con un microscopio y realizar otras pruebas, los médicos pueden usualmente encontrar similitudes entre la mayoría de los sarcomas y ciertos tipos de tejidos blandos normales. Sin embargo, algunos sarcomas no han sido asociados a un tipo específico de tejido blando normal.

Tumores benignos de tipo de tejido no específico

El mixoma es un tumor benigno que suele estar localizado en los músculos, pero que no se origina a partir de las células musculares. Las células de un mixoma producen una sustancia mucosa, que es la característica que distingue a este tumor. Este tumor casi siempre ocurre en adultos.

Los tumores de célula granular por lo general son tumores benignos que se presentan en adultos. Con frecuencia, ocurren en la lengua, aunque pueden ser encontrados en casi cualquier parte del cuerpo.

Tumores malignos de tipo de tejido no específico

El mesenquimoma maligno es un tipo raro de sarcoma que presenta algunas áreas con características de fibrosarcoma y otras con características de por lo menos otros dos tipos de sarcoma.

El sarcoma alveolar de partes blandas es un tipo raro de cáncer que afecta predominantemente a los adultos jóvenes. Estos tumores se presentan con mayor frecuencia en las piernas.

Por otro lado, el sarcoma epitelioide se origina con mayor frecuencia en los tejidos situados debajo de la piel de las manos, los antebrazos, los pies o la parte inferior de las piernas. A menudo afecta a los adolescentes y los adultos jóvenes.

El sarcoma de células claras es un cáncer poco común que suele presentarse en los tendones de los brazos y las piernas. Al ser observado con un microscopio, comparte algunas características del melanoma maligno, un tipo de cáncer que se origina a partir de las células de la piel que producen el pigmento. Se desconoce cómo los tumores cancerosos que tienen estas características surgen en partes del cuerpo que no sean la piel.

El tumor desmoplásico de células pequeñas y redondas es un tipo poco común de sarcoma que se presenta con mayor frecuencia en el abdomen de los adolescentes y jóvenes adultos. Se llama así porque está formado por pequeñas células cancerosas redondas, las cuales están rodeadas de tejido cicatricial.

El sarcoma pleomórfico indiferenciado, también conocido como histocitoma fibroso maligno (MFH, por sus siglas en inglés) se encuentra con más frecuencia en los brazos o las piernas. Con menos frecuencia, se puede originar dentro de la parte posterior del abdomen. Este sarcoma ocurre con más frecuencia en los adultos de edad avanzada. Aunque tiende principalmente a crecer localmente, se puede propagar a lugares distantes.

El tumor de células fusiformes y el sarcoma de células fusiformes son nombres que se asignan según la apariencia larga y estrecha de las células cuando se observan con un microscopio. Un tumor de células fusiformes es un tumor con células que lucen como éstas. Este tumor no es un diagnóstico específico o un tipo específico de cáncer. El tumor puede ser un sarcoma o puede ser sarcomatoide, lo que significa otro tipo de tumor (como un carcinoma) que luce como un sarcoma al observarse en un microscopio.

Otros tipos de sarcoma

Existen otros tipos de tumores llamados sarcomas de tejidos blandos. Sin embargo, éstos no ocurren con mucha frecuencia.

Condiciones de los tejidos blandos similares a tumores

Algunas condiciones de los tejidos blandos se deben a una inflamación o una lesión y pueden formar una masa parecida a un tumor de tejido blando. A diferencia de un tumor verdadero, no se originan a partir de una sola célula anormal, tienen capacidad limitada para crecer o propagarse a los tejidos anexos y nunca se propagan a través del torrente sanguíneo o el sistema linfático. Podemos mencionar, como ejemplos, la fascitis nodular y la miositis osificante, que afectan los tejidos debajo de la piel y los tejidos musculares, respectivamente.

¿Cuáles son las estadísticas principales acerca de los sarcomas de tejidos blandos?

El cálculo más reciente de la Sociedad Americana del Cáncer para el 2010 indica lo siguiente en cuanto a los sarcomas de tejidos blandos en los Estados Unidos (estas estadísticas incluyen tanto adultos como niños):

  • Aproximadamente 10,520 nuevos casos de sarcomas de tejidos blandos serán diagnosticados (5,680 casos corresponderán a hombres, mientras que 4,840 casos se diagnosticarán en mujeres).
  • Se calcula que morirán 3,920 personas que viven en Estados Unidos (2,020 hombres y 1,900 mujeres) a causa de los sarcomas en los tejidos blandos.

Los tipos más comunes de sarcoma en adultos son el histiocitoma fibroso maligno, el liposarcoma y el leiomiosarcoma. Ciertos tipos son más comunes en ciertas áreas del cuerpo que en otras. Por ejemplo, los leiomiosarcomas son el sarcoma abdominal más común, mientras que los liposarcomas y los histiocitomas fibrosos malignos son más comunes en las piernas. Sin embargo, los patólogos (médicos especializados en el diagnóstico de cánceres según éstos aparecen en el microscopio) no siempre están de acuerdo con el tipo exacto de sarcoma. Los sarcomas de tipo no específico son muy comunes.

¿Cuáles son los factores de riesgo de los sarcomas de tejidos blandos?

Un factor de riesgo es aquel que cambia las probabilidades de que padezca una enfermedad como lo es el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, exponerse sin protección a la luz solar intensa es un factor de riesgo para el cáncer de la piel, mientras que fumar es un factor de riesgo para cánceres de pulmón y muchos otros cánceres. Pero los factores de riesgo no lo indican todo. El tener un factor de riesgo, o incluso varios, no significa que la persona padecerá el cáncer. Además, muchas personas padecen cáncer sin que tenga un factor de riesgo.

Los científicos han encontrado unos pocos factores de riesgo que pueden hacer que una persona tenga mayores probabilidades de padecer sarcomas de tejidos blandos.

Exposición a la radiación

Es posible que los pacientes desarrollen sarcomas debido a radiación administrada para tratar otros cánceres, tal como cáncer de seno o linfoma. A menudo, el sarcoma se desarrolla en el área del cuerpo que ha sido tratada con radiación. El tiempo promedio que transcurre entre la exposición a la radiación y el diagnóstico de un sarcoma es de aproximadamente 10 años. La exposición a la radiación representa sólo un pequeño porcentaje de sarcomas (menos del 5%).

Las técnicas de radioterapia han ido mejorando constantemente en las últimas décadas. Los tratamientos ahora combaten los cánceres de forma más precisa, y ahora se sabe más sobre la selección de las dosis de radiación. Se espera que estos avances reduzcan el número de cánceres causados por la radioterapia. Debido a que estos cánceres pueden tomar mucho tiempo para desarrollarse, es posible que los resultados de estos cambios no se vean sino hasta que pase mucho tiempo. A pesar de esto, la radioterapia sólo se usa cuando sus beneficios (tasa de supervivencia mejorada y alivio de síntomas) superan el riesgo de cáncer y otras complicaciones. Para más información, consulte el documento disponible en inglés Second Cancers Caused by Cancer Treatment.

Síndromes genéticos

Ciertas afecciones hereditarias aumentan el riesgo de una persona de padecer sarcomas de tejidos blandos.

  • La neurofibromatosis es una enfermedad que suele ser hereditaria y se caracteriza por la presencia de muchos neurofibromas (tumores benignos que se forman en los nervios debajo de la piel y en otras partes del cuerpo). también conocida como enfermedad de von Recklinghausen. Es causada por un defecto (mutación) en un gen llamado NF1. Aproximadamente el 5% de las personas con neurofibromatosis desarrollará un tumor maligno de vaina de nervio periférico en un neurofibroma.
  • El síndrome de Gardner es una enfermedad causada por defectos en el gen APC. Las personas con este síndrome tienen muchos pólipos en el colon (e intestinos) y tienen un alto riesgo de padecer cáncer de colon. También causa fribromatosis musculoaponeuróticos. (también llamados tumores desmoides). Algunos expertos consideran que los tumores desmoides son un tipo de fibrosarcoma de lento crecimiento (bajo grado).
  • El síndrome de Li-Fraumeni es causado por defectos hereditarios en el gen TP53. Las personas afectadas por este síndrome tienen un alto riesgo de cáncer, como cáncer de seno, tumores cerebrales y sarcomas. Las personas con este síndrome son sensibles al cáncer (efectos causados por radiación). Si el cáncer se trata con radiación, tienen unas probabilidades muy altas de padecer un nuevo cáncer en la parte del cuerpo que recibió la radiación.
  • El retinoblastoma es un cáncer que afecta los ojos de los niños que puede ser causado por defectos hereditarios en el gen Rb-1. Los niños afectados por esta forma hereditaria de retinoblastoma también tienen mayor riesgo de padecer sarcomas de los huesos o de los tejidos blandos.
  • El síndrome de Werner es causado por defectos en el gen RECQL2. Los niños con este síndrome tienen problemas como los que se observan en los ancianos. Estos problemas incluyen arterias del corazón obstruidas (arteriosclerosis), lo que puede causar ataques cardiacos, cataratas y cambios en la piel. Además, presentan un riesgo aumentado de cáncer, incluyendo sarcomas de tejidos blandos.
  • El síndrome de Gorlin, también llamado síndrome del carcinoma nevoide de células basales, es causado por defectos en el gen PTC. Las personas con este síndrome tiene un alto riesgo de desarrollar muchos cánceres de la piel de células basales. También tienen un riesgo aumentado de padecer fibrosarcoma y rabdomiosarcoma.
  • La esclerosis tuberosa puede ser causada por un defecto en el gen TSC1. También puede ser causado por un defecto en otro gen: TSC2. Las personas con este síndrome a menudo tienen convulsiones y problemas de aprendizaje. Estas personas presentan tumores benignos en muchos órganos diferentes. Además, presentan problemas renales, a menudo con un tumor renal llamado angiomiolipoma. Las personas con esclerosis tuberosa tienen un riesgo aumentado de padecer rabdomiosarcoma.

Sistema linfático dañado

La linfa es un líquido claro que contiene células del sistema inmunitario que es transportado por todo el cuerpo a través de una serie de vasos linfáticos. Estos vasos se conectan a los ganglios linfáticos (grupos de células del sistema inmunitario en forma de pequeños frijoles). Cuando se han extirpado quirúrgicamente los ganglios linfáticos o se han dañado a causa de la radioterapia, el líquido linfático se puede acumular. A esto se le llama linfedema. En otras partes del mundo, el linfedema severo (una condición llamada elefantiasis) a veces es causado por una infección con un parasito que bloquea los vasos linfáticos. El linfangiosarcoma es una complicación muy poco común de linfedema crónico.

Químicos

La exposición al cloruro de vinilo (un producto químico que se utiliza en la fabricación de plásticos) constituye un factor de riesgo para la formación de sarcomas del hígado, aunque no se ha comprobado que cause sarcomas de tejidos blandos. La exposición a la dioxina y a herbicidas (para eliminar malezas) que contienen ácido fenoxiacético en altas dosis (los campesinos que trabajan con estos químicos) también puede ser un factor de riesgo, pero este dato no se ha corroborado. No existen pruebas de que los herbicidas ni los insecticidas causen sarcomas en los niveles a los que el público en general está expuesto.

Lesiones

No son un factor de riesgo de los sarcomas. En el pasado, sin embargo, este punto ha sido fuente de confusión. Una razón es que las lesiones pueden producir una inflamación parecida a un tumor, pero que no es un tumor verdadero. Además, cuando usted se lesiona, el dolor puede atraer su atención hacia el área de la lesión. El área puede ser examinada minuciosamente, y se pueden hacer radiografías u otros estudios por imágenes. Esto puede aumentar las probabilidades de que se descubra el sarcoma, aunque éste haya estado presente desde hace tiempo.

¿Conocemos las causas de los sarcomas de tejidos blandos?

Aunque los científicos aún no saben exactamente cuál es la causa de la mayoría de los casos de sarcomas de tejidos blandos, sí han identificado varios factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de que una persona presente este tipo de cáncer. Además, se ha demostrado en las investigaciones recientes que algunos de estos factores de riesgo afectan al ADN (ácido desoxirribonucleico, DNA en inglés) de las células en los tejidos blandos.

Los investigadores ya entienden mucho mejor cómo ciertos cambios en el ADN pueden hacer que las células normales se conviertan en cancerosas. Nuestro ADN transporta las instrucciones para casi todo lo que hacen las células. Generalmente nos parecemos a nuestros padres porque de ellos provino nuestro ADN. Sin embargo, el ADN afecta algo más que nuestra apariencia externa.

El ADN se divide en unidades llamadas genes. Los genes portan las recetas para producir las proteínas, las moléculas que determinan todas las funciones celulares. Algunos genes contienen instrucciones para las proteínas que controlan el momento en el que crecen y se dividen nuestras células.

Ciertos genes que promueven la división celular reciben el nombre de protooncogenes. Otros que hacen más lenta la división celular o que causan que las células mueran en el momento oportuno se llaman genes supresores de tumores. El cáncer puede ser causado por mutaciones (defectos) del ADN que activan los protooncogenes o desactivan los genes supresores de tumores.

Se han detectado varios síndromes familiares de cáncer, en los cuales las mutaciones hereditarias del ADN representan un riesgo muy alto de cáncer del seno, colon, riñón y ojos, entre otros. Algunos de éstos también conllevan un mayor riesgo de que se generen sarcomas de tejidos blandos. En los últimos años, los investigadores han caracterizado muchos de estos cambios del ADN.

En la sección correspondiente a los factores de riesgo se indican algunas afecciones hereditarias que aumentan el riesgo de una persona de padecer un sarcoma en tejidos blandos. Son causadas por defectos (mutaciones) en genes que pueden ser heredados de uno de los padres. Estos defectos genéticos se pueden encontrar mediante pruebas genéticas.

Las mutaciones en el ADN son comunes en el sarcoma de tejidos blandos. Usualmente se adquieren durante la vida en lugar de heredarse. Las mutaciones adquiridas pueden ser consecuencia de la exposición a la radiación o a químicos que causan cáncer. En la mayoría de los sarcomas, las mutaciones ocurren sin razón aparente.

Los investigadores aún no saben por qué la mayoría de los sarcomas de tejidos blandos les ocurren a personas que no tienen factores de riesgo evidentes.

¿Se pueden prevenir los sarcomas de tejidos blandos?

La única forma de prevenir algunos de los sarcomas de tejidos blandos es evitar la exposición a los factores de riesgo, siempre que sea posible. Sin embargo, debido a que la mayor parte de los sarcomas surge en personas que no presentan factores de riesgo conocidos, no hay forma de prevenir la mayoría de los casos actualmente. Por otra parte, las personas que están recibiendo radioterapia por lo general no tienen muchas opciones.

¿Es posible detectar los sarcomas de tejidos blandos en sus comienzos?

Las personas que tengan antecedentes familiares marcados de sarcoma o de otros cánceres que ocurran a una edad joven deben discutir las ventajas y desventajas de las pruebas genéticas con su médico. Los resultados siempre los debe explicar un consultor genético o un médico especialmente entrenado que pueda interpretar los resultados y asesorar sobre la detección temprana del cáncer para pacientes de alto riesgo.

Los miembros de las familias que tienen antecedentes de ciertas afecciones hereditarias (vea la sección "¿Cuáles son los factores de riesgo de los sarcomas de tejidos blandos?") causadas por las mutaciones de los genes supresores de tumores presentan un mayor riesgo de padecer sarcoma de los tejidos blandos. Los genes mutados se pueden detectar con pruebas genéticas, así que los miembros de la familia deben hablar de esta opción con sus médicos. Deben notificarle a su médico inmediatamente si detectan alguna masa o protuberancia.

No se recomienda ningún tipo de prueba o examen para las personas que no tienen antecedentes familiares de sarcoma, ni otros factores de riesgo al respecto. Para estas personas, la mejor manera de detectar a tiempo esta enfermedad es informarle al médico sobre la aparición inexplicable de cualquier protuberancia o crecimiento, o de otros síntomas que puedan deberse a un sarcoma de tejidos blandos.

¿Cómo se diagnostican los sarcomas de tejidos blandos?

Si usted tiene síntomas u otras razones que le lleven a pensar que usted pudiera tener un sarcoma, el médico empleará uno o más métodos para determinar si realmente tiene la enfermedad.

Signos y síntomas de los sarcomas de tejidos blandos

Cuando los sarcomas se presentan en los brazos o las piernas, la mayoría de las personas simplemente notan la aparición de una nueva masa que ha crecido durante cierto período de tiempo (semanas o meses). Aunque pudiera causar dolor, la mayoría de las veces no duele. Más de la mitad de los sarcomas comienzan en un brazo o una pierna.

Cuando los sarcomas crecen en el retroperitoneo (la pared inferior dentro del abdomen), los síntomas son causados con más frecuencia por otros problemas. Algunas veces, los tumores causan dolor. También pueden causar una obstrucción o sangrado del estómago o los intestinos. Pueden adquirir un tamaño lo suficientemente grande para ser palpables en el abdomen. Alrededor del 20% de los sarcomas comenzarán en el área del abdomen (estómago).

Los sarcomas también pueden comenzar fuera del tórax o del abdomen (alrededor del 10%) o en el área de la cabeza o el cuello (alrededor del 10%).

De todos modos, si usted tiene alguno de los siguientes problemas visite a su médico inmediatamente:

  • Una nueva protuberancia, o una protuberancia que esté creciendo en cualquier parte del cuerpo.
  • Dolor abdominal cada vez más intenso.
  • Vómitos o presencia de sangre en las heces fecales.
  • Heces fecales negras, parecida a la brea. (cuando hay sangrado en el estómago o los intestinos, la sangre no siempre es roja y puede hacer que las heces fecales adquieran un color muy oscuro y alquitranado).

Debido a que los síntomas de los sarcomas de tejidos blandos a menudo no se presentan hasta que la enfermedad está avanzada, solamente un 50% de éstos se detectan en sus etapas iniciales, antes de que se hayan propagado.

Historial médico y examen físico

Su médico anotará su historia médica completa para corroborar si tiene factores de riesgo y para preguntarle sobre sus síntomas y otras condiciones médicas. También le hará un examen físico para ver si tiene signos de sarcoma y otros problemas de salud.

Biopsia

Una biopsia es una prueba en la que se obtiene una muestra de tejido de un tumor para determinar si se trata de un tipo de cáncer. La porción de tejido se observa con un microscopio. También se le pueden hacer otras pruebas a la muestra. Aunque un examen físico puede sugerir que un tumor es un sarcoma, una biopsia es la única manera de confirmar que se trata de un sarcoma y no de otro tipo de cáncer o enfermedad benigna.

Determinación por grados

De tratarse de un sarcoma, la biopsia determinará el tipo, así como su grado. El grado del sarcoma se basa en la manera en que el cáncer luce bajo el microscopio. Para determinar el grado de un cáncer, el patólogo (médico especializado en diagnosticar el cáncer microscópicamente) considera tres factores: cuánto se parece el tumor al tejido normal (diferenciación), cuántas de las células parecen estar dividiéndose, y cuánto del tumor está compuesto de tejido muerto.

A estos factores se les asigna una puntuación, y luego se suman entre sí para determinar el grado del tumor. Los sarcomas con células que se parecen más a las normales y que tienen menos células dividiéndose son generalmente clasificados en una categoría de bajo grado. Los tumores de bajo grado son de crecimiento lento, propagación más lenta y a menudo tienen un pronóstico mejor que los tumores de grados más elevados. Aunque el grado se basa usualmente en la manera en que las células lucen y cuántas se dividen, a ciertos tipos de sarcoma se les asigna automáticamente puntuaciones mayores para la diferenciación. Esto afecta tanto la puntuación general que nunca son considerados como de bajo grado. Ejemplos de éstos incluyen el sarcoma sinovial y el sarcoma embrionario.

El sistema de clasificación oficial (vea la sección ¿Cómo se clasifican por etapas los sarcomas de tejidos blandos?”) divide los sarcomas en tres grados (del 1 al 3). El grado de un sarcoma es importante para predecir cuán rápidamente crecerá y se propagará y también para determinar el pronóstico de un paciente. Además, el grado es parte de la información que se utiliza para determinar la etapa de un sarcoma.

Existen varios tipos de biopsias que pueden utilizarse para diagnosticar un sarcoma. Los médicos que tienen experiencia con estos tumores elegirán el tipo de biopsia, según el tamaño y la ubicación del tumor. La mayoría de los expertos prefieren una biopsia por aspiración con aguja fina o biopsia de núcleo por punción como primer paso.

Biopsia por aspiración con aguja fina

La biopsia por aspiración con aguja fina (FNA, por sus siglas en inglés) utiliza una jeringuilla con una aguja muy fina para extraer pequeños fragmentos de tejido de la masa tumoral. El médico puede a menudo orientar esta aguja mientras palpa la masa cerca de la superficie del cuerpo. Si el tumor está muy profundo y no se puede palpar, el médico puede guiar la aguja mientras observa una tomografía computarizada. La ventaja principal de la biopsia por aspiración con aguja fina consiste en que se puede usar en tumores profundos que se encuentran en el cuerpo sin necesidad de cirugía. La desventaja es que la aguja fina tal vez no obtenga suficiente tejido para hacer un diagnóstico preciso.

A menudo, esta biopsia resulta útil para demostrar que una masa que inicialmente se pensó que fuese un sarcoma (detectada durante el examen físico o los estudios por imágenes) era en realidad otro tipo de cáncer, un tumor benigno, una infección u otra enfermedad. No obstante, si los resultados de la biopsia por aspiración con aguja fina indican la presencia de un sarcoma, por lo general le seguirá otro tipo de biopsia, con el fin de extirpar suficiente tejido para cerciorarse de tal diagnóstico. Una vez diagnosticado el sarcoma, la biopsia por aspiración con aguja fina resulta sumamente útil para determinar si otros tumores presentes en otros órganos son metástasis.

Biopsia por punción con aguja gruesa

Las biopsias por punción con aguja gruesa utilizan una aguja que es más grande que la aguja de la FNA. Algunas veces, a esta aguja se le llama aguja Tru-Cut. Se extrae un pequeño cilindro de tejido de aproximadamente 1/16 de pulgada de diámetro y ½ pulgada de largo. Por lo general, se logra extirpar suficiente tejido para comprobar la presencia de un sarcoma. Al igual que en la biopsia por aspiración con aguja fina, se puede usar la tomografía computarizada para guiar la aguja hacia los tumores en los órganos internos.

Biopsia por escisión o incisión

En una biopsia por escisión, el cirujano remueve el tumor por completo, mientras que en la biopsia por incisión, sólo se extirpa una porción de un tumor grande. Casi siempre, este método proporciona suficiente tejido para hacer un diagnóstico del grado y tipo exactos del sarcoma. Si el tumor se encuentra cerca de la superficie de la piel, la operación es sencilla y puede realizarse con anestesia local o regional (un medicamento insensibilizador que se administra en un punto cercano a la masa o en un nervio). Sin embargo, si el tumor se encuentra a mucha profundidad dentro del cuerpo, se utiliza anestesia general (el paciente permanece dormido).

Realizar la técnica de biopsia apropiada es una parte importante del tratamiento exitoso de sarcomas de tejidos blandos. Una biopsia incorrecta puede causar que el tumor se propague y que haya problemas extirpando el tumor en una fecha posterior. Para evitar estos problemas, estos dos tipos de biopsias sólo se deben llevar a cabo por un cirujano con experiencia en el tratamiento de sarcomas. Una biopsia por incisión en el lugar equivocado o una escisión sin suficientes márgenes amplios puede hacer más difícil la extirpación completa de un sarcoma sin causar demasiado daño a esa parte del cuerpo.

Si el tumor es relativamente pequeño, está situado cerca de la superficie del cuerpo y está alejado de los tejidos críticos (por ejemplo, nervios importantes o vasos sanguíneos grandes), el médico puede optar por una biopsia por escisión para extirpar toda la masa y un margen de tejido normal. Esta cirugía combina la biopsia y el tratamiento en una sola operación.

Por otro lado, si el tumor es grande, entonces se requiere una biopsia por incisión. Un cirujano con experiencia en el tratamiento de sarcomas debe realizar este procedimiento. La incisión se necesita planear de manera que se elimine completamente la herida como parte de una escisión amplia.

Prueba especial de las muestras de biopsia

Algunas veces, se requieren pruebas especiales (pruebas inmunohistoquímicas) para determinar con precisión la presencia de un sarcoma y, de ser así, de qué tipo es. Parte de la muestra de la biopsia se trata con anticuerpos especiales de laboratorio que reconocen aquellas proteínas celulares típicas de ciertos tipos de sarcomas. Las células de la muestra se tratan con sustancias químicas que causan un cambio de color en aquellas que contengan las proteínas. Este cambio de color se observa con el microscopio.

La citogenética examina las células con un microscopio para ver si parte de un cromosoma se encuentra unido de forma anormal a un cromosoma diferente, como sucede en ciertos tipos de sarcomas. Para observar con claridad los cromosomas, por lo general es necesario que las células malignas se reproduzcan en probetas de laboratorio durante al menos una semana.

Un método, llamado hibridación in situ con fluoresencia (FISH, por sus siglas en inglés), puede emplearse a veces para detectar cambios en los cromosomas sin tener que cultivar antes las células en el laboratorio. Aunque las pruebas para detectar cambios en los cromosomas no son necesarias para el diagnóstico de la mayoría de los sarcomas, a veces resultan muy útiles. A medida que se vayan descubriendo nuevos cambios, es posible que estas pruebas lleguen a ser más importantes y más comunes.

Estudios por imágenes

En ciertos casos, estos estudios se pueden hacer antes de una biopsia, pero a menudo se hacen después del diagnóstico de sarcoma.

Radiografía de tórax

Esta prueba se puede hacer para determinar si el sarcoma se ha propagado a los pulmones.

Imágenes por resonancia magnética

Las imágenes por resonancia magnética (MRI) utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio obtenido por los tejidos en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Se pudiera inyectar un material de contraste, al igual que con la tomografía computarizada, pero se usa con menor frecuencia.

A menudo, un MRI es parte de la evaluación de cualquier tumor que podría ser un sarcoma. Por lo general, son mejores que las tomografías computarizadas (CT) en la evaluación de sarcomas en los brazos o las piernas. El MRI provee una buena imagen de la extensión del tumor. Este estudio por imágenes puede proveer mucha información al equipo de atención a la salud sobre el tumor, incluyendo la localización, el tamaño, y algunas veces incluso el tipo de tejido de donde proviene el sarcoma (por ejemplo, adiposo o muscular). Esto hace que el MRI sea un estudio útil para la planificación de una biopsia.

Además, el MRI es particularmente muy útil para examinar el cerebro y la médula espinal.

El procedimiento para obtener el MRI causa un poco más de molestias que los estudios de CT. En primer lugar, toman más tiempo, con frecuencia hasta una hora. Además, durante la realización del estudio, tiene que permanecer acostado dentro del tubo, lo cual puede causar molestias y hacerle sentir que está encerrado. La máquina también produce un ruido martillante que podría causarle molestias. En algunos lugares se ofrecen audífonos con música para bloquear este ruido.

Ecografía

La ecografía utiliza ondas sonoras y sus ecos para producir imágenes de partes del cuerpo. Un pequeño instrumento llamado transductor emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan en los órganos. Una computadora convierte estos ecos de ondas sonoras en una imagen que aparece en la pantalla de la computadora.

Éste es un procedimiento muy fácil de realizar. No usa radiación, razón por la que a menudo se usa para examinar fetos en desarrollo. Para la mayoría de las ecografías, usted simplemente se acuesta en una camilla mientras un técnico mueve el transductor a la parte de su cuerpo que está bajo estudio. Generalmente, se lubrica primero la piel con gel. Este estudio puede hacerse antes de una biopsia para determinar si la masa es un quiste que contiene líquido y que es probablemente benigno, o es sólida y más probable que sea un tumor. Por lo general, este estudio no se realiza si un MRI se llevó a cabo.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (CT) es un procedimiento de rayos X que produce imágenes transversales detalladas del cuerpo. En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en una radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras rota a su alrededor. La computadora luego combina estas fotografías en una imagen de una sección de su cuerpo. La máquina tomará múltiples imágenes del área del cuerpo que se está estudiando. A menudo se hace una CT si el médico sospecha que hay un sarcoma de tejidos blandos en el tórax, el abdomen o el retroperitoneo. Esta prueba puede ayudar a determinar si su sarcoma se ha propagado hacia el hígado u otros órganos.

Antes del estudio, se le podría pedir que tome una o dos pintas (de ½ a 1 litro) de una solución de material de contraste. Esto ayuda a delinear el intestino para evitar que sea confundido con tumores.

A menudo, después de tomar el primer grupo de fotografías, usted recibirá una inyección intravenosa de un tinte o agente de radiocontraste que ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo. Entonces se procede con tomar un segundo conjunto de imágenes.

La inyección intravenosa del tinte de contraste también pudiera causar algo de rubor (sensación de calor y enrojecimiento). Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y presión arterial baja. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

Este procedimiento toma más tiempo que las radiografías comunes. Usted tendrá que permanecer quieto en una camilla y la parte de su cuerpo bajo estudio se coloca dentro de la máquina, que tiene forma circular y que rodea completamente la mesa. La mayoría de las CT sólo toman pocos minutos.

La tomografía computarizada se puede usar para guiar con precisión una aguja de biopsia hacia un tumor que se encuentra dentro del cuerpo, por ejemplo, en el pecho o en el abdomen. Para este procedimiento, conocido como biopsia de aguja guiada por tomografía, el paciente permanece en la mesa de tomografías mientras el radiólogo avanza la aguja de la biopsia hacia el lugar de la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que los médicos están seguros que la aguja está dentro de la masa.

Tomografía por emisión de positrones

En esta prueba (PET, por sus siglas en inglés) se le inyecta al paciente glucosa (una forma de azúcar) radiactiva para determinar si hay células cancerosas. Debido a que los cánceres utilizan glucosa (azúcar) a un ritmo mayor que los tejidos normales, la radioactividad tenderá a concentrarse en el cáncer. Un dispositivo de lectura (escáner) puede detectar los depósitos radiactivos. La PET también es útil cuando su médico piensa que el cáncer se ha propagado, pero no sabe dónde. Esta prueba se puede usar en vez de varias radiografías diferentes porque estudia todo su cuerpo. Su uso para los sarcomas aún es reciente, pero esta técnica puede ser útil para distinguir los tumores malignos de aquellos que son benignos. Hasta el momento, la PET no se ha usado en la evaluación de rutina de los pacientes con sarcomas.

¿Cómo se clasifican por etapas los sarcomas de tejidos blandos?

La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar hasta dónde se ha propagado el cáncer. Para la clasificación por etapas del sarcoma, los médicos también evalúan la apariencia del tumor con un microscopio y calculan la velocidad de crecimiento del cáncer. La etapa de un sarcoma es el factor más importante en la determinación del pronóstico de cada paciente (el curso de la enfermedad y las probabilidades de supervivencia) y en la selección de las opciones de tratamiento.

Los datos necesarios para efectuar la clasificación por etapas incluye biopsias, estudios por imágenes del tumor principal (por lo general, una tomografía computarizada o imágenes por resonancia magnética), así como de otras partes del cuerpo a donde el cáncer pudo haberse propagado.

Cuando se examina la muestra de la biopsia, el patólogo (médico especializado en diagnosticar enfermedades mediante la observación del tejido con el microscopio) toma en cuenta la cantidad de células que se están dividiendo rápidamente y cuánto se asemeja el cáncer al tejido normal. También determina el tipo y el grado de las células y hace un cálculo de la velocidad con la que crecerá y se propagará.

El sistema de clasificación por etapas es una forma convencional que el equipo de atención del cáncer usa para resumir hasta dónde se ha propagado un tumor. El sistema que se utiliza con mayor frecuencia para clasificar los sarcomas es el sistema TNM del American Joint Committee on Cancer (AJCC).

  • La T se refiere al tamaño del tumor.
  • La N es la extensión del tumor a los ganglios o nódulos linfáticos (agrupaciones del tamaño de un fríjol de células del sistema inmunitario, distribuidas por todo el cuerpo, que ayudan a combatir las infecciones y los cánceres).
  • La M se refiere a la metástasis (propagación a órganos distantes).

En los sarcomas de tejido blando, un factor adicional, llamado grado (G), también es parte de la etapa en que se encuentra el tumor. El grado se basa en la apariencia de las células del sarcoma en el microscopio.

Grado

Éste es un signo de cuán probable es que el cáncer se propague. En el pasado, el grado sólo se basaba en cuán normal lucían las células en el microscopio (diferenciación). Esto no era muy útil, y bajo un nuevo sistema (conocido como el sistema francés o FNCLCC), el grado se basa en tres factores:

  • Diferenciación: en una escala del 1 al 3.
  • Recuento mitótico: cuántas células cancerosas se están dividiendo (en el microscopio), asignándole una puntuación del 1 al 3.
  • Necrosis tumoral: cuánto del tumor está compuesto por tejido muerto, asignándole una puntuación de 0 a 2.

Las puntuaciones de cada factor se suman para determinar el grado del cáncer. Los cánceres de mayor grado tienden a crecer y propagarse más rápidamente que los cánceres de menor grado.

  • GX: no se puede evaluar el grado (debido a que la información está incompleta).
  • Grado 1 (G1): puntuación total de 2 ó 3.
  • Grado 2 (G2): puntuación total de 4 ó 5.
  • Grado 3 (G3): puntuación total de 6 o más.

Tumor

T1: el sarcoma mide 5 centímetros (2 pulgadas) o menos de ancho.

T1a: el tumor es superficial (está cerca de la superficie del cuerpo).

T1b: el tumor se encuentra profundo en la extremidad o en el abdomen.

T2: el sarcoma mide más de 5 cm de ancho.

T2a: el tumor es superficial (está cerca de la superficie del cuerpo).

T2b: el tumor se encuentra profundo en la extremidad o en el abdomen.

Ganglios linfáticos

N0: el sarcoma no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos.

N1: el sarcoma se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos.

Metástasis

M0: no se detectan metástasis a distancia (propagación) del sarcoma.

M1: el sarcoma se ha propagado a órganos o tejidos distantes, como por ejemplo los pulmones.

Agrupación por etapas de los sarcomas de tejidos blandos

Para asignar una etapa, se combina la información acerca del tumor, su grado, los ganglios linfáticos y la metástasis, mediante un proceso llamado agrupación por etapas. La etapa se describe mediante números romanos del I al IV con las letras A o B. Aunque la clasificación por etapas resulta útil para seleccionar el tratamiento, otros factores, como la ubicación del sarcoma, también impacta el plan del tratamiento y el pronóstico.

Etapa IA: T1, N0, M0, G1 o GX

El tumor no mide más de 5 centímetros (2 pulgadas) de ancho (T1). No se ha propagado a los ganglios linfáticos (N0) o a otras partes más distantes (M0). El cáncer es grado 1 (o el grado no se puede evaluar).

Etapa IB: T2, N0, M0, G1 o GX

El tumor mide más de 5 centímetros (2 pulgadas) de ancho (T2). No se ha propagado a los ganglios linfáticos (N0) o a otras partes más distantes (M0). El cáncer es grado 1 (o el grado no se puede evaluar).

Etapa IIA: T1, N0, M0, G2 o G3

El tumor no mide más de 5 centímetros (2 pulgadas) de ancho (T1). No se ha propagado a los ganglios linfáticos (N0) o a otras partes más distantes (M0). El cáncer es grado 2 ó 3.

Etapa IIB: T2, N0, M0, G2

El tumor mide más de 5 centímetros (2 pulgadas) de ancho (T2). No se ha propagado a los ganglios linfáticos (N0) o a otras partes más distantes (M0). El cáncer es grado 2.

Etapa III: cualquiera de lo siguiente está presente:

T2, N0, M0, G3: el tumor mide más de 5 centímetros (2 pulgadas) de ancho (T2). No se ha propagado a los ganglios linfáticos (N0) o a otras partes más distantes (M0). El cáncer es grado 3.

O

Cualquier T, N1, M0, cualquier G: el cáncer puede ser de cualquier tamaño (cualquier T) y cualquier grado. Se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (N1). No se ha propagado a lugares distantes (M0).

Etapa IV: cualquier G, cualquier T, cualquier N, M1

El tumor se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos al tumor (N1) y/o a lugares distantes (M1). Puede ser de cualquier tamaño (cualquier T) y grado (cualquier G).

Supervivencia por etapa

La supervivencia depende de muchos factores, incluyendo la etapa y la localización del tumor, el tipo de sarcoma y la edad del paciente. Por ejemplo, los sarcomas localizados en los brazos o las piernas tienen un mejor pronóstico que aquellos ubicados en otros lugares. Además, los pacientes de edad avanzada tienden a presentar un peor pronóstico en comparación con los más jóvenes.

Además, los siguientes números discuten la supervivencia a cinco años. La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos cinco años después de su diagnóstico de cáncer. Muchas personas viven más de cinco años, pero las tasas a cinco años se usan para crear una manera convencional de discutir el pronóstico de supervivencia. Las tasas de supervivencia relativa a cinco años asumen que algunas personas morirán de otras causas y compara la supervivencia observada con la esperada para las personas sin cáncer. Ésta es una manera más precisa de analizar las muertes causadas por un tipo y etapa particular de cáncer.

La supervivencia a cinco años general de las personas con sarcomas de tejidos blandos es de alrededor de 50% según estadísticas del Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Estas estadísticas incluyen personas con sarcoma Kaposi, el cual tiene un pronóstico más desfavorable que muchos sarcomas. El NCI no separa los casos en el sistema de clasificación AJCC, sino que agrupa a los sarcomas sólo tomando en cuenta si aún están o no confinados en la localización primaria (llamado localizado), si se han propagado a ganglios linfáticos regionales o directamente a más allá de la localización original (regional); o si hay metástasis (distante). Las tasas de supervivencia relativa a cinco años correspondientes fueron:

  • 83% para los sarcomas localizados (56% de los sarcomas de tejidos blandos fueron localizados al momento del diagnóstico).
  • 54% para sarcomas en etapa regional; (19% estaban en esta etapa).
  • 16% para sarcomas con propagación a distancia (16% estaban en esta etapa).

La tasa de supervivencia relativa a 10 años es ligeramente peor que estas etapas, lo que significa que la mayoría de las personas que sobreviven cinco años son curadas.

Según datos del "Memorial Sloan Kettering Cancer Center", publicados en el "AJCC Cancer Staging Manual", la supervivencia a cinco años para las etapas AJCC específicas sólo de sarcomas de los brazos o las piernas son:

    Etapa

    Tasa de supervivencia a cinco años

    I

    90%

    II

    81%

    III

    56%

    IV

    Sólo un pequeño porcentaje de pacientes sobrevive cinco años.

La supervivencia es peor cuando el sarcoma no se ha originado en una pierna o un brazo. Por ejemplo, la supervivencia a cinco años para los sarcomas retroperitoneales es de alrededor de 40% a 60%.

Por muchos años, las tasas de supervivencia a cinco años para los sarcomas de tejidos blandos no han cambiado significativamente.

¿Cómo se tratan los sarcomas de tejidos blandos?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Una vez detectado y clasificado por etapa un sarcoma, el equipo de atención del cáncer recomienda una o varias opciones de tratamiento. Esta decisión es importante, por lo que el paciente debe tomarse el tiempo necesario para pensar en todas las opciones posibles. Al elegir un plan de tratamiento, los factores a considerar incluyen el tipo, la localización y la etapa del cáncer, así como su salud física general.

Muchas veces es recomendable buscar una segunda opinión. Una segunda opinión puede proveerle más información y ayudarle a sentirse más confiado con el plan de tratamiento que ha seleccionado. Algunas compañías de seguros requieren una segunda opinión antes de aceptar el pago por los tratamientos.

Cirugía

Dependiendo de la localización y la etapa en que se encuentre el sarcoma, podrá utilizarse la cirugía para extirpar el cáncer y parte del tejido adyacente. El objetivo de la cirugía es extirpar el tumor por completo junto con al menos 1 a 2 cm (menos de una pulgada) del tejido normal que rodea el tumor. Esto se hace para asegurar que no queden células cancerosas. Cuando se observa el tejido extirpado en un microscopio, el médico verificará si el cáncer está creciendo en los bordes de la muestra. Si ese es el caso, se dice que hay márgenes positivos, lo que significa que pudieron haber quedado células cancerosas. Cuando quedan células cancerosas, el paciente puede necesitar tratamiento con radiación u otra cirugía. Si el cáncer no está creciendo hacia los bordes de las muestras, se dice que los márgenes son negativos o claros. El sarcoma tiene muchas menos probabilidades de regresar después de la cirugía si se extirpa con márgenes claros. Cuando el tumor se encuentra en el abdomen, la extirpación del tumor con suficiente tejido normal para obtener márgenes claros puede ser difícil, ya que el tumor puede estar próximo a órganos vitales que no se pueden remover.

En el pasado, muchos sarcomas localizados en un brazo o una pierna se trataban mediante la amputación de la extremidad. En la actualidad, las amputaciones se practican con mucha menos frecuencia (en aproximadamente 5% de los casos), porque la mayoría de los pacientes se puede tratar con una cirugía para remover el tumor sin hacer una amputación (cirugía para preservar la extremidad). Por lo general, después de este tratamiento se administra radioterapia. Estos pacientes tienen las mismas tasas generales de supervivencia que los que se someten a amputaciones.

Actualmente, las amputaciones sólo se hacen cuando no hay manera de evitarlas. Algunas veces, la amputación es la única manera de remover todo el cáncer. En otros casos, será necesaria la extirpación de vasos sanguíneos, músculos, huesos y nervios críticos junto con el cáncer. Si la extirpación de este tejido dejaría una extremidad que no funcionaría bien o que causaría un dolor crónico, la amputación pudiera ser la mejor opción.

Si el sarcoma se propagó a lugares distantes (tal como los pulmones u otros órganos), se removerá el cáncer por completo, si es posible. Esto incluye el tumor original más las áreas de propagación. Si no es posible remover todo el sarcoma, entonces por lo general no se practica una amputación. Algunas veces se administra quimioterapia, radiación o ambas antes de la cirugía. Esto puede reducir el tamaño del tumor y permitir que se extirpe por completo. También se pueden administrar quimioterapia y radiación antes de la cirugía para tratar los sarcomas de alto grado cuando existe un alto riesgo de propagación del cáncer.

Una vez un sarcoma se propaga, en la mayoría de los casos la cirugía no lo curará. Sin embargo, si sólo se ha propagado a los pulmones, algunas veces se puede extirpar el tumor metastásico. Esto puede curar a muchos pacientes, o al menos proporcionar una supervivencia a largo plazo. Hasta un 30% de estos pacientes sobrevive al menos cinco años.

Radioterapia

La radioterapia utiliza rayos de alta energía (por ejemplo, rayos X) o partículas para destruir las células cancerosas. En la mayoría de los casos, la radiación se administra como una medida adicional después de la cirugía. A esto se le llama tratamiento adyuvante, y se emplea para destruir cualquier célula cancerosa que quede después de la cirugía. La radiación también se puede usar antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor y facilitar la operación. A esto se le llama tratamiento neoadyuvante. En personas con un estado de salud general muy desfavorable como para someterse a cirugía, la radiación puede ser el tratamiento principal para el sarcoma. La radioterapia también se puede usar para ayudar con síntomas del sarcoma cuando éste se ha propagado. Esto se llama tratamiento paliativo.

Tipos de radioterapia

Radioterapia de rayos externos: para este tratamiento, la radiación que se suministra desde afuera del cuerpo es enfocada sobre el cáncer. Éste es el tipo de radioterapia que se usa con más frecuencia para tratar los sarcomas. A menudo, los tratamientos se administran diariamente, cinco días a la semana, usualmente por varias semanas. Se pueden emplear nuevas formas de radioterapia de rayos externos que pueden reducir el impacto de la radiación en el tejido sano, tal como:

  • Radioterapia de intensidad modulada (IMRT).
  • Radiación con rayos de protones.

Estos tipos de radiación se discuten en detalle en nuestro documento “Radioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.

Braquiterapia: ésta usa partículas pequeñas (o semillas) de material radiactivo que se colocan directamente en el cáncer. A veces se le llama radioterapia interna. La braquiterapia se puede administrar como única forma de radioterapia o puede ser combinada con radiación externa.

Efectos secundarios de la radioterapia

Los efectos secundarios de la radioterapia dependen del área tratada y la dosis administrada. Los efectos secundarios comunes incluyen problemas ligeros de la piel y cansancio que frecuentemente desaparecen después de un corto periodo de tiempo. Si se administra antes de la cirugía, la radiación puede causar problemas con la cicatrización de la herida. La radiación administrada al abdomen puede causar náusea, vómito y diarrea, mientras que la radiación al tórax puede ocasionar dolor con inflamación y daño pulmonar, lo que causa problemas respiratorios. La radiación en áreas grandes de un brazo o una pierna puede ocasionar inflamación, dolor y debilidad. A veces el hueso que ha sido tratado con radiación se debilita, y puede fracturarse años después del tratamiento. Los efectos secundarios de la radioterapia al cerebro por un sarcoma metastásico incluyen pérdida de cabello, dolores de cabeza y dificultad para pensar.

Quimioterapia

La quimioterapia consiste en la utilización de medicinas para tratar el cáncer que se administran por vía venosa u oral. Estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea de utilidad contra el cáncer que se ha propagado (ha hecho metástasis) a otros órganos. Dependiendo del tipo y etapa del sarcoma, la quimioterapia se puede administrar como tratamiento principal o como un tratamiento adyuvante (adicional) a la cirugía. La quimioterapia contra los sarcomas de tejidos blandos generalmente utiliza una combinación de varios medicamentos que combaten el cáncer.

Los medicamentos que con más frecuencia se usan son la ifosfamida y la doxorrubicina (Adriamycin). Otros medicamentos también se pueden utilizar, incluyendo el cisplatino, la dacarbazina, la gemcitibina (Gemzar), metotrexato, el paclitaxel (Taxol) y la vincristina. Cuando varios medicamentos se usan juntos, se acorta el nombre de la combinación, por ejemplo: MAID (mesna, doxorubicina [Adriamycin], ifosfamida, y dacarbazina).

Cuando se usa la ifosfamida, también se administra el medicamento mesna, el cual no es un medicamento de quimioterapia, sino que protege la vejiga de los efectos tóxicos de la ifosfamida.

Los medicamentos de quimioterapia eliminan las células cancerosas, pero también dañan a algunas células normales. Los efectos secundarios dependen del tipo de medicamentos, de la cantidad administrada y de la duración del tratamiento. Los efectos secundarios comunes incluyen:

  • Náusea y vómito.
  • Pérdida de apetito.
  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Cansancio.
  • Recuentos sanguíneos bajos.

Debido a que la quimioterapia puede dañar las células productoras de sangre de la médula ósea, los pacientes pueden tener niveles bajos de células sanguíneas. Esto puede resultar en:

  • Aumento en la probabilidad de infecciones (debido a la escasez de glóbulos blancos).
  • Problemas con sangrado o moretones (debido a la reducción de plaquetas).
  • Cansancio y debilidad (debido a bajos recuentos de glóbulos rojos).

La mayoría de los efectos secundarios desaparece una vez se detiene el tratamiento. El cabello volverá a crecer después de que finalice el tratamiento, aunque podría tener una apariencia distinta a la anterior. Existen remedios para muchos de los efectos secundarios de la quimioterapia. Por ejemplo, se pueden administrar medicamentos antieméticos para evitar o reducir la náusea y el vómito.

Algunos efectos secundarios de la quimioterapia pueden durar por mucho tiempo o incluso pueden ser permanentes. Por ejemplo, la doxorrubicina puede debilitar el corazón si se administra en exceso. Si a usted se le va a tratar con este medicamento, su médico puede ordenar estudios especiales para examinar su función cardiaca antes de administrarle este medicamento. El médico también vigilará minuciosamente la dosis de doxurubicina durante la terapia. Algunos medicamentos de quimioterapia causan daños en los nervios (neuropatía), lo que ocasiona problemas con adormecimiento, hormigueo o hasta dolor en las manos y los pies. Además, la quimioterapia puede dañar permanentemente los ovarios o los testículos, lo que puede causar infertilidad (no poder tener hijos).

Si usted va a recibir quimioterapia, hable con el equipo de atención a la salud sobre los medicamentos que se usarán y los efectos secundarios que se espera que causen.

Hipertermia y perfusión de extremidades

Este procedimiento es una manera diferente de administrar quimioterapia. La circulación en la extremidad (brazo o pierna) que tiene el tumor se separa del resto del cuerpo. La quimioterapia se administra sólo a esa extremidad y la sangre es calentada un poco para ayudar a que la quimioterapia funcione mejor. Aunque este tratamiento se ha estudiado por muchos años, aún no ha sido parte convencional del tratamiento para el sarcoma de tejidos blandos. A pesar de esto, puede ayudar a las personas a vivir por más tiempo en comparación con la quimioterapia.

Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su doctor si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo de Servicio de Información sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico, Si califica para un estudio clínico, es su decisión inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Usted puede obtener más información sobre los estudios clínicos en nuestro documento Estudios clínicos: lo que necesita saber, el cual puede leer en nuestro sitio Web o puede solicitar a través de nuestro número de teléfono gratuito 1-800-227-2345.

Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura y masaje, entre otros.

¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han sido probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierde la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento.

Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:

  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay alguno "secreto" del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?
  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.

La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.

Tratamiento según la etapa de los sarcomas de tejidos blandos

La única manera de curar un sarcoma de tejidos blandos consiste en removerlo mediante cirugía. Por lo tanto, la cirugía es parte del tratamiento de todos los sarcomas de tejidos blandos, siempre que sea posible. Resulta importante que tanto su cirujano como los otros médicos que le atiende tengan experiencia en el tratamiento de sarcomas. Estos tumores son difíciles de tratar y requieren tanto experiencia como pericia. Los estudios han demostrado que los pacientes con sarcomas tienen mejores resultados cuando son tratados en centros especializados en cáncer que tienen experiencia en el tratamiento contra el sarcoma.

Tumores desmoides

A menudo, los tumores desmoides no se consideran verdaderos sarcomas, ya que no se propagan a lugares distantes. El tratamiento más común para estos tumores es cirugía. Si se remueve todo el tumor y los márgenes son claros, no hay necesidad de otro tratamiento. Estos tumores también se pueden tratar con radiación (en lugar de cirugía).

Para tumores que son grandes o que han regresado después del tratamiento, la terapia con medicamentos puede ser beneficiosa. El medicamento sulindac, normalmente usado para tratar artritis, puede detener el crecimiento del tumor o incluso causar una reducción en el tamaño del tumor. Para que el medicamento surta efecto, puede tomar meses, aunque el efecto puede durar por años. Los medicamentos que bloquean el estrógeno (tamoxifeno y toremifeno) también han sido útiles en algunos pacientes. Algunos tumores desmoides han respondido al tratamiento con quimioterapia usando el medicamento doxorrubicina (solo o con otros medicamentos). La combinación de metotrexato y vinblastina también ha sido útil. Además, se ha estado usando con algunos buenos resultados el interferón, un medicamento que refuerza el sistema inmunitario.

Sarcoma de tejidos blandos en etapa I

Los sarcomas de tejidos blandos en etapa I son tumores de bajo grado de cualquier tamaño. Los tumores pequeños (menos de 5 cm) de los brazos y piernas pueden ser tratados sólo con cirugía. Se puede administrar radioterapia después de la cirugía para tumores más grandes. La radioterapia reduce la probabilidad de que el cáncer regrese posteriormente si el tejido extirpado mostró márgenes positivos. Cuando hay márgenes positivos, células del sarcoma estaban creciendo en los bordes del tejido extirpado. A menudo, esto significa que quedó algo de cáncer y que el cáncer puede regresar. También se puede administrar radioterapia antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor. Esto puede mejorar la probabilidad de extirpar completamente un sarcoma, pero también puede causar problemas con la cicatrización de la herida.

Si el tumor no está ubicado en los brazos o las piernas (por ejemplo la cabeza, el cuello o el abdomen), puede ser más difícil extirpar todo el tumor con suficiente tejido normal a su alrededor. Para estos tumores, a menudo se administra radiación con o sin quimioterapia antes de la cirugía. Este tratamiento puede reducir el tamaño del tumor lo suficiente para que se pueda extirpar completamente sin cirugía. La radiación antes de la cirugía causa menos problemas con la herida cuando se emplea para tratar tumores en estas áreas que cuando se usa en un sarcoma se encuentra en un brazo o una pierna. Si la radiación no se usa antes de la cirugía, se puede administrar después de la cirugía para reducir la probabilidad de que el tumor regrese.

Sarcoma de tejidos blandos en etapa II y III

Los sarcomas que se encuentran en etapa II o III son tumores de alto grado. Estos tumores tienden a crecer y propagarse rápidamente. Aunque los sarcomas en estas etapas aún no se han propagado a los ganglios linfáticos o a lugares distantes, el riesgo de que esto ocurra es muy alto. Estos tumores también tienden a regresar en la misma área después de extirparlo (a esto se le llama recurrencia local).

La extirpación del tumor con cirugía sigue siendo el objetivo para estas etapas. Si el tumor es grande, al paciente se le puede tratar con quimioterapia y radiación antes de la cirugía. Esto puede reducir el tamaño del tumor, lo que facilita la extirpación. Además, reduce la probabilidad de que el tumor recurra localmente. Para los tumores más pequeños, administrar radiación después de la cirugía también puede reducir el riesgo. La doxorrubicina es el medicamento de quimioterapia que se usa con más frecuencia. Este medicamento se puede combinar con ifosfamida y otros medicamentos.

En raras ocasiones es necesario amputar para extirpar todo el tumor. Al igual que en los sarcomas en etapa I, la radioterapia con o sin quimioterapia se puede usar sola cuando la ubicación, el tamaño del tumor o el estado de salud general del paciente hace que la cirugía sea imposible. Hay pruebas de que la quimioterapia después de la cirugía puede ser beneficiosa en algunas personas con sarcomas en etapa II y etapa III.

Sarcoma de tejidos blandos en etapa IV

Un sarcoma se considera en etapa IV cuando se propagó a los ganglios linfáticos (N1) o a lugares distantes (M1). Si el cáncer sólo se propagó a los ganglios linfáticos cercanos al tumor, se puede tratar con cirugía para remover el tumor primario (principal) y los ganglios linfáticos cercanos. Después de la cirugía, se puede administrar radioterapia. Si el tumor principal era grande, la radioterapia con o sin quimioterapia se puede administrar antes de la cirugía. Asimismo, se puede agregar quimioterapia a la radiación que se administra después de la cirugía.

Si un sarcoma en etapa IV se ha propagado a órganos distantes, la curación rara vez es posible. Sin embargo, algunos pacientes pueden ser curados si el tumor principal y todas las metástasis (áreas de propagación del cáncer) pueden ser removidos mediante cirugía. Este tratamiento tiene la mejor tasa de éxito cuando la propagación es sólo a los pulmones. Los médicos aún no están de acuerdo con respecto a cuáles pacientes se beneficiarán. Los tumores principales de esos pacientes se deben tratar como si fueran de etapa II o III, y las metástasis se deben extirpar completamente, si es posible.

En el caso de los pacientes cuyos tumores primarios y sus metástasis no se pueden extirpar completamente mediante cirugía, a menudo se administra radioterapia y/o la quimioterapia paliativa para aliviar los síntomas. Los medicamentos de quimioterapia, doxorrubicina e ifosfamida, son a menudo la primera opción, ya sea solos o junto con otros medicamentos. La gemcitabina y el docetaxel se pueden administra si la primera combinación deja de surtir efecto (no da buenos resultados). Los pacientes con angiosarcomas se pueden beneficiar del tratamiento con paclitaxel (Taxol) o docetaxel (Taxotere) con vinorelbina (Navelbine).

Sarcoma recurrente

Al cáncer se le llama recurrente cuando reaparece después del tratamiento. La recurrencia puede ser local (en o cerca del mismo lugar donde comenzó) o distante (propagación a órganos o tejidos tal como los pulmones o el cerebro). Si el sarcoma regresa en la misma área en la que comenzó, es posible que se pueda tratar con cirugía. La radioterapia es otra opción, especialmente si el tumor original no se trató con radioterapia externa. Si se administró la radiación externa, la braquiterapia. sigue siendo una opción.

Si el sarcoma regresa en un lugar distante, entonces se puede administrar quimioterapia. Al igual que en la etapa IV, si el sarcoma se propagó sólo a los pulmones, puede que sea posible extirpar todas las áreas de propagación mediante cirugía. La radiación se usa para tratar sarcomas que se propagan al cerebro, así como cualquier recurrencia que causa síntomas, tal como dolor.

Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) son buenas fuentes de información.

La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee información de tratamiento a través del 1-800-4-CANCER y su página Web (www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están disponibles en www.cancer.gov.

¿Qué le debe preguntar a su médico acerca de los sarcomas de tejidos blandos?

A medida que usted se enfrente al cáncer y su tratamiento, necesita tener conversaciones sinceras y abiertas con su médico. Usted debe sentirse cómodo en formular cualquier pregunta, no importa lo insignificantes que puedan parecer. Las enfermeras, los trabajadores sociales y demás participantes del tratamiento podrán también responder a muchas de sus preguntas.

  • ¿Qué tipo de sarcoma tengo?
  • ¿Cuánta experiencia tiene con el diagnóstico y el tratamiento de sarcomas?
  • ¿Se ha propagado mi cáncer más allá de la localización primaria?
  • ¿En qué etapa tengo el cáncer y qué significa eso en mi caso?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Qué tratamiento me recomienda usted y por qué?
  • ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios de los tratamientos que usted sugiere?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer regrese con estos planes de tratamiento?
  • ¿Qué debo hacer para estar listo para el tratamiento?
  • Según lo que sabe acerca del cáncer que tengo, ¿cuánto tiempo cree que voy a vivir?

Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que usted desee hacer. Por ejemplo, usted podría desear más información acerca del tiempo de recuperación para poder planificar su esquema de trabajo. También es posible que requiera información acerca de segundas opiniones o con respecto a los estudios clínicos para los que pueda resultar elegible.

¿Qué sucede después del tratamiento de los sarcomas de tejidos blandos?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer. (Cuando el cáncer regresa después del tratamiento, se le conoce como recurrencia). Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer aprenden a vivir con la incertidumbre.

Atención de seguimiento (cuidados posteriores)

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y requerirán que se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como CT o MRI. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.

Consultas con un nuevo doctor

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un doctor nuevo. Esto puede deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su nuevo doctor los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de que usted tenga disponible lo siguiente:

  • Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si ha sido hospitalizado, una copia del informe de alta que cada doctor tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a casa.
  • Si ha tenido radioterapia, una copia del resumen de su tratamiento con radiación.
  • Finalmente, debido a que algunos medicamentos pueden causar efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos, las dosis de éstos, y cuándo los tomó.

Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar agotamiento emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.

Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted consumía muchas bebidas con alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.

Ahora no es el momento de sentirse culpable. Sin embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. ¿Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de pasar por una experiencia que altera la vida como tener cáncer?

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.

Alimentación y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, algunos medicamentos de quimioterapia pueden cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera un nutricionista, un experto en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge con sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse algo de actividad física, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta cansancio. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar Para obtener más información sobre el cansancio, remítase a nuestro documento disponible en inglés Fatigue in People with Cancer.

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:

  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la semana. A los niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.

Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto les ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acude menos al doctor, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.

¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento, resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia.

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que esté lo más cómodo posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento paliativo.

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer.

En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales. La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.

¿Qué hay de nuevo en la investigación y el tratamiento del sarcoma de tejidos blandos?

Se están realizando investigaciones en el área de los sarcomas de tejidos blandos. Los científicos aprenden cada vez más acerca de las causas y las maneras de evitar los sarcomas, y los médicos están trabajando para mejorar los tratamientos.

Investigación básica

Los científicos han alcanzado progreso en la comprensión de la forma en que ciertos cambios en el ADN de las células de los tejidos blandos dan lugar a sarcomas. Esta información se está aplicando ya a nuevas pruebas para el diagnóstico y clasificación de los sarcomas. Esto es importante, ya que la clasificación precisa ayuda a los médicos a seleccionar el tratamiento más apropiado. Se espera que esta información conduzca pronto a nuevas estrategias para el tratamiento de estos tumores cancerosos basadas en diferencias específicas entre las células normales y malignas de los tejidos blandos.

Clasificación

La clasificación de la mayoría de los cánceres, incluyendo sarcomas, se basa principalmente en la manera que lucen al ser observados con un microscopio. La investigación reciente ha demostrado que varias clases diferentes de sarcomas de tejidos blandos pueden lucir muy similares cuando se observan con un microscopio. Al usar nuevos métodos de laboratorio, los investigadores descubrieron que la mayoría de los cánceres a los que se les llamada histocitoma fibroso maligno (MFH) son en realidad formas de liposarcoma, rabdomiosarcoma, leiomiosarcoma y otros sarcomas de alto grado, e incluso carcinomas o linfomas. Aún no se le puede asignar una clasificación precisa a alrededor del 10% al 15% de los cánceres previamente llamados MFH, y a éstos actualmente se les llama sarcomas pleomórficos indiferenciados (aunque el sistema de clasificación actual de la Organización Mundial de la Salud permite el uso de MFH como un nombre alterno).

Quimioterapia

Las investigaciones sobre la quimioterapia contra los sarcomas de tejidos blandos incluyen estudios de nuevos medicamentos y nuevas formas de administrar los que están ya disponibles.

Un nuevo medicamento llamado trabectedin (Yondelis) ha mostrado beneficiar a algunos pacientes con sarcomas de tejidos blandos. Su uso fue aprobado en Europa, pero aún sigue bajo estudio en los Estados Unidos. En este país, este medicamento está actualmente disponible sólo como parte de un estudio clínico.

Terapia dirigida

Aun más activa que la investigación sobre la quimioterapia es la investigación sobre los llamados medicamentos dirigidos. Estos medicamentos bloquean específicamente las moléculas de las células cancerosas que promueven el crecimiento del cáncer. Por ejemplo, un tipo de sarcoma, tumor estromal gastrointestinal (discutido en otro documento) puede ser tratado con un medicamento llamado imatinib (Gleevec). El imatinib también es útil para el tratamiento de otra forma de sarcoma poco común llamado dermatofibrosarcoma protuberans.

Medicamentos contra la angiogénesis

Los medicamentos que bloquean la formación de nuevos vasos sanguíneos pueden ayudar a destruir los sarcomas al prevenir su alimentación mediante los vasos sanguíneos. Uno de estos medicamentos, el bevacizumab (Avastin) ha mostrado un poco de beneficio en los pacientes de sarcoma, cuando se administra con doxorrubicina. Actualmente se realizan estudios sobre otros medicamentos antiangiogénesis para el tratamiento de los sarcomas.

Radioterapia

También se están realizando estudios sobre los métodos de radioterapia, por ejemplo, las funciones de la radiación externa y la braquiterapia (radiación interna). Se está probando el uso de radioterapia intraoperatoria (durante la cirugía) contra los sarcomas abdominales y retroperitoneales.

Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

Hemos seleccionado cierta información relacionada que pudiera serle de utilidad. Estos materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea gratuita: 1-800-227-2345.

Después del diagnóstico: guías para los pacientes y su familia

El cuidado del paciente con cáncer en el hogar

Control del dolor: una guía para pacientes y familiares

Quimioterapia: una guía para los pacientes y su familia

Radioterapia: una guía para los pacientes y su familia

Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad Americana del Cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los precios o para hacer un pedido.

American Cancer Society’s Guide to Pain Control

Cancer in the Family: Helping Children Cope with a Parent’s Illness

Caregiving: A Step-By-Step Resource for Caring for the Person with Cancer at Home

Organizaciones nacionales y sitios Web*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

Instituto Nacional del Cáncer
Línea sin cargos: 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) - Asistencia disponible en español. TTY: 1-800-332-8615
Sitio Web: www.cancer.gov

The Sarcoma Alliance
Número de teléfono: 1-415-381-7236
Sitio Web: www.sarcomaalliance.com

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer

Independientemente de quién sea usted, nosotros podemos ayudarle. Comuníquese con nosotros en cualquier momento, durante el día o la noche, para solicitar información y asistencia. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en Internet en www.cancer.org.

Referencias

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Fecha de última actualización: 01/08/2010
Fecha de último cambio o revisión: 07/09/2010