¿Cómo se diagnostican los sarcomas de tejidos blandos?
Si usted tiene síntomas u otras razones que le lleven a pensar que usted pudiera tener un sarcoma, el médico empleará uno o más métodos para determinar si realmente tiene la enfermedad.
Señales y síntomas de los sarcomas de tejidos blandos
Cuando los sarcomas surgen en los brazos o las piernas, la mayoría de las personas simplemente notan la aparición de una nueva masa que ha crecido durante cierto período de tiempo (semanas o meses). Aunque pudiera causar dolor, la mayoría de las veces no duele. Más de la mitad de los sarcomas comienzan en un brazo o una pierna.
Cuando los sarcomas crecen en el retroperitoneo (la pared inferior dentro del abdomen), los síntomas son causados con más frecuencia por otros problemas. Algunas veces, los tumores causan dolor. También pueden causar una obstrucción o sangrado del estómago o los intestinos. Pueden adquirir un tamaño lo suficientemente grande para ser palpables en el abdomen. Alrededor del 20% de los sarcomas comienzan en el área del abdomen (estómago).
Los sarcomas también pueden comenzar fuera del tórax o del abdomen (alrededor del 10%) o en el área de la cabeza o el cuello (alrededor del 10%).
De todos modos, si usted tiene alguno de los siguientes problemas visite a su doctor inmediatamente:
- Una nueva protuberancia, o una protuberancia que esté creciendo en cualquier parte del cuerpo.
- Dolor abdominal cada vez más intenso.
- Vómitos o presencia de sangre en las heces fecales.
- Heces fecales negras, parecida a la brea. (cuando hay sangrado en el estómago o los intestinos, la sangre puede volverse negra a medida que se digiere y puede hacer que las heces fecales adquieran un color muy oscuro y alquitranado).
Debido a que los síntomas de los sarcomas de tejidos blandos a menudo no se presentan hasta que la enfermedad está avanzada, solamente un 50% de éstos se detectan en sus etapas iniciales, antes de que se hayan propagado.
Antecedentes médicos y examen físico
Su médico anotará su historia médica completa para corroborar si tiene factores de riesgo y para preguntarle sobre sus síntomas y otras condiciones médicas. También le hará un examen para ver si tiene signos de sarcoma y otros problemas de salud.
Biopsia
Una biopsia es una prueba en la que se obtiene una muestra de tejido de un tumor para determinar si se trata de un tipo de cáncer. La porción de tejido se observa con un microscopio. También se le pueden hacer otras pruebas a la muestra. Un examen físico puede sugerir que un tumor es un sarcoma, pero una biopsia es la única manera de confirmar que se trata de un sarcoma y no de otro tipo de cáncer o enfermedad benigna.
Se pueden utilizar varios tipos de biopsias para diagnosticar un sarcoma. Los médicos que tienen experiencia con estos tumores elegirán el tipo de biopsia, según el tamaño y la ubicación del tumor. La mayoría de los expertos prefieren una biopsia por aspiración con aguja fina o biopsia por punción con aguja gruesa como primer paso.
Biopsia por aspiración con aguja fina
La biopsia por aspiración con aguja fina (FNA, por sus siglas en inglés) utiliza una jeringuilla con una aguja muy fina para extraer pequeños fragmentos de tejido de la masa tumoral. El médico puede a menudo orientar esta aguja mientras palpa la masa cerca de la superficie del cuerpo. Si el tumor está muy profundo y no se puede palpar, el médico puede guiar la aguja mientras observa una tomografía computarizada. La ventaja principal de la biopsia por aspiración con aguja fina consiste en que se puede usar en tumores profundos que se encuentran en el cuerpo sin necesidad de cirugía. La desventaja es que la aguja fina tal vez no obtenga suficiente tejido para hacer un diagnóstico preciso.
A menudo, esta biopsia resulta útil para demostrar que una masa que inicialmente se pensó que fuese un sarcoma (detectada durante el examen físico o los estudios por imágenes) era en realidad otro tipo de cáncer, un tumor benigno, una infección u otra enfermedad. No obstante, si los resultados de la biopsia por aspiración con aguja fina indican la presencia de un sarcoma, por lo general se hace otro tipo de biopsia, con el fin de extirpar suficiente tejido para cerciorarse de tal diagnóstico. Una vez diagnosticado el sarcoma, la biopsia por aspiración con aguja fina resulta sumamente útil para determinar si otros tumores presentes en otros órganos son metástasis.
Biopsia por punción con aguja gruesa
Las biopsias por punción con aguja gruesa utilizan una aguja que es más grande que la aguja de la FNA. Algunas veces, a esta aguja se le llama aguja Tru-Cut. Se extrae un pequeño cilindro de tejido de aproximadamente 1/16 de pulgada de diámetro y ½ pulgada de largo. Por lo general, se logra extirpar suficiente tejido para comprobar la presencia de un sarcoma. Al igual que en la biopsia por aspiración con aguja fina, se puede usar la tomografía computarizada para guiar la aguja hacia los tumores en los órganos internos.
Biopsia quirúrgica
En una biopsia quirúrgica, se extirpa el tumor por completo o un fragmento del tumor durante una operación. Existen dos tipos de biopsias quirúrgicas: escisional e incisional. En una biopsia por escisión, el cirujano remueve el tumor por completo, mientras que en la biopsia por incisión, sólo se extirpa una porción de un tumor grande. Una biopsia incisional casi siempre proporciona suficiente tejido para hacer un diagnóstico del grado y tipo exactos del sarcoma. Si el tumor se encuentra cerca de la superficie de la piel, la operación es sencilla y puede realizarse con anestesia local o regional (un medicamento insensibilizador que se administra en un punto cercano a la masa o en un nervio). Sin embargo, si el tumor se encuentra a mucha profundidad dentro del cuerpo, se utiliza anestesia general (el paciente permanece dormido).
Si el tumor es relativamente pequeño, está situado cerca de la superficie del cuerpo y está alejado de los tejidos críticos (por ejemplo, nervios importantes o vasos sanguíneos grandes), el médico puede optar por una biopsia por escisión para extirpar toda la masa y un margen de tejido normal. Esta cirugía combina la biopsia y el tratamiento en una sola operación. Por lo tanto, esta cirugía sólo la puede hacer un cirujano con experiencia en el tratamiento de sarcomas.
Por otro lado, si el tumor es grande, entonces se requiere una biopsia por incisión. Este procedimiento sólo debe realizarlo un cirujano con experiencia en el tratamiento de sarcomas. Esto se debe a que la incisión se necesita planear de manera que se elimine completamente la herida luego que se extirpe totalmente el tumor.
Realizar la técnica de biopsia apropiada es una parte importante tratar exitosamente los sarcomas de tejidos blandos. Una biopsia incorrecta puede causar que el tumor se propague y que haya problemas extirpando el tumor en una fecha posterior. Una biopsia a través de una incisión (corte) en el lugar incorrecto o una escisión (extirpación) sin suficiente margen de amplitud puede que más adelante dificulte la extracción completa de sarcoma. Para evitar estos problemas, estos dos tipos de biopsias sólo se deben llevar a cabo por un cirujano con experiencia en el tratamiento de sarcomas. Lo mejor es que la biopsia por incisión se realice por el mismo cirujano que posteriormente realizaría la extracción de todo el tumor (en caso de haber sarcoma).
Prueba de las muestras de biopsia
El tejido extirpado se observa con un microscopio para ver si hay cáncer. Si hay cáncer, el médico tratará de determinar el tipo (sarcoma o carcinoma).
Determinación por grados: de tratarse de un sarcoma, la biopsia determinará el tipo, así como su grado. El grado del sarcoma se basa en la manera en que las células cancerosas lucen en el microscopio. Para determinar el grado de un cáncer, el patólogo (un médico especializado en diagnosticar enfermedades microscópicamente) considera tres factores: cuánto se parece el tumor al tejido normal (diferenciación), cuántas de las células parecen estar dividiéndose, y cuánto del tumor está compuesto de tejido muerto.
A estos factores se les asigna una puntuación, que al sumarse se puede determinar el grado del tumor. Los sarcomas que tienen células que se parecen más a las normales y que tienen menos células dividiéndose son generalmente clasificados en una categoría de bajo grado. Los tumores de bajo grado suelen crecer lentamente, se propagan con más lentitud y a menudo tienen un pronóstico (prognosis) mejor que los tumores de grados más elevados. A ciertos tipos de sarcoma se les asigna automáticamente puntuaciones mayores para la diferenciación. Esto afecta tanto la puntuación general que nunca son considerados como de bajo grado. Ejemplos de éstos incluyen el sarcoma sinovial y el sarcoma embrionario.
Además, el grado es parte de la información que se utiliza para determinar la etapa de un sarcoma. El sistema de clasificación oficial (vea la sección “¿Cómo se clasifican por etapas los sarcomas de tejidos blandos?”) de hecho divide los sarcomas en tres grados (del 1 al 3). El grado de un sarcoma ayuda a predecir cuán rápidamente crecerá y se propagará. Resulta útil en predecir el pronóstico de un paciente y ayuda a determinar las opciones de tratamiento.
Inmunohistoquímica: algunas veces, se requieren de estas pruebas para determinar con precisión la presencia de un sarcoma y, de ser así, de qué tipo es. Parte de la muestra de la biopsia se trata con anticuerpos sintéticos especiales que reconocen aquellas proteínas celulares típicas de ciertos tipos de sarcomas. Las células de la muestra se tratan con sustancias químicas que causan un cambio de color en aquellas que contengan las proteínas. Este cambio de color se observa con el microscopio.
Citogenética: para esta prueba, se examinan los cromosomas celulares con un microscopio para ver los cambios. Por ejemplo, en ciertos tipos de sarcomas, parte de un cromosoma puede que esté unido de forma anómala a parte de un cromosoma distinto (conocido como translocación). Para observar con claridad los cromosomas, por lo general es necesario que las células cancerosas se reproduzcan en probetas de laboratorio durante al menos una semana.
Un método, llamado hibridación in situ con fluoresencia (FISH, por sus siglas en inglés), puede emplearse a veces para detectar translocaciones y otros cambios en los cromosomas sin tener que cultivar antes las células en el laboratorio. Las pruebas para detectar cambios en los cromosomas no son necesarias para el diagnóstico de la mayoría de los sarcomas, pero a veces resultan muy útiles. A medida que se vayan descubriendo nuevos cambios, es posible que estas pruebas lleguen a ser más importantes y más comunes.
Reacción en cadena de polimerasa de transcripción inversa (RT-PCR): este estudio es otra manera de detectar translocaciones en algunos sarcomas (tal como tumores pertenecientes a la familia de Ewing, rabdomiosarcoma alveolar y sarcoma sinovial) para confirmar el tipo de tumor. En lugar de usar un microscopio para observar los cambios cromosómicos como en las pruebas citogenéticas o en FISH, la RT-PCR usa análisis químicos del RNA (una sustancia relacionada con el ADN) de los genes afectados por la translocación. A menudo, la prueba RT-PCR está disponible para encontrar translocaciones que no se pueden detectar mediante citogenética.
Estudios por imágenes
En ciertos casos, estos estudios se pueden hacer antes de una biopsia, pero a menudo se hacen después del diagnóstico de sarcoma.
Radiografía de tórax
Este estudio se puede hacer para determinar si el sarcoma se ha propagado a los pulmones.
Tomografía computarizada
La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un procedimiento de rayos X que produce imágenes transversales detalladas del cuerpo. En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en una radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras rota a su alrededor. Luego, una computadora combina estas imágenes en una imagen de una sección de su cuerpo. La máquina tomará múltiples imágenes del área del cuerpo que se está estudiando. A menudo se hace una CT si el médico sospecha que hay un sarcoma de tejidos blandos en el tórax, el abdomen o el retroperitoneo. El estudio también se usa para ver si el sarcoma se propagó hacia el hígado u otros órganos.
Antes de tomar cualquier imagen, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre una y dos pintas (medio y un litro) de un contraste oral. Esto ayuda a delinear el intestino, a fin de que determinadas áreas no puedan confundirse con tumores. También es posible que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte una clase diferente de tinte de contraste (contraste IV). Esto ayuda a delinear mejor estructuras en el cuerpo.
El tinte de contraste que se inyecta también puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de decir al médico si alguna vez ha tenido alguna reacción a cualquier material de contraste usado para rayos X.
Las tomografías computarizadas requieren más tiempo que los rayos X convencionales. Deberá permanecer acostado quieto en una mesa, y la parte del cuerpo que se examina se coloca dentro del tomógrafo, un aparato con forma de rosquilla que rodea la mesa por completo. La mayoría de las CT sólo toman pocos minutos.
La tomografía computarizada se puede usar para guiar con precisión una aguja de biopsia hacia un tumor que se encuentra dentro del cuerpo, por ejemplo, en el pecho o en el abdomen. Para este procedimiento, llamado biopsia por aguja guiada por tomografía computarizada, la paciente permanece en la mesa de la CT, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia hacia la localización de la masa. Se repite la tomografía hasta que los médicos están seguros de que la aguja se encuentra dentro de la masa.
Imágenes por resonancia magnética
Los estudios por imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X para tomar las imágenes del cuerpo. La energía de las ondas de radio es absorbida y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido y por determinadas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio generado por los tejidos en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Se pudiera inyectar un material de contraste, al igual que con la tomografía computarizada, pero se usa con menor frecuencia.
A menudo, una MRI es parte de la evaluación de cualquier tumor que podría ser un sarcoma. Por lo general, son mejores que las tomografías computarizadas (CT) en la evaluación de sarcomas en los brazos o las piernas. La MRI provee una buena imagen de la extensión del tumor. Este estudio por imágenes puede proveer mucha información al equipo de atención a la salud sobre el tumor, incluyendo la localización, el tamaño, y algunas veces incluso el tipo de tejido de donde proviene el sarcoma (por ejemplo, adiposo o muscular). Esto hace que la MRI sea un estudio útil para la planificación de una biopsia.
Además, la MRI es particularmente muy útil para examinar el cerebro y la médula espinal.
El procedimiento para obtener la MRI es un poco más incómodo que las pruebas de CT. En primer lugar, toman más tiempo, a menudo hasta una hora. Además, durante la realización del estudio, tiene que permanecer acostado dentro de un tubo largo, lo cual puede causar molestias y hacerle sentir que está encerrado. Algunas veces las máquinas “abiertas” de MRI son una opción para personas que tienen claustrofobia (temor a los lugares cerrados). Las máquinas de MRI también producen un golpeteo que podría resultarle molesto. En algunos lugares se ofrecen audífonos con música para bloquear este ruido.
Ecografía
La ecografía utiliza ondas sonoras y sus ecos para producir imágenes de partes del cuerpo. Un pequeño instrumento llamado transductor emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan contra los órganos. Una computadora convierte estos ecos de ondas sonoras en una imagen que aparece en la pantalla de la computadora.
Éste es un procedimiento muy fácil de realizar. No usa radiación, razón por la que a menudo se usa para observar fetos en desarrollo. Para la mayoría de las ecografías, usted simplemente se acuesta en una camilla mientras un técnico mueve el transductor a la parte de su cuerpo que está bajo estudio. Generalmente, se lubrica primero la piel con gel. Este estudio puede hacerse antes de una biopsia para determinar si la masa es un quiste que contiene líquido y que es probablemente benigno, o si es sólida y más probable que sea un tumor. Por lo general, este estudio no se realiza si una MRI se llevó a cabo.
Tomografía por emisión de positrones
En la tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) se le inyecta al paciente glucosa (una forma de azúcar) radiactiva para determinar si hay células cancerosas. Debido a que los cánceres utilizan glucosa (azúcar) a un ritmo mayor que los tejidos normales, la radioactividad tenderá a concentrarse en el cáncer. Un dispositivo de lectura (escáner) puede detectar los depósitos radioactivos. La PET también es útil cuando su médico piensa que el cáncer se ha propagado, pero no sabe dónde. Esta prueba se puede usar en vez de varias radiografías diferentes porque estudia todo su cuerpo. A menudo, la PET se usa con una CT. Esto ayuda a determinar si las anomalías observadas en la CT son cancerosas o se trata de algo diferente. La PET no se usa con frecuencia para el sarcoma, aunque puede ser útil en ciertos casos.
Fecha de última actualización: 11/29/2012
Fecha de último cambio o revisión: 01/28/2013
- ¿Qué es Sarcoma - Cáncer de tejidos blandos en adultos?
- Causas, factores de riesgo y prevención
- Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas
- Tratamiento contra el Sarcoma - Cáncer de tejidos blandos en adultos
- La comunicación con su médico
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- Otros recursos y referencias
