Tumores de encéfalo y de médula espinal en adultos

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se diagnostican los tumores de encéfalo y de médula espinal en los adultos?

Por lo general, los tumores encefálicos y los tumores de médula espinal son encontrados cuando una persona presenta signos o síntomas. Si se sospecha un tumor, será necesario realizar pruebas para confirmar el diagnóstico.

Señales y síntomas de los tumores de encéfalo y de médula espinal

Las señales y síntomas de los tumores encefálicos o de médula espinal pueden presentarse gradualmente y empeorarse con el tiempo, o pueden presentarse repentinamente, tal como una convulsión.

Síntomas generales

Los tumores en cualquier parte del encéfalo podrían causar un aumento de presión dentro del cráneo (conocida como presión intracraneal). Esto puede ser causado en sí por el crecimiento del tumor, inflamación del encéfalo, o bloqueo del flujo de líquido cefalorraquídeo. Un aumento en la presión puede ocasionar síntomas generales, tales como:

  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas.
  • Vómito.
  • Visión borrosa.
  • Problemas con el equilibrio.
  • Cambios en la personalidad o el comportamiento.
  • Convulsiones.
  • Somnolencia o incluso coma.

El dolor de cabeza es un síntoma común del tumor encefálico y se presenta en aproximadamente la mitad de los pacientes. (Por supuesto, la mayoría de los dolores de cabeza no son causados por tumores).

Tanto como la mitad de las personas con tumores encefálicos presentarán convulsiones en algún momento. El tipo de convulsión puede depender de la localización del tumor. Algunas veces, éste es el primer signo de un tumor encefálico, pero menos de una de cada 10 primeras convulsiones son causadas por tumores de encéfalo.

Síntomas de tumores en diferentes partes del sistema nervioso central

Los tumores en diferentes partes del sistema nervioso central pueden causar distintos síntomas. No obstante, cualquier enfermedad en ese lugar particular del encéfalo puede causar estos síntomas (no siempre significan que hay un tumor en el encéfalo).

A menudo, los tumores de encéfalo y médula espinal causan problemas con funciones específicas de la región donde se originan. Por ejemplo:

  • Los tumores en las partes del cerebro (la parte grande y exterior del encéfalo) que controlan los movimientos o las sensaciones pueden causar debilidad o adormecimiento en parte del cuerpo.
  • Los tumores en o cerca de las partes del cerebro responsables del lenguaje pueden causar problemas con el habla o incluso con la compresión de palabras.
  • Algunas veces los tumores en la parte delantera del cerebro pueden afectar el pensamiento y la personalidad.
  • Los tumores en el área del encéfalo llamada ganglios basales típicamente causan movimientos anormales y una posición anormal del cuerpo.
  • Si el tumor está en el cerebelo, el cual controla la coordinación, una persona puede tener problemas para caminar o para realizar otras funciones diarias, incluso comer.
  • Los tumores que se encuentran en la parte trasera del cerebro, o alrededor de la glándula pituitaria, el nervio óptico, o ciertos pares craneales pueden causar problemas con la visión.
  • Los tumores en o cerca de otros pares craneales puede conducir a pérdida de audición, problemas con el equilibrio, debilidad de algunos músculos faciales, o dificultad para tragar.
  • Los tumores de médula espinal pueden causar adormecimiento, debilidad, o falta de coordinación de los brazos y/o las piernas, así como problemas con la vejiga o los intestinos.

El encéfalo también controla las funciones de algunos otros órganos, incluyendo la producción de hormonas. Por lo tanto, los tumores de encéfalo también pueden causar muchos otros síntomas que ni siquiera se mencionan aquí.

Tener uno o más de los síntomas anteriores no significa que usted definitivamente tiene un tumor en el encéfalo o en la médula espinal. Todos estos síntomas pueden tener otras causas. A pesar de esto, si usted tiene síntomas que sugieren la posibilidad de un tumor encefálico o de médula espinal, consulte con su médico para que la causa se pueda evaluar y tratar, de ser necesario.

Antecedentes médicos y examen físico

Si las señales o los síntomas sugieren que usted podría tener un tumor encefálico o de médula espinal, su médico preparará una historia clínica completa, enfocándose en los síntomas y cuándo estos comenzaron. El médico también realizará un examen neurológico para evaluar la función del encéfalo y de la médula espinal. A través del examen se evalúan los reflejos, la fortaleza de los músculos, los movimientos de los ojos y la boca, la coordinación y el estado de alerta, entre otras funciones.

Si los resultados del examen son anormales, su médico le puede referir a un neurólogo (un médico especializado en las enfermedades del sistema nervioso) o un neurocirujano (un cirujano especializado en enfermedades del sistema nervioso) para realizar un examen neurológico más detallado u otros estudios.

Estudios por imágenes

Su médico puede que recomiende uno o más de estos estudios por imágenes. Estos estudios utilizan rayos X, imanes potentes o sustancias radioactivas para crear imágenes de los órganos internos, tales como el encéfalo y la médula espinal. Su médico de cabecera y los médicos especializados en este campo (neurocirujanos, neurólogos y neurorradiólogos) observarán las imágenes de estos estudios.

Las imágenes por resonancia magnética (MRI) y las tomografías computarizadas (CT) son utilizadas con más frecuencia para las enfermedades del encéfalo. Si hay un tumor encefálico, estos estudios lo mostrarán en casi todos los casos, y pueden a menudo indicarles a los médicos dónde se encuentra exactamente el tumor dentro del encéfalo.

Imágenes por resonancia magnética

Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) son muy útiles para examinar el encéfalo y la médula espinal. Además se consideran la mejor manera para detectar tumores en estas áreas. Por lo general, las imágenes que proveen son más detalladas que las de una tomografía computarizada (descrita más adelante). Sin embargo, no muestran los huesos del cráneo tan bien como las tomografías. Por lo tanto, es posible que en la MRI no se vean los efectos de los tumores en el cráneo.

Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Para mostrar mejor los detalles, es posible que un material de contraste, llamado gadolinio, se inyecte en una vena antes de realizar el estudio.

Las imágenes por resonancia magnética toman mucho tiempo (a menudo hasta una hora). Usted tiene que permanecer acostado dentro de un tubo estrecho, lo cual puede ser confinante y puede molestar a las personas que temen a lugares cerrados. Las máquinas más nuevas y abiertas de MRI pueden ayudar con este problema. Sin embargo, puede que provean imágenes menos detalladas y es posible que no se puedan usar en todos los casos. La máquina también produce un zumbido y ruidos de chasquido que pueden resultar incómodos. Puede que algunas personas necesiten un medicamento para ayudarles a sentirse relajadas durante el estudio.

Angiografía por resonancia magnética: esta forma especial de MRI, conocida como angiografía MR o MRA, se puede hacer para examinar la estructura de los vasos sanguíneos en el encéfalo. Esta prueba resulta muy útil antes de la cirugía para ayudar al cirujano a planear la operación.

Espectroscopia de resonancia magnética: este estudio (también conocido como espectroscopia por MR o MRS) es como una MRI, salvo que mide las interacciones de la onda radial con diferentes átomos en el encéfalo. Las imágenes del MRS resaltan algunas características de los tumores de encéfalo que no se pueden ver claramente en la MRI. Este estudio produce resultados parecidos a una gráfica llamada espectro (aunque también se pueden producir imágenes crudas). Esto puede ayudar a indicar el tipo de tumor presente, pero en la mayoría de los casos se sigue necesitando una biopsia del tumor para saber con seguridad el tipo de tumor. Además, el MRS se puede usar después del tratamiento para ayudar a determinar si un área que aún luce anormal en otro estudio es un tumor remanente o si es más probable que se trate de tejido cicatricial.

Perfusión por resonancia magnética: para este estudio, también conocido como perfusión por MRI, se inyecta rápidamente un tinte de contraste en una vena. Luego se obtiene un tipo especial de imagen MR para observar la cantidad de sangre que pasa por las diferentes partes del encéfalo y el tumor. Los tumores necesitan un suministro mayor de sangre que las áreas normales del encéfalo. Entre más rápidamente un tumor crece, más sangre necesita.

La perfusión por MRI le puede dar a los médicos una idea de cuán rápidamente un tumor está creciendo o les muestra el mejor lugar para hacer una biopsia. También se puede usar después del tratamiento para ayudar a determinar si un área que aún luce anormal es un tumor remanente o si es más probable que se trate de tejido cicatricial.

MRI funcional (fMRI): el tipo más reciente de MRI busca diminutos cambios químicos en una parte activa del encéfalo. Se puede usar para determinar qué parte del encéfalo maneja una función, tal como el habla, el pensamiento, la sensación o el movimiento. Los médicos pueden usar la MRI funcional para determinar qué partes del encéfalo deben evitar cuando se planea la cirugía o la radioterapia.

Este estudio es similar a la MRI convencional, salvo que se le solicitará que realice tareas específicas (como contestar preguntas simples o mover sus dedos) mientras se lleva a cabo el estudio.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su encéfalo y de su médula espinal (u otras partes del cuerpo). En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego una computadora combina estas fotografías en imágenes de las secciones del cuerpo. A diferencia de una radiografía convencional, una tomografía computarizada (CT) crea imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo.

La CT no se usa tan frecuentemente como la MRI para detectar tumores de encéfalo o médula espinal, pero tiene funciones que la hacen útil en algunos casos. Se puede usar si la MRI no es una opción (como en las personas que tienen mucho sobrepeso o personas que le temen a los lugares cerrados). Además, la CT provee un mayor detalle de las estructuras de los huesos cercanos al tumor.

Antes de realizar el estudio, es posible que usted reciba una inyección de un material de contraste a través de una línea intravenosa, el cual ayuda a delinear cualquier tumor que pueda estar presente. El contraste puede causar cierto enrojecimiento o bochorno (sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y presenta urticaria (erupciones en la piel). En raras ocasiones, las personas pueden presentar reacciones más graves como dificultad para respirar o baja presión arterial. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido alergias o una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes (pero no toman más tiempo que la MRI). Usted necesita acostarse y permanecer inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner (el escáner es una máquina en forma de anillo que rodea la camilla). Algunas personas se sienten un poco confinadas por el anillo mientras se toman las fotografías (aunque no es tan estrecho como el conducto de la MRI). Actualmente, la CT espiral (también conocida como CT helicoidal) se usa en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina más rápida que reduce la dosis de radiación y provee fotografías más detalladas.

Angiografía por CT (CTA): para este estudio, a usted se le inyecta un material de contraste a través de una línea intravenosa mientras se encuentra en el escáner de la CT. El escáner crea imágenes detalladas de los vasos sanguíneos en el encéfalo, lo que puede ayudar a los médicos a planear la cirugía. En algunos casos, la angiografía por CT puede proveer mejores detalles de los vasos sanguíneos en y alrededor de un tumor en comparación con la angiografía por MR.

Tomografía por emisión de positrones

Para una tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET), se inyecta una sustancia radiactiva en la sangre (usualmente un tipo de azúcar conocido como FDG). La cantidad de radiactividad usada es muy baja. Debido a que las células cancerosas crecen rápidamente en el cuerpo, éstas absorben mayores cantidades del azúcar que la mayoría de las otras células. Después de aproximadamente una hora, usted será colocado en la camilla de la máquina de la PET. Usted permanecerá acostado por aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada como en una CT o una MRI, pero puede proveer información útil sobre si algunas áreas anormales vistas en otras pruebas (como una MRI) son probablemente cancerosas o no.

Este estudio también es útil después del tratamiento para ayudar a determinar si un área que aún luce anormal en una MRI es un tumor remanente o si es más probable que se trate de tejido cicatricial. Cualquier tumor remanente se mostrará en la PET, y no el tejido cicatricial.

Radiografía de tórax

Se puede hacer una radiografía para detectar tumores en el tórax si se encuentra un tumor en el encéfalo, ya que la mayoría de los tumores en el encéfalo de los adultos en realidad comenzaron en otro órgano (con más frecuencia los pulmones) y luego se propagaron al encéfalo. Este estudio se puede hacer en el consultorio de su médico, en un centro de radiología para pacientes ambulatorios o en un hospital.

Angiograma

En este estudio se inyecta un tinte especial en los vasos sanguíneos cercanos al tumor para luego observar el área con radiografías. Este procedimiento ayuda a los médicos a observar el suministro sanguíneo de un tumor.

Este estudio ya no se realiza tanto, ya que ha sido reemplazado ampliamente por otros estudios que pueden observar los vasos sanguíneos, tal como la angiografía por tomografía computarizada (CTA) o la angiografía por resonancia magnética (MRA).

En casos muy selectos, se puede usar una angiografía como parte del tratamiento para ciertos tumores de encéfalo. Se realiza como el paso inicial de un procedimiento llamado embolización, en el cual el radiólogo inyecta diminutas partículas en los vasos sanguíneos que alimentan el tumor para bloquearlos y así facilitar la extirpación del mismo.

Biopsia de tumor de encéfalo o de médula espinal

Los estudios por imágenes, tales como las imágenes por resonancia magnética y la tomografía computarizada, pueden mostrar un área anormal que probablemente sea un tumor de encéfalo o de médula espinal. Pero en la mayoría de los casos estos estudios no pueden indicar exactamente el tipo de tumor. Esto sólo se logra mediante la extracción de parte del tejido del tumor, lo que se conoce como biopsia. Una biopsia se puede hacer como un procedimiento por sí solo, o puede ser parte de una cirugía para tratar el tumor.

Una vez extraído el tejido, un patólogo (un médico especializado en el diagnóstico de enfermedades mediante pruebas de laboratorio) lo examina con un microscopio. Algunas veces puede que sea necesario que un neuropatólogo, un patólogo especializado en enfermedades del sistema nervioso, examine el tejido. El patólogo determina si el tumor es benigno o maligno (canceroso) y exactamente qué tipo de tumor está presente.

Algunas veces, un tumor puede parecerse tanto a un astrocitoma en una MRI que una biopsia resulta innecesaria, especialmente cuando el tumor está localizado en una parte del encéfalo en donde es difícil hacer la biopsia (como el tronco encefálico). En pocos casos, una biopsia no es necesaria si una PET o una espectroscopia por MR ofrece suficiente información.

Existen dos tipos de biopsias principales para los tumores encefálicos.

Biopsia estereotáctica con aguja

Este tipo de biopsia se puede usar si, de acuerdo con los estudios por imágenes, los riesgos de la cirugía para extirpar el tumor podrían ser muy altos (tal como algunos tumores en áreas vitales, aquellos tumores que están muy profundos dentro del encéfalo, u otros tumores que probablemente no se puedan tratar con cirugía), pero una muestra sigue siendo necesaria para hacer un diagnóstico.

Para la biopsia, el paciente puede estar dormido (bajo anestesia general) o despierto. Si el paciente está despierto, el neurocirujano inyecta un anestésico local en las áreas de la piel sobre el cráneo para adormecerlas (el cráneo y el encéfalo no experimentan dolor). Luego se coloca un armazón rígido en la cabeza que ayuda a asegurar que el cirujano localice el tumor con precisión. Se hace una incisión (corte) en el cuero cabelludo y se taladra un orificio pequeño en el cráneo. Una MRI o una CT a menudo se usa junto con el armazón para ayudar al neurocirujano a guiar la aguja hueca en el tumor y remover pequeños trozos de tejido.

Otro método consiste en sujetar marcadores al cuero cabelludo, hacer una MRI o una CT, y luego usar un sistema de guía por imagen para dirigir la aguja dentro del tumor. Este procedimiento aún requiere que se haga una incisión y un pequeño agujero en el cráneo.

El tejido extraído se envía a un patólogo que lo examina con un microscopio para determinar el tipo de tumor. Esto es muy importante para determinar el pronóstico y el mejor curso del tratamiento.

Biopsia quirúrgica o abierta (craneotomía)

Si el tumor se puede tratar con cirugía, según los estudios por imágenes, es posible que el neurocirujano no haga una biopsia con aguja. En lugar de esto, él o ella puede hacer una operación llamada craneotomía (descrita en la sección “Cirugía” para remover todo o la mayor parte del tumor (la extirpación de la mayor parte del tumor se conoce como exéresis máxima).

Un patólogo examina de inmediato pequeñas muestras del tumor, mientras el paciente se encuentra en el quirófano (sala de operaciones), para obtener un diagnóstico preliminar. Esto puede ayudar a guiar el tratamiento, incluyendo si se debe hacer cirugía adicional en ese momento. En la mayoría de los casos, se obtiene un diagnóstico final varios días después.

Punción lumbar

Este estudio se usa para buscar células cancerosas en el líquido cefalorraquídeo, que es el líquido que rodea el encéfalo y la médula espinal. Para esta prueba, usted se acuesta sobre un costado en una cama o una camilla con sus rodillas hacia su pecho. El médico primero adormece un área en la parte baja de la espalda cerca de la médula espinal. Entonces se introduce una pequeña aguja hueca entre los huesos de la médula espinal para extraer algo de líquido.

Este líquido se envía a un laboratorio para ser examinado con un microscopio y saber si contiene células cancerosas. También se pueden hacer otras pruebas en el líquido.

Por lo general, las punciones lumbares son muy seguras, pero los médicos tienen que asegurarse de que la prueba no cause un descenso drástico en la presión de líquido, lo que podría causar problemas graves. Por esta razón, los estudios por imágenes, como la CT o la MRI, se hacen primero.

Con excepción de tumores en la región pineal, las punciones lumbares usualmente no se hacen para diagnosticar tumores encefálicos. No obstante, se pueden realizar para ayudar a determinar la extensión del tumor al detectar células cancerosas en el líquido cefalorraquídeo. A menudo se emplean si ya se ha diagnosticado un tumor como un tipo que comúnmente se puede propagar a través del líquido cefalorraquídeo, como un ependimoma. Las punciones lumbares resultan particularmente importantes para aquellas personas que aparentemente pudieran tener un linfoma cerebral, ya que a menudo las células del linfoma se propagan al líquido cefalorraquídeo.

Pruebas de orina y sangre

Estas pruebas de laboratorio rara vez son parte del diagnóstico real de tumores encefálicos y de médula espinal, pero se pueden hacer para saber cuán bien están funcionando el hígado, los riñones y algunos otros órganos. Esto resulta especialmente importante antes de planear la cirugía. Si usted está recibiendo quimioterapia, se realizarán análisis de sangre rutinariamente para verificar los recuentos sanguíneos y para saber si el tratamiento está afectando a otras partes del cuerpo.


Fecha de última actualización: 11/19/2012
Fecha de último cambio o revisión: 11/19/2012