Guías de la Sociedad Americana contra el Cáncer sobre nutrición y actividad física para la prevención del cáncer

+ -Text Size

TEMAS

Factores de la alimentación y la actividad física que afectan el riesgo para ciertos tipos de cáncer

Cáncer de seno

El riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de seno aumenta por varios factores que no se pueden controlar o que no pueden cambiarse fácilmente:

  • Tener la primera menstruación antes de los 12 años de edad.
  • No tener hijos o tener su primer hijo después de los 30 años de edad.
  • Tener la menopausia a una edad tardía.
  • Antecedentes familiares de cáncer de seno

Otros factores de riesgo bien sabidos incluyen el uso de terapia hormonal menopáusica y exposición de los senos a radiación, especialmente a una edad joven.

Tanto un peso corporal aumentado como subir de peso en la edad adulta están asociados con un riesgo mayor del cáncer de seno después de la menopausia. El consumo de bebidas con alcohol también incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de seno. Incluso el consumo a niveles bajos se ha asociado con un incremento en el riesgo.

Muchos estudios han mostrado que la actividad física de moderada a vigorosa se ha asociado a un riesgo menor de desarrollar cáncer de seno. Una dieta que sea rica en verduras, frutas, aves, pescado y productos lácteos que sean bajos en grasa también se ha asociado a una reducción del riesgo para el cáncer de seno en algunos estudios. Pero aún no hay certeza sobre cuáles verduras, frutas u otros alimentos en particular pueden reducir este riesgo.

La mayoría de los estudios no han encontrado que la disminución en el consumo de grasa imponga un efecto considerable en el riesgo de desarrollar cáncer de seno.

Actualmente, la mejor recomendación sobre dieta y actividad física para posiblemente reducir el riesgo de cáncer de seno consiste en:

  • Realizar una actividad física intencional de forma consistente.
  • Reducir el peso ganado durante toda su vida, limitando sus calorías y ejercitándose regularmente.
  • Limitar o eliminar su consumo de bebidas que contengan alcohol.

Cáncer colorrectal

El riesgo de llegar a tener cáncer colorrectal es más alto para las personas con parientes que hayan tenido cáncer colorrectal o pólipos. Puede que el riesgo aumente con el uso prolongado de los productos del tabaco y con el consumo excesivo de alcohol. Varios estudios han reportado un mayor riesgo de cáncer colorrectal debido a un aumento en el consumo de bebidas con alcohol, especialmente entre los hombres.

La mayoría de los estudios reportan que el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de cáncer colorrectal tanto en los hombres como en las mujeres, aunque esta asociación parece ser mayor entre los hombres. Tener más grasa abdominal (es decir, en el área del estómago acrecentando la cintura), también se ha asociado con el cáncer colorrectal.

En general, una alimentación con un alto contenido de frutas, verduras y granos integrales (y con un bajo contenido de carnes rojas y procesadas) se ha asociado con una disminución del riesgo del cáncer colorrectal, aunque no ha quedado precisamente claro cuáles factores son importantes. Muchos estudios han encontrado una relación entre el consumo de carnes rojas y procesadas, y el riesgo de cáncer colorrectal.

Los estudios muestran una disminución del riesgo de cáncer colorrectal y pólipos al incrementar los niveles de actividad física. La actividad moderada de forma habitual disminuye el riesgo, pero la actividad vigorosa puede tener un beneficio incluso mayor.

En años recientes, algunos estudios de gran escala han sugerido que puede que el consumo de fibra, especialmente de granos integrales, disminuya el riesgo de cáncer colorrectal. Se sigue realizando investigación sobre este asunto.

Algunos estudios han reportado que el calcio, la vitamina D o una combinación de ambos puede ayudar a proteger contra el cáncer colorrectal. Pero debido al posible aumento del riesgo de cáncer de próstata entre hombres con un consumo alto de calcio, la Sociedad Americana Contra El Cáncer no recomienda aumentar el consumo de calcio específicamente con la intención de reducir el riesgo de cáncer colorrectal.

Por ahora, la mejor recomendación sobre dieta y actividad física para posiblemente reducir el riesgo de cáncer de colorrectal consiste en:

  • Aumentar la intensidad y cantidad de la actividad física.
  • Limitar el consumo de carnes rojas y procesadas.
  • Obtener los niveles recomendados de calcio y vitamina D.
  • Comer más frutas y verduras.
  • Evitar la obesidad y el aumento de peso alrededor de la sección media del cuerpo.
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol.

Además, es muy importante que siga las guías de la Sociedad Americana Contra El Cáncer para las pruebas periódicas de detección del cáncer del colon, porque la detección y extirpación de los pólipos en el colon puede prevenir el cáncer colorrectal.

Cáncer de endometrio (recubrimiento uterino)

Existe fuerte evidencia de una relación entre tener sobrepeso o padecer obesidad y el tener un mayor riesgo de cáncer endometrial (cáncer del recubrimiento del útero). Algunas investigaciones también han reportado un vínculo entre tener más grasa en la región del abdomen (alrededor de la cintura) y el cáncer de endometrio. Se cree que la asociación con el peso se debe al aumento en los niveles de estrógeno que a menudo ocurre entre las mujeres con sobrepeso.

Los estudios también han observado un menor riesgo de cáncer endometrial con niveles elevados de actividad física, aunque en algunos estudios esto se ha limitado a mujeres que tienen sobrepeso o que no hayan todavía pasado por la menopausia. Las mujeres que pasan más tiempo sentadas (independientemente del nivel general de actividad física) también presentan un vínculo a un riesgo mayor.

El consumo de alimentos vegetales y fibra puede aminorar el riesgo, aunque algunos estudios no han observado esto. También hay contradicción entre varias investigaciones sobre dicho riesgo y el consumo de carnes rojas, grasas saturadas, grasas animales y alcohol.

Actualmente, el mejor consejo sobre alimentación y actividad física para posiblemente reducir el riesgo de cáncer endometrial es lograr y mantener un peso saludable y ejercitarse de forma habitual.

Cáncer de riñón

Las causas del cáncer de riñón no están claras, pero los factores de riesgo mejores conocidos que se pueden cambiar son la obesidad y fumar. Los estudios que investigan las asociaciones entre las partes específicas de la alimentación y el cáncer del riñón no muestran resultados claros. Un reducido número de investigaciones ha observado una posible relación entre la actividad física y una disminución del riesgo del cáncer de riñón.

El mejor consejo para posiblemente reducir el riesgo del cáncer de riñón es mantener un peso saludable y evitar el consumo de productos del tabaco.

Cáncer de pulmón

Más del 85% de los casos de cáncer de pulmón son resultado del tabaquismo, pero otros factores, como la exposición al radón, también se han relacionado con esta enfermedad.

Se ha demostrado en muchos estudios que el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón es menor tanto en los fumadores como en los no-fumadores que comen al menos cinco porciones de frutas y verduras todos los días. Aunque una alimentación saludable puede reducir el riesgo del cáncer de pulmón, los riesgos que conlleva el consumo de productos del tabaco son altos. El uso de altas dosis de betacaroteno y/o complementos de vitamina A ha mostrado que aumenta (y que no disminuye) el riesgo del cáncer de pulmón entre los fumadores (remítase a la anotación sobre betacaroteno en la sección de "Preguntas comunes sobre la alimentación y el cáncer").

Las mejores recomendaciones para reducir el riesgo de cáncer del pulmón son evitar el uso del tabaco y la exposición al humo de segunda mano y al radón.

Cancer de boca, garganta y esófago

El tabaco (incluidos los cigarrillos, el tabaco de mascar y el rapé) y el alcohol, especialmente cuando se consumen en conjunto, aumentan el riesgo de cáncer de boca, laringe, faringe (garganta) y esófago.

La obesidad aumenta el riesgo de cáncer de la parte inferior del esófago y donde el esófago se conecta con el estómago (probablemente debido al aumento de reflujo ácido). Las bebidas y los alimentos muy calientes pude que también incrementen el riesgo de cáncer en boca y esófago, probablemente como resultado del daño ocasionado por el calor.

Una alimentación con un alto contenido de frutas y verduras puede reducir el riesgo de cáncer de boca y esófago.

El mejor consejo para posiblemente reducir el riesgo de estos tipos de cáncer consiste en:

  • Evitar el consumo de cualquier tipo de tabaco.
  • Restringir el consumo de alcohol.
  • Evitar la obesidad.
  • Consumir por lo menos una cantidad equivalente a 2½ de frutas y verduras al día.

Cáncer de ovario

No se conocen bien las causas del cáncer ovárico. El historial familiar es un factor de riesgo, pero solamente alrededor del 10% de los casos de cáncer ovárico son hereditarios.

No hay factores de riesgo claramente demostrados para el cáncer de ovario. Algunos estudios han observado que puede que la obesidad aumente el riesgo para el cáncer ovárico, así como una dieta con un alto contenido de grasa (especialmente grasa saturada). No hay certeza del papel que desempeña la actividad física con el riesgo del cáncer de ovario. Los estudios sobre verduras, frutas, carnes, productos lácteos y alcohol no muestran relaciones que sean determinantes.

Algunos estudios han encontrado un posible papel entre comer alimentos de soja y beber té (especialmente té verde), y una reducción del riesgo del cáncer ovárico, pero no todas las investigaciones han llegado a esta conclusión.

Actualmente, no ha quedado claro cómo la alimentación y la actividad física podrían estar relacionadas con el riesgo del cáncer de ovario, por lo que no es posible hacer recomendaciones de forma contundente.

Cáncer de páncreas

El hábito de fumar, la diabetes tipo 2 y los problemas de tolerancia a la glucosa (a veces referido como "prediabetes") aumentan el riesgo del cáncer pancreático.

Varios estudios han observado una relación entre el sobrepeso o la obesidad y el presentar un riesgo mayor del cáncer de páncreas. Algunas investigaciones también han reportado un vínculo entre tener más grasa en la región del abdomen (alrededor de la cintura) y el cáncer de páncreas, especialmente entre las mujeres.

Algunos estudios han sugerido que el riesgo del cáncer pancreático puede que se reduzca con un mayor nivel de actividad física, especialmente si forma parte del trabajo de una persona. Por otro lado, una alimentación con un alto contenido de carnes rojas y procesadas, y con un bajo contenido de frutas y verduras ha sido asociada por algunos estudios con un riesgo aumentado de esta enfermedad. Se necesitan más investigaciones para confirmar estos hallazgos.

Pocos estudios se han concentrado en ver los posibles vínculos entre alimentos específicos o consumo de bebidas con alcohol, y el riesgo del cáncer de páncreas.

El mejor consejo para posiblemente reducir el riesgo del cáncer pancreático es evitar el tabaquismo y mantener un peso saludable. Ser físicamente activo(a) y seguir las otras recomendaciones de la Sociedad Americana Contra El Cáncer relacionadas a una alimentación saludable pueden también ser útiles contra este riesgo.

Cáncer de próstata

El cáncer de próstata está relacionado con la edad, el historial familiar y las hormonas sexuales masculinas, pero la forma en cómo la alimentación y la actividad podrían afectar es algo que no ha quedado claro.

En años recientes, los investigadores han observado que puede que sea importante distinguir entre los casos de cáncer de próstata de tipo agresivo (propensos a crecer y a propagarse rápidamente) y aquellos que son menos propensos a causar problemas.

Por ejemplo, algunos estudios han reportado que los hombres que tienen sobrepeso puede que presenten un menor riesgo general para el cáncer de próstata, pero también tienen un riesgo mayor de morir por esta enfermedad en caso de que llegaran a desarrollarla. Tener sobrepeso también se ha asociado a un pronóstico menos favorable entre hombres que son diagnosticados y se someten a tratamiento contra este tipo de cáncer.

Hay estudios que reportan que los hombres que se ejercitan de forma habitual presentan un riesgo ligeramente menor para el cáncer de próstata. La actividad vigorosa puede que tenga un mayor efecto, especialmente sobre el riesgo de cáncer de próstata en etapa avanzada.

En algunos estudios se ha sugerido que una alimentación con un alto contenido de ciertas verduras (incluyendo tomates, vegetales crucíferos, soja, frijoles y otras legumbres) o pescado puede estar asociada con un riesgo menor de cáncer de próstata, especialmente para los de etapa avanzada. Entre los vegetales crucíferos se incluye el brócoli, la coliflor y el repollo (col).

Hasta el momento los estudios no han observado un beneficio de tomar complementos que contengan nutrientes antioxidantes como los que contienen vitamina E o selenio. De hecho, un estudio reciente a gran escala reportó que los complementos de vitamina E podrían en realidad elevar ligeramente el riesgo de cáncer de próstata.

Varios estudios han observado que la alimentación con un alto contenido de calcio puede que eleve el riesgo de cáncer de próstata. Puede que los productos lácteos también aumenten este riesgo.

Por ahora, la mejor recomendación sobre dieta y actividad física para posiblemente reducir el riesgo de cáncer de próstata consiste en:

  • Consumir diariamente una variedad diversa de frutas y verduras que sea equivalente 2½ tazas.
  • Mantenerse físicamente activo(a).
  • Mantener un peso saludable.

Puede que también sea prudente limitar el consumo de complementos de calcio y de evitar una alimentación con un alto contenido de este mineral. Pero debido a que puede que el calcio y el consumo de productos lácteos disminuya el riesgo de cáncer colorrectal, la Sociedad Americana Contra El Cáncer no cuenta con recomendaciones específicas sobre el consumo de calcio y productos lácteos como medida para reducir el riesgo de cáncer.

Cáncer de estómago

El número de casos de cáncer del estómago en la mayor parte del mundo está disminuyendo. Aunque el cáncer del estómago ocurre pocas veces en los Estados Unidos, la tasa de casos de cáncer en la primera parte del estómago (cardia) ha aumentado en los últimos años. Esto puede deberse, al menos en una parte, al aumento en el reflujo gástrico, lo que ha sido asociado con la obesidad.

Muchos estudios han reportado que un alto consumo de frutas y verduras frescas está asociado con un riesgo menor de cáncer del estómago, mientras que un alto consumo de sal, alimentos conservados en sal y posiblemente carnes procesadas está relacionado con un riesgo mayor.

No hay muchos estudios que han analizado los posibles efectos del tamaño corporal o la obesidad con respecto al cáncer de estómago, pero la mayoría ha observado un riesgo aumentado con un mayor peso corporal. También hay pocos estudios que han analizado los efectos de la actividad física sobre el cáncer de estómago, pero parece ser que se ha asociado con un riesgo menor.

Por ahora, el mejor consejo para posiblemente reducir el riesgo del cáncer de estómago consiste en:

  • Consumir diariamente una cantidad de frutas y verduras equivalente a 2½ tazas.
  • Reducir el consumo de carnes procesadas, sal y alimentos conservados con sal.
  • Mantenerse físicamente activo.
  • Mantener un peso saludable.

Fecha de última actualización: 01/23/2012
Fecha de último cambio o revisión: 01/23/2012