Después del diagnóstico: una guía para los pacientes y sus familias

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Decisiones sobre el tratamiento

El número y las clases de opciones de tratamiento que usted tenga dependerán del tipo de cáncer, la etapa de la enfermedad y otros factores, tales como su edad, su estado actual de salud y sus necesidades personales. Usted es una pieza clave en su equipo de atención médica con cuyos integrantes debe hablar sobre cuál opción de tratamiento es la más adecuada para usted. No tenga miedo de hacer todas las preguntas que quiera hacer. Asegúrese de comprender sus opciones. Un diagnóstico de cáncer casi siempre hace que las personas sientan cierta urgencia en tomar decisiones acerca del tratamiento. Pero por lo general tiene el tiempo suficiente para analizar todas las opciones disponibles para que pueda decidirse por la mejor opción.

¿Cómo se trata el cáncer?

Los cuatro tipos principales de tratamiento contra el cáncer son: la cirugía, la radiación, la quimioterapia y las terapias biológicas. Posiblemente también haya escuchado hablar sobre las terapias hormonales, como el tamoxifeno, y sobre las opciones de trasplante, como los que se hacen con la médula ósea.

¿Cuál tratamiento es mejor para mí?

Su tratamiento contra el cáncer se basa en su situación. Ciertos tipos de cáncer responden mejor a ciertos tipos de tratamiento; por lo tanto, es importante saber el tipo de cáncer que usted tiene para saber qué tratamientos serán más eficaces. La etapa del cáncer (qué tanto se ha propagado) también determinará la mejor opción de tratamiento.

Su estado de salud, su estilo de vida y sus preferencias personales también son factores importantes que deben considerarse al decidir cuáles tratamientos son mejores para usted. Es posible que no todos los tipos de tratamiento sean adecuados para su situación, por lo que debe asegurarse de comprender todas las opciones a su disposición. No tenga miedo de hacer preguntas; es su derecho saber cuáles tratamientos podrían ayudarle más y cuáles podrían ser sus efectos secundarios.

¿Cuál es el objetivo de mi tratamiento?

Antes de empezar un tratamiento, pregunte cuál es su objetivo. ¿Es el objetivo del tratamiento curar el cáncer, controlarlo o tratar los síntomas? En ocasiones, el objetivo del tratamiento puede cambiar con el tiempo.

¿Qué es la remisión?

Algunas personas consideran que la remisión significa que se ha combatido el cáncer, pero éste no es siempre el caso. La remisión es un periodo de tiempo en el que el cáncer está respondiendo al tratamiento o está controlado. En un estado de remisión completa, todos los signos y síntomas de la enfermedad desaparecen y no es posible encontrar células cancerosas mediante alguna de las pruebas disponibles. También es posible un estado de remisión parcial, el cual implica que el cáncer se ha reducido, pero no ha desaparecido por completo.

Las remisiones pueden durar desde varias semanas hasta muchos años. Las remisiones completas pueden continuar por años y con el tiempo puede que se considere que la persona se curó. Si el cáncer regresa, se puede llegar a alcanzar de nuevo otra remisión con más tratamiento. Un cáncer que ha recurrido podría responder a un tipo distinto de tratamiento, como una combinación de medicamentos diferente o radiación en lugar de cirugía.

¿Qué es la clasificación por etapas?

La clasificación por etapas (estadificación) es el proceso para determinar qué tanto se ha propagado el cáncer. La clasificación del cáncer por etapas es un paso clave para determinar sus opciones de tratamiento. También proporcionará a su equipo de atención médica una mejor idea sobre la perspectiva de su recuperación. Pero la clasificación por etapas puede tomar tiempo, y a menudo las personas están ansiosas de comenzar el tratamiento lo antes posible. No se preocupe si el proceso de clasificación por etapas está ocupando el tiempo que se podría usar para el tratamiento. Tenga presente que al clasificar el cáncer, usted y su equipo atención médica sabrán cuáles tratamientos serán los mejores antes de comenzar el tratamiento.

Existe más de un sistema para realizar la clasificación por etapas del cáncer. El sistema TNM es el que se usa más frecuentemente. Proporciona tres datos claves:

  • T se refiere al tamaño del tumor y si el cáncer se ha propagado a tejidos y órganos cercanos.
  • N describe en qué medida se ha propagado el cáncer a los ganglios linfáticos (nódulos) cercanos.
  • M muestra si el cáncer se ha propagado (ha hecho metástasis) a otros órganos del cuerpo.

Las letras o los números que aparecen después de la T, N y M proveen más detalles acerca de cada uno de estos factores. Por ejemplo, un tumor clasificado como T1, N0, M0 es un tumor muy pequeño, que no se ha propagado a los ganglios linfáticos ni a órganos distantes del cuerpo.

Una vez que se hayan determinado las descripciones TNM, éstas pueden agruparse en un grupo más sencillo de etapas, que van de la etapa 0 a la etapa IV (0-4). Como regla general, mientras más bajo sea el número de la etapa, menos se ha propagado el cáncer. Un número más alto, como la etapa IV (4), significa que el cáncer es más grave y se ha propagado.

Después de analizar los resultados de sus pruebas, su doctor le dirá la etapa en que se encuentra su cáncer. Asegúrese de hacerle a su doctor cualquier pregunta que usted tenga sobre lo que significa la etapa de su cáncer y cómo afectará sus opciones de tratamiento.

Cirugía

Muchas personas con cáncer se someten a cirugía. Si el cáncer parece estar restringido a una zona (localizado), puede utilizarse la cirugía para extirparlo junto con cualquier tejido alrededor que pudiera contener células cancerosas. Algunas veces es difícil determinar el alcance de la cirugía que se necesitará hasta que el cirujano tiene la oportunidad de ver la extensión del cáncer durante la operación. La cirugía es más efectiva cuando el tumor no se ha propagado hacia otras áreas. Actualmente, la cirugía ofrece las mejores probabilidades de cura para muchos tipos de cáncer.

Otros tratamientos, como la radioterapia y la quimioterapia, se pueden utilizar junto con la cirugía, o bien, puede que se administren antes o después de ésta.

Radioterapia

Al igual que la cirugía, el tratamiento con radiación se utiliza para tratar el cáncer localizado. La radiación destruye o daña las células cancerosas para impedir su crecimiento. Puede usarse por sí sola o en conjunto con la cirugía o quimioterapia. Más de la mitad de todas las personas con cáncer reciben radioterapia en alguna ocasión.

La radioterapia se administra de dos formas, ya sea a través de rayos externos de alta energía o mediante implantes colocados en el cuerpo cerca del tumor.

Radiación externa

Recibir radiación externa no causa dolor, ya que es similar a tomarse radiografías. Por lo general se lleva a cabo de manera ambulatoria (no requiere hospitalización) y las sesiones de tratamiento toman muy poco tiempo. Con mayor frecuencia, el tratamiento se administra 5 días a la semana durante 5 a 8 semanas, dependiendo del tamaño, la ubicación y el tipo de cáncer que se está tratando.

Implantes de semillas radiactivas (braquiterapia)

En ciertos casos, la radiación se puede administrar a través de implantes, algunas veces llamadas “semillas”. Estos implantes consisten de pequeños contenedores de radiación que se colocan dentro o cerca del tumor mientras que la persona duerme al haberle aplicado anestesia general, o se le ha adormecido alguna región del cuerpo mediante anestesia local. A través de este método, el paciente puede recibir una mayor dosis total de radiación en un área más pequeña y en un periodo de tiempo más breve que con la radiación externa. Algunos implantes pueden colocarse en el cuerpo durante un procedimiento ambulatorio, mientras que otros podrían requerir que la persona permanezca en el hospital durante unos cuantos días. La colocación puede ser permanente o temporal.

Efectos secundarios de la radioterapia

Los efectos secundarios varían de un paciente a otro y dependen de la parte del cuerpo que se esté tratando y de la cantidad de radiación utilizada. Los efectos secundarios más comunes son cansancio, cambios en la piel en el área tratada y cierta pérdida del apetito. Otros efectos secundarios por lo general se relacionan con el tratamiento de áreas específicas, tales como pérdida del cabello después de un tratamiento de radiación en la cabeza. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen con el tiempo. Sin embargo, asegúrese de hablar con su equipo de atención médica sobre los malestares que surjan ya que suelen haber formas de aliviarlos.

Quimioterapia

Así como la cirugía y la radioterapia se utilizan para tratar casos en los que el cáncer esté limitado a una zona, la quimioterapia (o "quimio") se utiliza a menudo para tratar las células cancerosas que se han propagado hacia otras partes del cuerpo. Dependiendo del tipo de cáncer y de su etapa, la quimioterapia se puede utilizar para curar el cáncer, evitar que el cáncer se propague, hacer más lento su crecimiento, destruir las células cancerosas que se hayan propagado a otras partes del cuerpo o aliviar los síntomas ocasionados por el cáncer.

¿En qué consiste la quimioterapia?

La quimioterapia consiste en tratar el cáncer con medicamentos de acción fuerte que por lo general se inyectan a través de una vena o se administran oralmente. A diferencia de la radioterapia o la cirugía, los medicamentos quimioterapéuticos pueden tratar el cáncer que se ha propagado, ya que viajan por todo el torrente sanguíneo. Se usa con más frecuencia una combinación de medicamentos quimioterapéuticos.

¿Cómo se administra la quimioterapia?

La quimioterapia se administra en ciclos, cada uno de ellos seguido por un periodo de recuperación. Un ciclo puede conllevar una dosis seguida de varios días o semanas sin tratamiento. Esto ofrece un tiempo a las células normales en el cuerpo para que se recuperen de los efectos secundarios del medicamento. También es posible que se administren dosis durante varios días consecutivos, o en días alternados durante varios días, seguido de un periodo de descanso. Algunos medicamentos funcionan mejor cuando se administran continuamente por varios días.

Cada medicamento funciona mejor en un horario particular que puede ser distinto al de otros. Si se usa más de un medicamento, el plan de tratamiento indicará la frecuencia y exactamente cuándo se debe administrar cada medicamento. El número de ciclos que usted recibe puede planearse antes de que comience el tratamiento (según el tipo y la etapa del cáncer) o puede ser flexible, para ver cómo el tratamiento afecta el cáncer y su salud.

Después de que el cáncer se extirpa mediante cirugía, la quimioterapia puede reducir el riesgo de que el cáncer reaparezca. También la quimioterapia se puede administrar antes de la cirugía para reducir el tamaño de un tumor antes de su extirpación.

Efectos secundarios de la quimioterapia

Los efectos secundarios dependen del tipo de medicamentos utilizados en la quimioterapia, de la cantidad administrada y de la duración del tratamiento. Los efectos secundarios más comunes son náusea y vómito, pérdida temporal del cabello, aumento en la probabilidad de infecciones y cansancio. La mayoría de los efectos secundarios se pueden controlar con medicamentos, atención de apoyo o cambiando el programa del tratamiento. Si usted experimenta efectos secundarios, pregunte a su doctor o enfermera sobre las formas de ayudar a aliviarlos o prevenirlos. Además, algunos de los efectos secundarios requieren ser tratados de inmediato.

Los pacientes que reciben quimioterapia algunas veces se desalientan por el largo tiempo que dura su tratamiento o por los efectos secundarios que están padeciendo. Si esto le sucede a usted, hable con su doctor. Hay maneras de reducir los efectos secundarios o de hacer que sea más fácil manejarlos. Recuerde que los beneficios que se espera obtener del tratamiento deben superar cualquier problema que usted tenga debido a éste.

Terapias biológicas

El sistema inmunológico, el mecanismo de defensa natural del cuerpo, desempeña un papel importante en la respuesta del cuerpo ante el cáncer. Algunas formas de cáncer ocurren cuando el sistema inmunológico deja de destruir las células cancerosas o de impedir su crecimiento. La terapia biológica es un tratamiento usado para ciertos tipos de cáncer. En ocasiones se le llama inmunoterapia, o terapia modificadora de la respuesta biológica. Los tratamientos biológicos utilizan el sistema inmunológico para luchar contra el cáncer o para disminuir los efectos secundarios de algunos tratamientos contra el cáncer.

Las terapias biológicas pueden funcionar de varias formas: pueden detener o reducir el crecimiento de las células cancerosas, apoyar a las células inmunológicas saludables para controlar el cáncer y ayudar a reparar las células dañadas debido a características del tratamiento.

Existen varias clases de terapia biológica que están siendo actualmente utilizadas. Puede utilizarse más de un tipo o bien, la terapia biológica se puede combinar con la quimioterapia o la radioterapia para combatir el cáncer.

Terapias complementarias y alternativas

Es probable que usted escuche sobre las maneras para tratar su cáncer o aliviar los síntomas que son diferentes al tratamiento médico convencional. Estos métodos pueden incluir vitaminas, hierbas y dietas especiales, o métodos como la acupuntura o el masaje, entre muchos otros.

No todas las personas utilizan estos términos de la misma manera, por lo que esto puede ser confuso. La Sociedad Americana Contra El Cáncer utiliza el término complementario para referirse a medicinas o tratamientos que se usan junto con la atención médica habitual. La medicina alternativa se usa en lugar del tratamiento médico convencional.

Métodos complementarios: con más frecuencia, estos métodos se usan para ayudarle a sentirse mejor. Entre algunos ejemplos están las medicinas para reducir el estrés, la acupuntura para alivio contra el dolor, o el té de menta para aliviar la náusea, entre otros. Se sabe que algunos de estos métodos son útiles, mientras que para otros no se ha probado su eficacia. Se ha comprobado que algunos de ellos no solo no son útiles, sino hasta peligrosos.

Tratamientos alternativos: estos tratamientos alternativos se usan en lugar de la atención médica convencional. No se ha demostrado en estudios clínicos que estos tratamientos sean seguros ni eficaces. Algunos de estos métodos pueden hasta ser peligrosos. En la mayoría de los casos, el mayor peligro es que usted puede perder la oportunidad de beneficiarse del tratamiento convencional.

Algunas personas implican que su método puede curar el cáncer sin presentar graves efectos secundarios, y resulta normal querer creer esto. Pero la verdad es que la mayoría de estos tratamientos no han sido probados, ni han demostrado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Hable con su médico o con el personal de enfermería acerca de cualquier método que esté pensando usar. Para más información sobre métodos complementarios y alternativos, también puede llamarnos al 1-800-227-2345.

Estudios clínicos

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes. Estos estudios prueban si un tratamiento es seguro y qué tan bien funciona. Puede que los estudios clínicos además prueben nuevas formas de encontrar o prevenir una enfermedad. Estos estudios han originado muchas nuevas maneras de prevenir, diagnosticar y tratar el cáncer.

Un estudio clínico se realiza cuando solo existe una buena razón para pensar que un tratamiento, examen o procedimiento bajo estudio puede ser mejor que el empleado actualmente. Los tratamientos usados en los estudios clínicos con frecuencia demuestran tener beneficios reales. Si esto sucede, puede que se conviertan en el tratamiento convencional en el futuro.

Participar en un estudio clínico no le impide recibir cualquier otra atención médica que pudiera necesitar. Usted tiene la libertad de abandonar el estudio en cualquier momento, por cualquier motivo. Para más información sobre los estudios clínicos para su tipo de cáncer, consulte a su equipo de atención médica contra el cáncer. La Sociedad Americana Contra El Cáncer también ofrece un servicio de cotejado de estudios clínicos que le ayudará encontrar los estudios clínicos adecuados para usted. Este servicio está disponible llamando al 1-800-303-5691 o mediante nuestro sitio en Internet en www.cancer.org/clinicaltrials.


Fecha de última actualización: 04/30/2012
Fecha de último cambio o revisión: 01/25/2013