Para la mujer que afronta una biopsia del seno

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Afecciones benignas del seno: no todas las masas son de cáncer

Si usted detecta cambios o algo inusual en uno de sus senos, es importante que vea a un médico o enfermera lo más pronto posible. No obstante, recuerde que la mayoría de los cambios en los senos no son cáncer. Solo porque su médico quiere que usted se haga una biopsia no significa que usted tenga cáncer de seno. (Una biopsia consiste en extraer un fragmento de tejido para examinarlo con un microscopio). De hecho, la mayoría de los resultados de biopsia no indica cáncer. Sin embargo, extraer y examinar el tejido del área sospechosa del seno es la única manera de saber con certeza (vea el Apéndice A para más información sobre cáncer de seno).

Las afecciones no cancerosas del seno son muy comunes y nunca ponen la vida en riesgo. Los dos tipos principales son fibrosis y/o quistes, y otros tumores no cancerosos o benignos de los senos.

Fibrosis y quistes

La fibrosis y los quistes son cambios benignos en el tejido del seno que se presentan en muchas mujeres en algún momento de sus vidas (a esto en el pasado se le llamaba enfermedad fibroquística del seno y puede que aún se le llame cambios fibroquísticos). Estos cambios a menudo son afectados por hormonas y puede que empeoren antes de que comience el periodo menstrual.

La fibrosis es rigidez en los tejidos conectivos y los quistes son sacos llenos de líquido. Estos cambios pueden causar áreas de abultamiento, engrosamiento, hipersensibilidad, secreciones del pezón o dolor en el seno. Si los quistes causan dolor se pueden tratar mediante la extracción del líquido con una aguja/jeringa, aunque luego se pueden llenar nuevamente.

Un quiste no puede diagnosticarse mediante un examen físico por sí solo, así como tampoco mediante un mamograma (radiografía de los senos) solamente. Para asegurarse que una protuberancia (masa) es realmente un quiste, el médico puede realizar una ecografía del seno o extraer el líquido del quiste con una aguja delgada y hueca.

Un quiste contiene líquido. Si un quiste tiene alguna parte sólida, no se trata ya de un simple quiste y puede que se requiera realizar más estudios. Algunas de estas masas pueden ser observadas con mamogramas, pero puede que para otras se necesite realizar una biopsia. El tamaño, la forma y los márgenes (bordes) de la masa ayudan al médico a determinar si hay cáncer.

Las masas y áreas de engrosamiento causadas por fibrosis y quistes son casi siempre inofensivas. En casos graves, los médicos pueden recetar medicamentos que podrían ayudar a reducir o aliviar síntomas, pero la cirugía se emplea en pocas ocasiones.

Tumores benignos del seno

Los tumores benignos del seno son áreas no cancerosas en las que las células del seno han crecido de forma anormal y rápida, a menudo formando una masa. Contrario a los quistes, los cuales están llenos de líquido, los tumores son sólidos.

Puede que los tumores benignos causen algún dolor, pero no son peligrosos y no se propagan del seno hacia otros órganos. Aun así, es importante saber sobre algunas afecciones benignas del seno, como los papilomas y la hiperplasia atípica, porque las mujeres con estas condiciones presentan un riesgo mayor de padecer cáncer de seno.

Hacer una biopsia es la única forma de saber si una masa es benigna o si se trata de cáncer. En una biopsia, se extirpa parte o toda la protuberancia o el área sospechosa y se examina con un microscopio (lea la sección “Tipos de procedimientos de biopsia” para más información).

Si un tumor benigno es grande, puede cambiar el tamaño y forma del seno. Si está creciendo hacia el tejido de los conductos mamarios, puede causar secreción anormal del pezón. Dependiendo del tipo, tamaño y de la cantidad de tumores benignos, los médicos pueden recomendar la extirpación mediante cirugía.

Para más información, consulte nuestro documento “Afecciones no cancerosas de los senos”.

El seno normal

Otras afecciones benignas del seno

Mastitis

La mastitis es una infección del seno que la mayoría de las veces ocurre en mujeres que están amamantando. Los senos pueden tornarse enrojecidos, calientes o adoloridos. Se pueden formar abscesos (cavidades llenas de pus), y es posible que necesiten ser drenados con una aguja. La mastitis se trata con antibióticos. Si la mastitis no mejora con antibióticos, es importante que le informe a su médico. Algunos cánceres del seno pueden asemejarse mucho a una infección.

Necrosis adiposa

La necrosis grasa algunas veces se presenta cuando una lesión en el seno cicatriza, dejando tejido cicatricial que se puede palpar como una masa. Una biopsia puede confirmar que la masa no es cáncer. Algunas veces, cuando el seno resulta lesionado, se forma durante la cicatrización un quiste de aceite (área llena de líquido) en vez de tejido cicatricial. Los quistes de aceite se pueden diagnosticar y tratar usando una aguja para extraer líquido.

Ectasia ductal

La ectasia ductal es común y en la mayoría de los casos afecta a las mujeres entre los 40 y 59 años de edad. Generalmente los síntomas son una secreción verde, negra, espesa o pegajosa del pezón, así como sensibilidad o enrojecimiento del pezón y del área alrededor del mismo. La ectasia ductal también puede provocar una masa dura, la cual por lo general se somete a una biopsia para asegurar que no se trate de cáncer. Si el enrojecimiento persiste, puede que sea necesario hacer una biopsia para asegurarse de que no es cáncer.


Fecha de última actualización: 08/28/2014
Fecha de último cambio o revisión: 08/28/2014