Cómo lidiar con la pérdida de un ser querido

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Cómo lidiar con la pérdida de un ser querido

Aflicción, duelo y pérdida de un ser querido

Cuando alguien pierde a un ser importante para sí, la persona atraviesa por un proceso normal llamado aflicción.   La aflicción es algo natural y esperado; con el transcurso del tiempo, puede ayudar a que a la gente acepte y comprenda su pérdida.

La sensación de pérdida, es decir, el luto, es parte de lo que una persona experimenta al fallecer un ser querido. Es el estado de dolor tras la pérdida.

El duelo es la manifestación externa de la pérdida y la aflicción. Este luto incluye conductas y rituales que son específicos a la cultura, personalidad y religión de cada persona. El duelo y el luto forman parte del proceso de aflicción.

La aflicción implica la sensación de muchas emociones diferentes a través del tiempo, lo que eventualmente ayudará a que la persona acepte la pérdida de un ser querido. Pero hay que tener en cuenta que la aflicción no es igual para todos. Cada pérdida es diferente.

Proceso de la aflicción

Muchas personas piensan que la aflicción es una sola instancia, o que es un periodo corto de dolor o tristeza como respuesta a una pérdida, como por ejemplo, las lágrimas derramadas en el funeral de un ser querido. Sin embargo, la aflicción puede perdurar por mucho tiempo al incluir todo el proceso de lidiar emocionalmente con la pérdida. La aflicción normal nos permite eventualmente dejar ir a un ser querido y seguir adelante de una forma saludable.

La aflicción es dolorosa, pero es importante que expresen su aflicción aquellas personas que han sufrido una pérdida. También es importante que se les brinde apoyo a través de este proceso. Cada persona se afligirá por la pérdida de sus seres queridos de formas distintas. La duración y la intensidad de las emociones que las personas experimentan varían de acuerdo a cada persona.

Aunque algunas personas han descrito la aflicción como un proceso que sucede en fases o etapas, a menudo no se siente como tal para la persona que se encuentra en luto. Puede que se sienta más como una montaña rusa emocional, con subidas y bajadas que dificultan ver cualquier progreso en el proceso de sobrellevar la pérdida. Puede que una persona se sienta mejor por algún tiempo, solo para después volver a entristecerse. Algunas veces, las personas se preguntan por cuánto tiempo durará su aflicción y cuándo podrán experimentar algún alivio. No hay respuesta para esta pregunta, pero algunos de los factores que pueden contribuir a la intensidad y duración de la aflicción son:

  • El tipo de relación que usted tenía con la persona que falleció.
  • Las circunstancias de su muerte.
  • Sus propias experiencias de vida.

Los estudios han identificado los estados emocionales que las personas experimentan durante la aflicción. Generalmente, los primeros sentimientos en la aflicción incluyen consternación o aturdimiento. Después, a medida que la persona asimila cómo su vida ha sido afectada por la pérdida, las emociones comienzan a surgir. La sensación inicial de incredulidad a menudo es remplazada por una conmoción que puede incluir enojo, desolación, incertidumbre o negación. Estos sentimientos pueden surgir y disiparse a lo largo de mucho tiempo. La etapa final de la aflicción es en la que las personas encuentran maneras de asimilar y aceptar la pérdida.

Consternación, aturdimiento e incredulidad por lo general surgen primero

A menudo, la primera reacción es la consternación, es decir, el impacto, el aturdimiento y la incredulidad. Esto puede durar algunas horas, o perdurar días o semanas. Durante este tiempo, la persona en duelo se podría sentir emocionalmente “desconectada” del mundo. No obstante, puede que la consternación sea interrumpida por momentos de angustia que con frecuencia surgen por cosas que hacen recordar la pérdida de la persona fallecida. Puede que la persona se sienta agitada o débil, que llore, que realice actividades sin propósito alguno, o que se inquiete con pensamientos o imágenes de la persona fallecida.

Con frecuencia, en este momento se llevan a cabo rituales específicos del luto, como la reunión de familiares y amigos, así como los preparativos del funeral y el entierro, o preparación física final de la persona fallecida. Por lo general las personas en esta etapa no se les deja solas. Algunas veces la sensación de aturdimiento puede persistir mientras la persona asiste a todos los rituales sin realmente estar al tanto de lo que esté pasando.

Enfrentar la pérdida hace que surjan sentimientos de dolor

En algún punto, la persona comienza a asimilar la pérdida y el aturdimiento desaparece. Esta es la parte del proceso de aflicción, algunas veces conocida como enfrentamiento, en la que los sentimientos de pérdida son más intensos y dolorosos. En estos momentos la persona empieza a confrontar la pérdida y a lidiar con los cambios que ésta trajo a su vida.

Las personas tienden a lidiar con la pérdida de muchas maneras diferentes, por lo tanto puede que haya muchas emociones diferentes, pero igualmente intensas. Durante este tiempo, la aflicción suele presentarse como olas de angustia. Puede que la persona luzca desorganizada o que tenga dificultad para recordar y pensar, así como para realizar las actividades cotidianas. Esto puede durar de semanas a meses. La persona que está pasando por un proceso de aflicción puede presentar algunos o todos los siguientes síntomas:

  • Aislamiento social
  • Dificultad para pensar y concentrarse
  • Inquietud y ansiedad algunas veces
  • Falta de deseos por comer
  • Apariencia de tristeza
  • Depresión
  • Sueños con la persona que ha muerto (incluso podría tener breves alucinaciones de oír o ver a la persona que ha muerto)
  • Pérdida de peso
  • Dificultad para dormir
  • Cansancio o debilidad
  • Preocupación por la muerte o eventos relacionados con la muerte
  • Búsqueda de razones para la pérdida (algunas veces con resultados que no tienen sentido para otros)
  • Concentración en errores, reales o imaginarios, que cometió con la persona que ha muerto
  • Sensación de cierta culpabilidad por la pérdida
  • Sentimiento de soledad y distanciamiento de las otras personas
  • Expresión de ira o envidia al ver a otras personas unidas con sus seres queridos

Generalmente es durante este periodo que una persona en proceso de aflicción necesita el mayor apoyo emocional. La búsqueda de fuentes de apoyo puede ser la clave para la recuperación y aceptación de la pérdida para esta persona. Los familiares, amigos, grupos de apoyo, organizaciones comunitarias, o profesionales de la salud mental (terapeutas u orientadores) pueden ser fuentes de apoyo.

Aceptar la pérdida implica tener que aprender a cómo vivir sin ese ser querido

En este punto, la gente ha empezado a reconocer lo que la pérdida implicará en la vida diaria. Han experimentado el dolor de la aflicción. Generalmente, uno acepta la pérdida lentamente durante los meses subsecuentes. Esta aceptación incluye ajustarse al diario vivir sin el ser querido.

Al igual que las primeras partes del proceso, la aceptación no ocurre de un día para otro. Es común que tome un año o más para asimilar los cambios emocionales y los cambios en su vida que ocurren a partir de la muerte de un ser querido. La intensidad del pesar puede ser menos intensa, aunque es normal que las personas continúen sintiéndose en cierto grado emocionalmente involucradas con el ser querido durante muchos años después de su muerte. Con el transcurso del tiempo, la persona debe poder recuperar la energía emocional que se invirtió en la relación con el ser querido, y usar esa energía en otras relaciones.

La aflicción puede perdurar por muchos años

No obstante, el ajuste no significa que todo el pesar termina para la persona que era muy cercana al ser querido. La aflicción por la que se atraviesa cuando se pierde a alguien que era muy cercano incluye la pérdida del futuro que esperaba tener con esa persona. Esto también necesita enfrentarse como parte del luto. La sensación de pérdida puede durar por décadas. Por ejemplo, años después de que uno de los padres haya muerto, el duelo por la ausencia de la persona puede aún ser recordado por un evento en el que normalmente la persona fallecida estaría presente. Esto puede ocasionar que las personas vuelvan a sentir emociones fuertes, lo cual puede hacer necesario el proceso de luto de otra parte de la pérdida.

La aflicción después de la pérdida de un ser querido debido a una enfermedad prolongada

La aflicción que se siente cuando la pérdida ocurre después de una enfermedad prolongada puede ser diferente a la pérdida por muerte súbita. Cuando alguien confronta una enfermedad terminal, los familiares y amigos, y hasta el mismo paciente podrían comenzar a afligirse en respuesta a la expectativa de muerte. Esto es una respuesta normal conocida como aflicción anticipatoria. Podría ser que sirva para que las personas completen asuntos pendientes y que los seres queridos se preparen para el momento real de la pérdida, aunque podría no aminorar el dolor que sentirán cuando la persona fallezca.

Por lo general, el periodo de tiempo inmediatamente anterior a la muerte es un tiempo de preparación física y emocional para las personas cercanas. Durante esta etapa, sentir una necesidad de apartarse emocionalmente de la persona que está enferma es normal.

Muchas personas consideran que están preparadas para la pérdida debido a que se espera la muerte del ser querido, pero cuando llega el momento real del fallecimiento, aún puede resultar impactante y causar sentimientos inesperados de tristeza y pérdida. Para la mayoría de las personas, la muerte real da comienzo al proceso normal de la aflicción.

La aflicción puede manifestarse de maneras inesperadas

Una persona que haya tenido una relación difícil con la persona fallecida (algún persona con quien había una relación abusiva, resentida o de abandonamiento, por ejemplo) a menudo se sorprende tras la muerte del paciente debido a las emociones tan dolorosas que experimenta. No es inusual que surja un profundo desconsuelo conforme la persona en luto se aflige por la relación que desearía haber tenido con la persona fallecida, y no tener oportunidad de haberla logrado.

Podría ser que algunas personas experimenten alivio, mientras que otras se pregunten por qué no experimentaron sentimiento alguno sobre la muerte de dicha persona. Cuando la persona en luto tuvo una relación difícil o distante con la persona fallecida, el arrepentimiento y la culpa también son comunes. Todo esto es parte del proceso de asimilación y resignación.

Obtener ayuda durante el proceso de la aflicción

Las sesiones de asesoría emocional para el duelo constituyen un tipo de ayuda profesional. Puede que tenga forma de encontrar esta asesoría a través de los servicios de referencia de su proveedor de atención médica (médico, enfermera o trabajador social). Este tipo de atención ha mostrado que reduce el nivel de angustia que enfrentan las personas después de haber perdido a un ser querido, pues les ayuda a pasar con más facilidad por las fases de la aflicción. Además, la asesoría para el duelo puede ayudar a las personas a ajustarse a sus nuevas vidas sin el ser querido.


Fecha de última actualización: 02/14/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/14/2013