Cuando el final está cerca

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Síntomas físicos en los últimos dos a tres meses de vida

Esta información ha sido redactada para la persona con cáncer, pero puede también ser útil para las personas que cuidan, quieren y apoyan a un ser querido durante su estado avanzado con la enfermedad. Esta información puede ayudarle a encontrar respuestas a sus preguntas e inquietudes durante estos tiempos tan delicados y difíciles.

A continuación se listan algunas de las cosas por las que una persona suele pasar cuando se aproxima el momento de su muerte. También procuramos ofrecer algunos consejos prácticos sobre qué puede hacerse para ayudar a mantener estos síntomas bajo control. Asegúrese de informar a su equipo de atención médica sobre cómo sigue su estado de salud. No asuma que es normal sentirse mal o vivir con malestar. A menudo hay formas de poder ayudarle a sentirse mejor.

Cansancio

Saúl, de 60 años, con cáncer en etapa avanzada: “Me siento como un motor que ha perdido su potencia. Parece como si tuviera la energía para apenas hacer solo una o dos cosas pequeñas y más nada, habiendo gastado mi suministro de energía para ese día. Estoy cansado de estar cansado, lo cual es muy frustrante”.

El cansancio es una sensación de debilidad física, mental y emocional. El cansancio relacionado con el cáncer a menudo se define como una sensación extrema de cansancio que no se alivia con el descanso. Casi todas las personas con cáncer avanzado presentan este síntoma.

¿Qué puede hacer para sobrellevar el cansancio?

Para atender el cansancio, primero, hay que controlar los síntomas que lo empeoran, como el dolor o el estreñimiento. Luego, usted puede incluso prevenirlo más al cuidadosamente equilibrar el descanso con la actividad. Su equipo de atención médica y cuidadores de su salud pueden ayudarle a encontrar las maneras de controlar estos problemas que pueden hacer que el cansancio empeore. Dígales cómo se siente y pruebe diferentes alternativas para ver si son útiles en aliviar su cansancio.

Algunos medicamentos pueden también hacer que sienta cansancio. Puede que requiera hablar con su equipo de atención médica sobre cambiar de medicamentos o tomarlos a distintas horas. Incluso podría dejar de tomar los medicamentos que no están siendo útiles o que ya no son necesarios.

Cuide de su seguridad durante la actividad física. Si siente que no tiene equilibrio al estar de pie, asegúrese de tener ayuda mientras camina. Puede que sienta mayor seguridad si dispone de un andador o silla de ruedas. Su médico o equipo de atención de hospicio pueden ayudarle a conseguir el equipo que requiera para que tenga más comodidad y seguridad.

Planifique las actividades alrededor de los momentos en los que mejor se sienta y que tenga la mayor energía. Siéntese al aire libre, escuche música, dé un paseo en automóvil, pase el tiempo viendo cómo se prepara la comida; la distracción y la estimulación de sus sentidos puede que ayuden a aliviar el cansancio.

Algunas personas encuentran útil el uso de un retrete (inodoro) portátil al lado de la cama, ya que de esta manera se ahorra el esfuerzo de desplazarse hacia o desde el cuarto de baño. Programe una pausa de descanso al levantarse de la cama de tal forma que pueda recuperar energías mientras permanece sentando(a) en ella. Tome cortos periodos de descanso durante las actividades, y tenga sillas alrededor.

Puede que algunas personas descubran un temor al dormir por miedo a que ya no vayan a despertar. Esto es un temor natural y muy real. El necesitar más tiempo para dormir es normal durante los últimos meses de vida. El distanciamiento de las personas, el retraerse y concentrarse en sí mismo(a) y hablar menos también es común en estos momentos. Aunque algunas personas desean rodearse de familiares y amigos, otras eligen tener un entorno tranquilo, pacífico y sin ruido. Esté atento(a) a lo que su cuerpo desea. Dígale a los demás lo que quiere y ahorre su energía para las cosas o las personas que sean más importantes para usted. Concentrarse en aprovechar al máximo cada momento es una forma adecuada de canalizar sus preocupaciones y miedos.

Dolor

Juan, de 47 años: “Necesito la morfina para poder hacer las cosas que deseo hacer. Siempre y cuando permanezca en cama me siento bien y sin dolor, ¡pero no quiero pasar el resto del tiempo acostado!”.

La gente con cáncer a menudo teme al dolor más que a cualquier otra cosa. El tener dolor puede hacerle sentir irritable, dormir mal, reducir su apetito y perder su concentración, entre otros. Pero el dolor puede controlarse con ayuda de profesionales que se especializan en ello. Es importante saber que el dolor no tiene por qué formar parte de la muerte. Si siente dolor, es muy importante hablar con su equipo de atención médica. Ellos deberán comprender que su dolor es lo que sea que usted les está diciendo, y usted deberá esperar que su dolor pueda ser controlado. Usted y su equipo deben trabajar en conjunto para reducir el sufrimiento, aliviar el dolor y mejorar su calidad de vida.

Su equipo de atención médica deberá consultar con usted con frecuencia para determinar cuánto dolor está teniendo. Es importante mantenerles al tanto sobre todos los cambios en su dolor y otros síntomas. Necesitarán que usted les diga qué tan bien cada plan para el control del dolor está funcionando. No se desanime si sus medicamentos deben modificarse algunas cuantas veces para conseguir el mejor control del dolor con el menor número de efectos secundarios. Puede que quiera pedir al equipo de atención médica que le recomiende a un especialista contra el dolor si no ha sido posible controlar el dolor.

Describa su dolor tan detalladamente como le sea posible, incluyendo:

  • En dónde lo siente
  • Cómo siente el dolor
  • Cuánto tiempo dura
  • Cuándo comenzó el dolor
  • Qué lo alivia
  • Qué lo empeora

El llevar un registro del dolor y de toda esta información puede ser de utilidad. A menudo su equipo de atención médica le pedirá que describa su dolor usando una escala de 0 a 10, siendo 10 el nivel máximo de dolor que pueda uno imaginar y 0 sin dolor en lo absoluto. El usar esta escala de dolor es también útil para poder describir el efecto que tienen las medidas que se toman para combatirlo. Usted puede encontrar un /ssLINK/pain-diary-worksheetdiario sobre el control del dolor y mucha más información sobre el manejo del dolor en línea o nos puede llamar para solicitar copias gratis.

Tipos de medicamentos contra el dolor

La enfermera o el médico evaluará su dolor y determinará el nivel o grado promedio de dolor que usted experimenta. Hoy en día se dispone de muchos analgésicos diferentes que van desde el acetaminofeno (Tylenol®) hasta los opiáceos (medicamentos similares a la morfina).

También hay muchas formas de medicina contra el dolor, tales como opioides de acción y liberación prolongada que se usan las veinticuatro horas del día. Estos medicamentos de acción prolongada funcionan al mantenerse constantemente en los niveles sanguíneos, lo cual ayuda a mantener el dolor bajo control de forma nivelada por periodos prolongados de tiempo. Los medicamentos de rescate de acción inmediata pueden usarse para controlar rápidamente el dolor.

Los analgésicos opioides existen en muchas formas y pueden ser administrados de muchas maneras. Los parches que se pegan sobre la piel, las grageas o pastillas para chupar (en lugar de tragarse de inmediato), las píldoras que se colocan debajo de la lengua e incluso los supositorios pueden utilizarse cuando sea necesario.

A veces, el dolor demasiado intenso puede controlarse más efectivamente con una bomba que suministra el medicamento ya sea bajo la piel (subcutáneamente) o a través de una vena (intravenosamente). Si usted necesita este tipo de control del dolor, aún puede recibirlo en casa.

Es muy común que una persona con cáncer tome más de un medicamento para controlar el dolor crónico y el dolor emergente. Además, algunas personas necesitan dosis más altas de opioides que otras. No se inquiete si encuentra que está tomando una gran cantidad de medicamentos. Esto no tiene nada que ver con que no pueda tolerar el dolor, ni significa que usted sea una persona quejumbrosa. Los cuerpos de algunas personas requieren menos medicamentos, mientras que los de otras requieren más, para que el dolor permanezca bajo control.

Con el transcurso del tiempo, puede que también vea que requiere de mayores dosis de analgésicos debido a que ya no están funcionando como antes lo hacían. Esto se debe a que el cuerpo se ha hecho resistente al medicamento que ahora surte un menor efecto. El necesitar incrementar su dosis medicinal no significa que ya pronto vaya a morir. De hecho, hay evidencia que demuestra que un alivio insuficiente del dolor puede acelerar la muerte.

En ocasiones, puede que se usen otros medicamentos. Por ejemplo, ciertos antidepresivos o anticonvulsivantes (medicamentos para el control de convulsiones) a menudo funcionan bien contra el dolor en las terminales nerviosas. Puede que se use esteroides para ayudar con ciertos tipos de dolor, como aquel causado por la hinchazón o inflamación. Estas medicinas a menudo se dan junto con los opioides.

Señales de que una persona siente dolor

Si el paciente no puede comunicar el dolor que puede estar teniendo a los cuidadores de su salud, existen señales que ellos pueden observar que les indiquen la presencia de dolor o malestar. Entre algunas de estas señales de dolor que puede que observen se incluye:

  • Respiración sonora: respiros agitados, bruscos o rápidos
  • Expresiones auditivas de dolor: gemidos, quejidos o lamentaciones
  • Expresiones faciales: expresión de tristeza, tensión, temor, enojo o llanto
  • Lenguaje corporal: tensión, puños apretados, rodillas tiesas, rigidez, agitación o acciones que aparentan que desea escapar de la zona donde está el dolor
  • Movimiento corporal: cambiar de posición buscando comodidad sin lograrlo

El poder identificar esto y recibir el medicamento correspondiente contra el dolor es útil para que el cuidador pueda ofrecer una atención adecuada que le brinde al paciente la comodidad posible.

Otras maneras de ayudar a aliviar el dolor causado por cáncer

Con ciertos tipos de dolor, los médicos pueden realizar procedimientos especiales como obstrucciones de las terminales nerviosas, tratamientos con radiación dirigida e incluso operaciones quirúrgicas para controlar el dolor. Si su dolor no se encuentra bien controlado, podría ser que su médico le refiera con un especialista en el control del dolor. Este especialista podría contar con distintas opciones para ayudarle.

Las medicinas y procedimientos médicos no son las únicas formas de aliviar su dolor. Existen otras cosas que puede hacer. Algunas personas encuentran útiles las distracciones como la música, las películas, una conversación o juegos. El uso de calor, frío, o masaje en el área que causa dolor puede ser útil. Los ejercicios de relajación y la meditación pueden ayudar a aliviar el dolor y a reducir la ansiedad en algunas personas. Tenga en cuenta que para la mayoría de las personas con dolor asociado con el cáncer, estas medidas solas no son suficientes para manejar el dolor, pero puede que ayuden a mejorar su comodidad cuando se emplean con medicamentos contra el dolor.

Cambios en el apetito

Margarita, de 34 años: “Simplemente no puedo comer, pero sé que debo hacerlo para seguir viva. Mi esposo e hijos se desesperan cuando no como... a veces yo misma me asusto al no sentir ganas de comer. Quiero hacerlo, pero no puedo”.

A medida que transcurre el tiempo, su cuerpo pareciera que se desacelera. Tal vez sienta que el cansancio es mayor, o quizás sienta que el dolor está empeorando. Puede que se sienta más retraído(a) y que esto ocasione que coma menos y pierda peso. Esto es una parte normal en los últimos meses de vida, pero puede que sea el comienzo de una batalla entre usted y sus seres queridos.

Al estar teniendo menos movilidad, tiene menos energía, menos hambre y por lo tanto menos deseos de comer. La comida deja de resultarle grata a su sentido del olfato y del gusto. Parece que está sintiendo saciedad más rápido y disminuyen los alimentos que le apetece consumir. Mientras esto sucede, las células cancerosas pueden competir con las células normales de su cuerpo por los nutrientes que sí logra ingerir.

Evite las peleas con familiares por la comida

Puede resultar muy molesto para su familia ver que está comiendo menos. Para ellos, su interés por la comida puede que represente su interés por la vida. Al rechazar la comida, puede que para su familia parezca que está escogiendo reducir su tiempo de vida. Puede que la familia se lo tome personal y piense que quiere dejarlos ya, o que busca acelerar su muerte (incluso de forma inconsciente).

Es importante que usted y sus seres queridos hablen de estos asuntos. Los últimos meses de su vida no deben ocuparse con peleas por la comida. La pérdida del apetito y el no poder comer sucede a la mayoría de los pacientes de cáncer antes de morir. Es normal en los últimos meses de vida que algunas partes de su cuerpo comiencen a desacelerarse y que eventualmente se inhabiliten. El no tener ganas de comer no debe verse como una señal de que quiere dejar de vivir, ni que quiera abandonar a su familia. Esto es normal en el proceso de la muerte. Explique a sus seres queridos que aprecia profundamente sus esfuerzos por alimentarle y que entiende que conforman muestras de amor. Dígales que no está rechazando su amor, pero que su cuerpo está limitando los nutrientes que necesita.

Su cuerpo está experimentando cambios que tienen un efecto directo en su apetito. Los cambios en el gusto y el olfato, sequedad de la boca, cambios en el estómago y los intestinos, falta de aliento, náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento son solo algunas de las cosas que dificultan su capacidad de comer. Los efectos secundarios de los medicamentos, el estrés y la angustia espiritual también son factores que pueden generar falta de apetito.

Algunas de las causas pueden controlarse con tratamiento médico. Por ejemplo, es posible brindar apoyo nutricional mediante sugerencias sobre cómo aprovechar el máximo de cada bocado, o mediante bebidas o suplementos nutricionales. También hay medicinas que pueden estimular su apetito, disminuir la náusea y que ayuden a desplazar los alimentos en el estómago de una forma más rápida. Tal vez le sorprenda ver que puede lograr volver a comer más con los demás en la mesa. Es posible que pueda tener comidas más pequeñas y frecuentes, o bocadillos frecuentes durante el día en lugar de tener las tres comidas acostumbradas. Puede que estas medidas funcionen para algunas personas, pero no serán útiles para la mayoría de las personas que están muy próximas a morir. (Lea “Cuando la muerte se aproxima”). En etapas más avanzadas, estos esfuerzos pueden incluso provocar que la persona se sienta peor.

Resulta importante reconocer cambios en el apetito de manera que pueda recibir ayuda cuando sea necesario. Consulte con su equipo de atención médica sobre cuánto ha estado comiendo y sobre si es necesario tomar medidas al respecto.

Dificultades para respirar

Enrique, de 78 años: "Se me dificultaba respirar. ¡Pensé que este ataque nunca terminaría y que esta era la forma en que iba a morir!"

El solo hecho de pensar sobre los problemas para respirar puede resultar aterrador. La dificultad para respirar o falta de aliento es muy común en personas con cáncer avanzado, pero puede atenderse durante el final de la vida.

Puede que sienta que le falta el aliento o que tenga la necesidad de respirar más rápida y enérgicamente de lo normal. Podría ser que siente como si hubiera algún líquido en sus pulmones que provoca deseos por toser. A menudo estos síntomas aparecen y desaparecen. Dígale a su equipo de atención médica si usted está teniendo problemas de respiración para que pueda recibir ayuda de ellos.

Se pueden tomar varias medidas para facilitar su respiración:

  • Sentarse en posición recta
  • Apoyarse con el uso de almohadas
  • Recostarse sobre una mesa
  • A veces el oxígeno suministrado a través de un tubo pequeño por debajo de su nariz aliviará la mayoría de sus síntomas.
  • Los analgésicos opioides pueden ser efectivos en reducir la falta de aliento y relajar su respiración.
  • Si existe líquido en sus pulmones, se puede administrar medicamento que desacelere su acumulación.
  • A veces el abrir una ventana, una temperatura ambiente más fresca, o tener un ventilador encendido frente a su rostro ayudarán a que se sienta menos ansioso por recibir aire.
  • Le pueden enseñar técnicas de respiración y relajamiento para cuando experimente los problemas al respirar.
  • Los medicamentos para reducir la ansiedad le pueden ayudar a preocuparse menos sobre la falta de aliento.

Muchas personas con cáncer temen que este problema empeore conforme progresa la enfermedad. Hay medidas que se pueden tomar para controlar cada cambio en su condición que permiten tratar cada problema. Al igual que con el dolor, el equipo de profesionales que atiende su salud, deberá poder ayudarle con sus problemas para respirar.

Referencias

Coyle N and Ferrell BR. Textbook of Palliative Nursing. New York: New York, Oxford University Press. 2001.

Foley KM, Back A, Bruera E, et al. When the Focus is on Care: Palliative Care and Cancer. Atlanta, Georgia: American Cancer Society. 2005.

National Comprehensive Cancer Network. NCCN Clinical Practice Guidelines in Oncology. Palliative Care – Version 1.2016. Accessed at nccn.org on April 26, 2016.


Fecha de última actualización: 04/29/2016
Fecha de último cambio o revisión: 07/13/2016