Apoyo a los niños cuando un familiar tiene cáncer: cómo afrontar el diagnóstico

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¿Cómo puedo asegurarle a mi hijo que todo saldrá bien?

Los padres probablemente no pueden ofrecer el tipo de tranquilidad completa que les gustaría ofrecer cuando se les informa que tienen cáncer, ya que nadie sabe realmente en ese momento cómo responderá al tratamiento y que realmente todo va a salir bien. Y querrá evitar decir esto en caso de que no sea verdad, ya que podría perder la confianza del niño. Pero hay cosas que los padres pueden hacer que ayudarán a sus hijos a sobrellevar la situación.

Los padres pueden tranquilizar a sus hijos al decirles que sin importar lo que pase, alguien siempre estará para cuidarlos. Si el padre o la madre se siente enfermo(a), se harán los arreglos para que alguien le sustituya. La preocupación más importante para los niños en cualquier edad es su propio sentido de seguridad. Los niños dependen de sus padres para sus necesidades físicas básicas y emocionales. El cáncer de alguno de los padres puede hacer sentir a las familias que sus vidas están totalmente fuera de control.

Durante este tiempo, es importante darse cuenta que es probable que toda la familia se sienta ansiosa e inestable. La persona con cáncer necesitará hacer viajes al hospital o centro de tratamiento, tomará tiempo para ausentarse de su trabajo, las tareas domésticas cambiarán y los miembros e la familia sentirán (y mostrarán) todo tipo de emociones. A pesar de todo esto, los padres deben tratar de mantener la vida de sus hijos lo más normal posible. Aunque esto puede parecer difícil de lograr, por lo general es posible reorganizar las rutinas de la familia, al menos por un periodo temporal.

Cuando hable sobre su diagnóstico y tratamiento, es buena idea que prepare a sus hijos para el hecho de que se necesitarán hacer ciertos cambios en las rutinas familiares. Los padres necesitarán pedir a otros que les sustituyan durante los periodos activos del tratamiento. Tal vez un pariente se mudará por un tiempo para ayudar si el padre o la madre necesitan permanecer en el hospital. Quizá el padre enfermo tiene amigos que se ofrecen para preparar por turnos las cenas de la familia. Puede que un pariente o amigo se ofrezca para recoger al niño de la escuela o para llevarle a sus clases de música o entrenamientos deportivos. Acepte la ayuda ofrecida y procure buscar el apoyo que usted y sus hijos necesitarán en estos momentos. Los seres queridos, amigos, vecinos y hasta los padres de los amigos de los hijos pueden ser de gran ayuda para que la vida siga tan normal como sea posible.

Cuando se explican estos cambios a los niños sobre las rutinas familiares, se da un fuerte mensaje de que Mamá o Papá sigue al mando y que las necesidades del niño no serán olvidadas. La vida seguirá lo más normal posible, tomando en cuenta la crisis que la familia está enfrentando. Los hijos no quedarán solos por su cuenta. Los padres deben confirmar que nadie está feliz de que la vida parezca estar de cabeza ahora, lo cual no durará por siempre. Mientras tanto, repita a sus hijos constantemente que los quiere y que está haciendo todo para que siempre sean atendidos.

A veces los hijos reaccionan de forma temperamental a los cambios en la rutina. Los padres puede que sientan frustración y enojo a medida que tratan de satisfacer las necesidades de todos. Tenga en cuenta que no es culpa de nadie cuando un padre llega a tener cáncer y nada podrá cambiar eso. Pero las personas tienen opciones sobre cómo manejar la situación. Dentro de las circunstancias, busque aquello en los niños tengan la opción a escoger, por ejemplo, quién quisieran ellos que los esperara cuando llega el autobús de la escuela, o qué les gustaría llevarse consigo cuando van a la casa de un vecino después de la escuela.

No dedique mucho tiempo en discusiones, algunas veces esa es la manera como las cosas tienen que ser por ahora. No se espera que a los niños les guste que sus rutinas se alteren, a los adultos tampoco les gusta. Los padres pueden reconocer esto ante sus hijos junto con el hecho de que ellos tienen derecho a sentirse enojados y perturbados ahora. Aunque los padres no pueden resolver la situación, deben estar atentos sobre cómo se están sintiendo sus hijos.

Las necesidades de los niños varían dependiendo de las edades. Los niños pequeños tienen necesidades de supervivencia básicas y son más dependientes de los padres para sentirse seguros. Los adolescentes presentan retos especiales debido a que tienden a probar su necesidad de independencia. Pero es normal que se les pida que estén ahí para apoyar durante la ausencia o enfermedad de alguno de sus padres. Puede que haya ocasiones en las que haya una línea muy delgada entre pedirle ayuda a un adolescente y darle demasiadas responsabilidades. Puede que los padres requieran reconocer los deseos de independencia que son naturales en sus hijos adolescentes. Asegurarles que sabe que ellos necesitan su propio tiempo y espacio a pesar del hecho de que uno de los padres está enfermo puede ser de ayuda. También puede que sea útil programar reuniones familiares en la que los padres y los hijos puedan hacer una revisión de cómo van las cosas en la familia y decidir qué hay que cambiar y qué debe permanecer igual.

Para algunas familias puede ser difícil pedir ayuda. Puede que los miembros de la familia no vivan juntos o que haya tensiones o conflictos entre ellos. Por experiencia sabemos que las personas que intentan sobrellevar el cáncer por sí solas experimentan mayor dificultad. Trate de recordar que por lo general, las personas realmente desean ayudar y que si se les solicita, sentirán que son útiles y necesarias. Pero necesitará decirles exactamente lo que usted y su familia necesitan de las personas que ayudarán. Si no hay nadie disponible para ayudar, los pacientes y sus familiares deben buscar la orientación del trabajador social del hospital o de la enfermera en del consultorio del médico sobre cualquier agencia comunitaria que pueda ayudar.


Fecha de última actualización: 10/01/2012
Fecha de último cambio o revisión: 10/01/2012