Apoyo a los niños cuando un familiar tiene cáncer: cómo afrontar el tratamiento

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¿Qué se puede hacer si la gente pregunta a mi hijo sobre mi cáncer?

Podría también preparar a sus hijos para las preguntas que les hagan y ensayar con ellos lo que podrían responder cuando las personas les pregunten sobre su mamá o papá que de otra forma no les gustaría responder. Las preguntas sobre el cáncer de alguno de los padres pueden incomodar a los niños si no están preparados para responder.

Si los niños en la escuela hacen preguntas sobre cáncer, a continuación se ofrecen algunas formas en las que sus hijos pueden responder a las preguntas que de otra forma preferirían evitar:

  • es mejor que preguntes a la maestra o a una enfermera.
  • por preguntar, pero es difícil hablar de esto en la escuela.
  • sé la respuesta a esa pregunta.

Si los adultos o amistades de la familia hacen preguntas:

  • por preguntar, pero no sé cómo responder a eso muy bien.
  • ser que quieras mejor preguntarlo a Mamá o Papá (o el nombre de algún pariente).
  • sé la respuesta a esa pregunta.

Puede que el niño quiera dar seguimiento a la conversación de una forma amistosa con temas sobre la escuela, sugerir jugar si otro niño está haciendo preguntas o cambiar a otro tema de conversación.

¿Qué se puede hacer si mi hijo parece alterarse o sentir vergüenza sobre los efectos secundarios del tratamiento?

Los niños van a tener alguna reacción sobre los cambios físicos generados por el tratamiento. Y estas reacciones tienden a manifestarse sin filtros, siendo crudamente honestas. El tratar de prepararlos puede ser útil, pero cuando los cambios empiezan a manifestarse, puede que causen un impacto en los niños.

La caída del cabello es un buen ejemplo. Sin importar qué tan bien piense que sus hijos comprenden lo que va a pasar, cuando finalmente ocurre, éstos tendrán una reacción. La caída del cabello causa un efecto tan dramático que muchas personas al inicio reaccionan negativamente. El verse en el espejo es un recordatorio constante de que su vida no es la misma. La forma en que usted reaccione afectará la forma en como su hijo reaccionará. Aunque puede que tanto usted como su hijo estén alterados por la caída de su cabello, procure equilibrar sus pensamientos al recordar que el propósito de la quimioterapia es combatir las células cancerosas. A pesar de que luce muy diferente, la mayoría de la gente considera que esto vale la pena si el tratamiento es exitoso. Puede admitir con sus hijos que el haber perdido su cabello es algo que le altera, pero sus niños observarán que lo ha aceptado y por tanto, ellos lo aceptarán también.

Los niños pueden ser muy sensibles a la manera en que otras personas reaccionan, quienes probablemente tengan mucha curiosidad por lo que esté pasando. Puede que esto sea más difícil para los adolescentes que para los niños, ya que tienden a pensar constantemente sobre la apariencia física y temen ser percibidos como algo que no sea "normal". Con una pequeña advertencia con antelación, puede que sea más fácil para ellos sobrellevar los cambios en su aspecto. Hable con ellos sobre lo que pueden decir si sus amigos comienzan a hacer preguntas sobre su salud. Asegúreles que hará su mejor intento de ayudarles a que se sientan tan cómodos como sea posible hasta que las cosas regresen a la normalidad.


Fecha de última actualización: 08/27/2012
Fecha de último cambio o revisión: 08/27/2012