Apoyo a los niños cuando un familiar tiene cáncer: cómo afrontar la recurrencia o la enfermedad progresiva

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¿Cómo responder a las preguntas de "por qué"?

Tanto los adultos como los niños se enfrentan al "¿por qué?" durante el diagnóstico, tratamiento y especialmente si hay recurrencia. Esta pregunta se hace más intensa entre más se agrava la situación.

¿Por qué a mí?

Para algunas personas, buscar la respuesta a la pregunta "¿por qué?" puede causar muchas noches de insomnio y una increíble búsqueda interior. Otras se dan cuenta que en realidad no importa la causa por la que algo ha pasado; lo más importante es cómo enfrentarlo. Muchas personas piensan que si supieran la razón por la que algo sucedió (y entonces poder comenzar o dejar de hacer algo), la situación podría cambiar de alguna manera. Si bien esta idea no es necesariamente racional, ilustra la manera en la que la gente piensa. Todos buscamos las razones de lo que acontece en nuestras vidas. Es difícil aceptar que el cáncer puede ser un acontecimiento arbitrario y que tal vez no exista una causa por la que una persona desarrolle cáncer. Muchas cosas pueden incluir en el desarrollo del cáncer: éstas pueden ser genéticas, ambientales o relacionadas con algo que una persona hizo. La mayoría de las personas nunca saben por qué tienen cáncer, por lo que tratar de encontrar la respuesta a esta pregunta sólo provoca enojo, tristeza y frustración.

Está bien informar a su hijo que esta clase de cuestionamientos no son útiles. Puede explicar que en lugar de tratar de encontrar una razón, podría dedicar sus energías en tratar de recuperarse y disfrutar el tiempo con todos.

Lo más importante en responder a la pregunta "¿por qué?" no va a cambiar lo que sucederá posteriormente. Preocuparse "¿por qué?" puede drenar la energía de la gente que podría ser mejor utilizada para lidiar con la enfermedad. Tome en consideración recibir asesoría si se ve sin la capacidad de superar esta pregunta.

¿Fue por algo que haya hecho?

Para algunas personas, podría ser que la respuesta a "¿por qué?" la asocien con algo que hicieron, como fumar, beber o asolearse en exceso. Estas personas pueden tener una experiencia más difícil con sus decisiones debido a la culpabilidad que sienten de haber hecho algo que pudo haber ocasionado su cáncer. Su trabajo consistirá en perdonarse a sí mismos. Si no pueden dejar de culparse, la experiencia de vivir con el cáncer se torna mucho más pesada. Muchas veces, para lograr superar estos obstáculos resulta útil hablar con un trabajador social de oncología o con un asesor sobre cáncer.

Los niños ven y oyen mucha información sobre la salud y la enfermedad: en la escuela, en Internet, en la televisión o a través de hablar con sus compañeros. Parte de esta información es acertada y gran parte no lo es. Puede que algunas partes sean mal comprendidas al ser repetidas por el niño o por quien las escuche. Pida a sus hijos que le cuenten lo que saben o lo que han escuchado sobre el cáncer antes de hablar del tema. En la mayoría de los casos, honestamente puede decir que los médicos desconocen por qué un padre desarrolla cáncer.

En los casos en los que los hábitos de la persona hayan podido contribuir a la causa del cáncer (como el tabaquismo con el cáncer del pulmón), lo mejor es admitirlo y expresar su arrepentimiento. Puede que los niños expresen enojo, algo que deberá esperar que suceda al ser normal. Permítales que desahoguen su malestar, si es necesario, consiga ayuda emocional para sobrellevar estos sentimientos y anime a sus hijos a aprender de los errores que usted cometió.

También debe dejar claro en los hijos que el cáncer no es contagioso, ni que lo contrajo de nadie, así como que no existe riesgo de que alguien en la familia pueda "pescar" esa enfermedad. Puede que requiera decir esto más de una vez.

Se deberá decir a los niños que aunque nadie lo sabe de forma segura por qué la gente llega a tener cáncer, lo que sí es seguro es que el niño no hizo nada que haya provocado el cáncer en la familia. Esto es algo que debe estarse recordando clara y frecuentemente a sus hijos. De lo contrario, los niños pudieran creer que fue algo que ellos hicieron o no hicieron lo que causó el cáncer.


Fecha de última actualización: 10/01/2012
Fecha de último cambio o revisión: 10/01/2012