Apoyo a los niños cuando un familiar tiene cáncer: cómo afrontar la recurrencia o la enfermedad progresiva

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¿Cómo reaccionan los niños a la posible muerte de uno de los padres?

Cada niño reacciona a este asunto complicado y doloroso a su propia manera. La respuesta depende de muchos factores, como la personalidad del niño, su relación con el padre enfermo, la edad del niño, su madurez y su necesidades de desarrollo junto con cuán cerca o distante se encuentre la muerte. Algunos niños se rehúsan a creer que su padre se encuentra gravemente enfermo y lo demuestran con su comportamiento. Por ejemplo, ellos no pueden aceptar que Papá no pueda jugar a la pelota con ellos, pueden volverse llorones e irritables, y pueden dejarse llevar por su tristeza y enojo negándose a seguir las reglas del hogar.

A veces los niños se alejarán y aislarán del resto de la familia o amigos. Puede que se nieguen a escuchar una explicación de lo que está pasando o que pretendan que nada está mal. Puede que los niños manifiesten un retroceso, en el sentido de que hagan cosas que solían hacer cuando eran más pequeños. Por ejemplo, puede que tengan problemas cuando el padre los deja en la escuela, tener pataletas o que cambien sus hábitos para ir al baño que ya tenían bajo control. Estos cambios en el comportamiento pueden ser muy frustrantes para un padre. Y estas cosas se dan cuando los padres tienen menos tiempo y energía de lo normal para sobrellevarlas. Los niños se comportan de esta manera a menudo porque aún carecen de la capacidad de poder reconocer y nombrar sus emociones. Ellos no cuentan con las palabras para hablar de la angustia que siente.

El enojo es probablemente la reacción más común al estrés por una enfermedad seria. También suele ser una de las más grandes dificultades que deben tratarse directamente. A muchos de nosotros se nos ha dicho de una u otra manera que no está bien estar enojados. La gente puede gastar demasiada energía ocultando estos sentimientos. Una de las razones por la que las personas reprimen el enojo, es porque expresarlo pueda que sea interpretado como un acto de furia y amenaza, lo cual puede ser algo muy temido y destructivo por las personas a su alrededor. Los niños y los demás seres queridos por lo general no sienten bienestar cuando uno de los padres pierde el control.

Enojarse no le desvaloriza como persona y tampoco significa que no está enfrentando bien la situación. El enojo es una reacción válida a la injusticia del cáncer y debe reconocerse como tal. Si usted como paciente o miembro de la familia puede exigir su derecho a sentirse traicionado por el impacto que el cáncer ha tenido en usted y su familia, será más fácil para sus hijos expresar también esos sentimientos normales. Tratar de ocultar estos sentimientos toma demasiada energía que sería mejor aprovechada de otras maneras.

Puede que el enojo represente una dificultad especial en los adolescentes. Recuerde que los adolescentes tienden a ser algo rebeldes y que les desagrada sentirse diferentes. Sentir enojo por la enfermedad es una capa adicional encima de sus inseguridades y angustias. Si ellos no hablan con sus padres, puede que acudan a otros adultos como maestros, pastores religiosos o sus entrenadores deportivos en la escuela. También hay muy buenos recursos a través de sitios Web y grupos de apoyo que pueden atraer a las personas dentro de este rango de edad (lea “¿Cómo puedo obtener más información?”).

¿Está bien si desahogo mi enojo?

Puede que sienta mucho enojo respecto a padecer cáncer de nuevo y que debe esconder dicho enojo con sus hijos. Pero resulta mejor hablar sobre su enojo contra el cáncer. Asegúrese muy bien de evitar desahogar su enojo contra sus hijos.

Usted también querrá animar a los niños a que expresen su frustración. Indíqueles que estar enojados no significa que se van a separar, o que su familia sufrirá más. Explíqueles que hablar tranquilamente sobre estos sentimientos puede unirlos más como familia. También explique a sus hijos que sabe que algunos de sus sentimientos de enojo no están directamente dirigidos a usted, aunque pueda que a veces parezca que sí lo estén. Dígales que usted entiende que el cáncer es realmente el causante de todo esto y que comparte sus sentimientos. Haga de esto una experiencia que los vincule y busquen la forma de liberar este enojo de forma conjunta.

Ayude a sus hijos a expresar lo que sienten.

A menudo, los niños, dependiendo de sus edades y de sus personalidades, intentan proteger a sus padres de sus verdaderos sentimientos. En cierto grado, todos hacemos esto con las personas que queremos. Preguntar a sus hijos si sienten enojo y asegurarles que sentirse de esta manera es normal podría abrir la puerta para una comunicación útil y un proceso de recuperación. Una tristeza profunda es a menudo lo que está por debajo del enojo o frustración, lo cual requiere reconocerse para poder ser expresado y superado. Mientras que estos sentimientos pueden ser dolorosos de expresar y escuchar, hablar de ellos abiertamente puede aminorar su efecto, lo cual ayuda a que la gente se sienta más unida.


Fecha de última actualización: 10/01/2012
Fecha de último cambio o revisión: 10/01/2012