Niños diagnosticados con cáncer: cómo afrontar el diagnóstico

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Cuando un niño tiene cáncer la crisis es para toda la familia.

El diagnóstico de cáncer en un niño o adolescente es un golpe devastador para los padres, hermanos y otras personas apegadas al niño en cuestión. El cáncer crea instantáneamente una crisis en la vida de los familiares. La vida cotidiana se interrumpe y los padres deben ausentarse de su trabajo. Puede que sea necesario que algún pariente o vecino cuide a los demás hijos. El niño enfermo (el paciente) se convierte en el enfoque principal de la atención y tiempo familiar. Todas las demás inquietudes pasan a segundo plano. A los padres se les debe dar información detallada acerca del diagnóstico y el tratamiento. Requerirán tomar decisiones difíciles y deben entender lo suficiente sobre el plan de tratamiento para tener la tranquilidad requerida al otorgar el permiso para llevar a cabo las pruebas y procedimientos. Necesitarán firmar los formularios de consentimiento para el tratamiento y tomar decisiones importantes sobre lo que sea mejor para su hijo. Todo esto implica mucho para los padres.

Aunado al estrés, todo esto sucede dentro de un periodo muy breve. Durante los primeros días y semanas tras el diagnóstico, los padres que han pasado por la experiencia describen sentirse como en un "remolino emocional", o simplemente como si formaran parte de un sueño desagradable. Casi todos los padres que pasan por estos momentos difíciles parecen experimentar los mismos sentimientos. Pero lo que dicen o hacen para expresar dichos sentimientos difiere en cada caso en particular. La manera en que manejan sus emociones suele reflejar sus propias experiencias de la vida y las diferencias culturales, así como la forma particular de afrontar una situación muy estresante.


Fecha de última actualización: 08/20/2012
Fecha de último cambio o revisión: 08/20/2012