Niños diagnosticados con cáncer: cómo afrontar el diagnóstico

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TEMAS

¿Cómo reaccionan los niños con cáncer y sus hermanos ante un diagnóstico de cáncer?

Los niños y adolescentes a menudo responden a la noticia del diagnóstico de cáncer con una gama de emociones que reflejan la de los padres. Los sentimientos por los que pasa el niño como resultado del diagnóstico varían según el niño. Puede que en algunos su salud se deteriore muy rápidamente, que empiecen a padecer mucho dolor o que tengan que someterse a muchas pruebas de diagnóstico. Algunos pueden necesitar viajar lejos de casa para sus consultas médicas. Puede que otros tengan que esperar días o semanas para enterarse de que en efecto pasa algo malo en ellos. Puede que algunos dejen de asistir a la escuela por un largo tiempo o que tengan que dejar de participar en deportes y otras actividades. Los hermanos pueden repentinamente enfrentar una separación prolongada de los padres y entre ellos mismos. Se producen cambios en las rutinas cotidianas y la vida normal de la familia.

Las reacciones también dependerán de la edad, madurez y personalidad del niño. Por ejemplo, un niño en la edad en que empieza a caminar y que tenga cáncer puede que tema cuando tenga que separarse de los padres durante la realización de las pruebas médicas. Puede que los niños en edad escolar entiendan lo que esté pasando, pero experimentando el enojo y la tristeza por lo que ahora ven que han perdido. Para algunos adolescentes, el cáncer afecta su sentido de identidad propia. Puede que otros manifiesten enojo y rebeldía durante el diagnóstico y tratamiento.

Cada niño es diferente, aunque hay algunos aspectos comunes según su edad. Tenga en cuenta que los puntos a continuación presentan sólo algunas de las formas más comunes en que los niños reaccionan y puede que haya muchas otras. Todas las reacciones requieren ser manejadas con paciencia y de forma creativa en conjunto con el equipo de profesionales contra el cáncer para ayudar al niño durante este momento. Los niños con cáncer y sus hermanos pueden beneficiarse de la ayuda del equipo de profesionales médicos. Asegúrese de conseguir la ayuda que su familia necesite.

Los bebes y niños muy pequeños con cáncer podrían:

  • Temer separarse de sus padres.
  • Temer y alterarse por los procedimientos médicos dolorosos.
  • Gritar, llorar, tener pataletas, resistirse a cooperar o retraerse.
  • Aferrarse a los padres.
  • Hacerse más agresivos.
  • Sentir enojo o tristeza al ver que no pueden jugar ni explorar como normalmente lo hacían.

Los niños con cáncer en edad escolar podrían:

  • Alterarse por la interrupción de sus rutinas escolares.
  • Extrañar a sus compañeros de clase y amigos.
  • Sentir enojo y tristeza sobre las pérdidas en su salud, escuela y vida normal.
  • Buscar más apoyo emocional y social de sus parientes y amigos.

Los adolescentes con cáncer podrían:

  • Alterarse por la interrupción de su vida escolar y las actividades con sus amigos.
  • Sentir que su independencia está siendo sacrificada.
  • Manifestar reacciones emocionales de manera intensa.
  • Requerir el apoyo de amigos, contactos en su escuela y otras personas importantes en su vida.
  • Reflexionar sobre el significado de la vida y el efecto que el cáncer tiene sobre su identidad.
  • Hacer chistes sobre su cáncer, distraerse de la enfermedad o tratar de siempre "pensar positivamente".
  • Tomar riesgos que podrían causar problemas.
  • Rebelarse contra los padres, los médicos y el tratamiento.

Los hermanos de niños con cáncer podrían:

  • Sentirse conmocionados, tristes, temerosos y confundidos sobre lo que pueden esperar y lo que se espere de ellos durante la enfermedad.
  • Sentir que ellos de alguna manera causaron el cáncer debido a pensamientos negativos o malos deseos que tuvieron alguna vez contra su hermano enfermo.
  • Sentirse tristes, menospreciados o celosos por la atención que recibe el niño enfermo.
  • Resentir los cambios en sus vidas y que sientan culpabilidad sobre esto también.
  • Tener dificultad para recordar cosas y para concentrarse, lo cual puede ocasionar problemas en la escuela.
  • Negar o minimizar estas reacciones debido a que no quieren ser una preocupación adicional para los padres.

Las formas para ayudar a que el niño pueda lidiar con estos y otros problemas se mencionan en la sección “¿Qué ayuda a los niños con cáncer, así como a sus hermanos?”.

Miedo y ansiedad

El niño con cáncer

A menudo, los niños con cáncer sufren un impacto tan intenso como el de los padres por el cambio repentino de la salud a la enfermedad, y al desagradable proceso de pruebas y procedimientos necesarios para llegar al diagnóstico. Si el niño requiere ser hospitalizado, esto puede que representa otra experiencia nueva. Puede resultarle aterrador y abrumador. El miedo y la ansiedad también son las principales emociones que tanto los niños diagnosticados, como sus hermanos, experimentan tras el diagnóstico.

Es muy aterrador que le digan a alguien que su cuerpo no está funcionando bien, así como que le digan que tiene cáncer. Es normal que el niño o adolescente sienta miedo ante las nuevas experiencias que con frecuencia también son dolorosas. Es difícil enfrentarse a las inyecciones, biopsias, aspiraciones de médula ósea, punciones lumbares, radiografías y otras pruebas. Algunos niños temen que no podrán tolerar el tratamiento. También les altera ver a sus padres y familiares preocupados por todo lo que está sucediendo y tener que acudir a lugares extraños con mucha gente desconocida. Es motivo de preocupación pensar sobre los efectos del tratamiento en su cuerpo, qué cambios en la apariencia tendrán y cómo se sentirán, así como cuál será la reacción de los amigos. Puede resultar aterrador pensar que podría morir.

Hermanos de un niño con cáncer

Los hermanos también experimentan sus propios temores. A veces tienen miedo de que ellos también pudieran tener cáncer. Puede que asuman cosas y que tengan la misma ansiedad de sus padres sin saber lo que está pasando; puede que no sepan bien lo que el cáncer es pero saben que es algo malo. Pueden sentir miedo de visitar a su hermano en el hospital o verle enfermo o padeciendo dolor. Les preocupa que no se les esté diciendo toda la verdad acerca de lo que está sucediendo, y también el hecho de ver a sus padres tensos y temerosos. Les disgusta tener que separarse de su(s) padre(s), y quedarse al cuidado de parientes o amigos. También les preocupa ir a la escuela y enfrentar preguntas que no pueden contestar acerca de su hermano enfermo. Sienten miedo de que su hermano vaya a morir.

Enojo y culpa

El niño con cáncer

El enojo y la culpa son reacciones normales. Los niños se preguntan por qué les ha sucedido esto. ¡No es justo! Se sienten enojados por todas las cosas que tienen que hacer: los pinchazos con agujas, tomar líquidos de sabor desagradable, tomar pastillas de gran tamaño, tener que hablar con personas desconocidas, recostarse dentro de máquinas que los atemorizan, ver invadida su intimidad y la permanencia en el hospital.

También son comunes los sentimientos de culpa. Los niños a menudo se preocupan de que tal vez el cáncer se deba a que no se portaron bien. Tal vez algo que ellos hicieron originó el cáncer: mentir, fumar, probar drogas, haber tenido relaciones sexuales o incluso pensamientos negativos. También pueden sentirse culpables de que causaron esta crisis familiar y puede que se preocupen por sus padres. Se sienten culpables de ser la causa de toda la preocupación y crisis que es dolorosa para las personas importantes en su vida. Esto puede resultar especialmente difícil cuando los padres están en conflicto, divorciados o confrontando serios problemas y preocupaciones.

Hermanos de un niño con cáncer

Los hermanos también podrían sentirse enojados de que esto le haya sucedido a un hermano. Les enoja que su vida se haya alterado tanto y que nada volverá a ser igual. Resienten que sus padres no tengan tiempo para ellos, o que les parezca que no les importe que ellos se sientan tan infelices. Pueden enojarse al ver toda la atención que está recibiendo el hermano enfermo. Pueden enojarse con éste por estar enfermo y por causar tanta preocupación e inconvenientes a todos los miembros de la familia.

A menudo se sienten culpables de su enojo, mientras su hermano está pasando por todo esto y sus padres están tan angustiados. Puede que sientan culpabilidad sobre las cosas que dijeron o hicieron al hermano con cáncer. Puede que algunos sientan culpabilidad sólo por gozar de la salud que su hermano enfermo no tiene. También puede preocuparles que algo que ellos pensaron o hicieron pudiera haber causado el cáncer. No es común que el niño pueda expresar esto a sus padres, pero puede que algunos manifiesten esto mediante su comportamiento rebelde o inapropiado, en contraste con el hermano enfermo "bien comportado".

Tristeza y sentimientos de depresión

El niño con cáncer

Los sentimientos de tristeza y depresión también son comunes entre los niños con cáncer. Puede que se den cuenta de que no podrán en mucho tiempo, si no es que nunca, hacer algunas de las cosas que son importantes para ellos, tales como bailar o practicar deportes. Sienten tristeza al darse cuenta de que ahora ellos son diferentes a sus compañeros. Pueden sentirse deprimidos al pensar en los meses de tratamiento que tienen por delante y cómo podría interferir esto con su vida. Piensan sobre cómo el cáncer y su tratamiento cambiará su cuerpo, y se sienten deprimidos sobre cómo lucirán y la opinión que sus amigos pudieran tener. Puede que también sientan desesperanza y temor de que el tratamiento no funcionará.

Hermanos de un niño con cáncer

Los hermanos también se sienten tristes cuando empiezan a darse cuenta de que el hermano está realmente muy enfermo(a) y que necesitará un tratamiento intenso. También sienten tristeza al presenciar la angustia de sus padres. Los niños pequeños extrañarán al padre o madre que los atiende diariamente cuando éste(a) no pueda regresar a casa durante días o semanas después del diagnóstico. Los adolescentes comprenden el riesgo que corre la vida del hermano y puede que se depriman al percatarse de cuán frágiles pueden ser la vida y la salud. A todos los pequeños les entristece la serie de cambios que ocurre con frecuencia en la vida familiar.

Señales que indican que un niño requiere ayuda adicional

Tanto los pacientes como los hermanos expresan estos sentimientos normales de acuerdo con su edad, temperamento, capacidad de razonamiento, nivel de madurez y manera de enfrentar situaciones difíciles. La mayoría de los niños aún están por aprender a reconocer los sentimientos y a hablar sobre ellos con otras personas. Están alertas respecto a los estados de ánimo y la manera en que otros a su alrededor expresan sus sentimientos, particularmente sus padres. No siempre están dispuestos a hablar de su miedo, ansiedad, sentimiento de culpa o tristeza, pero podrían manifestar sus emociones a través del lenguaje corporal o de su comportamiento. Puede que busquen observar en sus padres u otros familiares importantes alguna idea sobre cómo manejar esos sentimientos que los perturban.

Aunque parece ser que la mayoría de los niños con cáncer y sus hermanos pueden sobrellevar la situación, hay momentos en los que podría llegar a ser demasiada presión. Si parece que un niño en la familia tiene algún problema, puede que se deba a algo más grave que una reacción normal de tristeza ante la enfermedad. Se requiere de ayuda adicional si un niño:

  • No puede sobrellevar sus sentimientos de tristeza.
  • Se siente triste todo el tiempo.
  • No puede sentirse tranquilo.
  • Admite que tiene pensamientos suicidas o de hacerse daño a sí mismo o a otras personas.
  • Se siente excesivamente irritable.
  • Se enfurece con mucha facilidad y rapidez.
  • Tiene cambios en sus resultados escolares.
  • Se retrae o aísla.
  • Actúa muy diferente de lo normal.
  • Tiene cambios de apetito (sólo considere los que no se deban al tratamiento contra el cáncer).
  • Tiene poca energía.
  • Muestra menos interés en las actividades.
  • Tiene problemas para concentrarse.
  • Llora mucho.
  • Tiene dificultades para dormir.

Estas son señales que deberá consultar con el médico del niño. Usted puede consultar con un profesional de la salud emocional o trabajador social en el centro de tratamiento quien podrá evaluar al niño y asegurar que éste reciba el tipo de ayuda que necesita. En ocasiones poco comunes, puede que un niño requiera ser atendido por un psiquiatra que le recete algún medicamento o atención psicológica.


Fecha de última actualización: 08/20/2012
Fecha de último cambio o revisión: 08/20/2012