Niños diagnosticados con cáncer: cómo afrontar el diagnóstico

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¿Volverán alguna vez las cosas a la normalidad en la familia y en el niño tras un diagnóstico de cáncer?

Todos los seres humanos tienen la esperanza de que las cosas mejorarán y que el día de mañana será un mejor, independientemente de qué tan difíciles sean los obstáculos que se tengan que enfrentar. Emily Dickinson escribió:

      La esperanza es algo con plumas
que se posa en el alma
y canta la melodía sin las palabras
y no se detiene nunca.

Estas palabras parecen capturar qué tanto nos aferramos a la esperanza. La gente joven y sus familiares empiezan a sentir esperanza acerca del futuro cuando oyen acerca del tratamiento que está a su alcance y del gran avance que ha habido en la lucha contra el cáncer infantil. El diagnóstico en sí sigue siendo algo de gravedad y las dificultades del tratamiento no se pueden ignorar, pero existe una razón para ser optimistas. En la actualidad, 4 de cada 5 niños diagnosticados con cáncer siguen vivos cinco años después. Para algunos tipos de cáncer, las estadísticas son incluso más favorables. Desde luego, muchas personas viven mucho más de 5 años, y muchas se curan. (en la sección de recursos adicionales, los documentos disponibles en inglés sobre Cáncer en niños y Cáncer en Adolescentes ofrecen más información sobre las estadísticas de supervivencia).

No obstante, estas cifras solamente aplican para grupos de pacientes, y no es posible hacer predicciones concretas para cada niño en particular. Cuando el cáncer es diagnosticado, cada persona tiene toda la razón del mundo para creer que responderá favorablemente al tratamiento y se curará. La mayoría de la gente considera que siempre vendrán tiempos mejores.

Para algunos, la esperanza es reforzada por la creencia de que existe un propósito por el que esto les ha pasado a su hijo y a su familia, aun si no entienden cuál sea. Y consecuentemente consideran que encontrarán las fuerzas necesarias para salir adelante. Aunque es una batalla que puede parecer incierta en ocasiones, la mayoría de las familias puede establecer “una nueva normalidad” tras el cáncer del hijo.

A continuación se presentan algunas ideas para fortalecer la esperanza para los pacientes y sus familiares:

  • Busque información acerca del diagnóstico y el plan de tratamiento.
  • Infórmese sobre los avances en los métodos de tratamiento.
  • Asigne a cada miembro de la familia un papel para enfrentar la enfermedad. Por ejemplo, tal vez alguien pueda mantener un registro de las facturas médicas, organizar la información sobre el cáncer que usted recibe, o mantener a los amigos y familiares informados sobre lo que acontece. Puede que los niños se hagan cargo de cosas como hacer tarjetas o canastillas con dulces, grabar los programas favoritos de TV o enviar correos electrónicos o mensajes de texto de forma habitual.
  • Mantenga un equilibrio saludable entre el optimismo y la realidad.
  • Encuentre en la oración, fe religiosa o alguna fuente espiritual recursos que le proporcionen fortaleza.
  • Tenga confianza en la capacidad de su familia para manejar cualquier situación a la que tenga que enfrentarse.
  • Compartan unos con otros el sentido de la esperanza.
  • Tenga confianza en la capacidad de los médicos y demás miembros del equipo de atención médica.
  • Infórmese de las experiencias de otros que hayan conservado la esperanza al enfrentarse al cáncer.
  • Encuentre maneras creativas para que en cada día haya algo placentero o alegre.
  • Aprenda a tolerar las altas y bajas de la esperanza.
  • Aprecie las cosas bellas y maravillosas presentes en la vida diaria.
  • Acepte que únicamente tenemos el momento presente para vivirlo.

Fecha de última actualización: 10/23/2014
Fecha de último cambio o revisión: 10/23/2014